Categoría: Opinión

  • Telar de multitudes

    Telar de multitudes

    Contengo multitudes, es una frase original del poeta estadounidense Walt Whitman, la cual plasmó en su poema Canción de mí mismo, allá por 1855. Con el transcurrir del tiempo, la acepción de esta expresión dio paso a varias inspiraciones, ya sea en los ámbitos intelectuales, culturales y sociales.

    Entre las más peculiares que se le otorgó a la máxima, fue en un sentido nacionalista; sobre que la gran nación norteamericana acunaba a varias personas de diferentes países, por lo tanto inmigrantes, para que estos pudieran cumplir sus sueños, realizando así sus proyectos de vida. Pero el espíritu con el que Whitmanla escribió estaba ya un tanto más sensibilizado por sus recientes experiencias como voluntario en el cuidado de soldados en recuperación.

    El drama de las secuelas visibles e invisibles que una guerra civil deja a su paso, lo hizo reflexionar y comprender lo multifacético que el ser humano puede ser en ese pequeño lapso de permanencia en este mundollamado vida. Por lo tanto, contener multitudes, según Whitman significa tener muchas capas, maneras de sentir, de vivir, en las cuales cada individuo es difícil de encasillar solo en una o de una forma en particular.

    En las distintas etapas que pasamos a lo largo de los años, las alegrías y duelos, se desarrollan en contextos arquitectónicamente diseñados, ninguno mejor que el anterior sino a medida de lo que se presenta y lo que somos. De cada inicio siempre un final y, como si en la puerta universal  donde generaciones ya pasaron, quedamos hipnotizados ante la aventura propia de vivir, presintiendo aquel vértigo que va tejiendo sin orden ni reglas los recuerdos, esos trocitos de imágenes  que aún existen cada vez que los evocamos, no se desaparecieron y continúan guardando lo esencial, lo vivido. ¿Cuántas multitudes estarán en nuestras mentes y en cuántas otras estaremos a la vez? Seguramente es nuestro tesoro intangible más privado que tenemos.

    Es impactante y a la vez maravilloso imaginar  como cada conexión nos llevó a cada persona, derivando en experiencia que entrelazó cada recuerdo. Todo de una manera interconectada, sin que podamos encontrar adonde comenzó el hilo conductor que urdió el telar que jamás elaboramos nosotros mismos pero en el cual nos movemos por impulso vital.

    Lo que conocemos y hemos vivido es nuestro universo completo, quizás lo valoremos simple, pero ciertamente nada es sencillo, desde el momento que venimos al mundo sin conocer la fecha de partida. A veces mirando al abismo y otras contemplando la luz que borra toda sombra, pero siempre dentro delcosmos integrado al cual hemos venido por un corto tiempo, en el que reconocemos en su grandeza y que talvez, con antelación ya estaba todo a la medida para cada quien y solo hemos venimos a cumplir esa misión, talvez.

    Son infinitas las ideas entorno a la manera de como se desarrollan los hechos y nuestra respuesta ante los mismos, infinitas como las estrellas que yacen en la bóveda eterna en la que nos vemos reflejados, con vastedad y contradicciones,  integrando la existencia.

     

     

     

     

     

  • DoctorSV: la apuesta de El Salvador por una salud pública gobernada por pantallas e inteligencia artificial

    DoctorSV: la apuesta de El Salvador por una salud pública gobernada por pantallas e inteligencia artificial

    DoctorSV representa la apuesta ambiciosa de El Salvador por modernizar su sistema de salud pública mediante telemedicina, inteligencia artificial y plataformas digitales, accesibles vía app móvil. Lanzado oficialmente en noviembre de 2025 con alianzas clave como Google Cloud y la Corporación Andina de Fomento (CAF), busca resolver consultas rápidas sin desplazamientos, pero genera debates sobre empleo médico, privacidad de datos y dependencia tecnológica.

    Contexto de Transformación Digital

    El Salvador avanza en su Agenda Digital 2020-2030, con énfasis en salud a través de la Agenda Digital en Salud 2021-2024, desarrollada en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Esta hoja de ruta identificó siete prioridades: salud conectada, integrada, confiable y cibersegura, eficiente, abierta, inteligente e innovadora, y de cercanía.

    La implementación se divide en tres fases: la primera (2021) fortaleció normativa, interoperabilidad y digitalización, conectando 150 centros de primer nivel y 60 hospitales, con 6.000 puestos de trabajo y 50 servidores; la segunda expandió servicios y ciberseguridad; la tercera, en curso desde 2024, asegura sostenibilidad y mejora continua. Fundamental fue la adopción del Historial Clínico Electrónico (HCE), con sistemas interoperables, capacitación y adecuación normativa, base para telemedicina e IA.

    Funcionamiento de DoctorSV

    DoctorSV es una plataforma estatal de telemedicina que conecta pacientes con médicos vía videollamadas, disponible 24/7 y gratuita. Sus seis pasos incluyen: registro, selección de especialista y horario, reserva de cita, consulta virtual (con receta y órdenes de exámenes), y programación de seguimientos.

    ​Integra IA para diagnósticos asistidos (precisión superior al 93%), análisis de datos y gestión en la nube de Google Cloud. Alianzas con farmacias, laboratorios y centros privados permiten canjear recetas y exámenes. El Ministerio de Salud (MINSAL) coordina, con financiamiento de CAF para expansión, incluyendo quioscos dispensadores de medicamentos en 2026.

    Beneficios y Promesas

    La app fortalece el primer nivel de atención, resolviendo casos leves como infecciones respiratorias o controles crónicos, descomprimiendo hospitales y reduciendo filas. Elimina desplazamientos, optimiza horarios y genera datos para planificar recursos, identificar brotes y prever demandas.

    En un contexto regional, alinea con esfuerzos de BID y OPS por cobertura universal vía tecnología costo-efectiva, especialmente en áreas rurales con escasez de especialistas. Promueve equidad, continuidad del cuidado y sostenibilidad fiscal, con pacientes evaluando servicios para transparencia.

    Preocupaciones y Críticas

    Denuncias de despidos (7.772 trabajadores de salud) y precarización laboral vía outsourcing afectan médicos jóvenes en telemedicina, con contratos inestables y sin política nacional clara. Críticas señalan que es un «parche» para crisis de insumos y fuga de especialistas (mitad renunció).

    La IA plantea riesgos de sesgos algorítmicos por datos no representativos, limitaciones diagnósticas sin examen físico y posible desplazamiento de autonomía médica. Privacidad de datos sensibles (HCE, biométricos) exige regulación estricta ante riesgos de filtraciones en nubes privadas.

    ​Contrataciones y Dependencias

    Compras públicas para DoctorSV involucran contratos largos con gigantes como Google (infraestructura, IA), favoreciendo proveedores globales sobre locales por complejidad técnica. Esto genera dependencia estratégica, cuestionando soberanía en datos y mantenimiento, con necesidad de licitaciones adaptadas a interoperabilidad y seguridad.

    Comparación Regional

    En Latinoamérica varios países han avanzado en salud digital, pero el caso de El Salvador suele destacarse por la velocidad de implementación y la centralización de decisiones.

    Por ejemplo, en países como Chile y Uruguay, los procesos de digitalización han sido más graduales y modulares. Allí se han desarrollado expedientes clínicos electrónicos y sistemas de teleconsulta, pero muchas veces se construyen a partir de experiencias piloto, consultas con actores locales y acuerdos entre distintas instituciones públicas y privadas. Esto permite cierto grado de participación de proveedores regionales y una adaptación más paulatina a necesidades específicas de cada región o grupo poblacional.

    En México o Colombia, también existen iniciativas de salud digital impulsadas por ministerios y seguros públicos, pero suelen articularse con los servicios existentes y con procesos de evaluación más largos antes de su escalamiento nacional.

    En contraste, el despliegue de Doctor SV en El Salvador fue rápido y centralizado, con decisiones tomadas a nivel ministerial y alianzas tecnológicas establecidas de forma directa para implementar la plataforma en todo el país en un corto período de tiempo. Esto lo hace un caso particularmente intenso y singular en la región, tanto por el ritmo al que se adoptan nuevas herramientas como por la concentración de la toma de decisiones en instancias nacionales en lugar de procesos más graduales o descentralizados.

    La experiencia salvadoreña abre una pregunta de fondo que trasciende el caso específico: ¿se trata de un modelo exportable de modernización acelerada o de una advertencia sobre los riesgos de avanzar demasiado rápido sin suficientes contrapesos institucionales?

    El modelo salvadoreño destaca por rapidez, pero carece de deliberación amplia, contrastando con procesos descentralizados en vecinos.

    Lo en Juego

    DoctorSV redefine la atención: de presencial a mediada por pantallas, con datos como activo central. Beneficia acceso, pero exige garantías en empleo, calidad y privacidad para legitimidad. El control de infraestructura digital —nubes, contratos— impacta soberanía estatal y distribución equitativa de riesgos.

    Requiere participación ciudadana, auditorías independientes y gobernanza transparente para equilibrar innovación con democracia en salud pública. Como laboratorio regional, su evolución definirá si es modelo exportable o advertencia.

  • Lo que no puede dejar de decirse sobre Irán

    Lo que no puede dejar de decirse sobre Irán

    Puesto que todavía no hay forma de saber qué tan cerca estuvo Irán de construir una bomba nuclear, tampoco es posible dimensionar el verdadero daño que se produjo a sus proyectos armamentísticos en junio de 2025, cuando EE UU e Israel se unieron para atacar al país persa. El caso es que ahora, más de ocho meses después, estadounidenses e israelíes han vuelto a conjuntarse contra Teherán, pero esta vez matando a su liderazgo religioso, político y militar.

    Los motivos de esta nueva ofensiva parecen los mismos que se invocaron para justificar la llamada Guerra de los 12 Días: impedir que el régimen de los ayatolás alcanzara poder nuclear y, en definitiva, contrarrestar sus amenazas a occidente, cuya única “filial” en Oriente Medio –Israel– ha merecido siempre la activa protección de Norteamérica.

    El 28 de febrero, Irán amaneció en calma. Se afirmaba que los encuentros diplomáticos registraban avances, que la teocracia chiita estaba dispuesta a diluir su uranio enriquecido y que el propio secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, estaba buscando hacer tratos indirectos con Washington. Confiadamente, el líder supremo Alí Jameneí se hallaba a descubierto en un complejo urbano de Teherán la mañana en que fue asesinado a bombazos. En ataques paralelos también perdieron la vida el ministro de Defensa, el máximo responsable del programa nuclear y el poderoso comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

    Es evidente que Jameneí, a quien apenas faltaban semanas para cumplir 87 años, ya tenía establecido un plan para definir a su sucesor. Aunque es verdad que la elección de un nuevo líder iraní necesita dos tercios de los 88 miembros de la Asamblea de Expertos –un cuerpo islámico de juristas intérpretes creado en 1983–, todo indica que la entidad solo sirve para cumplir una formalidad legal. Dado el enorme poder (ejecutivo, legislativo y judicial) que concentraba Jameneí, se colige que estos “expertos” cumplían su personal voluntad a rajatabla, pues ninguno de ellos rendía informes a nadie fuera del propio líder supremo.

    El asesinado clérigo era consciente de la importancia de marcar una sucesión tranquila mientras estuviera con vida. Tras el fallecimiento en 1989 de Ruhollah Jomeini, el fundador de la República, Jameneí se vio obligado a dirigir cambios constitucionales para eliminar uno de los requisitos que él no cumplía para ocupar el cargo vacante: ser un marja (el mayor rango en la jerarquía duodecimana, la corriente mayoritaria del islam chií). Con este antecedente, Jameneí debió dejar el proceso bien amarrado, pues el sucesor no solo se transforma en jefe de Estado sino que ejerce facultades únicas como guía espiritual de más de 200 millones de personas, dentro y fuera de Irán.

    Declarado “mártir” por la propaganda iraní, justo a la misma edad (86) que tenía Jomeini al morir, el menos carismático Jameneí consolidó sus 36 años de liderazgo haciendo uso de la intimidación, el soborno y el control. Elevó la misión del CGRI a una especie de séquito infranqueable vinculado a su persona –a la vieja usanza del comitatus romano o el geofolge germánico medieval– y utilizó a este cuerpo guardián como prueba de su incuestionable autoridad moral y política.

    Enemigo acérrimo del sionismo y profundamente antiamericano, Jameneí se acostumbró a ver detrás de cualquier demanda popular, por legítima que fuera, la mano oculta de Israel o de Estados Unidos. Obstinado y paranoico, fue el mayor responsable de toda la represión desatada contra cualquier atisbo de levantamiento en Irán, desde la revuelta estudiantil de 1999 hasta las manifestaciones de enero pasado. Un insulto contra él podía acarrear procesos judiciales con penas infamantes.

    Fue muy conocido el caso del bloguero y periodista Mohammad Reza Fathi, que en 2016 fue condenado a recibir más de 440 azotes por “provocar inquietud en la opinión pública” con su pluma. Ni hablar de las humillaciones a mujeres por delitos tales como “conducta sexual impropia”, “enemistad hacia Dios” (moharebeh, en lengua persa) o confraternizar con el sexo opuesto en una fiesta.

    Pero además de reprimir a sus propios ciudadanos, la República Islámica de Irán armó y sostuvo económicamente al llamado Eje de la Resistencia, encabezado por el grupo terrorista libanés Hezbolá. La caída de Bashar al-Asad en 2024 dejó a esta estructura sin el apoyo oficial de Siria, pero del chiismo iraní siguieron dependiendo diversos grupos paramilitares en Palestina, Irak, Yemen, Bahréin, Afganistán, Pakistán, Azerbaiyán y Jordania. Hasta la Venezuela de Nicolás Maduro –hoy en una cárcel neoyorquina– hizo parte de este eje.

    Quien se abstuvo de denunciar las oleadas de terror provocadas por Irán en el último cuarto de siglo, carece de autoridad moral para indignarse ahora ante la desestabilización de Oriente Medio. O se aprueba la violencia bajo serios argumentos o se la rechaza siempre; hacerlo solo por conveniencia ideológica debería ser un particular motivo de vergüenza.

    Dicho todo lo anterior, conviene preguntarse si los cálculos de Trump y Netanyahu han sido correctos al emprender, justo en este momento, semejante ofensiva militar. A menos que conozcan muy bien el fanatismo chií y la forma en que la Guardia Revolucionaria Islámica actúa, las sorpresas pueden llegar a ser bastante incómodas en Irán.

  • Los Jueces ante el desafío del estándar Daubert

    Los Jueces ante el desafío del estándar Daubert

    Durante décadas, los tribunales en América Latina se conformaron con la «aceptación general» como único filtro para la evidencia científica. Si una técnica parecía popular, entraba al juicio. Sin embargo, la evolución de la criminología moderna, las ciencias forenses, y el auge de las llamadas corrientes sin rigor científico nos han obligado a elevar la vara. Hoy, el Estándar Daubert no es solo una regla procesal; es la frontera que separa la justicia basada en hechos de la justicia basada en intuiciones o en mi experiencia.

    El cambio de paradigma es radical: el juez ya no es un espectador pasivo que recibe el dictamen del experto con fe ciega. Bajo Daubert, el juez se convierte en un  «guardián», asumiendo la  responsabilidad de evaluar la integridad científica de una prueba antes de que esta pueda siquiera ser mencionada ante un jurado o influir en una sentencia.

    Para que una metodología forense cruce el umbral del juzgado, debe someterse a un examen riguroso que descansa en cinco pilares fundamentales:

    * Falsabilidad (Empirismo): ¿Puede la teoría ser probada? No basta con que el experto diga «mi experiencia me lo dicta»; la técnica debe haber sido sometida a pruebas objetivas que demuestren su funcionamiento.

    * Revisión por pares: La ciencia no se hace en el vacío. La publicación en revistas especializadas garantiza que otros expertos han diseccionado y validado el método.

    * Tasa de error: Quizás el punto más crítico. Toda técnica humana tiene un margen de error. Si un perito afirma que su técnica es «100% infalible», paradójicamente, está fallando al estándar científico. El juez necesita saber qué tan probable es que el resultado sea un falso positivo.

    * Control de estándares: Debe existir un protocolo claro. Sin estándares de operación constantes, la ciencia se vuelve azar.

    * Aceptación en la comunidad: Aunque no es el único factor, sigue siendo relevante que la técnica goce de respaldo entre los académicos y profesionales del área.

    Este cambio del rol judicial impone una demanda sin precedentes: la alfabetización científica de la judicatura. No se trata de que el juez se convierta en genetista, criminólogo, criminalista o balístico, sino de que desarrolle un pensamiento crítico capaz de identificar pseudociencias o metodologías a la manera de una persona.

    La aplicación de Daubert implica que un juez debe entender conceptos como la desviación estándar o el diseño experimental. Si el «guardián» no conoce las herramientas de la ciencia, la puerta quedará abierta para testimonios poco fiables que pueden derivar en errores judiciales catastróficos, como condenas injustas basadas en análisis de huellas de mordedura o patrones de salpicaduras de sangre sin sustento estadístico.

    El Estándar Daubert es un recordatorio de que la ley y la ciencia deben hablar el mismo idioma. Al exigir rigor, protegemos la integridad del proceso penal. La ciencia forense no es un dogma, es una disciplina viva que debe rendir cuentas ante el método científico. En este escenario, la formación continua de los jueces no es una opción, sino un imperativo ético para garantizar que la verdad procesal sea, efectivamente, la verdad científica. Los Jueces no solo necesitan el conocimiento de las ciencias juridicas, penales o del derecho. Es indispensable en el presidente siglo sus conocimientos especializados en. Ciencias Forenses.

    *Doctor y Máster en Criminología / @jricardososa 

     

  • Mujeres: romper el techo no basta, ahora toca construir la mesa

    Mujeres: romper el techo no basta, ahora toca construir la mesa

    Cada 8 de marzo escuchamos historias de mujeres que lograron “romper el techo de cristal”. Celebramos a quienes alcanzaron posiciones directivas, fundaron empresas exitosas o conquistaron espacios históricamente dominados por hombres. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a cuestionar si romper el techo es suficiente.

    Durante años, el discurso del liderazgo femenino se centró en acceder a estructuras ya existentes. El objetivo era entrar, pertenecer, demostrar capacidad. Y sí, era necesario. Pero hoy el desafío es distinto: no se trata solo de ocupar un asiento en la mesa, sino de construir nuevas mesas donde más mujeres puedan sentarse.

    Romper el techo implica superar barreras externas. Construir la mesa implica asumir poder estructural. Es pasar de la validación a la creación. De adaptarse al sistema a diseñar uno propio.

    En el ámbito del emprendimiento femenino, este cambio es evidente. Muchas mujeres comenzaron emprendiendo por necesidad, buscando independencia económica o flexibilidad. Hoy vemos una evolución hacia modelos empresariales más estratégicos, escalables y con visión de largo plazo. Pero aún enfrentamos un obstáculo silencioso: la tendencia a crecer de forma individual y discreta. Muchas empresarias desarrollan negocios sólidos, con excelente reputación, pero permanecen fuera de los espacios de visibilidad, opinión y toma de decisiones públicas.

    Construir la mesa significa precisamente eso: crear plataformas, redes y ecosistemas donde el liderazgo femenino no sea excepción, sino norma. Implica formar equipos, abrir oportunidades y ejercer mentoría intencional. También significa cambiar la narrativa del éxito. No se trata únicamente de logros personales, sino de impacto colectivo. Una mujer que crece sola avanza; una mujer que se apoya con otras construye una estructura transformadora.

    El emprendimiento femenino tiene hoy una ventaja competitiva poderosa: integra propósito, sostenibilidad y visión humana en sus modelos de negocio. No es casualidad. Muchas mujeres entienden que la rentabilidad y la responsabilidad pueden coexistir.Sin embargo, para que ese liderazgo trascienda, necesita visibilidad estratégica. Las mujeres deben estar en medios, foros, juntas directivas y espacios de decisión. No como cuota, sino como voz experta.

    La construcción de nuevas mesas también exige preparación. Formación financiera, habilidades de negociación, gobierno corporativo y pensamiento estratégico son herramientas esenciales para consolidar empresas lideradas por mujeres.

    El miedo a la exposición pública sigue siendo una barrera real. El llamado “síndrome de la impostora” limita a muchas profesionales altamente capacitadas. Pero el liderazgo no se ejerce en silencio; se proyecta, se comunica y se respalda con autoridad.

    Romper el techo fue un acto de resistencia. Construir la mesa es un acto de visión. Es entender que el verdadero poder no está en adaptarse a estructuras ajenas, sino en crear entornos donde otras mujeres puedan crecer sin pedir permiso.

    Este 8 de marzo no solo celebremos a quienes llegaron lejos. Reconozcamos a quienes están creando nuevos espacios, nuevas empresas y nuevas oportunidades. Porque el futuro del emprendimiento femenino no se definirá por cuántos techos se rompan, sino por cuántas mesas se construyan.

    *Amanda Rodas, emprendedora y consultora de comunicaciones

  • La guagua se quedó sin combustible: la crisis de Cuba (III)

    La guagua se quedó sin combustible: la crisis de Cuba (III)

    En este escrito entrevisté al cubano Juan, nombre ficticio para evitarle problemas. La economía cubana está agonizando, parece que son sus últimos días como régimen comunista.

    ¿Cómo ha afectado el éxodo a los cubanos? Bueno, a lo largo de estos 67 años de gobierno dictatorial o como quiera llamarse, siempre ha existido el éxodo cubano. Cuando fueron las protestas del 11 de julio de 2021 por la escasez de alimentos y medicamentos, el éxodo incrementó, incluso a mayores cantidades que la de años anteriores de otras crisis de migración como la del 90 y la del 83. Eso ha afectado, porque miles de familias se han dividido y hay lugares que se han quedado sin personal calificado porque se ha ido de su trabajo. De 11 millones, ahora somos 9 millones de habitantes los que vivimos en Cuba.

    ¿Es cierto que el gobierno cubano oculta a los indigentes? Sí, es cierto, el gobierno cubano camuflajea u oculta a los indigentes. La indigencia en Cuba, siempre ha existido, pero se ha visto de manera muy marcada a razón del 2020, cuando empezó el llamado “ordenamiento monetario”, que ha sido la caída más estrepitosa que ha tenido la economía cubana en sus 67 años. A razón de ese colapso económico, que no ayudó en nada a la economía familiar de los cubanos. Pues, se ha notado la indigencia, hay personas que no tienen cómo sobrevivir de un salario ni en nada, personas ancianas, pensionados, jubilados, pues, se han visto en la penosa situación de sobrevivir en las calles, de comer de la basura, de pedir dinero y comida en la entrada de restaurantes y tiendas.

    El gobierno cubano intenta esconder la indigencia llamándola con el término de “personas vulnerables”. Yo mismo gano 7000 pesos cubanos como enfermero, que equivale a 25 dólares mensuales, y probablemente un paquete de pollo me cuesta 3500 pesos cubanos, que me quedaría para mí apenas 4000 pesos, pero si fuera a comprar un paquete de leche en polvo, ya el paquete de leche costaría 2500, ya estaría prácticamente quedándome sin ningún tipo de salario.

    ¿Cómo está la situación para los pequeños comerciantes? Es una situación muy difícil, extremadamente compleja, porque los pequeños comerciantes tienen que comprar sus productos en dólares y venderlos al pueblo en pesos cubanos, pero entonces, a medida que va escaseando un producto, por ejemplo, un producto alimenticio, pongamos el ejemplo del paquete de pollo, ellos entonces aumentan el precio para poder sostener la demanda de ese producto, pero entonces el gobierno también les impone los llamados “Corralitos financieros”, o sea, no pueden extraer su propio dinero una vez que lo depositan en una cuenta bancaria.

    ¿Será que los cubanos guardan una esperanza de que Trump intervenga igual como lo hizo en Venezuela? Yo diría que sí, muchos deseamos que haya paz, que realmente haya un entendimiento entre el gobierno cubano y el gobierno estadounidense, pero es el gobierno cubano, el que no quiere ningún entendimiento, porque el gobierno cubano no quiere negociar ni su modelo económico, ni su sistema político, ni su constitución, ni sus elecciones, ni nada. El gobierno cubano quiere mantenerse tal y como está con ese orgullo nacional disfrazado de soberanía. En el fondo, los más perjudicados; no son la gente del gobierno, sino nosotros los del pueblo cubano, los de a pie, los que día a día tratamos de sobrevivir y salir adelante.

    Mientras tanto, sigo conversando con cubanos, sigo viendo videos en noticieros, sigo leyendo las penas que pasan miles de cubanos en los periódicos. Juan, igual que millones de cubanos, están viviendo una de sus peores crisis. Hablar de democracia cuesta, cuando lo más importante es tener el alimento diario.

    El poeta y político cubano, José Martí. Exhortó: “Un pueblo libre y justo es el único homenaje propio de los que mueren por él”. Me pregunto, ¿qué pensaría de su pueblo si estuviese viendo la realidad crítica de muchos cubanos”.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Nos incumbe desarmarnos y amarnos para prevenir nuestro futuro en paz

    Nos incumbe desarmarnos y amarnos para prevenir nuestro futuro en paz

    Debemos calmar los ánimos y colmarnos de paciencia, con lenguajes de concordia y abecedarios de apaciguamiento, para poder desarmarnos y tejer otro porvenir más armónico, con un quehacer además desprendido y un obrar clarividente. Hoy más que nunca, tenemos que ganar quietud en nuestro propio fuero interno y trabajar la transparencia del cantar de la vida, si en verdad queremos encender los corazones de afectos. Nadie puede ofrecer lo que no posee. Por ello, hemos de cultivar los acuerdos cada día, haciéndolos presencia y camino en nuestros andares. De lo contrario, se impregnará en nosotros un gran sentimiento de impotencia, ante el curso de los acontecimientos, cada vez más inciertos.

    Cuando convenimos la coalición entre cultos y culturas como un ideal lejano, terminamos por no considerar escandaloso que se activen las contiendas, e incluso que se fomenten las batallas para poner orden. No hay nada más mezquino que esta actuación guerrera. Como gentes de verso en verbo que debemos ser, la agresividad hay que destronarla de nuestros diarios existenciales; máxime sabiendo que cuando estallan los conflictos, los niños son los más afectados. Desde luego, la mejor protección es acabar con las guerras. Ojalá que sea el conocimiento y la comprensión, lo que se valore plenamente en todas las sociedades. Esto significa cumplir con las obligaciones del desarme, reconstruyendo la familiaridad y reforzando las atmósferas del entendimiento entre análogos.

    Fomentar la vía del diálogo en un mundo globalizado como el actual, es lo más acorde para no caer en una espiral destructiva, que nos deja sin conciencia en un territorio salvaje. No hay que ser el más león, sino el más conciliador. Se nos olvida que, buscando el bien de nuestros semejantes, también encontramos el nuestro. La bondad, más que ninguna otra cosa, es lo que mejor desarma a los hombres. Quizás, por eso, sea bueno a veces volvernos párvulos. Nada tiene la capacidad de cambiarnos tanto como un hijo. Está visto que nada nos inquieta, como pensar en nuestros descendientes y en su fragilidad, hasta el extremo de hacernos más humanos y lúcidos, respecto a lo que permanece o a lo que pasa, a lo que da savia y a lo que provoca muerte.

    Sea como fuere, a poco que nos adentremos en la cotidianidad de nuestro mundializado diario, percibiremos que el sueño de la estabilidad y el equilibrio parece un imposible, puesto que cada aurora está todo más en peligro. El uso de armas nucleares está ahí, es el más grande en decenios. La crecida de tensiones tampoco cesa, llevándonos a un gasto militar que verdaderamente causa pavor. Lo mismo sucede, con el aluvión de oscuridades sembradas, a las que hay que añadirle todo tipo de armas que están proliferando y que, sumadas a las tecnologías emergentes, hacen que los trances sean aún más tóxicos. Ojalá aprendamos a discernir, comenzando por reconocer que una tregua internacional verdadera y constante no puede apuntalarse en el equilibrio de fuerzas militares, sino en la confianza recíproca.

    Es deseable que, cada espacio viviente, se convierta en un espacio habitable de convivencia; sin conveniencia, donde cada cual aprenda a reprenderse para poder desactivar la hostilidad, que reina y gobierna en muchas partes del planeta. La unión no es una utopía, se trata de comprometerse con el cumplimiento de las condiciones acordadas, para iniciar una alianza firme y amistosa; lo que conlleva tomar la cultura del abrazo, como senda de la mediación y sanación. Un espíritu reconciliado consigo mismo, sabe apaciguar también con los demás, y no levantar la espada de la discordia, que es lo que nos tritura el alma. Un nuevo orbe nace cuando dos seres se abrazan. Cultivemos esta hazaña, ¡amándonos! Venga a nosotros, pues, el pan de cada día con la paz en cada noche.

     

  • México lindo y… ¡qué herido!

    México lindo y… ¡qué herido!

    Salí del país vía Comalapa rumbo al Aeropuerto Benito Juárez el 31 de octubre de 1983. Llegando me dirigí a Villa Coapa, zona urbana ubicada al sur del Distrito Federal mexicano en Tlalpan y muy cercana al Estadio Azteca; sus orígenes se remontan hasta 1967, antes de la masacre en Tlatelolco y las Olimpiadas celebradas en aquel país. Permanecí unos meses en la casa de un compatriota, profesional y académico, amigo de juventud que con su esposa e hijo vivían en el exilio; de haberse quedado, seguramente lo hubiera asesinado la dictadura. Bueno, en enero de 1981 su hermano y su cuñada ingresaron a la lista de las miles de personas desaparecidas de manera forzada.

    No obstante haber sufrido un episodio grave para mi seguridad en agosto de ese año, mi partida se consumó hasta noviembre de 1983. Fue una especie de autoexilio al que recurrí convencido de que duraría poco y me veía regresando lo más pronto posible. Pero me quedé ocho años, dos meses y cinco días para hacer de México mi otra patria tras haber sido cofundador ‒en 1984‒ del Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria, O. P.”, perteneciente a los religiosos dominicos, y secretario ejecutivo del mismo hasta finales de 1991.

    Desde dicho espacio conocí la dura situación que golpeaba a sus mayorías populares, acompañándolas en sus angustias. Antes había escuchado decir que,allá, “los derechos humanos se respetaban del esmog para arriba”; no así de esa contaminada nube negra hacia abajo. Siendo “extranjero”, terminé expulsado por meterme en “asuntos internos” y volví a mi país de origen ‒ya contratado‒ a dirigir el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA), dos años y meses después de la ejecución impune de su fundador: el jesuita Segundo Montes.

    Pero aquel compromiso permaneció y así fuiexpulsado nuevamente en abril de 1997 ‒por la misma razón‒ cuando integré una misión internacional encargada de observar la situación de derechos humanos, particularmente en los conflictivos Estados de Guerrero y Chiapas. Continuaron, pues, mi interés sobre dicha realidad y la relación con colegas de allá. Ello, pese a que después de esta última eventualidad me negaron la visa. Solo pude retornar hasta finales de mayo del 2003; es decir, siete años despuésgracias a la intervención de la querida Mariclaire Acosta cuando fungió como subsecretaria para Derechos Humanos y Democracia en la cartera de Relaciones Exteriores. Dicho cargo desapareció en agosto. Para mi suerte, esa oportuna gestión me posibilitó contar con un salvoconducto e ingresar al territorio del hermano país apenas tres mes antes.

    ¿Por qué comparto hoy esta historia? Pues porque, además de haberme involucrado directamente en la promoción y defensa de los derechos humanos del pueblo mexicano durante algunos años hace más de cuatro décadas, he permanecido pendiente de lo ocurrido luego hasta la actualidad. Eso me vincula con aquel entorno que no es ajeno al nuestro.

    Ciertamente, acá comenzaron a reducirse progresivamente las muertes violentas a partir del 2016. Después se instauró desde hace cuatro años el régimen de excepción que aún permanece. Disminuyeron además las desapariciones forzadas,aunque oficialmente no se busquen las víctimas directas; también comenzaron a bajar las extorsiones y el temor a las pandillas. ¡Qué bien!, pese a cómo se logró. Pero eso no convierte a El Salvador en “el país más seguro del hemisferio occidental”, como presumen el oficialismo y sus aplaudidores.

    Es, sí, el más militarizado; en tal escenario se presentó recientemente acá una famosa artista colombiana. La misma acaba de realizar en México una gira de catorce conciertos que cerró ante más de cuatrocientas mil personas en el Zócalo capitalino, rompiendo allá el récord de asistencia a ese tipo de eventos y sin el montón de soldados rodeándola como acá.

    Por eso, pregunto, ¿es México un país seguro como la versión gubernamental salvadoreña alardea del nuestro? Para responder atinadamente, se debe considerar de forma integral cada contexto. En el nuestro, se dice que personeros policiales intentaron negociar con el Cártel Jalisco Nueva Generación ‒ese que encabezaba “El Mecho”, recién abatido‒ para secuestrar y regresar desde aquella nación a la nuestra a uno de los máximos líderes mareros. El tamaño, las finanzas, el armamento y el poder de fuego de los grupos criminales salvadoreños para nada se acercaban al de los mexicanos como el mencionado, cuyos tentáculos se extienden por el mundo. Pero resulta raro que acá, que yo sepa, no hubo bajas entre las pandillas.

    Llenar estadios y otros escenarios con aplausossonoros a “lobas” y “murciélagos”, no significa vivir y disfrutar de una paz sólida y duradera. Por ello, debemos esforzarnos para que nuestros países ‒además de ser “lindos”‒ ya no sigan siendo “heridos”recurrentemente y de variadas formas.

  • Lo difícil y lo fácil

    Lo difícil y lo fácil

    Hay quienes piensan que la literatura es inútil para lo concreto. Y entienden lo concreto como aquello que se monetiza y se comercia. Y en eso tienen razón, la literatura no sirve para esos menesteres. Lo suyo es la divagación, la exploración en ‘mundos’ extraños …

    Por eso es que no leen a Borges, y también tienen razón. Porque leer a Borges, para quienes hacen de lo fácil su divisa, es un asunto que les revuelve las tripas o les engarrota las manos o les complica la espalda.

    Dijo un día José Lezama Lima: ‘Solo lo difícil es estimulante’. Los caminos trillados, los lugares comunes y los recursos manidos de la repetición interminable no son para los espíritus humanos libres. Menudo problema, entonces, enfrentan las nuevas generaciones que todos los días, a toda hora, en todos lados, se ven maniatados a ‘la pantallita’ que les ofrece la conexión instantánea pero vacua y sosa. Un ejemplo más de lo que Byung-Chul Han llama ser ‘esclavos de sí mismos’. Mientras los que deciden qué lugar del planeta debe ser aplastado se divierten en sus rascacielos, en sus prados de golf.

    Lo fácil es evadir el núcleo de los asuntos importantes e irse por las ramas. Lo fácil da resultados inmediatos, que si se adornan y camuflan parece que son eternos. Pero basta pasarle el test de las preguntas incómodas (‘qué, cómo, por qué, cuándo’) y lo fácil se vuelve un dolor de cabeza.

    Lo difícil retrasa y complica las cosas, por eso el expediente de lo fácil siempre está ahí, disponible para ser usado. Hay tantos ejemplos de este cambio de lo difícil por lo fácil, que casi es innecesario mencionarlos. Aunque siempre es bueno ponerlos en vitrina.

    Frente a la destrucción del planeta que las grandes corporaciones y las grandes potencias han generado al propiciar este modelo de la ‘sociedad chatarra’, es decir, producir chatarra y sus restos aventarlos al andén, a la laguna, al río, al mar. Entonces vienen los ‘profetas de la salvación’ y anuncian que hay que irse de la Tierra y que Marte es un buen lugar. Y de paso, este genio deschavetado de Musk anuncia que con un par de bombas atómicas que se detonen en la superficie de Marte la temperatura permitiría la adaptación de la vida humana. Eso es lo fácil. Lo difícil es parar este modo absurdo de civilización (del que China, sin duda, también forma parte) y reconsiderar los parámetros económicos y las modalidades de convivencia.

    Lo fácil es decir que un país como Ghana (238 533 kilómetros cuadrados, con costa al Atlántico, y un poco más de 33 millones de habitantes) está en vías de desarrollo y que de la mano de China va hacia un estado de estabilidad y autonomía. Es fácil decirlo, porque es mentira. Ghana es el caso típico de ‘situación neocolonial’. Y lo difícil es plantearse vías no tradicionales de desarrollo para países como Ghana, en África, en Asia y en América Latina. Lo que China se lleva de Ghana son recursos naturales estratégicos (petróleo, bauxita, manganeso, cacao, madera, chatarra de cobre, oro). No se los ‘roba’, sino que ha firmado acuerdos de ‘intercambio’ por préstamos para infraestructuras clave (transporte, energía, telecomunicaciones). Es decir, dice China, ‘a cambio de tus recursos naturales, te presto para las infraestructuras que necesités’. Eso sí, Ghana debe pagar, porque de lo contrario China tendría derechos sobre ingresos futuros de la venta de materias primas. Y como a veces no podrá pagar Ghana a China, pues perdería propiedades estatales y activos productivos.

    Por todo esto es que Ghana vive una ‘situación neocolonial’. El análisis de la balanza comercial entre China y Ghana informa a la perfección el amarre ciego que el país africano tiene: Ghana importa de China cerca de 1220 millones de dólares, pero solo exporta a China 200 millones de dólares. Peor no puede ser esa condición de dependencia y vulnerabilidad. Pero también Estados Unidos se lleva de Ghana cacao (Ghana es el segundo productor del mundo), oro (Ghana es el más importante productor de África), gas, petróleo, bauxita, madera. Y además de los proyectos militares norteamericanos que involucran a Ghana. Pero a diferencia de China, la balanza comercial es deficitaria para Estados Unidos (exportación de productos por 968.2 millones de dólares frente a 1200 millones de dólares en importaciones).

    Este camino por el que va Ghana es lo fácil, porque solo se trata de ‘dejar’ que las grandes potencias sacien su gula económica. Lo difícil sería replantear la condición de Ghana como pequeño país periférico, endeudado y dependiente.

    * Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Cuba en la encrucijada

    Cuba en la encrucijada

    El título de esta columna ha sido tomado de una conferencia que recientemente organizara Patria de Martí, formación que dirige el politólogo cubano Julio Schiling, un nombre más que adecuado para intentar describir la tragedia existencial ante el totalitarismo castrista de la mayor de las Antillas.

    La inmensa mayoría de los observadores de la situación cubana han podido apreciar a través de los intensos y desesperantes escenarios que superan las seis décadas y media, que el totalitarismo se encuentra en el trance más negativo de su historia, desgraciadamente, no como consecuencia de acciones de la oposición, sino por la terrible ineptidud y corrupción de sus funcionarios, particularmente, de sus líderes.

    Sin embargo, ninguna persona informada podrá negar conscientemente los esfuerzos de quienes se han opuesto al castrismo todos estos años. Incontables han sido las estrategias, los medios recurridos y el sacrificio de un sector importante de cubanos y hasta extranjeros que también entregaron sus vidas ante el paredón de fusilamiento o languidecieron en largos años de encierro. Todavía hoy cumplen cárcel por causas políticas más de 1,200 mujeres y hombres.

    Por un periodo de tiempo una parte importante de nuestra sociedad creyó en las promesas del totalitarismo, a nadie le amargaba un dulce, como solía decir el inolvidable “Paco” Lorenzo.

    Las promesas de educación, salud y deportes prendieron fuertemente en la población, a lo que debemos sumar, entierros gratis, espectáculos sin costo, ropa y zapatos de trabajo sin tener que pagar un céntimo, en fin, instrumentaron una maniobra bien aderezada con represión, para convertir a los gobernados en carneros felices.

    Empero, la nueva clase, más corrupta y despiadada que la que le precedió y de una ineficiencia colosal, no fue capaz de producir riquezas para mantener el supuesto milagro que más de uno elogió sin querer ver que todo lo que se regalaba en la Isla, en primer lugar, provenía de las riquezas acumuladas de la República que ellos extinguieron y después, de los formidables subsidios soviéticos.

    Al final de cuentas el sistema en sus 67 años solo ha acumulado fracasos y errores, con lamentables consecuencias. El ciudadano cubano en el presente cuenta con menos recursos que cualquiera de sus antepasados, padeciendo una pobreza material y espiritual sin precedentes.

    Fidel y Raúl Castro resultaron ser unos cuentistas con narrativas fracasadas. El cúmulo de sus promesas incumplidas hizo más popular en Cuba la ya conocida expresión “Tía Tata cuentas cuentos”, nombre de un conocido programa de la televisión que protagonizaba Consuelito Vidal, quien fuera una de sus partidarias más devotas.

    La infelicidad acumulada y la desesperanza endémica causada por el sistema han hecho despertar a la mayoría de la población. No soportan más mentiras, manipulaciones y miserias. La ciudadanía está harta de vivir a un límite que el régimen extiende sin cesar.

    Han sido numerosos los factores que han conducido al sistema totalitario a esta precaria situación, destacando entre todos, la conculcación absoluta de los derechos ciudadanos y la represión sistemática a quienes no asumen como válidas las premisas que dicta el régimen. El totalitarismo ha fallado estructuralmente, porque donde no hay libertad el progreso se ausenta a instancias difíciles de imaginar.

    No obstante, durante años, a través de una política de garrotes y zanahorias, lograron someter a un amplio sector de la población a la servidumbre, circunstancia que demuestra la importancia de la represión para condicionar a las personas a una obediencia desmedida, siendo, lo más paradójico, que como resultado del control social y del acondicionamiento de la población, todavía cuenta con defensores como acontece con otras propuestas políticas que a pesar de sus fracasos y crímenes, no dejan de tener protectores.

    Por otra parte, haciendo la encrucijada más dramática, el Gobierno de Estados Unidos le ha privado de su más valioso aliado, Nicolás Maduro, mientras, el presidente Donald Trump afirma que «no habrá más petróleo ni dinero para Cuba» colocando al sistema y a la población en una coyuntura terminal que puede derivar en fin de una precaria convivencia que ha convertido al sistema totalitario cubano en el más longevo de América y uno de los más veteranos del mundo.

    La encrucijada en la que se encuentran los cubanos es extremadamente peligrosa. Ojalá, el desenlace nos conduzca a la desaparición de las víctimas y victimarios.