Expertos de la firma de salud Sanitas alertaron que la tensión sostenida suele manifestarse a través de irritabilidad, trastornos del sueño, rigidez muscular y alteraciones invisibles como el desgaste dental y dolor mandibular.
De acuerdo con el Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2026, una de las manifestaciones físicas más comunes de este fenómeno es el bruxismo, hábito nocturno o diurno de apretar la mandíbula o rechinar los dientes.
«Muchas personas no son conscientes de que aprietan los dientes hasta que empiezan a levantarse con la mandíbula cansada, dolor en las sienes o una sensibilidad dental que antes no tenían. Si el estrés mantiene esa tensión durante semanas, la musculatura trabaja incluso en momentos de descanso, lo que puede causar desgaste, recesiones gingivales o molestias en la articulación».
Antonio Longo, odontólogo de Sanitas Dental.
La trampa de la sobrecarga cognitiva
Desde la perspectiva psicológica, el agotamiento no responde únicamente al volumen de trabajo, sino al encadenamiento continuo de pequeñas responsabilidades y la fragmentación de la atención. Pasar de un correo a una cita personal o revisar mensajes laborales en el tiempo libre dificulta los procesos naturales de recuperación mental.
«Recordar una cita mientras se contesta un correo o pensar en una tarea doméstica durante una reunión implica cambiar repetidamente el foco de atención, lo que impide la desconexión».
Carla Álvarez, psicóloga de Blua de Sanitas.
Recomendaciones para pausar el ciclo de tensión
Para mitigar el impacto del estrés en la rutina diaria, los especialistas proponen cuatro pautas clave de gestión conductual:
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Pausas de transición: reservar breves minutos entre tareas finalizadas y nuevas obligaciones para reducir la sensación de sobrecarga.
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Cierre de jornada y registro: anotar los pendientes al término de la jornada laboral para liberar la memoria de trabajo y fijar los pasos a seguir al día siguiente.
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Cambio explícito de contexto: introducir un hito al llegar a casa —como guardar el teléfono celular, ducharse o realizar una actividad de baja exigencia— para señalar al cerebro el fin de la etapa laboral.
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Actividad física breve: incorporar caminatas cortas al aire libre para distanciar la mente del entorno donde se concentran las presiones cotidianas.
Ante cuadros de dolor recurrente, falta de descanso o interferencia en la vida diaria, la especialista enfatizó la importancia de buscar acompañamiento profesional, ya sea mediante consultas presenciales o herramientas de videoconsulta, para estructurar estrategias personalizadas.

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