Colombia enfrenta el desafío de reconstruir viviendas, carreteras, centros educativos y establecimientos de salud un mes después del terremoto de magnitud 7.4 que dejó 331 muertos, más de 4,500 heridos, 111 desaparecidos y 466,700 afectados. El movimiento tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, y provocó una emergencia en 16 de los 32 departamentos del país.
El terremoto comenzó a las 7:34 de la mañana y se prolongó durante 90 segundos, afectando a 296,738 familias. Cali estuvo entre las ciudades más golpeadas, con 154 fallecidos, mientras sus habitantes intentan recuperar la normalidad entre trabajos para retirar escombros, censos, reclamaciones y solicitudes de vivienda.
El alcalde Alejandro Eder estimó que reconstruir la ciudad podría costar unos 10 billones de pesos colombianos, equivalentes a unos $2,500 millones según la fuente.
“Es una tragedia que nos deja una herida abierta profunda, pero que vamos a cerrar uniéndonos entre todos”, indicó Eder a EFE.
Para recordar a las víctimas, Cali se detendrá durante 90 segundos este jueves, las emisoras de radio guardarán silencio durante el mismo período y las campanas de las iglesias sonarán en los barrios.
“Haremos que se sienta la voz de Cali, que se sienta que todos estamos unidos, que Cali somos todos y que esta herida la vamos a sanar juntos”, indicó el mandatario local.
En Pereira, el terremoto dejó 99 fallecidos, 132 desaparecidos y 259 heridos, además de 35,263 viviendas afectadas y 66 colapsos totales. El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, anunció 908 mejoramientos de vivienda para el departamento de Risaralda, de los cuales 261 corresponderán a Pereira, como parte de la etapa de reconstrucción anunciada por el Gobierno.
Chocó, epicentro del terremoto, registró más de 110,000 damnificados y 5,221 viviendas destruidas, además de daños en 365 establecimientos educativos y 80 centros de salud.
El Gobierno anunció un “Plan Marshall para el Chocó”, que contempla recursos para infraestructura vial y conectividad regional, estudios para una eventual conexión interoceánica entre Urabá y el Pacífico chocoano, la construcción del malecón de Quibdó y capital semilla para 1,000 emprendedores.
La emergencia también movilizó asistencia internacional. Según la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), Colombia recibió 640 toneladas de ayuda humanitaria procedente de países como Estados Unidos, México, Ecuador, Chile, El Salvador, Perú, Israel, India, Paraguay, China y España, además del apoyo de organismos internacionales. Los aportes económicos recibidos de diferentes países se acercan en conjunto a los $50 millones.
La dimensión económica del desastre comenzó a hacerse más evidente con el avance de las evaluaciones. La Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) calculó en 3.7 billones de pesos colombianos, unos $1,189 millones según la fuente, el valor de los siniestros reportados. La Presidencia contabiliza 202,002 viviendas averiadas y 36,326 destruidas, además de 6,005 edificios afectados y otros 743 colapsados. También se reportaron daños en 400 centros de salud, 4,313 establecimientos educativos y 6,033 centros comunitarios.
El Gobierno estima preliminarmente que las pérdidas alcanzan unos 30 billones de pesos colombianos, equivalentes a alrededor de $9,500 millones según la fuente, mientras el déficit fiscal se situó en el 6.4 % al cierre del primer semestre y la deuda pública alcanzó el 60.5 % del producto interno bruto (PIB).
“No vamos simplemente a reemplazar lo que se perdió; vamos a reconstruir mejor lo que había, con mayor seguridad, infraestructura, más posibilidades, más trabajo y una infraestructura, por supuesto, que sea más resistente y pensando siempre en un mejor futuro para nuestras comunidades», indicó De La Espriella.

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