Categoría: Opinión

  • Cuando el rechazo se convierte en propósito

    Cuando el rechazo se convierte en propósito

    Hay jóvenes que no fracasan porque no se esfuerzan, sino porque nacieron en un lugar donde el punto de partida ya era una desventaja. Crecer en pobreza no solo significa tener menos recursos materiales; significa vivir con menos expectativas, menos contactos, menos margen de error. Muchos jóvenes aprenden desde temprano que deben trabajar el doble para obtener la mitad, que el mundo no es neutral y que las oportunidades suelen concentrarse lejos de sus comunidades. En ese contexto, el rechazo no siempre es explícito, pero es constante, silencioso y acumulativo.

    Sin embargo, la historia demuestra que nacer pobre no cancela el futuro, y que el origen no tiene autoridad para definir el destino cuando hay visión, perseverancia y dignidad. Una de las historias más claras y comprobadas de esta verdad es la de Howard Schultz, exdirector ejecutivo y principal impulsor del crecimiento global de Starbucks. Schultz no nació en privilegio ni en abundancia. Creció en Brooklyn, Nueva York, en un complejo de viviendas públicas para familias de bajos recursos. Su padre era un obrero eventual, sin seguro médico ni estabilidad laboral.

    Cuando sufrió un accidente trabajando, la familia quedó sin ingresos ni protección social. Howard Schultz ha relatado en múltiples ocasiones que esa experiencia marcó profundamente su vida, no desde la comodidad, sino desde la vulnerabilidad y la inseguridad que viven millones de familias pobres. Durante su juventud, Schultz entendió algo doloroso pero decisivo: el sistema no estaba diseñado para proteger a los mas vulnerables. No había redes de apoyo, ni herencias, ni puertas abiertas. Todo debía ganarse con esfuerzo y constancia.

    Aun así, logró estudiar gracias a becas deportivas y académicas, convirtiéndose en el primer miembro de su familia en asistir a la universidad. No llegó allí con contactos ni con dinero, sino con una convicción silenciosa: no permitir que su origen determinara su final.

    Años después, cuando se incorporó a una pequeña empresa de café llamada Starbucks, Schultz no solo vio un negocio; vio una oportunidad de hacer las cosas de manera distinta. Recordando la precariedad laboral de su padre, tomó una decisión que en su momento fue considerada arriesgada e innecesaria: ofrecer seguro médico y beneficios sociales incluso a los empleados de medio tiempo.

    Esa decisión no nació del cálculo financiero, sino de la memoria del dolor. Schultz entendió que el éxito verdadero no consiste solo en crecer, sino en no olvidar de dónde se viene.

    La historia de Howard Schultz es especialmente relevante para los jóvenes pobres y marginados porque demuestra que la carencia no es una condena, sino un contexto. No romantiza la pobreza, pero tampoco la convierte en un obstáculo insuperable. Enseña que es posible avanzar sin negar el pasado, y que incluso las experiencias más duras pueden convertirse en una brújula moral para construir algo distinto.

    La Biblia expresa esta verdad con una profundidad que sigue vigente hoy cuando declara:
    “Jehová levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del muladar” (Salmos 113:7). Este texto no promete caminos fáciles, pero sí afirma que Dios no es indiferente al origen humilde y que la dignidad humana no depende del estatus social. Otro pasaje lo reafirma con claridad esperanzadora: “Bienaventurado el pobre en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). Aquí no se glorifica la carencia, sino la humildad perseverante, la conciencia de necesidad y la dependencia de Dios como fuente de fortaleza.

    Para los jóvenes que hoy sienten que no tienen nada que ofrecer, esta historia real les dice algo esencial: tu historia aún no ha terminado. No estás definido por el barrio donde creciste, ni por la falta de recursos, ni por las puertas que nunca se abrieron. El mundo puede no apostar por ti hoy, pero eso no invalida lo que puedes llegar a construir mañana.

    Howard Schultz no olvidó su origen, y precisamente por eso pudo cambiar la forma en que millones de trabajadores son tratados. Su historia demuestra que el rechazo, la escasez y la marginación pueden convertirse en conciencia, visión y liderazgo cuando no se renuncia a la dignidad ni a la esperanza.

    Porque al final, no son los contactos los que determinan el futuro, aunque el mundo insista en lo contrario. No son las palancas, los apellidos, los círculos de influencia ni los privilegios heredados los que construyen una vida con sentido. Todo eso puede abrir puertas momentáneas, pero no sostiene una trayectoria. Lo que verdaderamente define el futuro es la perseverancia, esa decisión silenciosa de seguir avanzando cuando nadie aplaude, cuando el esfuerzo parece no dar resultados inmediatos y cuando el cansancio emocional amenaza con detener el camino. La perseverancia no nace del privilegio, nace de la convicción interna de que la vida tiene un propósito más grande que la circunstancia presente.

    No es el origen el que define la vida. No es el  comunidad donde naciste, ni la escuela a la que fuiste, ni la pobreza que marcó tu infancia, ni las carencias que te acompañaron durante años. El origen puede explicar heridas, pero no tiene autoridad para dictar tu destino. Lo que verdaderamente define la vida es la capacidad de caminar con propósito aun cuando el camino es cuesta arriba, cuando cada paso exige más esfuerzo que el anterior y cuando avanzar parece injustamente más difícil para ti que para otros. Caminar con propósito es decidir no rendirse, es mantener la dignidad cuando todo invita a resignarse, es creer que tu vida tiene valor incluso cuando el mundo no lo reconoce.

    Y para quienes hoy sienten que no tienen nada —ni recursos, ni contactos, ni oportunidades claras— esta verdad permanece firme e inquebrantable: Dios puede hacer mucho con quienes el mundo considera poco. Dios no comienza sus obras preguntando cuánto tienes, sino cuánto estás dispuesto a confiar. Él no selecciona a las personas por su currículum, sino por su corazón. A lo largo de la historia bíblica y humana, Dios ha tomado lo pequeño para avergonzar lo grande, lo débil para manifestar su poder, y lo olvidado para convertirlo en testimonio vivo de esperanza.

  • Las huelgas de los sin derechos

    Las huelgas de los sin derechos

    Los abusos y crímenes del castrismo no terminan, pudiéramos decir que es un sistema que se supera a si mismo en crueldad y en la violación sistemática de los derechos humanos. Gestión, en la que el totalitarismo insular no está solo, ya que cuenta con la compañía de sus pares de Nicaragua y Venezuela, un triunvirato maligno que siempre será recordado por su constante vesania.

    Los presos políticos de estos tres regímenes sobreviven en condiciones muy lamentables de fácil figuración, si apreciamos las precarias condiciones en las que subsisten los ciudadanos que no han sido encarcelados, situación que obliga a unos y otros a reclamar lo que las respectivas dictaduras les niegan.

    Lo injusto de las sentencias y lo precario de los ambientes en los que se encuentran determina que los prisioneros escenifiquen numerosas protestas como las que recientemente ocurrieron en varias prisiones cubanas, al extremo que se llegó a informar, que, al menos, diez prisioneros políticos se encontraban en huelga de hambre para denunciar a riesgos de sus vidas, los malos tratos y vejaciones de que eran objetos.

    Nunca pudimos comprobar si la cifra mencionada era un reflejo incuestionable de la realidad, pero sí sabemos que al menos 13 presos políticos en la Isla han fallecido en huelgas de hambre, tragedias que han podido ser muchas mas como recoge el escritor Jose Antonio Albertini en su libro “Cuba y Castrismo: Huelgas de hambre en el presidio político cubano”.

    Albertini recoge en su obra varios testimonios de huelguista, entre ellos el de Ernesto Diaz Rodríguez que afirma haber estado en mas de quince huelgas de hambre en los 23 años que estuvo encarcelado y que cuando concluyó una de esas huelgas de 180 libras solo quedó pesando 70, también alude a huelgas de hambre colectivas como la que relata Roberto Martin Pérez, 28 años preso, en la cárcel de Guanajay en la que participaron mas de un centenar de reclusos.

    Demás está decir que las huelgas de hambre son muy peligrosas, máxime, cuando se efectúan en una dictadura que no respeta el derecho a la vida de ninguna persona, principalmente, si es un opositor, como fue el caso de Yosvany Aróstegui Armenteros, hasta el momento el ultimo fallecido en huelga de hambre a los 40 días de haber iniciado el ayuno el 7 de agosto de 2020, en la provincia de Camagüey.

    Para pesar de los cubanos, nicaragüenses y venezolanos el despotismo que padecen no conoce fronteras morales y nunca deja de arrinconar a quienes aman la libertad como le ha sucedido a dos ciudadanos cubanos nacidos después del triunfo de la insurrección castrista, dos hombres que nunca han conocido la libertad y menos disfrutado de sus derechos ciudadanos como ocurre con Yosvany Rosell García Caso y José Antonio Pompa López.

    García Caso, 37 años, nació después del éxodo del Mariel, 1980, ha sufrido toda su vida la falta absoluta de sus derechos en un ambiente represivo caracterizado por la miseria y el terror y como colofón ha tenido que realizar una huelga de hambre de 40 días que lo puso al borde la muerte.

    Yosvany está en la cárcel por participar en las protestas pacificas del 11 de julio del 2021, no asesinó a nadie, no le ocuparon armas de ninguna clase, sin embargo, fue sancionado a 15 años de prisión, la misma condena que recibió Fidel Castro por dirigir el ataque al cuartel Moncada en 1953 que ocasiono la muerte de decenas de personas. Castro, un verdadero criminal, fue amnistiado a los 22 meses de su encarcelamiento al igual que su hermano Raúl, otro asesino.

    Otro huelguista fue Jose Antonio Pompa López, un activista de Cuba Independiente y Democrática y de Cuba Primero, un hombre de 50 años que nació 5 años después de la fracasada zafra de los “Diez Millones” y 8 años más tarde del tristemente famoso “Cordón de La Habana”, dos fantasías del tirano mayor que contribuyeron fuertemente a la destrucción de la economía cubana, gestiones, para las cuales, el pueblo fue movilizado de manera criminal e injusta por la dupla Fidel y Raúl Castro, dos depredadores que la historia nunca absolverá.

  • La Belleza encarnada

    La Belleza encarnada

    Cada año, al acercarse diciembre, en muchos hogares de nuestro país reaparece el Nacimiento, Belén o Pesebre: la Sagrada Familia, los pastores, los reyes magos, los animales y ese pequeño universo que rodea al Niño Dios. No se trata solo de una tradición entrañable, infantil o ingenua, sino de una expresión sencilla de lo que significa la Navidad: que Dios entra en la vida cotidiana, en lo humano, en lo frágil y lo simple. Por eso, en el Belén cabe todo: el panadero, el herrero, las mujeres que llevan agua, los niños que juegan. Es una forma de recordar que, en el mundo inaugurado por Jesús, hay lugar para toda criatura y para cada una de nuestras vidas.

    Podemos pensar que las imágenes de esta sencilla escena son un accesorio más entre los muchos que adornan la casa y perder de vista la revolución que significaron. No lo digo solo en términos religiosos —que también—, sino en la cultura y en la historia del arte.

    Conviene recordar que, en el Deuteronomio, quinto libro de la Biblia, existía una prohibición tajante por parte de Yahvé de hacer imágenes: “No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto…” (5, 8–9); y también: “No vayáis, pues, a corromperos haciéndoos una imagen con forma de hombre o mujer…” (4, 15–16).

    Este es el motivo por el que en la tradición judía antigua predominó un arte no figurativo, aunque en determinados periodos se desarrollaron también formas representativas. Por su parte, el arte islámico destacó por su uso de la geometría, la caligrafía y el arabesco. Fue el cristianismo el que dio origen e impulsó un arte fuertemente figurativo y narrativo; y esto solo fue posible gracias al misterio de la Encarnación.

    Dentro del cristianismo hubo una fuerte controversia entre quienes promovían el culto de las imágenes y quienes lo rechazaban tajantemente. Esta disputa pasó a la historia con el nombre de «lucha iconoclasta», que tuvo lugar principalmente en los siglos VIII y IX, sobre todo en el Imperio Bizantino. El Concilio celebrado en Nicea en el año 787 fue el que zanjó la cuestión y confirmó la licitud del uso —y del culto, en su sentido propio— de las imágenes. Fue un acontecimiento decisivo no solo para la fe, sino también para la cultura. El argumento central al que recurrieron los obispos fue el misterio de la Navidad: si el Hijo de Dios ha entrado en el mundo visible, tendiendo un puente entre lo humano y lo divino, entonces una representación puede funcionar, en la lógica del signo, como una evocación sensible del misterio. El icono no se venera por sí mismo, sino que remite al sujeto representado (Juan Pablo II, Carta a los artistas, 2000, n. 7).

    Si Dios se hizo visible en Jesús, si adquirió un rostro, entonces puede ser representado. La imagen no sustituye al misterio, pero lo evoca y lo hace cercano. Gracias a esta certeza, la historia de la salvación se convirtió en una fuente inagotable para pintores, escultores, músicos, arquitectos y escritores.

    Una mirada al Nacimiento basta para comprender el sentido de la llegada de Jesús: la luz que entra en la oscuridad, la paz que se ofrece al mundo, la ternura de un Dios que se acerca sin imponerse. El arte permite intuir aquello que supera nuestras palabras y que nuestra mente no alcanza del todo. Como dice la Escritura, “lo que ni el ojo vio ni el oído oyó”, puede, sin embargo, percibirse de algún modo a través de la belleza.

    Por eso la Navidad sigue inspirando canciones, cuadros y escenas que, incluso sin proponérselo, preparan el alma para el misterio. Así que al colocar el Nacimiento y llenarlo de aserrín de colores estamos disponiendo nuestro corazón para recibir a Dios. Al sostener al niño en brazos y apretarlo contra nuestro pecho esa ternura llega hasta Él. Al besar la imagen de Jesús niño ese beso trasciende y lo siente Dios.

    *Fernando Armas Faris es Sacerdote y Doctor en Filosofía 

     

     

  • Reformas en salud: el costo oculto para las familias salvadoreñas

    Reformas en salud: el costo oculto para las familias salvadoreñas

    En los últimos meses, a raíz de los cambios que el gobierno ha propuesto e iniciado en el sistema nacional de salud, diversas organizaciones de la sociedad civil y representantes del gremio médico han expresado preocupación ante la posibilidad de que estas reformas abran paso a una mayor participación del sector privado en la prestación de servicios sanitarios.

    Según estas organizaciones, existen indicios concretos de una ruta hacia la privatización. Entre ellos destacan: la nueva Ley de la Red Nacional de Hospitales, que habilita concesiones y un régimen especial de compras con contratación directa de empresas privadas; la creación de una red hospitalaria autónoma subordinada a Casa Presidencial y no al Ministerio de Salud; y la combinación de más de 5,000 despidos en el sector público con la salida de centenares de especialistas del ISSS, fenómeno que debilita la capacidad del sistema estatal y empuja a la población hacia proveedoras privadas. Detrás de un lenguaje positivo sobre la “modernización” del sistema público parece esconderse una tendencia clara hacia su “privatización”, con implicaciones directas sobre el gasto de bolsillo de los hogares salvadoreños.

    Las fuerzas económicas señaladas como más influyentes hoy incluyen bancos y organismos internacionales que prestan al Estado; grandes empresas de servicios médicos —como plataformas de telemedicina y firmas de outsourcing de personal—; cadenas de farmacias y laboratorios privados; así como aseguradoras y grupos hospitalarios que buscan expandir el negocio de la salud.

    Préstamos internacionales, como el otorgado por la CAF por 77 millones de dólares para “modernizar” el sistema, se ejecutan mediante esquemas que tercerizan servicios, reforzando la dependencia del sector público respecto a empresas privadas. Grupos financieros como Banco Promérica aparecen vinculados a proyectos y fideicomisos que canalizan recursos públicos hacia servicios gestionados bajo lógica empresarial.

    Empresas como Manpower Group participan en la contratación de personal médico para programas públicos bajo esquemas laborales precarios, que trasladan fondos estatales a intermediarios privados. Asimismo, una parte creciente de estudios de laboratorio y diagnósticos se realiza en una red de laboratorios privados pagados con fondos públicos, en lugar de fortalecerse la infraestructura del MINSAL o del ISSS.

    La expansión de la telemedicina canaliza la consulta pública hacia plataformas privadas y la prescripción hacia cadenas como Farmacia Cristal o Farmacia La Buena, bajo contratos poco transparentes. Paralelamente, el desabastecimiento de medicamentos en hospitales públicos obliga a los usuarios a comprarlos en farmacias privadas, trasladando así el costo de la salud directamente a los hogares.

    Aseguradoras y hospitales privados concentran la oferta de servicios de alta tecnología y tiempos de atención más rápidos, accesibles solo para quienes pueden pagar de su bolsillo o cuentan con pólizas. Estos centros se benefician de la saturación —deliberada o no— del sistema público. El gremio médico advierte que la nueva Ley de la Red Nacional de Hospitales abre la puerta para que empresas enfocadas en vender servicios de salud gestionen hospitales y paquetes de atención financiados con recursos del Estado.

    Aunque el gobierno presenta estas reformas como “modernización”, sus efectos potenciales son significativos. Uno de los más graves es el incremento del gasto de bolsillo de las familias salvadoreñas. Si la combinación de recortes, despidos y desabastecimiento sigue debilitando la capacidad del sistema público, más personas se verán forzadas a acudir a clínicas, laboratorios y farmacias privadas, pagando directamente consultas, exámenes y medicamentos. La tercerización de servicios y la telemedicina, si dependen de proveedores privados sin regulaciones claras de precios, pueden introducir nuevos “peajes” tecnológicos que terminarán cubriendo las familias.

    Los hogares de ingresos medios y bajos —dependientes del MINSAL y del ISSS— serán los más afectados, especialmente en zonas rurales y periurbanas. El modelo que parece consolidarse es uno en el que el gobierno financia infraestructura y parte de la operación, mientras la provisión de los servicios se traslada cada vez más a empresas privadas. El resultado inmediato: un aumento del gasto de bolsillo como proporción del gasto total en salud. La familia salvadoreña no solo financia el sistema público vía impuestos, sino que ahora también debe pagar por la atención que debería recibir dentro de ese mismo sistema.

    Frente a este escenario, surge una pregunta inevitable: si las reformas no benefician al ciudadano, ¿a quién benefician?

    *El Dr. Alfonso Rosales es médico epidemiólogo y consultor internacional.

  • Plataforma CERTIFICATE y la apuesta por Platzi

    Plataforma CERTIFICATE y la apuesta por Platzi

    Durante décadas, la promesa del desarrollo en Latinoamérica se basó en la manufactura y la exportación de materias primas. Sin embargo, el siglo XXI ha cambiado ese paradigma, la riqueza de las naciones ya no depende de lo que extraen de la tierra, sino de lo que cultivan en la mente de su gente. En este contexto, la iniciativa «Certifícate» del gobierno del presidente Nayib Bukele no es de manera simpleun programa de becas; es una declaración de intenciones para insertar a El Salvador, de una vez por todas, en la economía del conocimiento. La premisa es sencilla pero muy potente: acceso ilimitado y gratuito a educación tecnológica de primer nivel. Pero el verdadero acierto de esta estrategia no es solo la gratuidad, sino el vehículo elegido para entregarla: Platzi.

    Para quien no esté familiarizado con el ecosistema tech, Platzino es una plataforma de cursos online más. Es la escuela de tecnología más grande y prestigiosa del mundo hispano.Fundada por el colombiano Freddy Vega y el guatemalteco Christian Van Der Henst, Platzi ostenta el sello de aprobación de Y Combinator, la aceleradora de startups más importante de Silicon Valley, cuna de empresas como Airbnb y Dropbox. Su prestigio radica en una métrica que destroza a la competencia: mientras que en la educación online tradicional apenas el 10% de los estudiantes termina sus cursos, en Platzi esa cifra se dispara gracias a una metodología de «educación efectiva online» diseñada para crear comunidad y retener el aprendizaje.

    Al otorgar acceso a esta plataforma, el gobierno no está entregando un acceso gratuito cualquiera, está entregando las llaves de un arsenal de herramientas para la empleabilidad moderna. ¿Qué podemos encontrar los salvadoreños al ingresar? Un universo de más de 1,600 cursos, 17 escuelas de formación especializadas, 155 rutas de aprendizaje, contenidos estructurados para el desarrollo de competencias actuales y de alta demanda.

    El catálogo es vasto y estratégico. Un joven en Santa Ana o San Miguel puede empezar desde cero en la Escuela de Desarrollo Web, aprendiendo JavaScript o Python, lenguajes que hoy garantizan salarios competitivos y la posibilidad de trabajo remoto. Pero va más allá del código. La plataforma ofrece una robusta Academia de Inglés, vital para nuestra economía de servicios; escuelas de marketing digital, diseño de producto, criptomonedas y, crucialmente, Inteligencia Artificial.

    Quizás lo más valioso de Platzi, y lo que a menudo se ignora, es su enfoque en las habilidades blandas (soft skills):liderazgo, gestión del tiempo y productividad. No solo enseñan a programar, enseñan a aprender y a trabajar en equipos de alto rendimiento.

    El programa «Certifícate» elimina la barrera financiera, que suele ser el muro más alto para el talento en desarrollo. Sin embargo, la decisión es suya estimado lector, será usted quien decida aprovechar estas oportunidades. La tecnología y el acceso están servidos; la disciplina, la curiosidad y la constancia deben ser el aporte de cada salvadoreño.

    Si logramos capitalizar esta oportunidad como sociedad, El Salvador dejará de ser visto únicamente por su mano de obra operativa para convertirse en un país que puede ofrecer talento digital preparado y acorde a la realidad actual y de la próxima. La educación es la única inversión con retorno infinito, y hacerlo de la mano de los líderes de la industria es, indudablemente, el camino correcto. Y usted que espera para registrarse e inscribirse en su primer curso formativo. No hay límites de ningún tipo, menos la edad. En menos de sus primeras 24 horas de lanzamiento más de 60,000 salvadoreños nos hemos registrado

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología

    @jricardososa

     

  • Razones por las que se está leyendo menos

    Razones por las que se está leyendo menos

    Es preocupante; las personas están leyendo menos; los seres humanos hacen caso omiso a perderse entre las páginas de los libros y disfrutar de un sinfín de historias.

    El uso de la Inteligencia Artificial (IA) es un factor por el cual los niños y jóvenes leen menos. Si antes existían los resúmenes de libros, ahora la IA hasta explicado lo brinda. Eso hace que no se analice, que no haya razonamiento y pensamiento crítico.

    En publicación del New York Times: “Investigadores del University College de Londres y de la Universidad de Florida… descubrieron que el porcentaje de personas que declararon leer por placer en un día determinado descendió de un máximo del 28 por ciento en 2004 al 16 por ciento en 2023, es decir, una caída de alrededor del 40 por ciento. Durante esas dos décadas bajó alrededor de un 3 por ciento por año”. Este dato es preocupante; ya que, la buena lectura hace que haya mejor léxico, mejor comunicación y aprendizajes.

    Para el comunicólogo Jesús Martín Barbero, “apropiarse de la lectura es hacer de la palabra un modo de presencia social, un modo de intercambio activo y de interacción social”. Sin duda alguna, mientras más se lee, el acervo cultural se incrementa. Para los niños, la comprensión lectora debe de ser prioridad.

    Mientras tanto, el periodista y escritor Andrés Oppenheimer menciona que cuando se lee un libro, un ensayo o un artículo científico, se puede frenar para analizar si se está de acuerdo con el contenido. Exhorta que la capacidad de atención está cayendo en picada y que el mundo está cada vez más bobo viendo videos de quince segundos. La mente se está atrofiando. Ya se lee menos cosas que estimulen el cerebro para bien. Esas pantallas mediáticas son un porcentaje alto el porque muchos no quieren leer.

    ¿Qué es lo que la mayoría lee? Lógicamente, muchos leen, pero mensajes de texto en Messenger o WhatsApp; sin embargo, se corrobora, los errores ortográficos y la falta de sintaxis. Todo eso se va perdiendo por la falta de lecturas serias como se encuentra en un libro.

    En otro contexto, mientras más conectados estén las personas en Tik Tok y otras redes sociales video tras video, perderán el interés de leer libros. Las tecnologías están ganando terreno; ya que, están captando la atención de muchas personas que eran lectoras.

    Grave error si en las escuelas los docentes no incentivan a los estudiantes a leer cuentos, leyendas, poemas, novelas, etc. Las tecnologías ayudan; sin embargo, si no se usan correctamente, muchas personas perderán el tiempo en trivialidades (…).

    Es importante promover la lectura, en países desarrollados, en las paradas de buses y en lugares estratégicos colocan libros para que sean leídos. Recuerdo que la Biblioteca Nacional tiene una “Biblioteca móvil”, la cual llega a lugares recónditos en donde no existen bibliotecas. Hablando de bibliotecas, muchos niños y jóvenes leían en las Casas de la Cultura, pero las cerraron. Otra razón por las que se lee menos. Felicito a algunas cafeterías en donde tienen libros para que sus clientes disfruten de una excelente lectura. No se trata solo de verlos, hay que leerlos.

    Ojalá que los que leen esta columna regalen un libro para esta Navidad; será un excelente obsequio, especialmente para los niños, quienes se alegran cuando abren un libro. Si no saben leer y escribir, es oportuno que los padres de familia les lean, específicamente en la noche antes de dormir, como es de costumbre. Los infantes son una esponjita y necesitan alimentar su mente con historias que les estimulen la creatividad.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Tiempo para el encuentro, no para el encontronazo

    Tiempo para el encuentro, no para el encontronazo

    Estamos llamados a reunirnos y a unirnos, a vislumbrar y a testimoniar esta presencia en un orbe frecuentemente distraído, hasta el extremo de dejarse corromper y no dejar que resplandezca en nuestra existencia la luz que iluminó la gruta de Belén. Con demasiada frecuencia, olvidamos que construir un mundo más celeste que terrícola, sólo es posible si la perversión no se interpone en nuestros andares, lo que requiere poner alma más que armas y mística poética más que política mundana. Vuelva a nosotros ese espíritu cercano y abandonemos por siempre aquello que nos degenera por completo. Sin duda, nuestra mayor perversión actual se sustenta en la universalidad de esta deformación que nos destruye, lo que nos invita a un cambio interior más auténtico y donante.

    Indudablemente, si no peleas por dar fin a este estado de podredumbre, acabaremos todos formando parte de él, lo que nos requiere moldear la integridad del mañana, que comienza con las decisiones que tomemos hoy. Será bueno, por consiguiente, que nos reencontremos para lograr enaltecer la voz con valentía. Un buen referente puede ser la escena de la creación de Adán pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, donde el dedo del Padre glorioso roza el dedo del hombre; así también, entre nosotros, lo humano y lo etéreo ha de sentirse para hallarse y descubrirse. Quizás entonces no concentraríamos el esfuerzo en la posesión y aún menos en el dominio. Al fin y al cabo, lo trascendente radica en encender la gran estrella del amor y  en dejar que reluzca en el camino.

    Lo complicado es andar perdido y no reconocerse. Cuando el propio corazón no se considera a sí mismo, tampoco se estima nada. Es el momento de la llamada interior, de la preparación a un examen sincero sobre nuestros ritmos. El tiempo es el mejor autor; démonos ocasión para generar tranquilidad  e injertar concordia en el horizonte diario, mientras nos ayudamos a edificar entornos de trabajo transparente, inclusivo y responsable. Reforcemos los estándares éticos en toda la sociedad. Quitemos muros y facilitemos espacios comunes, que sirvan para ofrecer calor de hogar. No hay mejor paz que la que uno mismo difunde e infunde a golpe de pulso, como fruto de la compasión vivida y de la amorosa pasión injertada.

    Se trata de un auténtico amor desinteresado, que se expresa en el amor fraterno que evita los litigios, no juzga y perdona, porque lo sustancial es conjugar el inmaculado ardor entre sí, comenzando por quererse uno a sí mismo para luego amar a los demás. Por eso, es vital que en cada amanecer tengamos una conversión, que nos lleve a desmantelar el aluvión de tormentos que nos atormentan, a frenar los flujos financieros ilícitos, garantizando que los recursos públicos se gestionan de forma transparente. Así, cuando los gobiernos actúan con rectitud, también uno se mueve bajo estos parámetros, haciendo que la confianza sea un hecho real. De lo contrario, resulta difícil restaurarse con el choque de beneficios terrenales, ya que el egoísta únicamente se ama a sí mismo sin rivales.

    Por desgracia, siempre se repite la misma historia, la del enfrentamiento entre semejantes, con la dificultad manifiesta de hacer genealogía, propagando un estado salvaje e inhumano, en el que tantas veces se hace realidad el dicho de que el hombre es un lobo para el hombre. Precisamente, ahora que estamos en un período de acogida, despertemos de todo este letargo y salgamos de este espíritu putrefacto que nos separa, engañados por historias que nos llevan a los callejones sin salida del consumismo. Es menester cuestionarse, buscar y rebuscar el verdadero amor, que no es otro que aquel que colma de significado y alegría la vida. Sea como fuere, estamos en un soplo de espera e ilusión, de reflexión y de transformación. Prepararse para ello, es la luz, que espigará en fraterna filiación.

     

  • Cambio de rumbo

    Cambio de rumbo

    Las condiciones no estaban dadas. No fue antes ni después que cumpliera su ciclo. Es como si fuera aquello de todo tiene su tiempo:  “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo…su tiempo la guerra  y su tiempo la paz..” Eclesiastés 3.8.

    Desde ese fatídico martes 2 de febrero de 1999, cuando aquél vanidoso, envalentonado, irrespetuoso y felón ex-militar alzó su mano derecha  y posó su izquierda sobre la Constitución de 1961 sobriamente empastada, mientras pronunciaba su histórica irreverencia que presagiaba los tormentosos y dolorosos días a porvenir: ”Sí, juro ante esta Constitución moribunda…”, Venezuela no sería la misma, ni para ella, ni para el continente, ni para el mundo.

    Primero se le llamó el proceso, luego revolución bolivariana, y finalmente el filósofo alemán nacionalizado mexicano Heinz Dieterich Steffan le otorgó el edulcorado nombre de Socialismo del Siglo XXI. Y con ese romántico nombre con aroma soviético/cubano, se inició el proceso más tenebroso, sufriente y alocado que haya conocido el continente americano, y buena parte de la comunidad internacional.

    Y con ese pomposo nombre, y una vez asegurada la cooptación de los poderes legislativo y judicial, los medios de comunicación, se inició el proceso de influenciar, financiar y participar en la actividad política y económica del resto de los países hispanoamericanos desde México a la Argentina, sin olvidar el esquivo Caribe angloparlante. Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Perú Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Paraguay, Brasil, Ecuador, Perú. Todos ellos, alineados en un solo objetivo: enfrentar la influencia de los Estados Unidos en Hispanoamérica  y el Caribe; neutralizar la Unión Europea con su complejo del Buen Salvaje y buscar alianzas políticas, militares y comerciales, con Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Turquía, Siria y el Medio Oriente en general, salvo con  el Estado de Israel, declarado por el mismísimo Chávez como enemigo de la humanidad y con quien muy pronto rompió relaciones diplomáticas .

    Cuba fue otro esquema, en realidad, se fundió con la Venezuela y el Socialismo del Siglo XXI una alianza casi consanguínea, al punto que el propio Chávez lo presentaba como su padre.

    En el 2005 se debió reunir en la ciudad de Mar de Plata/Argentina una Cumbre Extraordinaria de Las Américas, para tratar el tema económico, una especie de ALCA continental. Cumbre que fue saboteada por los peronistas del ala kirchnerista bajo la protección y financiamiento de Venezuela. Allí se jugó la suerte del continente, y se supo desde ese momento que el objetivo era la destrucción de los valores democráticos occidentales sustentados en la libertad individual, la separación de los poderes públicos republicanos y la libertad de mercado.

    Desde ese momento, el objetivo fue sustituir  la OEA por una nueva organización continental  sin la presencia e influencia de los Estados Unidos y Canadá. Y se consiguió. Ya para ese entonces el precio del petróleo había subido  de manera tan repentina y exponencial que le fue posible a Venezuela no solo crear, con la asistencia del Foro de Sao Paulo, diferentes organizaciones latinoamericanas y del Caribe que se podían financiar con el apoyo exclusivo de Venezuela.

    Fue el caso de la Alianza latinoamericana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) fundada por Hugo Chávez y Fidel Castro en el 2004, Petrocaribe fundada en el 2005, la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR) fundada en el 2008, TeleSur fundada en el 2005 que transmite en televisión de alta definición, y que desde el 2014 en inglés desde Quito, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), creada en el 2011, AlbaPetróleo en el 2006 entre PDVSA y una organización de 19 municipios de El Salvador gobernadas por el FMLN, Albanisa de Nicaragua (2007).

    En medio de esta ebriedad monetaria sin control en Venezuela ni en el país receptor, el Socialismo del Siglo XXI creó una alianza con los mismos fines ideológicos que abarcó  todo el continente hispanoamericano y el Caribe, la España de Zapatero y Pedro Sánchez, y las ciudades de Londres, Italia y Nueva York, además de sus alianzas políticas con Rusia, Bielorrusia, Irak, Siria, Irán, Turquía y Libia.

    Cuando no era donando o vendiendo petróleo y asfalto a precios reducidos, pagaderos a largo plazo, con intereses irrisorios, lo fue prestando un servicio público loable como la Misión Milagro, solo que los beneficios eran remitidos a Cuba.

    Hoy, todo es diferente. Nuestro continente hispanoamericano, decidió rechazar de forma contundente, esos cantos de sirenas sostenidos con dinero mal habido y peor distribuidos. Desde Argentina a Venezuela se ha rechazado el modelo estatista y unipersonal totalmente ideologizado del Socialismo del Siglo XXI, que no fue más que el mismo proyecto marxista tropicalizado por Fidel, que se derrumbó por sí solo.

    El primero en cambiar el ritmo sostenido fue El Salvador con la presidencia de Nayib Bukele, le siguió Ecuador, Bolivia, Peru, Paraguay, Chile, Saint Vincent y las Granadinas, Guyana, Trinidad y Tobago, República Dominicana, y tal como despuntan los resultados, Honduras. Con un hecho muy representativo, en Chile, y ahora en Honduras, cualesquiera fuere en definitiva el ganador, el 80% del electorado rechazó en forma irreversible cualquier propuesta que conlleve caudillismo, comunismo, socialismo, partidismo, negadores todos de la dignidad humana, la libertad y el Estado de Derecho democrático.

    *  Juan José Monsant Aristimuño es diplomático venezolano retirado. Fue embajador de Venezuela en El Salvador

  • ¡Impresentable!

    ¡Impresentable!

    Este martes 2 de diciembre se cumplieron 45 años de la captura, la violación sexual y el asesinato de Ita Ford, Maura Clarke, Dorothy Kazel y Jean Donovan. Creo no equivocarme al afirmar que con el sacrificio de estas cuatro religiosas estadounidenses, culminaron las muertes violentas más sonadas en el país y conocidas en el mundo durante 1980. La primera víctima fue Mario Zamora Rivas; este era hermano de Rubén, quien quizás por ser crítico de Nayib Bukele está siendo procesado de la manera más estúpida en el caso de la masacre en El Mozote. Tras la muerte de Mario, procurador general de pobres y dirigente del Partido Demócrata Cristiano, hubo más ejecuciones; monseñor Óscar Arnulfo Romero y otros nombres engrosaron la larga lista. Entonces no existía la figura estatal del “ombudsman”, cuya traducción al español es “defensor del pueblo”.

    Pero esos crímenes no fueron los únicos. Según la Comisión de la Verdad, citando al Socorro Jurídico Cristiano, la matancinga en ese año sumó casi doce mil personas entre la población civil no combatiente; la inmensa mayoría asesinadas a manos de fuerzas gubernamentales, pero también las hubo producto del accionar guerrillero. Además, una gran cantidad de gente fue detenida arbitrariamente y torturada; también abundaron las desapariciones forzadas. Junto con otras atrocidades ocurridas antes y durante la guerra, a excepción del caso de la masacre de los periodistas holandeses, quienes ordenaron y planificaron la barbarie así como quienes la financiaron y encubrieron permanecen protegidos por la impunidad.

    Solo que ahora, existe la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) como institución encargada –entre otras funciones– de asistir a “presuntas víctimas”. Al menos aún aparece en nuestra ninguneada y violada Constitución. Y todas las personas que sobrevivieron a los atropellos contra su dignidad junto a aquellas familias de las que no, no son “presuntas víctimas” sino víctimas reales que sufrieron antes por dichos vejámenes y han seguido siendo ultrajadas hasta la fecha al negarles siempre el conocimiento de la verdad sobre los hechos que las afectaron, la justicia que debió ser impartida y la reparación que les es debida.

    Fuera de algunos informes puntuales y bastante contados, como en el caso de la masacre dentro de la universidad jesuita perpetrada hace más de 36 años, la PDDH no ha estado a la par de esa parte de nuestro pueblo sufriente que en su mayoría habitó y habita el abajo y el adentro nacionales. Podríamos imputar a sus anteriores titulares de haber pecado por omisión, con o sin mala leche, al no agarrar por los cuernos al toro de la arbitraria protección de los autores imprescindibles de las canalladas del pasado.

    Pero ni el primer procurador –Carlos Mauricio Molina Fonseca, buena persona pero desconocedor en su momento de la materia– ni Eduardo Peñate Polanco, exjuez y exmagistrado cuestionado por su pasado en la judicatura y sancionado internamente dentro del Órgano Judicial que renunció al cargo, ni Marcos Valladares quien por ser su adjunto lo sustituyó, hicieron lo que Raquel Caballero de Guevara hizo y está haciendo: arrodillarse sin vergüenza ante el poder y ser tapadera de los malacates oficialistas y sus maldades mientras se dedica a ofender con su desprecio hacia las víctimas y hasta burlarse de estas.

    A sus actitudes y expresiones bayuncas –como enojarse y no responder en una entrevista al preguntarle por el nepotismo comprobado durante su primer mandato o presumir de su “linda cara” mientras “comparecía” ante la comisión legislativa respectiva al cuestionarla por sus viajes al exterior durante el segundo– debe sumarse algo más reciente e infame: la repartición de los premios y reconocimientos institucionales que acostumbran realizar anualmente desde hace un buen tiempo. ¿Por qué? Pues, entre otras razones, por haber galardonado a la Policía Nacional Civil siendo acusada de violar derechos humanos en el marco del régimen de excepción

    Además, por haberle entregado una estatuilla a Carlos Marroquín –alias “Sliptone”– nombrado por Bukele como director de Reconstrucción del Tejido Social y mantenido en el cargo hasta la fecha pese a que hace unos años escuchamos una grabación nunca desmentida en serio, no obstante la anuencia del medio que lo publicó a someterla a un peritaje para demostrar su autenticidad. En este, Marroquín se oye conversando con un desconocido integrante de una mara acerca de la protección y la ayuda que le brindó a un destacado líder pandillero para huir del país.

    A él, junto a la citada corporación policial y otras objetadas entidades estatales, la “defensora del puesto” le agradeció “por cada palabra y acción” buscando “proteger la vida, acompañar el sufrimiento, promover la justicia y sembrar esperanza”. ¿Proteger a quiénes? ¿A los liderazgos de esas agrupaciones criminales? ¿Sembrar esperanza entre una población desesperada por tantas causas? Debería ella responder tales interrogantes. Y usted que leyó estas líneas, me gustaría que respondiera esta: ¿Esta doñita es impresentable?

  • Modernización acelerada, viejos retos por afrontar: la transformación del Derecho Laboral salvadoreño en 2025

    Modernización acelerada, viejos retos por afrontar: la transformación del Derecho Laboral salvadoreño en 2025

    El Derecho Laboral en El Salvador atraviesa un proceso de modernización profunda. La reciente aprobación de la Ley para la Protección de Datos Personales ofrece un hito importante: por primera vez el país cuenta con una norma integral que regula el tratamiento de información personal de trabajadores y empleadores, consolidando derechos al acceso, rectificación, cancelación y oposición (ARCO-POL), así como obligaciones de custodia, seguridad y transparencia. Esta ley no es un accesorio: es una herramienta que reconoce la dignidad de las personas en un mundo laboral crecientemente digital y globalizado.

    De igual forma, la ratificación del Convenio 190 de la OIT sobre violencia y acoso en el mundo del trabajo consolida un compromiso internacional: visibilizar y sancionar conductas que vulneran la dignidad, la integridad física y psicológica de quienes laboran. Por primera vez, la normativa internacional exige que empleadores, sindicatos y Estado garanticen espacios laborales libres de violencia, sea en oficinas, casas, centros de trabajo o en entornos virtuales.

    Existiendo, a nuestro criterio, una deuda pendiente con una normativa secundaria que desarrolle todos los derechos y obligaciones detallados en el Convenio referido. A ese impulso normativo se añade una práctica judicial moderna: cada vez con más frecuencia se admite la prueba digital en procesos laborales, reconociendo que las relaciones laborales, los contratos, las comunicaciones y hasta las evidencias de acoso o incumplimiento pueden residir en plataformas electrónicas.

    Ese reconocimiento —aunque todavía con matices— desplaza la cultura del papel y consolida un enfoque de Derecho Laboral adaptado a la era digital. No obstante, más allá de estos logros, el escenario exige anticipación.

    Tal como advierte un reciente artículo sobre empleos en riesgo para 2030, la automatización y el uso de inteligencia artificial (IA) amenazan empleos administrativos, de oficina, contables, teleoperadores y otras ocupaciones repetitivas. Esa tendencia obliga al país no solo a modernizar la regulación tradicional, sino a construir un marco jurídico capaz de responder a la transformación estructural del trabajo: modalidades transnacionales, teletrabajo mas flexible, colaboradores que prestan servicios desde otro país para empresas sin presencia local, jornadas asincrónicas, la desconexión digital, regulación de algoritmos y protección de Derechos Fundamentales en entornos virtuales.

    En pocas palabras: el Derecho Laboral salvadoreño requiere Normas que garanticen Derechos ante la algorítmica, reglamentos claros para trabajadores remotos y transnacionales, protección frente a vigilancia digital, regulación sobre inteligencia artificial en la gestión del talento, así como estándares de formación continua. El camino recorrido en 2024–2025 demuestra voluntad normativa: protección de datos, dignidad, acoso cero, reconocimiento de lo digital.

    Pero el desafío del futuro —una revolución en la naturaleza del trabajo— demanda visión, actualización constante y compromisos de largo plazo. Si logramos anticipar esos cambios con regulación adecuada, no solo preservaremos Derechos sino que construiremos un mercado laboral competitivo, justo y preparado para la economía del siglo XXI.

    * Jaime Solís es experto en Derecho Laboral