Exiliados en Miami anhelan una intervención contra régimen cubano

Entre la música de salsa y el aroma a puros en las calles de Miami, una parte del exilio cubano respalda la posibilidad de una intervención extranjera en Cuba, similar a la que permitió la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, llevado ante la justicia en Estados Unidos el pasado 3 de enero.

La propuesta, que gana fuerza entre sectores de la diáspora más conservadores, fue planteada por Luis Zúñiga, miembro de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), con sede en Doral, Florida. “Aparte de la presión económica, la presión política, la presión militar, si hace falta una operación quirúrgica para sacar a los opresores, a los que mantienen el poder en Cuba, bendita sea”, expresó.

Aunque muchos exiliados prefieren guardar silencio por temor a represalias contra familiares que aún viven en la isla, algunos, sin reservas, consideran que la situación actual justifica una acción internacional directa. Para Zúñiga, el resultado del operativo contra Maduro confirma que existe un “derecho a la intromisión” cuando se trata de dictaduras represivas.

“Hay derecho a la intromisión en los asuntos internos de Cuba porque la dictadura aplasta, abusa, criminaliza a los cubanos arbitrariamente”, sostuvo. Además, argumentó que, así como la revolución cubana se consolidó con ayuda de la Unión Soviética, otras potencias, como Estados Unidos, tendrían legitimidad para apoyar la liberación de Cuba.

La llegada del presidente Donald Trump nuevamente al poder ha endurecido la postura de Washington hacia La Habana. Una de las primeras acciones de su gobierno fue devolver a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, lo que activó nuevas sanciones económicas y financieras contra el régimen de Miguel Díaz-Canel.

Para José Ramón Pérez Campos, hijo de exiliados cubanos, la caída de Maduro representa un golpe clave para el régimen cubano. “Este corte con Venezuela lo pone en una situación sumamente difícil. Obviamente es el tipo de situación que, o buscas alternativas de cierta diplomacia conversacional, o no sé realmente a dónde van a parar”, opinó.

Pérez Campos considera que la solución pasa por abandonar el modelo comunista, pero duda que el régimen acepte perder el control. “Que ellos asuman de verdad su incapacidad y traten de hacer un cambio, o realmente no quedará más remedio que obligarlos a hacer ese cambio”, añadió. De darse una transición, afirmó que la comunidad exiliada estaría lista para apoyar la reconstrucción del país.

En la popular Calle Ocho, Álex Arellano elogió el nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado, a quien definió como “el mejor secretario de Estado desde (Henry) Kissinger”, y aseguró que su papel podría ser determinante para el fin del castrismo. Más radical fue José Ramón Cardona, un comerciante que incluso vaticinó: “Queremos ya terminar esto” y predijo que “Cuba sería libre a finales del próximo mes de abril”.

Pese a lamentar el impacto de las sanciones en la población, Cardona señaló que “esa es la única forma” de ejercer la presión necesaria para que el régimen finalmente colapse. Mientras tanto, la comunidad cubana en Miami mantiene viva la esperanza de un cambio que, aseguran, ya no puede esperar más.