Una marcha en donde el reclamo dominante fue el rechazo a la celebración de la independencia y la extensión de la jornada laboral diaria a 11 horas, una propuesta gubernamental de cuatro días laborales y tres de descanso, recorrió este martes 15 de septiembre sobre la Alameda Juan Pablo II, desde la esquina del hospital de Oncología del Seguro Social hasta el centro de San Salvador.
«No hay independencia qué celebrar», manifestaron las organizaciones este martes, mientras, a pocas cuadras el gobierno realizaba una celebración desde la Plaza Divino Salvador del Mundo, en San Salvador.
La concentración para la marcha contra el gobierno había sido convocada frente al hospital nacional Rosales; sin embargo, esta calle fue cerrada por agentes policiales, por lo que los manifestantes optaron por concentrarse en la esquina entre el hospital de Oncología del Seguro Social y la estación central del Cuerpo de Bomberos, sobre la 25 Avenida Norte, en San Salvador.
Desde ahí, aproximadamente a las 9:00 de la mañana, integrantes del Movimiento de Víctimas del Régimen (Movir) encabezaban con sus pancartas la marcha. Fueron seguidos de decenas de integrantes de integrantes de Alas por la Libertad, Bloque de Rebeldía y Resistencia Popular (BRP), Comité Nacional Monseñor Romero, Mesa Permanente por la Justicia Laboral, veteranos de guerra, Fuerza Estudiantil Salvadoreña (FES), Asociación de Estudiantes de Sociología de la Universidad de El Salvador (ASESUES), activistas ambientales, Movimiento por la Defensa de la Clase Trabajadora (MDCT) y del Comité de Familiares de Presas y Presos Políticos de El Salvador (Cofappes).
La marcha era terminada por algunos de los afectados del fraude de la Cooperativa Santa Victoria de R.L. (Cosavi).
El representante del Movir, Samuel Ramírez, aseguró que con esta manifestación expresan su repudio a la celebración de independencia. «Para las víctimas no hay independencia, no hay ninguna celebración», afirmó. Según Ramírez, no puede haber independencia cuando hay un «régimen que limita derechos, garantías» y que «ha permitido» al presidente Nayib Bukele «capturar a miles de personas sin el debido proceso, sin una orden judicial, sin una investigación previa».
Ramírez aseguró que ellos lo que piden es que condenen a los pandilleros y que liberen a los inocentes «sin tanto espectáculo».
«Cada vez que necesitan cambiar la narrativa, aparecen los pandilleros tatuados, el Cecot, es la forma de seguir manteniendo el miedo en la población. Este gobierno ya se acostumbró a gobernar con el miedo». Samuel Ramírez, representante de Movir.
Para el activista de Movir, ya hicieron «todo» para intentar que los escuchen en sus demandas. «Yo quisiera que este pueblo no vaya a buscar una opción más bélica, más beligerante… Mañana puede ser demasiado tarde, puede haber hasta derramamiento de sangre», indicó.
El movimiento sindical también exhortó al gobierno a aceptar un diálogo social por la reducción de la jornada laboral en El Salvador.
«Queremos un diálogo social donde se respete la negociación colectiva, donde se respete la libertad sindical y haya participación de las diferentes organizaciones para cualquier cambio o reforma que se quiera hacer en derecho laboral», exclamó la representante del BRP, Sonia Urrutia, en la conferencia de prensa, al inicio de la marcha.
Para Rafael Méndez, de la Mesa Permanente, «la lógica debería ser reducir la jornada laboral sin reducir las prestaciones laborales», ya que sostiene que la extensión de la jornada es «ordenar la explotación para ellos enriquecerse».
Por su parte, Sonia Viñerta, del MDCT, explicó que aprovechan la fecha conmemorativa de la independencia de Centroamérica para expresar que las libertad en el país en realidad están bajo cuestión, ya que no hay libertad sindical ni laboral.
«Tenemos mucha preocupación por la iniciativa de las 11 laborales que le quieren ampliar a los trabajadores industriales. No es una iniciativa que nace de la clase trabajadora, representa un retroceso todas las aplicaciones familiar, físicas, biológicas y hasta la salud mental. Tres, el riesgo que podría implicar, hemos visto cómo este gobierno se ha decantado por una política antilaboral y antisindical», afirmó Viñerta.
En una marcha compuesta por unos 300 manifestantes, activistas, algunos con mascarillas o con los rostros cubiertos, sostenían sus pancartas que decían: «11 horas de trabajo igual esclavos», «AFP deuda del gobierno 11,700 millones», «Libertad para presos políticos», «Fuera bukelistas de la UES, la educación se conquista, no se mendiga», «¿Dónde está Carlos?», «Alto al genocidio en Palestina ocupada», «Libertad para Ruth López», «Deforestar es un crimen de lesa humanidad», entre otras consignas.
El 20 de agosto, el Consejo Superior del Trabajo inició la discusión de varias propuestas para modificar la jornada laboral en El Salvador. Según el ministro de Trabajo, Rolando Castro, han recibido al menos 10 propuestas, una de estas es extender la jornada a 11 horas diarias durante cuatro días a la semana con tres días de descanso y otra es cuatro días de trabajo y cuatro de descanso con turnos rotativos.







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