Un factor clave para que El Salvador mantenga una trayectoria de la deuda pública hacia la baja es la consolidación fiscal y el avance en reformas, en particular del sistema de pensiones y de la administración pública, señaló Dan Katz, primer subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Katz sostuvo una reunión con el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, así como con líderes empresariales.
Tras finalizar su visita en El Salvador, Katz señaló que la disciplina fiscal y el impulso de las reformas son esenciales de cara al futuro para preservar los logros alcanzados hasta el momento a través del programa de Servicio Ampliado (SAF) que el Gobierno tiene con el FMI desde febrero de 2025, por $1,400 millones.
“Mantener el rumbo con la consolidación fiscal y avanzar en las reformas clave, particularmente en las pensiones y la administración pública, ayudará a salvaguardar la sostenibilidad fiscal, reconstruirá los amortiguadores y pondrá la deuda pública firmemente en un camino a la baja”, cita el comunicado del FMI a Katz.
El funcionario agregó que los “esfuerzos continuos para fortalecer la gobernanza y la transparencia y mejorar el entorno empresarial pueden reforzar aún más la confianza, la inversión y el crecimiento”.
El Gobierno salvadoreño se ha comprometido con el FMI a presentar una reforma paramétrica de pensiones a finales de junio de 2027 y a buscar su implementación en septiembre de ese año, un tema sensible para los salvadoreños.
Avances del programa
El FMI concluyó en octubre la segunda y la tercera revisión del programa con El Salvador, lo que derivó en un desembolso de $138 millones.
El programa con el FMI contempla un ajuste fiscal de 3.5 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB) durante tres años, comenzando en 2025, cuyo principal fin es reducir la carga del endeudamiento público —que el año pasado cerró en un 87.6 % del PIB— hasta que llegue al 80.1 % en 2031.
Katz aseguró que en la reunión con Bukele se reiteró el compromiso de su administración de mantener políticas macroeconómicas prudentes y profundizar las reformas en el marco del programa.
“Esbozó (Bukele) su visión a largo plazo para el país, centrada en mejorar el clima de negocios, promover la innovación y desbloquear la inversión privada y la creación de empleo. Mantener estas reformas será importante para aumentar la productividad y aprovechar el potencial de crecimiento de El Salvador”, señaló.
Para Katz, a la luz de los resultados del programa, El Salvador ha mostrado un “notable progreso” en la estabilidad macroeconómica y en la creación de mejores condiciones para la inversión privada.
Consideró que el crecimiento económico supera las expectativas, con una proyección actualizada del 4.5 % para 2026, pese a los choques recientes.
“Las mejoras sostenidas en la seguridad y la implementación continua del programa apoyado por el Fondo por parte de las autoridades están aumentando la confianza y ayudando a elevar el nivel de vida”, sostuvo Katz.
En el encuentro también se abordó cómo las nuevas tecnologías, en particular la inteligencia artificial, podrían apoyar el crecimiento económico, así como mejorar la prestación de servicios públicos.

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