Categoría: Opinión

  • La Señora Keiko va adelante

    La Señora Keiko va adelante

    Otra vez en las urnas Perú y el resultado es complicado. La señora Keiko Fujimori ha obtenido el 17% de los votos emitidos y se sitúa en el primer lugar. Pero no le alcanza para ganar la presidencia de la república y habrá balotaje.

    En segunda posición ha quedado Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, con un 12%, y, en tercer lugar, con 11.9%, quedó el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga. Y Jorge Nieto alcanzó 11.1%.

    Todos los porcentajes restantes se repartieron entre los ¡32 candidatos! de los partidos participantes. Un fraccionamiento de esa naturaleza, sin duda que expresa el modo como la crisis política es procesadaen Perú.

    Con el 93.57% de actas procesadas ya está en segunda vuelta la señora Keiko, aupada por el partido Fuerza Popular. Y si no hay más variaciones será Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, quien irá al balotaje.

    Este nuevo intento (el cuarto) de la señora Keiko para llegar a la presidencia de la república pone en jaque de nuevo a Perú. Y según las encuestas de opinión el factor de rechazo hacia la señora Keiko es alto (entre el 54% y el 76%), y una vez más corre el riesgo de no ganar.

    La escena política de Perú se encuentra enrevesada desde hace cerca de dos décadas. El padre de la señora Keiko (Alberto Fujimori) fue el factor crucial para poner a este país en una situación de fragilidad y de desequilibrio.

    Aunque parezca increíble, el expresidente Pedro Castillo también estuvo en la contienda electoral reciente. Desde la cárcel donde lo tienen recluido ha tejido fino, y ahora ‘su candidato’ va al balotaje.

    Si se valoran los resultados electorales desde la dimensión territorial, la señora Keiko ha ganado en el norte de Perú (La Libertad, Lambayeque, Loreto, Piura, Tumbes y Áncash) obteniendo 776 490 votos; y Roberto Sánchez venció en el sur de Perú (Apurímac, Ayacucho, Cusco, Madre de Dios, Moquegua y Puno), recibiendo 492 624 votos.

    En la elección presidencial de 2021, Pedro Castillo obtuvo en todo el país el 19% de los votos. La señora Keiko se agenció el 13% de los votos. En la perspectiva territorial, Castillo ganó en el sur, pero la señora Keiko no ganó el norte como ahora.

    Las masacres en tiempos de la señora Boluarte fueron en el sur. Porque es allí donde hay articulado un proceso de resistencia social. Y algo en Lima también.

    Podría ser, pero quizá no del mismo modo, que en el balotaje Roberto Sánchez levante la testa (como en su día hizo Pedro Castillo) y se alce con la victoria. Sin embargo, ahora, al parecer por el resultado en el norte de la señora Keiko, ese vuelco no se ve en el horizonte.

    Es tarde para hacerlo, pero Sánchez y su partido deberían reinventarse y cambiar de discurso, no travestirse, sino ampliar su agenda y así abrir las posibilidades de apoyo electoral.

    El problema en Perú es que las fuerzas políticas no tienen claro ahora qué es un planteamiento estratégico para Perú y qué es una oferta electoral. Roberto Sánchez y su partido, Juntos por el Perú, y sus pequeños aliados (estrambóticos algunos, como Humala) se plantean un esquema electoral y lo que se requiere es una recomposición de Perú, y el plan electoral debería estar subordinado a eso, y no al revés.

    Sin embargo, ahora no es imposible que la señora Keiko gane en el balotaje. Lo perdió en 2021 contra Castillo. Pero ahora Castillo está en prisión y Roberto Sánchez se parece mucho a la segunda parte de una película que terminó mal.

    Si la señora Keiko pierde, con los senadores (22) y diputados (40) que ha obtenido Fuerza Popular puede mantener en jaque al gobierno de Sánchez y los aliados que de ahora en adelante articule. Porque Juntos por el Perú logró 14 senadores y 31 diputados. Es decir, el posible gobierno encabezado por Roberto Sánchez estaría dentro de la jaula que tiene activada en el Congreso, desde hace rato, la señora Keiko.

    Pero si la señora Keiko gana en el balotaje, ay, Perú, se viene un desmantelamiento de los candados institucionales que aún existen y que impiden que se instale un régimen que modifique el actual ordenamiento constitucional. Hasta ahora eso no ha sido posible, pero en la presidencia de la república la señora Keiko y con los senadores y los diputados que tiene más algunas sumatorias que podría agenciarse, pues Perú podría enrumbar hacia un territorio extraño.

    Por ahora, la mesa está ‘casi’ servida para que la señora Keiko tome lo que hay con la cuchara grande, porque la señora Keiko va adelante.

  • Cuba: sobre espías y delatores

    Cuba: sobre espías y delatores

    Mientras los dirigentes de las sociedades democráticas trabajan para el beneficio de sus pueblos o procuran neutralizar las amenazas de sus enemigos sistémicos, existen gobiernos como el de Cuba que oprimen a sus gobernados, mientras disfrutan espiar y desestabilizar a sus vecinos.

    El totalitarismo castrista se forjó en la represión a los ciudadanos y en la subversión a sus vecinos. Labor de desestabilización que cumplió simultáneamente con una penetración constantes en organismos internacionales como Naciones Unidas, donde cuenta, hasta el presente, con un numero de cómplices que le han otorgado inmunidad para todas sus tropelías, tema para otro comentario.

    Antes del triunfo de la insurrección, 1959, los hermanos Castro instrumentaron un rudimentario servicio de espionaje que perfeccionaron con el tiempo, llegando a ser muy eficiente, según conocedores de esas prácticas.

    El castrismo, incapaz de producir riquezas, pero muy competentes en la gestación de espías, delatores y esbirros, se dedicó a espiar las actividades de las fuerzas de Fulgencio Batista, mientras, desarrollaba una función similar entre sus propios partidarios y aliados, como fueron las otras organizaciones que combatían al régimen.

    Posterior al triunfo de la insurrección crearon los Comités de Defensa de la Revolución, 1960. Un aparato de vigilancia y represión sumamente útil para la persecución de los opositores, muchos de los cuales terminaron fusilados o en prisión.

    Fatalmente, lo he comentado en más de una oportunidad, la habilidad destructora de los Castro ha sido siempre subestimada por sus enemigos, lo que confirma una tesis de mi recordado amigo Rodolfo Santos Lara quien afirmaba, “siempre hay gentes dispuestas a confiar en un mentiroso”, juicio que en cierta medida se aprecia cuando recordamos lo que en enero de 1959 dijera el doctor José Miró Cardona, a la sazón primer ministro del gobierno revolucionario, al doctor José Ignacio Rasco, a una pregunta de este sobre Fidel le dijo que no se preocupara por lo que Fidel pudiera hacer ya que él lo manejaría con la punta de los dedos. Craso error, en menos de un mes dejó el alto puesto, partiendo después para el exilio.

    Esta reflexión es consecuencia de una reciente publicación que expone la preocupación de Buró Federal de Investigaciones (FBI), sobre la capacidad del régimen castrista de formar un peligroso servicio de espionaje con el objetivo de infiltrar al Gobierno de Estados Unidos.

    Pertinente que la agencia federal haga ese llamado, porque el castrismo, como el cocodrilo, es particularmente agresivo y ataca, porque su naturaleza le impulsa a hacerlo. El sistema castrista está forjado en la propuesta guevarista del “odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.

    Para el castrismo espiar y eliminar al enemigo, marchan juntos. Durante años, espiaron a los pilotos de Hermanos al Rescate hasta que asesinaron a cuatro de sus integrantes como lo demostró la tristemente famosa “red avispa”, sin pasar por alto el espionaje de altos funcionarios del gobierno federal como fueron la espía Ana Belén Montes y el también agente Víctor Manuel Rocha, sujetos que causaron grandes daños a la Seguridad Nacional de este país.

    Sin embargo, hay un sector que al parecer demanda una mayor atención según señala el intelectual cubano exiliado Jorge Luis Lanza, quien afirma que los intercambios académicos entre Estados Unidos y Cuba son una zona de peligro para la seguridad estadounidenses.

    Afirma Lanza que “esos intercambios académicos han sido usados por la maquinaria de inteligencia y propaganda cubana para espiar y reclutar potenciales agentes de influencia y ejercer esquemas de propaganda contra los EE. UU. y en beneficio del régimen”.

    El totalitarismo castrista tiene más de una ONG dedicada a la tarea de reclutamiento y captación como el Ministerio de Cultura, la UNEAC, la Casa de las Américas, destacándose entre todas el Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP), una entidad que durante años ha estado dedicada en la detección de resentidos dispuestos a traicionar a su país, así que podría ser provechosa una investigación detallada de los intercambios académicos y de cómo el totalitarismo cubano usa las invitaciones de la Academia y organizaciones estadounidenses, para infiltrar a sus agentes o influenciar ideológicamente en los participantes. El castrismo es peligroso. No lo subestimen.

    *Pedro Corzo periodista cubano.

  • La Victimología: Más allá del delito, la recuperación integral de su proyecto de vida

    La Victimología: Más allá del delito, la recuperación integral de su proyecto de vida

    En el mundo del sistema de justicia, donde el foco historicamente se centra en el delincuente y el delito, emerge una disciplina crucial, pero casi siempre relegada: la victimología. Esta rama de la criminología, cual faro en la oscuridad, ilumina el lado más humano y vulnerable de la ecuación criminal: la víctima.

    La victimología no se limita a identificar a la víctima, sino que profundiza en su experiencia. Estudia el impacto del delito en su vida, las secuelas físicas y psicológicas que perduran mucho después de que el eco del crimen se desvanece. Analiza la victimización primaria, aquella que surge del acto delictivo en sí, pero también la secundaria, la que se deriva de la interacción con el sistema de justicia, a menudo que genera más secuelas que el delito mismo. Y la terciaria que es cuando la víctima y los delincuentes luego de cumplir una condena regresan a la comunidad y son etiquetados.

    Benjamín Mendelsohn, considerado mayoritariamente el «padre de la victimología», definió a la víctima como: la personalidad del individuo o de la colectividad en la medida que se encuentra por las consecuencias sociales de un sufrimiento determinado por factores de muy diverso origen que puede ser físico, psíquico, político o social, así como el ambiente natural o técnico. Un criminólogo abogado penalista que cambió el rumbo y partió la historia de la criminología. Reconozco y honro el trabajo del doctor Mendelson en pleno 2026 y de gran influencia para mí.

    Una definición de victima que en lo personal me parece brillante porque no se limita a las víctimas de delitos, sino que incluye a quienes sufren las consecuencias de diversos factores, como desastres naturales o accidentes, y a sus familiares. Expone una dimensión social ya que la víctima no es solo un individuo, sino que también puede ser un colectivo o grupo social. Experimenta un sufrimiento que puede ser de diversa índole y este origen del sufrimiento puede ser variado, incluyendo factores sociales, políticos, ambientales, entre otros.

    El objeto de estudio de la victimología es multifacético: la víctima individual, su vulnerabilidad, su relación con el victimario, los factores que la predisponen a ser víctima, las consecuencias del delito en su vida y su proceso de recuperación. Pero también la víctima colectiva, grupos o comunidades que sufren las consecuencias de un delito, como el terrorismo o los desastres naturales.

    La victimología es relevante para el sistema de justicia porque aporta una visión más completa y humana del delito. Permite comprender las necesidades de las víctimas, diseñar políticas públicas de prevención y atención, y mejorar la respuesta del sistema judicial. Una justicia que ignora a la víctima es una justicia incompleta, ciega ante el sufrimiento humano que el delito inflige.

    Pero la victimología no se limita al ámbito judicial. Tiene una dimensión social que trasciende los tribunales y las leyes. Nos habla de la responsabilidad de la sociedad en la prevención del delito, en la protección de las víctimas y en la construcción de un entorno más seguro para todos. Nos invita a reflexionar sobre nuestras propias actitudes y prejuicios, aquellos que a veces nos hacen culpabilizar, condenar, criticar y juzgar a la víctima en lugar de ofrecerle apoyo.

    La victimología es un llamado a la empatía, a reconocer en el otro el dolor que nosotros también podríamos sentir. Es un recordatorio de que detrás de cada estadística, de cada titular de periódico, hay una persona con una historia, con sueños rotos y heridas que tardan en sanar.

    En definitiva, la victimología nos invita a mirar más allá del delito, a ponerle rostro humano al sufrimiento. Nos recuerda que la justicia no se trata solo de castigar al culpable, sino también de reparar integralmente el daño causado a la víctima y de construir una sociedad más justa y solidaria. Trabajemos porque las victimas recuperen su proyecto de vida y que existan garantías de no repetición.

    *Por Ricardo Sosa  / Doctor  en Criminología /Egresado doctorado en Justicia Criminal / @jricardososa

     

  • DoctorSV en The Lancet: ¿Triunfo global o vitrina política?

    DoctorSV en The Lancet: ¿Triunfo global o vitrina política?

    El show mediático de la cadena nacional

    La semana pasada, en una cadena nacional cargada de espectáculo mediático, el presidente y colaboradores de empresas tecnológicas extranjeras anunciaron la fase 2 de DoctorSV. Como es habitual, hubo algarabía y buenas noticias de todos los participantes. Esta segunda fase busca integrar la identificación y manejo de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial. Reservaremos un análisis exhaustivo para otra columna. Hoy, nos centramos en un artículo clave sobre el modelo salvadoreño, publicado en la revista científica The Lancet.

    Un aval internacional: DoctorSV en The Lancet Regional Health-Americas

    Entre los participantes destacaba una epidemióloga de la Universidad de Alabama, quien anunció la publicación en Lancet Regional Health – Americas del artículo «Nationwide implementation of AI-assisted telemedicine in El Salvador». Se trata de una correspondencia científica breve que describe la implementación nacional de DoctorSV: un sistema de salud digital basado en telemedicina a escala, con inteligencia artificial (IA), integración de consultas médicas, laboratorios, tratamientos y seguimientos. El texto lo presenta como un modelo innovador para mejorar el acceso a servicios de salud, la eficiencia del sistema y la calidad diagnóstica.

    ¿Por qué importa esta publicación en The Lancet?

    The Lancet es una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, con un alto impacto científico. Esta mención posiciona a DoctorSV como un modelo con potencial trascendencia global y lo cataloga como innovador en salud pública. El Salvador emerge así como caso de estudio en transformación digital de la salud. Sin embargo, el artículo tiene limitaciones claras: es una mera descripción del modelo, no un ensayo clínico ni presenta evidencia de impacto en la salud pública. En términos académicos, se enfoca en políticas y sistemas, sin diseño experimental, causalidad ni comparaciones con otros modelos.

    Beneficios reportados… con asteriscos

    El artículo destaca beneficios como mayor acceso a consultas, reducción de tiempos de espera, mayor cobertura en zonas rurales y eficiencia operativa. Pero ojo: no hay grupo control, análisis estadístico robusto ni resultados clínicos duros (mortalidad, complicaciones, etc.). Otras limitaciones incluyen posible sesgo de reporte por conflictos de interés institucional (autores vinculados al programa), falta de validación externa, ausencia de métricas clínicas (mortalidad, hospitalizaciones, calidad de vida) y descripciones vagas de la IA: no detalla algoritmos, validación, sensibilidad ni especificidad.

    ¿Por qué The Lancet lo publica?

    La revista visibiliza innovaciones en sistemas de salud, atrayendo a académicos y lectores interesados en políticas sanitarias. Para un epidemiólogo o salubrista, es una hipótesis en implementación, no evidencia definitiva. Aun así, abre debates cruciales: ¿Quién controla los datos? ¿Cómo regular la IA en salud? ¿Fortalece o reemplaza la atención médica tradicional? ¿Es financieramente sostenible?

    Más allá de la tecnología: poder y control en la salud

    DoctorSV trasciende la innovación tecnológica y se convierte en una herramienta con implicaciones políticas profundas sobre cómo se organiza, percibe y ejerce el poder en el sistema de salud. Centraliza datos clínicos y accesos en una plataforma única con protocolos estandarizados, fortaleciendo al nivel central del Estado (MINSAL) frente a hospitales autónomos y médicos independientes. En esencia, incrementa el control estatal sobre decisiones clínicas y operativas. Funciona como vitrina de modernización, reforzando la narrativa de un «Estado moderno, eficiente y resolutivo». Podría interpretarse como un empoderamiento del Estado sobre la autonomía clínica, el poder gremial tradicional y el rol de los médicos como meros ejecutores, redefiniendo el equilibrio entre Estado, profesionales y pacientes. Me preocupa profundamente el tema de gobernanza de datos. El sistema implica grandes volúmenes de datos: historiales clínicos, patrones epidemiológicos, comportamiento de usuarios. ¿Quién controla estos datos? ¿Qué nivel de transparencia existe? ¿hay supervisión independiente? Este gobierno no se caracteriza precisamente por ser transparente en su rendición de cuentas con el ciudadano salvadoreño. Nos encontramos al margen de sus divinos designios, totalmente ignorantes y sumisos. La información médica del individuo paciente tradicionalmente se maneja como un documento único y confidencial que registra todos los datos relacionados con la salud del paciente y los servicios prestados. Protegida por principios éticos (“no dañar”) y leyes (ejemplo HIPAA en EE.UU., regulaciones locales en Latinoamérica). Requiere cifrado básico, control físico/digital y capacitación de personal. Este tipo de información solo se comparte con consentimiento del paciente o por orden judicial. Hoy por hoy, DoctorSV y su información médica colectada del ciudadano salvadoreño es controlada aparentemente por el gigante tecnológico Google sin regulación que proteja al ciudadano o al menos no se nos ha informado al respecto.

  • Rompiendo paradigmas con el uso de la Inteligencia Artificial

    Rompiendo paradigmas con el uso de la Inteligencia Artificial

    Mi primer escrito sobre la Inteligencia Artificial (IA) fue “La Inteligencia Artificial y su disrupción en diferentes campos de aplicación” (VORTICE, marzo 31, 2023), retomo algunos párrafos que escribí: “Ya no hay que esperar el futuro, estamos en él. Los robots, la inteligencia artificial y la cuarta revolución industrial son las que sustituirán las tareas que ahora hacen los seres humanos…”.

    El ejemplo que detallé fue sobre el impacto de los escritores ante la IA. Le ordené el prompt a ChatGPT para que me escribiese un poema sobre la caficultura, que verse sobre ríos, pájaros y las montañas. Pues, a los segundos ya tenía mi poema. ¿Existen reglas para regular el uso de la IA?, ¿éticamente se permite en algunas áreas su aplicación?

    En el campo educativo es en donde ha habido muchas discusiones. Como docente por más de 23 años, lo que he comprobado es que al utilizar la IA se nos facilitan muchas cosas. Recuerdo cuando en 1983 estaba en octavo grado; solo pocos en el aula teníamos calculadora. Con ese aparato se podían solucionar muchas cosas; sin embargo, nos tocó que resolver todos los casos de factorización del álgebra de Aurelio Baldor. Si hubiese tenido internet, las cosas se hubiesen facilitado más. Nos tocaba dibujar mapas, aprendernos ríos, lagos y volcanes.

    En la actualidad, los estudiantes aprenden de otra manera, aunque se corrobora que es mucho mejor leer los libros, interpretar lo que dicen y saber aplicar los conocimientos en la vida real. He leído que los estudiantes saben menos, que todo lo resuelven con ChatGPT y otras herramientas.

    Por esa razón, se está enseñando mejor con el modelo tradicional. A pesar de lo bueno, en algunas universidades de Australia han prohibido que se realicen tareas empleando IA; los estudiantes están presentando las tareas escritas en papel y con bolígrafo. La Universidad Nacional de Australia modificó su sistema de evaluación. Están realizando laboratorios o exámenes orales para verificar el aprendizaje. Sin embargo, cada carrera o especialidad tiene sus formas propias. (VORTICE, marzo 31, 2023). En Suecia han vuelto a los libros. Eso quiere decir que algunos ministerios de educación están en contra de la utilización de la IA y teléfonos inteligentes en las aulas.

    En una clase virtual, les dije a mis alumnos que en veinte minutos leyeran ensayos en el área de comunicaciones. Luego, a cada uno le pregunté sobre el tema que le tocó leer. Acá no se aplicó la IA, los alumnos expusieron un resumen del ensayo leído, lo lograron interpretar e incorporaron ejemplos.

    Hay variedad de cursos con respecto a la IA; eso quiere decir que en todos los campos del conocimiento se está aplicando. Un ejemplo peculiar que siempre incorporo, ya en las casas de los estudiantes de arquitectura es raro ver rapidógrafos, reglas T o mesas para dibujar. En las universidades les enseñan a aplicar programas referentes a la arquitectura con IA. Ya no se la pasan horas desvelándose haciendo un plano arquitectónico. Mi hija, que estudia esa carrera, aplica programas como: SUAP AI Gemeni (Nano Banano), Vibe3D. Sin embargo, es recomendable que presenten maquetas u otros trabajos referentes.

    La utilización de estas herramientas son una amenaza; sin embargo, si se saben aprovechar, se logra disminuir procesos, tiempo y se ahorra dinero.  En el campo educativo hace más fácil la práctica educativa en el proceso enseñanza-aprendizaje. Toda tecnología disruptiva, si se sabe usar, logra resultados óptimos. Es una disyuntiva la aplicación de la IA; ya que, hasta el mismo Elon Musk declaró que es necesario que se frene la IA por posibles riesgos para la humanidad.

    Toda tecnología hay que saberla utilizar; se deben romper paradigmas. Eso sí, en el campo educativo debe haber capacitación para saber utilizarla ética y profesionalmente. El uso de la IA, sin duda alguna, ayuda mucho; sin embargo, hay límites y consecuencias si no se saben aplicar adecuadamente.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Ventana de luz y esperanza

    Ventana de luz y esperanza

    Necesitamos reforzar nuestro compromiso no solo con diseño y la funcionalidad, sino con la creación de espacios que fortalecen a la comunidad, la cultura y la conexión con nuestro entorno. La cita anterior es parte de la filosofía  que definen al  arquitecto  mexicano Michel Rojkind, quien ve el diseño en función social, inclusivo y al servicio de los demás. Y es que las palabras claves como entorno y comunidad son la base piramidal para que se sostenga y motive la cultura, además de influir en gran manera en la calidad de vida de todos sus miembros. Pero un espacio que fortalezca y funcione debe comenzar primero en una idea integrada que busque materializarla. Si, parece una utopía cuando se tratan de armonizar proyectos habitacionales, turísticos, etc., con la empatía social, pareciera que es sacado de otro nivel que no sea el utilizado para humanos. De igual manera, alguien calificó de inaplicables las ideas de Rojkind en sus primeros años de diseño arquitectónico y con la visión firme al paso del tiempo, llego a fundar su propia firma inspirada en lo socialmente responsable.

    Así como los efectos de planeaciones estructurales irresponsables y excluyentes los sufrimos todos y podemos notarlos desde lo económico hasta lo más sensible que es el bienestar social y emocional.

    Un entorno limita o genera perspectivas. Muchas situaciones que tienen relación con el ambiente social y sus resultados, comienzan a gestarse como en la naturaleza, con una semilla. Esta va germinando según las condiciones son propicias para su crecimiento, fortalecimiento y llegado el momento mostrará  sus frutos.

    El doctor Ricardo Sosa, criminólogo, en uno de sus recientes artículos nos explicaba cómo el calor, dadas las altas temperaturas que hemos tenido en nuestro país en estos días, puede propiciar los variados actos de violencia. Realmente pareciera que las glándulas pituitaria y pineal nos trabajan aceleradamente bajo esta influencia tropical, pero también bajo un entorno, en gran mayoría hacinado, con las inconsistencias sistemáticas del día a día, bajo estas pieles que guardan heridas históricas que mutan a esperanzas pero que vuelven una y otra vez al laberinto de donde no salen. Pese a que el calor abrasador merme y una brisa suave contemple y trate de contener esa rabia humana, la semilla está allí. Porque solo lo intangible se purifica con el fuego, lo demás es destruido.

    En la línea de la prevención del delito me parece acertado cuando el doctor Sosa propone incluir a criminólogos al momento de diseñar, modificar o restaurar en proyectos. Podría evitarse de alguna forma la germinación de tantas semillas diseminadas, que a la menor combustión brotaran.

    El sentido común nos advierte que si en una habitación por pequeña que sea, hay una ventana, habrá luz que me diga que no hay solo sombras, habrá aire y que fluyendo junto a mis pensamientos, que estos no se estrellan en pared.

    Casi todo lo utópico provoca sonrisas suaves como si no tienen permiso de ser amplias y claras; pero a mí me da esperanza al ver que el trabajo de Michel Rojkind ha sido premiado por sus proyectos impresionantes, creería yo que hasta con toque místico, pero lo mejor que conectan con lo social y al leer  la propuesta del doctor Ricardo Sosa que es un desafío para ingeniería y arquitectura social conscientemente, me hace sonreír.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Ivette María  Fuentes

  • Del pecado mutuo al país normal

    Del pecado mutuo al país normal

    “El país que yo quiero ‒escribió Lanssiers‒ es un país donde los ancianos puedan tomar una cerveza en compañía de sus amigos, donde ser viejo no sea delito punible por un vago desprecio […] Quiero un país donde un jubilado no dependa del buen humor de su yerno para conseguir un cigarrillo, donde las instituciones públicas y privadas le manifiesten respeto y donde no sea necesario recurrir al diccionario para aprender el significado de la palabra ‘dignidad’”. Ese es El Salvador al que sus habitantes deberíamos aspirar para disfrutar, en serio, de una vida segura en el presente y a futuro; ello, no solo en relación con la contención de la muerte violenta sino de cara a evitar la expansión de la muerte lenta hasta lograr su erradicación.

    Pero no. El territorio que habitamos no reúne ni esas ni otras condiciones muy bien descritas por la pluma privilegiada de este cura belga, fallecido en el Perú que escogió como patria. No están dadas para nuestras mayorías populares y ‒entre estas‒ para quienes tuvieron empleo y por ley dejaron de trabajar en razón de su edad biológica o de retiro, no de su capacidad ni de su necesidad en muchos casos. Es decir, quienes a cierta altura de su vida deberían estar recibiendo una pensión decente y no la tienen.

    Y hablando de dignidad, el segundo y el tercer considerando de la Ley Integral del Sistema de Pensiones ‒aprobada el 21 de diciembre del 2022 por una legislatura ya controlada por el partido de Nayib Bukele‒ mencionan la necesidad de crear un sistema previsional que asigne retribuciones “dignas y suficientes”. Eso, debido a que la entonces legislación vigente no respondía a las necesidades de las personas beneficiadas que, a estas alturas, suman casi 225 000 entre las registradas en los sistemas privado y público: 137 000 en el primero, el de las dos lucrativas administradoras de fondos de pensiones existentes, y más de 86 000 en el estatal.

    Pero con las “nuevas ideas” plasmadas en la normativa surgida hace más de tres años, ¡sí se les garantizarían cantidades decorosas y satisfactorias! Eso fue lo que dijeron, pero la realidad es otra. El sistema privado cuenta con más de dos millones de personas afiliadas laborando y es el cúmulo de sus cotizaciones lo que permite sostener el pago de las respectivas pensiones para su membresía jubilada; poco menos del 60 % de esta, léase arriba de 134 000, recibe la mínima: 400 dólares estadounidenses.

    Pero el sistema público solo cuenta con 1400 inscritas desarrollando una actividad laboral. ¿Cómo sostener el compromiso gubernamental con esas más de 86 000 personas que necesitan recibir mensualmente aunque sea el reducido monto mensual mencionado, de cara a una canasta básica desactualizada y limitada en  cantidad de productos cuyo costo anda arriba de los $250 en lo urbano de $180 en lo rural? ¡Metiéndole mano a las llamadas “AFP”! A marzo del 2026, la deuda total del Estado con estas rondaba los 11 400 millones; entre enero y febrero aumentó casi 140.

    Debe considerarse que nuestra población adulta mayor de 60 años  el millón de personas. De estas, alrededor de 200 000 cuentan con el privilegio de recibir una pensión, aunque sea sobre todo poquitera. La Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples del 2024 del Banco Central de Reserva, revela que alrededor del 35 % del mencionado universo poblacional continúa trabajando; hablamos de poco más de 350 000 personas rebuscándose en la precariedad del sector “mal llamado informal”, en palabras de Patricio Pineda.

    Esa es parte de nuestra realidad en materia de pensiones; faltaría abordar el tema de la devaluada “pensión universal”. Por ello y otras razones, hoy más que nunca debemos recordar las palabras de nuestro santo pastor pronunciadas el 9 de octubre de 1977: “La marginación, el hambre, el analfabetismo, la desnutrición y tantas otras cosas miserables que se entran por todos los poros de nuestro ser, son consecuencias del pecado. Del pecado de aquellos que lo acumulan todo y no tienen para los demás”. Eso dijo. Pero ‒¡mucho ojo!‒ además habló “del pecado de los que, no teniendo nada, no luchan por su promoción; son conformistas, haraganes, no luchan por promoverse. Pero muchas veces no luchan, no por su culpa; es que hay una serie de condicionamientos, de estructuras que no los dejan progresar. Es un conjunto, pues, de pecado mutuo”.

    Dejar atrás eso ‒vuelvo a Lanssiers‒ nos conducirá hacia “un país donde la justicia sea personalizada y se transmute en equidad; donde el verdugo no sea considerado como el único garante de la civilización […] en resumidas cuentas, un país normal”.

  • La botija: el tesoro que no estaba bajo la tierra

    La botija: el tesoro que no estaba bajo la tierra

    Hay libros que se leen y se olvidan. Y hay otros que, aunque breves, se quedan viviendo dentro de uno. Así me ocurrió cuando volví a leer “La botija”, uno de los cuentos más representativos de Cuentos de barro, del gran escritor salvadoreño Salarrué.

    Quiero compartir esta experiencia porque estoy convencido de algo: la literatura no es solo palabras impresas; es una escuela de vida. Y en este relato, sencillo en apariencia, se esconde una lección profunda sobre el ser humano.

    Un libro que nos hace vivir otras vidas

    Cuentos de barro es una obra que retrata la vida del campesino salvadoreño con una autenticidad conmovedora. En “La botija”, conocemos a José Pashaca, un hombre humilde que vive con la ilusión de encontrar un tesoro enterrado.

    Desde que comenzamos a leer, dejamos de ser espectadores. Nos metemos en su piel. Sentimos su cansancio, su esperanza, su terquedad y también su ingenuidad.

    Eso es lo maravilloso de la literatura: nos permite vivir otras vidas sin dejar la nuestra. Nos enseña que, aunque pasen los años, los sueños del ser humano siguen siendo los mismos: querer algo mejor, buscar una oportunidad, creer que hay algo más esperándonos.

    El lenguaje que nos devuelve a nuestras raíces

    Algo que siempre me ha tocado profundamente de Salarrué es su forma de escribir. Su lenguaje suena a nuestra tierra. A nuestra gente. A nuestra historia.

    En “La botija”, el uso del “vos”, las expresiones sencillas y la forma de contar hacen que uno sienta que está escuchando a un abuelo contar una historia en el patio de la casa.

    Y eso tiene un valor enorme. Porque no solo leemos una historia: nos reconocemos en ella.

    Leer a Salarrué es recordar de dónde venimos. Es volver a nuestras raíces. Es entender que nuestra identidad también está en la palabra hablada, en la forma en que contamos nuestras propias historias.

    La verdadera riqueza: una lección silenciosa

    La historia de José Pashaca gira alrededor de una ilusión: encontrar una botija llena de monedas de oro. Él cava, insiste, sueña… y persigue ese tesoro como si en él estuviera toda su felicidad.

    Pero la vida, y el cuento, nos sorprende.

    En ese proceso de buscar riqueza fácil, José termina trabajando la tierra. Sin darse cuenta, cambia su rutina, su forma de vivir, su relación con el esfuerzo.

    Y allí aparece la lección más profunda: el verdadero tesoro no estaba enterrado; estaba en el trabajo, en la constancia, en la transformación personal.

    Cuántas veces nosotros también buscamos nuestras propias “botijas”: soluciones rápidas, caminos fáciles, éxitos inmediatos. Y olvidamos que lo que realmente construye la vida es el trabajo diario, silencioso, constante.

    La grandeza de lo sencillo

    Salarrué tiene un don especial: toma la vida cotidiana y la convierte en arte. No habla de reyes ni de grandes ciudades, sino de gente sencilla, de campo, de tierra, de sudor.

    Pero en esa sencillez hay una profundidad inmensa.

    “La botija” nos recuerda que cada persona tiene su propia historia, su propia lucha, su propio anhelo. Y eso nos enseña a mirar con más respeto a quienes nos rodean.

    A veces, como Alfredo, me detengo a pensar en cuántas historias caminan a nuestro lado todos los días sin que nos demos cuenta. La literatura nos abre los ojos para ver lo que antes pasaba desapercibido.

    Una invitación a comenzar

    Si alguien me dijera: “Quiero empezar a leer, pero no sé cómo”. Yo le diría: empiece con algo como “La botija”.

    Es un cuento breve, fácil de leer, pero con una fuerza humana que deja huella. No requiere preparación previa ni conocimientos especiales. Solo requiere curiosidad.

    Y eso basta.

    Leer este cuento es como acompañar a José Pashaca en su búsqueda. Sin embargo, al final, el que encuentra algo valioso es el lector.

    Porque el verdadero tesoro no es la botija. Es lo que aprendemos en el camino.

    Epílogo: el tesoro que llevamos dentro

    Después de cerrar el libro, uno queda pensando. Y eso es lo más hermoso de la literatura: que no termina en la última página. Nos deja preguntas. Nos deja enseñanzas. Nos deja una pequeña luz encendida.

    “La botija” no es solo la historia de un campesino. Es la historia de todos nosotros, cuando buscamos fuera lo que en realidad debemos construir dentro.

    Como dice el libro de Proverbios: “Mejor es lo poco con justicia que la muchedumbre de frutos sin derecho” (Proverbios 16:8).

    Es una forma sencilla de recordarnos que el valor de la vida no está en lo fácil ni en lo rápido, sino en lo correcto, en lo trabajado, en lo que nace del esfuerzo.

    Leer este cuento es descubrir que el mayor tesoro no se encuentra cavando la tierra… sino cultivando el corazón.

    *Alfredo Caballero Pineda, es escritor y consultor empresarial. 

    alfredocaballero.consultor@gmail.com 

     

  • Cuba, la hora de los hornos

    Cuba, la hora de los hornos

    Comparto la opinión de quienes piensan que el castrismo se encuentra en la coyuntura más difícil de su historia, aunque rechazo la versión de que han sido exclusivamente factores extranjeros los responsables de que la tragedia de Cuba, al parecer, esté llegando a su final.

    La vida de los cubanos, por la ineficiencia y maldad de sus gobernantes, es cada día más calamitosa, realidad a la que debemos incorporar el agotamiento masivo del discurso gubernamental, mientras, la capacidad del totalitarismo para manipular a la población y las condiciones que concurren, están también prácticamente acabadas.

    La actualidad de los cubanos es catastrófica. El crónico padecimiento por décadas de productos de consumo se ha agudizado, el acceso al agua potable es usualmente una epopeya, sucesos que se producen en un marco de fallas constantes del servicio eléctrico y una desastrosa prestación en el transporte que lo obstaculiza todo, faltas, a las que debemos sumar la omnipresencia de una fuerza policial siempre lista para reprimir.

    Los cubanos llevan numerosos años padeciendo un bloqueo interno impuesto por el totalitarismo que los ha conducido a la miseria extrema, aunque, el discurso oficial propague la visión, compartida por sus aliados, de que el embargo estadounidense es el responsable de las calamidades del pueblo.

    Culpar a terceros de las maléficas consecuencias de sus acciones es una tendencia reiterada del totalitarismo. Es un sistema que gusta asumir el rol de víctima porque confunde a los idiotas útiles sin dejar de ser una excelente herramienta para los compañeros de viaje, particularmente, entre aquellos que viven en países democráticos y cuentan con recursos económicos para hacer ofrendas a sus quimeras sin incurrir en sacrificios.

    Incomprensiblemente ha sido Estados Unidos, el país que escogió Fidel Castro como su enemigo, donde más personas han defendido el totalitarismo. Numerosos políticos de este país gustan, en inmensa mayoría ignorantes de la realidad cubana, viajar a la Isla para defender el castrismo sin percatarse que están protegiendo un régimen completamente opuesto a sus valores y formas de vida.

    Aquellos que afirman que Washington debe negociar con La Habana porque sería conveniente para ambos países están rotundamente equivocados. En nada beneficia a Estados Unidos una buena relación con el sistema totalitario y menos al pueblo cubano, a través de los años se ha evidenciado que la tolerancia y ayuda al castrismo le fortalece, paralelo a su afán de controlar los suspiros de la población.

    Durante décadas, organizaciones y nacionales de este país han montado campañas de ayuda a la dictadura y culpado a su propio gobierno de los fracasos del sistema castrista, lo que ha coadyuvado a que un sector de la opinión pública estadounidense comparta ese veredicto y considere que las gestiones punitivas contra la Isla agravarían la situación de sus habitantes.

    Craso error diría el cubano de a pie, que como afirmaba Oscar Esquerra, lleva 67 años muriendo a plazos, para seguir viviendo miserablemente.

    Todas las crisis del totalitarismo son consecuencias de la ineficiencia y su habitual dependencia del apoyo económico extranjero junto a su negativa de permitir que sus gobernados trabajen y piensen libremente, razón por la cual, es necesario apoyar a la población para que asuma sus prerrogativas ciudadanas con las acciones que sean necesarias, aunque las consecuencias inmediatas sean una agudización de la crisis, porque como gusta decir al escritor José Antonio Albertini, “las cosas se tienen que poner malas, para que mejoren”.

    Desgraciadamente los enemigos del totalitarismo castrista han tenido siempre la inclinación de subestimar la fascinación por el poder que padecen los sujetos que han sometido a Cuba durante más de 67 años, al igual que sus iguales de Nicaragua y Venezuela.

    Estos gobernantes no ceden ante simples amenazas, menos, a las dulces promesas. Contra ellos hay que ser firmes y coherentes. Desarrollar una política de careo que deje apreciar la disposición de sus oponentes de llegar a consecuencias extremas.

    No lo duden, son enemigos hábiles, con gran competencia en la manipulación de los hechos. Saben al detalle que las democracias responden a la opinión pública y a intereses contrapuestos que tienden a tolerarse para alcanzar la gobernabilidad, así que tratan de influenciarla lo mas posible para que presionen a sus gobernantes. Son parásitos y como tales, explotan a su huésped.

    *Pedro Corzo es periodista cubano

  • ¿Por qué el calor dispara la violencia? Un análisis criminológico del estrés térmico.

    ¿Por qué el calor dispara la violencia? Un análisis criminológico del estrés térmico.

    No es una coincidencia estacional ni una percepción urbana: cuando el termómetro sube, la sangre se calienta. Como experto en la psique criminal, neurocrimologia y perfilación criminal observo con preocupación cómo las olas de calor no solo afectan los cultivos, sino que también actúan como catalizadores de la violencia letal. La relación entre el clima y el crimen no es nueva, pero la evidencia actual nos obliga a mirar más allá del sol y enfocarnos en las grietas de nuestra estructura social. Al efectuar la proyección prospectiva de la posible tasa de violencia homicida El Salvador 2026 es evidente y relevante como marzo en nuestros indicadores de homicidios presenta un incremento con relación a otros meses. Por lo anterior considero importante desarrollar una aproximación a los posibles factores desde una perspectiva criminológica

    El cuerpo bajo presión: La hipótesis del calor

    Desde una perspectiva biopsicosocial, el incremento de la temperatura genera una respuesta fisiológica innegable. La hipótesis de la agresión-calor sugiere que las altas temperaturas aumentan la irritabilidad y el malestar físico, reduciendo el umbral de tolerancia al conflicto. El calor extremo eleva la frecuencia cardíaca y los niveles de testosterona, creando un estado de «preactivación» donde cualquier roce irrelevante en el transporte público, en el tráfico vehicular, una disputa vecinal por un parqueo, por mascotas, por música a volumen alto en la comunidad, entre otros, escala rápidamente hacia un acto de violencia que se traduce en lesiones o en homicidio.

    Rutinas de riesgo y oportunidades

    Para entender este fenómeno, debemos invocar la Teoría de las Actividades Rutinarias de Cohen y Felson. El clima altera el comportamiento humano: la gente abandona el aislamiento del hogar y converge en espacios públicos. Esta mayor interacción social incrementa la probabilidad de que coincidan tres elementos críticos: un agresor motivado, una víctima propicia y la ausencia de un guardián eficaz. El verano, con sus días más largos y el consumo de alcohol al aire libre, expande la ventana de oportunidad para el delito.

    El efecto «olla de presión» en zonas excluidas y con limitantes

    Debo de establecer, que el calor no golpea a todos por igual. Aquí es donde la Teoría del Mapa de la Tensión (General Strain Theory) de Robert Agnew cobra una relevancia contundente. En las zonas marginadas, el calor no es un inconveniente; es un agresor ambiental constante. La pobreza no solo es falta de recursos o limitación de oportunidades es la exposición desproporcionada a los estresores ambientales sin mecanismos de mitigación.

    En contextos de exclusión, el hacinamiento habitacional transforma las viviendas en hornos inhabitables. Sin acceso a aire acondicionado, áreas verdes o infraestructuras de enfriamiento, los residentes se ven obligados a ocupar la calle de forma masiva. En estos «islotes de calor urbano», como muchos complejos habitaciones en el gran San Salvador y las principales ciudades del interior del país, la precariedad habitacional actúa como una olla de presión. El estrés térmico se suma a la frustración económica y la falta de movilidad social, creando un entorno donde la violencia se percibe como una válvula de escape ante una tensión insoportable.

    Criminología ambiental y Justicia

    La evidencia es clara: la desigualdad térmica es una forma de injusticia criminal. El aumento de homicidios en épocas de calor es el síntoma de un urbanismo excluyente. Si queremos bajar los índices de criminalidad durante el verano, no solo necesitamos la presencia y el gran trabajo de prevención de nuestra Policía; necesitamos políticas de «Criminología Ambiental» que transformen el entorno. Reducir el hacinamiento, reforestar masivamente las zonas grises y garantizar el acceso a servicios básicos son, en última instancia, herramientas de prevención del delito tan efectivas como una sentencia judicial. Mientras el clima siga siendo un privilegio, el calor seguirá siendo un cómplice de la tragedia y seguirá incrementando las cifras en los delitos de homicidios, feminicidios, robos, hurtos, lesiones, agresiones sexuales. El Estado salvadoreño debe de abordar con responsabilidad la situación habitacional, desde el diseño donde se introduzcan principios de prevención criminológica con énfasis en lo ambiental para que a mediano y largo plazo podamos revertir las estadísticas delictivas criminales.  Las Cámaras, Asociaciones, Gremiales de construcción en El Salvador deben de tomar en cuenta los criterios de la criminología ambiental desde sus diseños y planos, y sin duda una reforma en las regulaciones para autorizar los proyectos desde las Instituciones del Estado para aprobar dichos proyectos. ¿Cuántos criminólogos trabajan en empresas constructoras en El Salvador?

    *Por Ricardo Sosa /Doctor en Criminología / Doctorante en Justicia Criminal /@jricardososa