Los mercados energéticos mundiales enfrentan una creciente presión debido al acelerado agotamiento de las reservas de petróleo provocado por la guerra en Oriente Medio y la persistente tensión entre Estados Unidos e Irán.
Los precios internacionales del crudo registraron fuertes alzas este domingo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificara como “totalmente inaceptable” la respuesta de Irán a una propuesta de paz promovida por Washington.
Hacia las 7:20 de la noche del domingo, los futuros del petróleo intermedio de Texas (WTI) subían 3.73 %, hasta los $99.15 por barril, mientras que el Brent europeo avanzaba 3.24 %, alcanzando los $104.71.
Mientras continúan las tensiones diplomáticas y militares, expertos del sector energético advirtieron que las reservas estratégicas y comerciales se están utilizando a una velocidad récord para compensar la pérdida de suministro procedente de Oriente Medio.
Analistas sostienen que incluso si el estrecho de Ormuz reabre completamente en las próximas semanas, podrían pasar varios meses antes de reconstruir los inventarios mundiales de petróleo que actualmente se encuentran en mínimos preocupantes.
La crisis golpea además en un período especialmente sensible para el mercado energético mundial, ya que las refinerías suelen aumentar inventarios antes de la temporada alta de demanda en el hemisferio norte, marcada por mayor movilidad vehicular, actividad agrícola y viajes aéreos durante el verano.
“Incluso si el conflicto termina en mayo, saldríamos con inventarios extremadamente bajos”, advirtió el director ejecutivo de TotalEnergies, Patrick Pouyanne, quien estimó que el mundo ha consumido entre 10 y 13 millones de barriles diarios de las reservas globales desde el inicio del conflicto.
Según cálculos citados por Reuters, esto equivale a unos 500 millones de barriles extraídos de los inventarios mundiales. Otros análisis, como los de Rystad Energy, son aún más pesimistas y estiman una pérdida potencial de hasta 2,000 millones de barriles si la crisis continúa hasta finales de junio.
El economista jefe de Rystad Energy, Claudio Galimberti, explicó que esa reducción representaría entre el 16 % y el 27 % del suministro petrolero mundial previo al conflicto.
La situación también comienza a afectar directamente el consumo global. En Asia, las importaciones de petróleo cayeron 30 % en abril respecto al año anterior, alcanzando su nivel más bajo en una década debido a la combinación de precios elevados y menor disponibilidad de crudo.
Europa ya enfrenta problemas de abastecimiento de combustible para aviones, mientras Asia reporta escasez de gasolina, utilizada en la producción de plásticos. Estados Unidos también experimenta una caída de inventarios de gasolina, que se ubican 4 % por debajo del promedio de los últimos cinco años.
Pese a los esfuerzos diplomáticos, la posibilidad de una rápida solución al conflicto sigue siendo lejana. Estados Unidos e Irán continúan intercambiando acusaciones por supuestas violaciones al alto el fuego, mientras las negociaciones de paz todavía no muestran avances concretos.
Los analistas consideran que, mientras la guerra continúe, el riesgo de una crisis energética mundial más profunda seguirá aumentando y presionará aún más los precios internacionales del petróleo.

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