Categoría: Opinión

  • La Sombra del Machismo: Cuando el «Honor» se Tiñe de Sangre

    La Sombra del Machismo: Cuando el «Honor» se Tiñe de Sangre

    La noticia nos golpea con una brutalidad escalofriante, un eco doloroso que resuena en las estadísticas y en el silencio de las víctimas. Otra mujer, arrebatada de su vida por la mano de un hombre que alguna vez juró amarla. Y, aunque cada caso tiene sus particularidades, una sombra oscura y persistente se cierne sobre estos crímenes: el machismo.

    Como criminólogo, he dedicado años a desentrañar las complejas motivaciones detrás de la violencia. En el caso de los feminicidios perpetrados por hombres con arraigadas creencias machistas, no estamos hablando simplemente de un arrebato de ira, celos o de un conflicto que se descontrola. Nos enfrentamos a una manifestación extrema de una ideología tóxica que considera a la mujer como una posesión, un objeto cuyo valor reside en su sumisión y obediencia a los dictados masculinos.

    El machismo, en su núcleo más violento, se nutre de una concepción distorsionada del poder, dominio y del «honor». Para estos hombres, la autonomía femenina, la independencia de pensamiento o la simple decisión de romper una relación se perciben como una afrenta directa a su autoridad, una humillación intolerable. Su «honor» masculino, frágil y construido sobre la dominación, se siente mancillado.

    En este retorcido esquema mental, la mujer no es un ser humano con derechos y deseos propios, sino una extensión de su identidad masculina. Cualquier intento de ella por ejercer su libertad se interpreta como una rebelión que debe ser sofocada, incluso con la aniquilación. El control, la posesión y la anulación de la individualidad femenina se convierten en imperativos para restaurar ese «orden» patriarcal que sienten amenazado.

    Es crucial entender que esta violencia no surge de la nada. Se gesta en una cultura que, aunque avance lentamente hacia la igualdad, aún tolera micromachismos, chistes sexistas, la cosificación de la mujer y la perpetuación de roles de género rígidos. Estos elementos, aparentemente inofensivos, crean un caldo de cultivo donde la idea de la superioridad masculina y la subordinación femenina pueden enraizarse profundamente en la psique de algunos hombres.

    Cuando una mujer decide romper con ese esquema de control, cuando se atreve a decir «no» o a construir su propio camino, desafía directamente la base de su poder. La respuesta violenta, en estos casos extremos, no es un acto impulsivo, sino la culminación de una visión del mundo donde la mujer que se rebela debe ser castigada, silenciada para siempre.

    No podemos simplificar estos horribles crímenes a meros «crímenes pasionales». Son la expresión más brutal de una desigualdad de género histórica y persistente. Combatir el feminicidio exige un abordaje multifacético que va más allá de la sanción penal. Requiere una profunda transformación cultural que cuestione y desmantele las estructuras patriarcales desde sus cimientos.

    La educación desde la primera infancia, en igualdad, la promoción de relaciones basadas en el respeto mutuo, el empoderamiento femenino y la deconstrucción de los estereotipos de género son herramientas fundamentales en esta lucha. Debemos crear una sociedad donde la autonomía de la mujer no sea vista como una amenaza, sino como un derecho inalienable. Solo así podremos empezar a desterrar la sombra del machismo y evitar que el «honor» masculino siga tiñéndose de la sangre de las mujeres.

    • Ricardo Sosa, Doctor y master en criminología

    @jricardososa

  • Un Papa con los tiempos

    Un Papa con los tiempos

    Desde su hospitalización en el Hospital Gemelli de Roma donde fue ingresado de urgencia por una afección respiratoria que le perseguía desde su juventud, se presentó el inevitable desenlace de su muerte sesenta y tres días después de su ingreso.

    Joven, con apenas una veintena de años, había perdido una cuarta parte de su pulmón derecho debido a una grave infección que ameritó una operación de urgencia. Eso fue en su ciudad natal de Buenos Aires cuando aún estaba en el seminario.

    Cuando el pasado domingo de Gloria le llevaron al balcón para su salutación Urbi et Orbi, a duras penas se le pudo escuchar su entrecortada y apagada voz. Pero allí estaba, sentado en su silla de ruedas; sabía que era la última vez que se asomaría a ese balcón, y no podía faltar a su última cita. A fin de cuentas para ello había sido elegido por el Espíritu Santo.

    Ya no está entre nosotros, recibiendo a todos de aquí, allá o acullá, imitando a Cristo, como lo aconsejaba Thomas de Kempis por allá en el siglo XV, en un devocionario de alta circulación en su momento; o el propio San Francisco de Asís, cuyo nombre escogió Jorge Mario Bergoglio para ejercer su papado, y con el murió.

    Cada Papa de nuestra era, ha marcado su ministerio con la impronta que ha movido los pilares de la Iglesia consciente del cambio epocal, interpretando el signo de los tiempos, tal como aconsejaba el Señor a sus discípulos. León XIII con su Rerum Novarum, Juan XXIII con su Concilio Vaticano II, Paulo Sexto con su Populorum Progressio, Juan Pablo II con su Humanae Vitae y su Laborem Exercem entre 14 que nos dejó; Bendicto XVI con Deus caritas est y Caritas in veritate. Francisco fue prolifero en sus escritos desde su apostolado como Arzobispo, Cardenal y como Papa recordamos sus encíclicas Lumen Fidei y Laudato si.

    Su apostolado y humanidad, sus errores y aciertos, pero sobre todo su fe en Cristo, el significado de su muerte y la trascendencia de su resurrección que conlleva la vida, el volver a nacer es el legado que nos deja. Su compromiso con los débiles, los menores, el recibir a todos en su seno sin juzgar, con el solo «vete y no peques más» despertó pasiones a favor y en contra de su apostolado.

    Le acusaron de peronista, y lo fue. Se afilió a la Juventud con Perón, cuando Perón asumió el poder por segunda vez, que logró entre otros aciertos, detener el movimiento comunista que amenazaba por asumir el poder en Argentina. Luego cada uno siguió su vida y su historia. ¿Kirchnerista? No, fue obvio que no, el primer Kirchner, Alberto, le veto, se le enfrentó cuando el Arzobispo de Buenos Aires, nuestro Papa Francisco, aún era Jorge Mario Bergoglio, por sus señalamientos y desaciertos descontrolados en beneficio de un proyecto ajeno al bien general argentino.

    Cristina tampoco le fue cercana, fue dura con él, le ignoraba y no guardaba sus enconos contra el Arzobispo que ya denunciaba la corrupción generalizada y su exclusión. Claro cuando fue designado Papa, fue la primera en sacar la bandera de la paz, y no se cansó de solicitar citas en el Vaticano. Allí fue recibida, pero nunca más Francisco regresó a su natal Argentina.

    Fue un Papa de su tiempo que debió luchar, enfrentarse a los múltiples intereses y desviaciones de la Curia romana; al propio tiempo que asumió el propósito de aplicar lo decidido en el Concilio Vaticano Segundo convocado por el Papa Juan XXIII en 1962 y concluido por el Papa Paulo VI en 1965, pero que los intereses internos, ignorancia, comodidades, y el disfrute del poder, impidieron su aplicación.

    Francisco tiene en su haber la sencillez, su compromiso y vivencia con la Palabra de Jesús transmitida por los apóstoles. Tuvo la entereza de evidenciar la corrupción moral y material de sacerdotes, obispos y cardenales. Hizo visible y tomó decisiones ante los abusos sexuales, maltratos y pedofilia sacados y abusos de poder de hombres de la Iglesia.

    Convocó al sínodo sobre la sinolidad, hoy ya en implementación, que horizontaliza la relación entre sacerdotes y fieles; persiguió y castigó la corrupción. Suspendió de sus funciones cardenalicias y abrió juicio civil y eclesiástico a dos Cardenales. Hoy impedidos por suerte divina, de integrar el conclave que elegirá al Nuevo Papa, al peruano Juan Luis Cipriani por abuso sexual y al Cardenal italiano Angelo Bacciu suspendido y enjuiciado por malversación y corrupción.

    A esa realidad eclesial, al ejercicio de los intereses del poder terrenal que ocasionó la renuncia de un Papa, y quizá el asesinato de otro, fue que decidió Francisco enfrentar, para regresar a la esencia del pensamiento y la práctica cristiana.

    Fue difícil iniciar el desmantelamiento de una práctica que se fue instalando desde la Edad Media, cuando comenzamos a ejercer el poder terrenal y nos acostumbramos; sin mucha diferencia con lo que hoy hace el integrismo islámico en Afganistán, Irán, Palestina, Francia o Italia.

    La muerte del Papa Francisco abre la incógnita sobre lo que vendrá. Sus reformas y estilo son muy difícil de desmantelar y regresar a la vieja práctica y dogmas eclesiales; pero igual, continuarlas y profundizarlas, dada la lucha de intereses que se enfrentarán en el Cónclave que se iniciará el próximo siete de mayo, no pareciere que será el caso.

    Por ahora se observan tres tendencias: 1) el grupo por continuar y profundizar las reformas, 2) el grupo conservador que intentará continuarlas pero con prudencia y menor premura, y 3) el grupo reaccionario que intentará echar al olvido o ignorar las actualizaciones y reformas iniciadas por Francisco.

    Conociendo la naturaleza humana, la segunda tendencia debería ser la que se imponga en la votación final. Y allí hay un Cardenal de origen italiano quien fuere muy cercano a Francisco, que podría ser el elegido.

  • El papa Francisco y su legado

    El papa Francisco y su legado

    Ya empezaron a visitar la tumba del papa Francisco muchos fieles católicos.

    Un ser humano que dejó un gran legado.

    Su lucha por los pobres, por los desposeídos jamás se olvidará.

    Algunos manifestaban que era un Papa revolucionario; lo que quiso hacer fue cambiar el rumbo de la Iglesia católica y lo logró.

    Al principio tuvo detractores, sin embargo, eso no fue obstáculo para él.

    Se le catalogó como un revolucionario, pero no era un simple revolucionario, nada más quería hacer cambios.

    Entre las obras que realizó en vida están: luchó por los pobres, fue el primer Papa latinoamericano, fue el primer Papa jesuita, promovió la paz y la convivencia entre personas de diferentes religiones o credos, abrió el liderazgo de las mujeres en la Iglesia, promovió la inclusión, estuvo pendiente de los casos de pedofilia de algunos sacerdotes a nivel mundial y promulgó que los países ayuden a disminuir los efectos del cambio climático.

    Los seres humanos somos frágiles y nos dejamos dominar fácilmente por la maldad, por los falsos placeres y caminos equivocados.

    Cada ser humano; tiene una forma diferente de pensar, de actuar.

    Y, el papá Francisco supo comprender a todos los seres humanos.

    Supo escuchar.

    Ese carisma y humildad lo caracterizaron.

    Cambió los estereotipos, hizo que muchos pensáramos diferente.

    Las reglas del catolicismo sufrieron cambios desde que el papa Francisco fue elegido.

    Ese fue un reto grande para el pontífice.

    Su misión fue cambiar el protocolo, romper paradigmas y estereotipos en la Iglesia católica.

    En otro contexto, El Salvador es un país conservador.

    Muchos no aceptaron los cambios que el papa Francisco realizó.

    Sin embargo, le dio un rumbo nuevo al catolicismo.

    Hubo más inclusión a sectores que antes eran vistos de menos.

    El legado que dejó el papa Francisco a El Salvador fue que canonizó en la Plaza de San Pedro en el Vaticano a Óscar Arnulfo Romero.

    Siempre se reunió con la juventud; ya que, la juventud necesita oportunidades de empleo, una visión diferente de ver la vida, necesita de enseñanzas religiosas.

    «Es cierto que hoy en día nuestros jóvenes sienten la fascinación de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer y las redes sociales”.

    Exhortó en aquella ocasión cuando visitó Brasil en el año 2023.

    El papa Francisco fue un gran comunicador, fue un Papa cercano, especialmente con la juventud.

    El papa Francisco visitó Brasil, que es el país más católico de América, y uno en donde tiene más seguidores la Iglesia católica.

    Algunas protestas, no fueron suficientes para que la juventud, se abocara a las calles a escuchar sus mensajes.

    Jóvenes de todas partes del mundo, con esfuerzos y ahorros, lograron estar frente al pontífice que trajo nuevas expectativas en una Iglesia católica que ha estado perdiendo adeptos por errores cometidos por sacerdotes y otros miembros cercanos al Vaticano.

    En muchos países que visitó dejó una semilla de fe y esperanza.

    El papa Francisco pidió perdón por los errores cometidos por la Iglesia católica.

    Además, reformó el Código de Derecho Canónico para endurecer las sanciones a los sacerdotes culpables de abuso.

    Muchas cosas quedaron pendientes.

    Su carisma, humildad, generosidad y otras características, fueron su sello.

    Francisco, el papa jesuita y argentino, buscó convertir a muchos fieles.

    Tuvo un diálogo concertador y buscó cambios en países que se han olvidado de la fe y los valores.

    Luchó por un mundo menos desigual.

    El papa Francisco tuvo que iniciar limpiando su casa, poniendo reglas, las cuales cambió.

    Que su pontificado sea un ejemplo para el próximo Papa que llegará a guiar a la Iglesia católica.

    Lo recordaremos por su sencillez, austeridad, humildad y lucha por los pobres.

    Es difícil escribir en un artículo lo que realizó el Papa de los desposeídos.

    Siempre estará latente su inigualable legado.

    Que descanse en paz.

    Fidel López Eguizábal es Docente investigador Universidad Francisco Gavidia

    flopez@ufg.edu.sv

  • Sueños, chorros e interrogantes

    Sueños, chorros e interrogantes

    Richard Nixon ganó las elecciones presidenciales de 1968; había perdido en 1960 contra John F. Kennedy por apenas 112 000 votos.

    Fue vicepresidente de Dwight Eisenhower, de 1953 a 1961, y triunfó vendiéndose como el «representante de la gran mayoría silenciosa»; léase, la población más conservadora.

    Hasta entonces, su trayectoria era ascendentemente envidiable. En su segundo mandato al frente del Ejecutivo ‒tras superar por mucho al demócrata George McGovern‒ decidió derrocar a Salvador Allende y le reventó en la cara el escándalo de «Watergate», por lo que renunció en 1974.

    Hasta hoy, solo él abandonó la Casa Blanca por la puerta trasera.

    Precisamente allí recibió Donald Trump a Nayib Bukele el 14 de abril recién pasado.

    He leído y oído más comentarios negativos que favorables sobre dicha visita.

    Hay quienes consideraron el recibimiento del salvadoreño como un «reconocimiento» a la «excepcional labor» de un «presidente honesto».

    Tal calificativo apunta a una persona honrada, íntegra, justa e intachable.

    Pero este no es el caso, comenzando por el irrespeto a la legalidad cuyo culmen ‒hasta ahora‒ es su inconstitucional reelección justificada y aplaudida por quienes han intentado «envolverla para regalo», junto a muchas otras trastadas autocráticas más.

    Pero también estamos quienes desaprobamos su desempeño desde antes de ese episodio que constituye quizás el más nefasto de una posguerra que, ojalá, no se convierta en la nueva preguerra.

    Lo hicimos y lo hacemos con razones.

    Y tras lo declarado por Bukele en Washington ante Trump y la prensa sobre Kilmar Ábrego ‒compatriota deportado por «error»‒ más lo ocurrido después, se han multiplicado las críticas.

    En el Salón Oval, tras preguntarle una periodista si regresaría a Ábrego, el usurpador de nuestro aparato estatal respondió prepotente y altanero: «Espero que no esté sugiriendo que meta a un terrorista de contrabando en Estados Unidos.

    ¿Cómo voy a introducir a un terrorista de contrabando en Estados Unidos? Por supuesto que no voy a hacerlo.

    La pregunta es absurda».

    ¿Podría demostrarme alguien con certeza cuándo y por qué este paisano fue declarado «terrorista» por autoridad competente, respetando sus garantías judiciales y el debido proceso?

    Nadie, obviamente.

    Además, la periodista nunca planteó retornar ilícitamente al susodicho.

    Su pregunta no fue absurda; absurda fue la respuesta de Bukele, quien además nos proporcionó material extra para cuestionarlo luego de la fugaz visita a El Salvador realizada por el senador demócrata Chris Van Hollen; este quería conversar con Kilmar en el Centro de Confinamiento del Terrorismo conocido como el «CECOT», adonde estuvo detenido y de donde fue trasladado después a otro reclusorio.

    Para ello habló con Félix Ulloa, segundón de aquel que andaba paseando.

    Experto en encontrar artículos constitucionales «escondidos» y ahora en esconder compatriotas injustamente detenidos, Ulloa le negó al senador tanto la liberación del prisionero como la posibilidad de visitarlo y hasta de comunicarse telefónicamente.

    Pero alguien, imagino quien, lo volvió a hacer quedar mal y Kilmar conversó con Van Hollen el 17 de abril en un sitio público.

    Un empleado gubernamental les colocó entonces un par de tragos en la mesa, que eran o parecían ser «margaritas»;

    esa torpe «trampa» fue desenmascarada por el estadounidense, pero antes Bukele había comentado burlonamente la escena.

    Días después, este apareció en una lujosa tienda italiana comprándose una carísima chaqueta personalizada.

    Hay quienes preguntan si nuestros impuestos pagaron esa turisteada por Europa y si anduvo acompañado por la profusa comitiva con la que apareció en el encuentro con Trump, cuando se mostró anuente a construir más cárceles y le agradecieron lo «maravilloso» que era tener «a quien mandar lo peor de lo peor» desde aquel país.

    ¿Nuestros impuestos pagaron además los tres terrenos adquiridos en «Los Sueños» junto a su casa particular, para construir otra residencia presidencial?

    ¿También la posible adquisición de una calle en dicho complejo habitacional para su uso exclusivo y la «obra» que ofrece para compensarle al vecindario la materialización de semejante capricho?

    ¿Y la transacción a su favor del predio playero ubicado en una área protegida así como otras propiedades suyas y de familiares que suman, en total, más de diez millones y medio de dólares desembolsados y superan más de tres millones y medio de metros cuadrados?

    Es legítimo demandar respuestas a eso y más, pero no las tendremos hasta que…

    Por ello, mejor pregunto: ¿caerá Bukele?

    Si cayó Nixon, claro que sí.

    En su loca carrera por enriquecerse y engrandecerse, se tropieza cada vez más seguido.

    Como los taludes de la carretera colindante con el turicentro «Los Chorros», se está desmoronando de a poco.

    Pero no solo hay que esperar contemplando.

    Las condiciones objetivas para ello están acumulándose dentro y fuera del país, pero debemos organizarnos y luchar.

  • Cifras horribles: 11 accidentes diarios de motociclistas

    Cifras horribles: 11 accidentes diarios de motociclistas

    Cerca de las 6:00 de la mañana del 13 de marzo pasado, como todos los días laborales, el profesor Marden Escobar Alfaro, de 62 años de edad, se dirigía a la autopista hacia el aeropuerto internacional a abordar el transporte que lo condujera desde la ciudad de Olocuilta hacia el Centro Escolar Caserío Los Novillos del distrito de San Luis la Herradura, La Paz, donde se desempeñaba como director.

    Ese jueves fue el último día de Marden quien murió atropellado en la autopista. bajo el puente de Olocuilta, por un motociclista que conducía a excesiva velocidad. El motociclista y su acompañante resultaron con lesiones severas mientras el cadáver del profesor quedó tirado en el asfalto.

    El accidente que produjo la trágica muerte de Marden considerado un buen hijo, hermano, padre esposo, vecinos, amigo y profesor ejemplar, solo fue uno de los once que este año se reportan en promedio a diario en todo el país, en el cual se ven involucradas motocicletas, algunas de ellas conducidas por personas que no tienen la respectiva licencia

    Según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONASEVI) desde el 1 de enero hasta la semana pasada, se habían registrado 1,267 accidentes con participación de motocicletas con resultado de 1,195 lesionados y 135 muertos. Mi amigo Marden está clasificado como peatón muerto. A propósito las estadísticas oficiales señalan que en accidentes viales la mayor cantidad de muertos son peatones, seguido de motociclistas y luego pasajeros y conductores de vehículos particulares.

    Los datos oficiales también señalan que hasta la fecha el 33.32 por ciento del parque vehicular es para las motocicletas, ya que un total de 635,210 están registradas oficialmente. El Salvador tiene cerca de dos millones de vehículos (1,906,582) registrados en el Viceministerio de Transporte.

    Sin embargo, la cantidad de licencias extendidas para motociclistas es menor a la cantidad de dichos vehículos, pues el Viceministerio de Transporte solo ha emitido, hasta marzo pasado, 522,399 licencias. Es decir que hay casi un 20 por ciento de motocicletas que andan circulando sin que sus conductores estén debidamente autorizados, probablemente sin la pericia suficiente y sin el conocimiento necesario del Reglamento de Tránsito.

    Según los registros oficiales, desde 2015, un total de 45.642 personas han recibido atención médica al haber resultado con lesiones en accidentes de motocicletas. A diferencia de los accidentes viales con participación de otros vehículos, los de motocicletas son mucho más fatales porque el conductor y su acompañante viajan más vulnerables. Es el caso de Rubén Alcides Hernández Godoy, un joven que ahora tiene 25 años de edad y que en enero de 2019 tuvo un accidente al chocar su motocicleta con un árbol en la carretera Litoral, cerca de Usulután. Rubén sufrió amputación de su pierna izquierda y la mano derecha le ha quedado inmóvil, además, ha quedado marcado con una cicatriz en su mejilla izquierda.

    Cuando tuvo el accidente andaba aprendiendo a conducir y corría a 100 kilómetros por hora.

    Otro caso es el de Néstor Javier Campos Bolaños, ahora de 32 años de edad, que en febrero de 2017 intentó sobrepasarle a un tráiler cañero en la autopista al aeropuerto, en San Juan Talpa. Cuando le sobrepasaba se salió del asfalto y se fue a una cuneta. Como resultado la motocicleta quedó inservible y él sufrió una lesión en la cuarta vértebra cervical y eso lo dejó cuadripléjico. Néstor tampoco tenía licencia para conducir la motocicleta que se la había prestado a un amigo y para colmo había consumido bebidas embriagantes.

    La División de Tránsito de la Policía Nacional Civil y el mismo Viceministerio de Transporte deben realizar un exhaustivo plan para sancionar a quienes conducen todo tipo de vehículos sin estar facultados para ello. Hay buseros, microbuseros, conductores de transporte pesado, vehículos livianos y motocicletas que lo hacen irresponsablemente sin tener una licencia que los avale. Este plan debe llevar también a sancionar a los que conducen bicicletas en vías públicas sin cumplir con las normas establecidas.

    En la actualidad las Cámaras de Seguridad en las principales ciudades y carreteras del país captan permanentemente el tráfico y sus percances. En la mayoría de accidentes donde está involucrada una motocicleta con otro tipo de vehículo, la culpa recae sobre el motociclista que irrespetó una señal de tránsito o que hizo alguna osadía, como sobrepasar por un punto prohibido o creerse «el dueño de la calle».

    Muchos motociclistas siguen haciendo carriles inexistentes (tercer carril), se aglomeran en los semáforos, sobrepasan golpeando las carrocerías de los carros livianos, se suben a las aceras, no portan cascos autorizados, conducen a velocidad excesiva, se distraen con facilidad, usan teléfonos celulares mientras conducen, no andan la vestimenta adecuada y pocos irrespetan las normas de tránsito.

    En lo personal pienso que a los motociclistas les hace falta conciencia. Deben entender que cada día que salen a trabajar alguien los espera en casa y que los esperan sanos y salvos. Ellos al igual que todos los que conducimos debemos entender que los vehículos conducidos de manera irresponsable se convierten en un arma peligrosa con la cual podemos provocar lesiones y la muerte de otros o de nosotros mismos.

    A mi amigo Marden ya no le podemos regresar la vida. Su familia vive acongojada por el dolor de su fallecimiento, sus amigos, alumnos y compañeros de trabajo lo extrañamos, su muerte pudo haberse evitado si el conductor de aquella motocicleta hubiese conducido a una velocidad prudencial y hubiese tenido la pericia necesaria. Conductores manejemos a la defensiva… Con conciencia.

  • La Educación Superior

    La Educación Superior

    Desde la crisis sanitaria provocada por el virus Sars/Covid– 19 la Educación en general y la Superior en particular ha dado un giro importante.

    El descenso de aspirantes a estudiar una carrera ha sido significativo, se trata de un estudio que hemos estado realizando desde 2023 y podemos abordar este problema desde varias perspectivas, tomamos como base la teoría de la complejidad la cual permite explorar los sistemas a partir de su composición como una totalidad.

    Hay datos reveladores como por ejemplo: en 2024 18,000 jóvenes solicitaron ingresar a la UES, mientras que en 2025 la cifra disminuyó a 15,000. En 2023, la matrícula global bajó 0.4 % (828), sin embargo en los institutos especializados subió 7.6 % (1,149), mientras que en los institutos tecnológicos bajó -17.5% (225), y en las universidades bajó 1 %.

    En general, es notable que cada año los aspirantes a educación superior presenta una reducción y si agregamos a eso el nivel de deserción que presentó un total de 7000 estudiantes en 2023. Ante esto surge la pregunta ¿Cuál es la motivación que hace que un estudiante aspire a estudiar a nivel superior después de finalizar el bachillerato? Podríamos decir en un simple análisis superarse y elevar su nivel de vida, sin embargo, si vemos el punto de vista opuesto que hace que este estudiante no le motive estudiar y obtener un título a nivel superior, se trata de un trabajo que nos lleva a analizar varias perspectivas desde lo social, económico, cultural.

    El nivel educativo actual de El Salvador ronda el 7º grado lo cual es muy bajo, además de otros factores que el estudiante que llega a nivel superior se encuentra como carreras desactualizadas, dificultades de encontrar un trabajo al graduarse, los enfoques educativos que se centran solamente en saber, en lo teórico y no en hacer en fin son varios factores .

    Actualmente se propone una reforma a la ley de Educación Superior y recientemente AUPRIDES ha propuesto que el sistema se centre en créditos y no en unidades valorativas, lo cual es bueno ya que le da al estudiantes la responsabilidad de desarrollar su aprendizaje, aunque no solo con esto mejorará la educación superior falta mucho por hacer, como involucrar otros actores clave: el sector productivo quienes al final absorben a los futuros profesionales e invertir más en las educación pública, la investigación continúa y arrogará importantes conclusiones que pronto daremos a conocer.

  • Correa no resucitó

    Correa no resucitó

    Es mas que evidente, al parecer, que el pueblo ecuatoriano ha tomado conciencia lo que significaría para ellos y su país, el retorno a la presidencia de Rafael Correa, un delincuente convicto por corrupción que habrá de lamentar hasta su último día haber apoyado a Lenin Moreno en su marcha hacia la primera magistratura de la nación.

    Este sujeto, nuevamente en el poder, habría dado una vuelta de tuercas que les arrebataría irremisiblemente el futuro, tal y como ha ocurrido en Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela donde las propuestas castro chavistas han sumido a esos pueblos en un estado de postración moral y material muy difícil de superar.

    El populismo que patrocina este autócrata es sumamente peligroso porque personifica la versión del déspota ilustrado, que, al contar con conocimientos académicos usa ese discernimiento para exprimir con mayor eficiencia las prerrogativas del ciudadano. Correa, en mi opinión, es de todos los déspotas del hemisferio el que más se asemeja a Fidel Castro, porque es un iluminado poseedor de la verdad absoluta que no padece la agonía de la duda.

    Sujetos como Correa ejercen una especie de atracción fatal sobre un sector de la población. Son capaces de interpretar las ansias de un núcleo importante de personas, que sin importar los abusos y errores en los que incurran, siempre van a estar a su favor. Cuentan con una masa que se conduce al ritmo de su flautista y disfruta los avatares de los abismos.

    Correa, al igual que Fidel Castro, Nicolás Maduro, Evo Morales y Daniel Ortega, por solo mencionar a los caudillos del castrochavismo, poseen ese encanto mágico que los sitúa, para sus partidarios, más allá del bien y el mal, razón que los asiste para ser un peligro real en cualquier sociedad democrática.

    Un individuo con firmes convicciones democráticas nunca podrá estar de acuerdo que sus derechos sean conculcados por un gobernante que se atribuye la facultad de interpretar las querencias de la nación al crear comités de delatores que auscultan la vida de los otros o permitir cambios económicos que ahondarían la miseria de todos.

    Afirmar que Nicolás Maduro representa un régimen legitimo es un absurdo de los primeros tiempos del Socialismo del Siglo XXI, como cuando Hugo Chávez proclamo que conduciría a Venezuela al mar de la felicidad cubano. Tanto Cuba como Venezuela distan mucho de ser un paradigma para cualquier sociedad y el que lo proclame comete suicidio político como hizo la candidata Luisa González.

    Por demás, la capacidad de sobrevivencia de estos individuos es inaudita, son capaces de aliarse a sus acérrimos enemigos, por tal de continuar en planos importantes, como lo hiciera Daniel Ortega en Nicaragua al lograr un acuerdo electoral que le permitió ganar la presidencia en el 2007 o Fidel y Raúl Castro en Cuba, que han logrado cargarle al embargo estadounidense todas sus culpas aunque gastan en ese mercado cientos de millones de dólares al año, mientras le imponen al pueblo que desgobiernan un bloqueo que va por 66 años.

    Al parecer los ecuatorianos han tenido una clara conciencia de la realidad al percatarse que la elección de un testaferro de Correa implicaría su retorno, ya que habría realizado las maniobras necesarias para que el prófugo de la justicia, tal y como hiciera en la década del 70 del pasado siglo el dirigente justicialista argentino Héctor Cámpora, que al llegar a la presidencia elimino todas las restricciones que existían contra Juan Domingo Perón haciendo posible que fuera presidente.

    El fugitivo fue el perdedor de los comicios, no la candidata Gonzálz, sin embargo, no dudo de la capacidad de sobrevivencia que tienen estos demiurgos como diría Anatole France y me ha comentado mi amigo Alberto Paz, un profundo conocedor de la realidad ecuatoriana y cubana, quien considera que el fracaso correista fue consecuencia de los muchos errores en campaña de sus testaferros, como también afirman, algunos medios de prensa del país sudamericano.

    El asunto es que estos sujetos nunca pierden, acusa al ganador de fraude, sin embargo, no han presentado una denuncia asistida con pruebas suficientes.

    El expresidente ha demostrado estar entre los que se creen elegidos. Su visión de la realidad solo le permite apreciar la existencia de dos colores, el blanco y el negro, carácter que logra insuflar entre sus partidarios, al igual que posibilita que sus seguidores solo busquen la confrontación, el todo o nada que vivíamos en Cuba cuando las masas pedían paredón sin saber por qué o para quien.

  • Preservar una auténtica humanidad, como lo hizo el papa Francisco

    Preservar una auténtica humanidad, como lo hizo el papa Francisco

    El momento que vivimos no es fácil, tampoco nunca lo ha sido, pero ahora que habitamos en medio de la civilización tecnológica, donde todo lo humano parece olvidarse, hemos de estar más en guardia y más abiertos a los demás, particularmente con los débiles. Nadie se puede quedar en el olvido o en el abandono. Lo que importa realmente es el afecto vertido en todo lo que realizamos. Ciertamente, vivimos un cambio transformador, que requiere de cada uno de nosotros, comenzar por mirarnos con otros ojos más espirituales que corporales; ya que, es esta sabiduría que emana del corazón, la que realmente nos trasciende. No es la capacidad de las máquinas, tampoco la formación mundana irresponsable, la que nos hace ver horizontes claros, es nuestro propio espíritu de poetas.

    El trabajo hecho con especial esmero y con generosidad, siempre es una creación original y única. Bajo esta perspectiva innovadora, la humanidad tendrá que aunar esfuerzos, al menos para promover una visión auténtica de la persona humana y de la sociedad, que ha de regular también como objetivo global el valor de la naturaleza en la que se mueve. En este sentido, los pueblos indígenas se encuentran entre los más afectados por las condiciones meteorológicas extremas, la pérdida de biodiversidad y la disminución de los recursos naturales. Sin embargo, precisamente gracias a su talante natural y a su relación con el medio ambiente, son también los que nos pueden ayudar a encontrar soluciones para remediar los daños causados.

    Indudablemente, cada uno nosotros es garante de frenar destrucciones, que ocasionan verdaderos calvarios a las gentes. De ahí, la importancia de ahondar en nosotros mismos como seres de verbo en verso, que ha de llevarnos a cuestionarnos nuestro papel en el mundo. En este sentido, el propio Papa Francisco, lo describía como un cambio de época, que ha de llevarnos a una renovada cognición por lo auténtico. La apariencia y la mentira sólo brindan vacío y vicio. Nuestro interior es el que verdaderamente nos alberga los estados de la placidez; por eso, hay que dejarse oír, dejándose templar y determinar por sus poéticos pulsos y pausas. Por eso, frente al propio hacer de cada día, quizás convendría que nos interrogásemos sobre sí: ¿tengo corazón para ser poesía o prefiero poder y dominación?

    Vivir, por sí mismo, es el mejor poema a injertar que nos guarda y nos aguarda en las fibras del alma. Lo trascendente no es tanto mantenerse en forma, como que impere el buen fondo, para poder comprender que nada de lo que le ocurra a nuestros semejantes, nos debe resultar ajeno. Tenemos que parar de lanzarnos piedras entre sí, fomentando la cultura del sincero abrazo y la comunión de latidos. Deja de tener sentido, mirar hacia otro lado; al ver como se activan las armas y no el alma de amor. O presenciar con la indiferencia, las meras luchas de poder en torno a intereses parciales mezquinos. Hemos de despertar. Máxime, sabiendo, que el mundo puede cambiar desde el corazón. Renunciemos a perder el tiempo y ayudemos a donarnos una existencia decente hermanada.

    Aprendamos entre sí unos de otros, custodiemos el mundo con la lirica alabanza del reencuentro, lo que implica abarcar la totalidad del ser, tanto mental como sapiente, corpórea y relacional. De esto se deduce que todos llevamos consigo una dimensión contemplativa, un deseo innato de hacer genealogía, uniendo vínculos a golpe de miradas acariciadoras, que son las que fomentan la inspiración andante que somos. Sin duda, es bajo este contexto como se avanza y se difumina la línea que separa lo genuinamente humano de lo adulterado. Necesitamos el don de la iluminación pensante, para poder discernir e irnos del oleaje que nos deshumaniza, con inhumanidades manifiestas, que nos alejan de esa alianza plena, como trovadores de apego vivo. ¡Retornemos, pues, a la composición armónica!

  • Quinielas y vanas conjeturas del cónclave

    Quinielas y vanas conjeturas del cónclave

    El fallecimiento de un papa siempre se vuelve un hecho noticioso acompañado de su infaltable dosis de especulación. Tal vez no pueda ser de otro modo. Al traspasar el umbral de la muerte, el líder del catolicismo abre también la puerta a una nueva fase histórica en el recorrido espiritual y eclesial de más de 1.400 millones de fieles, que constituyen alrededor del 60% de los 2.300 millones de cristianos que hay en el mundo.

    A lo anterior, que ya es bastante, ha de agregarse el peso real del pontífice al frente de una religión tan grande y jerárquica, pues ni el judaísmo ni el islam (por mencionar a las otras dos confesiones monoteístas) reconocen por guía a una sola persona o conservan el mismo e invariable cuerpo doctrinal para todos sus seguidores.

    La institución del papado, además, está a la cabeza de una estructura terrenal con claras dimensiones políticas. Al ser elegido por sus pares cardenales, el dirigente visible del catolicismo también se convierte en un jefe de Estado, adquiriendo así las facultades —administrativas, legislativas, económicas, diplomáticas— que posee cualquier otro líder al frente de una gestión de gobierno, con máximas prerrogativas a lo interno y una muy influyente presencia internacional. De ahí que la muerte y la elección de un papa tengan la importancia singular que se les otorga en los medios de comunicación, justo como está sucediendo ahora.

    Las “quinielas” se concentran usualmente en la identidad de quien pueda terminar siendo elegido en el cónclave, pues a partir de esa elección será proclamado sucesor espiritual del pescador Pedro a la vez que sucesor cronológico del papa Francisco, fallecido el 21 de abril. Pero ambas sucesiones, aunque importantes, significan cosas distintas. El nuevo pontífice no estará obligado a dar seguimiento a ninguna “línea” específica de su antecesor, mientras que el seguimiento de Pedro, en tanto fiel custodio de las enseñanzas de Jesucristo, es imperativo, inapelable e indelegable. De ahí que ese afán periodístico de “trazarle caminos” al futuro papa a partir de su relación directa con el legado —cualquiera sea— del pontífice inmediato anterior venga a ser, en sentido estricto, llana y vana conjetura.

    Con sus más de dos mil años de vida —algo que no tiene parangón en la historia de la humanidad—, la Iglesia católica es una entidad signada por consideraciones que escapan a las coyunturas o urgencias temporales. Se diría que está “acostumbrada” a sobrevivir a los avatares y las presiones de cada época. Desde luego que la interlocución con el mundo forma parte de su misión, pero en teoría no debe condicionarla más allá de lo que permite la estricta doctrina. Por eso es que tiene relevancia comprender qué sucede durante este periodo de transición que el Derecho Canónico llama “sede vacante”, entre el final de un pontificado y el principio del siguiente.

    Periodistas y analistas que desconocen el funcionamiento eclesial resbalan en la generalidad de suponer que el gobierno de la Iglesia católica, en la presente etapa, queda en manos del colegio cardenalicio. Esto es inexacto. Al morir o renunciar un papa, los cardenales se convierten en administradores —y con facultades muy restringidas— de los asuntos ordinarios e inaplazables, pero en ningún momento tienen jurisdicción sobre las potestades que corresponden exclusivamente al sumo pontífice.

    Estas graves disposiciones excluyen toda posibilidad de que las leyes emanadas por los papas puedan ser cambiadas o modificadas por el colegio, inclusive en lo referente al proceso de elección del nuevo líder católico, tarea que se convierte (luego de las exequias del papa difunto) en la principal —y casi única— de los purpurados. Si al colegio entero, supongamos, se le ocurriera borrar una palabra de cualquier documento pontificio, ese acto sería nulo.

    En la Iglesia cristiana más grande del mundo no existe la figura del “vicepapa”. Nadie puede tomar las riendas durante la sede vacante ni atribuirse el gobierno del proceso de transición. Solo un pontífice debidamente elegido puede suceder en el tiempo a otro pontífice. Los cardenales, eso sí, están autorizados a reunirse a diario en congregaciones generales para discutir la preparación del cónclave, intercambiar opiniones y asegurar determinados criterios de elección, sin que nada de ello implique labores de “proselitismo” o conspiración. Esto se encuentra tan vedado, que existe la pena de excomunión automática (latae sententiae) para quienes hagan pactos, formulen acuerdos o realicen promesas que los obliguen a votar por cualquiera de sus colegas.

    Aunque la reciente película Cónclave, protagonizada por Ralph Fiennes y Stanley Tucci, ha sido muy bien recibida por su logrado suspenso hollywoodense, lo cierto es que está lejos de ser un retrato fiel de lo que ocurre al interior de la Capilla Sixtina cuando los cardenales se encierran con llave (cum clavis, en latín) para elegir al papa. Allí las intrigas son imposibles, tomando en cuenta la grave sentencia que pesa sobre ello.

    Es principalmente en las congregaciones generales, como las que están ocurriendo ahora en Roma, donde las cosas se definen, no alrededor de nombre alguno sino en torno al perfil de pastor que la Iglesia necesita. Es justo en estos días, en medio de un fraterno pero tensionado espacio de intercambio de pareceres, cuando las líneas generales de la elección quedan trazadas. Hasta los cardenales mayores de 80 años, impedidos de participar en la elección, pueden sin embargo aprovechar su experiencia para aconsejar fraternalmente a sus hermanos más jóvenes, haciéndoles notar detalles o circunstancias que tal vez les resulten útiles a la hora de decidir.

    En este mayo de 2025, los purpurados electores, que se conocen poco entre sí, serán parte del cónclave más concurrido registrado por la historia eclesial. Qué saldrá de ahí es una incógnita de proporciones católicas, esto es, universales.

  • Sede vacante: el peso de ser padre universal

    Sede vacante: el peso de ser padre universal

    Vivimos días históricos que, con el tiempo, recordaremos con asombro y reverencia.

    Somos testigos pasivos de una acción de Dios en la historia de los hombres.

    Los señores Cardenales tienen la responsabilidad de elegir al sucesor número 267 de san Pedro, el inmediato heredero del Papa Francisco.

    La elección de un Romano Pontífice siempre está envuelta en misterio, en el silencio de oficio y en la conciencia de unos pocos.

    Los Príncipes de la Iglesia llegarán desde los confines de la tierra.

    El cardenal Camarlengo hará los preparativos previstos desde tiempos muy antiguos.

    La Capilla Sixtina se vaciará de turistas y se llenará de electores.

    El imponente Juicio Final de Miguel Ángel será una vez más testigo de la elección del hombre que ocupará el cargo más importante sobre la faz de la tierra.

    Volveremos a escuchar el extra omnes, proclamado con solemnidad por el Camarlengo para hacer salir a todos los ajenos al cónclave.

    En cuestión de días, tendrá lugar una nueva elección papal.

    El papel del Romano Pontífice es, sin duda, uno de los más poderosos e influyentes del mundo, tanto en términos espirituales como políticos.

    Es el encargo más alto… y, al mismo tiempo, el menos deseado.

    La responsabilidad que conlleva es inmensa.

    En 1978, el cardenal Albino Luciani decía: «Y si resultara que me eligen a mí, contestaría: ‘Lo lamento. No acepto’».

    Tal fue el susto que se llevó Juan Pablo I, que solo ocupó la Sede de Pedro durante 33 días, en el pontificado más breve de la historia (26 de agosto de 1978).

    Su sucesor, san Juan Pablo II, manifestó en sus primeras palabras como Pontífice el miedo que sintió: «Los Eminentísimos Cardenales han designado un nuevo Obispo de Roma.

    Lo han llamado de un país lejano… He sentido miedo al recibir esta designación, pero lo he hecho con espíritu de obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre, María Santísima» (16 de octubre de 1978).

    Benedicto XVI también confesó su sorpresa: «Quiero deciros algo del cónclave, sin violar el secreto: nunca pensé ser elegido ni hice nada para que así fuese.

    Pero cuando lentamente el desarrollo de las votaciones hacía entender que la «guillotina» se acercaba y me miraba a mí, pedí a Dios que me evitara ese destino» (25 de abril de 2005).

    Y el papa Francisco, tras su elección, fue tajante: «Soy un gran pecador.

    Confiando en la misericordia y en la paciencia de Dios, en el sufrimiento, acepto» (13 de marzo de 2013).

    Es, sin duda, uno de los encargos más relevantes y menos apetecidos.

    El Obispo de Roma es también el Padre universal del Pueblo de Dios.

    El Santo Padre, figura espiritual, se convierte en jefe del Estado soberano más pequeño del mundo.

    El Romano Pontífice, puente entre el cielo y la tierra, debe estar también en lo más ordinario de la administración pública del Estado del Vaticano.

    Se le juzgará como a un político más.

    Y aunque nunca haya ambicionado una posición de poder, deberá presidir.

    Un hombre con escasos dotes de liderazgo —porque nunca le interesaron— tendrá que guiar a la Iglesia universal.

    Alguien que jamás quiso ser influencer, recibirá likes o dislikes, de cada palabra o gesto que realice, del mundo entero.

    Quien debe inyectar esperanza, deberá conocer de cerca la miseria humana, dentro y fuera de la Iglesia.

    Un alma enamorada de la pobreza evangélica vivirá rodeada de tesoros culturales y riquezas invaluables que nunca ha deseado.

    Aquel que hasta ahora vivía en una casa modesta de una diócesis cualquiera, se mudará a Roma capoccia der mondo infame, (Antonello Venditti).

    Un conciliador que no puede negociar.

    Un representante del cielo que debe mantener los pies en la tierra.

    Oremos por quien será elegido, para que con humildad y fortaleza abrace esta sagrada misión.

    Que el Espíritu Santo lo asista.

    Y que todos, como hijos suyos, sepamos reconocer en él al padre de familia que Dios nos envía.

    • El padre Fernando Armas Faris es sacerdote católico