El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó este miércoles a Estados Unidos de intensificar su política de presión sobre la isla con el objetivo de provocar el «mayor castigo posible» a la población y forzar la «rendición» del Gobierno cubano.
Durante su intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el canciller sostuvo que, pese a las medidas adoptadas por Washington, Cuba mantendrá su postura y defenderá su sistema político y su soberanía.
«Afrontaremos los riesgos que sean necesarios cuanto tiempo sea necesario», afirmó Rodríguez, quien agregó que «de ello dependerá la independencia, la revolución, el socialismo» del país. Asimismo, aseguró que «la bandera revolucionaria» de Cuba «no se plegará jamás», incluso ante una eventual intervención militar.
El funcionario señaló que Estados Unidos busca «reforzar al extremo la guerra económica y el castigo colectivo» mediante el bloqueo petrolero impuesto desde enero y las nuevas rondas de sanciones aplicadas en las últimas semanas, incluidas medidas dirigidas contra empresas extranjeras que mantienen vínculos comerciales con la isla.
Rodríguez también manifestó que Cuba tiene «el deber y el derecho de rechazar y enfrentar la agresión» de Estados Unidos «incluso con las armas», en caso de que el país sea objeto de una agresión militar.
Pese al endurecimiento de las relaciones bilaterales, el canciller reiteró que La Habana mantiene su disposición de dialogar con Washington para buscar soluciones a las diferencias existentes, siempre que las conversaciones se desarrollen sobre la base del respeto mutuo y del reconocimiento de la soberanía de ambas naciones.
«Seguimos aspirando a la eventual posibilidad de una relación respetuosa y constructiva con el voraz vecino del norte», añadió Rodríguez, quien aseguró que Cuba «no es una amenaza para EE.UU. ni desea ser adversario o enemigo» de Washington porque tiene «vocación de paz».
El Gobierno cubano insistió en que defenderá la soberanía nacional y rechazó cualquier posibilidad de ceder ante las presiones externas. Desde enero, Estados Unidos mantiene una política de máxima presión sobre la isla mediante un bloqueo petrolero y nuevas sanciones económicas orientadas a impulsar cambios políticos y económicos. De acuerdo con el Gobierno cubano, Naciones Unidas ha considerado estas medidas contrarias al derecho internacional.

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