Los salvadoreños en Estados Unidos que envíen remesas pagarán un impuesto del 1 % a partir del 1 de enero de 2026, de acuerdo con lo establecido en la ley “One Big Beautiful Bill Act”, promovida por el gobierno de Donald Trump.
La ley, aprobada en julio de 2024, es parte de un megaproyecto fiscal del gobierno de Trump que contempla, entre otras cosas, un refuerzo al financiamiento de la defensa y la seguridad fronteriza, así como recortes a proyectos sociales a los que usualmente accedían los migrantes.
Inicialmente se había propuesto un impuesto a las remesas del 5 %, pero finalmente se fijó en 1 %, el cual se cobrará a las transferencias realizadas después del 31 de diciembre de 2025 en las casas remesadoras, al momento de efectuar la transferencia.
Según el documento, el impuesto se cobrará a las transferencias de remesas para cualquier remitente que proporcione efectivo, un giro postal, un cheque de caja o cualquier instrumento físico.
Por lo tanto, la ley establece que no se cobrará a “ninguna” remesa cuyos fondos se transfieran desde una cuenta bancaria mantenida en una institución financiera domiciliada en Estados Unidos. Tampoco aplicará a los fondos financiados con una tarjeta de débito o crédito emitida en EE. UU.
La ley ordena que las empresas remesadoras recauden el tributo y lo transfieran trimestralmente al gobierno estadounidense. Si el impuesto no se cobra al momento de enviar la remesa, será pagado por el proveedor de la transferencia.
Posible efecto en El Salvador
Entre enero y octubre, los hogares salvadoreños recibieron $9,021.7 millones en remesas, al menos $1,374.7 millones adicionales (18 %) frente a igual período, según el Banco Central de Reserva (BCR).
De ese total, el 92.4 % de las remesas procedió de Estados Unidos, equivalente a $8,340 millones, lo que representó un crecimiento del 19 %, atribuido por especialistas al temor de los salvadoreños en la mayor economía del mundo ante la ola de deportaciones prometida por Trump.
Con base en el monto recibido en remesas desde EE. UU. a noviembre, si se cobrara el impuesto del 1 %, esto se traduciría en $83.4 millones.
Los analistas advierten que este impuesto podría ser asumido por los salvadoreños al momento de enviar la remesa o descontarse del monto transferido a sus familias. También podría aumentar el flujo de remesas “por bolsillo”, es decir, dinero enviado con terceros o amistades que viajan, o mediante billeteras de criptoactivos.
Estimaciones de Grupo Cibest, casa matriz de Bancolombia, han advertido que el impacto se vería en las remesas enviadas a cuentas bancarias, con una disminución de $30.1 millones. Sin embargo, en el agregado total no habría una afectación significativa.
