La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, afirmó este miércoles que el narcotráfico logró infiltrarse en el Poder Judicial y en los cuerpos policiales del país, por lo que anunció una rotación de agentes para evitar su arraigo en determinadas comunidades y posibles vínculos con organizaciones criminales.
«Sin el afán de ofender a nadie, pero el narcotráfico se metió hasta en los tuétanos del Poder Judicial y también en las policías del Gobierno. Hasta donde yo comprendo, para poder resolver un problema hay que reconocerlo», declaró Fernández durante su conferencia de prensa semanal.
Las declaraciones se producen después de que en los últimos meses salieran a la luz casos de policías, jueces y fiscales presuntamente relacionados con grupos dedicados al narcotráfico y señalados de realizar acciones para favorecerlos. Fernández ya había formulado críticas similares que provocaron el rechazo de magistrados del Poder Judicial.
La mandataria planteó que también sería «bonito» que el Poder Judicial aplicara una rotación de jueces y fiscales en el territorio costarricense, similar a la medida anunciada para los agentes policiales, con el objetivo de que «no tengan arraigo y no empiecen a defender intereses del narcotráfico».
«Flaco favor le hace el Poder Judicial a nuestro país si no reconoce el problema. Tiene el problema del tamaño de un elefante en una cristalería y lo vemos todos, todos los días. Ojalá puedan tomar medidas, estamos a tiempo», expresó Fernández.
Costa Rica enfrenta actualmente elevados niveles de homicidios relacionados con el narcotráfico y reportes sobre una posible infiltración del crimen organizado en la Policía.
Fernández prometió durante su campaña aplicar medidas de mano dura contra la delincuencia e incluyó en su plan de Gobierno la posibilidad de impulsar un estado de excepción en zonas «conflictivas» si empeora la situación de seguridad. En agosto también emitió un decreto que declaró secreto de Estado la información, documentos y archivos de organismos de inteligencia y seguridad, incluidos contratos y presupuestos.
Las autoridades de seguridad señalan que Costa Rica se convirtió en una plataforma logística utilizada por organizaciones narcotraficantes para recibir y almacenar cargamentos procedentes de Suramérica y posteriormente enviarlos hacia Estados Unidos y Europa, principalmente mediante contenedores.
Según cifras del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), durante 2025 las autoridades decomisaron 46.5 toneladas de cocaína, la segunda cifra más alta registrada en la historia del país. El volumen quedó únicamente por debajo de las 47.1 toneladas incautadas en 2020, en medio del desafío que representa el narcotráfico para la seguridad costarricense.

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