Categoría: Opinión

  • Brooklyn Rivera Bryan, Héroe y Mártir

    Brooklyn Rivera Bryan, Héroe y Mártir

    No conocí al señor Rivera Bryan, no obstante, su muerte me conmovió profundamente, sin sorprenderme, puesto que es el doloroso final de quienes se convierten, gracias a su dedicación patriótica, en iconos de la lucha que han emprendido.

    Ignoro muchos detalles de su vida, pero escucho y leo sobre Brooklin Rivera desde los ochenta, despues de mi llegada a Venezuela. El totalitarismo castrista siempre lo ignor´p, era enemigo de uno de sus siervos más fieles, Daniel Ortega. De Rivera, solo conozco su lucha contra el sandinismo y su profunda identificación con la etnia misquita.

    Rivera, un campesino que asumió el liderazgo de la etnia Misquita, estaba predestinado al martirologio. Sus convicciones democráticas le condujeron a un trágico enfrentamiento con los depredadores más abusivos que ha padecido Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo.

    El arribo de los sandinistas al poder significó su arresto por la tenebrosa seguridad del estado que dirigía en ese entonces Tomás Borge. Excarcelado, se trasladó al territorio misquito, donde organizó la milicia Misurasata, integrada por indios contrarios al sandinismo.

    En la década de los 80, se incorporó a la Alianza Revolucionaria Democrática, ARDE, que lideraba Edén Pastora, un movimiento guerrillero contrario al régimen sandinista que comandaban los hermanos Ortega, ambos, en proceso de construir una dictadura inspirada en el sistema totalitario impuesto en Cuba por los Castro.

    Antes de terminar la Guerra Civil, 1987, las diferentes facciones indígenas que combatían el sandinismo, Misurasata y Kisan, se fundieron en una sola agrupación, el partido de indios nicaragüenses Yatama, asumiendo Rivera su liderazgo, comprometiéndose a garantizar la identidad social y cultural de los indios, manifestando su disposición de dejar las armas si el régimen reconocía plena autonomía a los misquitos, firmando con ese objetivo un acuerdo de paz con el represor Borge.

    Concluida la guerra, 1990 y electa presidente la señora Violeta Chamorro, sirvió a los suyos ejerciendo como profesor en la Universidad India y Caribeña de Bluefields y participando activamente en la Fundación Iberoamericana de Pueblos Indígenas, que tiene su sede en La Paz, Bolivia. También ocupó la posición de ministro para el desarrollo de las regiones autónomas, un puesto responsable del desarrollo de la costa del Caribe nicaragüense.

    En 2002, suscribió un acuerdo de cooperación con sus antiguos enemigos del FSLN, en nombre de YATAMA, acción que causó que un grupo de veteranos antisandinista lo acusaran de traidor. Su alianza con el FSLN lo llevó nuevamente como diputado a la Asamblea Nacional, ocupándose del desarrollo socioeconómico de las regiones indias, la educación y la ecología, una constante en su vida.

    La coalición entre Yatama y el FSLN fue problemática. Al parecer Rivera se percató que había sido muy ingenuo al creer que era posible convivir con quienes nunca habían dejado de ser unos autócratas.

    En el 2015, los miembros del FSLN en la Asamblea de Diputados asumieron que el líder indígena era contrario a sus propósitos y lo despojaron de la inmunidad parlamentaria para acusarlos de provocar actos de violencia y otras irregularidades.

    Rivera, a pesar de las presiones y el conocimiento de los crímenes que eran capaces de cometer la familia presidencial no se rindió, no pactó, en cuanto le fue posible denunció ante las Naciones Unidas los pillajes del régimen sandinista lo que motivo que le prohibieran el retorno a su país, represión que motivó su retorno clandestino a través de la frontera con Honduras.

    Las dictaduras tampoco descansan y quieren perpetuarse, así que la represión es continua y constante. Brooklyn Rivera fue secuestrado por mandato de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

    Desapareció por 971 días, casi tres años, hasta morir en prisión como ha sucedido con al menos otros siete prisioneros políticos del 2018 a la fecha, sucesos que deberían llamar la atención de los organismos internacionales especializados en temas relacionados con los derechos humanos.

    El secuestro de Brooklyn Rivera debió haber alertado, la vigilancia de todos nosotros. Fue arrestado y desaparecido, condición previa antes del asesinato. Es una práctica habitual del castrochavismo, hacen desaparecer a sus enemigos para facilitar el olvido.

    El crimen contra este notable defensor de la libertad es muy lamentable. El castrochavismo, en todos los países que ha gobernado ha generado muchos mártires, pero como escribiera José Martí, “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”, y Brooklyn Rivera, cumplió esa tarea.

    *Pedro Corzo es periodista cubano

  • El Dios sin forma y la muerte desmitificada: cuando el miedo a morir construye religiones

    El Dios sin forma y la muerte desmitificada: cuando el miedo a morir construye religiones

    Sí, creo en Dios, me dijo. Pero mi dios no tiene forma, no viste de blanco ni tiene largas barbas. No escucha no habla. No castiga ni premia. No posee un libro sagrado ni leyes celestiales o terrenales. Mi dios no me aterroriza con guerras sagradas ni me señala un cielo al que subir ni un infierno al que bajar. Mi dios está ahí, presente en todo lo que mis ojos ven y solo me promete un regreso de donde vengo. Aquel lugar acuoso, solitario, silencioso, donde la tranquilidad es reina. Ese es el dios en el que creo.

    Aquel hombre, próximo a morir, recién le habían diagnosticado un cáncer terminal en fase avanzada. En aquella habitación en tinieblas se despedía de su mundo, de su familia y sus hijos. No temía a la muerte, sabia que era la ultima parada de su ciclo. Ciclo al cual no tenía más que dar ni ofrecer.

    La muerte, ese desconocido viaje hacia el más allá, hacia la oscuridad, el silencio, o el reino de los cielos. ¿Siempre hemos tenido los humanos miedo a la muerte? ¿es ese miedo innato o aprendido?

    La investigación histórica señala que el miedo transversal a la muerte en la sociedad surgió claramente alrededor del siglo XII, con esplendor durante el Renacimiento. Su máximo exponente es el historiador francés Philippe Ariès, quien en su libro Historia de la muerte en Occidente (1975) analiza las distintas formas en que esta ha sido entendida desde la Edad Media hasta nuestros días. Ariès nos señala cuatro etapas en su concepción:

    La muerte domesticada de la Alta Edad Media. En esta etapa, la muerte forma parte de la economía diaria de la gente. Dada la carencia de medicamentos y cuidados médicos generalizados, los fallecimientos se suceden con asiduidad dentro de los hogares. Los cementerios se sitúan en los centros de las urbes, de modo que la ciudad de los vivos y de los muertos se superpone. Gran parte de la desdramatización de la muerte proviene de la confianza cristiana en la resurrección y la «otra vida».

    La siguiente etapa histórica es la “muerte propia” durante el esplendor del renacimiento y su apogeo de la individualidad. Durante esta etapa comienzan las inscripciones funerarias individuales. Esta etapa marca el surgimiento del miedo a la muerte propia.

    La tercera etapa, La muerte ajena (finales del siglo XVII – siglo XIX): El miedo se desplaza de uno mismo a la pérdida del ser querido. La expresión material de este sentir se observa nítidamente en el diseño de los cementerios de la época, copados de ostentosos mausoleos y tumbas.

    La última etapa es la que sigue vigente en nuestros días: la llamada Muerte prohibida. La muerte llega a sustituir al sexo como un nuevo tabú. Como tal, no puede ser mentado; solo puede ser aludido a través del recurso de las metáforas. Durante esta ultima etapa, y que es la actual, el miedo a hablar de la muerte se impone, se establece la “conspiración del silencio”, la muerte se aplaza o desplaza. Si pienso en ella me angustio, por ello elijo negarla. Esto impide tanto generar buenas herramientas de resiliencia como estar preparados para enfrentamos a una pérdida (de un familiar, un amigo o la nuestra propia).

    “Si fuéramos eternos las religiones no existirían” dijo a mediados del siglo XVII el filósofo polaco-lituano Kazimierz Lyszcznski, condenado a muerte por ateísmo. La religión se beneficia del miedo a la muerte, principalmente obteniendo poder, control social y beneficios materiales. El condicionamiento de la “vida eterna” del cristianismo, y sus ideas de recompensa del cielo o castigo del infierno. Es la angustia del porvenir, y su sufrimiento ligado a pecados y la imposición del código religioso, así como ofrendas mayores ligadas a la magnitud del pecado.

    Este relato nos revela una paradoja fundamental: mientras el hombre triste y enfermo de la habitación encuentra paz en un Dios sin forma, sin castigos ni promesas de eternidad, la mayoría de las religiones históricas han construido su poder precisamente sobre la angustia que ese hombre logró superar. La muerte, que para él es simplemente «el regreso de dónde vengo», ha sido transformada por las instituciones religiosas en un juicio perpetuo, en un infierno amenazante o en un cielo condicionado.

    La historia nos muestra que el miedo transversal a la muerte no es innato, sino que surgió culturalmente en el siglo XII, coincidiendo justamente con el fortalecimiento del poder religioso institucional. Philippe Ariès demuestra que pasamos de la «muerte domesticada» —donde la muerte era parte cotidiana de la vida y la resurrección cristiana desdramatizaba el fallecimiento— a la «muerte prohibida» actual, donde la muerte se ha convertido en el nuevo tabú que sustituye al sexo. Kazimierz Łyszczyński, ejecutado por ateísmo en 1689, identificó con precisión quirúrgica el mecanismo: «si fuéramos eternos las religiones no existirían».

    Su tragedia personal ilustra cómo el miedo a la muerte ha sido explotado sistemáticamente para obtener sumisión moral, control social y beneficios económicos. Las religiones no solo no enseñan a temer a la muerte, sino que —en su mejor expresión— podrían liberar a las personas de ese miedo, como lo demuestra el hombre de la habitación que, enfrentando su cáncer terminal, encontró en su Dios acuoso y silencioso la tranquilidad que las promesas de eternidad condicionada nunca pudieron darle.

    Quizás la verdadera revolución no sea creer o no creer en Dios, sino desafiar el mecanismo que convierte el miedo natural a la muerte en fuente de poder institucional. El hombre que se despide sin temores nos enseña que cuando aceptamos la muerte como parte natural del ciclo, cuando entendemos que «no tenemos más que dar ni ofrecer», encontramos libertad. Esa libertad es precisamente lo que las instituciones religiosas, en su forma más manipuladora, buscan evitar: un pueblo que no teme a la muerte no necesita mediadores, no necesita promesas de eternidad condicionada, no necesita pagar ofrendas para evitar el infierno.

    En el Dios sin forma, sin libro sagrado y sin castigos, ese hombre encuentra la única promesa verdadera: el regreso al silencio acuoso donde la tranquilidad es reina. Es la única eternidad que no necesita ser vendida, promesa que no requiere de sacerdotes ni de infiernos inventados. Y en esa aceptación radical de la finitud, encuentra la paz que las religiones del miedo nunca pudieron ofrecer.

    *El Dr. Alfonso Rosales es médico epidemiólogo y consultor internacional

  • El espejismo y mentiras del Foro de Oslo 2026: Una aproximación técnica

    El espejismo y mentiras del Foro de Oslo 2026: Una aproximación técnica

    La reciente participación de la diputada salvadoreña Claudia Ortiz del partido político Vamos en el Oslo Freedom Forum 2026 ha generado una comprensible fricción y reacciones contrarias en la opinión pública en nuestro país. Para muchos ciudadanos, ver y escuchar a una representante política y diputada hablando desde la comodidad y la seguridad de una capital europea, frente a una audiencia internacional que jamás ha experimentado el terror de las pandillas, resulta disonante. Es totalmente legítimo que la población, que hoy respira un alivio histórico y tangible en sus comunidades y calles, perciba estas críticas como un claro ataque a la paz recién recuperada.

    La desconexión del foro internacional: Es innegable que existe una brecha comunicacional. Foros exclusivos como el de Oslo agrupan a élites globales, académicos y activistas que dialogan cómodamente en la teoría, muy lejos del comerciante salvadoreño que antes debía pagar extorsión para sobrevivir. Esta asimetría genera la sensación de que se defiende una «democracia abstracta» a costa de la «seguridad real». Todo en un ambiente controlado, cómodo y relajado donde lo esperado son discursos en esa línea. De hecho, si estas en ese foro es porque eres parte de ese grupo donde se tiene un estilo de vida por seguir esos discursos y temáticas. Los premios llegan por que se los entregan dentro del mismo club. Pero no serás premio nobel de la paz.

    El éxito táctico y desmantelamiento de las pandillas criminales: Nadie, ni siquiera los críticos, adversarios y opositores en El Salvador más férreos en foros cerrados y controlados, pueden negar que la desarticulación operativa de las pandillas es un hito de seguridad sin precedentes. La criminología por medio de sus indicadores y método científico puede demostrar desde el inicio de las pandillas hasta ahora que el presidente Nayib Bukele, su política, estrategia, dirección estratégica y al mando, con  el trabajo especializado de su gabinete de seguridad, Fiscalía General de la República y todo el talento humano del sector de seguridad y justicia es el primer y único país en el mundo que ha logrado el desmontaje de las pandillas criminales, no hay otro caso en los cinco continentes.

    Sobre el régimen de excepción: Por qué la población no comparte las declaraciones de la diputada ya que para el salvadoreño que vivía en comunidades controladas, el terror de las pandillas era una amenaza letal, diaria y garantizada, pagar la mal denominada renta, cruzar «fronteras invisibles», reclutamiento forzoso, abusos sexuales y más. Ha sido el refuerzo, el impulsor, el que ha potenciado la estrategia del Plan Control Territorial; frente al alivio masivo de caminar con seguridad y disfrutar la noche. La urgencia de sobrevivir supera cualquier debate y argumento político electorero, y más cuando el voto de ella por la prolongación del régimen de excepción es NO cada vez en el salón azul al presionar el botón y a viva voz.

    Sobre el sistema judicial y la democracia: Por qué la población no lo comparte, históricamente, la ciudadanía percibía el sistema judicial tradicional como ineficaz y corrupto; un sistema de «puertas giratorias» donde los criminales eran liberados casi de inmediato y regresaban a las comunidades envalentonados. Los cambios y transformaciones en el sistema, códigos, leyes son el equivalente como la herramienta dura y necesaria que finalmente logró aplastar a las mafias. El peso frente a la realidad de no tener a un pandillero extorsionando el negocio familiar, ni acosando a las niñas, mujeres, ni controlando comunidades supera cualquier discurso y mensaje politiquero electorero en búsqueda de financiamiento para campaña y de votos.

    Sobre la construcción del CECOT: la prisión de máxima seguridad en El Salvador es un símbolo de castigo definitivo para quienes los aterrorizaron durante décadas. Las críticas no resuenan en una población que exigía acciones drásticas y rápidas, y pide que se aumenten las medidas contra los pandilleros. El presidente Nayib Bukele inauguro el CECOT como el lugar físico donde se rinde y representa el tributo a las víctimas de las pandillas, y ahora muchos países en América Latina están en proceso de construcción y de obtener los fondos para replicar dicho centro penitenciario de máxima seguridad y alta tecnología.

    Sobre el reordenamiento del Centro Histórico de San Salvador: es percibida masivamente por la población como la devolución de un espacio público emblemático que antes estaba secuestrado por los criminales, delincuencia, el desorden, suciedad y caos El orden, la limpieza y la seguridad generada en estas zonas despiertan orgullo nacional. Labor iniciada por el exalcalde Nayib Bukele que ayudo a disminuir los delitos y crímenes, y luego como presidente ha proporcionado una gran lección del control social formal y como la premisa de teorías criminológicas cobro vida en El Salvador y ahora es caso de éxito. Lo logro como alcalde y ahora como presidente.

    La disonancia es evidente. El discurso en Oslo se centró en la defensa de la institucionalidad, los derechos constitucionales y la transparencia, elementos fundamentales para los académicos y la comunidad internacional que pertenece a esas estructuras cerradas, a un club. Donde antes, y después del evento hay banquetes con excelentes, suntuosas bebidas y comidas planificando su próximo conclave. Sin embargo, para la mayoría de los salvadoreños, la supervivencia y la libertad de movimiento son el grado cero de sus derechos fundamentales, por lo que esta generación y las próximas estarán agradecidas con el presidente Bukele.

    Haber erradicado la amenaza existencial y el yugo de las pandillas criminales ha generado una profunda lealtad y un alivio tangible en las calles. Desde esta perspectiva, es natural que la población perciba este tipo de denuncias internacionales no como una defensa de la democracia, sino como una tremenda desconexión total con la realidad de sangre y luto que vivieron, y como un ataque a la paz que hoy finalmente pueden disfrutar. Es lógico que con un patrimonio neto superior al medio millón de dólares la vida ha sido muy diferente para ella, con activos superiores a $700,000 según su declaración de mayo 2026

    Es completamente comprensible por qué la participación de la diputada Claudia Ortiz del partido Vamos en el Oslo Freedom Forum generan choque y rechazo en la mayoría de la población salvadoreña. Cuando una sociedad ha sobrevivido a décadas de terror, extorsión y muerte a manos de las estructuras criminales, la percepción de la realidad cambia radicalmente, la realidad se impone ante la desconexión de la clase política y ahora que estamos en la campaña adelantada se trata de sobrevivencia, de retener el escaño legislativo, de no perder el trabajo, de si hay que hacer el ridículo bailando, palmeando tortillas, cargando niños de comunidades, en el mercado, en televisión o exponiendo en cualquier evento o cualquier otro absurdo hay que hacerlo. No se vale hablar mal de nuestro amado El Salvador y menos por aspectos de politiquería, por sobrevivencia.

    *Por Ricardo Sosa /Doctor y máster en Criminología/ Egresado doctorado en Justicia Criminal 

     

     

     

  • Las formas de protestar

    Las formas de protestar

    En la teoría: “Espiral del silencio” de la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann hace reflexionar que muchos se cosen la boca y no dicen nada, callan; sin embargo, en su interior protestan. Protestar no es solo ir a la calle con pancartas e insultar a medio mundo.

    El Salvador se ha sangrado muchas veces; las heridas sanaron; sin embargo, esos conflictos fueron porque alguien protestó. Actualmente, el país respira seguridad. Si alguien protesta por esa ansiada seguridad, es porque no supo lo que era ver morir a un hijo por las pandillas. No supo quedarse sin cinco centavos en la bolsa debido a las extorsiones.

    Mientras alguien se dirige al trabajo manejando su carrito, observa el tablero de los precios del combustible y protesta. Mientras tanto, otros protestan porque no les alcanza para comprar su almuerzo. Nos percatamos que hay muchas formas de protestar. El contexto es lo que cambia. El ser humano protesta por el cambio climático, por leyes injustas, por haber votado por el funcionario que le brindó falsas ilusiones.

    El que tiene una plaza laboral protesta, mientras allá afuera hay miles de personas que anhelan estar empleados. Protestan por los hijos, mientras que en algún hogar hay matrimonios que llevan años en tratamiento para poder engendrar a un ser humano.

    ¿Por qué las personas se cosieron la boca para enlistarse a una protesta de hambre? Ahora comprendo que la causa fue porque buscaron mejores oportunidades y no las encontraron. Las personas protestan por el gobierno, por la mala educación en las escuelas; protestan por no tener un sueldo justo. Las personas protestan porque se aburren de hacer cola por unas pastillas en las unidades de salud, las cuales las tiene más que compradas.

    La gente protesta por no tener los derechos humanos equitativos. Las personas protestan porque salieron de las universidades y no les sirvió de nada. Las personas protestan porque no tuvieron a unos padres que les guiaran correctamente. Otros tomaron en el pasado una lucha armada por estar disconformes con el gobierno.

    Las personas protestan por no haber nacido en cuna de oro. Las personas con dinero protestan porque otros tienen más dinero que ellos. Las personas protestan porque en sus trabajos los explotan; las personas protestan porque en sus trabajos los jefes se aprovechan.

    Las personas rezongan porque los sindicalistas se aprovechan. Las personas protestan porque en la iglesia (…) les fallaron. Los estudiantes protestan porque el maestro le acosó en la escuela.

    Lo injusto es protestar sin tener causa alguna. Hay que protestar cuando algo no nos gusta. Se protesta porque no hay trabajo, porque no hay empresas para laborar. El que se queda callado se llevará a su tumba los deseos de protestar, lo cual le pudo servir para cambiar su vida.

    En las redes sociales, las personas protestan a cada segundo, a cada minuto (muchos crean cuentas falsas para no ser censurados). Las personas protestan, escriben lo que el hígado o el corazón les dictamine. Es crucial no protestar por gusto. En la historia salvadoreña, igual que en otros países, a muchos les silenciaron, les asesinaron por protestar, por decir la verdad. Tomo de referencia al único santo salvadoreño que tenemos: San Romero.

    El padre de familia abre su refrigeradora y lo único que hay es agua helada; protesta porque tiene a hijos que alimentar. Le echa la culpa a todo el mundo y hasta al gobierno. Protesta consigo mismo.

    Al final de nuestras vidas, contemos cuántas protestas se nos concedieron. Yo; protesto porque no es justo ver a ancianos abandonados por sus hijos; protesto porque a diario circulan noticias de abortos; protesto cuando evidencio injusticias y desigualdades. Y, la peor protesta es la que el ser humano hace en silencio. Eso también comunica. Muchas protestas son por una causa justa. Lo peor es ver a un ser humano protestar cuando está en óptimas condiciones.

    * Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

     

     

  • Pensó (Dios), luego existe

    Pensó (Dios), luego existe

    Con anterioridad he presentado algunos argumentos acerca de la cuestión de Dios. Entiendo que la mentalidad científica moderna no conseguirá demostrar la inexistencia de Dios en tanto sostenga que la apelación a Él constituye una explicación provisional destinada a llenar los vacíos de nuestro conocimiento. Según esta perspectiva, allí donde la ciencia aún no ha encontrado una respuesta, algunos recurren a Dios como una solución fácil; pero conforme avance la investigación científica, esos espacios de ignorancia irán ahogando la idea de Dios.

    Desde esta óptica, el extraordinario éxito de la ciencia en la explicación de numerosos fenómenos naturales parece indicar que, tarde o temprano, toda la realidad podrá ser comprendida mediante causas estrictamente naturales, haciendo innecesaria cualquier referencia a la divinidad. La fe quedaría así reducida a una etapa transitoria del desarrollo intelectual de la humanidad, destinada a desaparecer a medida que crezca el conocimiento científico.

    Sin embargo, esta visión presenta una dificultad fundamental. El hecho de que la ciencia explique cada vez mejor los fenómenos de la naturaleza no implica necesariamente que pueda responder a todas las preguntas relevantes. Sobre todo, a aquellas que no tratan de fenómenos de la naturaleza.

    Resulta significativo que incluso algunos de los científicos más influyentes del siglo XX reconocieran los límites de las teorías científicas. Albert Einstein, en una célebre carta dirigida a Max Born, escribió: «La mecánica cuántica sin duda resulta imponente. Pero una voz interior me dice que eso no es todavía lo real. La teoría dice mucho, pero en realidad no nos acerca en absoluto a los secretos del Viejo. Sea como fuere, yo estoy convencido de que Dios no juega a los dados» (Isaacson, 2008, p. 370).

    Más allá de la interpretación exacta de estas palabras, reflejan una intuición profunda: el éxito de una teoría científica no elimina automáticamente el misterio último de la realidad. La ciencia puede describir las leyes del universo, pero sigue abierta la pregunta acerca de por qué esas leyes son precisamente las que son. Y en último término… por qué el universo es el que es.

    Es en este contexto donde adquiere relevancia el llamado argumento del ajuste fino del universo (fine-tuning). Este parte de una observación sorprendente: el universo parece poseer una serie de constantes físicas extraordinariamente precisas que hacen posible la existencia de estructuras complejas, estrellas, galaxias, elementos químicos pesados y, finalmente, vida consciente.

    Diversos estudios han señalado que una variación extremadamente pequeña en algunos de estos parámetros habría impedido la existencia misma de materia organizada. En otras palabras, el universo conocido depende de un delicado equilibrio físico.

    La formulación moderna de esta idea se encuentra vinculada al físico teórico australiano Brandon Carter. En 1973, durante una conferencia celebrada con motivo del quinientos aniversario del nacimiento de Copérnico, Carter introdujo lo que denominó el «principio antrópico». Aunque no empleó explícitamente la expresión fine-tuning, sí destacó que las condiciones fundamentales del universo parecen encontrarse extraordinariamente ajustadas para permitir la existencia de observadores conscientes capaces de reflexionar sobre él.

    Para algunos filósofos y científicos, este hecho apunta hacia una explicación teleológica (con propósito). Si las constantes fundamentales podrían haber adoptado innumerables valores distintos y, sin embargo, aparecen ajustadas dentro de un estrechísimo margen compatible con la vida, parece razonable preguntarse si dicho ajuste responde a una causa inteligente. En este contexto, Dios aparece no como una explicación de aquello que la ciencia ignora, sino como una explicación del propio orden racional que la ciencia descubre.

    Naturalmente, el argumento ha recibido diversas objeciones. Una de las más frecuentes es que tal vez existan muchas más combinaciones compatibles con la vida de las que actualmente imaginamos. Según esta crítica, el ajuste fino podría ser menos improbable de lo que parece.

    No obstante, esta respuesta encuentra sus propios límites. Incluso si existieran múltiples combinaciones compatibles con la vida, estas seguirían representando sólo una pequeña fracción de todas las posibilidades. Por ello, la existencia de un universo apto para la vida continúa siendo un hecho extraordinariamente significativo.

    El argumento del ajuste fino no constituye una demostración matemática de la existencia de Dios. Tampoco pretende sustituir a la investigación científica. Más modestamente, señala que cuanto más profundamente comprendemos la estructura del universo, más sorprendente resulta su inteligibilidad y su capacidad para albergar vida consciente. Lejos de desaparecer con el avance de la ciencia, ciertas preguntas fundamentales parecen adquirir una profundidad aún mayor.

    Tal vez la cuestión decisiva no sea si la ciencia necesita a Dios para explicar los fenómenos naturales, sino si la existencia misma de un universo ordenado, inteligible y ajustado para la vida puede comprenderse adecuadamente sin plantear la posibilidad de una Inteligencia que lo fundamente.

    *El padre Fernando Armas Faris, es sacerdote católico y doctor en Filosofía

  • Sigue rugiendo

    Sigue rugiendo

    No me dedicaré semanalmente a compartir y comentar lo que haga y diga León XIV, quien el recién pasado mayo cumplió un año ocupando la silla de Pedro. Pero vale la pena ocupar este espacio, de nuevo, para comentar parte de lo que ha dicho durante su reciente visita a España. Estoy convencido de eso, pues ha soltado declaraciones que merecen detenerse un momento a reflexionar sobre las mismas. Estos y otros mensajes previos –incluida su primera encíclica– me motivan a dar seguimiento a sus posturas y palabras comprometidas con la realidad, desde las mayorías populares, por ser sumamente atinadas e iluminadoras. Cabe señalar también que varias veces ha citado o hecho referencia a la figura de nuestro pastor y santo a quien, sin pedir permiso, desde hace años lo asumo como el patrono universal de las víctimas a las que les han violado sus derechos humanos.

    San Romero de América entregó su existencia terrenal para estar eternamente, presente y vigente, en la batalla por hacer valer la dignidad de las personas y los pueblos. En sintonía con ello, el 14 de septiembre del 2025 el pontífice exhortó al mundo a justificar “la esperanza” inculcada “en nuestros corazones” por el primer santo salvadoreño, “quien predicó que nuestro Dios ‘es un Dios que quiere estar con los hombres, un Dios que siente el dolor de los torturados y asesinados’”.

    Tras una introducción protocolar, durante su primer discurso en Madrid el papa habló acerca del peligro que corremos al encerrarnos en “ideologías prefabricadas” en lugar de abrirnos a la verdad; previamente expresó su oposición a “la cultura del enfrentamiento”, decantándose por la del encuentro, pues esta es generadora de “estabilidad y prosperidad”. También se refirió a “lo desconocido” como “lo que más nos asusta” y nos genera “desorientación”. Por ello, aseguró, se requieren “hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo”.

    Monseñor Romero fue eso y más en la búsqueda de soluciones a la realidad que le tocó iluminar en vida, señalando que únicamente la justicia podía ser “la raíz de la paz”. Personas como él, hacen falta en un mundo que riesgosamente navega sin orientación bajo “liderazgos” políticos prepotentes y necios, muchas veces con aprendices de neodictadores cínicos y engañadores a la cabeza de unas administraciones rendidas ‒en palabras del actual vicario de Cristo ‒ ante “la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones” que “parece crecer, en lugar de disminuir”. En ese entorno, sostiene este, “la dignidad humana no deja de ser violada”.

    Citando su encíclica, León XIV se pronunció contra los “entusiasmos ingenuos” y los “miedos estériles” para establecer como “criterios de discernimiento” la dignidad humana, en primer lugar, seguida del destino universal de los bienes junto a la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común y la paz: Estos deben traducirse en “planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz”.

    Debo mencionar el agradecimiento papal a España “por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos”. Cierto del todo. Pero también debe entenderse como un mensaje dirigido a los actuales “dioses de la guerra”,  principalmente para el israelí y el gringo; igualmente para aquellos de menor peso que, como en El Salvador, escupen fuego por la boca contra ambos sistemas ‒el normativo y el institucional‒ y los derechos humanos. Y en su discurso ante el Congreso hispano, el pontífice dejó claro que una “sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana”. Además, definió al bien común como “la forma social de la dignidad humana”. Sobre las armas, aseguró que “pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera”.

    Ciertamente, la humanidad transita por una etapa sumamente difícil, oscura y nada alentadora. Nuestro país no se salva. Frente al papa, Antonio Banderas citó a san Agustín quizás para coquetear con él que es agustino. “Decís que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo”, dijo Banderas. Nuestro pueblo tiene el privilegio de contar con la inspiración muy propia, en palabras de León XIV, de un mártir “de la fraternidad y de la justicia”: san Óscar Romero. Él logró encarnar ‒sostuvo‒ “en condiciones duras y a menudo inhumanas, la esperanza del Evangelio y la dignidad del hombre”. Para ser mejores y mejorar nuestro país, pues, en su figura y su legado encontraremos una parte importante de la fórmula.

  • ¿Xenofobia médica? El Colegio Médico y la contradicción del déficit

    ¿Xenofobia médica? El Colegio Médico y la contradicción del déficit

    En su último comunicado oficial, fechado el 5 de junio, el Colegio Médico de El Salvador declara en el punto 4: “Rechazamos cualquier política que favorezca la contratación de personal médico extranjero por encima del talento nacional…”. La frase, rotunda y sin matices, ha generado un debate que va más allá de la política sanitaria: toca la fibra de lo que significa ser profesional en un mundo globalizado.

    Personalmente, y tras haber trabajado durante un periodo considerable de mi vida profesional en el extranjero, considero esa postura no solo excesivamente radical, sino que roza la xenofobia. No se trata de negar el valor del talento salvadoreño, sino de reconocer que la movilidad profesional es un derecho y una herramienta necesaria para fortalecer —no debilitar— los sistemas de salud. ¿Pero que nos dice la experiencia de contratar médicos extranjeros en otros sistemas de salud?

    La proporción de médicos extranjeros varía bastante entre EE. UU. y Europa, pero en general es alta en ambos casos y especialmente elevada en algunos países europeos. En EE. UU., una fuente citada por el Migration Policy Institute indica que alrededor de 26% de los médicos que ejercen nacieron en otro país. A escala de la OCDE, los médicos formados en el extranjero representaron en promedio 20% de la fuerza laboral médica en 2023. Dentro de Europa, la dependencia es mucho más alta en algunos países: Irlanda llega a 39% de médicos formados en el extranjero, Noruega 38%, y Suiza se acerca a 40%. Si comparas regiones, EE. UU. y Europa no tienen una sola cifra homogénea, pero sí un patrón común: los sistemas de salud de altos ingresos usan de manera relevante personal médico formado o nacido en el extranjero para cubrir vacantes y sostener la oferta asistencial. Estos países no contratan médicos extranjeros «por encima» del talento nacional—contratan porque no hay suficiente talento nacional para cubrir la demanda. Rechazar la contratación médica extranjera en un país con déficit estructural podría llevar a hospitales sin personal suficiente, afectando directamente la atención de pacientes.

    Aparentemente, el Colegio Médico rechaza al médico extranjero argumentando que su contratación no responde a un déficit estructural del sistema nacional de salud en El Salvador. Según dicha institución —y otros sindicatos médicos como el del Seguro Social, que también ha externado su indisposición ante tales contrataciones—, el médico extranjero viene a desplazar a los médicos locales. Por el otro lado, ambas instituciones han expresado continuamente los mismos problemas: largas esperas para obtener una cita médica, demoras en procedimientos quirúrgicos y, más concretamente, la falta de médicos cirujanos en el sistema público y en el ISSS. La contradicción es evidente: reclaman que no hay déficit de médicos mientras describen un sistema que no puede atender a su población. Si el médico extranjero desplaza al local, ¿por qué los pacientes salvadoreños esperan meses por una cita? ¿Por qué hay falta de cirujanos? ¿Por qué el ISSS enfrenta un déficit del 40% de médicos especialistas? El rechazo al profesional extranjero no protege el talento nacional: perpetúa un déficit que ya afecta directamente la atención de pacientes.

    Según información proveniente tanto del gobierno como del sector no gubernamental, actualmente existe un déficit estructural grave de personal medico en El Salvador, especialmente en el sistema publico de salud. Una publicación en un periódico nacional reportaba: “El Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (SIMETRISSS) manifestó su preocupación por el déficit del 40% de médicos con el que inicia el año, lo cual dificulta garantizar una atención oportuna a los beneficiarios.” Y agregaba ““Para satisfacer la demanda, se necesitan contratar 1,600 médicos nuevos. Es una cifra importante que no se puede alcanzar en un año dadas las condiciones actuales del Seguro Social”, según un medico sindicalista.

    El mismo médico sindicalista expresaba en un canal nacional de televisión que el déficit de médicos en el seguro social alcanzaba el 40% en el Seguro Social y aumentaba al 55% en el sistema público. La OMS recomienda 44.5 médicos, enfermeras y parteras por cada 10,000 habitantes (4.45 por 1,000). Por su parte, la Organización Panamericana de Salud (OPS) ha estimado que para lograr una cobertura efectiva de salud universal en America Latina y el Caribe se requieren al menos 2.07 médicos por cada 1,000 habitantes. El Salvador tiene aproximadamente 1.6 médicos por 1,000 habitantes (https://statisticsoftheworld.com/country/el-salvador/SH.MED.PHYS.ZS?utm_source=chatgpt.com).

    La postura del Colegio Médico de rechazar la contratación de médicos extranjeros es contradictoria y contraproducente. Mientras argumentan que no existe un déficit estructural de personal médico en El Salvador, simultáneamente describen un sistema de salud público y del ISSS colapsado: pacientes que esperan meses para una cita, demoras en procedimientos quirúrgicos y una falta crítica de médicos cirujanos. Los datos confirman la realidad que ellos niegan: el ISSS enfrenta un déficit del 40% de médicos especialistas, con 300 renuncias de subespecialistas desde diciembre de 2023 y solo 2,100 médicos para atender 2.1 millones de derechohabientes.

    Rechazar al médico extranjero no protege el talento nacional; perpetúa un déficit que afecta directamente la vida de los pacientes salvadoreños. La experiencia de Estados Unidos y Europa demuestra que la contratación de profesionales extranjeros responde a necesidades estructurales reales, no a la falta de talento local. El verdadero desafío no es cerrar puertas, sino construir políticas que equilibren la protección del talento salvadoreño con la integración de médicos extranjeros que vienen a sumar, no a sustituir. La xenofobia no es protección: es exclusión. Y en salud, la exclusión tiene costos que todos pagamos.

    *Dr. Alfonso Rosales es médico epidemiólogo y consultor internacional 

  • Un Papa  en la Plaza de Cibeles

    Un Papa  en la Plaza de Cibeles

    Las calles se desbordaron de gente de todas las edades, sexo y nacionalidad, las madres les ofrecían su criaturas para que se las bendijera mientras se trasladaba en el Papamóvil, y España se reencontraba consigo.
    No fue Rosalía, tampoco la selección española de fútbol que regresaba con una nueva copa del Mundial, mostrándose  en La Plaza de Cibeles ubicada en esa intersección de tres emblemáticas calles madrileñas que conforman el centro de la ciudad.

    Hacía ya quince años que un Papa no visitaba España, parecía que entre el desmantelamiento  organizado y programado de la fe cristiana en cualesquiera de sus expresiones, para insertar el nihilismo espiritual y extraer de la historia y la conciencia de cada español cualquier rasgo de libertad, humanidad, continuidad y gallardía, España como unidad cultural y territorial comenzaba a rendirse ante la unidimensión espiritual, el colectivismo y la destrucción de los valores judeocristianos; valores y cultura que no son otros más aquellos  que hoy denominamos valores y cultura occidentales, sustentados en la libertad y la convivencia democrática.

    Había llegado un día antes, la Eucaristía, la Santa Misa se había programado para el día siguiente, el domingo siete de junio, día que coincidía igualmente con la festividad del Corpus Christi. Allí, cerca de esa intersección de las tres calles, muy cerca del templo donde Bolívar, en 1802, contraería matrimonio con María Teresa del Toro y Alayza.

    Y fue el despertar, un amanecer tardío donde se hicieron presente, en un calculo muy conservador, un millón y medio de personas, para asistir, ver y oír al Santo Papa venido de América, que en menos de un año se había ganado el corazón y respeto de los cristianos y no cristianos.

    Lo que vino después fue impensable, cada palabra, cada discurso pronunciado fue un origen, un retrato del presente y un aliento definitivo hacia el futuro, sin miedo, sin dudas, con la seguridad que da la verdad y el sentido universal de la vida proclamado con sencillez por Jesús, el de Nazaret; más allá de la religión, lugar de nacimiento, etnia o condición humana, que ese domingo en la Cibeles, y luego en cada una de sus intervenciones públicas, su mensajero León XIV, transmitía con la humildad, sabiduría de quien se sabía solo un discípulo más de los elegidos por el Creador.

    Fue como una tarde de Fiesta Brava, por la expectativa que despertaba, aunque esta fue a las 10:30 de la mañana. Y allí entraba, puntual, consciente de dónde se encontraba y lo que se esperaba de él.

    El lunes, en lo que fue el acto político más esperado, por primera vez, Papa alguno hablaba ante la soberanía popular, en el antiguo convento convertido en la sede de las Cortes Generales de España, el Poder legislativo del Reino de España.

    Un Congreso invertebrado, exactamente como la España invertebrada de José Ortega y Gasset, publicada en 1921, para evidenciar la crisis política y social por la que atravesaba España en ese momento; y que hoy, un siglo después, pareciere repetirse en otras circunstancias, pero siempre invertebrada.

    Se engalanó las Cortes Generales de España (el Congreso de los diputados y  senadores) impecables en el protocolo para recibir al Papa León XIV. Himnos de por medio, uniformes de gala, corbatas impecables, vestidos sobrios bajo las rodillas de las damas, el Presidente del Gobierno, de la Suprema Corte de Justicia, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, los jefes de fracción parlamentaria el Arzobispo de Madrid.

    Y hete aquí, que al saludar a la diputada Miriam Noguera y Camero, diputada del partido Junts per Catalunya, ella con gracia, elegancia y sonrisa de por medio, le retiene la mano al Papa y le dice en perfecto inglés: “Su Santidad, como Gaudí, soy catalana. Hablar la lengua de la tierra que te acoge es un maravilloso acto de amor y respeto. Espero que disfrute su visita a Cataluya, mi nación”.

    Segundos después, y antes de soltar la mano del invitado de honor, ya se había percatado que le exigía al Papa, algo que ella no cumplía, dado que en Madrid se habla castellano (español, pues).

    Salvo ese desaguisado e inoportuna precisión, el discurso leído por el Papa León XIV ante las Cortes Generales,  es un documento para la historia del Parlamento, de España y del orbe, que debemos leer una y otra vez para entender y asumir el proyecto de vida individual y societaria en búsqueda de una convivencia pacifica, de prosperidad compartida, ajustada a la verdad, la norma jurídica y la libertad.

    El impacto de sus palabras fue de tal impacto que, al concluir su lectura, el Congreso en pleno, sus invitados oficiales y alguaciles se pusieron de pie al unísono y por siete minutos continuos, lo aplaudieron y vitorearon. Tuvo la presidente de la Corte de Diputados, ante el desconcierto del Papa que no sabía que hacer ante el unísono aplauso que no cesaba, invitarlo a abandonar el salón de sesiones, para poder continuar su apretada agenda.

    En ese instante, en ese momento, en esos siete minutos, España dejó de ser invertebrada.

    * Juan José Monsant Aristimuño, diplomático venezolano, fue embajador en El Salvador
     

  • AA, 91 años recuperando vidas

    AA, 91 años recuperando vidas

    El alcoholismo es una terrible enfermedad mental con secuelas somáticas fatales que llevan a la muerte. Es una enfermedad ingrata e injusta, generada por la insidia progresiva y que provoca fatales consecuencias. El alcoholismo acaba con todo y todos, sin respetar condiciones de ningún tipo. Igual afecta a profesionales, iletrado, mujeres, hombres, jóvenes, adultos, ateos, creyentes, pudientes, pobres o a personas de cualquier raza o ideología.

    Antes de acabar con la vida del alcohólico, esta enfermedad destruye el valor más sensible del humanismo, nos referimos a la dignidad humana. Muchas personas, en alcoholismo activo han pasado a ser bazofia y un desecho de la sociedad, pero lo más terrible es que el alcohólico acaba considerablemente con la paz y tranquilidad de su entorno, entiéndase su familia, su comunidad y su familia.  Los hijos de la persona alcohólica viven con ilusiones destrozadas y con anhelos pisoteados. Con autoestima degradada.

    El entorno del alcohólico (a) es triste y acomplejado. Los hijos, padres y esposo (a) siempre están a la espera de la peor noticia. Han acumulado vergüenza, sufrimiento, incertidumbre y un dolor en el alma porque a pesar de todo no han dejado de querer al alcohólico (a) convertido en un ser indeseable, imbécil, idiota, irresponsable, intolerante, inhóspito, ingrato e injusto.

    Es injusto que por la irresponsabilidad de una persona alcohólica toda su familia sufra las nefastas consecuencias, sin que el alcohólico adquiera un ápice de conciencia. Es ingrato que las personas que más lo quieran sufran directamente las consecuencias, entre ellas las carencias el efecto de las dolencias. El alcohólico sufre las consecuencias psíquicas y físicas y su madre el dolor por la ingratitud de su hijo, quien cuando consumió la primera cerveza o el primer trago de alcohol nunca imaginó que caería en las aterradoras garras de esa terrible enfermedad, capaz de terminar con la lucidez de otros y con su misma vida.

    He conocido cientos de casos de personas que bajo los efectos del alcohol han matado a su madre, a su padre, a sus hijos, a su esposa (o), a sus hermanos, a sus vecinos, a sus amigos o a personas desconocidas. Alcohólicos que han provocado tragedias o que han pasado a engrosar el número de pacientes en los hospitales, la cantidad de reos en los penales o que han perdido su propia vida o que acabaron con la vida de otros.

    Muchos han perdido todo lo que tenían. Primero perdieron sus valores y su principios, luego sus bienes materiales y a su seres queridos, Rechazados por la sociedad y la familia acabaron con todo y pasaron a ser, literalmente, un estorbo indeseable para la comunidad que los considera repulsivos.

    La gravedad del alcoholismo fue entendida perfectamente por dos hombres que seguramente fueron iluminados por un Poder Superior, nos referimos a  los estadounidenses Bill Wilson y al Dr. Bob Smith, ambos desahuciados por el alcoholismo, dieron paso a la comunidad de Alcohólicos Anónimos, en la ciudad de Akron, Ohio, Estados Unidos, hecho ocurrido el 10 de junio de 1935, hace 91 años.

    Actualmente AA tiene presencia en 180 países, donde hay alrededor de 120 mil grupos que en total tienen una membresía estimada de 2.4 millones de personas. Solo en El Salvador hay más de 17 mil miembros en más de 1,400 grupos distribuidos en todo el territorio.  La finalidad de AA es rescatar vidas y llevar el mensaje a quien sufre las consecuencias de esta enfermedad, entendiendo que es una enfermedad mental que no tiene cura biosomática, pero que si puede ser retenida evitando el consumo del primer trago.

    Si bien es cierto el alcoholismo no tiene cura, esta es una enfermedad controlable. El método de AA es sencillo. La persona en proceso de recuperación debe sujetarse a un Poder Superior, mantenerse lleno de humildad, y tener claro que sus reuniones grupales son sesiones terapéuticas cada 24 horas. Esa es la forma ideal de contener la insidiosa enfermedad. El alcohólico anónimo conociendo las experiencias de otros crea su propia conciencia y evita el primer trago. Compartir experiencias es una forma honesta de desnudar el alma y crear conciencia sobre las nefastas  consecuencias de una enfermedad que en el caso de El Salvador genera un promedio de tres muertes diarias por ingesta alcohólica.

    En nuestro país, según la Organización Mundial para la Salud (OMS) por cada 100 mil habitantes fallecen 18.63 por efectos del alcoholismo, siendo los líderes mundiales en este desagradable y detestable rubro. La cifra es mucho mayor si se toma en cuenta que muchos suicidios, muertes somáticas, homicidios culposos y agravados son considerados como producto de la delincuencia o la intolerancia y no como efecto de las bebidas embriagantes.

    Hasta ahora son 91 años de existencia de AA, una comunidad de hombres y mujeres de ayuda mutua conformada por sujetos que comparten su experiencia, fortaleza y esperanza para superar el alcoholismo. Se mantienen con ayuda económica exclusiva de sus miembros y el único objetivo es mantenerse sobrio y ayudar a otros a lograrlo. Según la tercera tradición el único requisito para ser Alcohólico Anónimo es querer dejar de beber.

    En 91 años han sido millones de hombres y mujeres de todo el mundo que han sido rescatados del alcoholismo lo que se traduce en ciudadanos que de irresponsables pasaron a ser responsables llevando consigo paz, tranquilidad y felicidad a sus seres queridos y a su entorno más inmediato. Entonces, como no agradecer profundamente a Bill y Bob, que motivados por un Poder Superior crearon una comunidad ampliamente democrática, espiritual y  humanista de hombres y mujeres que ha recuperado y salvado a millones de vidas. ¡Felicidades AA!

    *Jaime Ulises Marinero es periodista 

  • Solastalgia

    Solastalgia

    El acto de dar nombre a las cosas a través de la historia, es y sigue siendo un acto de supervivencia y comunicación. Con esa acción de nombramiento surgen al conocimiento común. De la observación, percepción y búsqueda continua es la manera asertiva de quien encuentra las palabras e ilumina el saber y el sentir.

    Siendo así, el ecologista y filósofo Glen Albrecht ante el estrés psíquico y la pérdida de identidad  que experimentan los individuos cuando su entorno de origen sufre transformaciones drásticas, le da el término de solastalgia.

    Albrecht nos dice que solastalgia, por ejemplo, es  el sentimiento generado en una reserva natural que es habitada por nativos y que esta queda desolada por prácticas abusivas de caza y tala de árboles, ese hábitat no será lo mismo, la comunión entre fauna, flora y humanos. Tanto así, como una zona rural que es intervenida con trabajos de extracciones mineras, modifican el paisaje en gran manera, contaminando los  recursos naturales, llegando el sentimiento de desarraigo en sus habitantes e iniciar la búsqueda de un mejor lugar para vivir. Y no menos el sentir que flota en las ciudades transformadas y gentrificadas que dejan a la deriva a tantas personas, proyectos de vida que son coloreados de gris; como el gris del cemento que edificara las nuevas obras.

    Lejos de rechazar el orden, limpieza e innovación, asimilar las transformaciones arquitectónicas, específicamente, casi siempre conlleva a la valoración de lo que antecede a lo nuevo. Tal vez por una natural predisposición a la conexión vital que sobre este escenario hemos tenido, donde nuestra memoria se nutrió de cada recuerdo. Intuimos al paso del tiempo que hemos vagado errantes, no había certeza de dominio perpetuo pero si una comunión temporal que es la que estaba para nuestras vidas. Tal vez ese sea el sentimiento o al menos uno de ellos, el de nuestro paso fugaz acá y lo cambiante que es todo en ese instante, lo que hizo a la nostalgia tener otras acepciones según las situaciones y sus componentes.

    Creo que cuando algo cambia o desaparece, parte de nosotros se va con ello, es así. Nos sucede a la mayoría, no es que antes fue mejor, nada de eso, tampoco añoranza boba y terca, es eso, lo que sentimos en ese  momento, como era el aire, la luz, como veíamos la vida en ese minuto, que aunque ahora es el mismo lugar y el mismo sol, no es el que vi hace cuarenta y tantos años.

    Lógicamente debe ser el pasar de la vida y todo aquello que fuimos en esos lugares. En los primeros años, la ligereza de comenzar a coleccionar recuerdos como retazos de una enorme manta, que a este tiempo pesa un poco pero que también en la lógica nos hacen ser lo que somos.

    Seguro que deberán existir más cosas intangibles que se sigan nombrando, el cambio es la constante eterna y deberá ser de esa manera, nombrar lo que aún no está designado pero que se encuentra ya presente en la conciencia colectiva; esto es necesario para poder tener claridad e identificación de qué es lo que sentimos y por qué.

    *Ivette María Fuentes esa abogada