Categoría: Opinión

  • Los Derechos Laborales en la maternidad

    Los Derechos Laborales en la maternidad

    En los últimos años, El Salvador ha experimentado avances importantes en materia de protección laboral para las madres trabajadoras. Reformas legales, criterios jurisprudenciales y nuevas obligaciones empresariales han consolidado un sistema que busca garantizar que la maternidad no sea un obstáculo para el desarrollo profesional de las mujeres. Más allá de una discusión jurídica, este tema representa una oportunidad para construir ambientes laborales más humanos, sostenibles y productivos.

    Tradicionalmente, la protección de la maternidad se ha entendido únicamente como una obligación legal impuesta a los empleadores. Sin embargo, el debate moderno debería orientarse hacia una visión más equilibrada: proteger a la madre trabajadora no solo beneficia a la mujer y a su familia, sino también a las empresas y al país en general.

    Las organizaciones que comprenden esta realidad suelen desarrollar culturas laborales más estables, con mejores niveles de compromiso y menor rotación de personal. La experiencia demuestra que las empresas que apoyan adecuadamente a sus trabajadoras durante el embarazo y la maternidad fortalecen su reputación, generan mayor sentido de pertenencia y mejoran incluso sus indicadores de productividad.

    El marco jurídico salvadoreño ha evolucionado precisamente hacia ese modelo de protección integral. La Constitución reconoce el derecho de la mujer trabajadora a un descanso remunerado antes y después del parto y a la conservación de su empleo. A partir de ello, el Código de Trabajo desarrolla diversas garantías destinadas a proteger la estabilidad laboral de la mujer embarazada.

    Entre esas medidas destaca la ampliación de la garantía de estabilidad laboral durante el embarazo y después del descanso postnatal. Actualmente, la legislación salvadoreña extiende esa protección durante seis meses posteriores al descanso por maternidad. Esta disposición busca brindar seguridad económica en una etapa especialmente sensible para la madre y el recién nacido.

    Lejos de interpretarse como una carga desproporcionada, esta estabilidad puede entenderse como un mecanismo de equilibrio social. La maternidad implica cambios físicos, emocionales y familiares que requieren condiciones mínimas de seguridad para que la mujer pueda reincorporarse adecuadamente a sus labores. Cuando existe estabilidad laboral, también se facilita la continuidad de la experiencia y el talento dentro de las organizaciones.

    Otro aspecto fundamental es el descanso postnatal remunerado. La legislación salvadoreña reconoce actualmente dieciséis semanas de licencia de maternidad, una medida que refleja el reconocimiento de la importancia de los primeros meses de vida del niño y de la recuperación física de la madre.

    Hoy existe cada vez más evidencia internacional que demuestra que políticas adecuadas de maternidad tienen impactos positivos en la salud, la productividad y la permanencia laboral. Las empresas que facilitan una reincorporación gradual y respetuosa suelen retener talento valioso y reducir costos asociados a nuevas contrataciones o capacitaciones.

    La jurisprudencia constitucional también ha contribuido a fortalecer esta protección. La Sala de lo Constitucional ha sostenido que la garantía de estabilidad de la mujer embarazada tiene fundamento constitucional y debe prevalecer incluso en situaciones relacionadas con el período de prueba. Este criterio busca evitar que la condición de embarazo pueda convertirse en un factor de vulnerabilidad laboral.

    Más que generar confrontación entre trabajadores y empleadores, este tipo de resoluciones invita a construir relaciones laborales basadas en la buena fe, la igualdad y el respeto a la dignidad humana. La protección de la maternidad no pretende limitar la actividad empresarial, sino asegurar que las decisiones laborales sean compatibles con los derechos fundamentales.

    Otro tema que ha cobrado relevancia es la lactancia materna. La Ley Amor Convertido en Alimento fortaleció los derechos de las madres trabajadoras y estableció medidas orientadas a facilitar la alimentación materna durante los primeros meses de vida del niño. Entre esas medidas se encuentra la obligación de habilitar salas de lactancia en determinados centros de trabajo.

    Aunque para algunas organizaciones esto implica ajustes logísticos y administrativos, muchas empresas han descubierto que estos espacios contribuyen a mejorar el clima laboral y proyectan una imagen institucional más comprometida con el bienestar de sus colaboradores.

    Las salas de lactancia no deben verse únicamente como un requisito normativo. También representan una herramienta de conciliación entre la vida laboral y familiar. Cuando una madre siente respaldo en su entorno de trabajo, suele existir un mayor nivel de compromiso y motivación hacia la organización.

    La ley también contempla el derecho al período de lactancia durante la jornada laboral y reconoce situaciones especiales vinculadas a la realización de horas extraordinarias. Esto es particularmente importante porque permite adaptar las condiciones laborales a las necesidades reales de la madre trabajadora y del menor.

    En el contexto actual, donde las empresas enfrentan desafíos relacionados con la retención de talento y el bienestar organizacional, las políticas de protección de maternidad adquieren un valor estratégico. Las nuevas generaciones valoran cada vez más los ambientes laborales empáticos, flexibles y compatibles con la vida familiar.

    Además, muchas empresas salvadoreñas ya han comenzado a implementar buenas prácticas que van incluso más allá de las exigencias legales: horarios flexibles, trabajo híbrido,programas de acompañamiento para madres recientes y políticas de bienestar integral. Estas iniciativas demuestran que es posible armonizar productividad y protección social.

    Naturalmente, todavía existen retos importantes. Algunas empresas pequeñas enfrentan limitaciones económicas o dificultades operativas para implementar plenamente todas las obligaciones legales. Por ello, resulta importante que el diálogo sobre maternidad laboral se construya desde la cooperación y no desde la confrontación.

    El fortalecimiento de los Derechos Laborales de las madres requiere un esfuerzo compartido entre Estado, trabajadores y sector privado. La inspección laboral, la capacitación empresarial y la educación sobre Derechos Laborales deben avanzar conjuntamente para evitar conflictos innecesarios y promover soluciones prácticas.

    También es importante reconocer que muchas empresas salvadoreñas cumplen responsablemente con sus obligaciones y realizan esfuerzos genuinos por apoyar a sus colaboradoras durante el embarazo y la maternidad. Visibilizar esas buenas prácticas puede ser tan valioso como señalar las deficiencias existentes. En definitiva, la protección de la maternidad no debe entenderse únicamente como una obligación legal, sino como una inversión social y humana. Una sociedad que penaliza laboralmente a las madres termina castigando indirectamente a la niñez, debilitando la economía familiar y profundizando desigualdades de género históricas.

    El desafío para El Salvador no es escoger entre crecimiento económico o protección laboral. El verdadero reto consiste en demostrar que ambos objetivos pueden avanzar juntos. Cuando las empresas y la legislación trabajan en armonía para proteger la dignidad de las madres trabajadoras, todos ganan: las familias, las organizaciones y el país entero.

    *Jaime Solis, asesor de Derechos Laborales

     

  • El trabajo actual de las bibliotecas

    El trabajo actual de las bibliotecas

    A través de la historia existieron bibliotecas famosas como la Biblioteca de Alejandría; lástima que la incendiaron. Y, de esa manera, han sido refugio para que muchos lean y se eduquen. El trabajo actual de las bibliotecas va más allá de solo ir a leer libros. En ese lugar se logra, con ese silencio sepulcral, alimentar las mentes para tener conocimientos que sirven para toda la vida.

    Mientras tanto, en El Salvador, anteriormente existían las Casas de las Cultura, eran el lugar en donde los libros nos esperaban. No había internet, toda lectura era en libros. Una gran experiencia. Sin embargo, las casas de la cultura las clausuraron. Era una especie de minibibliotecas.

    Lo idóneo sería que en cada centro escolar hubiese una biblioteca, pero no todos tienen esa capacidad económica o proyección. Lógicamente, los colegios sí tienen libros de consulta, en donde se verifica cada día a miles de estudiantes devorando página tras página. Las estadísticas arrojan datos en donde hay un 80 por ciento de escuelas que no tienen una biblioteca.

    En El Salvador hay 25 bibliotecas públicas, un número que denota inferioridad si hacemos alusión a los 262 distritos (antes municipios). Por lo tanto, el Ministerio de Cultura debería de gestionar para que haya más bibliotecas públicas. Algunos dirán: ¿para qué una biblioteca si en el celular está todo? Siempre hay una especie que no se extingue, la cual siempre preferirá las bibliotecas.

    La biblioteca insignia es la Biblioteca Nacional de El Salvador BINAES, la cual, hace poco se estrenó. Cuando visitaba la anterior biblioteca, encontraba a personas leyendo los periódicos; también, para algunos visitantes, la biblioteca era una especie de refugio, ya que iban a descansar a la hora del almuerzo o cuando terminaban su ardua jornada laboral. Nunca olvidaré cuando llevaba a mis alumnos a recibir magníficas conferencias sobre escritura de parte del escritor Manlio Argueta.

    Una de las bibliotecas salvadoreñas que me sorprendió es la Biblioteca de la Academia Salvadoreña de la Lengua (ASL), la cual se encuentra en la Academia Salvadoreña de la Lengua, lugar en donde se encuentra un legado histórico especializado en lengua española. Literatura salvadoreña; además, ofrece catálogos físicos y digitales.

    Las universidades cuentan con un sistema bibliotecario que ayuda a diferentes niveles educativos. Aunque, algunos son solamente para los estudiantes, quienes acceden con su carnet de estudiante. Algunas bibliotecas universitarias también tienen salas de videojuegos, se han convertido en un lugar en donde los jóvenes, aparte de leer un libro, logran tener otro tipo de actividades.

    Las mismas bibliotecas ofrecen capacitaciones de la alfabetización mediática; además, hay buscadores y bases de datos como EBSCOHost (Libros, revistas, investigaciones, seminarios, educación continua, videos, etc.). Una biblioteca moderna debe contar con repositorios para investigar. También ofrece capacitaciones virtuales o presenciales sobre las normas APA, Vancouver, Chicago, etc.

    La jefa de biblioteca de la Universidad Nueva San Salvador, Cristina Landaverde, explica sobre los cambios en los que las bibliotecas universitarias se han visto involucradas: “Hoy en día, la biblioteca universitaria es mucho más que un espacio para mantener libros; es un ecosistema de innovación. Al adaptarse a los nuevos tiempos, estos espacios han pasado de la lectura en silencio a la colaboración activa. Para lograrlo, las instituciones han invertido en infraestructuras híbridas y plataformas virtuales potenciadas por IA, facilitando el acceso al conocimiento y respondiendo de manera efectiva a los nuevos hábitos de lectura y aprendizaje de los estudiantes”.

    En otro contexto, es una buena idea encontrar las bibliotecas cafés, en donde se puede degustar un excelente café salvadoreño y leer un libro. Eso es un aliciente para los amantes de la lectura. Esas cafeterías ofrecen espacios culturales en donde algunos escritores presentan sus libros.

    Un llamado a los maestros y padres de familia para que inculquen la lectura a niños y jóvenes y visiten las bibliotecas. “Una biblioteca no es un conjunto de libros leídos, sino una compañía, un refugio y un proyecto de vida”. Arturo Pérez-Reverte.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

     

     

  • Sobre lo moral y lo amoral

    Sobre lo moral y lo amoral

    Créeme, este ciudadano es un tipo totalmente amoral, capaz de cualquier acción con tal de obtener sus objetivos, le sentencio con esa seguridad que da la ignorancia a mi amiga interlocutora.

    Se sorprende un tanto, quizá porque nunca me había oído hablar y seguridad con tanta contundencia sobre el talante de otro ser humano. No me refuta pero se queda dubitativa, quizá porque piensa que me refiero a la moral sexual aplicada en nuestra sociedad, en forma reducida, y genérica al propio tiempo, quizá de manera conveniente, para no adentrarse en otras acciones realmente dañinas en y para la sociedad, por ejemplo la corrupción administrativa, que sí es inmoral, cualesquiera fuere la definición que se haga de ella.

    Tiempo después, nos toca conversar sobre diversos temas, (casi todos relacionados a la muy singular existencia humana, política y social  de la estresada Venezuela) cuando desde 1998 se inició un proceso calculado y planificado de disolución nacional. El experimento político más desconocido, desconcertante y miserable que haya conocido la humanidad, desde que tomó conciencia de pertenencia a un grupo humano asentado en un determinado territorio, donde comparten iguales manera de comunicarse, dificultades, aciertos, comportamientos, alimentos, amigos y enemigos, y se repiten en el tiempo a través de la comunicación verbal primero, y luego mediante el lenguaje escrito. Es decir, territorio y evolución de los homínidos.

    No es difícil de asumirlo y entenderlo, a lo menos para los hispanoamericanos, herederos todos de la civilización europea asentada en lo que se conocería como América, y apareada con sus habitantes originales, conocida por equivocación como indios, pero que en realidad deberíamos llamarles aborígenes; todos, desde los apaches y mayas hasta los yanomamis.

    Y sin mayor profundidad o análisis superficial sobre el tema, creo que debemos acercarnos en el concepto y alcance de lo que es moral, inmoral o amoral en nuestra sociedad occidental. Quizá, alentado por nuestra primera y amistosa conversación.

    Recuerdo, y sirva la anécdota para situarnos en tan sensible e incomprensible vocablo, cuando años, muchas décadas atrás, temerariamente le digo a mi interlocutor con aquella seguridad que da la ignorancia “eso es inmoral…” Y mi cauto amigo me espeta: “la moral es un concepto y asunto geográfico”. ¿Cómo es eso? Pregunto estupefacto. Muy sencillo me dice, por ejemplo, si ahora pasa delante de nosotros por el pasillo de la Facultad, una joven agraciada con el pecho descubierto, pues causaría un revuelo y muchos señalarían a la joven como inmoral. Pero si esa misma acción se realiza en algún país africano donde  la mujeres circulan libremente con el pecho al descubierto, pues, no llamaría tan siquiera la atención, porque es algo natural y de consuno con su cultura.

    En consecuencia la moral en sí, en términos generales es un conjunto de normas, valores o costumbres utilizadas por una persona o sociedad, para garantizar la convivencia civilizada, distinguiendo el bien del mal, en un momento dado. Por ejemplo, hace algunos pocos siglos la esclavitud no solo era legal sino adecuada, aceptada, moralmente defendida. Hoy, la esclavitud en esos términos humanos no solo es mal vista e inaceptable, sino ilegal y perseguida.

    Normas, hábito y costumbres que generadas por leyes, religiones, la sociedad. Es, en el fondo una manera de comportarse en la vida diaria, individual o colectivamente.

    No obstante, ese principio puede llegarse a pervertirse o imponerse desde un grupo sobre otro, y convertirse en un medio de exclusión o penalización, sea por la religión, la política o el hecho económico; normalmente se desvía ese particular contrato social, cuando se convierte en un arma de persecución o exclusión.

    Existe una moral católica, por ejemplo, que son normas o costumbres escritas o no, nacidas desde las valoraciones iniciales derivadas de los Evangelios que transmiten el mensaje de Jesús. Mensajes simples que se reducen en su esencia en la piedad, amar al prójimo, perdonar las faltas del otro, dar a cada uno lo suyo, amar, no mentir. No obstante, ese cristianismo católico fue capaz de quemar vivas a mujeres que consideraban brujas, excluirlas socialmente, o colocarle una letra escarlata en su vestidura.

    Los nazis, hicieron lo mismo, muchos de ellos eran cristianos, protestantes, católicos practicantes, pero fueron capaces en nombre de no sé cuales valores, de perseguir a judíos, cristianos, ateos, gitanos, homosexuales, intelectuales y marcarlos con una estrella amarilla, y buena parte de esa sociedad alemana y no alemana asumieron que obraban moralmente de forma correcta. Hoy, practicar esa filosofía de exclusión es definitivamente mal vista y moralmente inaceptable.

    En resumen, la moral se reduce en hacer el bien y no dañar a nadie. Lo demás son prejuicios, ignorancias o mal uso del poder como la persecución racial, el patriarcado para someter a la mujer o el ser misógino por creerse superior.

    Uno de los grandes que ha tratado este tema fue el alemán (prusiano) Emmanuel Kant (1724-1804) hijo legitimo de la Ilustración, quien basó sus teorías de comportamiento social en dos imperativos: el social y el categórico.  La moral según Immanuel Kant es una ética basada en la razón y el deber, no en las emociones ni en las consecuencias. En pocas palabras, para Kant una acción es moralmente correcta si se hace por deber, no por interés personal ni por el resultado que pueda resultar.

    Sostiene que lo importante no es lo que se consigue con una acción, sino la intención con la que se actúa. Por ejemplo, ayudar a alguien porque te da pena, no es plenamente moral, pero ayudar porque sabes que es tu deber, sí es moral. Tratar a las personas siempre como fines en sí mismos, nunca solo como medios para obtener ganancias de cualquier tipo. En concreto, se trata de no usar a las personas o las acciones que se generan para fines propios o del grupo al cual se pertenece, porque la dignidad de cada persona o grupo de personas, es lo moralmente deseable.

    El ser amoral es otra dimensión; la amoralidad, le aclaro a mi amiga, aunque se acerca mucho, es lo que es contrario a lo moral porque no se tiene consciencia que el bien y el mal existe. Porque es una acción que no observa al otro como un interlocutor, sino como un medio para obtener su fin, sin importarle las consecuencias de su acción o el daño que puede causar al otro o la sociedad como un todo.

    Liberar o pretender liberar a un pueblo, una nación, un conglomerado humano para obtener beneficios de cualquier índole sean políticos, personales, grupales, ideológicos, culturales, nacionales o económicos es contrario a la ética y a lo moralmente aceptable.

    Sea que se esté consciente o no del daño a causar o causado, pero se persiste en la acción, abre la vía del rechazo al vasallaje e instrumentalización del aparentemente beneficiado por una acción que esconde fines diferente al respeto humano, sea una nación, un hombre, una mujer o un grupo humano.

     

  • Colombia, retando la democracia

    Colombia, retando la democracia

    Colombia es sin duda alguna uno de los países más sufridos del hemisferio, no es que el resto la haya pasado muy bien, pero en ese pueblo han incidido factores tan contrarios al estado de derecho, que es obligado preguntarse cómo ha sido posible que el sistema democrático haya sobrevivido tantos avatares.

    No faltarán quienes arguyan que la democracia colombiana tiene muchos problemas, sin embargo, el censurador tendrá que admitir que soportar fuerzas irregulares que durante décadas han practicado la violencia extrema, incluyendo secuestros, asesinatos, masacres por acciones terroristas, reclutamiento forzoso de menores, abusos sexuales, todo, al ritmo de bandas que trafican enormes cantidades de estupefacientes, demanda una temperancia social y política de gran firmeza.

    Este tema lo he tratado con suma frecuencia con mi amigo el intelectual antioqueño Horacio Puerta Calad, un hombre que adora a su país y su región y que repite con orgullo que Colombia fue el país del hemisferio que con más bríos sostuvo el bipartidismo, interrumpido, desgraciadamente, por la subversión castrista en la década del 60.

    Para este antioqueño es importante que Colombia siga funcionando en los parámetros de la democracia liberal, que se respeten los derechos ciudadanos, que la separación de poderes no se convierta en una ficción y el que el país salga del desorden institucional que dejara el presidente Gustavo Petro, señalando que una eventual elección de Iván Cepeda terminaría de socavar los valores tradicionales de la nación, criterio que comparte el autor.

    Debemos tener en cuenta que las instituciones colombianas, ojalá no se malogren, han soportado unos acuerdos de paz que han beneficiado a quienes contrariaban al estado, a pesar de lo cual, respetaron la voluntad de la mayoría ciudadana que en el 2022 eligió a Gustavo Petro, un líder político que combatió el sistema que ha estado presidiendo.

    Los partidos políticos tradicionales han ido perdiendo fuerza, un proceso que se ha ido repitiendo en otras naciones como Venezuela, Peru y el resto del hemisferio, tal parece que el electorado no se percata de la importancia de los Partidos, fuente de estabilidad y cantera de funcionarios que se suponen obligados por su militancia, a cumplir ciertas normas éticas, aunque sabemos que siempre no lo hacen.

    Este año, como corresponde en toda democracia, los colombianos elegirán a sus gobernantes en un ambiente político mucho más contrariado que el de los pasados comicios, como lo evidencia la veintena de atentados ocurridos en menos de 48 horas en áreas muy sensibles del país, a lo que debemos agregar que cada elección presenta actores y condiciones diferentes que pueden generar circunstancias impredecibles.

    Estos comicios son mucho más complejos y pueden influenciar en el futuro del país de una forma particularmente determinante, razón por la cual, el electorado debe tomar una conciencia muy clara y precisa de sus responsabilidades, asumiendo que el voto es derecho y deber y que parte fundamental de ambas condiciones es estar debidamente informado sobre partidos y personas, incluida, las obras de vida de los aspirantes.

    Puerta Calad y quien escribe, solo advierten sobre aquellos que tienden a denostar completa y absolutamente lo establecido. Cierto que hay innumerables situaciones y casos que enmendar, lo que dista mucho de promover cambios estructurales que propicien el establecimiento de una dictadura o impulsar reformas judiciales que lo único que procuran es el fin de la independencia de ese poder público.

    Votar a cambio de prebendas es una gigantesca irresponsabilidad, así como hacerlo por una persona que puede agradar, restando importancia a sus propuestas. El elector está obligado de elegir a conciencia, para que no suceda lo que, a los votantes de Nicaragua y Venezuela, que eligieron mal, y ahora solo pueden fingir que ejecutan ese derecho.

    El caso cubano fue distinto, pero no menos negativo. La ciudadanía se dejó encantar por una boa constrictora que les ha oprimido la existencia por completo.

    Por supuesto que los candidatos comparten la responsabilidad del futuro con sus electores, los candidatos deben ser sinceros en sus propuestas y proponer los cambios y ajustes necesarios sin temor alguno. La honestidad del postulante es fundamental, una mala gestión electoral puede conducir al votante a ejercer equivocadamente su derecho, influenciado por la falta de perspectivas y anhelos.

    Pedro Corzo
    Periodista

  • Soldados en el 2026

    Soldados en el 2026

    Hace 202 años fue creada la Legión de la Libertad (hoy conocida como Fuerza Armada), bajo la tutela de su fundador, el general Manuel José Arce; fue una muy atinada decisión en el proceso de formación del Estado de El Salvador. La historia del país da fe, de que ese importante paso que se dio, ha permitido contar con una herramienta vital para la supervivencia de la nueva república.

    Razón por la cual, este día es dedicado para conmemorar otro aniversario al servicio del país; institución que ha sido un escudo protector ante las diversas amenazas, externas e internas, que han intentado socavar la estabilidad nacional. Cuando la nación salvadoreña ha estado en peligro, su único brazo armado la ha defendido, logrando ser exitosa gracias al nivel de profesionalismo de sus leales y valientes soldados, y al apoyo de la mayoría de la población.

    Cada siete de mayo se rinde tributo al soldado salvadoreño, pero no es solamente por el decreto legislativo que así lo establece, es porque la población en general reconoce que hay que honrar a los nobles ciudadanos que han decidido vestir el uniforme para así cumplir con la misión constitucional de la institución armada. Sinceras felicitaciones a cada soldado donde sea que se encuentre, la nación los necesita, la nación les agradece.

    Son el sector militar de la sociedad, son parte de ella, luchan por ella y se sacrifican por ella. Por lo anterior, en cada soldado hay un hito histórico: el día en que juramentaron frente al pabellón nacional (una demostración de honor, sacrificio y lealtad con el Estado, para defender la soberanía y la integridad del territorio, aún a costa de sus vidas).

    Esta ocasión es propicia para rendir tributo a los soldados héroes, loor a cada uno de ellos, se les reconoce que dieron su vida luchando por los más nobles ideales a que aspira la población en general. Son héroes nacionales que han escrito con su sangre, momentos históricos claves en la evolución de la república desde sus orígenes.

    Decir soldado salvadoreño, es un término abarcador: 1) Incluye a los hombres y mujeres que cumplen con el servicio militar obligatorio, así como también a los que hacen carrera profesional como oficiales o suboficiales; 2) Abarca a quienes están en el Ejército, Fuerza Aérea o Marina Nacional; 3) Puede ser un soldado, un sargento, un capitán, un coronel, o un general, por mencionar algunos grados militares. Cabe resaltar, que cada uno de ellos, en su nivel, está educado, entrenado, adiestrado e instruido, para ser eficaz en su respectivo desempeño profesional, gracias al “Sistema Educativo de la Fuerza Armada”, que es una herramienta vital para la Defensa Nacional.

    Por lo anterior, el prestigio del soldado salvadoreño es indiscutible, dentro y fuera del país. Por ello la población en general, ubica a la fuerza armada, como una de las instituciones más confiables del país, lo cual es producto de uno de los planes más ambiciosos y efectivos que ha tenido la institución, el “Plan Arce 2000”, herramienta estratégica de largo plazo, que impactó positivamente en el futuro de los militares en el país.

    En organismos internacionales está muy cimentada la buena imagen del profesional de las armas, a raíz de las diversas participaciones en operaciones de paz, sea con observadores o con unidades especializadas. Hoy, la historia ya registra las participaciones exitosas en Irak, Afganistán, Líbano, Mali, Haití, entre algunas. Además, ante otras fuerzas armadas (llámense, asiáticas, europeas, africanas y americanas), el soldado salvadoreño goza de una reputación innegable, producto del excelente desempeño cuando se ha interactuado en ambientes conjuntos y combinados.

    Son los resultados de la formación militar que se recibe en cada nivel dentro de la fuerza armada. Existe una verdad que se repite durante el entrenamiento, mientras más se suda en el adiestramiento, menos se va a sangrar en el campo de batalla. Hay estándares muy ambiciosos en la preparación del soldado en cada nivel, la excelencia es la meta.

    Sin embargo, a través de la historia, el hecho de ser un escudo eficaz ante las amenazas internas y externas, le ha generado, sin fundamento, campañas de desprestigio, maniobras revanchistas y denuncias falsas (contra la institución, contra unidades específicas y contra individuos en particular), que son parte de  conspiraciones nacionales e internacionales para minimizar el papel del soldado en la sociedad. Pero han fracasado en sus intentos. Viva el soldado salvadoreño. Viva la Fuerza Armada de El Salvador.

    • Eduardo Mendoza es general (Ret.), exjefe del Estado Mayor Conjunto.
  • Inteligencia y dignidad

    Inteligencia y dignidad

    Si hablamos simplemente de inteligencia, debemos considerar que nos referimos  a “la capacidad mental” que las personas poseen “para razonar, resolver problemas, pensar de forma abstracta, comprender ideas complejas y aprender rápidamente de la experiencia». La misma tiene que ver con “la memoria, la creatividad y la planificación” en relación con la genética y los factores socioculturales. Así resume la explicación de esta cualidad el recurso llamado inteligencia artificial, que se autodefine como “una rama de la informática dedicada al desarrollo de sistemas y algoritmos capaces de realizar tareas que, tradicionalmente, requieren inteligencia humana”. Esta última se encuentra relacionada con el conocimiento, el entendimiento, el pensamiento y el sentimiento; la artificial lo está con la automatización de la información mediante su computarización, con base en los referidos algoritmos.

    Y estos últimos, ¿qué? Pues son procesos con un ordenamiento concreto desde que inician hasta que finalizan; se desarrollan mediante la ejecución de pasos definidos y una determinada secuencia lógica. Sirven para transformar datos en resultados y pueden ser parte de nuestro diario acontecer como cocinar, trasladarse al trabajo y recargar el celular, por ejemplo. Pero en el ámbito de la inteligencia artificial tienen distintos niveles de complejidad, como el cifrado de datos en materia de seguridad y aquellos utilizados en aplicaciones para realizar el reconocimiento facial. Hay otros mucho más complejos.

    Partiendo de lo anterior, contemplemos otra dimensión de la inteligencia artificial: ser digna de confianza. Para merecer dicho aval, a la base de la misma se encuentran ciertos requisitos éticos y técnicos. Dentro de los primeros encontramos entre otros, obviamente, el respeto de las normas de convivencia y gobernanza generadas para asegurar la vigencia real de los derechos humanos; importantes son la veracidad, la transparencia, la rendición de cuentas y la eficacia de la justicia.

    Pero en nuestro país, las cosas no funcionan así. Por tanto, deberíamos sospechar de la inteligencia artificial que está detrás de ciertas acciones e iniciativas impulsadas por una administración gubernamental inconstitucional que ‒sin freno ni reparo alguno‒ ha hecho y deshecho a su antojo y conveniencia en lo referente a los contenidos de leyes secundarias, incluyendo la electoral, y de la fundamental; también ha trastocado la institucionalidad y abusado del proselitismo partidista. Esos y otros cuestionamientos son parte de un proyecto político que está encaramado en la “guerra contra las maras” y el régimen de excepción ‒permanente desde hace más de cuatro años‒ y que se ha vuelto sumamente preocupante. Proyecto, mal llamado “modelo”, mediante el cual se ha manoseado y continúa manoseando la inteligencia emocional de nuestra población mayoritaria.

    Esta última faceta de la inteligencia humana se asume como “la capacidad de reconocer, entender, gestionar y utilizar las propias emociones y las de los demás de manera adaptativa”. Considerando lo anterior, por el manejo de las mentes de mucha gente por parte del oficialismo en El Salvador de hoy en día ‒aprovechando su nivel educativo y abusando de la manipulación‒ en la práctica dicha adaptación apunta más al sometimiento que al crecimiento.

    Con lo anterior, aclaro, no digo que tras la guerra los proyectos políticos gubernamentales anteriores al presente contribuyeron a esto último. No. Sus dirigencias hicieron lo que pudieron para hacer crecer sus bienes, eso sí, pero no el bienestar de nuestra sociedad; fuera de la erradicación de la violencia pandilleril y la baja de las muertes violentas, que no es poco independientemente de cómo se logró, igual o peor pasa actualmente.

    Por tanto, el gran desafío que enfrentamos como población siempre ninguneada es el de asumir un papel protagónico ‒con inteligencia y dignidad‒ en el diseño y la materialización de una convivencia distinta, fundada en la palabra viva de monseñor Romero. Esta se encuentra plasmada en sus artículos publicados en diversos medios, en sus homilías, en sus cartas pastorales y en su último discurso ‒“La dimensión política de la fe desde la opción por los pobres”‒ pronunciado en Lovaina aquel 2 de febrero de 1980.

    También contamos con los acuerdos que le pusieron fin a la guerra interna de más de once años. Estos no fueron ni malos ni una farsa, como dijo aquel; el problema es que sus firmantes no honraron sus compromisos ni dejaron que la población participara en su realización real. Por último, tenemos el documento sobre el cual se ha desarrollado el derecho internacional; se trata de la Declaración Universal de los Derechos Humanos entre los cuales se encuentran los derechos a la vida, a la libertad y a la seguridad.

    Ciertamente, es muy útil conocer esta sentencia de Lanssiers: “La primera condición para salir de este lodazal consiste en darnos cuenta de que existe”.

  • Decepción en estilos de vida

    Decepción en estilos de vida

    Solemos andar decaídos y con un aluvión de resentimientos en nuestros pasos. Está visto, que nos puede la tristeza individualista, más que el coraje comunitario, con una búsqueda achacosa posesiva. Los intereses de la avaricia son tan reales, que nadie se entusiasma por donarse, más bien el desvelo brota de un órgano acaparador y resentido, ¡desesperado a más no poder! El rescate no es fácil, máxime en un momento, de endiosamiento social; porque, además, la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero percibe muy complicado engendrar regocijo de verdad, al no haber sobre la tierra más que lágrimas. Por desgracia, aún no hemos aprendido a morar, a darnos energía, con un latir desprendido. Pensar que, cada día, puede ser el último; es ya un avance.

    Nadie, por su lógico movimiento mundano, empieza a ser ciudadano de bien, sino conectado entre sí, corazón a corazón y con la naturaleza, que es lo que sustenta el espíritu de conservación. Por cierto, uno de los gozos más sublimes es saber en quien fiarse. La satisfacción es inocente por naturaleza. Ahora bien, desconfiar instintivamente de todo y de todos, es un mal pronóstico existencial. Nada puede hacerse sin esperanza y menos aún rehacerse sin naturalidad; pues, aunque sabemos que la vida no es fácil para ninguno de nosotros, ¡tampoco importa!, hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Consecuentemente, una ciudadanía comprometida con el bien colectivo, debería desistir de tener permanentemente cara de funeral.

    Lo importante es el amor vertido en nuestro transitar por aquí abajo, que es lo que nos renueva mar adentro y nos sorprende con su constante creatividad inspiradora; haciéndonos que impulsemos nuevos horizontes conjuntos, al menos para no correr el riesgo de crear una generación marcada por la amargura y la radicalización. El problema no es la ley, sino que violarla no tenga consecuencias. Indudablemente, hay que reforzar la rendición de cuentas y revitalizar los apegos, con espíritu consolador y entrega solidaria, cuestión que no se compra en el mercado, se cultiva internamente, en medio de las cosas del relato cotidiano. Reconozco, que no es fácil esta labor en un orbe lacerado por las guerras y la violencia, con multitud de absurdos enfrentamientos.

    Sin embargo, jamás nos vengamos abajo. La única primavera que nos florece, son los comienzos. Es hermoso vivir y desvivirse por vivir. Cuando falta esta sensación uno quisiera morir. Por otra parte, con demasiada frecuencia, nos olvidamos que estamos en la misma barca y que vamos hacia idéntico puerto. Alegrémonos con los frutos ajenos, compartámoslos con los propios y hagámoslos universales, a pesar de nuestras simpatías y antipatías, de modo que tampoco nos quedemos anclados en la ambición. Desde luego, a poco que nos adentremos en nuestro hábitat, percibiremos que los desdichados son egoístas, abusivos, crueles e incapaces de comprender al otro. En consecuencia, en vez de unir, los funestos separan y no reparan.

    Nos toca, pues, mirar la crónica con la dicha de la alegría y el anhelo juntos, incluso cuando pasamos por tribulaciones, tenemos problemas y cuando sufrimos. Tampoco se trata de anestesiarnos, la angustia es angustia siempre, pero vivida con otro aire más efectivo y afectivo también, te abre la puerta a la euforia de un producto nuevo. Mejoremos las coyunturas, entonces; hagamos de los instantes, soplos fraternos. El alborozo nace precisamente de la gratuidad del encuentro, nunca del encontronazo. Es la auténtica cultura humanitaria, llamada a servir constantemente a la humanidad en todas sus vertientes, la que nos injerta lozanía, afán y desvelo por ser caritativos, pacientes y humildes. La arrogancia del orgulloso, nos tritura el alma de la sencillez. ¡Restemos dolor!

     

  • Las calles y aceras; bienes de uso público

    Las calles y aceras; bienes de uso público

    Nadie es propietario de una calle o vía pública porque estas son un bien de uso público que todos, sin excepción, podemos utilizar de la mejor forma. El artículo 571 del Código Civil de El Salvador define los bienes nacionales de uso público al ser del dominio de la Nación en su totalidad. Puntualmente se refiere a calles, plazas, puentes y playas.

    A mí ni a ningún compatriota, salvo ciertas regulaciones, me pueden prohibir que yo haga uso de una playa, de un puente, de una plaza o parque, de una calle o de cualquier sitio nacional, salvo que incumpla alguna normativa o  que atente contra la moralidad o los intereses o derechos de los demás. Por ejemplo, no puedo andar desnudo en la playa, en los parques o en la vía pública o no puedo estacionarme a media calle o en un sitio donde infrinja las leyes o normativas de tránsito las cuales son de estricto cumplimiento.

    Entonces, si no está normado, nadie puede prohibirme que yo me estacione en cualquier calle o avenida, salvo en ocasiones o situaciones especiales. No puedo ni debo estacionarme en lugares donde interfiero una procesión, un entierro, un acto público, un desfile, mucho menos frente a una cochera o en una salida o entrada de emergencia de un centro hospitalario, una clínica, un centro escolar, una iglesia, un lugar protegido o  un sitio prestablecido temporal o definitivamente.

    La realidad en todo el país es que personas particulares se han adueñado de las aceras y las calles, impidiendo o limitando el libre tránsito de los ciudadanos. Muchas personas particulares y comerciantes han llenado de obstáculos las calles al colocar barriles, conos, piedras y cualquier tipo de objeto para no permitir el estacionamiento. Algunos hasta escriben “exclusivo para clientes” atribuyéndose como suyos un bien común.

    Últimamente se conocen muchos casos de personas que han puesto rejas en las aceras para colocar sus negocios, afectando el paso peatonal, pues obliga a todas las personas a bajarse a la calle y exponerse a ser atropellados. Otros hasta se han tomado parte de las calles para exponer los productos que ofrecen a los transeúntes.

    El colmo es que en muchos sitios principalmente en las grandes ciudades, hay personas que han hecho de las calle y avenidas su negocio, pues colocan obstáculos y les cobran a las personas que han hecho uso de eso espacios públicos. En lugares próximos a las playas, en las zonas de abundante comercio o sitios de diversión es imposible encontrar espacios donde estacionarse porque los “dueños de las calles” han colocado obstáculos que retiran solo si la persona les paga por horas.

    El problema es serio y mucho más lo es en los municipios turísticos en los cuales hallar espacio para estacionarse es sumamente complicado, pues los obstáculos en las calles son parte del paisaje y para tener derecho a parquearse en la vía pública hay que pagar. Uno va a los distritos de la Ruta de Las Flores o a las zonas costera y si no pagamos no encontramos sitios disponibles.

    En los pueblos del interior del país el problema es complejo porque culturalmente los vecinos han considerado como suya la calle que pasa frente a sus viviendas. Constantemente se originan pleitos porque alguien se estacionó frente a la vivienda, sin obstruir ninguna cochera o salida de emergencia.

    Las alcaldías, amparadas en su autonomía, deben crear ordenanzas para darle vida al artículo 571 del Código Civil y prohibir todo obstáculo en la vía pública, asimismo debe evitar que los propietarios de viviendas, predios o edificios a la orilla de calles o avenidas se apropien para ellos el uso exclusivo de estacionarse frente a sus propiedades. También debe prohibir que se tomen tramos de las aceras o que impidan el libre tránsito de los peatones.

    Las ordenanzas deben ser permanentes y de estricto cumplimiento. Los Cuerpos de Agentes Municipales y la Policía Nacional Civil (PNC) deben garantizar los derechos de todos los ciudadanos y proceder al retiro inmediato de todo obstáculo en calles y aceras. Deben multar a quienes violen las leyes y  sancionar con base a la legislación nacional.

    La alcaldía de San Salvador Centro realiza operativos esporádicos para retirar los obstáculos y prohibir que algunas personas se apoderen de las calles y cobren, con un tarifario ilegal, por permitir el estacionamiento en la vía pública. Estas personas pueden ser sancionadas con multas de hasta $900. Recientemente hasta procedieron a retirar vehículos chatarra o abandonados en las calles porque interfieren con el libre tránsito vial y peatonal.

    Los otros 43 municipios deben emular a San Salvador Centro y crear ordenanzas o contravencionales que abusen de la vía pública y expongan a peatones y conductores. Nadie es dueños de las calles o aceras y salvo en situaciones reguladas temporal o definitivamente, todos podemos hacer uso peatonal de las aceras y uso vial de las calles en todo momento.

    * Jaime Ulises Marinero es periodista

  • Un año de cambios: una forma sencilla de volver a la lectura diaria

    Un año de cambios: una forma sencilla de volver a la lectura diaria

    En medio de tantas ocupaciones, del ruido constante y de la prisa que parece no detenerse, muchos nos hacemos una pregunta sencilla, pero profunda: ¿cómo volver a leer cada día?

    Buscando una respuesta, llegó a mis manos un libro completo y profundamente inspirador: “UN AÑO DE CAMBIOS”, de Nicolás Tranchini. Y debo decirlo con sinceridad: no es solo un libro, es una invitación. Una invitación a detenernos. A pensar. A volver al alma.

    Una lectura para cada día

    Este libro tiene una propuesta sencilla y poderosa: una página por día. Son 365 reflexiones, una para cada jornada del año. No abruma. No exige. No compite con el tiempo. Al contrario, se adapta a la vida.

    Cada lectura es breve, pero directa. Habla de lo cotidiano, de lo que vivimos todos: decisiones, dudas, metas, temores, anhelos. Y lo hace con un lenguaje claro, cercano, humano. Por eso me llamó la atención. Porque no se queda en lo teórico; toca la vida real.

    Leer también es volver al corazón

    Algo que me impactó desde el inicio es que este libro no solo busca informar, sino transformar. Cada página está escrita como si alguien hablara directamente al lector. Como una conversación sincera, sin rodeos, “de corazón a corazón”.

    Y eso tiene un valor enorme. Porque hoy leemos mucho… pero reflexionamos poco. Consumimos contenido… pero pocas veces nos detenemos a pensar en lo que realmente importa. Este libro rompe ese ritmo. Nos obliga, con suavidad, a hacer una pausa.

    Una pregunta que cambia la vida

    Quiero detenerme en el primer capítulo, que me pareció un ejemplo claro del espíritu del libro. Se titula: “Mi objetivo de vida: ¿Qué quiero?” Parece una pregunta sencilla. Pero no lo es.

    Tranchini toma como base un texto profundo del Salmo 27:4, donde el rey David expresa un deseo central: habitar en la presencia de Dios, contemplar su hermosura, vivir en comunión con Él. A partir de allí, el autor lanza una pregunta directa al lector: ¿Qué es lo que realmente quieres en la vida?

    Y no se trata de responder rápido. Se trata de detenerse.

    Elegir lo verdaderamente importante

    La reflexión lleva a una idea poderosa: David eligió bien. Eligió lo esencial. No eligió riquezas, poder o reconocimiento. Eligió a Dios. Y Tranchini lo traduce de una forma muy actual: “Quiero disfrutar a Dios”.

    Esa frase, Alfredo, me hizo pensar profundamente. Porque en medio de nuestras metas, nuestros proyectos, nuestras luchas diarias… muchas veces olvidamos lo esencial. Queremos muchas cosas. Pero pocas veces sabemos realmente qué queremos.

    Una lectura que ordena la vida

    El libro invita a algo muy sencillo, pero transformador: leer un poco cada día y reflexionar. No se trata de correr. Se trata de caminar. En medio del trabajo, del estudio, de las decisiones diarias, detenerse unos minutos para leer y pensar puede cambiar el rumbo del día… y, poco a poco, el rumbo de la vida.

    Como bien señala el autor, cuando Dios se convierte en nuestra mayor aspiración, todo comienza a tomar su lugar.

    Leer para vivir mejor

    Esta experiencia me confirma algo que he dicho muchas veces: la lectura no es solo un hábito intelectual, es una herramienta de vida. Leer desarrolla el lenguaje, sí. Pero también ordena el pensamiento. Fortalece el carácter. Y nos ayuda a tomar mejores decisiones.

    Una persona que lee con intención… vive con mayor claridad. Por eso recomiendo este libro. Y también cualquier otro que invite a reflexionar, a crecer, a detenerse.

    Una invitación sencilla, pero urgente

    Hoy vivimos en un mundo donde el dedo no se detiene: deslizamos la pantalla sin fin, buscando algo que muchas veces no encontramos. Pero tal vez lo que necesitamos no está en la siguiente publicación… sino en una página bien leída.

    Este libro y otros similares, pueden ser una puerta de entrada. No exige mucho tiempo. Pero ofrece mucho valor.

    Epílogo: volver a lo esencial

    Al cerrar este libro, uno no termina… comienza. Comienza a pensar distinto. A priorizar mejor.
    A buscar con más sentido. Porque al final, la vida no se trata de hacer más cosas, sino de elegir mejor. Y quizás, como decía Kierkegaard, “lo que necesitamos es ser personas de un solo deseo: vivir con propósito”. La lectura puede ser ese camino silencioso que nos guía.

    Como dice el libro de Proverbios: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23).

    Leer bien también es guardar el corazón. Es cuidar lo que entra en nuestra mente y en nuestra alma. Y cuando eso ocurre, algo empieza a cambiar… no en el libro, sino en nosotros.

    *Alfredo Caballero Pineda, es escritor y consultor empresarial. 

    alfredocaballero.consultor@gmail.com 

     

     

     

  • Los profetas del despeñadero

    Los profetas del despeñadero

    El extraño ‘nuevo intento’ de atentar contra Donald Trump (si es que ese era el objetivo), amerita que se reflexione con cuidado.

    Trump, está claro, es solo un accidente en este proceso enrevesado y alucinado de llevar al planeta a un cuadro de desquiciamiento. Mañana, Vance, el actual vicepresidente, u otro personaje del fantasmagórico MAGA, podría tomar la estafeta y seguir desarrollando el libreto. Es lo de menos.

    Lo que hay detrás de todo esto es a lo que resulta necesario prestarle atención: la ‘fusión comercial’ de la industria militar con algunas de las empresas tecnológicas residentes en Silicon Valley.

    Muy pocos han analizado la fotografía del momento en que se realizó el juramento al ingresar a las fuerzas armadas norteamericanos de los representantes de Silicon Valley (Andrew Boz Bosworth, director de Tecnología de Meta y escudero de Mark Zuckerberg; Bob McGrew, exdirector de investigación de OpenAI y asesor en Thinking Machines Lab; Shyam Sankar, director de Tecnología de Palanti y Kevin Weil, director de Producto de OpenAI).

    En un mes fueron graduados como tenientes coroneles de la Reserva del Ejército de Estados Unidos, lo que a otros les lleva décadas… Parecen inocentes ‘patriotas’ tomando sus lugares en las trincheras, sin embargo, no es así: se trata de una convergencia de intereses corporativos donde cada quien pone lo suyo. ¡Las fieras olfateando la sangre fresca!

    Lo ocurrido en el hotel Washington Hilton, donde el 25 de abril se encontraba Donald Trump, es nada comparado con esta operación de fusión del complejo militar-industrial y las corporaciones tecnológicas. Sin embargo, por lo que se observa en las imágenes que han circulado segundos antes y después del ‘nuevo intento’ de atentado contra Trump al parecer  ni la seguridad del presidente (el Servicio Secreto) ni las otras agencias de seguridad ni las corporaciones tecnológicas (que dicen controlar a millones de personas en Estados Unidos y en todo el mundo por medio de Facebook, Instagram, X…) pudieron prever la incursión de Cole Tomas Allen, el supuesto tirador, en el hotel Washington Hilton.

    Si es verídico este ‘nuevo intento’ de atentar contra Trump (desconfiar de un mentiroso compulsivo como Trump no es apelar a teorías de la conspiración), en realidad todo ese dispositivo de seguridad que rodea al presidente norteamericano es una ruina.

    Por las imágenes que se han difundido, es posible observar lo siguiente: 1) el supuesto tirador contra Turmp (aunque se dice que hizo un único disparo a un oficial de seguridad, pero no a Trump, porque no accedió al salón donde se celebraba el cónclave con la prensa) pasó raudo frente a un control de seguridad y después de eso, se asegura, disparó; 2) Cole Tomas Allen se ‘tropezó’ (¿cómo?), pero no le dispararon aunque lo tuvieron a tiro; 3) cuando el escándalo llegó al salón donde se encontraba Trump (el supuesto tirador,  Cole Tomas Allen, de 31 años), lo que se distingue en las imágenes disponibles al público es curioso. En primer lugar, el Servicio Secreto, a quien primero evacuó es al vicepresidente Vance. En segundo lugar, la esposa de Trump, Melania, se metió debajo de una mesa. En tercer lugar, cuando los del Servicio Secreto llegaron por Trump, este estaba como alelado tratando de procesar la escena y hacía unos pocos segundos alguien había estado enseñándole algo en un papel (¿distrayéndolo?), lo levantaron de la silla y el señor casi octogenario se cayó al suelo, lo alzaron y se lo llevaron (después Trump dijo que él no se levantó porque observaba la escena, pero no es así, las imágenes lo contradicen).

    En verdad, se trata de hechos extraños que, por descontado, nadie va aclarar.

    Entonces, si la seguridad del presidente norteamericano es pura chapuza (¡Cole Tomas Allen era huésped del Washington Hilton!), en tanto que un ciudadano medio, harto del despelote que ha armado Donald Trump en Estados Unidos y en el mundo se decidió a ir tras el cordero, pues las cosas están muy mal en la potencia militar más poderosa en este momento.

    La situación para esta administración norteamericana es complicada, porque no solo ha decrecido la simpatía por Donald Trump y el Partido Republicano con elecciones a la vista en noviembre, sino que la economía corre el riesgo de ‘la destrucción de la demanda’, como consecuencia de la guerra contra Irán, en la que Estados Unidos lleva gastados por lo menos ¡25 000 millones de dólares!

    A los profetas del despeñadero les tiene sin cuidado los costos materiales y humanos que toda esta absurda guerra acarreará. Su mirada está puesta en las ganancias y en las utilidades que el desorden mundial genera.

    Y para blindar esto, los nuevos tenientes coroneles de Silicon Valley están allí

    *Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones