El precio de la gasolina en Estados Unidos podría mantenerse por encima de los $3 hasta el año 2027, debido al impacto de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo, advirtió este domingo el secretario de Energía, Chris Wright.
El funcionario explicó que la interrupción de esta vía marítima, por donde circula cerca del 20 % del crudo global, ha generado un fuerte aumento en los costos del combustible y tensiones en los mercados energéticos.
Al ser consultado sobre cuándo podrían disminuir los precios, Wright indicó: “No lo sé, podría suceder a finales de este año, o quizás no hasta el próximo, pero es probable que los precios hayan alcanzado su punto máximo”.
El secretario sostuvo además que una eventual solución al conflicto podría aliviar la presión sobre los precios. “Con la resolución de este conflicto, los precios de la energía bajarán”, afirmó en línea con la postura de la Casa Blanca.
Respecto al cierre del estrecho de Ormuz, ordenado por Irán como respuesta a ataques de Estados Unidos e Israel, el funcionario reconoció que actualmente el paso marítimo “no es seguro”, lo que complica la normalización del comercio energético.
“Podemos abrirlo (el estrecho) de una forma u otra, pero la mejor manera de hacerlo es poner fin al conflicto y lograr un Irán sin armas y sin la capacidad de hacer daño”, advirtió Wright, quien estimó que una semana sería un plazo razonable para reabrir la ruta si se alcanzan condiciones favorables.
Antes del conflicto, el galón de gasolina regular en Estados Unidos rondaba los $2.90 al 1 de febrero, pero tras el inicio de la guerra el 28 de febrero, los precios superaron los $4, según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil.
En paralelo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, proyectó que el precio del combustible podría bajar nuevamente a unos $3 el próximo verano, aunque el comportamiento dependerá del desarrollo del conflicto en Medio Oriente.
La presión en los precios de la gasolina también ha impactado la inflación en Estados Unidos, que en marzo alcanzó un 3.3 % interanual, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, en medio de un escenario de incertidumbre global y tensiones geopolíticas.

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