El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó este martes los $5.04 por galón, su nivel más alto desde diciembre de 2022, en medio del impacto generado por la guerra en Oriente Medio.
El aumento representa un alza del 34 % en comparación con los niveles previos a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, y constituye la mayor subida registrada en más de tres años, según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA).
La gasolina también reportó incrementos significativos, al ubicarse en $3.79 por galón este martes, frente a los $3.54 del 10 de marzo y los $2.94 registrados el 1 de marzo, un día después del inicio del conflicto.
El encarecimiento responde a las tensiones en el mercado global de petróleo, especialmente por la interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde circula aproximadamente el 20 % del suministro mundial de crudo.
Este escenario ha comenzado a trasladarse a otros sectores de la economía, ya que las empresas de transporte terrestre y ferroviario están aplicando recargos para compensar el aumento en los costos del combustible.
«El combustible diésel es fundamental para la economía estadounidense, ya que alimenta camiones, trenes y barcos que transportan bienes. Hay motivos para estar preocupados con estos precios», dijo Lipow en declaraciones a la cadena CNBC.
En paralelo, el petróleo intermedio de Texas (WTI) retomó su tendencia al alza y superó los $94 por barril, mientras Estados Unidos busca coordinar una coalición internacional para garantizar la seguridad de los buques petroleros en la zona.
Los analistas coinciden en que los precios podrían seguir elevados mientras persista la incertidumbre en el suministro energético global.
«Los estadounidenses lo notarán durante algunas semanas más (el precio alto de la gasolina)», afirmó Wright a la cadena NBC, al señalar que «hay una buena posibilidad» de que los precios bajen cuando se reduzcan los riesgos en el suministro.
El secretario de Energía sostuvo que, una vez finalice el conflicto, se espera un escenario con mayor disponibilidad de energía y menores costos para los consumidores.
«Habrá un mundo con mayor abundancia de energía, energía más asequible y menos riesgos para los soldados y el comercio estadounidenses en Oriente Medio».

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