La dictadura de Ortega enfrenta su mayor aislamiento internacional y caerá, asegura líder opositor

El dirigente opositor nicaragüense Félix Maradiaga aseguró este martes que la dictadura de Nicaragua, encabezada por Daniel Ortega desde 2007 en medio de señalamientos de fraudes electorales y eliminación de la oposición, atraviesa su momento de mayor aislamiento internacional por apostar “a un anti-americanismo anacrónico y a alianzas con regímenes fallidos”.

En una declaración titulada “El colapso del eje autoritario: Ortega y Murillo más aislados que nunca”, Maradiaga afirmó que “El colapso del régimen iraní y la captura de (Nicolás) Maduro representan golpes demoledores al eje que la pareja dictatorial de los Ortega-Murillo construyó por puro oportunismo ideológico”.

El opositor, desterrado hace tres años junto a otros 222 presos políticos hacia Estados Unidos y despojado de su nacionalidad y bienes, consideró que la caída de esos aliados deja sin respaldo geopolítico al mandatario y a su esposa y copresidenta Rosario Murillo.

El también presidente del partido Ruta del Cambio, que dirige desde el exilio, sostuvo que la alianza con Irán “nunca trajo desarrollo real a Nicaragua”, sino que “fue siempre una relación vacía, sustentada únicamente en el profundo anti-americanismo obsesivo de Ortega, quien prefirió alinearse con regímenes parias internacionales antes que buscar el bienestar del pueblo nicaragüense”.

Félix Maradiaga, dirigente opositor nicaragüense.

Añadió que “Ahora esa apuesta les explota en la cara. Ortega y Murillo se están quedando sin aliados, y los que les quedan son meros espejismos”.

Según Maradiaga, con Venezuela bajo el tutelaje de Estados Unidos, Cuba explorando canales de comunicación con Washington e Irán colapsado, “el cerco se cierra” para Nicaragua.

“Hoy enfrentan la realidad: están solos. Nadie va a rescatar a Ortega y Murillo”, enfatizó.

A su juicio, el modelo de aislamiento internacional y represión interna ha convertido al oficialismo en “un régimen zombi, sin futuro y sin amigos”.

El opositor advirtió que la falta de aliados profundizará la presión económica y diplomática contra Managua y podría intensificar la represión interna, lo que abriría “ventanas de oportunidad para la comunidad internacional de intensificar sanciones y presiones coordinadas”.

Concluyó que “el régimen de los Ortega-Murillo está en un callejón sin salida por culpa de dos tiranos que sacrificaron el futuro de Nicaragua por su delirio de poder”, y sostuvo que su desenlace es inevitable.

 

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