Centroamérica destina menos del 0.5 % de su producto interno bruto (PIB) al deporte, un nivel de inversión que limita el desarrollo del talento y reduce las posibilidades de competir de manera sostenida en el principal torneo internacional de fútbol, concluye el informe Más allá de la cancha: el evento donde el fútbol mueve al mundo, elaborado por EY.
El estudio sostiene que el gasto público en deporte en la región se mantiene por debajo de ese umbral debido a presupuestos limitados, recortes, debilidad institucional y una baja prioridad asignada al sector. Estas condiciones, añade, dificultan transformar el potencial deportivo en resultados competitivos de largo plazo.
Desde 1970, únicamente Costa Rica, Honduras, Panamá y El Salvador han logrado clasificar al torneo, con 13 participaciones acumuladas. Sin embargo, el informe considera que la región continúa enfrentando restricciones para invertir de forma sostenida en infraestructura, formación y profesionalización.
Panamá es presentado como uno de los principales casos de éxito de la región. Tras clasificar por primera vez al Mundial en 2018 y asegurar nuevamente su presencia en 2026, el país consolidó una trayectoria apoyada en la continuidad institucional, el fortalecimiento de su liga local, una mayor estructuración de los clubes y una creciente presencia de futbolistas en mercados internacionales.
“El caso panameño demuestra que la competitividad no depende solo de cuánto se invierte, sino de la eficiencia con que los recursos se transforman en sistemas deportivos y talento con proyección”, señala el documento.
El estudio también toma a Costa Rica como referencia para ilustrar el impacto económico que representa clasificar a una Copa del Mundo. Con base en estimaciones de la Universidad Nacional de Costa Rica, la ausencia del país en la edición de 2026 podría traducirse en pérdidas directas de entre $14 millones y $25 millones, así como impactos indirectos de entre $50 millones y $70 millones.
Además, en los años de clasificación se ha observado un incremento temporal de entre 1 % y 2 % en el Índice Mensual de Actividad Económica, un impulso que no se materializa cuando la selección queda fuera del torneo.
Un motor para la economía
El informe destaca que el Mundial de 2026 tendrá un impacto que trasciende el ámbito deportivo. La ampliación del torneo a 48 selecciones y 104 partidos incrementará la participación de nuevos mercados y abrirá oportunidades de negocio en economías que históricamente han tenido menor presencia en la competencia.
Según las estimaciones del estudio, el evento generará una actividad económica de $80,100 millones, aportará $40,900 millones al PIB mundial, permitirá crear más de 824,000 empleos y dejará ingresos fiscales por $9,400 millones.
El impacto se extenderá a sectores como turismo, hotelería, comercio, transporte, medios de comunicación, alimentos, bebidas y productos electrónicos.
El análisis añade que cerca del 70 % del PIB mundial se concentra en economías con participación histórica en el principal torneo de fútbol, lo que evidencia una relación entre el tamaño económico y la competitividad deportiva. No obstante, aclara que un mayor nivel de ingresos no garantiza automáticamente mejores resultados.
Países como Alemania, Brasil, Inglaterra, Francia y España han mantenido una presencia constante gracias a inversiones sostenidas, infraestructura y sistemas de formación.
En contraste, economías de gran tamaño como Estados Unidos, Japón y Canadá muestran que los recursos, por sí solos, no aseguran el mismo nivel de desempeño deportivo.

Deja una respuesta