Categoría: Opinión

  • Al rescate de la educación para ganarle la guerra a la pobreza (I)

    Al rescate de la educación para ganarle la guerra a la pobreza (I)

    Es interesante conocer a maestros que estudiaron en la Escuela Normal «Alberto Masferrer», gracias a los artículos de opinión que publico en este prestigioso periódico, el maestro Miguel «Ángel Rosales me escribió, luego me mandó por correo tradicional el libro «Al rescate de la educación para ganarle la guerra a la pobreza». El libro hace referencia a adecuar convenientemente los sistemas educativos actuales a las exigencias y requerimientos del siglo XXI, a un diagnóstico de la educación universal y a la lucha contra la pobreza gracias a la educación, etc. Recordemos que a cada país se le tiene que adaptar un modelo pedagógico acorde a las realidades. El Salvador ha tenido variados modelos educativos.

    El maestro Rosales, quien tiene «más» de 80 años, a quien considero un pedagogo, hace referencia a la «Nueva escuela de formación autodidáctica», toma objetivos pedagógicos en donde analiza que todas las escuelas deberían de aplicar; a saber: Que los estudiantes se sientan suficientemente motivados para el estudio activo por el ambiente propicio de participación efectiva en la clase, desde sus inicios hasta su final. Que al final de la clase los alumnos hayan avanzado -poco o bastante, pero que hayan avanzado- en el esfuerzo de sus actitudes, destrezas y habilidades autodidácticas naturales y que el conocimiento estudiado haya sido fijado, o lo que es lo mismo, que haya sido integrado al yo por los alumnos a través de su propia práctica del razonamiento, del análisis y de la síntesis. Con lo anterior, es importante señalar que el maestro Rosales hace referencia al constructivismo y al aprendizaje significativo de Ausbel.

    Algunos planteles están bien dotados de «cosas» que pueden educar; pero que en esta atmósfera el alumno pasa a usar el mapa, el laboratorio, la enciclopedia, los microscopios y los matraces sólo cuando se les señala puntualmente el plan de estudios. Aún la lectura de los clásicos, con sus grandes posibilidades de impactar y dar un giro en la vida de los estudiantes, sólo se reduce a disecciones, como eventos del año escolar. A media lectura nos preguntamos: ¿Puede un país salir de la pobreza gracias a la educación?

    Lo bueno que el maestro Rosales haga una referencia importante sobre la asignatura de moral, cívica y urbanidad, a la cual le han cambiado nombre este año. Un punto importante que observo como docente es que los alumnos ya no saludan a los maestros. Es «más», los mismos compañeros de trabajo, cuando entran a las oficinas, ni saludan. Rosales realiza la siguiente interrogante: ¿Por qué no tocar insistentemente con frecuencia otros temas referentes a la moral y a la cívica? La respuesta se refiere a que se toman temas primordiales y dejan en último plano este tipo de aprendizajes. Pero la mejor actividad de motivación y ambientación será la selección en forma democráticamente. Lógicamente, como dice Rosales, a los alumnos los llevarán a la biblioteca, el laboratorio, la misma aula, la cancha de fútbol o de basquetbol, bajo un «árbol» en el patio, en el corredor, en otra aula, etc.

    Es interesante que el maestro Rosales acote que es importante que, por lo menos dos veces por mes o «más», o cuando menos una si las circunstancias lo favorecen, se tenga que impartir clase fuera de los recintos escolares: en «fábricas», talleres, negocios, granjas, fincas, templos, campos de cultivos, ríos, etc. Rosales cita a Gabriel García «Márquez», «Es cierto que estas críticas valen para la educación en general, pervertida por la masificación de escuelas que siguen la línea vaciada de lo informativo en vez de lo formativo».

    Lo anterior es cuando se deben de utilizar las excursiones a un zoológico, museos, exposiciones, etc. Los alumnos aprenden también cuando tiene otras experiencias fuera del aula. No es en sí solo el aula en donde se desarrolla todo el conocimiento. Sin olvidar el fin de la educación, transformar al estudiante en un ser de bien.

    Las clases, según Rosales deben de ser «más» interactivas, «A veces sentíamos que aprendíamos y a veces no. Las clases, por lo general, pasado ya algún tiempo después del inicio del mes lectivo, sentíamos que eran «más» aburridas y menos interesantes, y siempre, desde antes que la clase terminara, esperábamos ansiosos el toque de la «campana» o del timbre que indicaba su finalización y la salida al recreo.

    Le doy las gracias al maestro Rosales por proporcionarme este fabuloso libro, en donde exhorta sobre un nuevo modelo educativo que contiene la fórmula de cómo abrir de par en par las puertas de la educación para volverla accesible a todos, de verdad, y optimizar su calidad sin mayor costo. Debe de haber una verdadera revolución educativa para salir adelante. Ojalá que el autor del libro lo reproduzca para que muchos pongan en práctica los conocimientos.

    • Fidel López Eguizábal, Docente Investigador Universidad Francisco Gavidia
    flopez@ufg.edu.sv

  • Hacia una nueva era

    Hacia una nueva era

    En lo que hoy identificamos como la República Federal de Alemania, en la región centro occidental de ese territorio, se firmaron en 1648 dos Acuerdos que hoy denominamos genéricamente como el Tratado de Westfalia, con el fin de asegurar la paz entre las diversas casas reinantes, asentadas en lo que hoy conocemos como Europa.

    Lo cierto es que, en principio, fueron para poner fin a la Guerra de los 30 Años entre la casa real de Francia y la hispana (1618-1648) a y otraliados ente unla para poenr fin a la Guerra de los 30 añossas casas reinantes yy y ls y a la Guerra de los 80 años o Guerra de Flandes (1568-1648) y los aliados de unos y otros, asentados en el Sacro Imperio romano germánico. Igualmente se les conoce como las guerras religiosas entre la Europa protestante o luterana y la iglesia católica romana, que abarcaba desde el reino de Suecia hasta el de Inglaterra.

    Por suerte para la humanidad, los cristianos de uno y otro bando superaron su Edad Media. Y mucho tiene que ver en ello, el compromiso adquirido por las casas reinantes en Westfalia, en fecha que hoy nos parece muy remota, pero que marcaron el inicio de los modernos valores culturales y jurídicos de lo que se conoce como Occidente, que rigen las relaciones de respeto entre los estados miembros de la comunidad internacional.

    Allí nació el concepto de estado nación, soberanía, limites territoriales y la separación entre la religión y el estado.

    Pudiéremos afirmar que lo que llamamos el oscurantismo sostenido en la ignorancia o ausencia de conocimientos aunado a los prejuicios, dio un salto enorme cuando se logró separar la religión del Estado, a lo menos en Europa, y en consecuencia en aquellas regiones que colonizadas por ella a partir de 1492.

    Lamentablemente, como muy bien reflexiona al ya fallecido teólogo suizo Hans Kung, el islamismo no ha superado su Edad Media, y su fe es causa de conflicto permanente entre las naciones, porque la emoción se impone sobre la razón, convirtiéndose en causa y efecto de los inexplicables e inaceptables expresiones violentas de imposiciones y rechazo al respeto por el otro.

    Nuestro continente americano es una extensión cultural de Europa, todos y cada uno de los países que lo integran, desde Canadá hasta la Patagonia argentina y las islas del Caribe somos y pensamos con los valores culturales europeos. El movimiento independentista fruto de los conceptos de la Revolución francesa, de la Ilustración, la Constitución de Cádiz y, de la primera constitución escrita que rige el orden legal republicano, la Constitución federal de los Estados Unidos de 1787, heredera igualmente de la Carta Magna inglesa de 1215.

    La cultura occidental hunde sus raíces en el derecho romano y en la filosofía griega. Y antes, en el Pentateuco o Torá de la Biblia hebrea. Es decir, las conquistas por el respeto a la dignidad y derechos del prójimo ha sido forjado en un largo proceso milenario hasta llegar al presente que, presentimos, aún nos encontramos a mitad del camino.

    Podríamos entonces sintetizar esos valores que se denominan greco-judeocristianos en dos vertientes, el político y el ético. El político se evidencia en la participación y convivencia ciudadana, regida por un cuerpo de disposiciones legales generales e iguales para todos, expresados en constituciones escritas o no, leyes, decretos, resoluciones y disposiciones de obligatorio cumplimiento emanadas por una autoridad pública facultada para ejercer ese actividad, como el Poder legislativo, el judicial el Ejecutivo, o el llamado poder municipal.

    Lo que tienen en común los estados que participan de la cultura occidental, es la legalidad y legitimidad de una norma de obligatorio cumplimiento, igualitaria y única para todos los ciudadanos, sin distinción alguna.

    Y en lo ético, el respeto a la integridad moral y existencial del otro, sin distinción alguna por razones de religión, raza, origen social o sexo. Es decir la igualdad, el derecho a la libertad y el respeto a la dignidad del otro.

    Estos comportamientos formales o sociales similares compartidos en común, sustentados en el respeto a la dignidad del otro, es lo que de manera amplia se conoce como cultura y valores occidentales. Que se anteponen a aquellas sociedades marcadas por la exclusión del otro, y la no distinción entre lo religioso (que pertenece al ámbito intimo da cada persona) y el estado. El derecho de creer o no creer.

    Estos elementos tanto formales como intelectuales, concluyeron luego de los Tratados de Westfalia, y haciendo una esfuerzo de síntesis valorativa, en la creación de Carta de la Naciones Unidas de 1945, con el fin de ir hacia la convivencia pacífica entre todas las naciones organizadas del orbe.

    Y esos valores que llamamos occidentales, generaron igualmente una coincidencia de acción entre los países que los comparten. Que entrañan igualmente la protección entre ellos, frente a los peligros de despotismos destructivos aun existentes en la comunidad internacional, tal como lo fueron en su momento el nazismo, el fascismo y el comunismo soviético, y sus pretensiones imperiales de dominación mundial.

    Hoy, esas hegemonías ideológicas, semejantes a las guerras religiosas de la Edad Media, fueron derrotadas en el campo militar y político, o implosionaron por ineficaces e inviables. La Unión Soviética simplemente se derrumbó, y con ella todos sus estados satélites. Alemania e Italia regresaron a sus raíces y adoptaron la democracia en cualesquiera de sus formas de sus expresiones, bajo la concepción económica de la libertad de mercado.

    Los europeos dieron un paso más allá, esa pluralidad de estados, compartiendo diferentes lenguas pero una misma visión social optaron por unirse en una especie de federación, a la manera estadounidense original, en lo que se llamó la Comunidad Económica Europea y luego simplemente Unión Europea; con un Parlamento y un Ejecutivo regional que hoy abarca a 27 países, muchos de ellos, antiguamente bajo la órbita soviética, como Bulgaria, Polonia, Estonia, Rumania y Eslovaquia.

    En consecuencia, Europa como región geográfica y cultural y los Estados Unidos que participó en la Segunda Guerra Mundial, y coadyuvó a la reconstrucción de la Alemania derrotada y de Europa misma, se ha considerado desde su propio nacimiento como republica independiente, parte moral intangible de la cultura y valores occidentales, valga decir la democracia.

    Inesperadamente ha surgido una nueva reorganización o reacomodo de la comunidad internacional que rompe con alianzas acordadas o dadas por hechas entre los Estados Unidos y Occidente, concretamente entre los Estados Unidos y la Unión Europea; podríamos afirmar que de una manera drásticas pareciere que Washington, rompe con esa comunidad de intereses intangibles para acercarse a modelos despóticos del ejercicio del poder, representado por la Rusia de Vladimir Putin y, neutralidad ante regímenes similares como el de Corea del Norte, Bielorrusia y hasta la misma República Popular de China.

    Si ello fuere así, es evidente que el ciclo histórico iniciado en 1648 en Westfalia entra en una etapa progresiva de mutación, donde el interés económico, el poder que representa el dominio de la ciencia y la tecnología privará en lo adelante, en la reagrupación de intereses en función de esta realidad, cuyo símbolo externo es el control de la Inteligencia Artificial, y la posesión de los llamados “minerales raros”.

    Esta inquietud se evidencia en la última votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas del pasado lunes 24 de febrero, donde frente a una iniciativa de Ucrania para poner fin a la guerra, Estados Unidos votó en contra junto a Rusia, Eritrea, Bielorusia, Nicaragua, Haiti, Burundi, ra, Estados Unidos votpcimento eusia, frente a una inicitiva de Ucranik para poner fin a la guerra, Estados Unidos votpcimento eNigeria, Sudán entre otros de los18 países que lo hicieron. Venezuela no se alineó con los Estados Unidos y Rusia, porque no podía votar, dado que se encuentra en deuda con las Naciones Unidas por impago de sus cuotas anuales.

    En esta oportunidad la moción presentada por Ucrania recibió 93 votos a favor, frente a los 18 en contra; pero hubo 65 abstenciones.

    • Juan José Monsant Aristimuño, exembajador de Venezuela en El Salvador

  • Encierro, destierro y entierro

    Encierro, destierro y entierro

    Hasta hace pocos años, en estas tres palabras se resumían las principales realidades de alto riesgo que marcaban la dura y difícil vida de la adolescencia y la juventud que poblaba los territorios donde perennemente se han paseado –como parte de un injusto entorno– la pobreza extendida y la patente falta de oportunidades en las que han permanecido estos grupos poblacionales, en notoria discordancia con las condiciones diametralmente distintas que caracterizan la existencia suntuosa y derrochadora propia de quienes dentro de los mismos rangos etarios nacieron en «cuna de oro» dentro de El Salvador.

    Es la descarnada desigualdad que encierra el contraste marcado entre dos ambientes históricamente configurados en nuestra sociedad: el segundo corresponde al de las minorías platudas y el primero al de las mayorías populares.

    Con el «bukelato» inaugurado el 1 de junio del 2019, cabe preguntar si ahora que nos estamos encaminando hacia el primer aniversario de su inconstitucionalidad plena oficialmente coronada, continúan vigentes esas tres condiciones que afectan negativamente la existencia de esa buena parte de nuestra población. ¿Sí o no? ¿Por qué? Veamos.

    La primera ha crecido en decenas de miles de personas privadas de libertad desde el 27 de marzo del 2022 cuando, tras la matazón ocurrida ese fin de semana, arrancó el régimen de excepción decretado por la anterior legislatura del todo sumisa a los dictados de Bukele; obediente esa igual que la actual, dicho teatro militarizado se ha ido renovando mensualmente y está a punto de cumplir sus primeros tres años sin que asomen en el horizonte señales de su final, ni en el mediano plazo y mucho menos en el corto. Con semejante escenario vigente, este país se convirtió en el que hoy puede «presumir» el oficialismo de ocupar el primerísimo lugar mundial en cuanto a población encarcelada por cada cien mil habitantes: 1659 a marzo del 2024. A estas alturas, esa cifra ha crecido. Human Rigths Watch denunció en julio del mismo año «graves abusos en contra de niños, niñas y adolescentes» cuya detención tuvo lugar en «comunidades de bajos ingresos».

    Sobre el destierro, según autoridades migratorias de México, en el 2023 fueron detenidas en ese país 774 personas salvadoreñas menores de dieciocho años de edad; en el 2024 la cifra creció bastante: alcanzó las 3046. De esta última cantidad, 1458 tenían entre cero y once años; 814, estaban comprendidas entre los doce y los diecisiete.

    Acerca del entierro, sería una pendejada de mi parte negar la reducción evidente de muertes violentas intencionales en nuestra comarca. Esa tendencia inició durante la segunda mitad del periodo presidencial de Sánchez Cerén y se profundizó sustancialmente luego de que Bukele lo sustituyera, dejando atrás la estrategia que incluía las llamadas «medidas extraordinarias» y el sicariato que asesinaba o desaparecía a quienes señalaban como integrantes de maras. Bukele retomó las negociaciones y los acuerdos con los liderazgos de estos grupos criminales, tal como pasó durante la administración Funes, hasta que ocurrió lo que ocurrió el fin de semana sangriento que «justificó» la imposición del citado régimen «excepcional», totalmente normalizado un trienio después.

    Pero las muertes violentas inaceptables ‒independientemente de si la víctimas es golpeada, agredida con algún tipo de arma o desatendida clínicamente‒ continúan en las prisiones salvadoreñas. No en «la más grande de América Latina», el Centro de Confinamiento del Terrorismo más conocido como «el CECOT», motivo de orgullo y jactancia por parte del inconstitucional usurpador de la silla presidencial. No. Esas defunciones imputables a las autoridades estatales se consuman en las jaulas que integran el infernal sistema penitenciario nacional, inmundas y saturadas de carne humana en proceso de descomposición. Recientemente circularon las conmovedoras y duras escenas de un ciudadano indignado denunciando esas crueldades, ante los restos humanos de un familiar fallecido en chirona sin haber pertenecido a alguna agrupación pandilleril del país.

    Y también estamos presenciando el entierro de la educación estatal primaria, secundaria y universitaria de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Luego de haberse llenado la boca alardeando que remodelaría o reconstruiría las más de cinco mil escuelas públicas existentes, estamos presenciando otra cosa totalmente diferente: las están cerrando, desmantelando o utilizando para otros fines. Y la única casa de estudios superiores al alcance de los sectores populares, la está asfixiando. Ni con las maras se incrementó tanto como hoy la deserción del alumnado a todo nivel.

    Esa es nuestra realidad actual, abajo y adentro del país que Bukele ofrece arriba y afuera a inversionistas millonarios de otras nacionalidades y en ocasiones de dudosas trayectorias, con todas las extremidades abiertas para su desguace y destace. ¿Lo vamos a seguir permitiendo? En nuestra conciencia y capacidad de indignación, que no debemos perder, está la respuesta.

  • La visión de la administración Trump: el marco lógico detrás de la estrategia

    La visión de la administración Trump: el marco lógico detrás de la estrategia

    Aunque mucha gente opina que el plan de gobierno de la administración Trump carece de una visión articulada, en realidad sus políticas se sustentan en un marco lógico coherente que responde a una interpretación específica de la élite que gobierna sobre los problemas estructurales que afectan a Estados Unidos.

    En el ámbito económico, el principal problema identificado es que, desde 1975, Estados Unidos registra un alto déficit comercial, lo que la administración interpreta como evidencia del deterioro de la manufactura y de la pérdida de competitividad nacional.

    Esta preocupación se complementa con la inquietud por la seguridad nacional y la transformación social. La proyección de que, para 2045, la población blanca no hispana será inferior al 50 % ha despertado el temor a una pérdida de identidad cultural y a un debilitamiento de la cohesión social. Además, se percibe una burocracia federal excesivamente grande e ineficiente, en la que numerosas agencias operan de forma independiente, lo que obstaculiza la implementación de una agenda coherente. En respuesta, la administración se ha propuesto reducir la influencia de organismos autónomos y reestructurar el aparato estatal para lograr una gestión más eficaz.

    Otro pilar fundamental de la estrategia es el refuerzo de la seguridad en la frontera sur. La administración Trump sostiene que la política migratoria de gobiernos anteriores dejaba a Estados Unidos vulnerable ante el flujo de inmigrantes irregulares, lo cual, en su visión, incrementaba la criminalidad y alimentaba crisis específicas, como la del fentanilo. Para contrarrestar esta amenaza, se ha planteado la reanudación de la construcción del muro en la frontera con México y el endurecimiento de las políticas migratorias, con especial énfasis en la deportación de inmigrantes indocumentados.

    En materia de políticas ambientales y energéticas, la administración argumenta que las regulaciones climáticas impuestas por gobiernos anteriores han limitado la producción energética y, en consecuencia, obstaculizado el crecimiento económico. Desde este punto de vista, dichas normativas se consideran un impedimento para alcanzar la independencia energética y fomentar el desarrollo industrial. En línea con esta visión, se han promovido acciones como la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, la reducción de subsidios para vehículos eléctricos y el impulso a la producción de combustibles fósiles, junto con la revocación de diversos mandatos ambientales.

    La estrategia de Trump también abarca un replanteamiento en el ámbito de la educación y la cultura. La administración critica fuertemente al Departamento de Educación, argumentando que la imposición de estándares nacionales limita la autonomía de los estados y de las familias, y que promueve ideologías contrarias a los valores tradicionales. Asimismo, se cuestionan las políticas de diversidad, equidad e inclusión, así como las iniciativas relacionadas con los derechos reproductivos y la identidad de género. La eliminación de programas que fomentan la diversidad y la reinstauración de restricciones sobre ciertos derechos se presentan, en este contexto, como medidas necesarias para preservar lo que consideran como el núcleo cultural y social del país.

    Ante estos desafíos, la administración Trump ha definido tres objetivos fundamentales: fortalecer la economía estadounidense, reforzar la seguridad nacional y recuperar el liderazgo global. Para alcanzarlos, se han establecido pilares estratégicos en cada área. En el ámbito económico, se está apostando por políticas proteccionistas, la reducción de impuestos y estímulos para la reindustrialización y el fortalecimiento del sector energético. En seguridad y migración, se está optando por medidas estrictas de control fronterizo y una política de deportación rigurosa. Además, en el terreno de las relaciones internacionales se impulsa la revisión de acuerdos comerciales y alianzas globales, priorizando los intereses estadounidenses.

    Para materializar este ambicioso plan ya se adoptaron medidas concretas, entre las que se destaca la reestructuración del gobierno federal. Se firmaron numerosos decretos presidenciales que están llevando al desmantelamiento de instituciones como el Departamento de Educación, la USAID y la Oficina de Protección Financiera del Consumidor. También se han reformado los Departamentos de Estado y de Justicia, y se ha creado el Departamento de Eficiencia Gubernamental, cuyo objetivo es reducir el tamaño del aparato estatal mediante una política restrictiva de contratación.

    En conclusión, es imperativo que gobernantes, políticos, empresarios, líderes sociales y académicos de países como el nuestro asuman el reto de interpretar adecuadamente estos cambios. Las dinámicas analizadas, lejos de ser respuestas aisladas a problemas internos, forman parte de un proceso mundial que transformará profundamente la forma en que se concibe el desarrollo, la seguridad y la identidad.

    • William Pleites es director de FLACSO El Salvador

  • A 70 años de la llegada del mensaje de AA

    A 70 años de la llegada del mensaje de AA

    Toda vida es valiosa. La vida es el principal valor y es tan linda que merece vivirse con dignidad y humanismo procurando siempre ser feliz y hacer feliz a los demás. Para disfrutar de la vida lo trascendental es la sana convivencia social, el respeto al derecho ajeno y la capacidad de actuar con decisión propia. Nunca el alcoholismo o el consumo de alcohol es una forma de disfrutar la vida de manera sana, porque se convierte en vicio o adicción que luego se transforma en una enfermedad mental progresiva, insidiosa y de fatales consecuencias.

    Señalar consecuencias del alcoholismo, todas negativas, sería la de nunca acabar, solo diré que el vicio transformado en enfermedad conduce a la muerte, pero antes de la muerte física acaba con la dignidad del ser humano, convirtiendo a la persona en un desecho humano que acaba con las ilusiones y aspiraciones de los suyos. El alcohólico se convierte en un ser ingrato, inmoral, irrelevante, inservible, imbécil, idiota, insolente, irresponsable, inconsciente e insoportable.

    El alcohólico tiene como garantía de su existencia varias opciones y ninguna de ellas es positiva: Su futuro se puede visualizar en un hospital con una secuela somática permanente, en la cárcel por algún delito generado por una estupidez, en el cementerio por una muerte dolorosa e indigna) o idiotizado (por la pérdida de cordura) y rechazado por la sociedad y más aún por su familia (un estorbo que genera problemas y preocupaciones)

    El alcoholismo no respeta a nadie. Todos somos proclives a caer en las garras de ese terrible padecimiento. Profesionales, obreros, jóvenes, viejos, letrados, iletrados, solteros, casados, pobres. ricos, homosexuales, heterosexuales, izquierdistas, centristas, derechistas, hombres y mujeres, en fin, el alcoholismo es “democrático y ecuménico” y en él cabemos todos.

    Un informe del Fondo Solidario para la Salud (FOSALUD) señala que desde la pandemia de Covid-19 en El Salvador se ha experimentado un incremento en el consumo de alcohol por parte de las mujeres. Incluso en la actualidad es mayor la cantidad de salvadoreñas que consumen alcohol en relación a los hombres.

    Los datos de FOSALUD son respaldados por la Revista de la Asociación Médica Estadounidense que, con cifras y análisis, sostiene que por diversos factores después de la pandemia de Covid-19 se incrementó el consumo del alcohol en las mujeres en Estados Unidos y el resto de países de América Latina y el Caribe. En ese contexto el director ejecutivo de FOSALUD, Carlos Emilio Núñez Sandoval señaló que su institución proyecta crear otro Centro de Prevención y Tratamiento de Adicciones que sea exclusivo y especializado para tratar a las mujeres. Actualmente tienen siete centros distribuidos en todo el país.

    Por su parte para ayudar a mujeres y hombres a superar el alcoholismo la comunidad de Alcohólicos Anónimos (AA) cuenta con más de 1 mil 400 grupos distribuidos en todo el país. A través del método del compartimiento y sumando 24 horas a la vez estos hombres y mujeres se llenan de fortaleza espiritual y tolerancia para superar una enfermedad que los destruye a ellos y a su entorno (sus seres queridos). Para ser alcohólico anónimo no hay más requisito que desear dejar de beber y admitir ser impotente ante el alcohol y que sus vidas se habían visto ingobernables. El resto de pasos y tradiciones son un proceso que forma parte de la recuperación que avanza en cada reunión de grupo.

    Todo alcohólico anónimo tiene la aspiración de una vida llena de añadiduras, siendo la principal la sobriedad y el hecho de tener la sabiduría para diferenciar el bien del mal y para tomar las mejores y más sabias decisiones en sus vidas. Ninguna vida es desechable, todo ser humanos es rescatable del alcoholismo, se requiere fuerza de voluntad, sometimiento y humildad y especialmente ponerse a disposición de un Ser Superior que rige la existencia. Esa es la esencia del programa de recuperación que contempla doce pasos, doce tradiciones y doce conceptos concebidos por los fundadores de AA: Robert Holbrook Smith (Dr. Bob) y William Griffit Wilson (Bill W)

    Precisamente el viernes 28 del mes en curso se cumplen 70 años desde que el mensaje de AA llegó a Centro América a través de Edward Thimothy Fitzgerald (Mr. Eddie), quien procedente de San Francisco, California, recaló en el Puerto de La Libertad junto a su esposa salvadoreña Berta Dreyfuss y una hija de la pareja, entonces de cuatro años de edad.

    Mr. Eddie vino en 1955 a domiciliarse en el país y al ver la necesidad del mensaje en El Salvador se dispuso a crear el primer grupo de AA en el país, siendo los pioneros en Centro América. Literalmente con la llegada de Mr. Eddie vino el mensaje de AA a El Salvador y desde entonces cientos de miles de salvadoreños han superado ese horrendo vicio que transformado en enfermedad ha destruido vidas, proyectos, anhelos, familias y sueños.

    Siendo relativamente joven a los 59 años de edad, Mr. Eddie falleció y fue enterrado en el cementerio Los Ilustres, en San Salvador, donde yace su nicho que desde junio de 2022 pasó a ser legado y patrimonio de la comunidad AA El Salvador, que le rinde un tributo de amor y agradecimiento.

    Hombres y mujeres sumidos en el alcoholismo tienen la posibilidad de superar la enfermedad y ganar añadiduras para sí y los suyos. La vida es bella y si se vive en sobriedad es bellísima para vivirla y darle gracias a Dios por habérnosla concedido. Felicidades AA por los 70 años transcurridos desde la llegada del mensaje salvador a este lindo y maravilloso país.

    • Jaime Ulises Marinero es periodista

  • Realidad y desafíos de los vínculos

    Realidad y desafíos de los vínculos

    El vínculo más patente es que todos cohabitamos en este planeta, bajo el mismo aire e idéntico techo, hasta que la muerte nos alcance el manchado cuerpo.

    En consecuencia, nuestra gran asignatura pendiente, radica en no romper los armónicos lazos que nos unen como humanidad; y, por ende, como familia. Hay cosas que no pueden entrar en el mundano mercado de la compra/venta, lo que requiere respeto y consideración de todos hacia sí y hacia los demás. Cada corazón tiene su propia métrica y su singular tañido para moverse. Precisamente, lo que nos hace humanos, es el modo y la manera de comunicarnos sin arrogancia, con la libertad de poder elegir visiones de desprendimiento y no de posesión, para proyectar la propia vida y cultivar lo mejor de uno mismo.

    La dominante fortuna no está en el señorío del endiosado poder de don dinero, sino en la hacienda donante, que es lo que verdaderamente nos pone alas y nos inspira decoro. Por ello, hay que salir de esta venenosa atmósfera excluyente e individualista, que nos atrofia nuestra mística inspiración, que no es otra que la del buen hacer y mejor obrar. El descalabro moral y humano que sufrimos en esta época los vivientes, debe hacernos repensar en el mundo de los valores y de las valías, que podemos y debemos aportar. Es cierto que no tiene sentido permanecer en una denuncia retórica de los males actuales y de las maldades vertidas, como si con ello pudiéramos cambiar algo. Tampoco sirve pretender imponer normas por la fuerza de la autoridad, la cuestión radica en hacer autocrítica.

    No podemos seguir atados a nuestras miserias terrícolas, tenemos que fomentar la creatividad de las relaciones, ganar confianza en el poema que puedo engendrar, obviando penas y desilusiones. Renacer es lo nuestro cada día, sosteniendo un proyecto común y conservando el afecto de los parentescos. Lo prioritario radica en profundizar, en penetrar más allá de nosotros mismos, de nuestros propios deseos y necesidades egoístas, sabiendo que todos nos requerimos para sostenernos como humanidad y poder sustentar la conjunción de pulsos vivientes. Por consiguiente, hemos de practicar el respeto hacia toda diversidad, activando proximidades y moviendo mesas de diálogo, ya no solo para alcanzar la justicia social, también para hermanarnos como linaje pensante.

    Por desgracia, el trueno de la violencia se oye por todo el planeta. ¿Dónde están las gentes y sus familias, las personas de concordia y los ciudadanos de bien? Una familia y un hogar son dos cuestiones que se reclaman continuamente. Haciendo genealogía es como se avanza y florece un contexto sistémico. No olvidemos que la barbarie intrafamiliar es escuela de animadversión y rencor en las correspondencias humanas básicas. Por ello, debilitar los vínculos naturales es como destruirnos; pues la pujanza de la parentela reside esencialmente en su capacidad de amar y de enseñar a cultivar el amor de amar amor, para comprender plenamente su mística; hasta el extremo de que la humanidad es una articulación indivisible, de la que nadie podemos (ni debemos) desligarnos.

    En efecto, lo trascendente no está tanto en mantenerse vivo, como en sentirse en comunión con sus semejantes. Quizás tengamos que aprender a reprendernos, a estar en guardia y en actitud de servicio, sin reclamar pagos, ni tampoco pedestales, por el solo gusto de legar y de ofrecer. Un depurado pulsar es lo que se requiere para ello. Entremos en sanación, pues. Mientras el auténtico amor nos hace renacer y salir al encuentro de los otros, la envidia nos lleva a centrarnos en uno nada más. Así, el árbol de la vida tampoco se embellece, sino que se deforma por completo y deja de alegrarse con lo que le rodea. Tenemos que volver al camino existencial de todo en común y de todo para todos; si, en verdad, queremos transformarnos y transformar el mundo.

    • Víctor Corcoba Herrero es escritor español

  • Falsos Aliados

    Falsos Aliados

    Es evidente que hay personas, sin importar talento o nacionalidad, que tienen una profunda inclinación a confiar en las promesas de terceros, o aún peor, sufren de una propensión a creer que alguien les sacara el cuello de la guillotina.

    La realidad es que el ser humano, particularmente los que están en dificultades, tienden a chocar más de una vez con la misma piedra.

    Históricamente no han faltado cubanos, venezolanos y nicaragüenses, hay muchos más ejemplos, que comparten la certeza de que los regímenes de terror que sufren van a ser aplastados por el gran hermano estadounidense, sin asumir que este país, como es natural, va a actuar en base a sus intereses y no por necesidades de otros.

    La historia está repleta de ejemplos en los que esas esperanzas fueron derrotadas por la realidad. Uno entre tantos fue la confianza depositada por los cubanos en Estados Unidos durante nuestra Guerra de Independencia, amistad frustrada con las conversaciones en solitario que Washington sostuvo con Madrid para solucionar el conflicto en detrimento de los derechos de los insulares, experiencia que se ha repetido varias veces en nuestra lucha contra el totalitarismo castrista.

    Se nos olvida que los gobiernos sin importar país o sistema tienen la potestad y prioridad de establecer alianzas y categorizar a enemigos y aliados en base a sus intereses y valores. Eventuales cambios y reformas sobre acuerdos previos serán productos de las interpretaciones de quienes detentan el poder.

    Por supuesto que hacen falta aliados, pero no se pueden poner todos los huevos en una misma canasta ni confiar ciegamente en la buena voluntad del samaritano que nos ayuda, como le demostró la extinta Unión Soviética a Fidel Castro cuando le cerro la billetera de los subsidios millonarios.

    Castro, un mendigo de vasta experiencia se reinventó y diversificó la entrada de los recursos necesarios para sobrevivir. Una vez más, traicionó sus antiguos postulados y se alió con un gorila golpista como Hugo Chávez y se procuró inversionistas extranjeros, logrando que el estado mendigo sobreviviera a sus numerosas quebraduras. Castro aprendió de sus aliados de la OLP y Hamas, palestinos que luchan contra el estado de Israel, que a través de los años han parasitado a incontables gobiernos, que a su vez los han usado para su provecho.

    Es un grave error importar la pólvora, entiéndase todo tipo de recursos. Quien posee la pólvora marca la pauta de la confrontación, incluido un final de la alianza a su conveniencia como hizo notar el presidente Barack Obama cuando retiró a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo, restableciendo posteriormente las relaciones diplomáticas con la dictadura y absteniéndose de votar a favor del embargo que el estado que el dirigía había impuesto al totalitarismo insular.

    Estados Unidos, en mi opinión, la república imperial más generosa y comprensiva de la historia, no puede resolver nuestras complicaciones. Washington, repito, tiene sus propios problemas y querencias propias de un estado democrático, donde la gestión política responde a intereses contrapuestos y a la opinión pública, un equilibrio que el presidente Joe Biden mostró cuando entregó a Caracas al testaferro de Alex Saab, sin quitarle el precio a la cabeza del dictador venezolano Nicolas Maduro o cuando quiso satisfacer a sus aliados más radicales sacando la dictadura cubana de la relación de estados patrocinadores del terrorismo.

    Esto se repitió cuando el presidente Donald Trump envió un negociador a Caracas, sin quitar la recompensa a los autócratas venezolanos, para lograr la repatriación de seis estadounidenses detenidos en el país sudamericano. Pendiente está lo que suceda con la licencia de explotación otorgada a la petrolera Chevron, eso puede ser un indicativo importante de como serán las relaciones entre los dos países.

    Son muchos los ejemplos negativos que testimonian lo grave que es depender de convenios de colaboración de una sola vía, o confiar que los aliados ideológicos por ese solo motivo están dispuesto a asistirnos, algo que pone en dudas que el comercio entre Estados Unidos y Nicaragua alcanzó en 2022 un récord de $8.304 millones, un incremento de casi el 22 por ciento en relación al 2021, aunque un gran ejemplo a apreciar será la ayuda o no que Estados Unidos preste a Ucrania que quiere ser libre como todos nosotros.

  • El método más eficiente de perder peso: amputación de ambas piernas

    El método más eficiente de perder peso: amputación de ambas piernas

    Pasada la medianoche, me desperté súbitamente, angustiado e hiperventilando.

    Incorporado en la cama, sentí un inmenso alivio al comprender que todo había sido una pesadilla.

    Soñaba que, obsesionado con eliminar mi sobrepeso, decidía que la forma más efectiva y eficiente de lograrlo era amputándome ambas piernas.

    En un quirófano, me cortaban ambos miembros inferiores.

    En cuestión de minutos, mi peso corporal disminuía un 40 por ciento.

    Efectivo y eficiente, sí, pero ¿cómo se vería afectada mi calidad de vida?

    ¿Cuál sería el costo de esta decisión en aras de la eficiencia?

    Últimamente, hemos estado bombardeados de información referente a la nueva iniciativa de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, dentro del gobierno de Trump.

    El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), oficialmente la Organización Temporal del Servicio DOGE de Estados Unidos, es una iniciativa de la segunda administración de Trump dirigida informalmente por Elon Musk.

    Su propósito es llevar a cabo la agenda de Trump de recortes de gastos federales y desregulación, y, según la orden que lo estableció, «modernizar la tecnología y el software federales para maximizar la eficiencia y la productividad gubernamentales.»

    Treinta días después de iniciar actividades, un reporte divulgado de DOGE informo que había ahorrado 55 mil millones de dólares en gastos del gobierno federal, aunque un análisis externo reporto una inflación desmesurada de dicha cantidad y que en realidad el ahorro había sido de 8,600 millones de dólares.

    La principal fuente de esta estrategia para mejorar la eficiencia ha sido, hasta el momento, el recorte de personal laborando en instituciones del gobierno federal.

    Miles de personas en la Salud y Servicios Humanos (HHS) fueron despedidos esta semana sin mérito, advertencia, o una visión de cómo hacer que los sistemas funcionen mejor para los estadounidenses.

    Según el rastreador de eficiencia, el DOGE sólo ha alcanzado el 2,75% de su objetivo.

    Estos recortes son sólo el principio.

    ¿Es esta la estrategia adecuada para mejorar la eficiencia del gobierno federal?

    La deuda externa de Estados Unidos ascendió a aproximadamente 25.9 billones de dólares en diciembre de 2023.

    En 2024, la deuda pública de Estados Unidos alcanzó el 121% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que esta deuda superará el 130% a partir de 2028.

    La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) estima que el costo anual del servicio de la deuda estadounidense alcanzará los $870,000 millones de dólares en 2024.

    Se proyecta que el gasto en el servicio de la deuda se dispare en la próxima década, representando un aumento del 132%, pasando de $658,000 millones de dólares anuales en 2023 a $1.527 billones en 2033.

    Mejorar la eficiencia del gobierno federal es una necesidad urgente.

    Sin embargo, surge la pregunta de si un recorte masivo de la fuerza laboral federal es el mejor camino para lograr un gobierno eficiente, y cuál sería el costo potencial de esta iniciativa.

    Las ciencias económicas y sus expertos señalan que, si bien equilibrar el presupuesto es importante, la eficiencia trasciende este objetivo.

    Se trata de mejorar estratégicamente los procesos, reforzar las infraestructuras y garantizar la sostenibilidad.

    Descuidar estos aspectos conlleva un costo.

    En el ámbito de la sanidad pública, por ejemplo, los recortes imprudentes pueden tener hoy un buen aspecto en el balance, pero a la larga pueden costar mucho más a los estadounidenses, tanto en dólares como en vidas.

    Análisis económicos de costo-beneficio de algunas intervenciones de salud pública reportan que por cada dólar invertido en programas comunitarios de reducción de peso produce un rendimiento de 16.70 dólares;

    Cada dólar invertido en modelos de atención colaborativa (tratamiento integrado de salud mental en entornos de atención primaria) produce un retorno de 6,50 dólares en ahorro sanitario y mejora de la productividad de los trabajadores.

    De igual manera, solo en los Estados Unidos el programa de vacunas infantiles evita 42 mil muertes al año y ahorra 10,50 dólares por cada dólar invertido, lo que equivale a 22.2 billones de dólares de ahorro para los contribuyentes.

    Reducir el peso del gobierno federal es urgente y necesario; creo que en estos momentos todos los ciudadanos de este país son conscientes de esta necesidad.

    Sin embargo, intentar lograr esta reducción a través de la eliminación de la fuerza laboral me genera angustia y temor, tanto a nivel personal como profesional.

    Es una sensación similar a la angustia que sentiría al perder mis piernas con el fin de disminuir rápidamente mi peso.

  • MS-13, organización Terrorista Global

    MS-13, organización Terrorista Global

    La semana anterior entró en vigor la designación de la Mara Salvatrucha (MS-13) como organización terrorista global por parte del gobierno de Estados Unidos la cual ha generado un debate en torno a la naturaleza de esta pandilla y las posibles implicaciones de esta decisión. Ya era designada una organización criminal transnacional.

    Desde una perspectiva criminológica, la MS-13 es una pandilla transnacional que se originó en la década de 1980 en Los Ángeles, California, allí nació y dejo su ombligo, su partida de nacimiento es en los Estados Unidos de Norteamérica, y que se ha extendido por todos los continentes. La pandilla se caracteriza por su violencia, su estructura de mando jerárquica y su participación en actividades delictivas como el narcotráfico, narcomenudeo, la extorsión, sicariatos, actividades de lavado de dinero, y todo cobro ilegal para hacer llegar ingresos a sus arcas.

    Si bien la MS-13 ha cometido actos de violencia que pueden ser considerados como terrorismo, masacres, atentados, y otros graves crímenes su principal objetivo no es político ni ideológico, no aspiran llegar al poder de ningún país, sino más bien es criminal y económico. La pandilla busca controlar territorios y obtener ganancias a través de sus diversas actividades ilícitas que les producen millones de dólares cada año, con programas regionales y transnacionales.

    La medida de esta designación firmada por el secretario de estado Marco Rubio entró en vigor el 20 de febrero 2025, designando a seis carteles mexicanos: Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos, Cártel del Noreste Los Zetas, Cártel del Golfo, La Nueva Familia Michoacana, y dos grupos criminales cuyo origen no es mexicano: El Tren de Aragua y la MS-13.

    Estas designaciones por parte del presidente Trump en su primer día de mandato, un mes después entran en vigor, y en esencia es declararlos terroristas. Este enfoque que nace con este lineamiento del presidente Trump incorpora y modifica los lineamientos que venían operando en Estados Unidos desde el año 1996 donde están registradas al menos 75 organizaciones y personas. Además de ser extranjeros, participar o tener la intención de cometer actos de terrorismo, y ser una amenaza a la seguridad y defensa nacional, o la seguridad ciudadana, ahora incluye formaciones criminales que persiguen objetivos económicos, lucrándose con ilícitos como el tráfico de drogas, la extorsión y la trata de personas, así como niveles de violencia.

    La designación de organización terrorista internacional a la MS-13 permite principalmente llevar a cabo acciones militares, políticas y económicas contra los miembros de la Mara Salvatrucha, así como contra sus socios y cómplices fuera del territorio estadounidense. Los oficiales podrán actuar con menos restricciones. Lo primero que dicta la orden del presidente Trump es «invocar la Ley de Enemigos Extranjeros» en contra de la MS-13. Esta ley le otorga al presidente la autoridad para tomar medidas más severas contra personas u organizaciones identificadas como enemigos en tiempos de guerra o emergencia nacional.

    En mi opinión, dentro de Estados Unidos se facilitaría la deportación inmediata de sus miembros o personas sospechosas de asociación, mientras que los países que reciben apoyo financiero o militar de Estados Unidos enfrentarían una mayor presión para intensificar sus acciones contra la MS-13.

    Ahora falta que el presidente Trump ordene e implemente medidas internas, no hay decomisos de toneladas de drogas que ingresan a su país, como principal consumidor de cocaína, metanfetaminas y fentanilo en el mundo. No existen capturas o informes sobre estructuras criminales, la disminución de violencia homicida, asesinatos en masa, capturas de asesinos en serie, ¿existen personas que permiten o facilitan el paso de personas ilegales y drogas en las fronteras y que laboran para entidades oficiales? ¿Hay o no posibles estructuras corruptas?

    El Salvador es el único país en América Latina que se está enfrentando al crimen organizado transnacional y está decomisando y destruyendo de inmediato toneladas de cocaína pura que van rumbo a sus estados, se requiere la ayuda financiera, donaciones de buques, lanchas rápidas, radares, tecnología, a la Marina Nacional de la Fuerza Armada de El Salvador, Policía Nacional Civil y Fiscalía General de la República que están trabajando, apoyando al denominado problema mundial de las drogas, no es suficiente con mensajes en redes sociales de felicitaciones, el talento humano de las instituciones salvadoreñas arriesgan la vida por ayudar y ser ejemplo al mundo, y le siguen evitando mayores tragedias y daños a la sociedad estadounidense.

    * Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología

    @jricardososa

  • Javier Milei y el criptogate, lecciones urgentes

    Javier Milei y el criptogate, lecciones urgentes

    El primer gran resbalón del presidente de Argentina, Javier Milei, se relaciona con la economía pero no en el sentido que desearían sus críticos. A estos últimos les pica la lengua por hablar del mal desempeño de su némesis en el manejo de las finanzas y las políticas productivas; las cifras, sin embargo, no les están ayudando: Milei cerró su primer año de gobierno con una economía en moderado ascenso, un régimen de incentivos a la inversión que ha probado su eficacia, un superávit fiscal inédito en cinco lustros y un indiscutible éxito en la reducción de los peores índices de inflación en décadas. Por lo tanto, si quieren restarle méritos, los opositores del mandatario argentino no pueden por ahora restregarle fracasos estrepitosos. ¿Qué les queda? Únicamente esperar con ansias a que Milei cometa errores. Y eso es justo lo que ha sucedido con este innecesario escándalo llamado “criptogate”.

    En sus cuentas de X e Instagram, el pasado 14 de febrero, el presidente promocionó una memecoin —un tipo de criptomoneda altamente volátil inspirada en imágenes icónicas de la cultura popular— asegurando que se trataba de “un proyecto privado” destinado “a incentivar el crecimiento de la economía argentina fondeando pequeñas empresas y emprendimientos…”. En las siguientes dos horas, la moneda en cuestión, de nombre $Libra, no solo experimentó un alza impresionante, sino que su pico fue muy coincidente con el momento en que unas pocas billeteras abandonaron con cuantiosa ganancia el proyecto y generaron pérdidas totales a otras cuarenta mil cuentas involucradas. Percatándose, al día siguiente, que “no estaba interiorizado de los pormenores” de este criptoactivo —Milei dixit—, con el que además negaba tener “vinculación alguna”, el mandatario borró el tweet y dedicó un párrafo “a las ratas inmundas de la casta política” que salivaban ante el flanco abierto de su archienemigo.

    La primera defensa de Javier Milei, el 17 de febrero en una entrevista televisiva, se vio de pronto interrumpida por su asesor Santiago Caputo, que reaccionaba con esa intervención después de oír decir a su jefe que su apoyo a $Libra había sido dado desde su “cuenta personal”. Por supuesto, esa forma de querer borrar —también— las porosas fronteras entre lo público y lo privado, en el caso de alguien que ya cumple un año siendo presidente de una nación, no sentó bien a Caputo, como tampoco a quienes analizamos la política con la conveniente mezcla de fascinación y suspicacia propia del método científico.

    Ironías aparte, el hecho es que Milei otorgó a sus adversarios un rédito que no merecían. Si bien la oposición fue incapaz de conseguir los votos que necesitaba para conformar una comisión investigadora en el Senado, el gobernante deberá enfrentar las denuncias que se han acumulado en los tribunales federales argentinos, con lo cual tiene suficiente para varias semanas de relativo desgaste. Ni hablar de lo que ocurra con posibles demandas internacionales.

    Pese a todo, es difícil hacer creer a la gente que Milei cometió una estafa a sabiendas. Los mercados no reaccionaron negativamente al escándalo y las encuestas de estos días parecen demostrar que sigue siendo un líder popular. La herida política será superficial, si acaso llega en verdad a herirlo. Pero el presidente está en la obligación moral de analizar las causas de este enredo y extraer lecciones. Quien se niega a aprender de sus propios errores se incapacita para dos cosas muy valiosas en el ejercicio del poder: la autoobservación y el mejor provecho de los fallos del adversario.

    Javier Milei quiere proyectar una imagen de alguien ajeno a la política tradicional. De ahí que pretenda justificar la promoción de un proyecto privado asumiendo que tiene esa libertad “como ciudadano”. Tal narrativa tiene su lógica de labios para fuera, pero el propio mandatario no puede —ni debe— creérsela. Él dejó de ser un argentino más cuando se convirtió en presidente: lo que haga o diga, incluso en redes sociales, tiene un valor específico. Para bien y para mal. Le guste o le disguste. Eso de buscar sacarle la vuelta a los asuntos mezclando lo privado con lo público, y optando por uno en detrimento del otro cuando conviene, tarde o temprano sale caro.

    “Creo que si Milei no mete más la pata, puede sobrevivir”, ha dicho el politólogo Andrés Malamud, con sorna pampera. “El problema es que si no metiera la pata, no sería Milei”. En todo caso, solo de Milei depende que esa descripción esté lejos de transformarse en su epitafio.

    En cuanto a las esperables consecuencias del zipizape, el mandatario tiene que abordarlas y hacerlo con suficiente energía. Que rueden cabezas en su entorno es una posibilidad. Lo más obvio, de momento, es que algunos de sus asesores no están haciendo bien su trabajo, pues una parte delicada de él consiste en cuidar los perfiles de quienes se acercan a plantearle proyectos al presidente.

    El entusiasmo de Javier Milei por las criptomonedas, si es honesto, no puede arrastrarlo a hacer apuestas públicas en esa ciénaga ya de por sí inestable y riesgosa. Por otro lado, las cuentas digitales estrictamente “personales”, en la práctica política, son ilusorias, en contraste con la tarea, muy real, de advertir a los cercanos sobre los efectos de incumplir su deber. Quien no aprende, aunque sea a la fuerza, a ser presidente de una nación, tarde o temprano volverá a ser aprendiz de ciudadano. Y quienes vemos con simpatía lo que Milei ha conseguido en lo económico hasta hoy, no le deseamos semejante desenlace en términos políticos.