Categoría: Opinión

  • Quitá d’iahi

    Quitá d’iahi

    La Federación Internacional de Fútbol Asociación, la FIFA, nació el 21 de mayo de 1904 en París, capital de Francia. De los países europeos practicando entonces dicho deporte, fue desde este que se convocó para crearla y establecer las reglas iniciales que regirían en adelante dicho deporte en el ámbito profesional. Desde entonces y hasta 1920 la presidieron tres hombres. En realidad, ninguna mujer lo ha hecho. El primero, lógicamente, fue un francés. Le siguieron un inglés y un holandés; este último interinamente, para que el también francés Jules Rimet asumiera el cargo en 1921 y durara en este hasta 1954. Luego, hay que recordar primero a sir Stanley Rous; este caballero londinense la lideró de 1961 a 1974. Le siguió Joao Havelange, el brasileño que permaneció ocupándolo hasta 1998.

    Con Rous se realizaron las dos primeras copas mundiales que recuerdo, por haber visto algunos partidos. Diferidos unos cuantos de la de 1966 efectuada en Inglaterra, cuya selección se coronó campeona dejando dudas sobre su pulcritud. Y ya con cobertura televisiva global en directo cuatro años después, de la celebrada por primera vez en México; este país ‒convulsionado por la violencia política‒venía de unos Juegos Olímpicos llevados a cabo por primera vez en América Latina y precedidos por la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

    Según el periodista deportivo tico Everardo Herrera, al carioca “lo persiguió la sombra de una enorme corrupción a lo largo de su mandato en el ente rector del balompié mundial”. “El crecimiento desmedido” de la institución –continuó– generó “millones y millones de dólares en ganancias para Havelange y su entorno”, a partir de “la entrega casi que a dedo de derechos de patrocinio y comercialización de todo lo relacionado con el fútbol”. “El primer signo visible de este aumento en el poder de la FIFA ‒agregó Herrera‒ fue el crecimiento de su primer evento: el Mundial”. Hasta el celebrado en 1978 dentro de Argentina y aprovechado por su dictador de entonces, general Jorge Rafael Videla, con el beneplácito y los elogios de Havelange aún participaron dieciséis equipos; cuando lo organizó España en 1982, la cantidad de contendientes sumó 24.

    Este corrupto de marca mayor dejó de estar al frente de la organización seis años después; a la fecha, únicamente Rimet lo supera en su paso al frente de la misma. No se sabe a ciencia cierta a cuánto ascendió su fortuna pero, según la fiscalía suiza, con su yerno Ricardo Teixeira –presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol en ese entonces– aceptaron sobornos por más de 40 millones de francos suizos y otro montón de dinero agregado ingresó a sus arcas por comisiones ilícitas recibidas. Dejó el cargo a sus 82 años de edad pero vivió cien, así que “gallina que come huevos…”

    Lo reemplazó otra “fichita”: el suizo Joseph “Sepp” Blatter, quien venía de estar al frente del hockey en su país natal. Llegó al trono de la FIFA en medio de señalamientos sobre sobornos y otras irregularidades financieras. Este se mantuvo a la cabeza del organismo rector del fútbol hasta el 2015, cuando se postuló para un quinto periodo. Y lo logró. Pero rápidamente debió renunciar, en medio de otro escándalo mayúsculo de corrupción dentro del organismo planetario que fue conocido como el “fifagate”. Fue inhabilitado ocho años, aunque después redujeron la sanción a seis. En ese despelote se vieron involucrados Michel Platini, el mítico capitán de la selección francesa, y hasta un salvadoreño poquitero.

    Hay que tener cuidado siempre y no decir, en medio de las arenas movedizas de la corrupción, esto es el colmo. Porque siempre habrá quienes tengan la capacidad de superar al anterior; no importa que tan alto haya dejado el techo, siempre habrá quien diga sin vergüenza “quitá d’iahí”. Esta expresión ‒según el Diccionario Dialectal de Paraleda de la Mata, Cáceres, España‒ es “usada para pedirle a alguien que se aparte o que se mueva de donde está”.

    Eso está logrando el actual mandamás de la FIFA desde el 2016. Gianni Infantino lleva, pues, una década en el cargo y para mal del fútbol tiene futuro al frente de esta por dos razones: sus 56 años de edad y su servilismo, sumisión o lameculismo ‒llámenlo como quieran‒ ante Donald Trump. Pero para hablar más sobre Infantino, mejor espero el final del evento futbolero en marcha pues seguramente habrá más razones para hacerlo pedazos, aunque sea desde este modesto espacio de opinión.

    Finalmente, me pregunto: por ser el fútbol una “minita de oro”, ¿en El Salvador ya lo atraparon manos similares a las del personaje llamado “el 88 uñas” de la serie animada de Los Picapiedra?

     

     

     

     

  • La inteligencia artificial: la nueva socia estratégica de las emprendedoras

    La inteligencia artificial: la nueva socia estratégica de las emprendedoras

    Durante años, hablar de inteligencia artificial parecía una conversación reservada para grandes corporaciones o empresas tecnológicas. Hoy, esa realidad ha cambiado. La IA se ha convertido en una herramienta accesible que está transformando la manera de emprender, permitiendo que negocios de todos los tamaños sean más eficientes, competitivos y cercanos a sus clientes. Para las mujeres emprendedoras, que muchas veces administran múltiples responsabilidades al mismo tiempo, esta tecnología representa una oportunidad para optimizar recursos y enfocar su tiempo en decisiones que realmente generan valor.

    Uno de los principales desafíos de quienes inician un negocio es la limitación de tiempo y presupuesto. Una emprendedora suele desempeñar varios roles a la vez: directora, administradora, encargada de ventas, creadora de contenido y responsable de atención al cliente. La inteligencia artificial no sustituye ese liderazgo, pero sí puede convertirse en un apoyo para automatizar tareas repetitivas como responder consultas frecuentes, organizar agendas, redactar documentos, analizar información de clientes o generar ideas para campañas de comunicación. Esto permite dedicar más tiempo a la estrategia, la innovación y el crecimiento del negocio.

    Sin embargo, incorporar inteligencia artificial no significa depender completamente de la tecnología. Su verdadero valor está en potenciar las capacidades humanas. La creatividad, la empatía, la visión de negocio y la capacidad de construir relaciones siguen siendo elementos irremplazables. La IA ofrece velocidad y procesamiento de datos; las emprendedoras aportan criterio, experiencia y conocimiento del mercado. Esa combinación es la que puede marcar una verdadera diferencia competitiva.

    También es importante romper el mito de que la inteligencia artificial requiere grandes inversiones o conocimientos técnicos avanzados. Actualmente existen herramientas de fácil acceso que permiten mejorar la productividad, optimizar procesos administrativos, crear contenido para redes sociales, analizar tendencias de mercado e incluso fortalecer la atención al cliente. El reto ya no es el acceso a la tecnología, sino la disposición para aprender a utilizarla de manera estratégica.

    Pero existe otro aspecto que merece atención: la inteligencia artificial también está democratizando el acceso al conocimiento. Antes, contar con asesorías especializadas en mercadeo, análisis financiero o planificación estratégica implicaba inversiones que muchos emprendimientos no podían asumir. Hoy, las herramientas basadas en IA permiten obtener información, estructurar ideas, analizar datos e incluso simular escenarios de negocio en cuestión de minutos. Esto no reemplaza la asesoría profesional cuando es necesaria, pero sí reduce las brechas para quienes están dando sus primeros pasos.

    La IA también puede convertirse en un instrumento para impulsar la innovación. Muchas emprendedoras tienen excelentes productos o servicios, pero no siempre cuentan con el tiempo para investigar tendencias, identificar nuevas oportunidades de mercado o desarrollar propuestas de valor diferenciadas. Utilizada correctamente, esta tecnología facilita el análisis del comportamiento del consumidor, permite detectar cambios en los mercados y ayuda a generar ideas que fortalezcan la competitividad del negocio. Innovar ya no depende únicamente del tamaño de la empresa, sino de la capacidad para aprovechar la información disponible.

    No obstante, la adopción de inteligencia artificial también exige responsabilidad. Es fundamental verificar la información que generan estas plataformas, proteger los datos de los clientes y mantener criterios éticos en su utilización. La IA es una herramienta de apoyo, no un sustituto del juicio empresarial. Las mejores decisiones seguirán dependiendo de la
    experiencia, el conocimiento del entorno y la capacidad de liderazgo de cada emprendedora.

    Otro reto importante es la capacitación. Así como hace algunos años fue indispensable aprender a utilizar redes sociales para hacer crecer un negocio, hoy desarrollar habilidades en inteligencia artificial comienza a convertirse en una competencia empresarial. No se trata de dominar aspectos técnicos complejos, sino de comprender cómo estas herramientas pueden integrarse a los procesos diarios para aumentar la productividad y mejorar la toma de decisiones. La formación continua será uno de los principales diferenciadores de las empresas que logren mantenerse competitivas en los próximos años.

    En un entorno empresarial cada vez más dinámico, adoptar nuevas herramientas ya no es una ventaja exclusiva, sino una necesidad para mantenerse vigente. Las emprendedoras que desarrollen competencias digitales y aprendan a integrar la inteligencia artificial en sus procesos estarán mejor preparadas para responder a las exigencias del mercado, identificar oportunidades de crecimiento y tomar decisiones basadas en información.

    La conversación ya no debería centrarse en si la inteligencia artificial reemplazará a las personas, sino en cómo puede ayudar a construir negocios más sólidos, sostenibles e innovadores. Para miles de mujeres que lideran emprendimientos, la IA tiene el potencial de convertirse en una aliada estratégica: una herramienta que amplía capacidades, impulsa la
    productividad y libera tiempo para lo más importante: liderar, crear y hacer crecer empresas con visión de futuro.

    Más que una tendencia tecnológica, la inteligencia artificial representa una oportunidad para replantear la forma en que se construyen los negocios. Aquellas emprendedoras que decidan explorarla con una visión estratégica no solo optimizarán sus procesos, sino que estarán fortaleciendo su capacidad para competir en mercados cada vez más exigentes. La tecnología seguirá evolucionando, pero el liderazgo, la capacidad de adaptación y la disposición para aprender continuarán siendo los factores que marcarán la diferencia entre emprender para sobrevivir y emprender para crecer.

    *Amanda Rodas, emprendedora y consultora de comunicaciones

  • “ Mercenarios” salvadoreños engañados en República Democrática del Congo

    “ Mercenarios” salvadoreños engañados en República Democrática del Congo

    La República Democrática del Congo (RDC), según wilkipedia, es el segundo país más grande de África con una población de 128 millones de habitantes. Su capital y ciudad más poblada es Kinshasa. Actualmente, el este del país atraviesa una grave crisis humanitaria, marcada por desplazamientos internos masivos debido a conflictos armados y la epidemia del ébola.

    En Wilkipedia se lee que el conflicto en la República Democrática del Congo (RDC) es una guerra prolongada, activa principalmente en la región oriental. Dicho conflicto armado se centra en el control de minerales estratégicos como el coltán y el oro, e involucra a más de 100 grupos armados, incluido el grupo rebelde M23, apoyado por Ruanda.

    El resumen de wilkipedia anota que la violencia ha provocado una de las peores crisis humanitarias mundiales, con más de 6 millones de muertos, violencia sexual utilizada como arma y millones de desplazados. Aunque existen acuerdos de paz y treguas negociadas internacionalmente, las hostilidades y los enfrentamientos continúan alterando la seguridad de la región.

    En medio de la crisis un oasis. Tras ganar 1 gol a 0 un repechaje contra Jamaica República Democrática del Congo participó dignamente en el Mundial de Fútbol que todavía se desarrolla en los países de Norteamérica, donde compartió grupo con Portugal, Colombia y Uzbekistán, habiendo clasificado como uno de los mejores terceros lugares a los dieciseisavos de final, donde fue eliminada por Inglaterra, al caer 2 goles a 1.

    La República Democrática del Congo mide 2.345.410 kilómetros cuadrados, mientras que El Salvador apenas mide 21,040 kilómetros cuadrados, es decir que nuestro país cabe casi  111.47 veces en su territorio que es el undécimo más extenso del mundo.

    Probablemente los oriundos de la República Democrática del Congo no sepan nada de El Salvador, mucho menos sepan ubicar en un mapa a esta diminuta nación centroamericana, así como la mayoría de salvadoreños poco o nada sabemos de aquella inmensa nación ubicada en el centro del continente africano y que no es la misma que la República del Congo.

    Aún así resulta que entre El Salvador y la RepúblicaDemocrática del Congo hay una relación no deseada ni acordada por los gobiernos desde el punto de vista diplomático o humanitario, que incluso puede ponernos como nación en un riesgo innecesario, arriesgado e indolentepor culpa de personas sin escrúpulos. De no creerse, pero hubo una empresa salvadoreña que contrató a unos 399 exmilitares y expolicías salvadoreños para llevarlos en calidad de “mercenarios” aunque fueron llevados con engaños.

    Aparentemente la empresa de seguridad los contrató porque iban a ir a la República Democrática del Congo a trabajar como guardias de seguridad en edificios, cuyo salario mensual iba a ser de $4,226.

    Estando en aquel país africano les dijeron que estaban contratados para ir a combatir junto al ejército de esa nación contra los rebeldes del M23. Algunos aceptaron y otros no. Al final quienes dijeron que no fueron abandonados y algunos enfermaron de malaria. Muchos regresaron enfermos y sin que les pagaran los salarios ofrecidos. El año pasado 60 de 86 engañados que regresaron se presentaron a la Fiscalía General de la República para denunciar los hechos y el 26 junio pasado dicho ente presentó una acusación formal en el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado de San Salvador, por los delitos de trata de personas en modalidad de servidumbre,  falsedad ideológica y agrupaciones ilícitas. El primer delito es penado con hasta 25 años de prisión, el segundo hasta con seis años de cárcel y el tercero con 20 o más años.

    Los imputados, en este caso son; Juan Emilio Velasco Alfaro, quien es el administrador único propietario legal de la empresa Importaciones de Productos Americanos (IMPROA S.A. de C.V.)¸ y Karla Mayreth Reyes Gómez, la abogada y notaria que validó los contratos de las supuestas víctimas. Otros imputados, si los hay, saldrán de las investigaciones que realice la Fiscalía, por ahora el Ministerio Público tiene a Rodrigo Antonio Tejada Alvarenga y Julio Eduardo Magaña Zepeda, como los responsables de reclutar a los candidatos a quienes les hicieron pruebas físicas y exámenes médicos.Según la Fiscalía, los señalados reclutaban a ex militares y ex policías como una intermediaria de la empresa internacional Logistics and Consulting Limited (ATZ).

    Un Grupo de Expertos sobre RDC creado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que son cerca de 300 salvadoreños los que fueron  contratados desde mediados de julio de 2025 por la empresa referida, en calidad de intermedia, sin que ese sea el objeto social declarado por la empresa la cual no está facultada para contratar personal de seguridad extranjero. Los salvadoreños, según el informe, fueron engañados para combatir junto a la Fuerza Armada de aquel país.

    El informe señala que el gobierno salvadoreño desconocía que compatriotas estuvieran combatiendo en RDC. “El Estado no ha autorizado ningún reclutamiento ni despliegue de este tipo”, enfatiza el informe que a la vez señalas las deplorables condiciones en que eran mantenidos  lossalvadoreños en la nación africana.

    La empresa, al mandar con engaños a salvadoreños a combatir a la RDC no solo cometió trata de personas, falseadas ideológica y agrupaciones ilícitas, sino también ha puesto en riesgo la diplomacia entre naciones.

    La Fiscalía debe investigar a profundidad, aportar las pruebas contundentes y pedir un duro castigo para quienes ponen en peligro la vida de salvadoreños y la diplomacia nacional. Por ahora los acusados son imputados que tiene derecho a defenderse en un debido proceso.

    *Jaime Ulises Marinero/Periodista

     

  • Cuando una librería cierra sus puertas: una reflexión sobre el futuro de la lectura

    Cuando una librería cierra sus puertas: una reflexión sobre el futuro de la lectura

    Un adiós que nos invita a pensar

    Hace unos días leí una noticia que me produjo una profunda tristeza. Después de más de ciento treinta años de servicio, una de las librerías más emblemáticas de Costa Rica anunció el cierre definitivo de sus puertas.

    No desaparece únicamente un negocio. Desaparece un lugar donde miles de personas descubrieron el placer de leer, compraron su primer libro, prepararon sus estudios o encontraron esa obra que les cambió la vida.

    Confieso que, al leer la noticia, pensé que una librería nunca debería cerrar. Porque cuando una librería baja su cortina, no solo se apagan las luces de un local comercial; también se apaga una parte de la memoria cultural de un pueblo.

    Mucho más que una tienda

    Durante más de un siglo, la Librería Lehmann fue un punto de encuentro para estudiantes, maestros, profesionales, familias y lectores de varias generaciones. Allí llegaron niños que compraban sus primeros cuadernos escolares y, años después, regresaban convertidos en profesionales buscando libros especializados.

    Muchos padres llevaron de la mano a sus hijos. Más tarde, esos mismos hijos hicieron lo mismo con sus propios niños. Los propietarios explicaron que los cambios en los hábitos de consumo, los nuevos modelos educativos y las transformaciones del mercado editorial hicieron imposible continuar.

    Nadie puede negar que los tiempos cambian. Pero esa explicación también nos obliga a hacernos una pregunta incómoda: ¿Estamos dejando de leer o simplemente estamos leyendo de otra manera?

    La lectura sigue siendo necesaria

    Vivimos rodeados de pantallas. Cada minuto aparecen miles de publicaciones nuevas, videos breves y mensajes que desaparecen casi tan rápido como llegan. Consumimos mucha información. Pero información no siempre significa conocimiento. Mucha menos sabiduría.

    Los libros siguen ofreciendo algo que las prisas de nuestro tiempo casi nunca permiten: detenernos para pensar. Leer una novela, una biografía o un ensayo exige tiempo, atención y paciencia. Precisamente por eso transforma a las personas.

    Nunca he creído que el problema sea la tecnología. El verdadero desafío consiste en no permitir que la velocidad sustituya la profundidad.

    Los libros también construyen países

    Mientras leía la despedida de aquella histórica librería costarricense, hubo una frase que me conmovió especialmente. Sus propietarios recordaban que, durante décadas, fueron testigos de generaciones de estudiantes, docentes y lectores que encontraron en los libros una herramienta para construir un mejor país.

    Esa frase merece ser recordada. Los países no se desarrollan únicamente con carreteras, edificios o tecnología. También crecen cuando sus ciudadanos leen. Porque quien lee comprende mejor. Dialoga mejor. Respeta más. Piensa con mayor libertad.

    Y toma decisiones con más criterio. Como Alfredo, llevo muchos años convencido de que la lectura sigue siendo una de las inversiones más valiosas que una persona puede hacer para su propia vida.

    Que esto no nos ocurra

    La noticia de Costa Rica también debe servirnos como una oportunidad para reflexionar en El Salvador. Tenemos excelentes escritores, editoriales, bibliotecas, librerías y promotores culturales que trabajan cada día para mantener viva la pasión por los libros.

    Todos ellos merecen nuestro reconocimiento y nuestro apoyo. Cada libro que compramos, cada visita que hacemos a una librería, cada feria del libro a la que asistimos y cada niño al que regalamos un cuento son pequeñas acciones que ayudan a fortalecer nuestra cultura.

    No podemos dar por sentado que estos espacios existirán para siempre. Necesitan lectores. Necesitan familias que valoren la lectura. Necesitan jóvenes que descubran el placer de abrir un libro.

    Llega a mi memoria el pensamiento del sabio poeta y escritor peruano Cesar Vallejo: “Saber más, leer más, es ser más libre”. Esa verdad es ahora tan urgente que se impone por sí misma.

    Una librería es mucho más que estantes

    Siempre me ha gustado entrar a una librería sin prisa. Caminar entre los estantes. Leer títulos. Abrir un libro al azar. Descubrir autores nuevos. A veces uno entra buscando un libro y sale con una idea que cambia la manera de mirar la vida.  Eso difícilmente puede medirse con cifras.

    Las librerías también son lugares donde nacen sueños. Quizá allí un niño descubre que quiere ser escritor. Quizá un estudiante encuentra el libro que orientará toda su profesión. Quizá un abuelo compra el cuento que leerá a sus nietos antes de dormir. Las librerías guardan historias incluso antes de que los libros sean abiertos.

    El futuro todavía puede escribirse

    No quiero que esta noticia sea leída únicamente con nostalgia. Prefiero verla como una invitación. Todavía estamos a tiempo de fortalecer el hábito de la lectura. Podemos visitar más librerías. Regalar libros. Leer en familia. Comentar nuestras lecturas. Compartir con otros aquello que un libro nos enseñó.

    Los formatos cambian. Los libros digitales y los audiolibros seguirán creciendo. Eso es positivo. Pero el amor por la lectura depende, sobre todo, de una decisión personal.  Mientras existan personas dispuestas a abrir un libro con curiosidad, la cultura seguirá respirando.

    Epílogo

    El cierre de una librería nunca debería alegrarnos. Al contrario, debería recordarnos el enorme valor que tienen los libros en la construcción de una sociedad más humana, más crítica y más libre.

    Cada lector que nace mantiene viva una biblioteca. Cada niño que descubre el placer de leer abre una puerta hacia un futuro distinto. Y cada libro que pasa de unas manos a otras demuestra que las buenas historias nunca dejan de caminar. Como dice el libro de Proverbios: «Compra la verdad, y no la vendas; adquiere sabiduría, enseñanza e inteligencia.» (Proverbios 23:23).

    Los libros siguen siendo uno de los caminos más seguros para adquirir esa sabiduría. Ojalá nunca permitamos que el silencio ocupe el lugar donde antes hablaban las páginas.

    * Alfredo Caballero Pineda, es escritor y consultor empresarial.
    alfredocaballero.consultor@gmail.com
     

  • Cuando la mentira se vuelve un problema de salud pública

    Cuando la mentira se vuelve un problema de salud pública

    ¿Porque existe actualmente esa necesidad tan perversa de mentir? ¿Tergiversar la realidad? ¿Existe evidencia de que ahora mentimos más que antes?

    El filósofo Hannah Arendt observó que el mayor peligro para una sociedad no es simplemente que existan mentiras, sino que se erosione la capacidad colectiva para distinguir entre verdad y falsedad. Cuando esa distinción se debilita, las personas dejan de confiar no solo en las instituciones, sino también en la posibilidad misma de conocer la realidad. En ese sentido, el desafío actual quizá no sea que la mentira sea completamente nueva, sino que el entorno tecnológico, político y social le permite difundirse con una eficacia sin precedentes.

    No es necesariamente que mintamos más en nuestras sociedades. La mentira, al final es un mecanismo evolutivo de adaptación. En muchas especies existen formas de engaño para obtener alimento, evitar depredadores o aumentar el éxito reproductivo. En los seres humanos, el lenguaje permitió sofisticar esa capacidad. Mentimos para evitar castigos, obtener recursos, mejorar la posición social, proteger la reputación, influir en las decisiones de otros. Por ello la selección natural nunca elimino la capacidad de mentir. El problema real es cuando esa mentira se vuelve catastrófica para una sociedad. La mentira se vuelve catastrófica para una sociedad cuando deja de ser una conducta individual y pasa a convertirse en un mecanismo que altera la capacidad de la comunidad para tomar decisiones basadas en la realidad. En ese punto, no solo perjudica a personas concretas, sino que erosiona los cimientos de la convivencia. Por ejemplo, las mentiras en el ámbito de salud publica pueden llegar a afectar las decisiones de vida o muerte.

    Mentir sobre epidemias, medicamentos, desastres naturales, conflictos armados o riesgos ambientales puede hacer que miles o millones de personas tomen decisiones equivocadas, con consecuencias irreversibles. La mentira también es catastrófica cuando manipula procesos democráticos. Si los ciudadanos votan sobre la base de información deliberadamente falsa, la legitimidad de las elecciones y la calidad de las decisiones públicas se deterioran. La democracia presupone un debate donde los desacuerdos se sustentan en hechos verificables, no en ficciones fabricadas. Similarmente es catastrófica cuando normaliza la corrupción. una cultura de la mentira puede ocultar el desvío de recursos, el abuso de poder o la impunidad. En esos casos, la mentira deja de ser un instrumento y se convierte en parte del sistema.

    Ese es mi temor. Que la mentira se haya convertido en parte del sistema nacional de salud.

    La semana pasada el señor ministro de salud dio unas declaraciones ante la comisión de hacienda de la Asamblea legislativa en el canal 21, sobre la esperanza de vida en nuestro país. En dicha intervención el señor ministro recalcó las acciones de infraestructura a nivel nacional durante los últimos años, específicamente durante el gobierno de Nuevas Ideas. Y como esta renovación y equipamiento de los hospitales de segundo y tercer nivel se han traducido en mejorías substantivas de la salud publica en el Salvador. El ministro recalcó que los datos sobre la esperanza de vida que estaba presentando era datos “objetivos e irrefutables” del impacto en la salud pública en el país. Según el cuadro presentado la mejora en la esperanza de vida del año 2007 (69.82 años) al año 2025 (75.6 años), era de 5.78 años en un periodo de 18 años.

    Omitió mencionar que estos datos eran proporcionados por el Banco Central de Reserva de El Salvador, y que para los años 2024 y 2025 discrepaban de datos internacionales (Organización Panamericana de la salud). Según datos de la OPS el incremento total (2007–2024): de 69.82 a 72.30 años, equivalente a 2.48 años de ganancia en esperanza de vida, discrepando de los 5.7 años de ganancia, que presentaba en su cuadro el señor ministro. Recordemos que la pandemia del COVID-19 produjo una disminución de la esperanza de vida en el periodo 2020-2021 de 1.8 años. Es decir, un evento catastrófico mundial produjo en El Salvador una disminución de 1.8 años, pero el MINSAL en un periodo similar logra un aumento de 5.78 años. Realmente algo inexplicable y para lo cual el señor ministro no tiene ningún fundamento o explicación. Eso no lo entiende ni Mandrake.

    Hannah Arendt advertía que una sociedad no sucumbe porque existan mentiras; sucumbe cuando pierde la capacidad de reconocer la verdad. La confianza en las instituciones públicas depende de que sus autoridades presenten datos verificables, expliquen sus fuentes y estén dispuestas a corregir errores cuando los haya. En salud pública, las cifras no son propaganda ni herramientas de mercadeo político: son la base para asignar recursos, diseñar políticas y, en última instancia, proteger vidas. Cuando las estadísticas se manipulan o se presentan sin el debido rigor, no solo se distorsiona un indicador; se debilita la confianza ciudadana y se pone en riesgo la calidad de las decisiones colectivas. La verdad puede ser incómoda, pero siempre será menos peligrosa que una mentira convertida en política de Estado.

  • Cumpleaños feliz

    Cumpleaños feliz

    Como hombre libre y cubano, me siento felizmente obligado a rendir tributo a esta gran nación en sus 250 años de democracia ininterrumpida, en los que ha forjado una realidad que, a pesar de sus imperfecciones, es un anhelo que muchos deseamos para nuestros respectivos pueblos.

    En toda la historia de la humanidad ningún país ha fraguado tantos y positivos modelos a seguir como este. Desde el American Way of Live que sugiere un arquetipo cultural y de vida basado en el trabajo duro y la democracia para gestar así condiciones en las que todos podamos alcanzar el éxito, hasta la convicción de que por muy poderoso que se sea, todos tenemos que cumplir las leyes.

    La historia nos ha mostrado que las influencias y el poderío de las naciones tienen un límite. Ningún poder es imperecedero, sin embargo, el número tan alto de valores y su magnitud de esta nación, más el desarrollo científico y su profundo sentido de la solidaridad, sumado a la repercusión global de sus actuaciones, son factores que integran el legado de los Estados Unidos de América, herencia que no tiene paralelos en el devenir del tiempo.

    Nunca diré que este país es perfecto. He sido critico de más de una de las decisiones de sus gobernantes, no obstante, tengo el firme convencimiento que las oportunidades para alcanzar una vida honorable y decorosa que brinda Estados Unidos, no se repiten en otro país del orbe.

    Es probable, como afirman algunos conocedores, que este país sea superado en pocas décadas por una nueva potencia global en asuntos claves como la economía o el poderío militar, sin embargo, más allá de las riquezas producidas y la cantidad de portaviones y misiles, el único Estado que hasta el momento llena las expectativas de progreso personal, seguridad y derechos de los más desposeídos es Estados Unidos.

    Estados Unidos es para los necesitados algo similar a lo que fue “El Dorado” para los conquistadores europeos en América, o para los judíos la bíblica “tierra que mana leche y miel, la tierra prometida», y aunque lejos de lo ideal, es la nación que más se les aproxima a esos sueños siendo la sociedad que reúne condiciones precisas para satisfacer las querencias más humanas, un hábitat donde las esperanzas de una vida mejor pueden hacerse realidad.

    Cierto que el sueño americano no es alcanzado por todos, pero es posible soñar, cuando en otros lugares solo se vive en pesadillas. Las condiciones para andar y construir están a la vera del camino, simplemente hay que estar dispuesto al esfuerzo, al trabajo, porque la expresión de que no hay almuerzo gratis no es peyorativa de esta sociedad, sino la afirmación de que todos estamos obligados a trabajar por nuestro progreso.

    Por algo será que son muchos los que busca dejar atrás los paraísos proletarios. Venezolanos, nicaragüenses, cubanos, incluso los chinos, tienen como meta este país, tal vez, el más vilipendiado del mundo, gestión en la que participan lamentablemente algunos de sus ciudadanos naturales y adoptivos al intentar importar propuestas políticas inspiradas en odios y resentimientos que solo han cosechado fracasos donde han sido impuestas.

    Muchos de los logros más grandes de la mente humana es cosecha estadounidense, no porque los naturales sean particularmente sabios, sino porque existe el contexto necesario para que los ilustrados desarrollen su talento. Una cantidad considerable de los avances sociales y humanitarios se han originado aquí, o se han estructurado mejor por las mismas razones que han hecho posible los progresos científicos.

    Los extremos son una amenaza real para cualquier sociedad.  No importa la tendencia ni la ideología que subyazca en cada tendencia.  Esas corrientes solo promueven quebrar la identidad nacional. Destruir los valores sobre los que se sostiene la nación, patrones, a pesar de sus imperfecciones, a imitar por muchos países.

    El fascismo y el comunismo sin importar cómo se mimeticen, al igual que los indefinibles ideológicamente «supremacistas de cualquier raza», son una realidad, no una invención cinematográfica. Todos ellos trabajan duro por el objetivo que comparten que es consistente con destruir los fundamentos de tolerancia, comprensión y respeto a las diferencias que caracterizan a los Estados Unidos.

    El honorable Abraham Linconl dijo en el lejano 1838: “Si la destrucción es nuestro destino, nosotros mismos debemos ser su autor y consumador. Como nación de hombres libres, viviremos para siempre o moriremos por suicidio”, una advertencia para tener en cuenta porque en esta nación siempre han coexistido fuerzas centrifugas que buscan su destrucción, así que estemos alerta para defender el país que nos da abrigo.

  • La matemática y el misterio del universo 

    La matemática y el misterio del universo 

    En el artículo anterior expliqué cómo la comprensión cristiana de Dios contribuyó a desmitificar la naturaleza y abrió un marco intelectual favorable para el desarrollo de la ciencia. Sin embargo, existe otra cuestión aún más sorprendente: ¿en qué se basa la ciencia experimental para ser tan efectiva?

    Estamos tan acostumbrados a los avances científicos que rara vez nos detenemos a pensar en uno de los mayores enigmas de todos. ¿Cómo es posible que unos signos inventados por el ser humano —los números, las ecuaciones o las relaciones matemáticas— consigan describir la realidad? ¿Por qué unas ecuaciones escritas sobre una hoja de papel son capaces de explicar el movimiento de las galaxias, el comportamiento de los átomos o la propagación de la luz?

    La pregunta parece sencilla, pero ha desconcertado durante siglos a filósofos, matemáticos y científicos.

    Las matemáticas son una creación del intelecto humano. Los números, las funciones, las ecuaciones o la geometría no existen del mismo modo que existen las montañas o los árboles. Son construcciones abstractas elaboradas por nuestra inteligencia. Y, sin embargo, esas construcciones resultan extraordinariamente eficaces para comprender el mundo físico.

    El físico Eugene Wigner, Premio Nobel de Física en 1963, llamó a este fenómeno «la irrazonable eficacia de las matemáticas». No quería decir que las matemáticas fueran irracionales, sino que resulta profundamente sorprendente que una disciplina desarrollada por la mente humana describa con tanta precisión la realidad exterior.

    Mucho antes, Galileo Galilei —que, por cierto, no murió quemado en la hoguera— ya había intuido este misterio. Afirmaba que Dios había escrito dos grandes libros: el de la Sagrada Escritura, expresado mediante gestos y palabras humanas, y el de la naturaleza, escrito con caracteres matemáticos. Ambos proceden del mismo Autor: «la primera, como dictada por el Espíritu Santo; la segunda, como ejecutora fidelísima de las órdenes de Dios».

    Convencido de que el universo posee un orden racional, escribió en Il Saggiatore (1623):

    «La filosofía (la ciencia) está escrita en ese grandísimo libro que continuamente está abierto ante nuestros ojos, quiero decir, el universo; pero no puede entenderse si antes no se aprende a comprender la lengua y a conocer los caracteres en que está escrito. Está escrito en lenguaje matemático, y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin cuyos medios es humanamente imposible entender una sola palabra; sin ellos, es un deambular inútilmente por un oscuro laberinto.»

    Para Galileo, la naturaleza no era un conjunto caótico de fenómenos, sino un libro inteligible. El universo podía leerse porque estaba estructurado de manera racional.

    Si ambos «libros» proceden del mismo Autor, no pueden contradecirse realmente. Cuando parece haber conflicto, el error estará en nuestra interpretación de la Escritura o en nuestra comprensión de la naturaleza, pero no en ellas mismas.

    ¿Por qué la razón humana y la naturaleza parecen hablar el mismo idioma? Esta ya no es una pregunta científica. La ciencia utiliza las matemáticas con enorme éxito, pero no puede explicar por qué funcionan tan bien. Esa es una cuestión propiamente filosófica.

    La visión cristiana ofrece una respuesta sencilla y profundamente coherente. La razón humana y el orden del universo tienen un mismo origen: ambos proceden del Creador. El ser humano puede comprender el mundo porque tanto su inteligencia como la naturaleza participan de una misma racionalidad. En otras palabras, no solo existe un universo inteligible; también existe una inteligencia capaz de entenderlo. Y más importante aún: existe una Inteligencia que ha creado ambos: el mundo y el hombre racional.

    Naturalmente, esta coincidencia no constituye una demostración científica de la existencia de Dios. La ciencia no puede verificar experimentalmente una afirmación de ese tipo. Pero tampoco puede explicar por qué esa correspondencia existe.

    Con frecuencia se presenta el debate como si hubiera que elegir entre la Biblia y el laboratorio, entre la fe y la razón, entre la ingenuidad infantil y la madurez intelectual. Sin embargo, esa oposición es artificial. La tradición cristiana nunca ha entendido la revelación como un sustituto de la investigación científica, ni la ciencia como una amenaza para la fe.

    Quizá esa sea una de las lecciones más importantes para nuestro tiempo. Cuanto más descubrimos el extraordinario orden del universo, más razonable resulta preguntarse si detrás de esa racionalidad no existe también una Inteligencia que la haga posible.

    *Fernando Armas Faris es sacerdote católico y doctor en Filosofía 

     

     

     

     

  • La tumba política de Trump se empezó a cavar en 1776

    La tumba política de Trump se empezó a cavar en 1776

    Cuando Donald Trump ganó de nuevo la presidencia de Estados Unidos, en noviembre de 2024, muchos analistas vaticinaron la destrucción de la democracia americana. Desde esta columna decidimos mejor otorgar un voto de confianza a la solidez de las ideas liberales sobre las que se fundó, hace 250 años, el moderno sistema republicano.

    Por supuesto que había razones para alarmarse. La 47ª Administración de EEUU amenazaba ser caótica. El septuagenario Trump exhibía rasgos autoritarios cada vez más acusados y era obvio que sometería a su país –al planeta entero– a un estrés inédito. Luego el tiempo ha demostrado que los presagios sobre la falta de principios liberales del trumpismo estaban fundados. Poco más de un año y medio después, los hechos hablan: el actual presidente ha ignorado las reglas democráticas como no lo hiciera ninguno de sus predecesores, usando el tremendo poder que le fue concedido para intentar destruir algunas de las instituciones esenciales de su país. Si todo dependiera de los deseos de Trump, EE UU sería hoy una dictadura.

    ¿Por qué, pues, esa gran nación no ha colapsado? ¿Qué ha hecho que el sistema americano esté a pocos meses de demostrar, en noviembre próximo, que todavía no ha nacido el líder político con la capacidad (y el poder real) de imponer su voluntad por encima de esos dos siglos y medio de historia que se cumplen este 4 de julio? Las respuestas –las más profundas– debemos buscarlas en ese extraordinario documento adoptado justamente en esa fecha, pero de 1776: la Declaración de Independencia.

    Contrario a lo que mucha gente piensa, este preclaro ideario redactado en su mayor parte por el genio de Thomas Jefferson no marca el nacimiento de Estados Unidos tal como lo conocemos hoy. Solo 13 colonias lo firmaron, tras más de un año de guerra contra el Imperio Británico, y ni siquiera había consenso en torno a que aquella acta –alta traición contra la corona inglesa– fuera el mejor camino a seguir. El 1 de julio, por ejemplo, en la primera votación del documento, los delegados de Pensilvania y Carolina del Sur se opusieron, los de Nueva York se abstuvieron y los de Delaware evitaron pronunciarse. Los debates al interior de cada colonia eran intensos y divisivos.

    La federación estadounidense que conocemos está conformada por 50 estados, pero antes que Alaska y Hawái fueran admitidos en 1959, las últimas incorporaciones –Oklahoma, Nuevo México y Arizona– se habían producido a inicios de siglo, entre 1907 y 1912. Por tanto, mucho más que el acta de liberación de un territorio concreto, la famosa Declaración de Independencia fue la propuesta de los valores considerados esenciales para conformar el gran país que sus fundadores concebían. Dicho de otro modo, antes de ser una potencia en los hechos, los americanos decidieron serlo en las ideas que justificaban su libertad.

    Entender esto es muy importante, porque los Estados Unidos de América no nacieron como resultado de una configuración territorial, de una concepción tribal específica, de una afinidad idiomática o de una religión compartida. Como afirma el investigador Jerry Hendrix, del Instituto Sagamore, “los ciudadanos de este país son únicos porque su sentido de identidad nacional se deriva de ideas, más que de una base étnica o lingüística. En la medida en que existe una cultura estadounidense, esta se halla en eso que Tocqueville brevemente describió como individualismo estadounidense”.

    La esencia de este individualismo, entendido desde la libertad, ha inyectado en el ADN del sujeto americano una envidiable perspicacia frente a ciertas manifestaciones del poder político. Esto se vio en 2024, en el apoyo a Donald Trump y el rechazo a Kamala Harris, pero también en la estrepitosa caída del primero en las encuestas de este año.

    Aunque los ciudadanos todavía concedan al mandatario algunos puntos en favor de sus políticas migratorias, el repudio que causaron los asesinatos de Mineápolis ha reducido a mínimos el amplio respaldo que tenían estas medidas allá por enero de 2025. Posteriormente, con la ocurrencia de atacar Irán sin medir consecuencias, el Gobierno hizo que la reprobación se generalizara, ahora por razones económicas.

    Este pésimo desempeño en los sondeos no solo es reflejo de los crasos errores de Trump: es producto de la dinámica cultural que ha hecho de la libertad uno de los valores fundamentales de la sociedad americana. Y el embrión de esta resistencia, casi biológica, se encuentra en un primer párrafo de muy merecida celebridad en la Declaración de Independencia:

    “Sostenemos como evidentes por sí mismas estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios…”.

    En los últimos 250 años, en ninguna otra parte –ni siquiera en la Francia de 1789– se produjo algo similar. Y Trump, siendo americano, jamás lo entendió. Por eso su partido perderá las elecciones de noviembre próximo. Por eso el republicanismo de Estados Unidos prevalecerá también contra el presidente más autoritario de su historia.

  • El ocaso del partido político VAMOS: la fractura interna y el estigma criminal

    El ocaso del partido político VAMOS: la fractura interna y el estigma criminal

    En la actual realidad salvadoreña, donde la política de seguridad ha redefinido el mapa electoral y social, los proyectos políticos enfrentan un escrutinio ciudadano sin precedentes. El caso del partido político VAMOS ilustra a la perfección cómo la falta de una postura inequívoca frente al crimen organizado, las pandillas y las hemorragias internas pueden dinamitar cualquier aspiración de poder. Como especialista en criminología y seguridad pública, observo esta crisis no solo como un fenómeno partidario, sino como un reflejo directo de cómo la sociedad salvadoreña ha elevado la «tolerancia cero» a un requisito indispensable para otorgar legitimidad política.

    La percepción de la ciudadana y los señalamientos sobre un presunto gran apoyo o complacencia hacia las estructuras de pandillas constituyen, en este momento, el estigma más letal en nuestro país. Durante décadas, las pandillas criminales no solo operaron como agrupaciones delictivas, sino como cogobernantes fácticos que extorsionaron, desangraron, masacraron a la ciudadanía. Cuando un partido político relativamente nuevo como VAMOS se ve envuelta en la narrativa de haber mantenido posturas que oxigenan a estos grupos, frecuentemente escudadas bajo una interpretación mal calibrada del garantismo penal, comete un suicidio desde la política criminal.

    La población ha sido clara: no hay espacio para ambigüedades. Interpretar, apoyar o proponer políticas que, en la práctica, parezcan favorecer la impunidad del victimario sobre el derecho de las víctimas, rompe el contrato social primario que es la protección de la vida. La percepción de la población se impone y se vuelve realidad.

    A esta grave crisis de credibilidad externa se suma una profunda disfunción interna, peleas y disputas internas por el mini poder, un grave vacío de autoridad de la dirigencia. Las recientes peleas intestinas dentro de VAMOS revelan la ausencia de un liderazgo desde la cúpula, del fundador y las personas que le apoyaron en aquel momento, de la secretariageneral que ahora busca un puesto de elección cuando no tiene ni siquiera organización básica en los 14 departamentos, y lo que es más grave para un partido de oposición, la falta de una doctrina estratégica clara. En el ámbito de la seguridad, la división es sinónimo de vulnerabilidad. Las disputas entre facciones, donde unos parecen aferrarse a un discurso tradicional que choca frontalmente con la realidad de las calles, y otros buscan capitalizar la crisis para agendas personales, impiden al partido formular una propuesta alternativa, técnica y verdaderamente viable frente al modelo actual que ha sido contundente desmontando la organización y actuar de las pandillas criminales, 9 de cada 10 salvadoreños apoyan la estrategia, política y exigen medidas más categóricas, más duras contra los pandilleros y los pobresargumentos de su única representación en la Asamblea Legislativa con total ausencia de técnica de seguridad pública y nacional.

    Desde la óptica criminológica, el colapso de un partido por estos motivos deja una lección contundente. El Salvador se beneficia del debate público y de la auditoría a las políticas de gobierno, pero estas voces deben estar sólidamente fundamentadas en la ciencia penal, criminología, en la prevención estructural del delito y en el fortalecimiento del sistema de justicia; jamás en la defensa, tácita o explícita, o encubierta de los actores que aterrorizaron al país y han dejado tanto luto y dolor en nuestra sociedad. Las divisiones y los escándalos han vaciado a VAMOS de la autoridad moral necesaria para hablar de seguridad, de protección de la familia, de política o planes de seguridad pública, incluso de víctimas a quienes le dieron la espalda. Pensaron que eran la segunda fuerza politica del país y el único partido de oposición se equivocaron una vez más y solo fue en la mente de ellos.

    En este breve desarrollo y análisis debo aportar que no solo es responsabilidad de su única representación en la Asamblea Legislativa, sino de sus fundadores, máxima dirigencia, de los que no aparecen o figuran, que fueron indiferentes y permitieron en dos legislaturas que se relacionara a la marca del partido con la defensa de pandilleros y oponerse férreamente a la estrategia de seguridad del gobierno. La encrucijada del partido es un caso de estudio sobre cómo la desconexión con la realidad victimológica de un país y las guerras de poder interno desmantelan la confianza pública. Si VAMOS no reconoce públicamente su grave error de su indiferencia ante la falta de empatía con las víctimas de las pandillas criminales, si no logra extirpar cualquier sombra de simpatía o instrumentalización del fenómeno de las pandillas,su destino ineludible será la extinción política y tan pronto como el 28 de febrero del 2027. ¿Quién puede inscribirse como candidato en dicho partido para las próximas elecciones? Solo una persona que defienda y apoye el mensaje a favor de pandilleros y le apueste a familiares y amigos de estos grupos criminales. El escenario más probable es que una de las responsables mayores abandone el partido político y trate de victimizarse, y buscar espacio en donde se quieran correr el riesgo de aceptarla. El partido VAMOS nos confirma y recuerda que hay proyectos políticos que nacen sin visión, misión, identidad o de un proyecto personal por llegar o tener poder. En El Salvador, la seguridad ya no es un tema de debate menor; es la línea divisoria absoluta entre la supervivencia y la irrelevancia institucional. Todo reino dividido internamente acaba en la ruina. No hay casa o familia que permanezca, si internamente está dividida.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y máster en Criminología/ Egresado doctorado en Justicia Criminal / @jricardososa

     

  • Claves para empoderar el turismo (II)

    Claves para empoderar el turismo (II)

    En el artículo anterior hablé específicamente del turismo rural, el cual es más difícil de empoderar; ya que, no está en la ciudad y se debe tener autores que logren posicionarlo. Sin embargo, siendo El Salvador tan pequeño, no cuesta mucho empoderar sus lugares emblemáticos.

    Si se tienen políticas públicas para empoderar el turismo, cada acción hará resultados esperados. Según el Ministerio de Turismo, las políticas que se tienen son: Plan Nacional de Turismo El Salvador 2030, Política Nacional de Turismo, Política de Turismo Sostenible y Estrategias de Inversión y Mercado.

    A veces, se necesita de manuales, reglas, leyes para empoderar el turismo; sin embargo, hay países o lugares que se pueden empoderar con un golpe de suerte: la ubicación, la historia, sus personajes, etc.

    Quiero empoderar en esta ocasión a mi pueblo, una ciudad anclada en el occidente de El Salvador. Tacuba, distrito de Ahuachapán, tiene de todo un poco. La iglesia Colonial fue construida por los españoles entre los años 1600 y 1712. De ese lugar son las primeras doctoras graduadas del país de Doctorado en Química y Farmacia de la Universidad de El Salvador, Mercedes Martínez y Margot Lanza. Además, es parte de la triste historia de lo sucedido en 1932 (…). Algo, que, de una forma, hace que sea visitado. De ese lugar es el emblemático galeno Arturo Romero López, quien fue candidato presidencial y fue artífice (junto con otros personajes) del derrocamiento del dictador Maximiliano Martínez. El bosque Imposible es el lugar perfecto para hacer turismo de aventura. Tacuba aún tiene a personas que hablan náhuat, eso es algo que se debe explotar. Qué mejor ejemplo en Guatemala, en donde hay un aproximado de 25 idiomas.

    Turismo hay de todo tipo; es peculiar ver a personas que en su agenda anhelan visitar lugares que en algún momento fueron un calvario. Por ejemplo, el antiguo campo de concentración nazi Auschwitz-Birkenau en Polonia.

    ¿Cómo empoderar el turismo cuando no hay nada que mostrar? Es difícil hacerlo; hay pueblos que son fantasmas, no cuentan con un personaje emblemático, no hay edificios arquitectónicos, etc.

    En ocasiones, los turistas son los que desean conocer la historia de un pueblo. Y, cuando digo su historia, se trata de todos los rubros. Se necesita que las autoridades locales promuevan el turismo. Si las alcaldías o ayuntamientos no identifican los lugares turísticos o no hay una promoción, no se aprovechará ese recurso inmaterial.

    Recordemos que, con el turismo, muchos sectores se empoderan: los propietarios de hostales, restaurantes, pequeños comerciantes, entre otros. Cada quien recibe una porción del pastel y aprovecha la visita de turistas nacionales y extranjeros.

    El turismo avanza si hay infraestructura, apoyo a los que brindan ofertas turísticas, diversificación de la oferta turística. El Salvador lo puede tener todo, hasta turismo médico. Además, se necesita capacitar al talento humano para poder tener guías con conocimientos certeros y que sepan hablar otros idiomas. Algo muy importante es saber que hasta la academia se involucra para hacer planes de turismo.

    El Salvador lo tiene todo, se los digo a cada extranjero con quien converso. Tenemos lagos, montañas, bosques y cafetales, ruinas arqueológicas, playas para surfear, etc. En cuatro días, es suficiente para aventurarse y conocer el Pulgarcito de América.

    En otras columnas escribí sobre la importancia de la Marca País. Un país puede estar anclado en un paraíso; empero, si no hay paz, seguridad y políticas públicas, no podrá ser visitado. El mejor ejemplo es Haití; a la par tiene a República Dominicana, que ha aprovechado el turismo.

    El turismo es significativo para empoderar un país; el turismo genera oportunidades de desarrollo, directa o indirectamente. Por lo tanto, el que quiera adentrarse en el mundo turístico, ya sea con un hostal, pequeño restaurante, souvenirs, etc., podrá tener ganancias.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv