El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cayó este jueves un 4.56 %, hasta los $59.19 el barril, en un momento en que los inversores estiman que el riesgo de un ataque estadounidense a Irán se ha reducido.
Al cierre de la sesión, los contratos de futuros del WTI para entrega en febrero restaron $2.83 respecto al día anterior.
Las últimas declaraciones del presidente, Donald Trump, sobre Irán calmaron los temores de un ataque inminente a ese país, y alentaron a los inversores a ajustar sus posiciones en el mercado petrolero.
«Nos han dicho que las matanzas en Irán están parando. Están parando y no hay planes para ejecuciones», dijo Trump a la prensa.
Según informa The Wall Street Journal, los asesores del mandatario le advirtieron de que un ataque a gran escala probablemente no provocaría la caída del Gobierno y podría desencadenar un conflicto más amplio.
«Vamos a observar y ver cuál es el proceso. Pero hemos obtenido una muy buena declaración de gente que es consciente de lo que está pasando», señaló Trump a los medios.
Además, la Casa Blanca informó este jueves de que las autoridades iraníes han suspendido unas 800 ejecuciones previstas para el miércoles.
Mientras, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció también este jueves sanciones contra «los arquitectos de la represión en Irán» y contra «redes bancarias clandestinas que permiten a la élite robar y blanquear ingresos de los recursos naturales del país».
El analista de Deutsche Bank Jim Reid explicó a la cadena CNBC que los mercados interpretan las palabras y medidas de Trump como «una señal de que Estados Unidos podría posponer una eventual respuesta militar».
No obstante, el experto dijo creer que persiste entre los analistas «una cautela evidente», especialmente tras los ataques estadounidenses a Irán de junio de 2025.
Reid señaló que los comentarios del presidente sobra Irán tienen «un impacto claro» en los precios del crudo, y recordó que el país es un productor más relevante que Venezuela, con cerca del 4 % del suministro mundial, por lo que cualquier giro en su situación puede generar «efectos de contagio».
En el plano doméstico, Washington informó de un aumento semanal inesperado en las reservas comerciales de crudo, de 3,5 millones de barriles, y en las de gasolina, de nueve millones de barriles, lo que ejerció presión bajista sobre el mercado petrolero.
En general, los analistas predicen que, al margen de repuntes puntuales por la volatilidad geopolítica, los precios del crudo tenderán a la baja este año, y predicen que en el primer trimestre podrían caer hasta 55 dólares, con 60 dólares de promedio en el conjunto del año.
Esto se debe a que se espera un superávit estructural de petróleo en el mercado, ya que se prevé que varios territorios de fuera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+) y sus socios directos -como Brasil, Guyana, Argentina, Canadá y Noruega- aporten más producción, lo que se suma a una demanda global ralentizada.
