El Salvador enfrentará un deterioro en la seguridad alimentaria durante los próximos meses debido a lluvias irregulares, pérdidas agrícolas y el incremento sostenido en los costos de alimentos, fertilizantes y combustibles, advirtió el martes un informe de la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (Fews Net).
El informe, correspondiente al período de abril a septiembre de 2026, señala que la temporada de escasez comenzó de manera anticipada por el agotamiento temprano de reservas alimentarias en hogares rurales afectados por bajas cosechas durante el ciclo postrera de 2025.
Fews Net indicó que gran parte del país permanecerá en una fase de “Estrés” alimentario, equivalente a la Fase 2 de la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria (IPC), mientras que algunas familias pobres ya enfrentan condiciones de “Crisis” o Fase 3, especialmente en el Corredor Seco Oriental.
Según el reporte, las lluvias por debajo del promedio y la distribución irregular de precipitaciones durante el inicio del invierno han provocado retrasos en las siembras y reducción de humedad en los suelos, afectando principalmente zonas del occidente del país.
El organismo explicó que estas condiciones climáticas también impactarán la demanda de empleo agrícola para cultivos básicos como maíz y frijol, reduciendo ingresos para miles de familias rurales que dependen de trabajos temporales durante la temporada agrícola.
Además, Fews Net advirtió que el aumento de los precios internacionales del petróleo está elevando los costos de transporte y producción de alimentos, situación que podría seguir presionando el precio del maíz blanco y otros productos básicos en los mercados nacionales.
“El incremento de precios de combustibles y fertilizantes continuará erosionando el poder adquisitivo de los hogares pobres”, señaló el informe.
La organización también prevé que entre junio y septiembre la inseguridad alimentaria alcance su punto más crítico, con un incremento de hogares enfrentando dificultades para cubrir sus necesidades alimentarias, principalmente en el Corredor Seco Oriental y algunas zonas occidentales.
El documento sostiene que muchas familias recurrirán a mecanismos de sobrevivencia como comprar alimentos al crédito, endeudarse o reducir la calidad de su dieta para evitar períodos sin consumo de alimentos durante la etapa más severa de escasez.
Fews Net añadió que el riesgo de una canícula prolongada entre julio y agosto podría afectar el desarrollo del maíz durante su etapa reproductiva, limitando los rendimientos agrícolas y retrasando la recuperación de reservas alimentarias tras la cosecha de primera.
Aunque algunas áreas urbanas y costeras como San Salvador y La Libertad mantendrían condiciones mínimas de inseguridad alimentaria gracias a ingresos más diversificados, el informe subraya que los hogares rurales pobres seguirán siendo los más vulnerables ante las condiciones climáticas y económicas previstas para 2026.

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