Los precios internacionales del petróleo se dispararon más de 7 % en las primeras operaciones europeas de este jueves, luego de que el discurso del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ofreciera señales de una desescalada en el conflicto de Oriente Medio.
El mercado había comenzado la jornada con pérdidas moderadas por expectativas de una posible distensión. Sin embargo, ese panorama cambió después de la intervención de Trump, quien pidió a otras naciones ayudar a reabrir el estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el comercio mundial de crudo que permanece afectada por Irán.
Antes del mensaje, el Brent cayó más de 1 % hasta rondar los $100 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) bajó 1.4 % hasta $98.71. Tras el discurso, el Brent repuntó 7.59 % hasta $108,75 y el WTI avanzó 7.65 % hasta $107.83.
El giro respondió a que Trump evitó comprometer a las fuerzas estadounidenses en una reapertura directa del estrecho y, en cambio, exhortó a sus aliados a «Acumular algo de valor postergado» y a comprar petróleo estadounidense. Esa postura reforzó el temor a una prolongación de las tensiones y a nuevas interrupciones en la oferta.
El estrecho de Ormuz moviliza entre el 20 % y el 30 % del petróleo transportado por vía marítima en el mundo, equivalente a unos 21 millones de barriles diarios. Su cierre presiona el suministro global y golpea con más fuerza al Brent, referencia de más del 80 % del crudo marítimo, por su mayor exposición a los flujos de Oriente Medio.
El impacto también eleva los riesgos inflacionarios para Estados Unidos, ya que el encarecimiento del crudo puede trasladarse a los combustibles y aumentar la presión sobre el costo de vida. A la vez, ese escenario favorece a las acciones del sector energético y fortalece el repunte de otras materias primas ligadas a la incertidumbre geopolítica.
En su intervención, Trump afirmó que el conflicto podría terminar «bastante pronto», pero al mismo tiempo destacó los avances de la ofensiva y sostuvo que la marina iraní estaba «desaparecida», su fuerza aérea «en ruinas» y sus capacidades de misiles «dramáticamente reducidas». Esas declaraciones no calmaron al mercado y, por el contrario, alimentaron la percepción de un conflicto todavía abierto.
La subida del Brent y del WTI también reavivó las expectativas sobre la inflación, los rendimientos de los bonos del Tesoro y la política de la Reserva Federal. Si el cierre de Ormuz se prolonga, los inversionistas seguirán atentos a las reservas estadounidenses, a la reacción de la OPEP+ y a cualquier nueva señal de Washington sobre el conflicto.

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