Categoría: Opinión

  • Momento para la reflexión: Espacio para el reencuentro

    Momento para la reflexión: Espacio para el reencuentro

    Hoy la humanidad, desmemoriada, inhumana y deshumanizada, debe cultivar como jamás la visión del alma y someterse a la operación mística del reencuentro. En consecuencia, hemos de hacer un alto en el camino, ya no sólo para adquirir aliento, sino también para tomar conciencia de lo que uno es y representa. Lógicamente, tampoco merecemos hundirnos cuando vemos muchas poblaciones, tan desfavorecidas como oprimidas, por la injusta pasividad de sus análogos y por la brutalidad de la violencia.

    En este sentido, los signos presentes nos llaman a la actuación como signo de esperanza, que ha de comenzar por conciliar miradas para reevaluar las alianzas globales, con latidos del corazón, que son los que objetivamente, nos ponen alas.

    Trabajar por la concordia, es fundamental. Que se callen los artefactos y dejen de causar destrucción y muerte, es un buen compromiso para reconstruir con valentía y diplomacia espacios de negociación, orientados a formar y a conformar vínculos de unión y de unidad. Los encontronazos no sirven para nada, sólo para generar división y activar absurdos frentes. Lo suyo es tender la mano y extender el abrazo, ante la inestabilidad y la incertidumbre presente. Por desgracia, aún no hemos aprendido a reprendernos para compartir con los demás, hasta nuestro propio entusiasmo. Urge, por tanto, que se trabaje por un porvenir más equitativo y fraterno. La desolación no puede gobernarnos, necesitamos recuperar la alegría de vivir y la satisfacción de desvivirnos por los demás.

    En efecto, porque nos falla el alma y nos sobran armas, no podemos conformarnos con sobrevivir. Amoldándose al escenario actual y dejándose satisfacer únicamente por objetos materiales, nos corrompemos. Tenemos un espíritu que requiere despertar cada día y hacer generación. Cada latido es un sueño más, que nos invita a sentirnos cercanos, pues todo nos afecta a todos. Desde luego, a poco que nos adentremos en lo que nos rodea, veremos que los dramas del empobrecimiento están ahí, en cualquier esquina, pueden ser nuestros vecinos. Resulta escandaloso que, en un mundo dotado de avances y recursos, sólo los disfruten algunos privilegiados. De hecho, a la hora de una actuación concreta; los excluidos, que casi siempre son víctimas no culpables, apenas reciben migajas.

    Olvidamos que los bienes de la tierra son para el ser humano, no para destruirse unos a otros, sino para dar subsistencia sin exclusiones. Si en realidad queremos hermanarnos, esforcémonos por remediar las causas que originan los calvarios indignos, tomemos esta santa semana como reflexión, cancelemos las deudas injustas y saciemos a los hambrientos. Precisamente es esta comunión plena de pulsaciones, la que nos humaniza y nos llena de felicidad, aunque estemos surcados por las lágrimas. Dejémonos transportar por esa nueva vida que todos llevamos mar adentro, volvamos al reino de la poesía para injertarnos el verso de la pureza, viviremos entonces sin dobleces, con la libertad de servir y de no servirnos de nadie.

    Sólo gracias a ese encuentro o reencuentro meditativo, lograremos ser rescatados de lo mundano. Tanto es así, que llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que hermanos, donantes a pulso abierto, sustentados bajo el aliento místico del afecto, que indisoluble lo justifica con la compasión, con una eterna novedad transmisora de luz y transformadora de bien. Ciertamente, con la vitamina del aguante todo se sobrelleva, es menester cultivarla, ponerse en espera para reponerse, esperando el instante precioso y preciso que aunados demandamos para ese cambio de actitud, que no requiere de una resistencia estoica al sufrimiento, sino que es fruto de un amor, que no es otro que el controlar nuestros instintos y refrenar las malas respuestas.

    Víctor Corcoba Herrero-Escritor

  • Realismo y dadaísmo

    Realismo y dadaísmo

    El final del año 2024 y el comienzo del 2025 han sido bastante particulares: la estable democracia coreana queda perpleja ante el comportamiento del presidente Yoon Suk-yeol, Rumanía se topa nuevamente con su encrucijada, y tanto Alemania como Francia atraviesan unas inéditas crisis políticas.

    Por su parte, la embrollada guerra civil siria, aprovechando la distracción rusa e iraní, desemboca en una resolución a priori pragmática y sorprendentemente veloz, con la cual Ankara sonríe más que Constantinopla, dado que, a pesar de su elogiable utilización de la mesa, Turquía a veces sufre reacciones intestinales.

    DeepSeek de repente iba a sumir al mundo entero en una antiutopía china, pero la batalla internacional por la inteligencia artificial superficialmente sigue pareciendo una competencia de inteligencia artificiosa, la cual se manifiesta a través de vídeos más aterradores que graciosos y desagua en una mayor pereza intelectual.

    Mientras tanto, la ultraizquierda se queda varada en un mundo cada vez más pequeño, es decir, en Gaza, aunque no le importa, pues se encuentra con la ultraderecha en ese vasto ciberespacio “alternativo” de huérfanos que se estremecen al añorar aquel padre ruso al que nunca irían a ver fuera de lo virtual.

    Aquí se ubica un sector de los medios de comunicación que se evacúa desde y hacia las redes sociales: la supuesta guerra cultural continúa su escalada ciega en la cual ya no es importante lo que se defiende, sino aturdir al oponente con una respuesta aún más desmesurada; he aquí la Katalysepolitik.

    Ante esto, la prensa tradicional mantiene sus noticias bloqueadas bajo suscripción: la promoción de la libertad de prensa y de la verdad deja de ser libre cuando llega el momento de la verdad.

    Con todo, el mejor momento empieza con la inauguración del segundo gobierno de Donald Trump: la catarata de titulares que va dejando se convierte en el sueño dorado de los medios de comunicación; los periodistas se sumergen en un permanente frenesí de redacción y opinión acerca de cada palabra que sale de la boca del mandatario y de sus colaboradores.

    La puesta en escena de la reunión de Trump con Zelenski es la cúspide, un espectáculo obvio frente a las cámaras de dos personajes fraguados por las cámaras.

    Entre el vaivén de amenazantes aranceles y el desconcierto de los mercados, toda imagen y discurso tiembla para permanecer firme en la bifronte superpotencia que al final mira recto.

    De esta manera, en esta proyección de poder se sigue con atención el comportamiento de los pocos miles de electores de Groenlandia, mientras Canadá se indigna, Centroamérica se sacude desde el canal de Panamá a la megacárcel salvadoreña, México aguanta la respiración (como siempre con mutismo acerca del presente y locuacidad sobre su pasado) y Europa se sobresalta como un aristócrata que recuerda que el portero es el nuevo dueño del edificio.

    El periodista invitado a presenciar, en un grupo de Signal del altos funcionarios estadounidenses de seguridad nacional, una conversación acerca del ataque a los hutíes termina simbolizando toda esta contorsión: errores pueriles ensamblados con obsesión comunicacional llenos de verborrea despectiva, pero cumpliendo lo que se debe hacer.

    George F. Kennan, el realista promotor de la contención de la URSS, dijo en plena Guerra Fría: “Veo con escepticismo nuestras posibilidades de ejercer una influencia útil a menos que aprendamos a generar un respeto por nuestra posible falta de favor al menos tan grande como el respeto por nuestro posible favor”.

    Para luego directamente agregar: “Los rusos, como todos sabemos, se han beneficiado enormemente, en el sentido político, precisamente por el grado en que han logrado ser temidos en lugar de amados.

    No recomiendo que los imitemos en este aspecto. Pero dudo que ninguna política estadounidense pueda tener éxito con respecto a los países que se debaten entre ambos mundos a menos que incorpore, a la vista de todos, tanto los elementos duros como los benignos, con la posibilidad de que ambos se apliquen de forma flexible e intercambiable, e incluso a veces simultáneamente, según lo requiera la situación”.

    En tiempos en donde el meme narrativo se traslada ciegamente hasta el cansancio, se puede variar y, en vez de repetir que esta es una época surrealista, expresar que en lo estético este es un período de bastante dadaísmo (si se lo reduce a un movimiento artístico que defendía el caos, la irracionalidad y lo inmediato desde la provocación y el escándalo).

    Sin embargo, como siempre, más allá de la tecnológica y emotiva confusión del espectáculo, el realismo sigue haciendo su trabajo.

    * Augusto Manzanal Ciancaglini, Politólogo

  • Grietas en el liderazgo moral y político de la Casa Blanca

    Grietas en el liderazgo moral y político de la Casa Blanca

    Como toda secta, el trumpismo es impermeable a la evidencia.

    Del mismo modo que los comunistas nostálgicos se esfuerzan penosamente en adaptar los dogmas marxistas a la tozuda realidad —algo parecido a buscar la cuadratura del círculo—, así los fanáticos seguidores del presidente de EE UU tratan hoy de urdir explicaciones sobre por qué su adorado líder acabó por dar un frenazo en seco a la ejecución de la más irracional escalada arancelaria de la historia.

    Entonces, en lugar de admitir las debilidades de Trump, ahora resulta que esta marcha atrás viene a ser parte de una brillante estrategia económica destinada al éxito desde la eternidad.

    Claro, cuando el “análisis político” se reduce a mantener la fe en un individuo, la sensatez y la lógica saltan por la ventana.

    En ese terreno cenagoso no valen los hechos ni las consecuencias naturales de las acciones, ni siquiera la experiencia histórica; lo único que cuenta es hallar justificaciones para conductas absolutamente injustificables.

    La bravuconada arancelaria de Donald Trump era un soberano disparate desde el principio; tanto así, que para darle un toque de respetabilidad tuvo que disfrazarla de “justicia económica”, “equilibrios comerciales” y otros eufemismos indigestos.

    Pero ningún análisis económico serio respaldaba esas tesis.

    Los pésimos argumentos del llamado “Día de la Liberación” hacían aguas por todas partes.

    Y luego, como era previsible, vinieron las caídas bursátiles sostenidas, la cotización bajista del dólar y las primeras críticas abiertas desde los allegados al bando republicano.

    Bill Ackman, un exitoso empresario de fondos de cobertura que apoyó a Trump en la pasada carrera presidencial, mostró su desacuerdo con él afirmando que estaba “destruyendo la confianza en nuestro país como socio comercial”, haciendo notar lo inoportuno que era “imponer aranceles masivos y desproporcionados a nuestros amigos y enemigos por igual, y lanzar así una guerra económica global contra todo el mundo a la vez”.

    Imposible ser más claro y menos borreguil.

    Sin embargo, hasta la víspera del 9 de abril, el mandatario norteamericano se mantenía firme en la grupa.

    El billón de dólares en pérdidas registrado por la bolsa no parecía despeinarle.

    Desde su muy pugilística forma de entender el comercio internacional, aseguró que la vigencia de los nuevos aranceles era “la única oportunidad que tendrá nuestro país de volver a poner las cosas en su sitio.

    Porque ningún otro presidente estaría dispuesto a hacer lo que yo estoy haciendo (…) Pero no me importa pasar por ello, porque veo una hermosa imagen al final”.

    Para graficar su sublime visión, el propio Trump recurrió a una vulgar expresión en inglés, mezcla de vanidad y prepotencia, durante una cena benéfica con congresistas de su partido: “Les digo que estos países nos están llamando, besándome el trasero.

    Se mueren por hacer un trato: Por favor, por favor, hagamos un trato, haré lo que sea, haré lo que sea, señor…”.

    Así de seguro se hallaba el presidente a pocas horas de anunciar su paso atrás.

    El 4 de abril, apenas cinco días antes, se había ufanado lanzando a los inversores una frase tajante: “Mis políticas nunca cambiarán”.

    Pero cambiaron.

    ¿Y qué las hizo cambiar?

    La venta masiva de títulos del Tesoro americano, por supuesto.

    Estos bonos, tan apetecidos en tiempos de inestabilidad, de pronto dejaron de ser una garantía de refugio para miles de inversionistas alrededor del mundo, que se desprendían de ellos en previsión al desastre económico que se avecinaba y a la falta de seguridad en Estados Unidos para liderar tan peligrosa coyuntura.

    La advertencia de Bill Ackman, de la noche a la mañana, cobraba dramático vigor en proporción inversa al desplome de los precios de bonos.

    “Los negocios son un juego de confianza”, había sentenciado.

    “El presidente está perdiendo la confianza de los líderes empresariales de todo el mundo.

    Las consecuencias para nuestro país y los millones de nuestros ciudadanos que han apoyado al presidente (en particular los consumidores de bajos ingresos que ya sufren una enorme presión económica) serán gravemente negativas.

    Nosotros no votamos por esto”.

    Ninguna de estas consecuencias, por cierto, era imprevisible.

    Trump y su equipo conocían los riesgos y prefirieron burlarse de ellos, sometiendo el mercado global a una ansiedad innecesaria.

    Las razones, se ha dicho en esta columna, parecen demandar más interpretaciones psicológicas que políticas o financieras.

    Los peores efectos, sin embargo, son reales y han llegado para quedarse: ahora el planeta entero alberga severas dudas sobre la solidez moral y la responsabilidad histórica del liderazgo estadounidense.

    Hoy, repentinamente, el voluntarismo imprudente de un solo hombre se ha convertido en una amenaza internacional de insospechados alcances.

    Ningún mandatario había conseguido, con tanto ahínco y precisión, que la mala reputación de EE UU se globalizara así.

    En estos días, Washington está negociando aranceles con mayor vulnerabilidad de la que exhibía antes del “Día de la Liberación”.

    Por ese lado ha perdido más de lo que ha ganado.

    Y si bien todavía cuenta con la ventaja necesaria para poner de rodillas a Europa —cuyos líderes políticos suelen enfrentar mal cualquier pulso de credibilidad—, Trump debe tener presente que China es, por cierto, una dictadura.

    Este “detalle” es importante a la hora de elegir antagonista para avanzar juntos a una recesión, porque toda crisis económica golpea a los Gobiernos de turno en las democracias funcionales, mientras que los sistemas totalitarios aguantan la presión con esa resiliencia particular que les otorga la mano dura.

    Tampoco por ese lado, el de someter a prueba la paciencia ciudadana, el presidente de Estados Unidos debería aventurarse.

    Perderá también.

  • Aquellos días en la FIL Guadalajara 2005

    Aquellos días en la FIL Guadalajara 2005

    “Por favor, detenga el ascensor”. La voz fuerte iba unida a un par de piernas que corrían y a un brazo que se extendía para evitar que la puerta del aparato se cerrara. Como me lo indicó el autor de aquella petición, toqué el botón de abrir puertas y el propietario de la voz y su comitiva subieron.

    El hombre me dio las gracias. Iba con su esposa y uno de sus hijos. Era Mario Vargas Llosa. Le dije que, si me lo permitía, me gustaría dejarle un ejemplar de mi “Diccionario de autoras y autores de El Salvador” (2002) en la recepción para cuando pudiera reclamarlo. Me bajé en mi piso, nos despedimos y ellos siguieron su camino.

    Esa misma tarde cumplí mi promesa. Era mi primera vez en Guadalajara, la capital tapatía y tenía mucho para recorrer y degustar. Sobre todo, quería ver aquel espacio donde había fallecido el conquistador Pedro de Alvarado, así como las impresionantes pinturas murales de Siqueiros en el antiguo orfanato.

    Del Hotel Hilton a la sede permanente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara hay apenas unos pasos. De hecho, una calle. Todo aquel barullo editorial en un espacio de 26,000 metros cuadrados comenzó el sábado 26 de noviembre de 2005. Había más de 600 actividades en el programa, Perú era el país invitado, había más de 300 autores internacionales presentes -entre ellos, Toni Morrison, Arturo Pérez Reverte, Vargas Llosa y decenas más-, con 230 presentaciones de libros por parte de unas 1500 editoriales llegadas desde 38 países. Entre ellas, la guatemalteca Letra Negra, que en ese año me honraba con la publicación de mis haikus bajo el título “Palabra incontenible”. Una verdadera fiesta de la literatura global contemporánea.

    Yo estaba en la FIL por asuntos de trabajo, pero me daba muchas vueltas por los diferentes estands de las editoriales para ver, aprender y adquirir materiales. Disfrutaba mucho con las propuestas gráficas para promover los libros y organizar las actividades. Mis maletas llegaron vacías y salieron a reventar. Tras cada ronda, llegaba con mi cargamento a la sede de Letra Negra y allí dejaba mis libros recién comprados en custodia.

    A la mañana siguiente, en el ascensor hacia el comedor del hotel, vi que mi compañero de descenso era de nuevo Vargas Llosa. Me reconoció y me dio las gracias por el diccionario. Me dijo que desconocía muchos de los detalles biográficos de Claribel Alegría y Roque Dalton, a quienes conocía y había leído. Me honró saber que, cuando menos, un escritor de su talla había sentido curiosidad por hojear y ojear un texto mío.

    Otro encuentro de esos en el ascensor de ida o de vuelta fue con Pérez Reverte, a quien ya había visto antes en Madrid. En una breve conversación amable, hablamos de su reciente charla acerca del lenguaje marinero en la obra de MIguel de Cervantes. Él ignoraba que el autor de Don Quijote alguna vez quiso marcharse a vivir a la villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate, en el Reino de Guatemala.

    Entre tequilas y tortas ahogadas, los días en la FIL transcurrieron demasiado veloces. Había tanto por ver, oír y leer que el tiempo fue una leve brizna de vida para cubrir tantas experiencias. Una foto con la actriz Ana Colchero, un apretón de manos con Xavier Velasco, escuchar a Alessandro Baricco, Carlos Monsiváis y Sergio Ramírez e ir en busca del abogado chileno Dr. Juan Salvador Guzmán Tapia, el juez de Pinochet, que presentaba su libro de memorias. Cuando me presenté como “lo saluda un compatriota”, tomó mi gafete en sus manos, sonrío y me reconoció. Unos meses antes, su nacimiento en El Salvador, como hijo del poeta y diplomático chileno Juan Guzmán Cruchaga, ocupó varias páginas de periódico que coescribí con el periodista costarricense Lafitte Fernández.

    Ese contacto fue el detonante de amistad con ese intelectual del derecho, que nunca pudo cumplirle a su padre la promesa de colocarle un monumento conmemorativo en el Jardín de los Poetas, en lo alto del turicentro Los Chorros, en las afueras de Santa Tecla, donde desde 1973 descansan las cenizas de su amigo salvadoreño, el también poeta y diplomático Raúl Contreras Díaz.

    Más que fotografías personales, yo atesoro paseos y recuerdos. De aquella FIL de 2005 guardo muchos, junto con bastantes agradecimientos. Dos décadas más tarde, los he actualizado en mi mente para rendirle este brevísimo homenaje a Mario Vargas Llosa, a quien apenas conocí en el tiempo que duraron dos viajes por ascensor, pero cuya enorme obra literaria disfruto desde que yo era un adolescente, pese a que sus posturas políticas nunca fueron de mi agrado.

  • El día del preso cubano

    El día del preso cubano

    El 5 de abril ha sido la fecha escogida por los prisioneros y exprisioneros políticos cubanos para conmemorar el Dia del Preso, una jornada muy especial que conduce al más ilustre y digno de todos nuestros compatriotas, el apóstol Jose Martí.

    Ese día de 1870, un joven que apenas había cumplido 17 años, fue transportado a las canteras de San Lázaro, próximas a la barriada del Vedado, para sacar piedras de un inhumano farallón.

    Pelado al rape, con el número 113 y un grillete atado a un tobillo inició una vida que jamás le amilanó, al extremo, que en la foto que envió a su madre perpetuando el momento, escribió: «Mírame madre, y por tu amor no llores: Sí esclavo de mi edad y mis doctrinas, Tú mártir corazón llené de espinas, Piensa que nacen entre espinas flores».

    El presidio político cubano contra el totalitarismo, siguiendo las huellas indelebles del apóstol, asumió el 5 de abril, fecha de su encarcelamiento, para evocar su sacrificio y testimoniar que su heroica gesta es repetida en la Isla por hombres y mujeres que creen fielmente en su apostolado.

    Este pasado domingo el Presidio Político Histórico Cubano, bajo la presidencia de Ángel Pardo Mazorra y el liderazgo de Luis González Infante, Enrique Ruano y Jose Luis Fernández convocaron como todos los años a la comunidad a rememorar la fecha para rendir tributo a la memoria del maestro y al más del millar de compatriotas que, aunque tras las rejas, no cesan en su resistencia a la tiranía.

    La continuidad del Presidio ha sido tan intensa que debemos recordar que cuando el exprisionero político Oscar Elías Biscet nació, nuestro héroe Roberto Martin Pérez estaba preso, cuando nació el también exprisionero político Jose Daniel Ferrer el mártir, 44 años preso en dos etapa, Armando Sosa Fontuni estaba cumpliendo su primera condena, cuando nació el también mártir Orlando Zapata Tamayo estaban cerrando el presidio de Isla de Pinos y cuando vino al mundo la heroica Sayli Navarro, todavía restaban prisioneros de los históricos Plantados.

    El presidio político cubano es el más longevo y diverso de América, además el más numeroso, en particular el de las mujeres, las féminas cubanas sumas miles de años tras las rejas, algunas cumplieron más de 15 años de cárcel como la heroína Cary Roque y más de un centenar de hombres superaron las 25 navidades encarcelados, con al menos tres que batieron todas las marcas, Ignacio Cuesta Valle, 29 años y Mario Chanes de Armas y Miguel Diaz Bouza con más de 30 años de prisión.

    En Cuba antes del establecimiento del totalitarismo no llegaban a una docena las prisiones, décadas después habían más de 300 las cárceles y campos de trabajo forzado que podían rivalizar por la crueldad de los esbirros que allí vigilaban, con sus iguales de la Alemania nazi, de la Unión Soviética, China o Corea comunista.

    Por las cárceles castristas, en estos 66 años, han pasado más de medio millón de hombres y mujeres a los que les ha sobrado voluntad para pagar el alto precio de ser libres y ciudadanos de pleno derecho.

    El acto estuvo cargado de emociones como era de esperar. La exprisionera Angelica Garrido, 36 meses en la cárcel por participar en las protestas cívicas del 11 de julio, los hermanos Fidel y Raúl Castro solo estuvieron 22 meses después de causar decenas de muertos por el ataque al Cuartel Moncada. Angelica, a pesar de tener a su hermana, María Cristina, en prisión, reclamo confrontar la dictadura como fuera preciso, repitiendo el clamor mambí, «Corneta, toca al degüello».

    El Presidio Político Cubano, aunque es consecuencia de la lucha contra la tiranía tiene vida propia. En las cárceles se resiste al igual que lo hacen miles en las calles, lo mejor de todo, cuando estos hombres y mujeres son excarcelados no salen quebrados, se sienten mas comprometidos, mas respetuosos de sus obligaciones razón por la cual siguen actuando contra el régimen y mostrando su orgullo por haber estado en las ergástulas castrista, hoy vigiladas por Miguel Diaz Canel.

    Todos reflejan el compromiso contraído con la libertad y los derechos humanos. La cárcel los preparó para ser mejores ciudadanos, para sentir y mostrar con orgullo su condición de expresos políticos cubanos.

  • El Acuerdo de El Salvador con el FMI. Una oportunidad para reconstruir la institucionalidad fiscal.

    El Acuerdo de El Salvador con el FMI. Una oportunidad para reconstruir la institucionalidad fiscal.

    ¿Quién asegura de que cada dólar que pagamos en impuestos sea bien utilizado? En El Salvador, esta pregunta se ha vuelto pertinente en los últimos años. La transparencia fiscal –es decir, la claridad con que el gobierno muestra cómo recauda y gasta el dinero público– ha atravesado importantes retrocesos.

    Información que antes era pública pasó a manejarse con opacidad, debilitando la confianza ciudadana.

    En este contexto, en los inicios de 2025, el Gobierno salvadoreño ha logrado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder a un programa de financiamiento de 40 meses por aproximadamente $1,400 millones, bajo la modalidad de Servicio Ampliado del Fondo (SAF). Más allá del alivio financiero, este acuerdo trae consigo una serie de compromisos que persiguen mejorar la gobernanza, la transparencia y la lucha contra la corrupción en la gestión pública. En otras palabras, en el marco de este acuerdo, el país se ha comprometido a reconstruir la transparencia fiscal y la institucionalidad presupuestaria que se había erosionado.

    A continuación, explicaremos algunos de los problemas de transparencia que enfrenta El Salvador y cuáles son las medidas que el gobierno, junto al FMI, ha pactado para corregir el rumbo. Al final, veremos por qué estos compromisos podrían marcar una diferencia en la rendición de cuentas, la confianza de la ciudadanía y la salud financiera del país en el mediano plazo, y por qué por dicha razón es importante que estemos pendientes de cómo avanza dicho acuerdo y de los logros que se vayan alcanzando.

    En años recientes, el país experimentó un marcado retroceso en la transparencia fiscal y la institucionalidad de sus finanzas públicas. En 2020 se suspendió la aplicación de la Ley de Responsabilidad Fiscal, una normativa que imponía límites al gasto y la deuda pública para mantener las cuentas fiscales sanas. Al suspenderse esta ley durante la emergencia por COVID-19, el gobierno dejó de estar sujeto a metas fiscales claras. Asimismo, ciertas decisiones financieras durante la pandemia se tomaron de forma poco transparente, incluyendo el manejo de fondos de emergencia. De hecho, las auditorías de los gastos especiales COVID-19 (como el Fondo de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres) dejaron de estar accesibles al público por un tiempo, lo que generó preocupación sobre en qué se usaron esos recursos.

    Otra señal de la pérdida de institucionalidad presupuestaria fue el manejo del Presupuesto General de forma cada vez menos escrutable. El gobierno no publicó completas ciertas piezas clave del presupuesto. Por ejemplo, el proyecto de presupuesto anual no viene acompañado de un Marco Fiscal de Mediano Plazo –es decir, un plan de ingresos, gastos y metas para los próximos años–. A veces el Ministerio de Hacienda tardó en publicar las modificaciones al presupuesto aprobado durante el año, pero esos cambios no siempre se divulgaron de forma accesible. De hecho, como parte del nuevo acuerdo, el gobierno tuvo que publicar todas las modificaciones realizadas a los presupuestos de 2023 y 2024, evidenciando que previamente esa información no estaba al alcance ciudadano.

    La falta de transparencia también se reflejó en la debilidad de los organismos de control. La Corte de Cuentas de la República, encargada de auditar el uso de los fondos públicos, en la práctica no cuenta con la suficiente independencia ni herramientas para fiscalizar eficazmente al Ejecutivo. Por otro lado, en materia de corrupción, durante este período se relajaron algunas exigencias: por ejemplo, las declaraciones de patrimonio de los altos funcionarios dejaron de hacerse públicas por decisiones administrativas. Todos estos factores combinados –información fiscal oculta, controles flexibilizados y menor escrutinio– crearon un terreno propicio para el uso discrecional de fondos públicos sin la debida vigilancia.

    Frente a esta situación, el acuerdo SAF con el FMI establece múltiples acciones para poner una lupa en las finanzas del Estado y contribuir a fortalecer las instituciones encargadas de vigilarlas.

    Como parte del acuerdo, el Ministerio de Hacienda divulgó el Presupuesto General del Estado 2025 aprobado, acompañado de un plan fiscal trianual (un plan de tres años) que incluye proyecciones del costo de las pensiones públicas y de los intereses de la deuda previsional. Por primera vez en varios años, se presenta el presupuesto junto a esta información crucial, cumpliendo una de las condiciones iniciales del programa; para 2026 se espera que el Proyecto de Presupuesto venga acompañado más formalmente con el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Además, se pusieron a disposición datos que estaban pendientes: los flujos financieros y deudas del Instituto Salvadoreño de Pensiones (ISP) –la entidad pública que ahora administra los fondos de pensión tras la reciente reforma–.

    Por otra parte, el gobierno también se ha comprometido a publicar, antes de marzo de 2025, información valiosa sobre las empresas públicas. Entre otras cosas, entidades como las autónomas y empresas estatales deberán revelar sus estados financieros detallados, incluyendo cualquier actividad cuasifiscal (aquellas operaciones que, sin ser parte del presupuesto, pueden generar gastos o riesgos financieros para el Estado). También deberán divulgar las políticas de propiedad (cómo maneja el gobierno su participación en ellas), sus prácticas de gobierno corporativo, indicadores de desempeño y gestión de riesgos, entre otros datos. En palabras sencillas, las cuentas y operaciones de las empresas estatales estarán más a la vista para observar el uso que dan a los fondos públicos.

    Para combatir la opacidad en las contrataciones del gobierno, se iniciará la publicación regular de los beneficiarios finales de todas las empresas que ganen contratos públicos. ¿Qué significa esto? Si una empresa constructora obtiene una licitación para una obra, el gobierno informará en un sitio web quiénes son los verdaderos dueños de la empresa. Con esta medida, cualquier ciudadano debería saber quién está detrás de cada contrato público, cerrando espacios a posibles conflictos de interés o empresas de origen dudoso. Este compromiso debería empezar a implementarse a partir de marzo de 2025.

    Otro punto importante es restringir las excepciones que permiten al Estado comprar bienes o servicios sin concurso competitivo. Recientemente una figura legal denominada “proyecto estratégico” fue utilizada para justificar contrataciones directas, es decir, sin licitar, lo que reducía la transparencia y la competencia por esos contratos. Ahora, el gobierno acordó emitir regulaciones que definan con precisión qué puede considerarse “proyecto estratégico” y establecer requisitos de reporte y supervisión cuando se use esa excepción, para evitar abusos. En resumen, se trata de que las compras públicas se hagan preferentemente bajo licitación abierta; y si por alguna razón justificada no se licita, que ese proceso excepcional quede bien documentado y supervisado.

    A partir del presupuesto de 2026, el Ministerio de Hacienda incorporará, por así decirlo, una visión de mediano plazo en la planificación fiscal. Cada propuesta de presupuesto anual vendrá acompañada de un Marco Fiscal de Mediano Plazo, que es un plan plurianual donde el gobierno proyecta ingresos, gastos, metas de déficit y deuda para los próximos años; a modo de presentar el presupuesto, pero enmarcado en un plan fiscal más amplio. Este incluirá un listado plurianual de proyectos de inversión (por ejemplo, obras públicas previstas a varios años, incluyendo asociaciones público-privadas) y un análisis de riesgos fiscales (escenarios que podrían afectar las finanzas, como posibles costos no previstos).

    También como parte de los compromisos, el gobierno deberá promover y aprobar una nueva Ley de Responsabilidad Fiscal en 2025. Esta ley establecerá reglas claras para el manejo de las finanzas del Estado. En términos simples, fijará límites al déficit y al crecimiento del gasto público, y requerirá que el gobierno mantenga una trayectoria sostenible de deuda. También incluirá cláusulas de escape –excepciones bien definidas para casos de emergencia, como desastres naturales– y obligaciones de transparencia, como la publicación anual de los gastos tributarios (esto es, cuántos ingresos deja de percibir el fisco por exenciones o incentivos fiscales). Una ley de este tipo funcionará como un marco permanente que obligue a esta y futuras administraciones a ceñirse a la disciplina fiscal, evitando desequilibrios que pongan en riesgo la estabilidad económica.

    La entidad encargada de auditar al Estado, la Corte de Cuentas de la República, será objeto de una reforma legal. El objetivo es dotarla de mayor independencia y capacidad técnica para fiscalizar el uso de los fondos públicos sin interferencias políticas. Entre los cambios planificados está garantizar autonomía financiera y un mandato claro en materia anticorrupción. Esto podría implicar que los magistrados de la Corte de Cuentas tengan protección frente a presiones externas y que la institución pueda auditar e investigar irregularidades en todas las entidades estatales, incluso las que antes podían quedar fuera de su alcance. Asimismo, se busca mejorar la coordinación entre la Corte de Cuentas y la Fiscalía General de la República (encargada de perseguir delitos), estableciendo protocolos para compartir información y denunciar hallazgos de posible corrupción. Con estas reformas, se espera que la Corte de Cuentas evolucione hacia un órgano de control moderno y efectivo, capaz de detectar y disuadir el mal uso de los recursos públicos.

    Ya en 2024, como paso previo al acuerdo, la Asamblea Legislativa aprobó una Ley Anticorrupción. Esta ley exige que los altos funcionarios del Estado presenten y publiquen sus declaraciones patrimoniales y de intereses, de forma periódica. En lenguaje ciudadano, significa que ministros, viceministros, magistrados y otros funcionarios de primer nivel deben transparentar qué bienes poseen y si estos crecen durante su gestión, de manera que la sociedad pueda monitorear posibles enriquecimientos ilícitos. La efectiva implementación y aplicación de la ley será clave para prevenir la corrupción desde la cúpula del gobierno. Adicionalmente, el gobierno se ha comprometido en el acuerdo con el FMI a reforzar las normativas de acceso a la información pública, asegurando que la ciudadanía pueda obtener datos estatales sin trabas, salvo contadas excepciones justificadas. Todo este paquete normativo –desde la Ley Anticorrupción hasta las reglas fiscales– forma parte de la reconstrucción del andamiaje institucional que vela por el uso correcto del dinero público.

    Los compromisos asumidos por El Salvador en el marco del acuerdo con el FMI representan un giro importante hacia la transparencia y la rendición de cuentas en las finanzas públicas. Si se cumplen a cabalidad, estas medidas permitirán que tanto las instituciones de control como la ciudadanía puedan vigilar mejor el uso de los impuestos y préstamos. Contar con información fiscal abierta –presupuestos detallados, datos de empresas estatales, beneficiarios de contratos– facilita que los ciudadanos supervisen al gobierno y denuncien eventuales irregularidades con evidencia en mano. A su vez, reforzar entidades como la Corte de Cuentas e introducir reglas fiscales mediante ley dará continuidad y solidez a una nueva institucionalidad fiscal, independientemente del gobierno de turno.

    Por otro lado, se espera también que los organismos internacionales e inversionistas observen estos avances. Un país con finanzas ordenadas e información clara genera mayor credibilidad, lo cual puede traducirse en más inversión y apoyo financiero en mejores condiciones. En pocas palabras, la sostenibilidad fiscal a mediano plazo –es decir, la capacidad del país de manejar su deuda y gastos sin caer en crisis– está relacionada con la transparencia.

    Así las cosas, reconstruir la institucionalidad de las finanzas públicas requerirá la persistencia y vigilancia continua. Sin embargo, los pasos acordados sientan las bases para que en El Salvador el uso del dinero público vuelva a estar bajo control ciudadano e institucional. Al final del día, responder ¿quién vigila el uso de nuestros impuestos? con acciones concretas significa reafirmar que ese rol lo cumplen instituciones sólidas y la misma ciudadanía informada, en beneficio de toda la nación.

  • La hoja de ruta estratégica de «Mi Nueva Escuela»: Sembrando futuro desde la cuna

    La hoja de ruta estratégica de «Mi Nueva Escuela»: Sembrando futuro desde la cuna

    El Salvador ha emprendido una travesía ambiciosa con la reforma educativa «Mi Nueva Escuela», un proyecto que aspira a transformar las bases del aprendizaje y forjar un futuro más prometedor para sus ciudadanos.

    Dentro de esta planificación estratégica, la atención prioritaria a la primera infancia emerge como el cimiento fundamental sobre el cual se edificará todo el sistema. Invertir en los primeros años de vida no es solo un imperativo moral, sino una estrategia criminológica inteligente, al sentar las bases para ciudadanos más resilientes y menos vulnerables a la violencia y la delincuencia.

    La hoja de ruta de «Mi Nueva Escuela» reconoce la intrínseca conexión entre el desarrollo integral en la primera infancia y la prevención del crimen a largo plazo. Programas sólidos de salud y nutrición durante estos años cruciales garantizan un desarrollo físico y cognitivo óptimo, reduciendo las probabilidades de déficits que puedan derivar en dificultades de aprendizaje y adaptación social, factores de riesgo asociados a conductas antisociales. Una infancia bien nutrida y saludable es una infancia con mayores oportunidades de prosperar lejos de los caminos de la violencia.

    La piedra angular de cualquier reforma educativa reside en la calidad de sus docentes. «Mi Nueva Escuela» contempla una formación docente continua y especializada, enfocada en metodologías innovadoras y sensibles a las necesidades de la primera infancia. Maestros capacitados para estimular el desarrollo cognitivo, socioemocional y psicomotriz de los niños, utilizando estrategias lúdicas y participativas, son esenciales para despertar la curiosidad, fomentar la creatividad y construir las bases de un aprendizaje significativo que perdure a lo largo de la vida.

    El modelo pedagógico propuesto se aleja de la memorización pasiva para abrazar un enfoque constructivista, donde el niño es el protagonista de su propio aprendizaje. La exploración, el juego y la interacción social se convierten en herramientas pedagógicas poderosas para desarrollar habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas y colaboración. Este cambio de paradigma busca formar individuos autónomos, capaces de analizar su entorno y tomar decisiones responsables, alejándolos de la impulsividad y la falta de reflexión que a menudo subyacen a la conducta delictiva.

    La transformación curricular basada en competencias es otro elemento estratégico clave. El currículo se articula en torno al desarrollo de habilidades prácticas y transferibles, relevantes para el contexto salvadoreño y las demandas del siglo XXI. En la primera infancia, esto se traduce en estimular habilidades comunicativas, lógico-matemáticas, de convivencia y autonomía, pilares fundamentales para una integración social exitosa y una menor propensión a la marginalidad y la delincuencia.

    Finalmente, la planificación estratégica de «Mi Nueva Escuela» reconoce la importancia de un entorno de aprendizaje digno y estimulante. El mejoramiento de la infraestructura escolar, especialmente en los niveles iniciales, es crucial para crear espacios seguros, inclusivos y equipados con los recursos necesarios para el desarrollo integral de los niños. Aulas coloridas, materiales didácticos adecuados y espacios al aire libre seguros fomentan la exploración, la creatividad y el bienestar emocional, elementos esenciales para un crecimiento saludable y una menor exposición a factores de riesgo.

    En conclusión, la planificación estratégica de «Mi Nueva Escuela», con su énfasis en la primera infancia, la salud y nutrición, la formación docente de calidad, un modelo pedagógico innovador, un currículo basado en competencias y una infraestructura digna, representa una inversión a largo plazo en la seguridad y el futuro de El Salvador. Sembrar las semillas de un desarrollo integral desde la cuna no solo transformará la educación, sino que también contribuirá a cosechar una sociedad más justa, equitativa y resiliente ante el flagelo de la violencia y mentes brillantes.

  • La incertidumbre es incómoda, pero la certeza es absurda

    La incertidumbre es incómoda, pero la certeza es absurda

    Durante esta última semana los índices bursátiles más importantes y reconocidos del mundo (DOW, S & P 500, NASDAQ 100, IBEX 35 y otros) han enloquecido, sufriendo bajas que casi rozan el 20% de su pico a principios de este mes. Economistas y financieros expertos, expresan temor que nos estemos acercando a una recesión económica mundial.

    Una combinación de factores económicos, políticos y monetarios han generado incertidumbre y volatilidad. Entre los factores económicos uno de los pilares de esta incertidumbre y volatilidad lo está generando el impacto de los aranceles y guerras comerciales, generadas fundamentalmente por las políticas económicas del gobierno de Donald Trump. Hasta nuestro país ha sido afectado por estos aranceles y eso aun y a pesar de la cooperación del CECOT.

    Cuanto poder en una sola persona. Y seguramente seguimos pensando en democracia. Trump seguramente siente una mezcla de satisfacción personal, responsabilidad…y poder. Para alguien con su personalidad, el hecho que sus palabras o decisiones puedan mover los mercados globales, alterar relaciones diplomáticas o cambiar el rumbo de industrias enteras probablemente refuerza su percepción de influencia personal.

    Él mismo ha dicho muchas veces que le gusta «ganar» y dominar las negociaciones, así que tener ese tipo de impacto en el escenario mundial debe ser, para él, una confirmación de que está en control. Al mismo tiempo, no siempre parece actuar con la cautela o el respeto que uno esperaría de alguien con ese poder, generando incertidumbre y volatilidad en los mercados.

    Para Trump, todo parece pasar por el filtro de qué representa en términos de transacción: poder como capital, influencia como moneda, y cada movimiento como una jugada en una negociación.

    Los mercados no son tanto un sistema complejo que afecta millones de vidas, sino más bien un tablero donde medir quién «gana» y quién «pierde». Y si hay turbulencia, probablemente lo vea como parte del juego: ruido temporal mientras él sigue cerrando «el trato».

    El problema que conlleva esta visión del mundo, como un negocio, se corre el riesgo de reducir todo, incluso la estabilidad de países o la vida de millones, a una cuestión de ganancia o pérdida personal. Lo peligroso es que en un negocio se puede asumir riesgos calculados, perder el dinero, renegociar. Pero en la política global, las consecuencias son más profundas y menos reversibles: guerras, crisis económicas, polarización social… Y si alguien cree que puede «ganar» siempre, incluso a costa de otros, puede volverse impredecible y hasta temerario. Es como jugar al póker con las fichas de todo un país, o en este caso de todo el mundo.

    ¿Pero por qué los aranceles o tarifas?

    Las tarifas o aranceles (Los aranceles o tarifas aduaneras son impuestos que se aplican a
    los bienes que cruzan fronteras internacionales, ya sea al ser importados o exportados. Su propósito principal es regular el comercio internacional, proteger la producción nacional y generar ingresos para el gobierno), son una de las herramientas favoritas de Trump, y las usa como palanca de presión, no solo económica sino también política. Pero lo preocupante es que, aunque él las presenta como una forma de proteger la economía estadounidense, en la práctica terminan generando tensiones globales, subidas de precios, e incertidumbre en los mercados. Además, muchas veces quienes terminan pagando esas tarifas no son los países a los que apunta, sino los consumidores y empresas locales. Es como si dijera: «vamos a castigar a China (o a México, o a Europa)», pero en el proceso se castiga también a los trabajadores, agricultores o fabricantes en USA. Lo que pasa afuera está entrelazado con lo que pasa adentro, y viceversa.

    A nivel global, las tarifas que impone Trump pueden desatar guerras comerciales (y entre ayer y hoy, hemos visto el tsunami que se avecina con el enfrentamiento comercial entre las dos economías más poderosas del mundo), que ralentizan el comercio, encarece las materias primas, afectan la confianza de los inversionistas. Países aliados también pueden sentirse traicionados, y si no veamos a Europa, que ya envió a Pedro Sanchez como emisario de la comunidad Europea para buscar alternativas comerciales con China.

    En fin, el día de hoy (miércoles) los mercados cerraron con casi 10 puntos porcentuales de ganancia. Un suspiro de alivio para los ahorros de muchos. Veremos que nos trae el mañana. Siempre me han dicho que: la incertidumbre es una posición incómoda, pero la certeza es una posición absurda

  • La educación pública salvadoreña y su realidad (II)

    La educación pública salvadoreña y su realidad (II)

    Inicio con una interrogante en esta parte final del análisis sobre la educación pública: ¿Hacia dónde va la educación salvadoreña? La matrícula escolar en el 2025 tuvo una baja de un aproximado de 50,000 estudiantes. Eso es un indicativo de preocupación para el Ministerio de Educación y para la sociedad. No se puede hacer caso omiso, eso afecta al desarrollo del país. Entre menos estudiantes matriculados, aumenta la incapacidad de salir del subdesarrollo.

    Se están reconstruyendo algunas escuelas, se han arreglado, de eso no hay duda; sin embargo, 64 escuelas han cerrado en lo que va del año. En vez de mejorar la educación, se está dando un paso atrás. Un niño se alegra cuando su escuela se ve bonita. Aunque, una cosa es el cascarón y otra es ver si lo que está adentro funciona eficaz y eficientemente. El gobierno manifestó que arreglaría todas las escuelas públicas. Es un aproximado de 300 millones que se necesitan para lograr tal objetivo.

    El MINED ha realizado reformas educativas. Algunas asignaturas cambiaron su nombre y se tendrán nuevos bachilleratos técnicos. Solamente son 15 especialidades las que se ofertan. Se espera que el bachillerato técnico sea siempre una opción; ya que, El Salvador necesita de muchas carreras técnicas y es el bachillerato la punta de lanza para que los bachilleres técnicos se matriculen en carreras técnicas universitarias o ingenierías.

    Un punto importante que no se ha mejorado es el salario de los docentes, existe una categorización; sin embargo, hay mucho desempleo docente, no hay incentivos como en otros países. Un aspecto muy importante que no podemos obviar son las pensiones. Los docentes, casi todos, tienen una pensión paupérrima, no les alcanza para tener una vida digna. Eso se debe de reformar. En conclusión, el magisterio se merece mejores salarios y oportunidades.

    Cualquier salvadoreño, tenga o no estudios, sabe bien que para que el país avance se necesitan de muchos graduados universitarios. Los que llegan del sector público a las universidades han pasado un calvario al experimentar las falencias en el sistema educativo.

    ¿Se tiene una mejor infraestructura educativa? Muchas escuelas no están legalizadas, alquilan inmuebles o están en el limbo. Las escuelas públicas deben de estar equipadas. Muchas no tienen ni bibliotecas ni laboratorios para la práctica educativa.

    Aproximadamente, el 60% de las escuelas en El Salvador no tienen sus inmuebles legalizados. Esto se traduce en alrededor de 3,042 escuelas de un total de 5,000 escuelas públicas. Ese es otro problema que enfrentan los directores, sus escuelas están en un limbo. Tarde o temprano las cerrarán.

    ¿Cómo está la brecha digital en El Salvador? Según LA PRENSA GRÁFICA El 64 % de las familias con estudiantes del sector público no tiene Internet en casa. Eso quiere decir que, en las escuelas, hacen milagros para poder conectarse y poder aprender.

    Para llegar a tener una calidad educativa, es de tener una infraestructura adecuada y digna para los estudiantes y personal administrativo; además, se necesita de tener a docentes capacitados. En la actualidad hay muchos avances, especialmente en la tecnología. Debe de haber una profesionalización de los docentes.

    Mientras tanto, para que la educación cambie, sería bueno tener programas educativos que sean efectivos, eso sucedió cuando se tuvo el programa EDUCO. Hace falta una verdadera reingeniería, el MINED hace sus esfuerzos; sin embargo, no alcanza el presupuesto para que funcione un verdadero sistema educativo de calidad. Hablar de la educación pública salvadoreña es de analizar también los bachilleratos y la falta de un presupuesto justo para la única universidad pública, la Universidad de El Salvador.

    En conclusión, las manifestaciones que realizan los sindicatos del magisterio son por la falta de oportunidades, son porque a la educación cada vez la van haciendo a un lado. Tal parece que solamente el que quiera salir adelante podrá cumplir sus objetivos.

    Fidel López Eguizábal. Docente investigador Universidad Francisco Gavidia
    flopez@ufg.edu.sv

  • Lindeza

    Lindeza

    En el Diccionario de la Lengua Española, hay tres acepciones de esta palabra. Una: «cualidad de lindo»; la segunda: «hecho o dicho gracioso» y la última, expresada irónicamente y en plural, habla de «insultos o improperios». Hay otra expresión que podría considerarse sinónimo de la anterior: «lindura». También significa «cualidad de lindo», pero por lo demás solo alude a una «persona o cosa linda». Y de esto último no trata este «comentario». Bueno, ¡de alguna forma debo nombrar lo que escribo! Por ello, lo titulé así: «lindeza». Dejando atrás la «cualidad» referida, la empleé para intentar medio digerir lo ocurrido hace poco tras la opinión de Bukele circulada en «redes» sobre el tratamiento de la violencia en México; también por lo de su aparente síndrome de Blanca Nieves.

    Este se relaciona con «la distorsión en la imagen que una persona puede tener de sí misma» acerca de su juventud, su belleza o sus propias cualidades. Las que lo padecen envidian a quienes las superan en algo como, por ejemplo, la popularidad. ¿Cuáles son sus indicios? Ansiedad, celos, obsesión por la salud y la belleza física, necesidad de aprobación, baja autoestima, preocupación por aparentar juventud y ‒finalmente‒ tristeza.

    No soy psicólogo ni nada que se parezca; entonces, no puedo ni debo afirmar que esos síntomas forman parte de la personalidad del inconstitucional usurpador del aparato estatal salvadoreño. Lo que sí sé es que Bukele se acaba de parar frente al «espejo» de la modernidad informática llamado inteligencia artificial, preguntándole quién era el presidente más popular del mundo. Solo eso, sin más, lo podría perfilar como quien puede que sea: un megalómano, egocéntrico y sobrado. Insisto, no soy psicólogo para emitir una opinión categórica y menos un diagnóstico; tampoco soy vidente, pero…

    Como quería que le respondiera con una palabra, esta fue la que la inteligencia artificial le soltó en plena cara: Sheinbaum. ¡Sí! Claudia Sheinbaum, presidenta constitucional mexicana. No Bukele. ¡Duro porrazo a la engreída imagen que pueda tener de sí mismo! Imagen inflada por un entorno de fanáticos aduladores, casas encuestadoras de dudosa reputación y una descomunal publicidad alrededor de su persona. Hizo una segunda pregunta y recibió otra revolcada, hasta que con la tercera pudo salir más o menos bien librado. Pero ya se había exhibido solito…

    Esto ocurrió acabando marzo recién pasado. Pero ya le había llovido sobre mojado cuando, días atrás, quiso darle «cátedra» a la citada mandataria en lo relativo al manejo de la seguridad. Veamos. El Salvador ‒con escasos 21 000 kilómetros cuadrados y apenitas superando los seis millones de habitantes‒ versus México con casi dos millones de kilómetros cuadrados y alrededor de 130 mil millares de personas poblándolos. ¡Por favor! Eso, para comenzar.

    Pero en la retorcida mentecita de aquel, el «inconveniente» de la criminalidad altamente organizada allá se «resuelve» fácil: entrarle estado por estado, hasta abarcar los 32 existentes que incluyen la Ciudad de México. No sé si también piensa que debería repetirse lo ocurrido acá: negociaciones entre los mandos delincuenciales y Gobierno, junto a la puesta en escena de una «tropa» hipertatuada y ya condenada ingresando a un moderno y «pulcro» Centro de Confinamiento contra el Terrorismo; léase, CECOT.

    Otro componente del mal llamado «modelo Bukele»: el hacinamiento de personas inocentes en el resto del inframundo penitenciario, adonde se encuentra la inmensa mayoría de privadas de libertad y cuyas condiciones atentan descarada e inaceptablemente contra las Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos de las Naciones Unidas o «Reglas Mandela». «Hasta entre los perros hay razas», decía muy mexicana mi santa y dicharachera madre. Guardando las distancias, eso pasa entre los internos del CECOT ‒orgullo «bukeleano» alquilado a Trump «a precio de me lo llevo»‒ y quienes padecen de todo lo peor que se nos ocurra en los infiernos carcelarios del autollamado «dictador más cool».

    Hagamos cuentas alegres y pensemos en un año promedio para erradicar las mafias del crimen organizado en una entidad federativa mexicana, desafiando su tamaño y el elevado poder de fuego que poseen. Para ser como el salvadoreño y hacer lo que aconseja, Sheinbuam tendría que controlar toda la institucionalidad y violar derechos humanos; también la Constitución para reelegirse durante, al menos, cinco períodos consecutivos. ¡Tres décadas, mínimo! Volverse impúdicamente una dictadora más en la región, pues. Eso sin considerar lo que algunos llaman «efecto Baygón»: rociar un rincón para que algunos insectos mueran, mientras muchos se dispersan y siguen jodiendo en otros lugares de la casa.

    Así las cosas, por la pretenciosa «cátedra» que Bukele quiso impartirle a la presidenta Sheinbaum le llovieron a este no pocas y merecidas lindezas; es decir, improperios, insultos y hasta ‒ocupando el tumbaburros del idioma español‒ sonoras puteadas.