Categoría: Opinión

  • Femicidio o feminicidio, ¿cuál es la diferencia desde la Criminología?

    Femicidio o feminicidio, ¿cuál es la diferencia desde la Criminología?

    Desde mi perspectiva como criminólogo y victimólogo la distinción entre femicidio y feminicidio, aunque a veces sutil, es crucial para comprender la raíz profunda de la violencia letal contra las mujeres en nuestra sociedad. No se trata de un mero juego de palabras, sino de reconocer la dimensión estructural y el componente de odio que subyace a estos crímenes.

    Si bien el término femicidio puede entenderse en su acepción más literal como el homicidio de una mujer, es la forma extrema de violencia hacia las mujeres, es la muerte misógina de mujeres; por otro lado, feminicidio involucra la impunidad que estos casos en la mayoría de los países. El término acuñado y popularizado por académicas como Diana Russell y Marcela Lagarde, va mucho más allá. El feminicidio implica que la muerte de la mujer ocurre en un contexto de violencia de género, motivada por el odio, el desprecio, la misoginia y las estructuras patriarcales que históricamente han subordinado a lo femenino. En muchos Estados existe negligencia, incompetencia, y ausencia de voluntad política y técnica especializada para investigar, capturar, demandar y lograr la condena del imputado por eso se condena a un Estado.

    En El Salvador leemos, vemos en televisión y redes sociales, escuchamos en radio muchas definiciones erradas, tergiversadas, o con alguna tendencia dependiendo en nombre de quien lo expresa, o generalizando; esta distinción de los términos se vuelve fundamental. No todos los asesinatos de mujeres son feminicidios en el sentido criminológico estricto, como puede ser el caso de un asesinato por robo en un autobús o en un local comercial. Sin embargo, la violencia feminicida sí es un fenómeno palpable y arraigado, donde el odio hacia lo femenino se manifiesta en un continuo de agresiones que culminan en la privación de la vida.

    ¿Cómo se evidencia este odio? Se revela en la brutalidad de los actos, en la cosificación del cuerpo de la víctima, en la saña con la que se infligen las heridas, en la exhibición de los cuerpos como trofeos de poder. Se manifiesta en los celos patológicos que justifican según este hombre machista el control y la posesión, en el castigo ante la autonomía femenina, en la creencia de que la mujer es un objeto desechable.

    Este odio no surge de la nada. Se alimenta de una cultura machista profundamente arraigada, donde los roles de género son rígidos y la autoridad masculina se impone a través de la violencia. Se perpetúa en la impunidad que a menudo rodea estos crímenes en los cinco continentes, enviando el mensaje de que la vida de las mujeres tiene menos valor.

    La relación entre la violencia feminicida y el feminicidio es de causa y consecuencia. Las formas previas de violencia de género –la psicológica, la física, la sexual, la económica– son los escalones que conducen al acto final. El femicidio es la expresión más extrema y letal de ese odio hacia lo femenino que impregna nuestra sociedad.

    Estimado y estimado lector ahora tiene información criminológica para establecer y no confundir el homicidio de una mujer, el femicidio (no tipificado en El Salvador) y el feminicidio. Previo a la aprobación de la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV) pude exponer en varias ocasiones que la palabra femicidio era la que más aplicaba en nuestra sociedad, aunque en el período 2010-2018 si hubo casos de feminicidio por deficiencias y negligencia del Estado, evidentes en casos impunes. La revisión integral y actualización de la LEIV es indispensable luego de 15 años de vigencia.

    Para abordar esta problemática de manera efectiva, debemos ir más allá de la tipificación legal del feminicidio, feminicidio o homicidio de mujer. Es crucial desmantelar las estructuras culturales y sociales que alimentan el machismo y la misoginia. Esto implica una transformación profunda en la educación desde la primera infancia, en los medios de comunicación, en las instituciones, sector privado y en las actitudes individuales. Este odio hacia lo femenino no se combate o erradica por un decreto.

    La lucha contra la violencia feminicida y el feminicidio exige una comprensión profunda de la raíz del problema: el odio hacia lo femenino. Solo reconociendo y confrontando este odio podremos construir una sociedad donde las mujeres puedan vivir libres de violencia y donde sus vidas sean verdaderamente valoradas. La sangre derramada de cada víctima nos recuerda la urgencia de esta tarea.

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología
    www.ricardososa.net

  • De lustrar zapatos a una carrera universitaria

    De lustrar zapatos a una carrera universitaria

    Es importante recalcar que el estudio hace que el destino de muchos seres humanos cambie.

    El caso de Edwin Alexander Tepas Hernández, de 26 años de edad, es para tomarlo de ejemplo. Todo inició cuando Alex dejó de estudiar contabilidad en el Liceo Cristiano por diferentes motivos. Le faltaba un año para poder graduarse de bachiller general. Luego, empezó a lustrar zapatos. Le faltaba un año para terminar el bachillerato, luego se incorporó a modalidad flexible para terminar el bachillerato.

    Estuvo a punto de dejar de estudiar; sin embargo, se preguntó: ¿Sería que toda mi vida lustraré zapatos?

    Ya graduado de bachiller, decidió estudiar la carrera de Derecho en la única universidad pública de El Salvador, Universidad de El Salvador, UES. Cuando realizó el examen de ingreso en la UES, de 50 puntos, sacó 37 puntos de nota. Luego, tuvo la segunda oportunidad de volver a realizar el examen para nuevo ingreso; sin embargo, declinó. Alex no se rindió; su sueño era ser abogado. Así fue como se inscribió en la Universidad Cristiana de las Asambleas de Dios, UCAD. Al principio pensaba estudiar Psicología; pero en esa universidad no tienen esa carrera.

    Con sacrificios y un arduo trabajo, ha lustrado zapatos en el parque Libertad, San Salvador. Gracias a su coraje y empeño, ya lleva su quinto año de la licenciatura ende Ciencias Jurídicas. Alex, igual que miles de estudiantes, ha tenido la mayor dificultad, lo económico.

    Lo más duro que le ha tocado vivir a Alex con respecto a su trabajo de lustrar zapatos son los desalojos en los portales del parque Libertad. Le ha tocado andar con su cajita corriendo de abajo para arriba; ya que, los del Cuerpo de Agentes Metropolitanos CAM lo persiguen. Una historia igual a la de muchos emprendedores o, como les dicen, vendedores ambulantes.

    Lo bueno es que la historia de Alex es de una persona humilde. Sus luchas y triunfos se las dedica a su padre y madre, quienes también han vivido del sector informal. Cuenta, Alex, que su mamá vendía café con pan y que su padre también lustra zapatos. Todos sabemos que muchos hijos copian lo que el padre hace; por eso Alex decidió también hacer lo mismo. Una actividad que le ayudaría a salir adelante y poder culminar su carrera universitaria. La herencia de lustrar zapatos viene desde el abuelo, quien trabajó 55 años lustrando zapatos; su padre ya lleva 27 años y Alex, 8 años.

    El joven comenta que no le gustó trabajar en una empresa, ya que, dice que uno es explotado y no anhelaba ganar el sueldo mínimo. No es fácil ser lustrador de zapatos; sin embargo, él sabe que gana un poquito más. El futuro abogado manifiesta que en el país no hay oportunidades, no hay apoyo para las personas que se ganan la vida en el comercio informal.

    Alex, ¿cómo ha sido su vida en los ocho años que lleva lustrando zapatos? Me ha costado; nos ven de menos. A pesar de la extrema pobreza que podamos llevar, he luchado.

    De ser lustrador, estoy cumpliendo mis sueños, gracias a Dios. Antes era la carrera la que costaba, ahora es terminarla. En la pandemia dejé de trabajar y eso fue difícil para seguir costeándome la carrera. A pesar de los desalojos, he persistido y no me he rendido. No solo a mí me ha afectado lo que sucede en el Centro Histórico, hay muchos jóvenes que del sector informal están sacando sus estudios.

    ¿Qué consejos le puede dar a las personas que declinan luchar por sus sueños? Mi consejo que le puedo dar a las personas que declinan en seguir estudiando es que les echen ganas, que sigan adelante. Pues si yo, lustrando zapatos en el parque Libertad puedo, yo creo que todos podemos esforzarnos, podemos hacer un doble, triple o cuádruple esfuerzo por seguir adelante.

    Yo sueño algún día tener mi título en el campo de la abogacía. Deseo ser la primera persona graduada en mi familia. A pesar de todo lo que hemos sufrido y llorado a raíz de los desalojos, seguimos persistiendo en nuestro trabajo para llegar nuestra comida a nuestra casa, poder pagar nuestras deudas, poder ir sobreviviendo, no con riquezas sino con limitantes, pero gracias a Dios, ahí vamos.

    Alex sueña con graduarse y sacar su notariado y aplicar a una maestría en derecho penal o en criminología. El joven, igual que muchos que estudian derecho, anhela trabajar en la Procuraduría General de la República, Fiscalía General de la República o en los Derechos Humanos. Lo notable de Alex es que anhela sacar de la pobreza a su familia. Con su carrera quiere dar ejemplo a sus primos y hermanos, que al esforzarse en la vida se obtienen los sueños planeados.

    No le han importado las humillaciones que le hacen los del CAM; lo importante es tener esos doce dolaritos diarios. Alex siempre se encomienda a Dios para poder culminar sus días sin problemas. El futuro jurisconsulto; les da las gracias a sus padres porque siempre lo han alentado a seguir adelante. En sus ocho años, Alex logró interpretar, analizar qué es lo que quiere en la vida. No ha sido fácil, pero gracias a Dios no se ha rendido.

    El futuro profesional exhortó aconsejando a la juventud: “La educación, para todos en general, es importante, la cual puede cambiar el futuro de nuestras vidas. Eso es algo fundamental, la educación, desde la niñez, la adolescencia, hasta cuando uno es joven y gradúa de la universidad. Con ello, uno puede ser parte de un cambio en la sociedad”.

    Fidel López Eguizábal es docente Investigador Universidad Francisco Gavidia

    flopez@ufg.edu.sv

  • El Día de la Cruz en el Parque Cuscatlán

    El Día de la Cruz en el Parque Cuscatlán

    El 3 de mayo, el Parque Cuscatlán volvió a convertirse en un escenario de arraigo cultural y encuentro comunitario con la celebración del tradicional Día de la Cruz.

    En el Anfiteatro La Hoja, se instaló la cruz hecha de troncos de árbol de jiote y, a sus pies, se colocó una alfombra de hojas de mata de huerta con flores, montones de fruta, cortinas y niditos de colores, huevitos con confeti y decoraciones de papel picado. Pero la vistosidad de la escena no debe distraernos de la verdadera razón de esta celebración: un profundo deseo de conexión con nuestras raíces, reafirmando que los parques son mucho más que espacios verdes, porque son territorios donde florece la identidad.

    La búsqueda de los troncos de jiote ya da para una crónica, pero igualmente importante fue que el montaje se hizo gracias a los miembros del equipo de trabajo del parque, a voluntarios y estudiantes en servicio social del Instituto Nacional General Francisco Morazán, la Universidad Pedagógica y la Universidad Evangélica y a visitantes frecuentes que usan el parque para reunirse, ejercitarse y procurarse una mejor salud.

    El Día de la Cruz, que forma parte del patrimonio cultural salvadoreño desde tiempos coloniales, simboliza la llegada de las lluvias, la fertilidad de la tierra y la espiritualidad popular. Es una tradición que se transmite con sencillez y orgullo, y que cobra especial fuerza cuando se vive en comunidad.

    Mientras caminaba entre las personas que estaban esperando el inicio de la agenda cultural, escuché comentarios que me llenaron de alegría: “Estoy esperando que empiecen las danzas de Los Historiantes”, contaba una madre a sus hijos, “ellos sacan unos corbos y los golpean y es bien bonito”. Otra señora, venía desde Morazán, me compartió con entusiasmo que había viajado solo para estar presente en la actividad y felicitaba al parque porque todo estaba “impecablemente organizado”. Esas voces espontáneas, que surgen entre la colectividad, son el mejor termómetro del impacto real de este tipo de iniciativas.

    El Anfiteatro de la Hoja, inaugurado junto con la renovación del parque en 2019, ha sido en estos cinco años un escenario multifacético que ha acogido obras de teatro, conciertos, proyecciones de cine, conversatorios, desfiles de moda y actividades comunitarias de todo tipo. Esta infraestructura pública ha demostrado su enorme valor al convertirse en un punto de encuentro para distintas expresiones culturales y sociales. Este 3 de mayo fue nuevamente testigo de la vitalidad de una tradición que se renueva, no como un gesto nostálgico, sino como una afirmación viva de identidad cultural arraigada que trasciende a las nuevas generaciones. En su escenario danzaron los tradicionales Historiantes de San Antonio Abad de Don Celio, los Viejos de Agosto que sacaron a bailar a niños y grandes por igual y los bailarines folklóricos que demostraron sus alegres vestuarios y su técnica deslumbrante. Los aplausos fueron abundantes y muy bien merecidos.

    La actividad se realizó gracias al trabajo articulado entre la Fundación del Parque Cuscatlán (FUNDAPARC) y la Alcaldía de San Salvador Centro y terminó con la repartición de las frutas. Cada persona se llevó la fruta de su selección entre mangos, sandías, melones, plátanos, guineos, paternas, aguacates, mamones, piñas y hasta flor de izote. “¿Señora, y cómo va a prepararla?”, pregunté, y me contestó con una gran sonrisa: “A mi esposo y a mí nos gusta con huevo y en sopa”, respondió mientras se despedía risueña, recordándome que en cada tradición también vive nuestra cocina, nuestros afectos y nuestras historias.

    Donde florece la identidad de la tradición, florecen también la esperanza, la memoria y la comunidad. El próximo 3 de mayo caerá en domingo, y desde la alianza entre FUNDAPARC, la Alcaldía de San Salvador Centro y nuestros socios del sector privado, renovamos nuestro compromiso de mantener viva esta celebración. Que cada fruta compartida al pie de la cruz siga siendo símbolo de generosidad, de encuentro, inspirando a nuevas generaciones a reencontrarse con lo que somos y soñar juntos con lo que podemos ser.

    • Mayu Ferrufino, directora de la Fundación Parque Cuscatlán

  • ¿Les suena?

    Lo que la semana recién pasada generó más comentarios y reacciones, sobre todo en redes sociales, sin duda tiene que ver con las entrevistas segmentadas en tres entregas que el periódico digital “El Faro” les hizo a dos integrantes de la estructura criminal conocida como “Barrio 18 Revolucionarios”. Estas se posicionaron como el notición del momento y se sumaron a otros hechos que tuvieron lugar durante los días previos como la detención ilegal de Kilmar Ábrego, la droga incautada en Panamá que salió de acá y el desastre en la carretera de “Los Chorros”. Pero además existen otros contextos que se agregan al actual “estriptís” de nuestra preocupante realidad, cuyo ocultamiento o ninguneo oficialista no debemos permitir.

    Al contrario, estos deben ser considerados seriamente para tener más clara la “película” sobre la grave situación que impera en nuestra comarca y sus consecuencias al combinarlos con las revelaciones brindadas por ese par de malandros. Revelaciones que, en realidad, ya eran secretos a voces; es decir, las negociaciones del “bukelato” con las maras. Así, lo que está ocurriendo en materia económica y social debe ser conocido y comprendido por la gente a la que eso le afectó negativamente ayer, la perjudica hoy y –de no transformar radicalmente el escenario– la joderán aún más mañana.

    Comencemos por el endeudamiento público gestado por Nayib Bukele quien, cuando llegó constitucionalmente al Ejecutivo, heredó una deuda superior a los 19 000 millones de dólares acumulada desde la administración de Alfredo Cristiani hasta la de Salvador Sánchez Cerén; finalizado el 2014, ya superaba los 32 000. Así, lo amontonado en poco más de un quinquenio por el actual usurpador presidencial ‒de junio del 2019 a diciembre del 2024‒ representa casi el 60 % del adeudo nacional total durante las tres décadas precedentes. Y continúa enjaranándonos sin freno.

    Acerca del crecimiento económico, para el 2025 se prevé que nuestro país sea el penúltimo en la región con un 2.7 %; abajo estará Belice, con un 1.2. De lo que se sabe, El Salvador es el país con menos reservas internacionales netas; el que desde hace años, además, atrae menos inversión extranjera directa que –para colmo– en el 2024 se redujo en casi 79 millones de dólares.

    Según opinión fresquita del Banco Mundial, para mejorar en el corto plazo se debe –entre otros asuntos– “implementar reformas integrales que fortalezcan el capital humano de todos los salvadoreños a lo largo de su ciclo de vida (educación, salud), los mercados laborales, la infraestructura y la resiliencia al cambio climático”. Igualmente, “se requieren mayores esfuerzos para que las personas pobres puedan acceder a trabajos de calidad”; también “acciones de intermediación laboral para conectar a los trabajadores con las ofertas de empleo disponibles en el mercado”. Sin embargo, esos consejos siguen cayendo en saco roto.

    Al contrario, luego de tardar casi cuatro años en proponer un incremento al salario mínimo –violando el plazo de tres establecido en la Constitución, que es el mayor de Centroamérica– ahora Bukele plantea hacerlo en apenas el 12 %, lo cual resulta insuficiente de cara al alto costo de la vida. La situación, pues, está fregada para nuestras mayorías populares; pero no para las minorías privilegiadas.

    No digo, mucho menos aseguro, que pertenecer a ese estrato sea sinónimo de perversidad. Sin embargo, conocidas las declaraciones del par de miembros del “Barrio 18 Revolucionarios” confirmando el involucramiento dentro del mundo criminal de las maras por parte de funcionarios cercanos a Bukele ‒quien en algún momento sostuvo que “hasta cuando hay un baño sucio en algún lugar”, él lo sabe‒ no queda más que conocer las lecciones italianas y aprender de estas en lo que toca al universo mafioso.

    Versados en este sostienen que quienes piensan que la mafia es menos peligrosa porque no hay tanta muerte violenta, se equivocan; aseguran que es “quizás más peligrosa que antes porque es aún más invisible”. Las víctimas pasan a ser otras: las de “la explotación en los campos”. Ya no se no se matan entre ellos, para apuntar a lo que siempre fue y seguirá siendo su objetivo: acumular riqueza y poder. Se vuelven una mafia más empresarial, con capacidadd de “reinvertir también en mercados lícitos –no solo en ilícitos– grandes cantidades de dinero”, incluido el que obtienen del narcotráfico.

    “Y siempre con mayor capacidad de hacerlo ‒añaden‒ de manera aparentemente legal, creando también empresas offshore en paraísos fiscales pero también metiendo plata en negocios públicos y tomando contratos con el Estado para –por ejemplo– construir grandes infraestructuras o proveer insumos médicos a gran escala”. “Son empresas aparentemente legales, pero en realidad son controladas por personas que pertenecen a la criminalidad organizada”.

  • Olocuilta y otros distritos; literalmente sin alcalde

    Olocuilta y otros distritos; literalmente sin alcalde

    Tras un año ya se pueden analizar los resultados de los 44 alcaldes municipales de El Salvador quienes estrenaron el sistema de distritos. Y siendo objetivos podemos decir que en la mayoría de los municipios han sido más resultados negativos que positivos por muchos factores. Muchos alcaldes han demostrado incapacidad e inoperancia en el cargo.

    Yo vivo en San Salvador, pero soy oriundo de Olocuilta, hoy distrito del municipio de La Paz Oeste, al que además lo conforman los distritos de San Juan Talpa, Cuyultitán, San Luis Talpa, San Pedro Masahuat, Tapalhuaca y San Francisco Chinameca.

    Pues bien, Olocuilta ha vivido literalmente un año sin alcalde, sin proyectos y siendo el distrito que más fondos aporta al municipio. Su nivel de endeudamiento es menor que el de otros distritos similares. Los pobladores no han sentido que Salvador Alejandro Menéndez sea su alcalde, pues éste, siendo extranjero, parece más entregado a gobernar localmente a San Luis Talpa, el distrito donde reside y del que ya fue alcalde por varios periodos.

    Recién había asumido el cargo tuvo el infortunio de acudir a entrevistas televisivas donde se atrevió a considerar como “rebeldes” a los distritos que no fueran San Luis Talpa. Tras haber ganado las elecciones y antes de asumir el cargo se comprometió a llevar desarrollo al municipio (los siete distritos), pero ya en el cargo se quejó públicamente de las dificultades financieras para cumplir su promesa. Luego hizo una distribución de fondos para distritos sin ningún criterio técnico más que sus intereses particulares, por ejemplo, asignó la misma cantidad de dinero a distritos con diferencias notables de población, extensión territorial, recaudación de tasas e impuestos, deudas y necesidades propias.

    Olocuilta vive desamparado al igual que otros distritos como San Francisco Chinameca y San Pedro Masahuat. En el primero ni siquiera conocen al alcalde y aseguran que no hay ningún proyecto de desarrollo local para su distrito. En el segundo se quejan de la ausencia edilicia en las necesidades distritales.

    En Cuyultitán, San Juan Talpa y Tapalhuaca señalan que al igual que en los otros distritos ni siquiera les rinden los informes financieros y que las antiguas alcaldías han sido llenadas con personal a fin al alcalde. En San Luis Talpa no es querido del todo. Hay personas que señalan se ha tomado atribuciones no acordadas en el concejo. Por ejemplo la lucha edilicia contra los pequeños emprendedores a quienes retira de las zonas estratégicas, sin embargo, él como empresario se ha tomado, con su hotel. casi la mitad de la carretera que lleva a la playa El Pimental.

    Al principio de su gestión se especuló sobre un alza exorbitante de su salario (y gastos de representación) y de las dietas de los concejales. Ante esto el alcalde Menéndez se defendió, amenazó con acudir a la Fiscalía General de la República para acusar a los opositores por difamación y presentó un acta en la que se consignaba que su salario era el mismo de antes. Sin embargo, quedó el sinsabor de no tener certeza de su dieta mensual en concepto de representación. Al no haber rendición de cuentas de manera pública queda esa duda.

    Es cierto que los 44 municipios carecen del ya desaparecido Fondo de Desarrollo Económico y Social (FODES) o que algunas atribuciones las administra ahora el gobierno central, pero las comunas siguen generando tasas y esos fondos tienen que verse en obras y ser transparentados de cara a los contribuyentes.

    Los alcaldes deben tener más presencia, pero no solo física, sino en obras que generen desarrollo local. Hoy más que nunca los alcaldes y sus concejos deben apostarle a la transparencia y a la participación ciudadana. Deben, también, fomentar los cabildos abiertos para recoger las verdaderas necesidades de las poblaciones distritales.

    Da la sensación que los alcaldes y sus concejos no tienen ninguna participación en la Dirección de Obras Municipales (DOM) que prioritariamente le apuesta a la red vial y que en algunos casos cierran accesos en municipios sin que haya intervención de las alcaldías. Han reparado calles en excelente estado y se han tardado semanas o meses en tramos cortos, sin que las comunas intervengan.

    Creo que en ese primer año muchos distritos están abandonados porque los alcaldes electos no se han despojado de su idiosincrasia y se entregan más a su distrito de origen. Así es el caso de Salvador Menéndez, quien aparentemente se dedica a gobernar localmente San Luis Talpa en detrimento de los demás distritos, donde incluso ha nombrado como directores a personas que no conocen el mismo distrito, por lo tanto, carecen de algo básico que se llama sentido de pertenencia y responsabilidad compartida con las comunidades.

    Tras un año Olocuilta está abandonado al estar literalmente sin alcalde y eso se ve reflejado en la falta de proyectos locales. Otros distritos tendrán la misma condición de abandono porque los jefes edilicios no han mostrado capacidad administrativa ni de gestión. Muchos se han limitado a cobrar sus salarios y a llenar las comunas de parientes, amigos y activistas.

    La reducción de municipios no ha dado resultado por muchos factores, siendo el principal la incapacidad de los alcaldes y sus concejos.

    • Jaime Ulises Marinero es periodista

  • Soldados de ayer, hoy y mañana

    Soldados de ayer, hoy y mañana

    Cada siete de mayo es una fecha especial, es el DIA DEL SOLDADO, ocasión que tiene doble conmemoración, primero, se rinde homenaje al soldado como tal, y segundo, se celebra un año más de creación de la Fuerza Armada de El Salvador, en este caso 201 años de existencia al servicio del estado salvadoreño, desde el siete de mayo de 1824.

    Los soldados del ayer, desde el primer soldado (general Manuel José Arce, fundador de la Legión de la Libertad), han sido servidores leales para la supervivencia del Estado de El Salvador, han defendido la Nación y han protegido el territorio nacional. Ellos han sido parte del proceso de evolución de la ahora institución bicentenaria (gloriosa, honorable, granítica, eficaz y multifacética). Han legado una fuerza armada que ahora va por una tercera centuria. Especial mención por los soldados héroes que ofrendaron su vida defendiendo el país, cumpliendo con lo juramentado ante el pabellón nacional, de cumplir aún a costa de la vida misma. Ocasión propicia para reiterar que cada soldado veterano, vive con la satisfacción de haber vestido el uniforme militar y está orgulloso de haber servido a la República de El Salvador enmarcado en lo que la constitución mandata para la labor castrense. Un merecido tributo para ustedes en esta fecha especial.

    Los soldados de hoy, son ciudadanos de primera, que cumplen diversas tareas dentro y fuera del país. Están adiestrados, organizados y equipados en función de la defensa nacional. Se les ve cumpliendo misiones de apoyo a la seguridad pública y ante desastres naturales, así como con tareas de apoyo humanitario. Hombres y mujeres que visten el uniforme militar y sirven al país, día y noche, y con su esfuerzo sostienen al estado en los planos de la seguridad, defensa y desarrollo nacionales; cada uno merece se les reconozca su abnegación, coraje y estoicismo en el quehacer nacional. Algunos de ellos contribuyendo con la paz y seguridad internacionales, como parte de las operaciones de paz a nivel mundial. Para cada uno de ustedes un merecido homenaje en su día, sea que estén en su unidad, en las calles, en los caseríos, en los espacios marítimos, o en el exterior.

    Los soldados del mañana, serán producto de los planes de modernización de largo plazo, así como de las necesidades del país, del nuevo orden mundial y del nivel de profesionalismo que se les haya inculcado. Deberán servir bajo un marco legal apegado a los ideales democráticos a los que aspira la nación salvadoreña. El nivel tecnológico del momento les pondrá dilemas de su uso para la defensa nacional, haciendo que los principios, valores y virtudes que siempre han caracterizado al soldado nacional, estén más arraigados en su formación ética y moral. Los líderes tendrán un perfil más exigente, altamente capacitados para llegar a la tercera centuria con las mejores posibilidades de éxito y con la frente en alto, tal como se llegó al bicentenario, con orgullo de pertenecer a una institución profesional. Van a requerir de un sistema educativo integral, innovador, creativo y científico, que permita estar capacitados para aportar al bienestar y seguridad integral que el país va a necesitar en ese futuro cercano. Al soldado del mañana habrá que prepararlo desde ya.

    Para el soldado siempre habrá acusaciones, hay una razón, ellos están para defender a El Salvador, y el país siempre tendrá enemigos internos y externos; son un bastión invencible. De ahí las campañas de desinformación, falsas acusaciones, conspiraciones y denuncias sobre delitos no cometidos. La solidaridad con aquellos que han sido señalados ayudará a solventar este fenómeno injusto.

    Dentro de la vida militar hay diversos grados, sin embargo, al hablar de soldados se abarca la gama total de rangos, sean capitanes, sargentos, coroneles, cabos, o generales, es un término que identifica al hombre o mujer que viste el uniforme y presta juramento a la bandera, y promete cumplir su misión aún a costa de su vida. Felicidades en tu día soldado. Que descansen en paz los héroes nacionales que dieron su vida por El Salvador. Familiares de soldados, va para ustedes un cordial saludo, siéntanse orgullosos en esta fecha especial.

    • Eduardo Mendoza es General en situación de retiro

  • Salario mínimo en El Salvador: entre el rezago histórico y la urgencia de una política más justa

    Salario mínimo en El Salvador: entre el rezago histórico y la urgencia de una política más justa

    Una característica fundamental de los países que han experimentado mayores progresos socioeconómicos es su capacidad para lograr aumentos sostenidos en la productividad laboral y en los salarios pagados a los trabajadores, especialmente a los de menor calificación. A este equilibrio se le denomina eficiencia laboral. Por ello, la política de salario mínimo ha sido reconocida históricamente como una de las herramientas más relevantes para garantizar condiciones laborales dignas y una distribución más equitativa del ingreso.

    En El Salvador, el salario mínimo como derecho fue reconocido de forma tardía. Fue hasta en la Constitución de 1950 que, en su artículo 183, se estableció que “todo trabajador tiene derecho a devengar un salario mínimo”, el cual debía fijarse considerando el costo de vida, la naturaleza del trabajo, los sistemas de remuneración existentes y ser suficiente para cubrir las necesidades materiales, morales y culturales del hogar del trabajador.

    Su aplicación concreta, sin embargo, comenzó años después. No fue sino hasta 1961, que se decretó la primera Ley Transitoria de Fijación de Salarios Mínimos, comenzando con el sector comercio. En los años siguientes, se extendieron los salarios mínimos al agro, la industria, los servicios y otras actividades productivas, en algunos casos diferenciando por edad, sexo y tipo de labor. Esta fragmentación sectorial sigue parcialmente vigente, reflejando intentos de adaptación a las capacidades económicas desiguales entre sectores y actividades económicas.

    Un análisis histórico de esta política revela una desconexión persistente entre productividad y remuneración. Durante el auge del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (MISI), entre 1950 y 1970, el país experimentó incrementos significativos en productividad laboral, inversión y empleo. No obstante, los salarios mínimos no siguieron esa tendencia. Lejos de mejorar, el salario mínimo agrícola perdió un 14 % de su poder adquisitivo entre 1965 y 1979. En los sectores de comercio, industria y servicios, la pérdida fue del 5 %. En otras palabras, aunque la economía se volvió más eficiente, los trabajadores no se beneficiaron de ello.

    Durante la guerra civil (1978–1992), el deterioro fue aún más severo. La inflación desbordada, sin mecanismos efectivos de ajuste salarial, provocó una drástica pérdida del poder adquisitivo. El salario mínimo agropecuario cayó un 71.4 % y el del comercio un 65.4 %, muy por encima de la caída del PIB per cápita.

    Con la adopción del modelo neoliberal a fines de los años ochenta, las expectativas eran que una mayor productividad impulsada por la apertura comercial y la inversión extranjera permitiría mejoras salariales. Sin embargo, los resultados no cumplieron esas promesas. Entre 1989 y 2004, los salarios medios reales cayeron más del 12 % y el salario mínimo real en comercio e industria se redujo casi un 17 %. Aunque se produjo una fuerte reactivación económica, los beneficios volvieron a eludir a los trabajadores más vulnerables.

    Un cambio importante ocurrió a partir de 2004. Aunque el crecimiento de la productividad fue más modesto, los sucesivos gobiernos mostraron mayor disposición a utilizar el salario mínimo como instrumento redistributivo. Entre 2004 y 2019, los salarios mínimos reales en comercio e industria no solo recuperaron la pérdida acumulada durante los primeros años del modelo neoliberal, sino que para 2019 eran 25 % superiores al nivel de 1989. Este cambio contribuyó a una leve mejora en la distribución del ingreso y al fortalecimiento del poder adquisitivo de los hogares asalariados formales.

    Desde junio de 2019, sin embargo, solo se ha autorizado un incremento del 20 %, aplicado en agosto de 2021. Para marzo de 2025, el poder adquisitivo del salario mínimo fijado para la industria, el comercio y los servicios — ajustado por el índice de precios al consumidor (IPC) general— había caído un 13.4 % respecto al momento de dicho aumento, aunque aún se mantenía un 4 % por encima del que tenía en mayo de 2019. No obstante, al considerar específicamente el encarecimiento de los alimentos, el deterioro es más pronunciado: ajustado por el índice de precios de este rubro, el poder adquisitivo actual del salario mínimo vigente en esos sectores es 20.6 % inferior al de agosto de 2021 y aproximadamente 5 % menor al observado al inicio del actual gobierno.

    La política de salario mínimo enfrenta, además, desafíos estructurales importantes. El primero es su limitada cobertura: gran parte de la fuerza laboral se encuentra en la informalidad, fuera del alcance de la legislación laboral. Muchos trabajadores por cuenta propia, empleados sin contrato o microempresarios no reciben siquiera el salario mínimo legal. Asimismo, los mecanismos de ajuste siguen siendo poco transparentes y escasamente sensibles a criterios técnicos o de equidad.

    Los criterios que suelen emplearse —costo de vida, tipo de actividad económica, niveles de productividad y negociación tripartita— deben fortalecerse sobre una base más empírica y rigurosa. Una política de salario mínimo eficaz debe sustentarse en datos confiables sobre la canasta básica, el nivel de vida de los hogares, la evolución de la productividad y las condiciones reales del mercado laboral. Pero también debe integrarse en una estrategia más amplia de formalización del empleo, apoyo a las micro y pequeñas empresas, y fortalecimiento de las capacidades estatales de inspección y cumplimiento.

    William Pleites es director de FLACSO El Salvador

  • No nos equivocamos: China sigue siendo una amenaza

    No nos equivocamos: China sigue siendo una amenaza

    Como ya se ha dicho en esta columna de opinión, los numerosos errores que Donald Trump está cometiendo en sus esfuerzos por lastrar la influencia china en el mundo, en la práctica solo han logrado socavar el prestigio de Estados Unidos como líder confiable.

    Pocas veces se ha visto, en la historia americana, a un presidente tan consistente en serrucharse el piso sobre el que está parado. Pero las torpezas del actual inquilino de la Casa Blanca no deben apartar nuestra mirada del peligro real que sigue suponiendo el gigante asiático.

    En redes sociales proliferan, aupados por los continuos desaciertos trumpistas, mensajes y videos que otorgan a China unas credenciales de legitimidad que no posee. Allí se dice, entre otras cosas, que los chinos ya han ganado la batalla del desarrollo y serán los nuevos dueños del mundo; que la desesperación estadounidense demostraría la incontenible fuerza —y la paciencia confuciana— con que el poder tecnológico de la gran República Popular ha conseguido imponerse en el mercado internacional; que el crecimiento económico chino, en fin, es ya un fenómeno tan evidente y espectacular, que Occidente debería “aprender” de una vez por todas que la eficiencia es más beneficiosa que la mera democracia.

    Todas estas afirmaciones adolecen, en el fondo, de perspectiva histórica. Si desde 1949 se implantó en China una sola visión política e ideológica, es sencillamente atroz que esa visión necesitara más de tres décadas —hasta el abandono, en buenas cuentas, de los dogmas maoístas en tiempos de Deng Xiaoping— para que asomara en el horizonte el tan prometido despegue económico.

    Antes de eso, millones de ciudadanos chinos pagaron con sus vidas la tozuda insistencia de Mao en echar a andar un modelo irracional y empobrecedor. (Que no se olvide, por favor, que el fundador de la República Popular China es, sumando cadáveres, el máximo genocida de la historia de la humanidad).

    Por otra parte, el gigante asiático solo puede ser un ejemplo de eficiencia en la medida en que puede serlo un sistema consciente del poder omnímodo que ha depositado en su clase dirigente. Cuando Deng Xiaoping propuso el concepto de “socialismo con peculiaridades chinas”, preparando el XII Congreso Nacional del Partido Comunista de 1982, lo que tenía en mente era una hibridación de economía centralmente planificada con una especie de capitalismo ultra-pragmático.

    Con sus sinuosidades, esto significaba avanzar en el abandono de varias utopías políticas que se creían intocables. El arribo de Xi Jinping, sin embargo, lejos de explayarse en esa ruta, ha consolidado el control ideológico sobre la educación, confirmado el verticalismo de la toma de decisiones en todos los ámbitos y restaurado el culto a la personalidad del líder.

    Xi tiene más coincidencias procedimentales con Mao que con Deng.

    Los 95 millones de miembros que en teoría conforman la base del único partido autorizado (mimetizado con el Estado) tienen muy escasa oportunidad de llegar a ocupar un cargo de importancia en la cúpula. La libertad de organización es inexistente, igual que las de expresión o de conciencia; internet está bajo estricta vigilancia y la academia solo responde a líneas directas emanadas de arriba.

    El peso de la mano estatal se hace sentir incluso en los grados de autonomía a que puede aspirar, por ejemplo, un millonario chino (aunque se cacaree que existen ahora más de seis millones de estos): el Partido Comunista decide quién recibe préstamos, quién compra divisas y quién obtiene el “respaldo” del Estado para progresar como empresario privado.

    Entonces, cuando se habla del crecimiento chino, es muy importante entender a qué nos referimos, porque es fácil caer en analogías gratuitas con respecto a las democracias occidentales.

    Circunstancias que para nosotros serían inaceptables, como la movilización forzada de cientos de miles de personas para abrir una carretera o las penas a cadena perpetua —cuando no de muerte— contra ejecutivos de grandes compañías, son asuntos relativamente cotidianos en el mundo económico chino.

    Lo que en nuestros países llamamos “libertad de iniciativa”, en la República Popular es algo tan ficticio como los dragones alados.

    Pero quizá lo más preocupante del acrítico entusiasmo que la China continental causa en mucha gente sea la claudicación moral que esta admiración esconde. La efectividad en sí misma no es un valor, sino la consecuencia de haber aplicado un método con éxito; las formas para aplicar un método, empero, varían entre sí.

    En otras palabras, para que la eficiencia sea virtuosa, ella debe ser resultado de la aplicación correcta de los procedimientos empleados; de lo contrario, terminaríamos aceptando que el fin justifica los medios.

    La democracia y el Estado de derecho permiten que ninguna aplicación metódica limite los derechos o pisotee la dignidad de las personas.

    Por vigoroso que sea, el crecimiento económico alcanzado a punta de férreo control, planificación prolija y —cuando se necesite— inhumana represión, no es un camino aceptable ni puede ser el ejemplo a seguir para nadie que aprecie el objetivo último de cualquier sistema económico moderno.

    Por todo lo anterior, y más allá de los disparates de Trump, el modelo chino sigue siendo peligroso y digno de todas las alertas que ha despertado a lo largo de los últimos 75 años.

  • El Circo de la CELAC

    El Circo de la CELAC

    Hay que admitir que el castrochavismo ha sido muy prodigo en constituir organizaciones regionales con el objetivo de disponer de varios instrumentos para controlar la política en cualquiera de sus expresiones en el hemisferio y construir así, el mar de felicidad soñado por Fidel Castro y Hugo Chávez, una de las más crueles realidades para quienes son atrapados por sus distopias.

    Una de estas instituciones es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que tuvo su más reciente cumbre el pasado mes de abril en Honduras bajo la presidencia pro témpore de la señora Xiomara Castro, presidenta del país centroamericano, quien le pasó el bastón a Colombia en la persona de Gustavo Petro.

    Es interesante apreciar que la Cumbre de la CELAC tiene lugar en Honduras cuando este país se apresta a elecciones presidenciales y se le entrega la presidencia a Colombia que también celebra comicios generales el año próximo, por lo tanto, es fácil colegir que estos encuentros tienden a impulsar políticamente a sus anfitriones facilitándoles una tribuna que, aunque de escaso prestigio, sirve para promoverlos, una practica que Fidel Castro y Hugo Chávez, implementaron durante sus respectivas dictaduras. Ellos, vivían fascinados por el circo, aunque siempre les racionaron el pan a su claque.

    La CELAC es la contraparte populista de la Organización de Estados Americanos, OEA, que en honor a la verdad parecen ser gemelas univitelinas en lo que a su mutua ineficiencia en cumplir sus respectivos objetivos concierne.

    La CELAC es un instrumento esencial para promover el despotismo, así que sus propósitos permanecerán vigentes mientras autócratas como Rafael Correa y Evo Morales ejerzan influencias en el contexto americanos y desgobiernen individuos como Nicolas Maduro, Daniel Ortega, Xiomara Castro y Miguel Diaz Canel, quienes nunca han dejado de ser enemigos de los valores democráticos, del escrutinio y de la crítica.

    Ellos y sus aliados, aunque no tengan los recursos iniciales que aportaba la Venezuela petrolera, son los iluminados de los tiempos de internet que solo aprecian la libertad y el derecho de los demás desde el meridiano de sus intereses. El CELAC, siempre será un instrumento de desestabilización y de concertación para aquellos que buscan el poder, los que quieren imponer su voluntad en detrimento de los derechos de los gobernados.

    Castro, Chávez y por supuesto el otrora potable para la clase política latinoamericana y Estados Unidos, Luis Inacio Lula da Silva, por suerte ya nadie cree en este sujeto, fundaron el CELAC, UNASUR y el ALBA una efusión de siglas que solo han servido para difundir sus propuestas con muy poco éxito.

    La decadencia del CELAC es más que evidente, como evidencia que solo asistieran 11 presidentes de los 33 estados que conforman la entidad, faltando el más conspicuo de todos, Nicolas Maduro, a quien Washington equiparo con Osama Bin Laden al ofrecer la misma cantidad de dinero por su captura. Monto al que son merecedores algunos de los participantes, entre ellos el dictador cubano Miguel Diaz Canel, que fue recibido en Tegucigalpa por quien algunos afirman es el verdadero mandante en el país, Jose Manuel Zelaya.

    Otro aspecto importante para destacar es que dos de los tres países que son en cierta medida la columna vertebral de la entidad, Nicaragua y Venezuela, estuvieron ausente, solo Cuba participo, porque el mendigo de su dictador no pierde oportunidad para reclamar un mendrugo de cualquier cosa que le permita seguir en el poder.

    Estos tres países enfrentan una profunda crisis de gobernabilidad por el amplio descontento popular que los obliga a imponer un estricto control social donde lo que no está explícitamente permitido está prohibido, mientras mantienen a numerosas personas en las cárceles.

    Cuba tiene encerrada a 1152 personas por causas políticas, la mayoría de ellos 66 años después de llegar la tiranía al poder; Venezuela tiene 1601 prisioneros políticos y Nicaragua aun tiene cerca de un centenar de presos políticos después de haber vaciado las cárceles al desterrar a varios cientos de prisioneros y quitarles la ciudadanía, aunque cualquiera de ellos son ciudadanos con más decoro que el que nunca tendrá la pareja Daniel Ortega y Rosario Murillo.

  • El futuro de la Iglesia en juego: lo que podemos esperar del próximo cónclave

    El futuro de la Iglesia en juego: lo que podemos esperar del próximo cónclave

    La Santa Sede ha anunciado que la reunión de los señores Cardenales de la Iglesia que elegirá al sucesor de San Pedro y heredero de Francisco, dará inicio el 7 de mayo. Tradicionalmente, a esta reunión se le denomina cónclave(del latín cum clave, es decir, «con llave»), en alusión al encierro obligatorio de los Cardenales hasta que se elija al nuevo Romano Pontífice.

    El deber ahora de los cardenales es llegar a Roma, instalarse, conversar entre ellos para conocerse mejor, acudir al Espíritu Santo y discernir quién será el elegido. Por la mañana del día 7 se celebrará una Santa Misa especial, denominada Misa pro eligendo Pontifice. Por la tarde, los cardenales electores entrarán a la ancestral Capilla Sixtina. Una vez que haya ingresado el último, el Maestro de Ceremonias Litúrgicas Pontificias proclamará el «extra omnes», ordenando que todas las personas no autorizadas abandonen la capilla.

    Durante un cónclave, los cardenales electores están sometidos a restricciones estrictísimas de confidencialidad y aislamiento, con el fin de preservar la libertad y el secreto del proceso de elección papal. Tienen prohibido: el uso del celular, computadoras, radios o cualquier medio electrónico, dar o recibir información del exterior, hablar públicamente o filtrar detalles del cónclave y llevar documentos personales o tomar notas sin autorización.

    Después de las oraciones y la ceremonia de apertura, se llevará a cabo la primera votación en la tarde del miércoles. A partir de ese momento, se realizarán dos votaciones por la mañana y dos por la tarde de cada día, según la tradición. A modo de referencia, la duración es muy variada.

    El papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio) fue elegido en laquinta votación del cónclave de 2013: una se realizó la tarde del primer día y, el segundo día, fue elegido en la cuarta votación. El papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) fue elegido en la cuarta votación del cónclave de abril de 2005, es decir, en la primera de la tarde del segundo día.

    El papa Juan Pablo II (Karol Wojtyła) fue elegido en la octava votación del cónclave de octubre de 1978, en la tarde del tercer día. El papa Juan Pablo I (Albino Luciani) fue elegido en la cuarta votación del cónclave de agosto de 1978, es decir, en el segundo día.

    El papa Pablo VI (Giovanni Battista Montini) fue elegido en la sexta votación del cónclave de 1963, al tercer día. El papa Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) fue elegido en la undécima votación del cónclave de 1958, tras cuatro días de deliberación.

    Al finalizar cada votación, las papeletas son quemadas para comunicar el resultado al exterior. Si el humo que sale de la chimenea de la Capilla Sixtina es negro, significa que no se ha llegado a un consenso. En ese caso, se debe esperar a la siguiente votación.

    Para que un papa sea elegido, se requiere una mayoría calificada de dos tercios (2/3) de los votos de los cardenales electores presentes. En esta elección, se estima la participación de 130 cardenales, por lo que se necesitarían poco menos de 90 votos para elegir al nuevo pontífice.

    Cuando se alcanza el consenso y un candidato recibe los votos necesarios, se le pregunta si acepta la elección. En caso afirmativo, se le consulta qué nombre papal asumirá. Luego se retira a cambiarse de vestidura para aparecer en el balcón de la Loggia de las Bendiciones, desde donde se pronuncia el famoso “Habemus Papam”.

    El cónclave más largo de la historia fue el que eligió al papa Gregorio X en 1271, y duró casi tres años (noviembre de 1268 a septiembre de 1271). Fue tan prolongado que las autoridades locales encerraron a los cardenales, redujeron sus raciones de comida al mínimo e incluso quitaron el techo del edificio para forzarlos a decidir. Por el contrario, el cónclave más breve fue el de Clemente IV en 1265, que duró solo un día. Conviene rezar y tener paciencia.

    • El padre Fernando Armas Faris es sacerdote católico