Categoría: Opinión

  • Invocando la destrucción ajena, Trump podría estar garantizando la propia

    Invocando la destrucción ajena, Trump podría estar garantizando la propia

    “Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que suceda, pero probablemente ocurrirá”.

    Estas palabras, escritas a conciencia en una red social por el hombre que preside la nación más poderosa del mundo, son escalofriantes, pavorosas, insólitas. Es imposible leerlas y no sentir un vértigo instantáneo en nuestra conciencia moral. Nunca un mandatario estadounidense, en público o en privado –al menos que se sepa–, había anunciado la bárbara intención de borrar del mapa una cultura completa. Ni siquiera Harry Truman, que hace casi 81 años tomó la terrible decisión de arrojar sendas bombas atómicas sobre los poblados de Hiroshima y Nagasaki, expresó jamás que tuviera el propósito ulterior de destruir para siempre a la civilización japonesa.

    Y es que nadie, en su sano juicio, pronunciaría o escribiría palabras semejantes, porque hasta la violencia, en sus peores momentos, tiene límites; incluso la guerra, con todo y su salvajismo, posee ciertas reglas mínimas. Mao, Stalin, Hitler… es verdad, fueron capaces de justificar las peores atrocidades, pero a todos ellos los historiadores reconocen niveles más o menos identificables de desquiciamiento, de sociopatía, de aguda insensibilidad frente al sufrimiento humano.

    ¿Qué hemos de decir entonces sobre Donald J. Trump, el 47º presidente de los Estados Unidos de América, luego de haberse apropiado la intención, aunque solo fuera retórica, de acabar con un pueblo entero? ¿Simplemente le dejamos pasar el exabrupto como si se tratara de algo que cualquier individuo con poder estaría autorizado a decir sin consecuencias?

    Mientras el astronauta Victor Glover daba un mensaje sobre la unidad de todos los habitantes de la Tierra, el presidente empleaba vulgares groserías para amenazar a Irán con la destrucción

    Al inicio de un acertado artículo publicado en el medio digital Primicias, el colega escritor e historiador ecuatoriano Gonzalo Ortiz señala lo siguiente: “Jamás creí ver un contraste tan marcado. Este Domingo de Resurrección, mientras el astronauta estadounidense Victor Glover daba un exquisito mensaje sobre la unidad de todos los habitantes de la tierra, el presidente de su país empleaba vulgares groserías para amenazar a Irán con la destrucción”.

    El columnista hace referencia, claro está, no únicamente a la siniestra advertencia que hemos comentado arriba, sino a las formas agresivas y soeces que utilizó Trump para exigir al régimen iraní que dejara de obstaculizar el libre paso en Ormuz. Medios de comunicación de todo el mundo han hecho verdaderos malabares verbales para reproducir, suavizando lo más posible, las palabras del excéntrico gobernante. Pero cualquier traducción “correcta” falta irremediablemente a la verdad.

    “Open the Fuckinʼ Strait, you crazy bastards, or youʼll be living in Hell – JUST WATCH! Praise be to Allah”, leímos con asombro el pasado 5 de abril en la red social de Trump, cuya versión en castellano, a la letra, sería algo así: “¡Abran el puto estrecho, ustedes locos bastardos, o van a vivir en el infierno – SOLO VÉANLO! Alabado sea Allah”.

    Sin matices de ningún tipo, la cita es atrozmente reveladora. Da cuenta, para empezar, de la naturaleza reactiva de un hombre al que sus bajos instintos doblegan con extremada facilidad y demasiada frecuencia. En La rebelión de las masas, tan pronto como en 1929, Ortega y Gasset afirma: “Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene la osadía (o denuedo) de afirmar el derecho a la vulgaridad y lo impone dondequiera”. Donald Trump vendría a ser, en ese sentido, un representante cabal de nuestra época, caracterizada por la mediocridad omnipresente, combativa, dominante, elevada al número infinito de sus valedores.

    Pero hay algo todavía más grave: el presidente norteamericano pone fin a su pretendido ultimátum –que luego, fiel a su estilo, tampoco resultaría tan perentorio– alabando a Dios en su expresión nítidamente árabe. Y este detalle no es baladí.

    Aunque supiera lo básico sobre Medio Oriente, es muy improbable que el inquilino de la Casa Blanca ignore que “Allah” es la forma con que cualquier hablante árabe se dirige a su Creador, incluyendo musulmanes y cristianos. Tampoco se le escaparía que el vocablo excluye de facto a los fieles de lengua hebrea, que invocan a Dios usando “Elohim”, “Adonai” o “Shaddai”. Pero Trump también sabría que la palabra “Allah”, para un angloparlante, no es intercambiable por el genérico “God”, pues en occidente se asume que “Allah” es la designación musulmana para Dios. La frase final de su mensaje, por consiguiente, es irónica, burlona.

    Sin embargo, ¿por qué tendría el presidente que echar mano del sarcasmo en un tema tan delicado? ¿Con qué intención recta habría de emplear la mordacidad un líder político que no solo estaría haciendo mofa de los creyentes chiitas, sus supuestos enemigos, sino de cualquier musulmán árabe parlante, englobando a sus supuestos aliados?

    Sumados todos estos elementos –amenazas apocalípticas, insultos innecesarios y bufonadas estúpidas–, es lógico que mucha gente en EE UU se pregunte hoy si Donald Trump se encuentra en pleno uso de sus facultades psíquicas y mentales para seguir ejerciendo, con competencia e idoneidad, el máximo cargo político en el planeta. Y estas legítimas dudas sobre su equilibrio cognitivo podrían ir cobrando fuerza en los próximos meses, porque todavía es demasiado tiempo (hasta enero de 2029) el que resta de una Administración cada vez más errática y extravagante.

     

  • Comenzar de nuevo…

    Comenzar de nuevo…

    Nos enseñaron a creer que el 1 de enero es la fecha oficial para reinventarnos, para establecer metas, para prometer que esta vez sí haremos ejercicio, comeremos mejor, emprenderemos ese negocio o tomaremos el control de nuestra vida. Pero la realidad es otra: muchas veces enero pasa entre entusiasmo, planes y buenas intenciones… y cuando menos lo notamos, ya estamos en abril preguntándonos en qué momento se fue el primer trimestre del año.

    Pensemos en algo tan cotidiano como bajar de peso. ¿Cuántas veces alguien dice “ya perdí enero, mejor empiezo el próximo mes”? Luego pasa febrero, después marzo… y sin darse cuenta, la verdadera barrera nunca fue el tiempo, sino la idea equivocada de que solo existe una fecha correcta para volver a empezar. Con los sueños pasa igual. Con los negocios también.

    Para muchas mujeres emprendedoras, el inicio de año no siempre trae claridad; a veces trae sobrevivencia. Hay que atender clientes, sostener un hogar, responder pendientes, ser madre, esposa, hija, líder… y en medio de todo eso, nuestros propios planes suelen quedarse para después. Por eso, llegar al cierre del primer trimestre no debería ser una razón para frustrarse, sino una oportunidad para hacer una pausa honesta y preguntarnos: ¿Todavía quiero construir mis metas este año?

    La presión de avanzar al ritmo de otros puede hacernos olvidar que cada camino tiene su propio tiempo. No todas las metas florecen en el mismo momento, ni todos los procesos se desarrollan bajo condiciones ideales. A veces, el verdadero progreso ocurre en silencio, mientras nos reorganizamos internamente para estar listas para lo que viene.

    También es importante recordar que reajustar una meta no significa renunciar a ella. Cambiar el ritmo, modificar la estrategia o pausar temporalmente una decisión no disminuye el valor del objetivo; simplemente demuestra madurez para reconocer que crecer también requiere adaptabilidad.

    En el mundo del emprendimiento, esta capacidad de recalibrar es una de las habilidades más valiosas. Las marcas más sólidas, los negocios más resilientes y las líderes más admiradas no son aquellas que nunca enfrentaron tropiezos, sino las que supieron reinventarse cuando el contexto las obligó a hacerlo.

    Quizá el mayor error que cometemos es pensar que el éxito pertenece a quienes nunca se detienen, cuando en realidad pertenece a quienes, incluso después de detenerse, tienen la determinación de volver a ponerse en marcha.Porque comenzar de nuevo no significa retroceder. Significa tener la valentía de reajustar, reenfocar y reconocer que el éxito no pertenece a quienes nunca se detienen, sino a quienes deciden continuar incluso después de haber perdido ritmo.

    Si el primer trimestre no fue como lo imaginabas, aún quedan nueve meses para transformar tu historia. Nueve meses para lanzar esa idea, reestructurar tu negocio, mejorar tus finanzas, volver a cuidar de ti o tomar esa decisión que has venido postergando. Nueve meses son suficientes para cambiar muchísimo más de lo que crees.

    No necesitas esperar otro lunes. No necesitas esperar otro mes. No necesitas esperar otro enero.

    A veces, el acto más poderoso de liderazgo —en la vida y en los negocios— es decidir que hoy también puede ser un nuevo comienzo. Porque las mujeres que construyen cosas extraordinarias no son las que siempre empiezan perfecto… son las que nunca dejan de empezar.

    *Amanda Rodas, emprendedora y consultora de comunicaciones

  • Dos sentencias  jurídicas

    Dos sentencias  jurídicas

    1) Recientemente, un Jurado de la ciudad de Los Angeles, California, determinó que Meta y YouTube, ambos propiedad de Google, no advierten a sus usuarios sobre los peligros asociados en el uso frecuente de sus populares  plataformas, y en el caso concreto que dio lugar al fallo que nos ocupa, se trata del daño sicológico causado a la demandante, por el uso constante de estas redes sociales.

    Todo se inició cuando una joven usuaria de estas plataformas, sostuvo que se convirtió adicta a estas plataforma desde su niñez, por lo que sus uso cotidiano le produjo daños mentales en su psiquis adulta. Ante tales argumentaciones el jurado determinó que estas plataformas (YouTube y Meta constituyeron “un factor sustancial” en los prejuicios causados a la joven demandante.

    Daños estimados pecuniarios o compensatorios estimados en tres millones de dólares (US$3.000.000,oo), que se agregaban a otros tres millones de dólares (US$ 3.000.000) en calidad de daños punitivos. Para un total de seis millones de dólares en compensación de su adición, que según el Tribunal, se originó no en la plataforma en sí, sino en el diseño de las mismas, cuyo objetivo fue el de generar adicción en el usuario frecuente, como fue el caso de la joven demandante (20 años en la actualidad)

    Los alegatos de la parte demandante se sostuvieron en el hecho de que, tal adición le produjo a su representada dismorfofobia corporal y pensamientos suicidas.

    Ante tales acusaciones, los demandantes alegaron que los problemas de salud de la demandante se sostenían más en una infancia complicada relacionada con los problemas familiares observados en el hogar, que en el uso continúo de sus plataformas.

    Este tipo de demandas han venido repitiéndose desde hace algún tiempo y, las más de la veces los fallos judiciales  han sido contrarios a las empresas propietarias de redes sociales, sosteniéndose en la argumentación de que el uso de algoritmos generados por el usuario frecuente de tales plataformas digitales, permiten manipular las actitudes de éste para crear continuidad en su uso y dependencia originada  en la interacción.

    Este es un tema novedoso a nivel jurídico, que se sustenta en pruebas demostrables e irrebatibles para sentenciar, lo cual escapa normalmente a la sabiduría profesional del Juez y del jurado (en los sistemas sustentados en la existencia de la figura de un jurado). Son   juicios costosos porque se deben sustentar en pruebas científicas, o consideraciones de expertos en la materia, y no en criterios afectivos o presumibles.

    Pero hay un hecho más de fondo. Si estas adicciones, como es el caso que nos ocupa, nacen en la niñez o juventud, ¿cuál es la responsabilidad de la familia, de los padres o tutores del niño que pasa horas usando estas plataformas sin control alguno?. ¿quién es el responsable de la vigilancia, control y guía de un infante, la empresa que genera la plataforma social o la permisividad o indolencia del adulto responsable?.

    En nuestro criterio, solo en aquellos juicios en que se pueda demostrar que la empresa, en este caso Meta o Youtube han desarrollado un sistema  de algoritmos con el fin de crear adicción, manipulando las ondas cerebrales del infante, las empresas son responsables de los daños causados en el menor, sean sicológicos, físicos o generadores de delitos. En puridad, la responsabilidad final de la educación, vigilancia y protección física y/o sicológica de un menor, recae directamente en los padres o tutores responsables de su salud mental y corporal, y no en un hecho externo preexistente.

    2) En otra dimensión, mucho más delicada, nos encontramos en lo que podríamos denominar el Caso Noelia Castillo, una joven catalana de 25 años de edad, que luego de un tormentoso juicio tribunalicio, con varias instancias, incluyendo un fallo de la Corte Judicial de la Unión Europea logró que se le concediera su petitorio inicial ante un tribunal español, de lograr una muerte asistida.

    Noelia tuvo una infancia difícil, una tormentosa relación familiar complicada incluyendo un padre indolente y conflictivo, un maltrato sexual de su pareja, un asalto en una discoteca y una violación colectiva en el 2022 que la llevó a lanzarse de un quinto piso en un intento de suicidio, que la convirtió en paraplejia de la cintura para abajo, y sufrir dolores constantes en sus extremidades.

    En el 2021 se aprobó en España la Ley de Eutanasia que legaliza la muerte asistida para personas con enfermedades graves, incurables o padecimientos crónicos e imposibilitantes que causen un sufrimiento intolerable». Ley que permitió a Noelia acogerse a ella alegando que se encontraba en una situación irreversible grave, crónica e imposibilitante. Autorización que fue bloqueada por su padre Gernómino Castillo, alegando incapacidad mental de la hija, para decidir su destino.

    Por supuesto la sentencia fue suspendida, y con el apoyo de la organización Abogados Cristianos, el padre de Noelia inició una apelación, que pasó por el Tribunal Supremo y Constitucional de España y culminó en el  Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que finalmente respaldó la petición de Noelia. Hecho que se consumó (la muerte asistida) el pasado jueves 21 de marzo en el sanatorio Sant Camil de Sant Pere de Rive de Barcelona, España.

    La eutanasia, o muerte asistida, reglamentada por ley, donde existe, abre la discusión religiosa, moral y jurídica que no ha sido totalmente superada, incluso en aquellos países donde se ha aprobado. Y este caso, el de la joven Noelia Castillo, con el 74% e su cuerpo inhabilitado de por vida, sufriente de dolores constantes, incapacidad de valerse por sí misma, y de una existencia personal signada por el drama familiar, el abuso sexual de su propio marido y el desgaste emocional, no conduce a una toma de posición, que no siempre está signada por la razón sino por prejuicios y tomas de posturas prejuicidas o dogmáticas.

    Por ejemplo ¿Hay diferencia conceptual entre la toma de decisión de nuestros mártires cristianos que optaron por ser asesinados bajo el Imperio romano antes de renunciar a su fe, y la decisión personal libre tomada por la joven Noelia? ¿los samurais japoneses o los pilotos kamikaze japoneses de la Segunda Guerra Mundial que optaban por el suicidio antes de aceptar la derrota, y hoy son ejemplo de nobleza y valentía, pueden ser juzgados bajo conceptos occidentales?

    Sí una persona opta por la muerte asistida, o por una acción libre que definitivamente conduce a ella, puede ser juzgada con dureza o rechazada por razones religiosas, legales  o morales, si esa muerte significa  la posibilidad que otros puedan sobrevivir o disminuir su sufrimiento cualesquiera que fueren?

    Difícil tomar una posición sin analizar los hechos, sin complejos o prejuicios personales, religiosos, políticos o sociales. Siento que habría que que considerar caso por caso, antes de adoptar posturas dogmáticas o prejuiciadas, e íntimamente honestas ante los hechos. Quizá por ello el marco legal se hace imprescindible, tal como lo exponemos en estos dos hechos jurídicos novedosos, respaldados por sendas sentencias.

  • Más paz y menos guerras

    Más paz y menos guerras

    Desde que se creó la humanidad, los seres humanos hemos estado en conflicto. Creo que Caín y Abel protagonizaron la primera disputa. Luego, por muchas razones, se originaron todo tipo de problemas. Al ser humano parece que no le gusta vivir en paz.

    El mundo necesita paz. Los seres humanos anhelamos paz en todos los sentidos. La felicidad se consigue cuando hay paz espiritual y física. Cuando un enfermo yace en un hospital lo que anhela es tener salidas, paz para no seguir sufriendo. Con respecto a las guerras, siempre en el voto religioso se escuchan voces decir que eso ya está escrito. Lo que sucede en la geopolítica es que solo por momentos se respira paz. Fue formidable ver en tiempos de la pandemia que parecía que a los seres humanos se les había olvidado las guerras.

    Psicológicamente, muchos sufren las guerras, especialmente los niños. Fue desgarrador ver a niños palestinos que jugaban con una muñeca a la cual cargaban como si fuese un funeral. Y, de esa manera, las guerras dejan secuelas de todo tipo.

    Familias que se destruyen por no tener paz. Lo he observado en familias que hacen tribulaciones por las herencias. Cuando eran infantes y comían juntos con sus padres, todo era paz. En el sepelio arman las reyertas; ya que, la codicia y ambición afloran.

    Con respecto a las noticias de la guerra entre Estados Unidos junto con Israel en contra de Irán, ya no se sabe a qué medio de comunicación creerle. Cada quien con sus argumentos a favor que van ganando la guerra. Mientras tanto, la destrucción, la zozobra, los cuerpos que yacen muertos por doquier es la noticia.

    Los mandatarios, cuando tienen poder, anhelan más poder. No sabemos si la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) apoyará a Estados Unidos. Donald Trump lo que quiere es el petróleo; por esa razón sigue atacando a los iraníes. Los espectadores nos quedamos viendo los genocidios, gente llorando a sus seres amados fallecidos.

    El mundo necesita paz, necesita que las fronteras se abran, que los mandatarios ya no piensen en el poder material, de tener más petróleo o riquezas. El mundo debe de pensar más en vivir en armonía que en generar conflictos. Ya no más divisiones por ideologías; fue suficiente terror ver a millones de personas que murieron por culpa del comunismo o gobiernos dictatoriales de diferentes pensamientos.

    Muchas religiones manifiestan que pronto viene el Salvador Jesucristo. Pues, hace años que escucho eso. Sin embargo, cada vez que hay más guerras, se dice que eso ya está escrito. Algunas guerras se han justificado matando en nombre de Dios. En Nigeria presenciamos una aniquilación de cristianos de parte de grupos yihadistas. Si, ni siquiera en el ámbito religioso nos respetamos, ¿cómo podremos tener paz si hay odio en los corazones de los seres humanos?

    Cuando se escuchan los cañones de la guerra, las organizaciones internacionales que claman por la paz, por los derechos humanos, se quedan con los brazos cruzados. Aunque, hay clamores de parte de la iglesia Católica; sin embargo, los presidentes hacen caso omiso. Mientras tanto, gente inocente muere a causa de bombardeos.

    A través de la historia hemos visto campos de concentración como los de la Segunda Guerra Mundial, bombas atómicas destruyendo a ciudades japonesas, etc. Mejor pensemos en la paz, en tener a personas de pensamientos benignos como: Gandhi, Mandela o Martin Luther King.

    Queremos que haya paz en la tierra; para eso debemos quitarnos las divisiones que nos impiden tenerla como la política, la religión y otras causas. La canción “Imagine” de John Lennon nos dice “Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz”. Menos guerras, más paz. Oremos al unísono para que cesen los conflictos armados.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador.

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

  • El abismo de la indiferencia nos pulveriza todo avance humanitario

    El abismo de la indiferencia nos pulveriza todo avance humanitario

    La sociedad contemporánea debe ahondar sobre el sentido de su savia, a través de la acción solidaria de servicio, adquiriendo una conciencia cada día más dispuesta de los derechos inviolables y universales del nacido.  Restablecer relaciones mutuas más justas y adecuadas a nuestra propia decencia, es un buen auxilio. Por desgracia, muchos seres humanos viven en un desapego total, entre lo que piensan, lo que saben y lo que sienten. La pasividad suele empedrarnos el corazón, viviendo en una inacción egoísta, a pesar de estar bien informados, pero rehuyendo la realidad de los demás. La compasión es lo opuesto a esta atmósfera indiferente, que nos deja sin sentimientos; y, lo que es peor, sin energía para luchar contra el descarte y el despilfarro.

    En efecto, hoy más que nunca, atormenta pensar en cuánta gente se aleja sin clemencia alguna de ancianos, niños, trabajadores, discapacitados…; además, por si esto fuera poco, resulta escandaloso el derroche de las cosas. Más allá de los intereses individualistas, de la apatía y de la desgana ante las situaciones críticas, exijamos opciones políticas que enlacen el progreso con la equidad, el desarrollo con la sostenibilidad inclusiva, de manera que nadie se vea privado del buen aire que le alienta¸ del agua que tiene derecho a llevarse a los labios del alma o de los alimentos con los que tiene la obligación de disfrutar. Nos urge, por tanto, activar una cultura que fomente el culto a la cercanía. El calor de hogar hemos de universalizarlo, si en verdad queremos fraternizarnos, y sentirnos entre sí como familia.

    Por ello, no sólo las personas estamos llamados a hacer gestos concretos con los habitantes más frágiles, también los Estados y sus diversas instituciones, con sus gobiernos al frente, hemos de trabajar unidos para proteger la dignidad, la justicia, la igualdad y los derechos de toda la ciudadanía. Con voluntad política y espíritu fraterno debemos hacer presente las aspiraciones de la Declaración Universal para todos los sujetos, sin distinción, exclusión, restricción o preferencia por motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico. Desde luego, para plasmar una sociedad más humana y digna, es necesario asimismo revalorizar el auténtico amor en la memoria social, haciéndolo norma constante y suprema de la acción.

    El amor y el no a la guerra ha de ser rotundo. Esto debe reanimarnos el afecto, amando todos los ámbitos de la vida, extendiéndose igualmente al orden internacional. Únicamente, una humanidad en la que reine la entrega generosa, podrá gozar de una paz auténtica y duradera. En este sentido, el espíritu cooperante y colaborador, debe ser nuestro lenguaje como sujetos donantes y pensantes, que es lo que garantiza el desarrollo integral de cualquiera y su aire solidario hacia el bien colectivo, estampándonos serenidad. Sin sentimientos nos deshumanizamos totalmente, no sólo siendo indiferentes al sufrimiento de los otros, también seremos incapaces de acoger el nuestro. De ahí, la importancia, de querernos y de querer a los demás, para buscar el camino de la concordia.

    Estar desolados, como hoy nos sucede a la mayoría de los moradores, nos impide crecer y avanzar. La conducta dispuesta, que todo lo comparte y lo parte, es una relación innata viviente que nos vivifica y entusiasma.  Frente a las dificultades, por consiguiente, nunca desanimarse, sino afrontar la prueba con decisión, escuchándonos más y mejor internamente. Salgamos, pues, del estado de inapetencia, que nos abate, siempre. Por otra parte, no es de justicia, sembrar odio y venganza con una retórica incendiaria. No olvidemos que somos una civilización de amor, no de poder y dominación, que se destruye a sí misma, sin decoro alguno. Además, tampoco dejemos que desfallezca el nombre humanitario, tendiendo la mano y extendiendo el camino del diálogo y la diplomacia perpetuamente.

     

  • Dolores, Esperanza y Paciencia

    Dolores, Esperanza y Paciencia

    Estos son los “nombres propios” de los males que han acompañado a las mayorías populares salvadoreñas a lo largo de su historia.

    Frecuentemente menciono a dichas mayorías sin precisar a qué o a quiénes me refiero. Ignacio Ellacuría, rector mártir de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, las ubicó en tres niveles al escribir el texto que publicóoriginalmente en 1990 como parte del primer parto de la colección denominada “Universidades en América”; está fue coordinada por el argentino-mexicano Horacio Cerutti. Dicho volumen inicial fue editado en México con este título: “Universidad y cambio social. Los jesuitas en El Salvador”; el del referido ensayo del jesuita nacido en Portugalete, España, quien optó por hacer de nuestro país su segunda patria era “Universidad, derechos humanos y mayorías populares”. Pues bien, ahora recordaré las respectivas precisiones que este nos legó acerca de las mayorías populares para luego explicar a qué me refiero con el título de esta columna.

    En un primer plano, Ellacuría hizo referencia a la “mayor parte de la humanidad”, a la “inmensa mayor parte de la humanidad” que vive “en unos niveles en los que apenas puede satisfacer” sus “necesidades básicas fundamentales”. Enseguida señaló que estas “no solo llevan un nivel material de vida que no les permite un suficiente desarrollo humano y que no gozan de manera equitativa” de los recursos disponibles para la humanidad, “sino que se encuentran marginadas frente a una minorías elitistas”que ‒no obstante  ser “la menor parte de la humanidad”‒ “utilizan en su provecho inmediato la mayor parte de recursos disponibles”.

    Finalmente, quizás lo más importante, el notable teólogo y filósofo jesuita aclaró que las mismas “no están en condición de desposeídas por leyes naturales o por desidia personal o grupal sino por ordenamientos sociales históricos”, los cuales las mantienen “en posición estrictamente privativa y no meramente carencial de lo que les es debido, sea por estricta explotación o sea porque indirectamente se les ha impedido aprovechar su fuerza de trabajo o su iniciativa política”. Dicho lo anterior, entrémole a los tres males nombrados al inicio que perennemente las han hecho sufrir.

    En relación con los dolores, hay que comenzar por los estomacales; es decir, aquellos producto del hambre y la miseria que provocaron –hace casi un siglo– el levantamiento indígena y campesino en enero de 1932, el cual fue sofocado mediante la infame matanza ordenada por el tirano del siglo pasado cuando apenas iniciaba esa etapa siniestra de nuestra historia; durante su consumación se produjeronterribles tormentos en los cuerpos de las víctimas directas y en las almas angustiadas de sus familiares.Eso ocurrió también en abril de 1944, en la víspera de la finalización del régimen despótico del general Maximiliano Hernández Martínez, con el fusilamiento de militares y civiles golpistas; se mantuvo a lo largo de la dictadura sistémica que le siguió a este y se profundizó en la preguerra durante la década de 1970, hasta llegar al estallido del conflicto armado empezando la de 1980.

    En cuanto a la esperanza debe decirse que la hubo después de la caída de Hernández Martínez, previo a los fraudes durante las elecciones presidenciales de febrero en 1972 y 1977, tras el golpe de Estado consumado el 15 de octubre de 1979 así como con el contenido y la firma de los acuerdos de paz que arrancaron con el de Ginebra el 4 de abril de 1990 –hace 36 años– y finalizaron el 16 de enero de 1992. Todas esas grandes e ilusionantes gestas democratizadoras, terminaron en frustraciones tremendas y por eso ahora estamos como estamos.Además, recordando a Lanssiers, debe considerase que “quien vive de la esperanza muere en ayunas”.

    Finalmente, tengamos bien presente que “la paciencia –canta Guillermo Briseño–  es un recurso natural no renovable, si se puede hablar por boca del país que está a punto de agotarse por los poros […] La paciencia es un tesoro que no crece como no crece la plata ni el carbón. La paciencia es una fábrica en suspenso que se cierra porque faltan materiales; su recurso natural es la defensa de la tierra y sus productos entrañables…”

    ¿Desaparecieron ya los dolores de patria porque hoy mucha gente puede subirse a un bus con seguridad, tranquilamente, a pedir limosna? ¿Tendrán que tragar esperanzadas las mayorías populares, más y más “medicina amarga” o ya se les está atragantando esta en el galillo de su día a día? ¿Les durará la paciencia o se les agotará como ha ocurrido antes? Habrá, pues, que responder estas preguntas con argumentos y acciones inteligentes derivadas de nuestro doloroso pasado para desechar de lo malo y aprender de lo bueno.

     

     

     

     

     

  • Es de locos

    Es de locos

    Donald Trump está haciendo locuras, pero no está loco. No están locos los de su entorno tampoco. Son, como decía un tío mío, ‘animalas’. Listos, pues. Perversos y macabros. Aprovechan todos los resquicios y todos los recursos y todos los escudos para filtrar sus intereses.

    Quizá nunca como hoy la política norteamericana ha mostrado sus costuras de una forma tan lamentable.

    Ambición, banalidad del mal, crueldad verbal, obsesión de poder y muertes reales por acciones de guerra, todo eso mezclado y agitado hasta el mareo es lo que el mundo está viviendo en este momento. Porque lo que ocurre en la guerra contra Irán que llevaa cabo Estados Unidos no es un asunto de Oriente Medio. Trump se está llevando de encuentro la institucionalidad norteamericana, sí, pero está arrastrando al mundo al precipicio de una confrontación impredecible.

    Esta guerra ‘inventada’ por los productores de armas norteamericanos le va a salir muy cara a Estados Unidos. No solo por los miles de millones de dólares que se están invirtiendo (solo los dos aviones norteamericanos destruidos hace unos días en Irán costaron más de 100 millones cada uno; y a eso habría que agregarle unos 200 millones gastados en el rescate de cada piloto), sino porque Trump y sus halcones están solos en esta peligrosa aventura.

    Desde el balcón de enfrente, China y Rusia observan con atención la danza guerrera lóbrega de este pobre hombre atolondrado y atormentado que está jugando a la ruleta rusa, de espaldas y con el pulso tembloroso.

    La Unión Europea, mientras tanto, mira para otro lado, y habla en trabalenguas para no decir nada significativo y no comprometerse con Estados Unidos en este absurdo escenario conflictivo.

    El Reino Unido, a medio freno, apenas asoma la testa en todo esto.

    Milei está con Trump, pero eso es un chiste, porque en este momento Argentina es un país que va renqueando por las desatinadas decisiones de un gobierno irresponsable que está desamparando a millones de argentinos.

    Estados Unidos está solo en este trance. Y es mejor que sea así, porque las cabezas de todo esto, cuando escampe, tendrán que pagar la factura.

    Lo de Venezuela ‘les salió bien’, podría decirse, por ese entuerto que han dejado allí y que es de difícil dilucidación.

    Lo de Irán está ‘saliendo mal’, porque quienes están llevando las ideas a la cabeza de Trump al parecer no están tan en sus cabales. O son limitados de entendederas.

    Lo de Groenlandia al parecer fue una trampa. Pura charlatanería de matón de barrio. Porque meterse con la OTAN (de la que aún forma parte Estados Unidos) es un tanto descabellado.

    Lo de Cuba no termina de arrancar. ¿Querrán meterse en la isla? ¿Han calculado lo que pasaría?Irán está lejísimos de Estados Unidos, pero Cuba está enfrente de las costas norteamericanas.

    De México por ahora Trump ya dejó de hablar, porque al parecer le hablaron al oído y le desaconsejaron seguir azuzando por ese lado.

    Hay voces dentro de Estados Unidos que ya hablan de invocar la 25 Enmienda para sacar a Trump. Pero, al parecer, es complicado por esa vía. Otros están apostando a que, en noviembre próximo, con las elecciones de medio término, esta política desquiciada comience a frenarse.

    La verdad es que entre tanto Trump sigue cruzando líneas rojas y causando daño. Porque anunciar por su red social que aniquilará a un país (Irán) si no se somete a sus caprichos debería ser suficiente, no para quitarle la llave del carro, sino para quitarle el carro de una vez.

    El anuncio de una ‘tregua de dos semanas’ entre Irán y Estados Unidos quizás está sugiriendo que la improvisación de Trump y sus vaqueros le está tendiendo trampas. Estas semanas de guerra contra Irán han sido carísimas en términos financieros y en vidas humanas de iraníes, puesto que ya se estaba atacando infraestructuras civiles.

    Estados Unidos quería la rendición de Irán (así como hizo con Hamás, en Gaza), pero, aunque ese país ha sido golpeado con dureza, Irán no se ha rendido. Ha sido derrotado en lo militar en el corto plazo, dada la desproporción de recursos tecnológicos de guerra. Sin embargo, ha tenido capacidad de respuesta.

    Imposible saber si esto ha terminado o no. Lo cierto es que la Administración Trump, como la de Reagan y las de los Bush han estado regidas por mentes perturbadas a las que no les importa ni la democracia ni la paz mundial ni nada.

    La acumulación de riquezas ha sido su divisa y a ese ídolo le rinden tributo sin pudor alguno.

    No están locos, pero es de locos todo esto.

     

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    Jaime Barba. REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Las tristes cifras de las desgracias en vacaciones

    Las tristes cifras de las desgracias en vacaciones

    Un vehículo conducido por un irresponsable se convierte en un arma letal de fatales consecuencias para el conductor, los acompañantes y los peatones. Durante las vacaciones de Semana Santa comprendidas del 27 de marzo al 5 de abril, hubo 481 accidentes de tránsito que provocaron 26 muertos y 355 lesionados.

    Las causas de los accidentes viales, en su orden, fueron: Distracción al volante, invasión del carril contrario, no guardar la distancia reglamentaria, irrespetar las señales de tránsito, exceso de velocidad y conducir bajo el efecto del alcohol y/o las drogas.

    El informe oficial de Protección Civil señala que también hubo once ahogados, dos de ellos menores de edad y nueve adultos, en muchos de estos casos tuvo como principal motivación el consumo de bebidas embriagantes por parte de las víctimas.

    El director de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, indicó que en el período vacacional se detuvo a 83 conductores irresponsables o peligrosos a quienes mediante prueba antidoping se les detectó haber consumido bebidas alcohólicas. El total de conductores peligrosos arrestados supera a los reportados en 2025, cuando las autoridades detuvieron a 69 sujetos. En 2024 la cantidad de detenidos sumó 139.

    Según Protección Civil en el período de vacaciones los cuerpos de socorro y las instituciones estatales lograron 179 rescates acuáticos, de los cuales 55 fueron simples y 124 de ellos profundos. Los guardavidas atribuyen la mayoría de rescates a la irresponsabilidad de personas que en estado de ebriedad adoptan una conducta temeraria y no son capaces de medir las consecuencias de su osadía.

    La tendencia de accidentes viales, desde 2024 es hacia arriba, pues ese año hubo 414 accidentes y el año pasado ocurrieron 465. La cifra de lesionados fue de 273 en 2024 y 336 un año después. Este año oficialmente han ocurrido 483 accidentes. La tendencia similar se observa en el número de muertos, pues este 2026 hubo 37, el año pasado 35 (29 en accidentes viales y seis ahogados) y hace dos años hubo 41 muertos, de los que 32 fueron producto de accidentes viales y nuevo por inmersión.

    Muchos de esos accidentes, muertos en percances viales, ahogados y lesionados pudieron evitarse con responsabilidad. Quien conduce un vehículo debe hacerlo muy concentrado y respetando el Reglamento de Tránsito. En periodo vacacional requiere de mucha paciencia y tolerancia. Las playas, los lagos, los turicentros, las montañas y toda zona turística siempre estarán en el mismo lugar y no solo nosotros hemos pensado en visitar dicho lugar, por ende encontraremos tráfico pesado y muchos inconvenientes que tenemos que resolver con paciencia y tolerancia.

    A cualquier sitio que se sale a turistear se necesita una alta dosis de responsabilidad. Si voy conduciendo, pues cero alcohol o drogas, porque soy el que cuida de la vida de mis acompañantes, de los peatones y de la vida mía. Si voy en excursión comunitaria o familiar, igual, cero alcohol y drogas, pues quiero que mis amigos, vecinos y familiares se la pasen bien y no angustiados por lo que me pueda ocurrir.

    A las playas y turicentros se va a divagarse, a pasarla bien de acuerdo con nuestras posibilidades y eso depende de cada uno. Me pregunto ¿Cómo deben estar emocionalmente en estos momentos los familiares de los 37 muertos, o los familiares de los 355 lesionados (muchos de ellos hospitalizados y con secuelas permanentes)?, ¿Se sentirán orgullosos y felices los parientes de los 83 detenidos por conducción peligrosa?, ¿Recordarán con agrado su odisea las 179 personas que fueron objeto de rescate acuático?

    Es una lástima que vacaciones tras vacaciones siempre ocurra lo mismo. Los salvadoreños tenemos que asumir mayor responsabilidad y ser más comedidos en nuestros actos. Los muertos, lesionados y detenidos en Semana Santa no son culpa de la iglesia ni del gobierno. Ya vienen las vacaciones de agosto y ojalá para entonces no haya desgracias que reportar.

    *Jaime Ulises Marinero es Periodista

     

  • Educación superior y ciencia en disputa: una discusión urgente para la región

    Educación superior y ciencia en disputa: una discusión urgente para la región

    América Latina y el Caribe atraviesan un momento decisivo, y la discusión sobre el papel de la educación superior vuelve a imponerse. No se trata solo de debatir problemas ya conocidos —como financiamiento, reformas curriculares o nuevas tecnologías—, sino de enfrentar una pregunta más profunda: ¿para qué queremos sistemas de educación superior en nuestras sociedades? Formulada así, obliga a ampliar el foco hacia su papel en el conocimiento y el desarrollo de la región.

    Durante décadas, las universidades latinoamericanas han sido espacios centrales de formación, producción de conocimiento y debate público. Hoy, ese papel se ve tensionado por el cuestionamiento de la autoridad científica y la transformación de los modos de producción del conocimiento.

    En este contexto, resulta difícil sostener sistemas de educación superior sin su vínculo con el desarrollo científico y tecnológico. Pero el problema no se agota en el financiamiento. Es, sobre todo, una cuestión de orientación: ¿qué conocimiento se considera relevante?, ¿para quién se produce?, ¿en qué condiciones?

    Las presiones para adaptar la formación a las demandas inmediatas del mercado son crecientes. Aunque necesarias, cuando dominan reducen la educación superior a una función de corto plazo, debilitando su papel en la formación de ciudadanía y de futuros. A ello se suma un cambio más profundo: la educación superior ya no es el único espacio de producción y validación del conocimiento. Plataformas digitales y actores tecnológicos disputan su legitimidad, obligando a redefinir su papel.

    En América Latina y el Caribe, estos desafíos adquieren una densidad particular. La región enfrenta profundas desigualdades, restricciones fiscales persistentes y una inserción históricamente desigual en la producción global de conocimiento. Por ello, la discusión sobre educación superior es inseparable de la capacidad de construir y sostener agendas propias de desarrollo científico y tecnológico.

    ¿Qué tipo de conocimiento se produce cuando la investigación depende de agendas externas o de financiamiento de corto plazo? ¿Es posible construir capacidades científicas sostenidas sin una apuesta pública decidida? ¿Estamos frente a una crisis de financiamiento o ante una redefinición —más silenciosa— de qué conocimiento se considera relevante? Estas preguntas estructuran hoy el debate regional.

    Pensar la educación superior desde América Latina implica no solo responder a estas tensiones, sino también situarlas. El conocimiento forma parte de relaciones de poder y jerarquías globales. De allí la importancia de fortalecer capacidades propias y ampliar las referencias desde las cuales se produce y valida el saber.

    En este punto, la articulación regional es estratégica. En una región con sistemas universitarios y científicos diversos, mayoritariamente públicos, se requieren espacios de encuentro y diálogo. En ese marco, FLACSO se presenta como un espacio abierto para articular redes de formación, investigación y cooperación, conectando universidades, sistemas científicos y Estados, y fortaleciendo una conversación regional sobre conocimiento y desarrollo.

    Preguntarse para qué queremos educación superior es, en última instancia, preguntarse qué lugar le damos al conocimiento en nuestros proyectos de sociedad. En un escenario de transformaciones profundas, deja de ser una pregunta académica para convertirse en una definición política y estratégica.

    *Rebecca Lemos Igreja es la Secretaria general de FLACSO

  • Petróleo en las arterias: el ‘Ormuz-gate’ de Trump

    Petróleo en las arterias: el ‘Ormuz-gate’ de Trump

    Es imposible que el gabinete de guerra de Donald Trump no haya previsto, antes de atacar Irán, que el régimen chiita iba a amenazar la libre circulación de petróleo por el estrecho de Ormuz. Pero si tal contingencia obligaba, por imaginable, a planificar una respuesta adecuada, ¿qué falló en los cálculos de la Casa Blanca para exhibir tanta incapacidad al enfrentar el desastre logístico, económico y político que ha supuesto la paralización de la zona?

    Aunque suele afirmarse, tal vez para ahorrar explicaciones, que Irán ha “cerrado” el estrecho, lo cierto es que los déspotas de Teherán solo han tenido que anunciar potenciales agresiones a los tanqueros que crucen la vía para elevar los precios de los seguros de cada buque, cuyas respectivas tripulaciones temen con razón aventurarse por este angosto canal que conecta el golfo Pérsico con el de Omán y lleva al océano Índico.

    Aunque alrededor de veinte embarcaciones fueron atacadas por Irán desde alguna parte de los 1.500 kilómetros de costa que posee en el estrecho, ningún petrolero logró ser hundido durante todo el mes de marzo y ni siquiera se produjeron daños suficientes para impedir el avance efectivo de las naves agredidas. En consecuencia, más que la capacidad real de los chiitas para bloquear militarmente el estrecho de Ormuz, lo que mantiene paralizado el flujo marítimo allí es una mezcla de ajustes tarifarios y miedo.

    Para todos los efectos prácticos, sin embargo, la circulación de crudo se ha detenido. En un intento de contrarrestar la situación, Estados Unidos ha prometido echar a andar un plan de reaseguro marítimo de 20.000 millones de dólares y así liberar esa quinta parte del combustible mundial que se mueve en Ormuz. Pero pasar a las concreciones no ha sido fácil, como tampoco lo fue pretender que se produjera un cambio de régimen en Irán a punta de bombas y misiles teledirigidos.

    Alí Jameneí, el líder supremo, encontró la muerte durante los primeros ataques de EE UU e Israel, seguido de numerosos dirigentes cuyas cabezas fueron siendo cortadas conforme se asomaban, tal como sucedió al influyente secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, y un día después al enérgico ministro de la Inteligencia, Esmail Khatib, responsable de buena parte de la represión desatada contra civiles iraníes hace unos meses.

    Pero el fanatismo musulmán chií parece renovarse como la mitológica Hidra de Lerna, ese monstruo acuático al que le crecían dos cabezas allí donde le cercenaban una. Con su comprensible renuncia a enviar tropas a Irán, Donald Trump está renunciando también a controlar la región, por mucho que afirme estar alcanzando inéditos logros militares en Medio Oriente. Mientras quede un radical del régimen con vida, ni Washington ni Tel Aviv pueden respirar tranquilos. Para Israel seguirá siendo un riesgo existencial la vecindad iraní; Estados Unidos, por su lado, podría enfrentar años de atentados en diversas partes del globo. No se puede exagerar el límite de la compulsión chií por el “martirio”.

    Por eso el agujero negro en el que se metió el presidente norteamericano no parece tener fondo. Y a Trump le urge salir de él, a como dé lugar. Mientras más días pase revolcándose en ese pantano, el inquilino de la Casa Blanca no se estará pegando un tiro en el pie sino en ambos fémures.

    El partido Republicano ya venía perdiendo en las encuestas frente a sus adversarios demócratas a razón de seis puntos porcentuales en promedio. Los abusos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el manejo sospechoso de los archivos de Jeffrey Epstein y el mal desempeño de la economía, entre otros asuntos, le venían imponiendo al mismísimo Trump un techo de 45% de aprobación, uno de los más pobres en el último cuarto de siglo para un mandatario en ejercicio. Con la guerra en Irán, esos índices se han desplomado por debajo del 40%, lo que podría ubicar al actual gobernante –considerando los promedios de ambos mandatos– como el más impopular de la historia demoscópica de EE UU.

    “Ninguna encuesta de Gallup”, sostuvo en su momento el profesor emérito de politología, Dr. J. David Gillespie, “ha mostrado jamás una mayoría a favor de Trump. Su aprobación ha variado apenas 14 puntos, entre el 35% y el 49%. Este es, con diferencia, el rango de popularidad más pequeño para un solo presidente desde que comenzaron las encuestas científicas”. (Ya podemos imaginar las sentencias académicas que producirá el actual fiasco iraní).

    El mandatario republicano necesita urgentemente exhibir un triunfo internacional de amplias repercusiones

    Si los demócratas –que también destacan en eso del auto sabotaje– se cuidan de cometer errores garrafales de aquí a noviembre, nada parece indicar que Trump vaya a conservar las mayorías que posee en ambas cámaras del Congreso. De ahí que el mandatario republicano necesite, urgentemente, dos cosas fundamentales: primero, revertir los graves fallos cometidos en lo interno desde que volvió al poder; y segundo, exhibir un triunfo internacional de amplias repercusiones. En esto último, me parece, Cuba podría ser el naipe que Washington se saque de la manga.

    Y poco más podría hacer Trump. Las destituciones de Kristi Noem y Pam Bondi, secretaria de Seguridad Nacional y Fiscal General respectivamente –producidas en menos de un mes– llegan demasiado tarde para engañar a nadie. En paralelo, a 11 mil kilómetros de Washington DC, el estrecho de Ormuz sigue siendo esa arteria que obstruye la circulación de la sangre política del presidente de Estados Unidos.