Categoría: Opinión

  • Luces y sombras en la República

    Luces y sombras en la República

    El sistema totalitario castrista ha causado a la nación cubana profundos y vastos prejuicios, entre ellos, el abandono de nuestros acontecimientos patrios más relevantes, incluido el 20 de mayo, día que proclamamos la independencia nacional.

    Es de suponer que las fechas patrias para algunas personas no tengan importancia, no obstante, esos términos son los puntales fundamentales de la historia de toda nación, razón por la cual los exiliados cubanos recordamos con devoción el 10 de octubre, el 24 de febrero y el ya mencionado 20 de mayo entre otras efemérides a tener presentes.

    El 20 de mayo último Cuba cumplió formalmente 123 años de República, aunque solo tenemos 57 años de vida republicana puesto que perdimos la República hace más de 66 años cuando Fidel Castro y sus acólitos, establecieron las bases para imponer en nuestro país un régimen totalitario.

    Destruir los valores republicanos y eliminar la convivencia democrática fue un objetivo de rápido cumplimiento, que demostró lo poco enraizado que estaban entre muchos de nuestros conciudadanos, esos conceptos.

    Hace unos días recordábamos que la sede del congreso nacional fue la sede de una feria ganadera a los pocos meses del triunfo de la insurrección sin que tal atrocidad motivara protestas firmes y categóricas de parte de la ciudadanía, mientras ocurrían a lo largo y ancho del país otras tropelías de las cuales ha de sentirse vergüenza.

    Cierto que no vivíamos en el paraíso. En nuestro país había muchas injusticias, eran necesarios ciertos cambios sociales y políticos y la sustitución de un importante sector del liderazgo nacional, sin embargo, estábamos situados entre los países con mejores índices sociales y económicos de toda América Latina.

    Es justo reconocer que, aunque distábamos mucho de ser un estado modelo disfrutábamos de ventajas y progresos a los que la mayoría de los países del hemisferio no tenían acceso.

    En solo poco más de cinco décadas y media llegamos a tener, 1958, 12 universidades de las cuales tres eran públicas. Lastimosamente solo el 77.9% de los cubanos sabían leer y escribir, sin embargo, ocupábamos la tercera posición en América Latina, después de Argentina y Uruguay en esa capacidad.

    Padecíamos de una corrupción política y administrativa muy severa y sufríamos de bandas de delincuentes que se hacían pasar por actores políticos para justificar sus numerosos asesinatos, pero lo que es peor, muchos de estos delincuentes estaban al servicio de algunos de los políticos más notables del país y también de algunos profesores universitarios.

    Confrontábamos numerosos problemas, sin embargo, se habían resueltos más de los que se enfrentaban, aunque desde mi perspectiva, el golpe militar del 10 de marzo de 1952 que rompió el ritmo constitucional, propició un desequilibrio que afectó gravemente a la Nación y facilitó la irrupción del totalitarismo en nuestro país.

    Cierto que la Constitución de 1940 fue restablecida en 1955, no obstante, el clima político y la convivencia no volvieron a ser los mismos a pesar de los progresos económicos.

    El periodo previo al triunfo de la insurrección la situación económica y social estaban en franco proceso de mejora.

    El doctor Salvador Vila, en su libro, “Cuba, Cenit y Eclipse”, afirma, “muchos de nosotros mismos ignorábamos hasta qué punto llegaba el grado de desarrollo alcanzado en comparación con el resto de América Latina y el mundo y es preciso conocerlo y recordarlo con orgullo.”.

    Contábamos con amplias libertades económicas y una notable movilidad social. Las inversiones extranjeras eran importantes y la legislación laboral era significativamente positiva, aunque no se cumpliera en su totalidad.

    La Constitución de 1940, elaborada en asamblea pública por todas las fuerzas políticas del país, incluidos los comunistas, establecía la división de los poderes públicos y la independencia de los mismos junto a prerrogativas sociales y económicas mucho más avanzadas que la mayoría de otras legislaciones del hemisferio.

    Salarios mínimos, fijada por comisiones paritarias de patronos y obreros. Prohibición de hacer descuento de los salarios o sueldos de los trabajadores; el estipendio de los trabajadores tenía que ser saldado en dinero no en mercancías; seguro social obligatorio, incluida la invalidez y la vejez; derecho a jubilación por antigüedad y pensión por causa de muerte, siendo Cuba el primer país del mundo que otorgó este derecho a los trabajadores agrícolas.

    El experimento totalitario castrista ha resultado ser un rotundo fracaso. Los cubanos están en la actualidad en muchas peores condiciones económicas, políticas y morales que el primero de enero de 1959.

    Pedro Corzo es periodista cubano.

  • El viaje del maestro Remigio

    El viaje del maestro Remigio

    A las tres de la mañana se levanta el profesor Remigio Hernández García para lograr llegar a tiempo al instituto, en Jujutla, en donde es maestro desde hace un año.

    A las cuatro de la mañana toma el primer bus desde Tacuba, en el departamento de Ahuachapán. Su lugar de residencia. Remigio Hernández, de 42 años de edad, nos narra cómo le costó culminar sus estudios; en ese largo caminar atravesó muchas dificultades, pero nunca se rindió.

    Siempre anheló ser docente; sin embargo, la oportunidad la tuvo con más de 40 años de edad. ¿Cómo fue que decidió estudiar pedagogía? Decidí estudiar debido a la falta de oportunidades en el entorno laboral, al ver que otros podían lograr su objetivo. Eso me motivó. Emprendí en el año 2017 el proceso para ingresar a la Universidad de El Salvador (UES), me sometí a dicho examen de admisión y logré obtener un resultado favorable. Sin embargo, en la UES me daban la oportunidad de someterme a segunda fase en el año 2018. Por aspectos laborales, se pasó el tiempo de someterme al examen nuevamente, pero también hice el proceso para ingresar por estudio socioeconómico. Fue así que fui admitido en dicha universidad. Es aquí donde me empezó a gustar más la pedagogía; ya que, me motivé con los primeros resultados.

    Al maestro Hernández le ha costado su carrera universitaria, igual que a miles de estudiantes. Cuando estudió la licenciatura en Enseñanza de las Ciencias Naturales, tuvo que atravesar muchas adversidades. Viajar desde Tacuba hasta la Universidad de El Salvador, en la capital, no fue fácil. La pandemia hizo que estudiase de manera virtual; sin embargo, le tocaba ir a hacer prácticas educativas al laboratorio en la UES. Su perseverancia le dio la oportunidad de ser miembro de la Junta Directiva de la Facultad.

    ¿Cuál ha sido el obstáculo más grande en su vida? Considero la falta de comprensión por parte de los patronos; ya que, en su momento de estudiar, también tenía una responsabilidad laboral; además de minimizar el esfuerzo que estaba realizando, siempre buscaban una manera de desanimarme para que ya no siguiera estudiando.

    ¿Qué pensaba cuando era ordenanza y laboraba en una escuela de Tacuba? Sentía el deseo de luchar y cambiar por mi vida. Antes de empezar a estudiar, pensaba que muchos abusaban de las funciones que en su momento estaba ejerciendo, pero también pensé: “tengo que estudiar”. Sentí la inspiración de algunos docentes. Cuando empecé mi proceso de formación, pensé; que me absorbería tanto trabajo y que no tendría el espacio para poder cumplir con las responsabilidades académicas.

    Con respecto a la deserción escolar y motivación, el maestro Remigio utiliza charlas motivacionales e incluso les habla a sus alumnos sobre las dificultades que tuvo en su formación; ya que, algunos alumnos quieren desistir de su formación de educación media. Están a un paso de ingresar a la universidad; sin embargo, pocos siguen estudiando. Con respecto a su jornada laboral, planifica sus clases de acuerdo a la comunidad educativa, en este caso, imparte clases a estudiantes de bachillerato como especialista en Ciencias Naturales en el Instituto Nacional de Jujutla, Ahuachapán. Lugar a donde viaje todos los días en la jornada laboral de lunes a viernes.

    El profesor manifestó que aconseja mucho a sus estudiantes, los mantiene involucrados, tanto en las actividades curriculares como extracurriculares. Exhortó que su mejor experiencia como docente ha sido poder darles a conocer a sus alumnos que antes de ser profesional fue ordenanza y que el proceso académico no fue fácil. Como docente, en donde tiene poco tiempo ejerciéndolo, tiene la satisfacción personal, el conocimiento que se adquiere en la formación.

    El tacubense manifestó que sus triunfos se los dedica, primeramente, a Dios por darle la capacidad y el entendimiento de obtener un título universitario, a su familia, que no se quejó de él cuando casi no tenía comunicación con ellos; a los docentes que lo motivaron para que pudiera seguir estudiando. Nunca claudicó.

    ¿Tiene algún consejo para los que declinan seguir estudiando? Que sí se puede y que me pondría de ejemplo si tuviera la oportunidad de contarles mi proceso de superación, que sin esfuerzo no hay victoria. El profesor Remigio, igual que cientos de maestros, se preocupa por la deserción escolar de sus estudiantes y la falta de motivación de parte de los padres de familia para que sigan estudiando una carrera universitaria.

    Remigio expresa que quiere seguir estudiando. No ha sido fácil lo que le ha tocado vivir. Al final de la faena, lo esperan su esposa y sus tres hijos. Muy amablemente, mandó su título como profesional, siendo un ejemplo de que, no importa la edad ni los sacrificios, lo importante es cumplir los sueños.

    • Fidel López Eguizábal, docente Investigador Universidad Francisco Gavidia
    flopez@ufg.edu.sv

  • ¿Ha sido eficaz la dolarización en El Salvador?

    ¿Ha sido eficaz la dolarización en El Salvador?

    El proceso que condujo a la dolarización en El Salvador se originó en enero de 1994 con un memorándum elaborado por el economista Manuel Enrique Hinds al entonces presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Roberto Orellana Milla.

    En ese documento, Hinds observaba que, tras liberalizar el mercado cambiario, el tipo de cambio del dólar frente al colón tendía a reducirse, en lugar de aumentar, debido al creciente flujo de remesas enviado por los salvadoreños migrantes.

    Esta situación, según él, limitaba no solamente la competitividad de las exportaciones, sino también la inversión, el crecimiento económico y la generación de empleo.

    Hinds sostenía que la migración era como una forma de maquila transnacional: los salvadoreños trabajaban en Estados Unidos, consumían allá y enviaban a El Salvador solo una parte de sus ingresos, lo que equivalía al valor agregado que deja una planta maquiladora.

    Para proteger esta fuente de divisas y evitar una mayor apreciación del colón, el Estado debía enfocarse en reducir la inflación y bajar las tasas de interés, en lugar de intervenir con devaluaciones nominales.

    Aunque respaldaba el régimen de flotación controlada aplicado en ese momento, advertía sobre los riesgos de un mal uso político del BCR.

    Por ello, sugería analizar la posibilidad de adoptar un currency board (caja de convertibilidad).

    Bajo este régimen, la autoridad monetaria renuncia a la política monetaria activa y emite moneda local solo si cuenta con un respaldo del 100 % en reservas de una divisa extranjera —generalmente fuerte, como el dólar—, a una tasa fija.

    En octubre de 1994, Hinds y tres economistas chilenos presentaron una propuesta de política económica que incluía establecer una caja de convertibilidad, eliminar los aranceles para transformar al país en una “zona franca global”, elevar el IVA y aumentar las privatizaciones.

    La propuesta fue presentada en una reunión en Washington D.C. ante funcionarios del Banco Mundial, el BID y el FMI.

    Sin embargo, recibió más escepticismo que apoyo.

    Los expertos señalaron la falta de condiciones institucionales en El Salvador, como una política fiscal robusta, flexibilidad laboral y un sistema financiero adecuadamente regulado, que hacían inviable su implementación sin riesgos severos.

    FUSADES, por su parte, solicitó un estudio al economista chileno Pedro Arriagada, quien consideró viable establecer una caja de convertibilidad, siempre que el país alcanzara pronto un equilibrio fiscal.

    Recomendaba fijar el tipo de cambio entre ¢9 y ¢10 por cada dólar.

    En enero de 1995, Hinds fue nombrado ministro de Hacienda, desde donde tomó el liderazgo político para promover su propuesta.

    Sin embargo, la propuesta de establecer una convertibilidad perdió fuerza a medida que se deterioraba la situación económica en Argentina —país que también había adoptado este sistema—.

    A ello se sumó que, entre 1995 y 1999, la mora de los bancos en El Salvador se aumentó del 3 % al 7.3 %, mientras que su rentabilidad patrimonial cayó de 25.4 % a apenas 3.6 %.

    En este contexto, Hinds abandonó la idea de la caja de convertibilidad y pasó a convertirse en el principal promotor de la dolarización.

    Según Hinds, la dolarización eliminaría el riesgo de devaluación, reduciría el riesgo país, controlaría la inflación y bajaría las tasas de interés.

    Además, protegería el poder adquisitivo de los salarios, mejoraría la calidad de los créditos, daría seguridad al ahorro, aumentaría la confianza de los inversionistas y generaría un entorno más favorable para las exportaciones, el empleo y el crecimiento económico.

    Sus argumentos comenzaron a ganar atención internacional.

    En 1999, fue el único centroamericano invitado a exponer en las audiencias del Senado de Estados Unidos sobre dolarización en América Latina.

    Entre 1996 y 1999, desarrolló una intensa campaña de promoción que incluyó seminarios, artículos de opinión y conferencias.

    Después de terminar su gestión como ministro, en mayo de 1999, continuó trabajando junto al BCR y la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA) en promover activamente la iniciativa.

    Gracias a sus gestiones, El Salvador fue sede en noviembre de 2000 de la XXXIV Asamblea de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN).

    En esa ocasión, el expresidente argentino Carlos Menem aseguró que la dolarización podía reducir el riesgo país entre un 30 % y 50 %, disminuir el costo de los intereses, mejorar el déficit fiscal y generar certeza cambiaria.

    Pocas semanas después, se aprobó la Ley de Integración Monetaria, lo que permitió que la dolarización entrara en vigor el 1 de enero de 2001, eliminando definitivamente al colón como moneda nacional.

    Hinds y los bancos lograron el verdadero objetivo que perseguían, ya que tras su entrada en vigor se redujeron las tasas de interés y la mora bancaria.

    Sin embargo, a 25 años de su adopción, las promesas de un bienestar creciente sustentado en mayores niveles de inversión, empleo, crecimiento económico y mejora de los salarios reales siguen sin cumplirse.

    Lejos de ello, la dolarización —promovida como un salto hacia la modernidad— terminó consolidando un modelo económico profundamente dependiente de la migración y las remesas, que hoy enfrenta el riesgo de colapso ante las medidas impulsadas por la Administración Trump.

    William Pleites es director de FLACSO El Salvador

  • Siguiendo tus pasos, bróder

    Hay cuentos infantiles clásicos en los que ‒pese a pasar por situaciones difíciles y hasta peligrosas‒ sus personajes principales como Hansel y Gretel, Caperucita y los tres cerditos terminaron viviendo felices tras superar dichos trances; al final, lograron instalarse en un escenario amable y seguro. No sé si será el más bonito o el más conocido. Eso es opinable. Pero el de la niña cuya cabeza la cubre un gorro rojo del cual cuelga una capa del mismo color, es el que me resulta más indicado para arrancar –de esta peculiar manera– con mi breve opinión sobre el momento actual del país. También porque este relato de ficción se desarrolla en un bosque. Y la principal protagonista de uno de los últimos acontecimientos más sonados acá recientemente, es el de una cooperativa que así fue bautizada.

    Esta es, pues, la “Caperucita roja” guanaca del momento: la Cooperativa El Bosque, ubicada en la apetitosa y apetecida Cordillera del Balsamo. Esa asociación ha sido acechada, hostigada, mordida y atacada por diversos lobos voraces que han querido caerle encima entre arenas movedizas, chanchullos y otros negocios funestos así como por los impulsores de viejas ideas perversas publicitadas como novedosas; estos últimos ‒para colmo‒ reprimieron a sus integrantes sin importar edad ni sexo, para lo cual echaron mano de un recurso indebido: la Policía Militar.

    Indebido porque, según el artículo 68 de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada de El Salvador, su Brigada Especial de Seguridad debe proteger las fronteras e impartir justicia militar. Y la mentada unidad “policial” es el órgano auxiliar para operativizar la segunda de dichas funciones. En general, los militares tienen prohibido constitucionalmente participar en tareas de seguridad pública a menos que exista una situación excepcional ‒como los desórdenes públicos‒ y su control escapa de las manos de la Policía Nacional Civil; para ello se permite su uso temporal. Pero, en este caso, no hubo tales disturbios. Sin embargo, como nuestra Constitución pasó a ser también un cuento infantil ya ni las formas cuidan.

    A mí me queda claro el mensaje. Se trata de que la gente vea soldados fuertemente armados, con escudos y chalecos en los que resaltan las dos palabras cuyas letras blancas ‒en fondo verde olivo y mayúsculas‒ son bien visibles: POLICÍA MILITAR. Asimismo, pienso que se busca dejarnos claro que la brutalidad para enfrentar al “enemigo” volvió para quedarse. Quienes sufrieron violaciones graves de sus derechos humanos perpetrados con saña por los cuerpos policiales represivos y la milicia, antes y durante la guerra, así deben leerlo; quienes no pasaron por eso, sus padres u otros familiares sobrevivientes de aquella época puede que se lo lean en voz alta. Y así pretenden impedir la lucha organizada y decidida, terca e irreductible que crecerá en la medida que se vayan superando los “cantos de sirena” del “bukelato” y el miedo que se pretende sembrar.

    Pero hay otro mensaje. Contrario al anterior, a todas luces nocivo y perjudicial para las mayorías populares, está el de la acción valiente y creativa impulsada este lunes 12 de mayo por la Cooperativa El Bosque y la población solidaria que la acompañó. Luego de capturar con violencia a algunas personas que participaban en la misma ‒el abogado ambientalista, Alejandro Henríquez y José Ángel Pérez, pastor de la Misión Cristiana Elim de El Salvador, entre estas‒ Nayib Bukele habló de manipulación “oenegera” y partidista, implícitamente le dio la razón a un particular que denunció a la asociación y envió a una ministra a reunirse con sus integrantes para prometerles que nadie les desalojaría. Anunció, además, la próxima aprobación de la Ley de Agentes Extranjeros ‒consumada este martes 20 de mayo‒ para aplicarle a las organizaciones sociales un impuesto del 30 % a las donaciones que reciban. ¿A todas?, es la interrogante.

    El 10 de abril del 2019, siendo Bukele presidente electo por las buenas, el secretario general de Nuevas Ideas distanció a este de Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Juan Orlando Hernández. Nosotros seremos ‒declaró Federico Anliker‒ “parte nuevamente de un grupo de países democráticos donde creemos en que las elecciones y los Estados” junto a “la misma gente” deben “elegir de una forma democrática a sus gobernantes y estos tres países, pues, son muy cuestionados. Son realmente Estados que han sido casi que impuestos por ellos mismos, ellos se reeligen, ha habido muertos”. Así, Anliker escupió para arriba pues Bukele terminó siguiendo rápidamente los pasos de ese trío. Y lo que el nicaragüense hizo hasta ahora caminando, él lo ha hecho corriendo. Por eso, desde hace ratos, se viene tropezando.

  • La entronización de León XIV y su voz por los pobres

    La entronización de León XIV y su voz por los pobres

    Ante la presencia de más de 200 mil feligreses y 150 mil delegaciones oficiales de igual cantidad de gobiernos del mundo, el domingo pasado fue entronizado en la Plaza San Pedro de la Ciudad del Vaticano, como Papa León XIV, el estadounidense-peruano Robert Francis Prevost Martínez, de 69 años de edad, quien el 8 de mayo había sido electo Sumo Pontífice de la iglesia católica.

    Su primer mensaje, una vez entronizado, estuvo lleno de esperanza y fortaleza espiritual ya que hizo un llamado vehemente a la paz y unidad mundial, así como a la conciencia humana en el sentido que criticó a la economía desigual, es decir aquella que explota los recursos del planeta y excluye a los más desfavorecidos acrecentando la pobreza.

    León XVI, de la orden agustino y hoy líder del catolicismo mundial, tras recibir los emblemas papales, entre ellos el palio, una prenda que pende en sus hombros y luce en la casulla, así como el anillo del Pescador (el cual fue hecho a la medida suya y cuando fallezca será destruido, tal como lo indica la tradición) dejó en firme que su orientación social irá encaminada a estar del lado de los pobres y la justicia.

    Su apostolado será una continuación del legado de Francisco y Juan Pablo II, pero también de León XIII, el sumo pontífice que inspiró su nombre y que fue Papa entre 1878 y 1903, tiempo en el cual denunció la explotación de la clase obrera, lo cual lo convirtió en el padre de la doctrina social de la iglesia católica.

    Todos los países y sus gobernantes deben caminar juntos con el objetivo de “construir un mundo nuevo donde reine la paz”, dijo el jerarca católico, ante decenas de representantes de Estados que actualmente viven o apoyan conflictos armados que llevan dolor y luto a la población desprotegida, especialmente niños, adultos y personas pobres.

    Su antecesor Francisco, al igual que Juan Pablo II, fueron fieles impulsores del bienestar común a instaron a los gobiernos del mundo a dirigir a sus países con justicia e igualdad de oportunidades para todos. Se declararon acérrimos críticos de la injusticia y la corrupción, a la cual consideraron el peor de los delitos. Es seguro que bajo su filosofía teológica de la doctrina social de la iglesia, León XIV también mantendrá el criterio contra las injusticia y la corrupción.

    Francisco instó a los países a combatir la pobreza crean oportunidades de desarrollo para todos. A los países del Primer Mundo los instó a impulsar política de fomento de desarrollo en los países tercermundistas. “Deben llevar paz y progreso, no conflictos”, esa es una forma de evitar las migraciones forzadas dentro de un territorio y de un país a otro país, dijo Francisco, al criticar las políticas contra migrantes que anunció Donald Trump, en 2017 cuando iniciaba su primer período como presidente estadounidense. León XIV ha reiterado que su posición es similar a su antecesor, respecto al tema de los migrantes y las políticas de desarrollo humano.

    Y es que León XIV nacido en Chicago, Illinois, Estados Unidos, en septiembre de 1955, vivió desde 1985 en diversas ciudades de Perú, donde en 2015 adquirió la nacionalidad. Haber vivido como misionero, sacerdote y posterior obispo, le permitió conocer la pobreza de primera mano y sentirse identificado con aquellos que tienen carencias materiales. León XIV conoció la pobreza, convivió con los pobres y por ende conoce sus necesidades. Haber vivido en un país donde la corrupción estaba presente como un mal endémico similar en casi todos los países latinoamericanos, le da la sapiencia y la autoridad de saber que la corrupción es la principal promotora de la pobreza que en muchos lugares llega a ser extrema y motivo de migración forzada,

    Mucho se dice que antes de morir Francisco preparó a su sucesor y que el cónclave cardenalicio tuvo el tino y la inspiración divina para decantarse por Prevost Martínez como continuador de la misión pedrina. Si así fue, pues es lo mejor que pudo pasarla a la iglesia católica, porque la esperanza de los más de mil millones cuatrocientos mil católicos y del resto de la humanidad, es que el Sumo Pontífice adopte el rol unificador y promotor de hermandad.

    Queremos un Santo Papa que no sea excluyente, que sea mediador, vigilante del talante del sacerdocio, moderno y visionario, estandarte y voz de los pobres y excluidos, que sea rígido a la hora de defender a los desprotegidos, crítico de los sistemas antihumanos e injustos. Queremos, a la cabeza de la iglesia católica universal, a un líder que sepa guiar a la feligresía mundial, que proteja al pobre y abogue por ellos, que como buen líder se muestre amigable, ecuánime, inteligente, organizado y sobre todo útil.

    En lo personal no dudo que León XIV, quien siendo misionero visitó a nuestro país en 2012, será un Papa trascendental, con un mensaje esperanzador y cristiano. Estoy seguro que nunca se alejará de la gente y que siempre estará listo para acompañar el clamor de los que materialmente tienen menos privilegios. Los católicos y cristianos en general tenemos fe y esperamos que León XIV sea el líder que siguiendo el legado de San Pedro, nos guíe y nos llene de fortaleza espiritual. Fortaleza cristiana.

  • Me gusta, Pepe, que disgustes

    Me gusta, Pepe, que disgustes

    No es fu00e1cil encontrar obituarios balanceados cuando mueren ciertos personajes pu00fablicos. A algunos se les elogia o se les desprecia, a veces sin matices, dependiendo del radicalismo ideolu00f3gico de quien escriba sobre ellos. En ocasiones, esas palabras un tanto apresuradas, hilvanadas por periodistas y columnistas al hilo del fallecimiento reciente, nos hablan mu00e1s de sus autores —de sus filias y fobias— que de las figuras reseu00f1adas. No ha sido distinto con el ex presidente uruguayo Pepe Mujica, vu00EDctima del cu00e1ncer el 13 de mayo.

    Abro la versiu00f3n digital de un medio que incluye la palabra “derecha” en su nombre y me encuentro el siguiente encabezado: Pepe Mujica, el hombre que ocultó un pasado manchado de sangre y violencia. En el texto se critica el perfil de “campesino sabio” y “abuelo pacifista” que se ha “vendido” del antiguo líder de los tupamaros, recordu00e1ndonos que su organizaciu00f3n guerrillera fue responsable “de múltiples actos de violencia armada en las du00e9cadas de 1960 y 1970”. Mu00e1s adelante la nota afirma que Pepe “no mostró un solo gesto de arrepentimiento por sus cru00edmenes” ni pidió perdón a las vu00edctimas de sus atentados. La frase final es lapidaria: “Mujica no era un héroe: era un terrorista reciclado en presidente”.

    En otro diario que incluye la palabra “izquierda” en su nombre, la columna que leo tilda de “revolucionario arrepentido” al ex mandatario uruguayo en su titular. Esta necrológica —escrita desde la acera de enfrente— tampoco ofrece demasiado espacio de maniobra a sus lectores: Pepe fue un “defensor de las instituciones del sistema capitalista”, una “expresión extrema” de una izquierda latinoamericana desradicalizada y alguien que “jugó un papel central en la reconciliación con los militares responsables de crímenes durante la dictadura”. El autor califica el discurso de Mujica como uno que ofició de “mensaje derrotista y disciplinador (sic), que contrasta dru00e1sticamente con los ideales revolucionarios de su juventud”.

    Reconozco el interés que me despierta la confrontación de estos febriles obituarios, tan absolutamente separados por sus respectivas ideologías y, sin embargo, tan insólitamente unidos en su desprecio al personaje. Me gusta, lo confieso, el disgusto que provoca la figura de Pepe Mujica en ambas puntas del espectro ideológico hispanoamericano. Algo debió hacer bien el viejo, imagino, para que los saurios de uno y otro lado se apresuren a criticar su legado, retratu00e1ndolo como un sanguinario irredento al que ningún mérito debe reconocerse, o como un vergonzoso camarada que terminó edulcorando el ideal socialista por el que había disparado fusiles y lanzado bombas.

    Sospecho que los radicales tienen numerosas razones para sentirse incómodos con Mujica. Les resulta muy difícil, para empezar, reclamarlo como suyo. Nadie que siga creyendo en los postulados marxistas sobre la violencia podría hoy explicarse por qué Pepe, hacia el final de su vida, se refirió mu00e1s a la gran batalla ética de nuestro tiempo que a la juru00e1sica lucha de clases. “La vieja izquierda”, escribió, “vive demasiado de la nostalgia… Le cuesta entender por qué fracasó y tiene grandes dificultades para imaginar nuevos caminos”.

    En la otra orilla también escuece el hecho de que Mujica fuera un ejemplo vivo de coherencia moral. A eso que él llamaba “cultura del egoísmo”, lo desafiaba con algo mu00e1s que frases hechas, encarnando la sobriedad de maneras contraculturales, casi lacerantes. En cuerpo y alma, vivía contradiciendo el atu00e1vico afu00e1n de lucro y lujo. “Los pobres son los que quieren mu00e1s”, decía, “esos a los que no les alcanza nada. Esos sí son pobres, porque se meten en una carrera infinita”. Alguien tan desprendido de todo lastre, claro, apenas encaja en ninguna parte.

    Pero sin duda el peor lastre del que Pepe se desprendió fue el odio. En sus días de guerrillero y delincuente, el aborrecimiento por quienes pensaban diferente era condición indispensable para la lucha. Che Guevara, en aquellas espeluznantes palabras dirigidas a la Tricontinental (1967), otorgaba la legitimidad revolucionaria de que se revestía aquella furia criminal juvenil: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa mu00e1s allu00e1 de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y cu00f3lida mu00e1quina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”.

    Al salir de la prisión, sin embargo, en 1985, Mujica también se había liberado de las cadenas mentales que justifican el exceso. Y ya no volvió a ceder terreno ante ellas. Por eso, el año pasado, volvió a distanciarse de la “dictadura del proletariado” fijada en Cuba desde hace mu00e1s de 60 años con dos vocablos: “No sirve”. Por eso llegó a decir que Venezuela y Nicaragua eran “indefendibles”, acusando a sus dirigentes de “jugar a la democracia” mientras perpetraban fraudes electorales.

    Por eso, al dejar su curul de senador en 2020, recordó que, aunque tenía muchos defectos, había uno de cuya redención se consideraba orgulloso. “Soy pasional”, dijo entonces, “pero en mi jardín hace décadas que no cultivo el odio, porque aprendí una dura lección que me impuso la vida: que el odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad frente a las cosas. El odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye”.

    Por deformación ideológica e inercia histórica, los socialistas tienen jardines sembrados de cadu00e1veres porque el rencor se ha apoderado de sus conciencias. Pepe Mujica entendió, a golpe de claridad, que así es imposible cambiar el mundo. Y esa lección suya es imperecedera.

  • La urgente necesidad de modernizar el Código de Trabajo salvadoreño ante los cambios tecnológicos

    La urgente necesidad de modernizar el Código de Trabajo salvadoreño ante los cambios tecnológicos

    El mundo del trabajo ha experimentado transformaciones profundas en la última década, impulsadas principalmente por los avances tecnológicos, la digitalización y los nuevos modelos de negocio. El Salvador no ha sido ajeno a esta evolución, sin embargo, su marco normativo laboral —en particular el Código de Trabajo— continúa anclado a una realidad del siglo XX, lo que genera una creciente brecha entre la legislación vigente y las necesidades actuales del mercado laboral.

    El Código de Trabajo salvadoreño, promulgado en 1972, fue diseñado para regular relaciones laborales tradicionales, centradas en la figura del trabajo subordinado, presencial y permanente. Este enfoque, aunque útil en su momento, se ha vuelto insuficiente para abordar las nuevas formas de empleo que han surgido con el desarrollo de la economía digital, como el teletrabajo, el trabajo por plataformas digitales, los freelancers, o los modelos híbridos de contratación.

    Uno de los mayores retos que presenta el actual Código es la falta de regulación clara sobre el trabajo remoto. Aunque durante la pandemia de COVID-19 se aprobó una Ley de Regulación del Teletrabajo, esta sigue siendo limitada y no se encuentra plenamente integrada en el cuerpo normativo laboral. En consecuencia, existen vacíos legales en aspectos como la desconexión digital, la jornada laboral flexible, el derecho a la intimidad del trabajador, y el uso de herramientas tecnológicas proporcionadas por el empleador, por mencionar algunos.

    Asimismo, el auge de la automatización y la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos. La sustitución parcial o total de tareas humanas por sistemas automatizados está modificando la estructura del empleo en sectores como manufactura, servicios financieros, atención al cliente y logística. Este fenómeno requiere una normativa que facilite la reconversión laboral, incentive la formación continua y proteja a los trabajadores desplazados sin obstaculizar la innovación empresarial.

    Además, el trabajo a través de plataformas digitales —como servicios de entrega, transporte o tareas esporádicas— ha dado lugar a una “zona gris” en la legislación laboral. Estas relaciones no encajan fácilmente en las categorías tradicionales de trabajador dependiente o independiente, lo que deja a miles de personas sin cobertura efectiva de derechos laborales básicos como seguridad social, vacaciones, indemnización o protección contra despido arbitrario.

    Modernizar el Código de Trabajo no significa eliminar las protecciones existentes, sino adaptarlas a la nueva realidad del empleo. Es necesario un enfoque equilibrado que reconozca los derechos de los trabajadores y, al mismo tiempo, ofrezca flexibilidad a las empresas para innovar y competir. Esto implica, entre otras reformas: definir nuevas categorías laborales, regular con mayor precisión el teletrabajo, establecer derechos digitales, promover la capacitación continua y desarrollar mecanismos ágiles de resolución de conflictos.

    El contexto internacional también exige cambios. Los tratados de libre comercio, las condiciones para inversiones extranjeras y los compromisos en materia de derechos laborales, exigen un marco normativo moderno, coherente con estándares internacionales y capaz de responder a las exigencias del desarrollo sostenible.

    En conclusión, la modernización del Código de Trabajo salvadoreño no puede seguir postergándose. Adaptar la legislación a la realidad del siglo XXI no solo es un imperativo legal, sino también una condición necesaria para fomentar un entorno laboral más justo, competitivo e inclusivo. El reto es grande, pero ineludible: un nuevo marco laboral que refleje la complejidad, flexibilidad y diversidad del trabajo en la era digital.

    • Jaime Solís. experto en Derecho Laboral, BDS Asesores

  • Debemos detener las locuras que nos enfrentan

    Debemos detener las locuras que nos enfrentan

    Recuperar el sentido natural de los vínculos y propiciar el entendimiento entre corazones diversos, nos afianza el sentido de familia humanitaria.

    Por ello, es fundamental, que los pueblos se hallen vivos en el compartir. Máxime en una época en la que el hambre extrema crece y los diversos conflictos aumentan. Atmósfera que nos deshumaniza por completo y nos vuelve inhumanos.

    Debes cesar, por consiguiente, el aluvión persistente de pugnas. La paz tiene que ser posible en los hogares, en el trabajo, en la sociedad. Personalmente, me niego a que sea un horizonte imposible. Comencemos, entonces, por poner orden en nuestro quehacer diario, en nuestra cotidianidad, aminorando las tensiones, con el mero hecho de aprender a reprendernos.

    Tiene que ser nuestra primera obligación, enmendarnos, tomar una pausa de descanso entre una discordia y otra. Sinceramente, no podemos caer tan bajo. Necesitamos activar la coherencia, despertar la conciencia y practicar la visión del alma, desterrando el orgullo egoísta de nuestros andares y las reivindicaciones poderosas, midiendo nuestras voces, porque igualmente se puede herir y matar con las palabras, no sólo con las armas.

    Practiquemos, pues, lo de hacer el corazón sin coraza. Bajo esta óptica, considero fundamental el ejemplarizante aporte que las religiones, pueden ofrecer para favorecer contextos de alianza. Hacer comunión y comunidad, de igual forma, nos demanda a ser respetuosos entre sí para construir relaciones de concordia; sin obviar, que donde una puerta se cierra, otra se abre.

    No podemos vivir aterrorizados, quizás tengamos que aprender a amarnos para poder caminar por este mundo de contrariedades y absurdos; esto nos demanda a interiorizar nuestros propios pulsos, con sus poéticas pausas de luz, animados por el deseo del reencuentro más que del encontronazo.

    Activemos, en consecuencia, el discernimiento justo. Por desgracia, la marea de injusticias es otro enloquecimiento más, que debe concluir para remediar las desigualdades entre continentes diversos.

    El espíritu del juego limpio es esencial para cohabitar y poder movernos, comenzando por aprender a valorarnos, queriéndonos los unos a los otros. Salvar las diferencias y promover la igualdad entre análogos, lo considero vital para impulsar ese cambio social de unión y unidad preciso.

    Desde luego, otro mundo es posible cuando dos se hermanan. El hermanamiento es el camino y la comprensión es el abecedario, para volver al lenguaje de lo auténtico.

    Sin duda, es una verdadera necesidad el retorno a la bondad y a la verdad, al menos para poder afrontar con mayor coraje los desafíos de nuestro diario de vida. Es público y notorio, que tampoco se pueden construir relaciones armónicas sustentadas en la mentira, con golpes de pecho falsos, asumiendo connotaciones imprecisas e inciertas, que lo único que hacen es distorsionar la realidad y acrecentar la irracionalidad.

    Son muchos los retos que requieren el compromiso y la colaboración conjunta, porque nadie puede pensar en afrontarlos por sí mismo, pero sí que podemos empezar por estar en paz con nosotros mismos.

    Indudablemente, a poco que nos adentremos en nuestro distintivo hábitat interno, descubriremos que la mayor parte de las locuras actuales son necedades humanas, como la soberbia.

    Este mal envenena el sentimiento de fraternidad, tan necesario como imprescindible, en un orbe globalizado de gentes pensantes. En todo caso, poco se puede hacer con una ciudadanía sumida en el poseer y en el tener, endiosada a más no poder, sólo hay que tener paciencia y no pagar con la misma moneda, porque un día su pedestal se derrumbará.

    Mientras tanto, si acaso, abramos corredores humanitarios y practiquemos la acogida para recoger a los indefensos. Lo significativo está en no desfallecer, para que esta brutalidad sanguinaria acabe y que sea, la condescendencia, la que nos traiga los acuerdos.

  • ¿Tiene El Salvador el peor sistema de salud pública de la región?

    ¿Tiene El Salvador el peor sistema de salud pública de la región?

    El domingo recién pasado un querido amigo de toda la vida me compartió un video sobre los peores sistemas de salud de Latinoamérica. El video, sin referencias de procedencia, mencionaba al sistema de salud de El Salvador como el peor sistema de salud de la región.

    Con la duda y curiosidad que siempre me acompaña comencé a realizar una búsqueda bibliográfica sobre los diferentes rankings de sistema de salud pública que se hubiesen realizado en la región. Evaluar y clasificar los sistemas de salud pública en América Latina es complejo debido a las variaciones en la metodología, los indicadores (como la eficiencia, la calidad, el acceso -que incluye cobertura de servicios- y los resultados sanitarios) y la naturaleza fragmentada de muchos sistemas de salud de la región.

    Sin embargo, varios estudios e informes recientes ofrecen perspectivas comparativas.

    Un estudio realizado por el Instituto de Salud Pública y Ciencias del Cuidado, Universidad de Uppsala, Uppsala, Suecia y publicado en el 2022 por la revista Europea de Salud Pública, encontró que los países de Latinoamérica con los sistemas de salud publica mas eficientes (La esperanza de vida ajustada en función de la salud (EVAS), la inmunización contra la difteria, la tos ferina y el tétanos (DPT) y la tasa de supervivencia de los menores de 5 años se eligieron como resultados, mientras que el gasto sanitario conjunto, el producto interior bruto (PIB) per cápita y la población mayor de 65 años se seleccionaron como insumos), fueron Nicaragua, seguido de Cuba, Honduras, Costa Rica y Chile, mientras que los países con peores resultados fueron Surinam, Venezuela y Guatemala.

    Según el informe de la OCDE y el Banco Mundial «Health at a Glance: América Latina y el Caribe 2020», la disponibilidad de recursos varía ampliamente: La densidad de camas hospitalarias es mayor en Barbados, Cuba y Argentina, superando la media de la OCDE.

    La disponibilidad de camas en UCI está por encima de la media regional en Brasil, Uruguay y Argentina, mientras que países como El Salvador, Costa Rica y Perú presentan los índices más bajos. La densidad de médicos es superior a la media de la OCDE en Cuba, Uruguay, Trinidad y Tobago y Argentina.

    Debido a la complejidad organizacional y operativa de los diferentes sistemas de salud publica en la región, es bastante oneroso el llegar a una conclusión con evidencia concreta de quienes son los mejores y quienes los peores sistemas. Sin embargo, hay evidencia producida por numerosos estudios y reportes que nos llevan a concluir que los sistemas de salud mas fuertes de la región son Costa Rica, Cuba, Chile, Brasil y Colombia.

    Otros países Centroamericanos como Panamá, Nicaragua y Honduras presentan evidencia de fortalezas en algunos indicadores específicos, aunque siempre acompañado de debilidades profundas en algunos otros. Es indudable también mencionar que los sistemas de salud más débiles de la región se adjudican a Venezuela y Guatemala.

    El liderazgo del Ministerio de Salud de EL Salvador ha estado publicando desde hace mas de 5 años sobre las transformaciones en el sistema nacional de salud bajo la administración del presidente Nayib Bukele destacando avances en infraestructura, equipamiento y cobertura. Incluso publicaron en Diario El Salvador sobre reconocimientos internacionales sobre las acciones integrales del gobierno para garantizar la salud pública. En un país, donde existe una insolvencia de recursos de salud (personal medico y de enfermería), mejorar la infraestructura y equipamiento, si en realidad se ha hecho, poco efecto tendrá sobre el acceso y cobertura de los servicios de salud. El Foro Nacional de Salud denuncio el cierre de 27 equipos comunitarios de salud (ECOS) y otras unidades médicas, lo que al parecer podría afectas a 300 mil personas y sobrecargar hospitales existentes. Asimismo, se han reportado carencias en insumos médicos y medicamentos en algunos centros de salud, lo cual limita la capacidad de atención de nuestro personal médico.

    No olvidemos que se encuentra latente la sombra sobre una posible intención de privatizar la salud, lo que seria el tiro de gracia en el acceso equitativo a los servicios de salud.Nuestro país no tiene el peor sistema de salud publica de la región, ese merito se lo dejamos a la hermana republica de Guatemala, pero por ahí anda y dudo que hayan existido reconocimientos internacionales para un sistema de salud mediocre como el que tenemos en el país.

  • Mi Nueva Escuela: Un paso hacia el futuro educativo con IA y robótica

    Mi Nueva Escuela: Un paso hacia el futuro educativo con IA y robótica

    El Salvador está atravesando una etapa transformadora en su sistema educativo con la implementación del programa y nueva política de educación «Mi Nueva Escuela», que busca modernizar y fortalecer la enseñanza en el país. Sin embargo, lo que realmente está marcando la diferencia es la integración de programas de inteligencia artificial (IA) y robótica en las aulas, un enfoque que promete posicionar al país en un lugar destacado en la educación tecnológica de América Latina.

    El programa «Mi Nueva Escuela» surge como una iniciativa para renovar la infraestructura, los métodos de enseñanza y el acceso a herramientas modernas en las instituciones educativas de El Salvador. En un mundo cada vez más digitalizado, este proyecto tiene como objetivo preparar a las nuevas generaciones para las exigencias de un mercado laboral globalizado y tecnológico.

    Los programas de IA y robótica: más que herramientas, oportunidades

    La inclusión de programas de inteligencia artificial y robótica en las escuelas no solo fomenta el interés por la tecnología, sino que también desarrolla habilidades críticas como el pensamiento lógico, la resolución de problemas y la creatividad. Desde la primera infancia, los estudiantes están aprendiendo conceptos que van desde programación básica hasta cómo los algoritmos pueden transformar industrias completas.

    Este enfoque no solo prepara a los estudiantes para trabajos del futuro, sino que también empodera a las niñas y niños en comunidades que eran marginadas y excluidas, ofreciéndoles la oportunidad de romper ciclos de pobreza a través de competencias globales. Además, estas disciplinas estimulan la colaboración y el trabajo en equipo, cualidades esenciales para cualquier campo profesional.

    Aunque el avance es prometedor, es de reconocer que el Ministerio de Educación Ciencias y Tecnología (MINEDUCYT) ha desarrollado una labor estratégica y titánica superando dos grandes obstáculos en América Latina, la falta de acceso universal a internet y dispositivos tecnológicos, desde la pandemia pasando por suspensiones de clases presenciales por condiciones del clima u otros factores,la comunidad estudiantil tiene sus computadoras de primera generación, así como los docentes. El entrenamiento adecuado para el personal docente también se ha convertidoen una prioridad, ya que la implementación efectiva de estos programas requiere educadores capacitados en áreas tecnológicas.

    Por otro lado, la colaboración con empresas tecnológicas y organizaciones internacionales está avanzando este proceso, facilitando el acceso a recursos y formación. Estas alianzas también podrían garantizar que los programas de IA y robótica evolucionen y se adapten a las necesidades globales y locales.

    Durante la semana del 10 al 16 de mayo, equipos del MINEDUCYT y de ARK Educate visitaron diez centros escolares donde estudiantes de primero, cuarto y séptimo grado presentaron 36 proyectos de innovación desarrollados como parte del programa piloto. Entre los trabajos destacaron soluciones tecnológicas en áreas como filtración de agua, agricultura inteligente, salud asistida por IA, traducción gamificada y herramientas para la reforestación. Este plan forma parte de una transformación curricular sin precedentes en el sistema educativo público salvadoreño, centrada en ciencias, tecnología, matemáticas, computación e inglés.

    El ministro de Educación, Ciencia y Tecnología ingeniero José Mauricio Pineda, destacó la participación de las comunidades escolares. «Desde el diseño de filtros de agua hasta herramientas impulsadas por IA, los estudiantes están dando pasos audaces para construir un futuro mejor, apoyados por sus maestros, familias y mentores», escribió en la red social X.

    «Mi Nueva Escuela», combinado con la implementación de IA y robótica, representa una apuesta audaz y necesaria para transformar la educación en El Salvador. Es un paso hacia un futuro donde las herramientas tecnológicas no sean solo un lujo y exclusividad de ciertos sectores, sino un derecho para todos los estudiantes. Con el compromiso adecuado por parte del gobierno, las instituciones y la sociedad. El Salvador está siendo líder y referente de convertirse en un líder regional en educación tecnológica, inspirando a otros países a seguir su ejemplo.

    *Por Ricardo Sosa. Doctor y máster en Criminología

    Docente certificado en Educación Superior