Rusia y Estados Unidos dieron por concluida la etapa de negociaciones basada en los acuerdos alcanzados hace un año en Anchorage, Alaska, por los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump, por lo que el proceso para buscar una salida a la guerra en Ucrania deberá comenzar desde cero y podría incluir una mayor participación de los países europeos.
Los compromisos surgidos de aquella cumbre, considerada durante meses la principal esperanza para alcanzar un alto al fuego, perdieron vigencia tras el estancamiento de las conversaciones y los cambios registrados en el conflicto. En ese período, Ucrania fortaleció su capacidad para atacar objetivos en la retaguardia rusa, un factor que también influyó en la posición de Washington.
La reunión de Anchorage representó un importante avance diplomático para Moscú, ya que marcó el regreso del presidente Vladímir Putin a un encuentro en un país occidental desde el inicio de la guerra en febrero de 2022. Sin embargo, los detalles de los entendimientos alcanzados nunca fueron revelados oficialmente.
Diversas versiones señalaron que Rusia estaría dispuesta a detener las operaciones militares si Ucrania aceptaba abandonar voluntariamente la región del Donbás. No obstante, el Kremlin evitó confirmar ese supuesto acuerdo debido a las implicaciones políticas que tendría entre los sectores nacionalistas rusos.
Con el paso de los meses, la Casa Blanca redujo el interés por mantener el esquema de negociación inicial. En junio, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró ante el Congreso que la campaña militar rusa había representado un fracaso estratégico y afirmó que Moscú no lograría imponerse en la guerra.
El punto de quiebre llegó esta semana durante la reunión que Rubio sostuvo con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en Manila, en el marco de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Ambos coincidieron en que será necesario plantear nuevas propuestas para intentar avanzar hacia un acuerdo de paz.
Rubio reconoció que «nuevas ideas» serán indispensables porque los planteamientos anteriores quedaron superados por la evolución del conflicto.
Por su parte, Lavrov calificó por primera vez los «acuerdos de Anchorage» como un «fracaso» y responsabilizó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de rechazar la propuesta impulsada por Washington. Además, sostuvo que el mandatario ucraniano mantiene esa postura gracias al respaldo militar, de inteligencia y tecnológico proporcionado por sus aliados occidentales.
Aunque Estados Unidos mantiene su disposición de mediar entre las partes, ambas potencias reconocen que el proceso deberá comenzar nuevamente. Mientras tanto, Ucrania ha fortalecido su coordinación con los países europeos y continúa ejecutando ataques contra infraestructura estratégica en territorio ruso, un escenario que, según diversos análisis, aleja aún más la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz en el corto plazo.

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