Los jefes de la Mara Salvatrucha (MS-13) utilizaban las llamadas grupales para dar indicaciones de cómo torturar y asesinar a las víctimas a otros pandilleros, quienes ejecutaban estas instrucciones mientras los demás escuchaban.
Eso evidencia los audios que fueron reproducidos esta semana en el macrojuicio en contra de 486 miembros de la Mara Salvatrucha en el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado de San Salvador.
En los audios, que fueron compartidos por la Fiscalía General de la República a Diario El Mundo, se escuchan las conversaciones de los pandilleros, entre estas, una donde interpelan a otro miembro de la pandilla que había sido liberado tras haber recibido una condena de 38 años de cárcel.
Para los jefes de la pandilla era inexplicable que este marero, a quien no identifican en los audios, estuviera libre y se quitara el brazalete electrónico que portaba. Su principal hipótesis es que se trataba de un delator con las autoridades.
En la llamada, que según constó en el juicio dura más de una hora, los pandilleros que estaban recibiendo las indicaciones interrogaron a este otro marero «¿Vas a hablar o no?» lo cuestionaban y en reiteradas ocasiones, este respondió: «No sé nada, ‘homeboys’, les estoy hablando la neta (sic), les soy sincero, yo no hablo con esos culeros».
Al inicio de la llamada, los jefes de la MS-13 le dicen al pandillero que recibe la indicación, que hablen con él, que otro vigilen y que otros dos «escarben».
En el momento culmen de la interpelación al pandillero, que creían delator, los pandilleros que ejecutan el crimen reciben la indicación de quebrarle los dedos, mientras le siguen cuestionando: «¿Tu suegra vive con un jura? Ya te investigamos. ¿Vos crees que dormidos andamos, que no te investigamos, eso querés decir?», y se escuchan golpes.
Luego, los jefes de la pandilla dan la orden de quitarle la ropa y se escucha un: «Quítate la ropa, pues».
Seguido, los jefes de la MS-13 cuestionan: «Se quitó 38 años de condena, ¿cómo no lo van a buscar?… Él entregó a todos los ‘homeboys’, se ha quitado esa mierda (grillete) ¿vas a creer que no le van a caer encima? (en referencia a no ser buscado por la autoridad)».
A todas las preguntas, el pandillero delator respondía que no sabía nada.
Después, uno de los jefes de la Mara Salvatrucha le pregunta a otro de los ejecutores: «¿No andas pita o lazo? apreténle el pescuezo ahorita para que se acuerde, sino va a hablar. ¡Zámpenle un poco de tierra en la trompa!».
«¿Vas a hablar o no?», cuestiona el ejecutor y en el fondo se escucha un «es que no sé nada».
-«Sáquenle el aire, péguenle unos ‘patines’ (patadas) en la boca del estómago», ordena uno de los jefes.
El ejecutor se acerca al teléfono y le dice a sus jefes pandilleriles: «No quiere hablar, ¿qué pedo? Este hijo de puta no va a hablar, ya va siendo hora que le metamos presión».
A eso responde uno de los jefes: «¿Y ya sabe el lugar dónde va a quedar?». -Sí, si- responde el ejecutor.
«Que quede bien ese lugar», ordena el jefe que ha estado hablando y otro de los jefes que participa en la llamada dice: «Ya zámpenle anestesia, antes que se me acabe el saldo».
Otro de los audios que la Fiscalía General de la República reprodujo como continuación de esta conversación, se oye decir al pandillero ejecutor: «Ya lo están sembrando. Ahorita está bueno el clima, gran tormenta que está cayendo. Ya están empezando a empacar el regalo».

A través de un comunicado, la Fiscalía señaló que en los 125 audios reproducidos en el juicio también se escucha cuando ejecutaban a las víctimas con disparos, hacían tareas de vigilancia y reportaban sus fechorías.
En otros audios reproducidos también quedó en evidencia que la MS-13 planeaba recoger $500,000 de las extorsiones para comprar armas y vehículos en 2016.
Este macrojuicio es desarrollado por el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado y desde la semana pasada reproducen 125 audios, como parte de la fase probatoria, contra 486 cabecillas de la MS-13, entre estos, 22 ranfleros, es decir, los jefes de la pandilla.
A todos se les imputan más de 47,000 ilícitos, entre ellos, los homicidios cometidos entre 2012 y 2022, incluyendo los 86 asesinatos que propiciaron el régimen de excepción.

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