La Unión Europea condenó la expulsión del embajador español en Nicaragua, Sergio Farré Salvá, al considerarla una acción “unilateral, injustificada e inaceptable” por parte de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y urgió al país centroamericano a revertir la decisión.
Un portavoz de Exteriores de la Comisión Europea, citado por Europa Press, declaró este martes que la medida tomada por Managua “solo conducirá a un mayor aislamiento internacional de Nicaragua”. Además, reafirmó el respaldo del bloque europeo hacia España y a favor del diálogo diplomático como vía para resolver cualquier diferendo bilateral.
“La diplomacia y el diálogo deben continuar”, insistió el vocero comunitario, quien agregó que la Unión Europea mantiene su compromiso con el pueblo nicaragüense, la democracia, el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.
La expulsión del embajador Farré Salvá se produjo el pasado fin de semana, apenas dos meses después de haber asumido oficialmente su cargo en Managua. Junto a él también fue expulsado el titular de la segunda jefatura de la misión española. El Gobierno de Nicaragua no ofreció ninguna explicación pública sobre los motivos de la medida.
España respondió de forma recíproca
Como respuesta, el Gobierno español expulsó el domingo al embajador nicaragüense en Madrid, Mauricio Carlo Gelli, y a otro diplomático acreditado en la misma sede, alegando “estricta reciprocidad”, según comunicó el Ministerio de Asuntos Exteriores.
El canciller español, José Manuel Albares, explicó que su embajador actuó siempre en estricto cumplimiento de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.
“Esa expulsión que se hizo de manera sumaria, dándole 24 horas, es absolutamente injusta”, expresó Albares ante los medios.
Aunque lamentó la situación, el ministro subrayó que España mantiene su voluntad de tener buenas relaciones con el “pueblo hermano de Nicaragua” y reiteró su deseo de que el país centroamericano pueda avanzar en bienestar y estabilidad.

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