Estados Unidos llamó a consultas a su encargado de negocios en Nicaragua, Elias Baumann, después de que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo negara el beneplácito a Natasha Franceschi como embajadora estadounidense en el país centroamericano, informó este martes el Departamento de Estado.
La decisión representa un nuevo episodio de tensión diplomática entre Washington y Managua, cuyas relaciones atraviesan dificultades desde hace varios años. Estados Unidos permanece sin embajador en Nicaragua desde 2023, mientras que su representación diplomática ha estado a cargo de un encargado de negocios.
El gobierno estadounidense cuestionó la negativa de las autoridades nicaragüenses a recibir a Franceschi y consideró que esta postura evidencia la falta de disposición de Ortega y Murillo para mantener un acercamiento diplomático entre ambos países.
«La decisión de Murillo y Ortega», lamenta el Departamento de Estado norteamericano, «demuestra su absoluta falta de voluntad para entablar un diálogo diplomático productivo y pone de manifiesto la hipocresía de su retórica sobre el respeto mutuo y su deseo de montar un teatro político a costa del pueblo nicaragüense».
Ante esta situación, Washington ordenó el regreso de Baumann «para consultas críticas, tras la negativa de Rosario Murillo y Daniel Ortega a aceptar a Natasha Franceschi como embajadora». La medida fue anunciada como respuesta directa al rechazo de la diplomática designada.
Las relaciones entre Estados Unidos y Nicaragua se desarrollan en un contexto de cuestionamientos internacionales al gobierno encabezado por Ortega y Murillo, quienes acumulan dos décadas al frente del poder en el país centroamericano.
Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional advierten sobre el deterioro de las condiciones democráticas en Nicaragua, especialmente desde las protestas antigubernamentales de 2018, que fueron reprimidas por las autoridades y marcaron un período de mayores restricciones para la sociedad civil.
Según organizaciones de la sociedad civil y mecanismos regionales e internacionales de protección de los derechos humanos, más de 300 personas murieron durante la represión de aquellas manifestaciones.
Amnistía Internacional sostiene que Nicaragua lleva más de una década «experimentando un retroceso democrático y restricciones cada vez más acusadas» del espacio cívico, mientras que el nuevo desacuerdo diplomático deja sin resolver la designación de una embajadora estadounidense en Managua.

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