Categoría: Opinión

  • DOCTOR-SV: roles y beneficios de sus socios

    DOCTOR-SV: roles y beneficios de sus socios

    Durante la presentación de la nueva plataforma de servicios de salud, Doctor-SV, por el presidente Nayib Bukele, este se hizo acompañar por varios representantes de diversas compañías involucradas en su desarrollo e implementación. Entre ellos destacaron delegados de Google-Gemini, la Corporación Andina de Fomento (CAF), Cielum Health, así como la científica principal de 23andMe, quienes participaron junto al mandatario durante la cadena nacional.

    Aunque no fue posible encontrar documentación oficial que detalle los roles exactos y los beneficios para cada compañía involucrada en el desarrollo e implementación de la plataforma Doctor-SV, sí existe información relevante sobre sus objetivos y líneas de trabajo, lo que permite inferir parte de su estrategia en el proyecto.

    En el caso de Google, su participación se enmarca en un contrato de colaboración tecnológica con el Gobierno de El Salvador, financiado en parte mediante préstamos internacionales como el otorgado por la Corporación Andina de Fomento (CAF), que aportó más de 11 millones de dólares para la implementación del sistema. Google provee su modelo avanzado de inteligencia artificial médica Gemini, una tecnología propietaria y de carácter premium entrenada específicamente para diagnósticos clínicos y soporte médico. En este acuerdo, Google recibe pagos por acceso a la plataforma tecnológica, soporte técnico y adaptación del modelo Gemini al contexto salvadoreño, tanto en lenguaje (español salvadoreño) como en capacitación especializada para el sector salud.

    A cambio, el gobierno ofrece a la población una plataforma de telemedicina de uso gratuito, otorgándole a Google una oportunidad estratégica para posicionar Gemini en un entorno de salud pública real, con potencial de expansión regional. Además de los ingresos por licencias y servicios asociados, Google obtiene beneficios comerciales y estratégicos: refuerza su presencia en América Latina como proveedor líder de salud digital; convierte a Doctor-SV en un piloto a gran escala para demostrar eficacia y rentabilidad de la tecnología; facilita potenciales contratos en otros países; y accede (bajo normativa de confidencialidad y anonimización) a datos que fortalecen el entrenamiento continuo de su IA. Aunque no existen cifras oficiales sobre ingresos proyectados, considerando el tamaño del contrato y el potencial de expansión, las ganancias para Google podrían superar los 10–20 millones de dólares anuales en el mediano plazo, con oportunidades de crecimiento adicional mediante la replicación del modelo en otros mercados.

    Por su parte, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) financia la implementación de Doctor-SV mediante un préstamo de 11 millones de dólares al Estado salvadoreño. Este acuerdo se enmarca en una alianza estratégica más amplia para apoyar proyectos de desarrollo sostenible en áreas como salud, educación, agua potable, saneamiento, seguridad e infraestructura resiliente al cambio climático. Desde su incorporación como miembro pleno en 2022, El Salvador ha tenido acceso a créditos en condiciones especiales y cooperación técnica no reembolsable. Con Doctor-SV, CAF fortalece su posicionamiento como agente regional de modernización tecnológica y mejora de la equidad en los sistemas de salud pública.

    En cuanto a la compañía estadounidense de biotecnología y genómica 23andMe, no existe documentación oficial que confirme una participación institucional directa en Doctor-SV. Sin embargo, la presencia de una científica principal de la empresa durante la presentación sugiere que personas vinculadas a 23andMe contribuyeron en el proceso, aunque no en calidad de representación corporativa ni con un rol predominante en el diseño de la plataforma.

    Finalmente, durante la presentación también participó un médico colombiano asociado a la empresa Cielum Health, con sede en Medellín (Antioquia). Cielum Health se especializa en soluciones digitales para la continuidad del cuidado médico, incluyendo estandarización de atención farmacéutica, dispensación de medicamentos a domicilio, digitalización de rutas clínicas, gestión del riesgo mediante datos en tiempo real e inteligencia artificial para mejorar la adherencia terapéutica. Al igual que en los casos previos, no se encontraron documentos oficiales que describan formalmente su participación o contribución en el desarrollo e implementación de Doctor-SV.

    Indudablemente, se trata de una colaboración público-privada con beneficios y riesgos tanto para los socios como para los participantes. Sin embargo, representa una iniciativa orientada a hacer las cosas de manera diferente, y precisamente eso es lo que exige la incompetencia e ineficiencia crónica que afecta a nuestro sistema de salud. Ojalá que Doctor-SV se consolide como una solución efectiva para avanzar hacia un sistema de salud universal, equitativo y sostenible en nuestro país.

  • Lenguaje y comunicación en la literatura: La lección de “La Petaca” de Salarrué

    Lenguaje y comunicación en la literatura: La lección de “La Petaca” de Salarrué

    Leer literatura no es solo disfrutar de una historia. Es también aprender a comunicarnos mejor. Cada cuento o novela nos ofrece nuevas palabras, formas de pensar y maneras de decir lo que sentimos. La lectura, especialmente la narrativa, afina las herramientas más importantes de la vida: escuchar, hablar y comprender al otro.

    Cuando una persona lee con frecuencia, su vocabulario crece y su expresión mejora. La lectura expone al lector a un lenguaje rico y variado que fortalece la fluidez verbal y la precisión al comunicar ideas. Además, al leer, el cerebro absorbe de forma natural las estructuras correctas del idioma, lo que ayuda a escribir y hablar con mayor claridad y coherencia.

    Por eso, quien lee bien suele expresarse mejor. La lectura convierte a las personas en comunicadores más efectivos y empáticos, cualidades fundamentales tanto en la escuela como en el trabajo y en la vida cotidiana.

    La enseñanza de Salarrué

    En su libro Cuentos de barro, el escritor salvadoreño Salvador Salazar Arrué, Salarrué, logra algo extraordinario: elevar el lenguaje popular del campo a la categoría de arte. Sus relatos rescatan la voz campesina, los modismos y las expresiones náhuatl que forman parte de nuestra identidad. Leer a Salarrué es aprender a valorar la forma de hablar del pueblo como una fuente de sabiduría y belleza.

    Su estilo es sencillo y sensorial. Usa pocas palabras, pero cada una está cargada de emoción y significado. Esa economía del lenguaje enseña al lector a elegir la palabra justa, la que toca y comunica sin exceso. Además, su ritmo narrativo imita el habla campesina, recordándonos que la musicalidad de una frase es tan importante como su sentido.

    El lenguaje de la vida en “La Petaca”

    En el cuento La Petaca, Salarrué demuestra su dominio del lenguaje y su sensibilidad social. Narra la historia de María, una joven del campo marcada por la pobreza y la ignorancia. El autor utiliza palabras como “peche”, “diay” o “tata”, que pertenecen al habla salvadoreña, y las convierte en poesía.

    El término “petaca”, que significa joroba, adquiere en el relato un sentido simbólico: la carga social y emocional que María lleva sobre sí. Cuando esa carga “se baja a la barriga” con su embarazo, el lenguaje se transforma en metáfora del destino humano.

    La fuerza de Salarrué está en lo que no dice. Evita los juicios y las descripciones explícitas. Deja que el lector imagine, que participe en la historia. Esa técnica enseña el poder del silencio, de la palabra medida, de la elipsis que sugiere más de lo que muestra.

    La Petaca nos recuerda que el lenguaje no solo cuenta historias: revela verdades. Cada palabra puede ser puente o herida, consuelo o denuncia.

    Final del cuento: (Búsquelo, léalo)

    “Le pusieron una coronita de siemprevivas. Estaba como en un sueño profundo; y es que ella siempre estuvo un grado abajo de los suyos; cuando todos se estaban riendo, ella sonreía; cuando todos sonreían, ella estaba seria; cuando todos estaban serios, ella lloraba; y ahora que ellos estaban llorando, ella no tuvo más remedio que estar muerta”.

    Leer para comprendernos

    La literatura de Salarrué no solo enriquece el idioma: educa la sensibilidad y fortalece la comunicación. Leerlo es aprender a mirar con compasión y a hablar con respeto.

    Como dice la Biblia: “El corazón del justo piensa para responder; más la boca de los impíos derrama malas cosas” (Proverbios 15:28).

    Leer nos enseña justamente eso: a pensar antes de hablar, a escuchar antes de juzgar y a comunicarnos con el alma.

    *Alfredo Caballero Pineda, es escritor y consultor empresarial. 

    alfredocaballero.consultor@gmail.com  

  • El milagro legislativo que nadie logra ver

    El milagro legislativo que nadie logra ver

    En El Salvador estamos experimentando un fenómeno legislativo tan peculiar que merece, por lo menos, un documental en Netflix sobre análisis político con sabor a comedia negra. Y no es para menos. En los últimos meses, algunos diputados de la bancada oficialista han proclamado con la convicción de un galán de telenovela recitando poesía que “somos los diputados más transparentes en la historia del país”. La frase es tan fuerte, tan sonora y tan repetida que uno empieza a pensar que quizás no es un mensaje para la población, sino una afirmación terapéutica.

    Como quien se mira al espejo todas las mañanas y se dice “yo puedo, yo soy capaz”, solo que en versión parlamentaria: “yo soy transparente, yo soy transparente, yo soy transparente”. Y claro, si lo repiten suficientes veces, tal vez logren convencerse… o al menos lograr que la frase se vuelva tendencia. Sin embargo —y aquí llega la parte verdaderamente chistosa— este entusiasmo por la transparencia selectiva parecería hacernos olvidar que los últimos 30 años tampoco fueron precisamente un paraíso nórdico de claridad institucional.

    Durante los gobiernos de ARENA y del FMLN la transparencia funcionaba, más o menos, como un enchufe flojo: a veces hacía chispa, a veces no funcionaba, y otras veces daba toques. Hubo momentos en que brilló por su ausencia, momentos en que se extravió y momentos en que se escondió detrás de una cortina de discursos solemnes. De hecho, si comparamos la transparencia de entonces con la de ahora, podríamos llegar a la conclusión diplomática de que ni antes era tan transparente, ni ahora es tan luminosa; en algunos casos era igual, en otros similar… y en otros francamente peor.

    Pero eso sí: todos la prometieron, pocos la practicaron, y casi nadie la documentó adecuadamente. La transparencia en El Salvador, vista históricamente, no es una línea recta; es más bien como un electrocardiograma político: sube, baja, se pierde, reaparece, y en ocasiones parece entrar en paro temporal. Volviendo al presente, la transparencia legislativa actual es un fenómeno especialísimo. No es transparente como el vidrio. No es transparente como el agua. Es una transparencia tan fina, tan etérea, tan mística, tan elevada… que parece diseñada para ser invisible.

    Es una especie de transparencia premium (de lujo), accesible solo para quienes poseen la contraseña sagrada que, por cierto, no ha sido entregada al público en general. Mientras tanto, el resto de los mortales disfrutamos de una transparencia tipo eclipse: todo el mundo dice que ahí está, pero nadie sabe con exactitud hacia dónde mirar, en qué punto del cielo político aparece o a qué hora se supone que se manifiesta. Es, sin duda, la transparencia más escurridiza de toda la región. La Asamblea Legislativa continúa aprobando préstamos con la velocidad de quien está aprovechando un fast-forward (avance rápido) en la vida.

    Los dictámenes entran, los dictámenes salen, los votos se levantan y los aplausos se escuchan, todo en una sincronización digna de ballet. Lo sorprendente no es la rapidez —que en sí misma es admirable— sino la capacidad de comunicar que todo es absolutamente transparente mientras la ciudadanía se queda viendo para todos lados sin encontrar ni un cuadro comparativo, ni un análisis financiero, ni un informe de ejecución. Lo único realmente visible es la velocidad con que se aprueban los paquetes financieros, porque esa sí, sin duda alguna, es transparente… pero de una forma casi deportiva.

    Los diputados insisten en que todo está público, todo está explicado, todo está disponible, todo está clarísimo. Incluso aseguran que cualquiera que tenga dudas puede acceder a la información. El único detalle, insignificante para algunos, es que nadie sabe exactamente dónde está esa información. No aparece ni en los portales, ni en los dictámenes, ni en los resúmenes, ni en las conferencias, ni en las redes sociales. Es una transparencia estilo wifi aparece, desaparece, y cuando funciona, funciona a medias. Preguntar por los detalles de un préstamo es como llamar al servicio técnico: “sí, ya lo veremos”, “sí, ya está en proceso”, “sí, ya se explicó”, “sí, pronto estará disponible”.

    Es una experiencia tan mágica que uno juraría que los informes viajan en hologram (holograma): existen teóricamente, pero al intentar tocarlos… se desvanecen. Aprovechando este clima de eficiencia galopante, los préstamos se aprueban con la alegría con que se lanzan ofertas de temporada durante el Black Friday: uno aquí, otro allá, este para desarrollo, aquel para infraestructura, este otro para fortalecer no sé qué área, y el siguiente para continuar fortaleciendo lo que ya se fortaleció. Todo es histórico, todo es monumental, todo es el más grande de la historia, todo es para el futuro, todo es para el beneficio del pueblo.

    La dificultad aquí no es aprobar la deuda. El problema jamás ha sido levantar la mano o presionar un botón. El reto, diplomáticamente hablando, es explicar con claridad meridiana qué se hará con ese financiamiento, cómo se ejecutará, quién lo administrará, cuáles son los plazos, cuáles son los riesgos, cuáles son las auditorías, cuáles son las salvaguardas, y cómo se garantiza que no se pierda en el laberinto de la administración pública. La transparencia, en ese sentido, se parece más a un concepto filosófico que a una herramienta de gestión pública. Existe en teoría, pero no aparece en la práctica.

    A pesar del humor involuntario que produce este escenario, la falta de transparencia no es un chiste. Aunque claro, el contexto hace que uno no sepa si llorar por el nivel de opacidad o reírse por el nivel de creatividad narrativa. Lo cierto es que El Salvador no necesita más discursos sobre transparencia, sino mecanismos reales y prácticos que permitan medirla, verificarla y comprobarla. Porque mientras la Asamblea continúa diciendo que todo es cristalino, el país entero sigue preguntándose: ¿dónde está el cristal? La solución no requiere magia, ni poesía, ni discursos motivacionales.

    Requiere compromiso institucional. Un verdadero observatorio de deuda pública independiente, informes obligatorios, publicación en real-time (tiempo real), auditorías internacionales, reglas fiscales estrictas y un sistema de acceso público a cada préstamo desde su aprobación hasta su ejecución. Nada de documentos escondidos, ni informes resumidos, ni enlaces “en mantenimiento”. Si el dinero es del pueblo, entonces la transparencia también debe serlo. Durante más de tres décadas hemos visto gobiernos que la prometieron con fervor religioso, partidos que la juraron con solemnidad institucional y bancadas que la proclamaron con orgullo casi lírico.

    La transparencia real no es cian, azul o roja; no pertenece a ARENA, al FMLN, ni a Nuevas Ideas. No es patrimonio de izquierdas ni de derechas. La transparencia es patrimonio del pueblo, y el pueblo la está pidiendo —ahora más que nunca— con un clamor silencioso pero implacable: “Muéstrenlo”. Porque mientras no se muestre, mientras no se publique, mientras no se audite, mientras no se permita verificar… seguiremos viviendo en el país donde la transparencia es tan brillante, tan luminosa, tan extraordinaria, pero invisible.

  • La indemnización laboral en El Salvador: entre el derecho y la correcta interpretación de su alcance

    La indemnización laboral en El Salvador: entre el derecho y la correcta interpretación de su alcance

    En El Salvador, la indemnización por despido injustificado es uno de los temas que más confusión genera en el ámbito laboral, tanto para trabajadores como para empleadores. Expresiones comunes como “págueme mi tiempo” no reflejan adecuadamente la realidad jurídica, pues la indemnización no es un ahorro acumulado ni un derecho automático por haber laborado cierto tiempo. Se trata, más bien, de una compensación que solo procede cuando el empleador pone fin a la relación laboral sin una causa legal. Por ello, su aplicación depende de circunstancias específicas y no de la voluntad del trabajador.

    La ley salvadoreña establece que la indemnización sólo corresponde cuando existe un despido sin justa causa, es decir, cuando la terminación del contrato no se fundamenta en razones válidas contempladas en el Código de Trabajo. El artículo 58 define el monto: treinta días de salario por cada año de servicio continuo o su parte proporcional, incluyendo vacaciones y aguinaldo proporcionales. No obstante, la norma impone un límite esencial: el salario base para calcular la indemnización no puede exceder cuatro veces el salario mínimo vigente, lo cual marca un tope de referencia obligatorio para todos los casos.

    Este tope salarial busca equilibrar la protección al trabajador con la capacidad financiera del empleador, evitando indemnizaciones desproporcionadas que pongan en riesgo la estabilidad de las empresas. Así, incluso si un trabajador percibe un salario mayor, la indemnización se calcula sobre el límite permitido. Aunque esto puede generar inconformidad, la restricción es legal y pretende asegurar que las obligaciones derivadas del despido no comprometan la continuidad del empleo formal. De esa forma, se procura mantener un entorno laboral sostenible para ambas partes.

    Otro aspecto clave es que la indemnización no constituye un derecho adquirido. No puede reclamarse mientras el contrato esté vigente ni en casos de renuncia, mutuo acuerdo, vencimiento de contrato o despido justificado. Solo se activa cuando el empleador termina la relación sin causa legal. Por ello, frases como “págueme mi tiempo” carecen de fundamento jurídico salvo que exista un despido arbitrario. Además, la indemnización no está sujeta a retenciones de Seguridad Social, AFP ni Impuesto sobre la Renta, ya que tiene naturaleza compensatoria y extraordinaria, garantizando que el trabajador reciba el monto íntegro.

    Finalmente, la correcta documentación de la terminación laboral es indispensable. El cierre debe formalizarse mediante un documento privado autenticado o la hoja de terminación del Ministerio de Trabajo, los únicos instrumentos válidos según el artículo 402 del Código de Trabajo. Un despido mal documentado puede generar conflictos aun cuando el pago se haya realizado correctamente, por lo que ambas partes deben asegurarse de cumplir las formalidades. En conclusión, la indemnización en El Salvador es un mecanismo de justicia para el trabajador ante despidos injustificados, con reglas claras, límites definidos y sin retenciones, cuyo propósito es equilibrar las relaciones laborales y evitar abusos en la terminación de contratos.

    * Jaime Solís es experto legal en Derechos Laborales

     

  • Doctor-SV: El salto tecnológico en salud digital de El Salvador con inteligencia artificial y telemedicina asistida

    Doctor-SV: El salto tecnológico en salud digital de El Salvador con inteligencia artificial y telemedicina asistida

    La semana recién pasada, en su última cadena nacional, el presidente de nuestro país, Nayib Bukele, anunció la implementación de un nuevo sistema de salud denominado “Doctor-SV”. Según indicó, este modelo funcionará como una opción adicional al sistema actualmente en uso. De acuerdo con el presidente, este nuevo sistema representa “un salto de lo peorcito a lo mejor”, afirmando que Doctor-SV se convertirá en el primero y el mejor del mundo.

    Durante la presentación del nuevo sistema, el presidente se acompaño de varios personajes del mundo digital, entre ellos el director de Google Cloud para Latinoamérica, así como el principal arquitecto de Google Gemini, también estuvo presente el gerente de desarrollo humano y social del Banco CAF, el científico principal de 23andme (una aplicación de pruebas genéticas), y un médico especialista en gestión farmacéutica. Este equipo ha estado involucrado en la creación de la plataforma digital.

    ¿En qué consiste Doctor-SV?

    Doctor-SV es una aplicación de telemedicina que ofrece diagnóstico y tratamiento, apoyándose en inteligencia artificial desarrollada por Google. En concreto, utiliza Google Gemini en su versión especializada para medicina, denominada Med-Gemini, un modelo avanzado de IA diseñado para aplicaciones sanitarias. Med-Gemini está optimizado para diagnóstico, análisis de imágenes médicas y apoyo en la toma de decisiones clínicas, integrando múltiples tipos de datos, como texto, imágenes, videos y registros electrónicos de salud. En evaluaciones comparativas, este modelo ha superado a sistemas de IA médica previos, alcanzando en la prueba MedQA (USMLE) una precisión del 91.1%, posicionándose como uno de los modelos más exactos en diagnóstico.

    Hasta la fecha, no existen datos públicos que indiquen que algún país haya implementado oficialmente Med-Gemini dentro de su sistema nacional de salud. Aunque Google señala que este modelo puede operar desde centros de datos hasta dispositivos móviles, su adopción a gran escala aún se encuentra en fases tempranas y enfrenta desafíos relevantes, particularmente en materia de regulación, privacidad de datos y equidad de acceso. La asamblea Legislativa aprobó recursos (US$33 millones) para implementar un sistema de telemedicina en El Salvador con fondos del CAF.

    ¿Qué beneficios nos trae un sistema de telemedicina asistida con IA?

    Un sistema de telemedicina asistida con IA aporta diversos beneficios significativos para la atención sanitaria. Entre ellos destacan la reducción de tiempos de espera y la eliminación de traslados innecesarios, lo que mejora el acceso a servicios de salud especialmente en zonas rurales o con escasez de especialistas. Un sistema disponible 24/7 puede manejar consultas básicas, realizar triage y hacer seguimiento, lo que contribuye a evitar la saturación de clínicas y hospitales.

    La IA aporta calidad al diagnóstico al basarse en grandes bases de datos y evidencia científica actualizada, lo que reduce la variabilidad entre profesionales y mejora la atención general. Además, sirve como apoyo para profesionales de la salud, ofreciendo una segunda opinión, herramienta educativa y soporte clínico, muy importante en entornos con déficit de especialistas. La integración de datos clínicos facilita la continuidad del cuidado, favoreciendo un manejo más coordinado y efectivo del paciente.

    A largo plazo, la automatización de tareas administrativas y clínicas de baja complejidad puede liberar recursos humanos y financieros, representando una importante reducción de costos. También permite el monitoreo remoto continuo, lo que puede acelerar la recuperación y optimizar el control de enfermedades crónicas. En conjunto, estos beneficios hacen que la telemedicina asistida con IA transforme la atención médica, aumentando acceso, eficiencia, calidad y equidad, especialmente para poblaciones vulnerables o de difícil acceso.

    ¿Qué riesgos y desafíos podríamos encontrar?

    Ningún modelo de inteligencia artificial, por avanzado que sea, puede sustituir la evaluación física del médico, la intuición clínica ni la consideración de factores psicosociales. Sin una legislación clara, tanto profesionales de la salud como pacientes quedan en situación de vulnerabilidad legal. Además, en debates públicos se ha utilizado incorrectamente el término «equidad» en lugar de «igualdad»; es importante destacar que un sistema digital requiere condiciones como internet estable, dispositivos modernos y alfabetización digital, factores que pueden ampliar las desigualdades en salud al excluir a quienes no los tienen.

    Los sistemas digitales también implican riesgos en la privacidad y seguridad de los datos personales. En El Salvador, la soberanía de datos es un tema prioritario; la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud y demás normativas establecen que el Ministerio de Salud es el ente rector con responsabilidades regulatorias y de protección, incluyendo la creación de un expediente médico único digital y la consolidación de registros en un sistema de información único. El Estado debe garantizar la ubicación de servidores dentro del territorio nacional y definir límites claros para el uso comercial o político de los datos de salud, protegiendo así la privacidad y la seguridad de la información sensible.

    En resumen, la telemedicina asistida con IA es una herramienta valiosa, pero su éxito y legitimidad dependen de la legislación robusta que garantice la protección de datos, la equidad en su acceso y el mantenimiento del rol central del profesional de la salud en la atención clínica. Doctor-SV podría representar un avance tecnológico importante si se integra correctamente dentro del sistema de salud y no como sustituto de la atención humana, sino como complemento eficiente, ético y regulado.

  • La corona invaluable: Celebrando la vida de mi ayuda idónea

    La corona invaluable: Celebrando la vida de mi ayuda idónea

    El diseño de Dios 

    El relato fundacional del Génesis es claro y hermoso. Cuando Dios crea a Eva para Adán, utiliza el término hebreo «Ezer Kenegdo», que se traduce como «ayuda idónea» o «ayuda adecuada para él». Olvidemos la interpretación moderna que a veces minimiza este rol; la palabra «Ezer» se usa en las Escrituras casi siempre para describir a Dios mismo cuando viene al rescate de Israel.

    La mujer no fue creada como una asistente secundaria, como una persona al servicio del hombre, o, pero aún bajo el dominio de él, sino como una fuerza vital, una persona fundamental y, sobre todo, una igual, que está al lado, esa es su ubicación. Es la parte esencial que mira de frente al hombre y provee aquello que le falta para que la vida, el matrimonio y la familia puedan prosperar. Es la columna que soporta, la consejera que equilibra, y el corazón que infunde calor. Es el centro de toda familia.

    El rol fundamental de la Esposa: Fuerza, sabiduría y amor 

    En el ámbito conyugal, el rol de la esposa y madre se eleva a un sacerdocio doméstico. Ella es, a menudo, la arquitecta emocional del hogar. Es determinante en el corazón de las familias salvadoreñas.

    La estabilidad: Ella es el ancla. Proverbios 14:1 lo dice sin rodeos: «La mujer sabia edifica su casa». Ella no solo ordena coordina el hogar y hace que las cosas sucedan, sino que edifica el ambiente moral y sobre todo el espiritual. Su sabiduría y discernimiento son el dique contra las presiones externas.

    La intimidad: La esposa es quien mantiene la llama de la conexión emocional y física, ofreciendo refugio y paz al esposo tras las batallas del día. Y esa blanda respuesta que necesitan las preguntas sin resolver. La esposa siempre tiene una palabra sazonada.
    La transmisión de valores: Como madre, ella imprime la fe, la moral y la compasión en la próxima generación. La fe genuina, según la Biblia, a menudo viaja por la línea materna, asegurando la continuidad del legado espiritual. La esposa como madre tiene una posición única

    Su valor no reside en la sumisión pasiva, sino en la fortaleza activa, el ingenio y la valentía con la que administra y nutre su esfera de influencia. Es, a la luz de Proverbios 31, una empresaria, una administradora de talentos y una mano generosa hacia los necesitados.

    La gran celebración de su proyecto de vida 

    En este día 17 de noviembre fecha de su cumpleaños, amada esposa, ayuda idónea, merece ser vista y honrada no solo por lo que hace, sino por lo que es: una bendición del Señor para mi vida.

    Usted es un reflejo de la gracia y el favor de Dios. Su paciencia, su capacidad de perdonar y su amor incondicional son un testimonio tangible de la gracia divina en acción. Y una amplia misericordia de Dios para mí.

    El hombre que tiene una esposa virtuosa no solo posee un bien, sino que «alcanza la benevolencia de Jehová» (Proverbios 18:22). Su cumpleaños es la oportunidad de recordarle el valor incalculable de ese favor. Soy un hombre bendecido y privilegiado.

    Hoy celebro su vida y su aporte fundamental amada «ayuda idónea»: Que este nuevo año de vida le doy testimonio que rol es irremplazable, su amor es vital y su presencia es la corona más brillante y la mayor bendición que he recibido en la tierra luego de mi salvación. Reciba estas líneas con todo mi amor y agradecimiento honrado su vida y su calidad como ser humano.

    ¡Feliz cumpleaños amada esposa, que el bien y la misericordia estén con usted todos los días, hasta que la muerte nos separe o El Señor regrese! La amo y le agradezco todo su amor. Larga vida perfecta mía.

    *Por Ricardo Sosa, 17 de noviembre de 2025.

  • ¿Será New York un mar de felicidad?

    ¿Será New York un mar de felicidad?

    El resultado de los reciente comicios celebrados en Nueva York me ha impulsado a escribir esta reflexión porque la elección del señor Zohran Mamdani, como alcalde de la capital de mundo, ha sido, a mi modesto entender, otra evidencia de la frustración del electorado que busca satisfacer sus demandas eligiendo a quienes nunca podrán representar sus verdaderos intereses.

    El futuro alcalde ha prometido una mayor accesibilidad económica a sus ciudadanos y la ampliación de programas sociales financiados con nuevos impuestos a las personas con mayores ingresos y a las grandes empresas, propuestas que podrán estar cargadas de buenas intenciones pero que a la larga conducirán al infierno, porque repartir riquezas, solo resulta en la expansión de la miseria.

    Además, leí que el regidor profetizó que “el futuro está en nuestras manos”, una consigna que me trae reminiscencia como aquella de que “el mañana pertenece al socialismo”, que solo ha traído miseria y muerte a la humanidad.

    Hay más, Mamdani, como muchos musulmanes, tiene afinidad con la causa palestina y ha criticado fuertemente a Israel, lo que junto a sus propuestas permite colegir una mayor radicalización del sector más extremista de su partido.

    Admito que tenía la convicción de que el pueblo estadounidense no poseía inclinación al suicidio político, que era una exclusiva virtud de europeos y latinoamericanos, pero el resultado de estos comicios demostró que no éramos los únicos privilegiados, que aquí, como en cualquier otro país, hay suficientes encantados que siguen hasta el precipicio más horrendo a cualquier flautista que interprete las notas a su gusto.

    Siento una profunda admiración por Estados Unidos. Considero que este país es la última frontera de la libertad y del progreso sin barracones de cautivos, un ejemplo, de los niveles a los que puede llegar la humanidad en un ambiente en el que libertades y derechos están amparados por leyes que acatan sus funcionarios.

    No digo que sea un país perfecto y de seguro que podría ser mejor, lo que temo no ocurra porque hay muchos detalles que dejan avizorar la quiebra de algunos de sus fundamentos más importantes, entre otros, el fortalecimiento de males como la codicia y la negligencia, más un factor altamente corrosivo, la envidia.

    La codicia, el enriquecimiento a costa de los que menos tienen, genera un resentimiento que desestabiliza cualquier sociedad y la negligencia es otro corrosivo para los valores sobre los cuales se asienta cualquier civilización.

    Los imperios del pasado no fueron destruidos por invasiones extranjeras sino por la falta de disciplina social y compromisos de sus ciudadanos. La molicie devastó a Roma mucho más que las invasiones de los bárbaros y las ambiciones de sus emperadores. El imperio soviético terminó por consunción, se agotó por sus desvaríos, una situación que se podría repetir aquí si no se rescatan los valores tradicionales que hicieron grande a esta nación.

    Las dolencias referidas están siempre presentes en toda sociedad, pero al parecer están extendiéndose y enraizándose vertiginosamente en este país, se aprecia en sus pobladores una fuerte inclinación a los extremos entre los que no están ausentes el marxismo y fascismo en un afán por quebrar las tradiciones y formas que hicieron posible un progreso equitativo que, aunque no es ejemplar, ha sido provechoso para las mayorías.

    Los extremismos políticos han situado en la desgracia a numerosos países, experiencias de las que podemos conversar extensamente cubanos, nicaragüenses y venezolanos. Los planteamientos populistas y demagógicos tinturados con fuertes propuestas de justicia social condujeron a los obnubilados de estos países a creer que construían el paraíso en la tierra, cuando en realidad, se sumergían en la barbarie y destrucción.

    Opino que las ventajas de este país están en peligro si los principios de convivencia que lo han caracterizado se desvanecen y se imponen en nuestras vidas la avidez empresarial, la desidia en la administración y el rencor entre los ciudadanos avivado por ingenieros sociales que desde hace más de 150 años quieren crear un hombre nuevo.

    Este país, Estados Unidos, es grande por una fortaleza económica y militar lograda gracias a la laboriosidad y disciplina de sus ciudadanos no solo a la riqueza de sus territorios ni gestión de sus políticos. El trabajo es lo que ha hecho grande a Estados Unidos, su capacidad de darle al ciudadano la oportunidad de concretar sus sueños a través del compromiso honesto, razón por la cual creo, hasta ahora, ojalá por siempre, en el “sueño americano”.

    *Pedro Corzo es periodista cubano.  

  • No es un “modelo”: es un caso excepcional y con costos democráticos

    No es un “modelo”: es un caso excepcional y con costos democráticos

    En los últimos años, el término “modelo Bukele” ha sido repetido en reuniones, seminarios y pronunciamientos oficiales de El Salvador como si fuera el paradigma a imitar de la política de seguridad, gobernanza e incluso desarrollo en América Latina. Funcionarios del Gobierno, como el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, han viajado al exterior para mostrar la estrategia institucional del presidente Nayib Bukele como “referente” regional; paralelamente, la vicepresidencia ha llegado a hablar de una “democracia compleja del siglo XXI” para justificar el diseño institucional que acompaña al proyecto. Pero presentar este caso como un “modelo exportable” es metodológicamente arriesgado y políticamente engañoso. A mi juicio, hay tres razones de peso para rechazar que lo que sucede en El Salvador sea un “modelo” universalizable: la imposibilidad de reproducción en otros contextos institucionales; los costos democráticos de fondo; y el avance evidente hacia la captura institucional y la autocracia.

    1) Imposibilidad de reproducción: por qué las recetas no viajan bien

    Para hablar de “modelo” se entiende que hay algún mecanismo sistemático que puede replicarse en diferentes escenarios, como si fuese un “manual” de política pública que puede ponerse en marcha en otro país con resultados similares. Sin embargo, la teoría reciente de las ciencias sociales —particularmente los estudios de policy transfer y de path dependence— advierte que tales suposiciones son muy frágiles.

    El concepto de policy transfer define la adopción total o parcial de una política de un contexto de gobierno a otro, basada en el conocimiento de la experiencia externa, y distingue procesos de difusión, emulación, aprendizaje cognitivo o coerción. Minkman (2018) advierte que “previously made policy decisions create path dependency”, es decir, que las decisiones previas condicionan el éxito de la transferencia. Por su parte, la literatura sobre path dependence afirma que las decisiones pasadas, los marcos institucionales existentes y los incentivos acumulados generan rigidez institucional: una vez que un país avanza por un determinado camino, revertirlo o adaptarlo cuesta mucho.

    En el caso de El Salvador, el aparato de control —la “mano dura” contra las pandillas, el estado de excepción prolongado, la militarización de la seguridad pública— se asienta sobre una coyuntura territorial, institucional e histórica muy particular: un país con altísima violencia criminal estructural, un Ejecutivo con popularidad extraordinaria, una Asamblea dominada por el oficialismo y un sistema judicial subordinado. Estas condiciones son atípicas incluso en la región. Por tanto, lo que existe no es un modelo, sino un caso singular, difícilmente exportable sin importar también sus costos normativos y democráticos.

    2) Los costos democráticos: Estado de excepción permanecido y rediseño constitucional

    Desde marzo de 2022, El Salvador está bajo un régimen de excepción que ha sido prorrogado decenas de veces: a octubre de 2025, la Asamblea aprobó la 43.ª prórroga del mismo. Esto convierte lo que en principio fue una medida extraordinaria en un nuevo estado ordinario de la gobernanza. Este proceso erosiona el debido proceso, las garantías judiciales y las libertades básicas.

    En paralelo, se ha producido una reingeniería constitucional e institucional que afecta el corazón del sistema democrático. El 1 de mayo de 2021, la nueva Asamblea destituyó a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y al Fiscal General, una decisión criticada por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU. En 2025 se aprobaron reformas que habilitan la reelección indefinida del presidente y la extensión de los mandatos. Todo esto se justifica en nombre de la “estabilidad”, pero en la práctica implica un cambio estructural en los límites entre poderes.

    Organizaciones como Freedom House catalogan hoy a El Salvador como “parcialmente libre” y documentan una concentración del poder en el Ejecutivo. Presentar entonces esta experiencia como modelo sin advertir que se basa en la restricción de libertades y la subordinación institucional es, cuando menos, engañoso.

    3) Captura institucional y autocratización: lo que muestran los datos comparados

    El instituto V‑Dem Institute, en su Informe “25 Years of Autocratization – Democracy Trumped?” (2025), clasifica a El Salvador como una autocracia electoral. Según este informe, el índice de democracia liberal del país ha disminuido drásticamente, con retrocesos en independencia judicial, libertades civiles y control del Ejecutivo.

    La captura institucional —el dominio del aparato estatal por el poder ejecutivo y su partido— ha alcanzado niveles que desactivan el sistema de pesos y contrapesos. El poder legislativo está alineado con el ejecutivo, la Sala de lo Constitucional fue reemplazada, y los organismos de control actúan bajo subordinación. Esto confirma un proceso de autocratización que desmiente cualquier pretensión de que el caso salvadoreño sea replicable como modelo exitoso.

    Presentar esta experiencia como “modelo” ignora que la eficiencia lograda en materia de seguridad se sostiene sobre el debilitamiento de las instituciones democráticas. Quien intente reproducirlo deberá aceptar también la erosión de libertades y contrapesos, lo cual no puede considerarse una exportación deseable de política pública.

    Es más honesto hablar de “caso salvadoreño” que de “modelo”

    Los modelos presuponen replicabilidad y generalización; las excepciones, en cambio, son únicas e irrepetibles. El Salvador no ofrece un modelo universal, sino un caso excepcional con condiciones irrepetibles y costos institucionales evidentes. Reconocer los logros en materia de seguridad no puede hacerse sin contabilizar los costos en materia de derechos humanos, institucionalidad y Estado de derecho. Exportar la “mano dura” no es construir democracia. Un verdadero modelo regional debería basarse en instituciones fuertes, fiscales independientes, jueces imparciales y gobiernos responsables ante la ciudadanía.

  • La educación y sus fines

    La educación y sus fines

    Los fines de la educación son: educar, instruir, enseñar valores y el amor a la vida. Además, esos fines son variados y complejos de analizar cuando es aplicado a extractos sociales vulnerables o con precariedades económicas.

    La educación ha tenido muchas connotaciones: enseñar a cultivar valores, culturas, tener conocimientos para acoplarse al status quo de una sociedad o para competir y saber quién es el mejor. De este modo, el ser humano debería de formarse para ser una persona de bien y no solo reflexionar que con la educación puede convertirse en un ser sin valores.

    Los fines educativos están escritos; pero, aún no se logran aplicar en la escuela salvadoreña. La educación sigue siendo un paradigma a vencer. Las estadísticas muestran que no todos los estudiantes terminan la escuela, hay deserciones en diferentes niveles. El bajo grado de escolaridad hace que los salvadoreños no tengan las mismas oportunidades de aquellas personas que terminaron bachillerato o una carrera universitaria.

    Por lo tanto, para poder eliminar las desigualdades se necesita: incorporar un currículo educativo que sea equitativo. La educación debe ser un pilar para garantizar una sociedad más justa y democrática. “Para Vasconcelos la educación es un proceso subsidiario, intencional y directo en el cual el educador acompaña y encamina al educando para influir en él, ´de suerte que cada educando consume dentro de sí la máxima potencialidad de su naturaleza´”. Por ende, los docentes deben ser una inspiración para que los discentes puedan tener los conocimientos necesarios y útiles para triunfar.

    En 2012, León presentó “La esencia de la educación es educar, formar, liberar, ordenar, disciplinar. La buena educación forma al niño, a la niña, al joven y a la joven para el desarrollo y construcción del ser humano agradable, inteligente, productivo, libre, firme, sabio”.

    Macías (2021) afirma “el proceso educativo, de acuerdo con el pensamiento pedagógico de Vasconcelos, es causado por factores internos, pero también externos, y combina las virtualidades de la autoeducación y de la heteroeducación, incluye las connotaciones de las dos raíces latinas del término educar: educere (sacar de, extraer de…) y educare (guiar, llevar, conducir, orientar…)”. Lo anterior hace repensar que el ser humano debe ser guiado y conducido hacia los saberes, hacia los aprendizajes que la vida misma nos trae. La educación debe ser una manera de orientar a los seres humanos para que encuentre el bien y la semilla del saber.

    Es importante que en todos los niveles educativos se restructure el currículo para que enseñen: valores, urbanidad y toda ciencia que ayude a ser un mejor ser humano. Por ende, el ser humano educado es probable que no le falla a la sociedad, al Estado, a su familia y se distinguirá entre el bien y el mal. Una persona con estudios formales, logra salir adelante en la vida con menos dificultades. Los fines de la educación, según lo expuesto, es: formar, disciplinar, educar, sensibilizar y guiar al ser humano a que enfrente al mundo y todas las vicisitudes. Un ser humano con bases sólidas en educación logra entrar en todos los estamentos de la sociedad, no se deja engañar y contribuye, a través de su conocimiento, a transformar un mundo con mejores posibilidades, a que los derechos humanos se apliquen igualmente. Una persona educada tendrá la oportunidad de aplicar la ciencia para el bien de la sociedad.

    La educación tiene que tener fines motivadores, a no ser un sistema educativo con dogmas políticos. Toda persona debe ser libre para pensar por sí solo. Si tuvo la oportunidad de educarse, que sean esos aprendizajes para realizar una reconstrucción de un sistema que enseñe a valorar más la vida, a que no se fomente que se llega a la escuela con el fin de aprender habilidades y destrezas para luego pasar en una organización si fomentar el talento humano. La educación debe de  enseñar a pensar al ser humano, a liberarse de todo lo que le impida desarrollarse y dejar una sociedad con valores.

    *Fidel López Eguizábal es docente e investigador Universidad Nueva San Salvador 

    fidel.flopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • La esperanza vencedora

    La esperanza vencedora

    Gentilmente, Santiago Cantón me envió una interesante entrevista que recién concedió y acaban de publicar. Este querido colega, camarada argentino desde más de dos décadas, fue el primer relator especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y secretario ejecutivo de la misma; además, presidió la Comisión de Investigación de las Naciones Unidas sobre las protestas del 2018 en la Palestina ocupada y se desempeñó como director ejecutivo del Programa de Derechos Humanos del Centro Robert F. Kennedy. En su trajinar por el mundo, ha visitado nuestro país varias veces. La última, supongo, encabezando la misión especial envida por la secretaría general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para evaluar la situación nacional, tras los desmanes iniciales de Nayib Bukele al frente del Ejecutivo; así las cosas, del 14 al 18 de febrero del 2021 lo hizo presencialmente y un par de días después de manera virtual.

    El informe final producto de dicho encargo, lo comenté en su momento; por cierto, no fue nada complaciente con el régimen autoritario que para entonces aún no cumplía dos años y su máxima figura todavía negaba su intención de afianzarse en el poder más de lo debido, constitucionalmente hablando. Al menos en público, que yo sepa, no lo había expresado. Entre otros asuntos preocupantes, en el mencionado reporte de la OEA se hizo referencia a diversas acciones contra el Estado de derecho y la democracia, con base en las denuncias recibidas acerca del quiebre de la independencia de los poderes estatales; asimismo, se señalaron “los ataques a la libertad de expresión y de prensa” junto a “los límites injustificados al acceso a la información”.

    Además, ya inquietaba dentro y fuera de nuestro territorio su “militarización”; esta había sido mayormente evidenciada, hasta entonces, cuando Bukele irrumpió en el recinto legislativo el 9 de febrero del 2020. También se señaló el “incumplimiento” de ciertos compromisos derivados de los acuerdos de paz, así como “el desacato expreso” de “sentencias judiciales”. Porque ya era evidente el retroceso en el siguiente ámbito, desde entonces se recomendó “fortalecer la transparencia de las actividades gubernamentales y garantizar el derecho de acceso a la información de la población salvadoreña”. Cuatro años después, Santiago acaba de ser nombrado secretario general de la septuagenaria Comisión Internacional de Juristas; instalado ya en ese importante cargo, brindó la referida entrevista publicada con este sugerente y desafiante título: “La esperanza vence al diablo”.

    Preguntémonos entonces quién es quién desde la perspectiva de los derechos humanos y comencemos por definir en palabras de Arturo Sosa, general de los jesuitas, al segundo. Evocando la masacre consumada por militares salvadoreños hace 36 años en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), Sosa aseguró que las víctimas de dicha atrocidad aún impune son un ejemplo claro de “la potencia de la esperanza y de la vida sobre el poder del mal y el poder del diablo, que naturalmente existe todavía como una fuerza que intenta destruir nuestros esfuerzos”. Así lo pinceló.

    Ignacio Ellacuría, inmolado en aquel entonces, aseguró por su parte el 22 de marzo de 1985 que la esperanza “no es, sin más, optimismo ni consiste en esperar que los otros resuelvan los problemas […] Hay que poner cuanto antes manos a la obra con desinterés, con lucidez y también con sacrificio […] Arraigados en la esperanza, es preciso trabajar hoy más que nunca, cada uno donde más pueda rendir hasta quedar exhausto, hasta dar todo lo que tenemos dentro”.

    Para que la esperanza adquiera la fortaleza necesaria, se vuelva herramienta eficaz y coadyuve a vencer el mal encarnado en el demonio autoritario y desalmado ‒violador de la dignidad de las personas y de los pueblos‒ hay que estar a la altura del desafío. Parafraseando al buen Santiago, debemos entonces lograr que la ley deje de ser “la espada de los poderosos” para convertirla en “el escudo de los vulnerables”; tenemos que desburocratizar los derechos humanos recuperando “su lenguaje moral” y su energía revolucionaria. Hay que “volver a las trincheras y revivir el espíritu de 1948” plasmado en aquella declaración que nunca, jamás de los jamases, fue pensada para favorecer a unos pocos sino para el beneficio universal.

    Si no lo hacemos, no nos quejemos. Pero sepamos y entendamos de una vez por todas lo siguiente. “Quien vive de la esperanza ‒dijo bien Lanssiers‒ muere en ayunas». Y los ‘padres de la patria’ tendrían que percatarse de lo obvio: cuando el pueblo pierde la ilusión de poder cambiar las cosas a largo plazo, tiene la tentación de cambiarlas de inmediato”. Y acá, eso ya nos pasó no una sino varias veces.