Categoría: Opinión

  • Salud pública: ¿Técnica o política? Prioridades invisibles en El Salvador

    Salud pública: ¿Técnica o política? Prioridades invisibles en El Salvador

    En una columna anterior reflexioné sobre si la salud pertenece al ámbito técnico o político. Mis argumentos se inclinaban hacia este último. Sin embargo, los actuales líderes de salud del gobierno —al menos según sus decisiones— parecen empeñados en confinarla al terreno técnico, limitándola a cuestiones clínicas y relegando su dimensión social, política y ética.

    Elementos como el acceso a servicios, la prevención, el financiamiento, la equidad y la calidad de atención son tan cruciales como los aspectos médicos. La mayoría de las especialidades médicas se centra en el paciente individual, pero existe una disciplina fundacional para todo sistema: la salud pública, que permite a la ciudadanía prevenir enfermedades, mantener el bienestar o recuperar la salud.

    Su relevancia solo se reconoció ampliamente durante la pandemia de COVID-19, cuando la sociedad entendió que proteger la salud colectiva es la base de la individual. Pero para proteger y mantener la salud colectiva, el liderazgo político en el área de la salud debe tener no solo capacidad, sino también la autoridad en la toma de decisiones pertinentes a ese campo. Como se atribuye a Amit Kalantri: «Los sistemas fallan cuando las personas con capacidad no tienen autoridad, y las que tienen autoridad carecen de capacidad».

    La salud pública se discute principalmente cuando falla: faltan medicamentos, las citas se postergan indefinidamente o una emergencia revela las grietas del sistema. Rara vez se debate como decisión política cotidiana que define quién accede a la atención, con qué calidad y a qué costo social. No se trata de hospitales, sino de prioridades nacionales.

    El Plan Estratégico Institucional 2021-2025 del MINSAL prioriza cuatro áreas: salud materna e infantil; embarazo adolescente; mortalidad prematura (enfermedades cardiovasculares, metabólicas, cáncer, enfermedad renal crónica y trastornos mentales); y enfermedades transmisibles (VIH, tuberculosis, hepatitis B y vectores).

    Este documento de 25 páginas parece elaborado solo por personal del MINSAL, sin evidencia de participación intersectorial o de la sociedad civil. El proceso de priorización es opaco, sin justificar inclusiones o exclusiones. Sorprende la aparente ausencia de expertos en salud pública; en cambio, lo lideran cirujanos, como el ministro y el viceministro de Gestión y Desarrollo, ellos según sus estudios y experiencia documentada en su historial académico y de trabajo, al parecer carecen de estudios o experiencia en salud pública. Kalantri lo advertía.

    Un análisis revela que estas prioridades no reflejan las causas principales de mortalidad. De las cuatro áreas, solo la mortalidad prematura califica como tal. En 2025, las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) —cardiovasculares, cáncer y diabetes— representaron cerca del 61% de las muertes, patrón estable desde 2024. Destacan infartos, eventos cerebrovasculares, tumores malignos, diabetes mellitus y enfermedades respiratorias crónicas. Las transmisibles (dengue, neumonía, diarreas) generan menos muertes, pese a su potencial epidémico. Debido a la falta de transparencia en la información relacionada con la salud del ciudadano salvadoreño por parte del ente rector de nuestra salud, es difícil tener una imagen completa de la salud general del pueblo salvadoreño. Sin embargo, existen otras fuentes de información, que al parecer el MINSAL no consideran parte del área de la salud.

    Una de esas causas críticas que pasa desapercibida son los siniestros viales. En 2024 hubo más de 1.100 fallecidos (distracción al volante, exceso de velocidad, invasión de carril como principales factores); en 2025, la cifra subió a 1.238, según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial. Estos representan una de las primeras causas de muerte en edad productiva (18-59 años): entre enero y julio de 2025, de 630-644 víctimas viales, 452-462 eran de este grupo (70-72%).

    En El Salvador, priorizar la salud pública exige reconocer la carga real de mortalidad: ENT como líderes absolutos, seguidos de siniestros viales en población productiva. El Plan MINSAL 2021-2025 falla al ignorar esta evidencia, optando por un enfoque técnico que evade lo político. Adicionalmente el MINSAL ignora y evade la participación de la sociedad civil, sino incluso excluye en su planificación otros sectores del gobierno que tienen directa implicación en salud. No hace mucho los impuestos para las bebidas alcohólicas fueron reducidos por la asamblea legislativa, con sus consecuencias directas en el consumo de bebidas alcohólicas por la población.

    Este hecho singular e insólito tiene un efecto trascendental en la protección y mantenimiento de la salud del pueblo salvadoreño. Urge un proceso transparente, intersectorial y basado en datos —con liderazgo de salud pública— para alinear prioridades con la realidad. De lo contrario, los sistemas seguirán fallando, y las vidas perdidas por lo evitable persistirán como deuda nacional. Solo decisiones políticas audaces transformarán la salud en derecho efectivo, no en promesa técnica.

     

    *El Dr. Alfonso Rosales es médico epidemiólogo, consultor internacional

  • Donald Trump no podrá destruir la democracia americana

    Donald Trump no podrá destruir la democracia americana

    En abril de 2025, en esta misma columna de opinión, compartimos el asombro que nos causaba la amenaza del presidente de Estados Unidos de aplicar obstáculos al libre comercio a buena parte del mundo. Calificándola como “inexplicable”, advertimos de que las “razones” expuestas por la Casa Blanca para justificar su ofensiva arancelaria eran, en realidad, meras excusas, porque ni la lógica de la bravuconada como herramienta de intimidación ni el hipotético deseo de hacer caer los tipos de interés de la deuda americana vía recesión, tenían sentido. Los posibles beneficios de estas medidas no iban a compensar los peligros asumidos a través de ellas.

    Los tres resultados que previmos se cumplieron a cabalidad: progresión de las respuestas comerciales bilaterales, nuevas alianzas en torno a polos de desarrollo alternativos a Estados Unidos y una ola inflacionaria que ha arrasado con la estabilidad de miles de hogares americanos. La argumentación de Trump relativa a supuestos “equilibrios comerciales” era insostenible, aberrante y antiliberal. Por eso sus efectos están golpeando al presidente en las encuestas y abriendo boquetes innecesarios en la imagen de su país como socio confiable.

    La argumentación de Trump relativa a supuestos “equilibrios comerciales” era insostenible, aberrante y antiliberal
    Faltaba, sin embargo, la cereza del pastel. ¿Iba la Corte Suprema de Justicia a fallar en contra de la agenda económica de Trump, tumbando su estrategia arancelaria? Porque lo cierto era que ningún mandatario antes del actual, al menos en el último medio siglo, había ido tan lejos en su desafío a la independencia judicial. Justo en septiembre pasado recordábamos que los tribunales estaban inundados de órdenes ejecutivas y que, de veintiún procesos elevados a la última instancia judicial, solo en tres de ellos la Corte no se había inclinado por otorgar mayor margen de maniobra al presidente en detrimento de las decisiones tomadas en primera instancia.

    Si bien todavía nada de lo anterior suponía una violación flagrante a la Constitución, estaba claro que Trump hostigaba al sistema. En su segundo mandato, por tanto, solo el valladar del Estado de derecho podía impedirle abusar de sus funciones, a la usanza de los autócratas del sur de América o del África subsahariana.

    El 20 de febrero, finalmente, con una mayoría de seis a tres, los magistrados del máximo tribunal hicieron su trabajo, recordándole a Donald Trump que la independencia de los poderes es un pilar de la democracia estadounidense y que sus facultades ejecutivas no pueden sobrepasar el marco legal en que dichas facultades se originan.

    Al final de su voto concurrente, el juez Niel Gorsuch, aludiendo a la necesidad de que Trump acate los procedimientos constitucionales, escribió: “Sí, legislar puede ser difícil y llevar tiempo. Y sí, puede ser tentador eludir al Congreso cuando surge un problema acuciante. Pero la naturaleza deliberativa del proceso legislativo fue el propósito central de su diseño. A través de ese proceso, la Nación puede aprovechar la sabiduría combinada de los representantes electos del pueblo, y no solo la de una facción o la de un hombre. Allí, la deliberación modera los impulsos y el compromiso transforma los desacuerdos en soluciones viables. Y dado que las leyes deben obtener un apoyo tan amplio para sobrevivir al proceso legislativo, tienden a perdurar, permitiendo a la gente común planificar sus vidas de maneras que no podrían si las reglas cambiaran día a día”.

    Tres jueces que la prensa estadounidense llama “conservadores” —John Roberts, Amy Coney Barret y el citado Gorsuch— han ofrecido al mundo una prueba de eso que hace grande a Estados Unidos: su fortaleza institucional. Y lo hicieron, por cierto, no porque tengan animadversión contra el presidente Trump o quieran dar mayor poder al Capitolio, sino porque entienden que la posteridad les juzgará a ellos severamente por sus decisiones, mismas que deben estar fundamentadas en la Constitución y en la tradición de los grandes valores liberales.

    Al unir su opinión a la de la mayoría de los magistrados de la Corte, la jueza Ketanji B. Jackson recalcó que la historia legislativa de EE UU provee clara evidencia sobre qué intentaba el Congreso al formular la Ley Internacional de Poderes Económicos de Emergencia (Ieepa, por sus siglas en inglés), en la que Trump pretendía basar su arremetida arancelaria. Y agrega Jackson: “Dada esta evidencia, no necesitamos especular ni, peor aún, ponernos en el lugar del Congreso y formular nuestras propias opiniones sobre qué poderes sería mejor delegar al Presidente para su uso durante una emergencia”.

    Dicho en otros términos, aparte de enviar un mensaje a los congresistas (republicanos sobre todo) para que conozcan y defiendan su poder legislativo, la Corte Suprema fue coherente al respetar la letra de la ley y evitar incurrir en la invasión de las facultades constitucionales del Capitolio, lo que habría supuesto una gigantesca incoherencia.

    Donald Trump, por supuesto, al denostar la conclusión del máximo tribunal, ha sido particularmente grosero con los dos jueces que él colocó allí: Barret y Gorsuch. Como es usual en su retórica, apunta a la reputación de aquellos a quienes no puede vencer con argumentos. Pero su furiosa diatriba también va dirigida a los congresistas de su partido, que ahora deberán otorgarle una opción legal al presidente a pocos meses de jugarse ellos mismos sus respectivos escaños, en las elecciones de noviembre.

    Pase lo que pase, la buena noticia para Estados Unidos y el mundo es que la institucionalidad democrática americana sobrevivirá a Donald Trump.

  • Estrategias de prevención familiar frente al fenómeno de los Therians

    Estrategias de prevención familiar frente al fenómeno de los Therians

    Esta es una columna de seguimiento a la semana anterior, a menudo veo que la prevención más efectiva de las conductas de riesgo o de desviación no las podemos ver o leer en las audiencias en los tribunales, la cárcel o delegaciones policiales, sino que debería de ser en las salas y comedores de nuestras casas. Si entendemos que fenómenos como el de los therians son un síntoma de una necesidad humana fundamental no cubierta como la identidad, pertenencia y seguridad; el abordaje y el tratamiento desde mi opinión debe enfocarse en restaurar el núcleo familiar, restaurando las familias.

    Desde la perspectiva de la criminología la prevención conductual y la teoría de los vínculos sociales, un adolescente con lazos fuertes hacia su familia y su entorno real tiene menos probabilidades, mínimas, de buscar refugio en subculturas extremas o de imitación. A continuación, presento algunas posibles estrategias claves para reconstruir o iniciar esa comunicación y anclar a nuestros jóvenes a la realidad:

    1. Fortalecer el control social informal

    La criminología sociológica nos enseña que el comportamiento se regula a través de nuestros vínculos con la sociedad. Cuando un joven está invertido en metas tangibles, es menos propenso a desviarse.

    Qué hacer: Fomente la participación de su hijo en actividades prosociales en el mundo físico. Deportes, arte, voluntariado, música o clubes extracurriculares. Estas actividades construyen una identidad basada en habilidades reales y fomentan relaciones con pares de carne y hueso, compitiendo directamente con la validación efímera de las redes sociales y el internet.

    2. Establezca límites claros, no castigos 

    La hiper-permisividad genera tanta ansiedad en los adolescentes como el autoritarismo extremo. Un joven necesita saber dónde están las barreras para sentirse seguro.

    Qué hacer: Diferencia entre el mundo digital/privado y el espacio público. Validar sus emociones no significa tolerar que interrumpa su vida académica o social por una conducta de imitación. Establezca reglas claras sobre el uso de dispositivos y los espacios donde ciertos comportamientos no son aceptables, y explique el porqué preparación para la vida adulta, respeto a las normas sociales, etc.

    3. La regla del refuerzo positivo

    Si un adolescente solo recibe atención de sus padres cuando hace algo raro o problemático, su cerebro aprenderá que esa es la única forma de ser mirado y que capta atención

    Qué hacer: Atrape a su hijo haciendo cosas bien. Refuerce positivamente cuando enfrente problemas del mundo real, cuando comunique sus frustraciones con palabras y no con gruñidos o aislamientos, y cuando participe en la dinámica familiar.

    4. La escucha activa como herramienta de «diagnóstico»

    En los casos que ya estén presentes características o manifestaciones, el análisis conductual, nunca nos quedamos con el comportamiento superficial; buscamos su función. ¿Qué logra el adolescente al ponerse una máscara y actuar como un animal? ¿atención? ¿Evadir la ansiedad social? ¿Pertenecer a un grupo en TikTok?

    Qué hacer: Ya no puede prevenir, en lugar de lanzar un interrogatorio acusatorio ¿Por qué haces esas ridiculeces? ¿Qué acaso sos animal?, utilice preguntas abiertas orientadas a la curiosidad «He notado que te sientes muy cómodo con este grupo/comportamiento, ¿qué es lo que más te gusta de ello?». Escuche sin interrumpir y sin emitir juicios inmediatos.
    La crianza moderna requiere competir contra algoritmos diseñados por ingenieros para capturar la atención de nuestros hijos de las redes sociales. No podemos ganar esa batalla solo apagando el router de internet o quitándole el dispositivo móvil; debemos ofrecerles algo mejor del otro lado de la pantalla: una presencia adulta significativa, constante, firme, empática y real. Romper y salir de nuestra zona cómoda, y en muchos casos pedirles perdón a nuestros hijos por nuestra indiferencia, abandono, falta de cuido y por no involucrarme en cada día, y haga un compromiso de cambio, establezca canales de comunicación. Inicie compartiendo los alimentos en el comedor sin dispositivos móviles y sin televisión, aún es tiempo de restauración familiar.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y máster en Criminología / @jricardososa 

  • La guagua se quedó sin combustible: la crisis de Cuba (II)

    La guagua se quedó sin combustible: la crisis de Cuba (II)

    Continúo brindándoles información de la crisis cubana, en donde el bloguero Luis Llanes, analiza la situación de su país de manera objetiva y sin tapujos. Cuba está colapsando nuevamente. Y, no solo la guagua se quedó sin combustible, también las ambulancias y otros medios de transporte. Los carros eléctricos y las bicicletas son los más demandados. La situación se complica más al ver que los cubanos subsisten con lo poco que el Estado les provee.

    ¿Qué debería hacer el gobierno cubano al ver la crisis que están pasando? Es abrir su economía de una vez por todas; de esta manera, las personas pueden emprender, que pueden hacer dinero, que pueden tener una vida mejor. El gobierno debe pagar salarios dignos a la gente, no la miseria que se paga hoy. Y,permitir que también entre el sector privado extranjero, porque si en Cuba se permite que cadenas hoteleras operen en Cuba, y tengan más de 20 hoteles, algunas de ellas, también podrían permitir que entren cadenas de tiendas de mercados de telecomunicaciones, firmas de automóviles, etc. También, se le podría permitir a otras empresas, de otros sectores, que entran al país, que paguen salarios dignos a la gente, que contraten directamente mano de obra cubana, sin que el Estado cubano intermedie y se lleve la mayor parte del salario de esos trabajadores, como hacen ahora con muchas empresas intermedias; una de ellas es PALCO. Otra es la que vende servicios médicos a nivel internacional. También los deportistas,ingenieros y en el sector artístico experimentan esa situación.

    ¿Cómo está la economía de los comerciantes cubanos?Los pequeños comerciantes cada vez la tienen más difícil, porque en Cuba no hay libertad económica y el gobierno cubano, lo que ha intentado siempre ha sido controlar al sector privado, restringirlo a su mínima expresión, y en la medida en que la situación económica se le pone más compleja. Ahora lo que el gobierno cubano hizo es permitirles que las MIPYMES importen petróleo, eso para burlar las sanciones que el gobierno norteamericano tiene ahora sobre ellos. Cada vez que el gobierno cubano está contra la pared, comienza a hacerle concesiones al sector privado dentro de Cuba.

    ¿Cómo analiza el éxodo de sus paisanos? El éxodo ha afectado a los cubanos, muchos cubanos aspiran a emigrar, porque es la única solución que tienen para salir adelante dentro de un país con un gobierno que tiene muchas prohibiciones sobre la población. Hablamos de prohibiciones de todo tipo, ya no solamente de libertad de expresión, hablamos de prohibiciones económicas y otras. Es imposible prosperar para una joven, más si queda embarazada; ya que, no hay condiciones sanitarias en los  hospitales.Y, ya hoy en un mundo más globalizado, donde en Cuba ya se tiene acceso a la información; la mayoría de las personas saben que se puede vivir mejor porque tiene contacto con el exterior. Sin embargo, el éxodo afecta al país, la población que más se va son los jóvenes y eso afecta el sistema de pensiones que hay en Cuba. Haciendo una carga mayor para los que quedan dentro de la isla.

    ¿Qué hacen los jóvenes ante esta situación? La fuerza laboral capacitada, que es la juventud; hablamos de técnicos, ingenieros, especialistas. Todos los que tienen una carrera, que saben que pueden lograr algo en un país, mejor se van, porque tienen un conocimiento que saben que es valioso fuera del país, que es bien pagado.Fuera de la isla les va a ir mejor ejerciendo su profesión o cualquier otro trabajo; aunque no sea su profesión,van a cobrar más que lo que ganan en Cuba.

    Se evidencia la crisis en muchos aspectos, no solo la precariedad, la falta de alimentos y el combustible, sino que también se analiza la situación desde otras aristas.Los invito a evidenciar la realidad de Cuba en el canal The Spartang Vlog. Son más de 700 videos en donde expone, desde hace 5 años, la crisis en la isla. https://www.youtube.com/c/TheSpartanVlog/streams

    * Fidel López Eguizábal. Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

  • El margen de la historia

    El margen de la historia

    La neblina bajo temprano sobre los pinos de Tapalpa. A esa hora, el bosque respiraba lentamente, una especie de humo blanco parecía ascender desde las raíces de los árboles, y el olor a tierra mojada inundaba los alrededores. El pueblo cercano aun no despertaba, y sus pobladores aun ignoraban que aquellas personas que habitaban esa cabaña aislada, escondida entre barrancas, mantenían el aliento de todo un país entrecortado.

    El teniente Emiliano Vargas, había aprendido desde temprana edad a leer el bosque. El bosque había crecido en él, era parte de su ser. Nunca se imaginó durante su entrenamiento militar y policial, que aquellas experiencias de su niñez le serian de tanta utilidad durante estos momentos de vida o muerte. Esa madrugada, acurrucado entre la maleza, todo le sonaba distinto. No era miedo -se dijo- era la conciencia de estar transitando al margen de una delgada línea que separaba la rutina de la historia.

    Los susurros emanaban de la radio que portaba en la bolsa de su chaleco. La orden había sido clara: avanzar en lo invisible, cerrar las vías de escape, y evitar daños colaterales. Capturar no abatir, le habían repetido hasta el cansancio a los miembros del batallón de Armas y Tácticas Especiales, cuyos miembros estaban bajo su dirección en aquella misión especial. Capturar no abatir.

    Desde hacía unos meses la inteligencia militar del ejército mexicano, en colaboración con la DEA (Drug Enforcement Administration) de los Estados Unidos, había seguido un hilo casi imperceptible: movimientos mínimos, visitas discretas, compras en efectivo en tiendas lejanas. Un patrón que no parecía patrón hasta que no se observó a través del universo, dibujando un mapa. El mapa conducía a la sierra.

    El bosque olía a promesa y a pólvora anticipada. Los miembros del batallón se dispersaron en diferentes flancos, en anticipación de vías de huida potenciales. El silencio reinante era inusual, hasta los grillos habitantes usuales de esas tierras callaban. Emiliano, lideraba un grupo de militares especializados que debía cerrar la salida hacia la cañada. Eran tres grupos de militares estratégicamente plantados y se encontraban posicionados en sus respectivos flancos. A los lejos se escuchaba tenuemente el motor de un helicóptero que se confundía con el viento.

    Dentro de la cabaña no se escuchaban voces, pero una lámpara permanecía encendida. Su luz amarilla atestiguaba la presencia de alguien en el interior. Afuera, los soldados se deslizaban entre las sombras, avanzando en lo invisible. De pronto se oyó un chasquido, breve y seco. Luego, el primer disparo. El silencio se rompió como vidrio, estallando en una oleada de detonaciones ensordecedoras que abrumaban los sentidos. El teniente Vargas sintió la cara contra la humedad del suelo, protegiéndose de las balas que silbaban a diestra y siniestra.

    El motor del helicóptero se acercaba cada vez más, apoyando con su artillería pesada a las tropas de asalto. Súbitamente, la puerta de la cabaña se abrió de golpe. Tres hombres cubrían la retirada de un cuarto que corría hacia un vehículo blindado, ya en marcha y listo para la huida. Todo indicaba que se trataba del objetivo del operativo militar: Nemesio Oseguera Cervantes, jefe supremo del CJNG, el cártel de Jalisco, reyes del tráfico de anfetaminas y fentanilo que cruzaban impunemente la porosa frontera con los Estados Unidos.

    La voz en el auricular del teniente Emiliano seguía crujiendo: “intenten asegurarlo con vida”. Emiliano se levanto lo justo para situarse muy cerca del objetivo, pero el intercambio de fuego continuo por unos minutos que parecieron horas sintió un dolor agudo en su brazo izquierdo, al cual respondió automáticamente. Vio la silueta tropezarse con una raíz y caer de bruces, simultáneamente los hombres que lo protegían caían abatidos por el fuego cruzado de sus compañeros. Vio el instante en que todo se decidió sin palabras. El bosque engullo su silencio ritual.

    El enfrentamiento había terminado y en el suelo yacía el hombre que había sido perseguido durante años. Emiliano lo miro sin triunfo. La historia, pensó, no siempre se parece a las películas. No hay música épica, no hay cámara lenta. Solo respiraciones entrecortadas. El objetivo todavía se encontraba con vida, pero con heridas serias que comprometían su supervivencia. Emiliano pidió apoyo de transporte aéreo por la radio. Al momento el helicóptero aterrizo evacuando el cuerpo malherido del líder supremo del cartel de Jalisco.

    Horas después, en una conferencia de prensa, la presidenta de México Claudia Sheinbaum hablo de la coordinación del operativo, de su legalidad, de un operativo planeado para capturar. En el auditorio, los flashes parpadearon, como reflejos del fuego cruzado que termino con la vida de Nemesio Oseguera Cervantes. La noticia se esparció con la velocidad de las redes. En algunas ciudades hubo bloqueos, en otras, silencio expectante. En Jalisco, la gente miro al cielo con una mezcla de alivio y temor, como si esperara una réplica.

  • Hambre, sangre e impunidad

    Hambre, sangre e impunidad

    A la confrontación armada iniciada en nuestro país en enero de 1981, no llegamos por azares del destino. Medio siglo antes, en diciembre de 1931, el presidente constitucional –ingeniero Arturo Araujo, fundador del Partido Laborista de El Salvador– fue derrocado por su segundo: Maximiliano Hernández Martínez, quien además era ministro de Guerra de un gobierno que apenas comenzaba.

    Este dictador se estrenó con el baño de sangre consumado en enero de 1932; además, el 13 de julio del mismo año firmó el decreto en el cual se apelaba a la “armonía social” y la “perfecta paz” que “gozaba” la nación, para conceder una amplia e incondicional amnistía a “funcionarios, autoridades, empleados, agentes de la autoridad y cualquier otra persona civil o militar” que pudiesen haber participado en la matanza.

    Así sofocó aquel alzamiento casi suicida por la desventaja en armamento,  organización y experiencia para el combate; aun así, parte de la población indígena y campesina principalmente en el occidente del territorio nacional se lanzó al vacío. Su motivación principal: el hambre. Además, así se premió con la impunidad a los criminales. Y, por no aprender de esas lecciones terribles de nuestra historia, medio siglo después se nos vino encima la larga y cruenta guerra referida.

    ¿Qué cambió desde el fin de aquellos combates entre los ejércitos gubernamental y guerrillero en 1992, hasta la llegada de Nayib Bukele a Casa Presidencial en el 2019? Fueron estas casi tres décadas durante las cuales algunas transformaciones comenzaron a entreverse en la fisonomía estatal; ello, pese a los graves errores de los agrupamientos políticos que dejaron las trincheras para continuar sus pleitos en las urnas.

    A lo largo de los primeros diez años de la posguerra, además del surgimiento de nuevas instituciones esencialmente pensadas para garantizar el respeto irrestricto de los derechos humanos ‒como la Procuraduría para su defensa y la Policía Nacional Civil‒ durante la primera década de la posguerra hubo familiares de víctimas que libraron duras y conocidas batallas contra la impunidad; por ejemplo, en casos como las ejecuciones de los jóvenes Ramón Mauricio García Prieto y Adriano Vilanova Velver así como la del adolescente William Antonio Gaitán, A partir de 1999 también fue notable la lucha de Hilda María Jiménez, madre de la niña Katya Natalia Miranda Jiménez.

    En los dos primeros hechos criminales, logramos capturas y condenas de algunos autores materiales pertenecientes o vinculados a la recién creada corporación policial; no así de los intelectuales. En cuanto al caso Gaitán, conseguimos una resolución de la entonces procuradora para la defensa de los derechos humanos ‒Victoria Marina Velásquez de Avilés‒ señalando como autor material directo al motorista del vehículo policial que le asestó el “tiro de gracia” a este muchacho de apenas dieciséis años; en el de Katya no se logró ni siquiera el mínimo de justicia dentro del sistema interno, debido a su cuestionable funcionamiento; por ello, actualmente lo litigamos en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

    Traigo a cuenta lo anterior pues desde mi perspectiva, insisto, de 1992 al 2019 algún mínimo había comenzado a cambiar en el aparato estatal ‒a pesar de los pesares‒ y en la mentalidad de la gente. Pero desde el 11 de junio de ese último año, con la entrega del bastón de mando a Bukele para convertirse en comandante general de la Fuerza Armada y su discurso frente a la tropa presente a la que hizo jurar lealtad hacia él para enfrentar enemigos externos e internos, debimos haber parado nuestras antenas y prever lo que se venía: la toma de la Asamblea Legislativa el 9 de febrero del 2020, el control casi absoluto de esta en el 2021, la destitución de la Sala de lo Constitucional y el fiscal general para sustituirlos con incondicionales el 1 de mayo del mismo año, el dominio del resto del Ministerio Público y todo lo que quedaba de la administración gubernamental, incluyendo el encuadramiento del sistema educativo.

    Y el 1 de junio, también del 2021, Bukele anunció su “siguiente paso”: la batalla contra el aparato ideológico de la oligarquía materializado a través de sus “fundaciones”, “tanques de pensamiento” y “oenegés”. Una mezcolanza en la que solo se salvó casi a plenitud, precisamente, la oligarquía; un revoltijo adonde cabía todo aquello que ahora se encuentra acomodado o resignado, sometido o atemorizado, silenciado o exilado. En tal escenario, a futuro, cuando aumente el hambre de las mayorías populares y estas protesten desesperadas, ¿habrá otro derramamiento de sangre? Y si hoy la impunidad permanece más fortalecida a pesar de haber derrotado formalmente la última amnistía hace casi diez años, ¿cuál sería el “problema” para el opresor y cuál la realidad del oprimido?

  • La adolescencia y los “therians”

    La adolescencia y los “therians”

    Amar a los animales es una práctica aceptable del buen ser humano, pero de amarlos a sentirnos uno de ellos y actuar como ellos, hay una distancia de años luz, que las redes sociales y personas  mal intencionadas se han encargado de acortar y normalizar en la consciencia de los adolescentes.

    La adolescencia es la edad de la rebeldía, cuando todos creemos saber más que los adultos, porque creemos que tenemos más fuerza y siempre somos dueños de la razón. En ese proceso de consolidación de nuestra identidad y de maduración del pensamiento abstracto es cuando nos sentimos independientes y decidimos el enfoque de nuestras relaciones sociales. Los psicólogos dicen que la adolescencia es la etapa crucial para el desarrollo físico y psicosocial de nuestra madurez plena.

    Es  justo en la adolescencia cuando nos consideramos los amos del universo y los rebeldes sin causa, cuando de manera egocéntrica nos sentimos incomprendidos a pesar de que el mundo gira a nuestro alrededor. En esta edad, que generalmente oscila entre los 10 y 19 años, es cuando consideramos que quienes se equivocan son los demás porque nosotros somos el deber ser de la humanidad.

    Los adolescentes, al igual que los niños, son asimiladores de todo lo que para bien o para mal les produce su entorno. Literalmente un adolescente es una esponja que absorbe todo sin pasar los filtros del análisis y el juicio. Para ellos su verdad es absoluta y todos debemos estar de  acuerdo con ellos. Fáciles de manipular llegan objetar todo lo que según ellos no les es de utilidad.

    Es en este periodo de la vida cuando el ser humano debe tener la comprensión y el entendimiento de quienes ya pasamos por esa etapa de nuestra formación humana, para que no sean presa fácil de modas, movimientos o fenómenos, como en la actualidad miles de jóvenes de todo el mundo está siendo víctimas de “influencer” que a través de las redes sociales están aprovechándose de la indecisión y falta de carácter de los adolescentes para difundir el movimiento “therians”.

    El movimiento “therians” es un fenómeno  de invasión masiva que aprovecha las redes sociales, especialmente youtube, tik tok e instagram . Han hecho creer, a través de contenidos que generan respuestas por agitación y efectos de cascada y dominó, a muchos jóvenes que es posible ser un “transespecie” y en esencia identificarse y sentir como un animal irracional y por consiguiente tratar de vivir facetas de ese animal. Así, hay quienes absorbidos por la neuro comunicación han caído en manipulación y  dicen  auto percibirse como perros, caballos, conejos, vacas, ovejas, cerdos, serpientes, gorilas y toda suerte de animales.

    Los “therians” no son más que personas engañadas producto del mal uso de las redes sociales. El movimiento supuestamente surgido en 1992 en América Latina y expandido al mundo mediante las redes sociales es aprovechado por los”influencer” que buscan “monetizar” exhibiendo el ridículo de muchos adolescentes incomprendidos en su hogares y en sus centros de estudios, donde los procesos comunicativos son verticales, sin que haya horizontalidad o participación comprensiva de acuerdo al rol dentro de la familia y la sociedad.

    A los adolescentes hay que escucharlos para conocer sus inquietudes, sus dudas y sus posiciones. Hay que ponerles atención para detectar cuando están siendo mal influenciados para saberlos orientar y no permitirles que hagan el ridículo o que caigan en la confusión que los lleva a adoptar patrones conductuales inapropiados para la normalidad de la convivencia.

    El fenómeno “therians” es ocasional y producto de una moda manipulada. Sentirse animal irracional y pretender actuar como tal, con toda seguridad que es una enfermedad o síndrome que debe ser tratado por especialistas, pero de eso a que repentinamente miles de jóvenes, especialmente adolescentes, hay mucho trecho. Muchos jóvenes han caído en esa trampa motivados por la curiosidad, la rebeldía, un innecesario sentido de pertenencia, la masificación cotidiana de lo innecesario,  la incomprensión, la manipulación y la falta de dicernimiento, así como la falta de comprensión en el hogar y la alcahuetería generalizada del Estado y la Sociedad.

    No es inocentada salir a la calle vestido de determinado animal y tratando de emular la conducta propia de dicha especie. Es, más bien, el espejo de la sociedad en sí. Lo distorsionado de la sociedad se refleja en esa conducta. Padres de familia que no dialogan con sus hijos y por ende no los comprenden, un sistema educativo que no orienta adecuadamente sobre el uso correcto de las redes sociales lo que lleva al libertinaje, un sistema religioso que trata de pasar desapercibido en la orientación de nuestros jóvenes, la inteligencia artificial mal encausada. En fin, cada quien debe sumar desde la perspectiva de su responsabilidad para evitar que nuestros adolescentes caigan abatidos ante la mala intención de “influencer” convertidos en hacedores de contenidos basura y manipuladores de la consciencia de nuestra juventud. El sistema judicial debe evaluar la posible comisión de delitos porque manipular la mente de menores de edad no es lícito.

    Si ahora salen a la palestra pública los “therians” reclamando convenientemente que los acepten y  les den un trato como animal, mañana pueden salir varios desquiciados pidiendo que los acepten porque se sienten “cazadores” de “therians”. Cada loco con su tema.

    Los adultos tenemos que estar alertas de nuestros adolescentes.  Sin caer en intromisiones ilegales saber cuáles redes sociales visitan y que tipo de contenido consumen. Saber orientarlos y si repentinamente uno de nuestros hijos o nietos dicen ser un “transespecie” que se siente determinado animal, saber poner coto a esa actitud enfermiza producto de las redes sociales y de mentes perversas y manipuladoras que se aprovechan de los ingenuos.

    * Jaime Ulises Marinero es periodista

     

     

     

  • Morir a plazos y seguir viviendo luego

    Morir a plazos y seguir viviendo luego

    En estos días de esperanzas renovadas los sobrevivientes del presidio político cubano tendemos a recordar con mayor frecuencia a los compañeros que han partido.

    Evocaciones que se acentúan los primeros viernes de cada mes cuando nuestro hermano Ángel de Fana nos convoca a un reencuentro a través de un almuerzo en el que reforzamos identidad y compromisos, o cuando Ramiro Gómez Barrueco, nos llama para conmemorar un nuevo aniversario del cierre del Presidio de Isla de Pinos, el 59, en poco más de un mes, lo mismo ocurre cuando volvemos a tener el privilegio de escuchar cantar al hermano Mario Fajardo, un grato recuerdo de los tiempos en que nuestras vidas eran vapuleadas por la aridez.

    Debo escribir que la frase que titula esta columna la decía con mucha ironía el recientemente fallecido en la histórica ciudad de Trinidad, Oscar Esquerra Velaz, miembro de la gloriosa causa del Escambray, quien después de cumplir su sentencia fue recondenado a otros dos años de prisión porque la dictadura no creía que la cárcel lo hubiera vencido, abuso, que infligieron a otros muchos prisioneros.

    No obstante, Oscar y los demás siempre estuvieron confiados en que iban a sobrevivir los avatares del aquel infierno, a pesar, de las golpizas de los esbirros y las criminales carencias a las que eran sometidos.

    Conocí a Oscar hace más de sesenta años en la Circular #1 del presidio de Isla de Pinos, cárcel que construyo el general Gerardo Machado quien proféticamente ante el asombro de un funcionario por las dimensiones de la penitenciaría, dijo, “No te preocupes, ya llegará un loco al que le quedará chiquita”.

    Llegó el Loco, 1959, por cierto, muy endemoniado, Fidel Castro, que a tres años de su gobierno había superpoblado las prisiones y construido decenas de ergástulas, incluidas tres, en la isla en la que estaba el presidio. Edificaciones silenciadas por el estruendoso paredón y una represión insaciable que nunca ha conocido el fin.

    Cuando las circulares fueron dinamitadas con el objetivo de volarla con miles de hombres en ellas, varios valientes de los diferentes edificios bajaron a los túneles para desactivar los explosivos, uno de los sobrevivientes de aquella hazaña fue Ricardito Vázquez, quien saco fotos de los cartuchos gracias a una pequeña cámara que su hermana logro entregarle subrepticiamente en una visita, otros, parte de esa heroica lista, fueron Eugenio Llamera, el propio Oscar y Raúl Martínez, a quien le decíamos el “Hierro” por lo formidables de sus puñetazos.

    Esquerra era muy ingenioso y de rápidas respuestas, siempre caracterizado por su férreo compromiso con el retorno de la democracia a Cuba, recuerdo que un estudiante de medicinas se le acercó un día para decirle contrito que había recibido un telegrama de que sus antiguos compañeros de estudios se estaban graduando de médicos, a lo que respondió, “Ellos se gradúan de médico, pero tú te estas graduando de patriota”.

    También tenia de las familias de todos nosotros un concepto muy elevado. Afirmaba que los familiares de los presos la pasaban peor que estos porque eran acosados, vejados y además tenían que quitarse los pocos alimentos que conseguían para llevárselo al hijo, padre o esposo encarcelado, una realidad que condujo al Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo a propuesta de Alfredo Elías y Enrique Ruano, crear la orden “Clara Abrahan de Boitel” que se otorga a los familiares que han apoyado a sus deudos en prisión.

    Repito en estos tiempos de un despertar de la esperanza es prudente tener presente que todos los cubanos opuestos al totalitarismo estén en la prisión con rejas o en la antesala, han estado muriendo a plazos y reviviendo en una angustia que cada vez es más estremecedora que la precedente.

    El presente, sin duda alguna, está conformado en la devastación más inhumana que se pueda concebir. La crisis perenne que han vivido los ciudadanos cubanos se ha acentuado como nunca en el pasado. Los cubanos padecen una situación peor que la de los esclavos del siglo XVIII con la agravante de que a todos les es muy fácil saber que hay una vida mejor y que para alcanzarla solo tienen que romper las cadenas que los oprimen.
    *Pedro Corzo es periodista cubano

  • Cuatro años de guerra innecesaria: ¿para qué?

    Cuatro años de guerra innecesaria: ¿para qué?

    Hace cuatro años, el mundo presenció el inicio de la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania. Una invasión injustificada e ilegal, contraria a los principios de soberanía, integridad territorial y libre determinación de los pueblos, una agresión que sigue desafiando pilares esenciales del orden internacional como la prohibición del uso de la fuerza para resolver disputas entre Estados. 

    Detrás de los titulares hay historias profundamente humanas: familias separadas, ciudades dañadas, niños y jóvenes que han crecido entre sirenas y refugios en lugar de aulas. El costo humano ha sido devastador, con cientos de miles de víctimas y millones de desplazados. Miles de niños ucranianos han sido deportados ilegalmente, mientras escuelas, hospitales y otras infraestructuras civiles han sido atacados, dejando a millones de personas sin electricidad, calefacción o agua en los inviernos más duros desde 2022. No se trata solo de destrucción material, sino de vidas interrumpidas y generaciones marcadas por la guerra.

    Imagínese lo siguiente: es por la noche, está usted durmiendo en su casa, cuando de pronto suena una alarma en la calle. No es la alarma sísmica. Es una alarma de aviso de bombardeos. En poco tiempo, comienza a escuchar las explosiones de decenas de misiles y cientos de drones. Sin tiempo para agarrar un suéter (la temperatura está bajo cero), reúne a su familia y la traslada a toda velocidad a un búnker antiaéreo, donde permanece encerrado con otros vecinos del edificio. Mientras espera, piensa con tristeza que esa realidad de bombas, búnkeres y alarmas se ha convertido en la cotidianidad de su familia. Mira a la familia vecina, que tiene una niña de tres años, y se da cuenta de que la semana que viene se cumplirán cuatro años de aquella guerra brutal y absurda. Esa niña no ha conocido otra realidad. 

    La alarma termina, cesan las explosiones y regresa a su departamento. Hace un frío horrible e intenta encender la calefacción para que su familia no se congele. En vano. Durante la noche, Rusia ha lanzado 24 misiles y 219 drones contra varios puntos del país, pero sus objetivos no eran soldados, cuarteles o tanques. Eran plantas energéticas civiles, y usted ha tenido la mala fortuna, compartida con otros 3 mil 700 edificios de la ciudad, de quedarse sin energía, sin calor en esta helada noche de invierno ucraniano.

    Ya amanece. Viste a sus hijos para ir a la escuela y prepara el desayuno tratando de transmitir calma y seguridad a su familia. Pero ya no aguanta más esta situación. Cuatro años. Cientos de miles de heridos y muertos. Más de 20 mil niños ucranianos secuestrados por las tropas rusas para ser adoctrinados. Millones de hogares destrozados. ¿Para qué? 

    La invasión de Ucrania por parte de Rusia no solo ha marcado la vida de millones de familias, sino que también ha cuestionado normas fundamentales que, aunque a menudo parecen lejanas, son las que permiten la convivencia pacífica entre naciones. Estos no son no conceptos occidentales o europeos: su respeto es esencial para tu seguridad y la de todos los Estados, grandes y pequeños por igual.

    Asomada al abismo con una guerra imperialista iniciada por Rusia, la Unión Europea ha actuado con un doble objetivo: aliviar el sufrimiento humano y defender un orden internacional basado en normas. Hemos brindado apoyo humanitario y financiero a Ucrania, al tiempo que adoptamos medidas para disuadir la continuación de la agresión. Seguimos convencidos de que la guerra podría terminar si cesara la agresión y se respetaran los principios básicos de convivencia entre Estados.

    Desde el primer día, la Unión Europea ha sido firme en un principio esencial: la paz no puede imponerse por la fuerza. La seguridad de todos los pueblos —en Europa, en América Latina y en cualquier región— depende del respeto al derecho internacional y a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. Esta no es una discusión abstracta: es la base de un mundo más estable, justo y previsible.

    Cuando estos principios se debilitan en cualquier lugar, las consecuencias se sienten a escala global. La guerra en Ucrania ha incrementado la incertidumbre económica, presionado los precios de la energía y de los alimentos, alterado las cadenas de suministro globales y detraído recursos que podrían haberse destinado al desarrollo y a la cooperación internacional.

    Los salvadoreños saben muy bien que es el desgaste y la presión por un conflicto, pero también el fuego de la esperanza, el alma de un pueblo que anhela por encima de todo la paz. La responsabilidad de salvaguardar la paz y estabilidad globales es compartida. Para países como El Salvador, comprometidos con sus propios desafíos y con el respeto al derecho internacional y con los principios de la carta de NNUU, no es algo lejano: es una garantía de estabilidad, confianza para la inversión, comercio seguro y cooperación internacional.

    A la fecha, no vemos indicios de que Rusia se esté preparando para la paz. Según la ONU, solo en 2025, al menos 2.500 civiles fueron asesinados y más de 12.000 resultaron heridos, lo que supone un aumento del 34 % en comparación con 2024. Sin un acuerdo justo y sostenible, el conflicto corre el riesgo de prolongarse, con pérdidas humanas crecientes y un impacto económico y social que trasciende a las partes directamente involucradas. El desenlace de esta guerra determinará en gran medida tu futuro y el de estos principios. Si se recompensa o se normaliza la agresión, la soberanía y la integridad territorial corren el riesgo de convertirse en negociables, lo que debilitaría la estabilidad internacional mucho más allá de Europa. 

    En este cuarto aniversario, la Unión Europea y sus Estados miembros reiteran su compromiso con una paz justa, duradera y basada en la dignidad humana. Recordar lo que está en juego no es un gesto político, sino profundamente humano: defender un mundo en el que ningún país tenga que temer por su soberanía y en el que las futuras generaciones puedan crecer sin el espectro de la guerra, la violencia y la injusticia.

    Duccio Bandini, Embajador de la Unión Europea en El Salvador

    Friedo Sielemann, Embajador de Alemania en El Salvador

    Sonia Isabel Álvarez Cibanal, Embajadora de España en El Salvador

    Anne Denis-Blanchardon, Embajadora de Francia en El Salvador

    Emanuele Paolo Rozo Sordini, Embajador de Italia en El Salvador

  • 2026: El trabajo avanza, la regulación duda: la urgencia de modernizar la mirada laboral

    2026: El trabajo avanza, la regulación duda: la urgencia de modernizar la mirada laboral

    El Derecho Laboral entra a 2026 con un cambio de paradigma: ya no se trata únicamente de regular la relación tradicional entre empleador y trabajador, sino de responder a una transformación profunda en la forma de trabajar, decidir y producir.

    Las tendencias que se consolidan este año revelan una transición hacia un modelo laboral más tecnológico, flexible y humano, pero también más complejo desde el punto de vista jurídico.

    La primera gran frontera es la regulación de la inteligencia artificial en el trabajo. Cada vez más empresas utilizan algoritmos para reclutar, evaluar desempeño e incluso tomar decisiones de despido. Esto plantea preguntas esenciales:¿puede una máquina decidir quién es contratado o despedido?, ¿cómo se garantiza la transparencia y la no discriminación en decisiones automatizadas? La tendencia en 2026 es clara: los sistemas de IA deberán ser auditables, explicables y supervisados por humanos.

    Las nuevas normas apuntan a exigir evaluaciones de impacto algorítmico, registros de decisiones y mecanismos para que los trabajadores puedan impugnar resoluciones tomadas por sistemas automatizados. El reto no es frenar la innovación, sino asegurar que la eficiencia tecnológica no erosione garantías básicas de igualdad y debido proceso.

    En paralelo, la discusión sobre la jornada laboral se desplaza de la cantidad de horas hacia la productividad. La reducción de jornadas y la flexibilización de horarios ya no se observan como concesiones, sino como herramientas de competitividad. Diversos países y empresas han comprobado que esquemas de cuatro días o modelos híbridos mejoran el rendimiento y reducen la rotación. El Derecho Laboral se ve obligado a adaptarse a este cambio: regulación de horas en teletrabajo, derecho a la desconexión y sistemas de medición de productividad sustituyen al antiguo control rígido del tiempo.

    La pregunta central para 2026 no es cuánto se trabaja, sino cómo se mide el trabajo. El auge del teletrabajo transnacional agrega otra capa de complejidad. Las contrataciones cross-border se han vuelto habituales, generando conflictos sobre la ley aplicable, la jurisdicción competente y la seguridad social. ¿Debe cotizar un trabajador remoto en el país donde reside o donde está su empleador? ¿Qué normativa rige en caso de despido? Estas preguntas ya no son teóricas: forman parte de la práctica diaria de empresas regionales y globales. Se anticipa que los próximos años traerán acuerdos bilaterales y criterios jurisprudenciales más claros, pero en 2026 el escenario sigue siendo híbrido y en evolución.

    Al mismo tiempo, se fortalece la protección contra la discriminación y el acoso. El Convenio 190 de la OIT marca el estándar internacional, pero el desafío actual es su implementación efectiva mediante leyes secundarias y protocolos empresariales. No basta con declarar tolerancia cero: se exigen mecanismos de denuncia confiables, investigaciones imparciales y sanciones proporcionales. La responsabilidad empresarial ya no se limita a reaccionar ante una denuncia; ahora incluye prevenir, capacitar y generar entornos laborales seguros.

    Finalmente, la salud mental y los riesgos psicosociales ocupan un lugar central. El estrés crónico, el burnout y los entornos laborales tóxicos comienzan a ser tratados como riesgos laborales reales, con obligaciones de prevención para los empleadores.

    La gestión del clima organizacional, la carga de trabajo y el equilibrio entre vida personal y laboral se convierten en temas jurídicos, no solo de bienestar corporativo. En conjunto, estas tendencias muestran que el Derecho Laboral de 2026 ya no es únicamente normativo, sino estratégico. Regular la tecnología, flexibilizar la jornada, gestionar el trabajo remoto internacional y proteger la dignidad y salud mental de las personas son piezas de un mismo rompecabezas: construir un modelo de trabajo sostenible, productivo y justo para la próxima década.

    *Jaime Solís, asesor de derechos laborales de BDS Asesores El Salvador