Una reforma introducida por el Ministerio de Agricultura y Ganadería a la Asamblea Legislativa crearía un registro de productores, comercializadores, transformadores y unidades productivas del sector de cacao y ampliaría las facultades del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (Centa) en la producción, reservas y comercialización de semillas para fines agrícolas.
La propuesta de reforma, en su artículo 4-A, crea el Registro del sector cacao y sus unidades productivas, cuyo registro será voluntario y gratuito pero será requisito para acceder a programas de acompañamiento técnico, transferencia de tecnología, capacitaciones y vinculación con mercados nacionales e internacionales.
El CENTA, según el proyecto de reforma, tendría la atribución de desarrollar, producir, reproducir, multiplicar, conservar, acondicionar, distribuir y comercializar semillas, «material vegetativo y demás materiales de propagación de interés agropecuario y forestal», de acuerdo al literal «d» del artículo 4.
En la ley vigente, el CENTA no tiene una atribución legal para producir, acondicionar o comercializar semillas ni para administrar sus reservas.
La investigación científica, el perfeccionamiento de tecnologías para mejorar la productividad y la transferencia de capacitación a los productores y usuarios de las innovaciones y conocimientos también serán facultades del CENTA, con la reforma.
El Centro también investigaría y multiplicaría recursos fitogenéticos, es decir, todo material genético de origen vegetal de interés para la agricultura.
Así mismo, esta entidad también deberá participar en la constitución y «renovación de reservas estratégicas de semillas», y deberá realizar procesos de certificación, así como comercializar semillas, plantas y materiales genéticos.
Ante la pregunta de por qué no se promueve la producción agrícola nacional, recientemente la directora del CENTA, Odette Varela Milla, explicó a un grupo de diputados que la producción de semillas puede tardar hasta seis años, por lo que es necesaria la importación de insumos agrícolas.
«Para generar un parental, híbridos, cruces, podemos tardarnos hasta seis años. Puede que triunfe antes, tres años, dos años, para establecer parentales y darlos a los productores. Mientras tanto, ¿cómo? En algún punto, importación», explicó.
El Salvador tiene actualmente la semilla híbrida H-59, pero observó que esta tiene ya 20 años y que ya es necesario «pasar a otro tipo de semilla más productora».
El Salvador enfrenta los efectos una sequía meteorológica y agrícola que perjudicó este año la producción agrícola. La Asamblea Legislativa declaró emergencia nacional el 7 de octubre de 2026.

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