Categoría: Opinión

  • Presidente Nayib Bukele y la refundación del sistema justicia y penal salvadoreño con la pena de prisión perpetua revisable. 

    Presidente Nayib Bukele y la refundación del sistema justicia y penal salvadoreño con la pena de prisión perpetua revisable. 

    El 17 de marzo de 2026 quedará grabado en los anales de la historia de la justicia, jurídica y penal de El Salvador como el día en que el paradigma de la retribución penal se transformó definitivamente. Tras décadas de un sistema que, bajo una interpretación rígida del garantismo que llego a nuestra América en la década de los noventa, que limitaba la estancia en prisión a un máximo de 60 años en nuestro país.

    El Salvador ha dado un paso audaz hacia un nuevo refuerzo de control social formal. Este cambio no es producto de líneas, corrientes, filosofías, u órdenes de países bajo otra realidad criminal o algún organismo internacional o peor hacer cambios por que se les ofrece fondos, sino de la voluntad política, iniciativa y a propuesta del presidente Nayib Bukele, quien ha invocado y solicitado formalmente la implementación de la pena prisión perpetua revisable. Es el quien gira las instrucciones al ministro de seguridad pública y justicia para llevar la pieza de correspondencia con todos los argumentos, respaldos tecno jurídicos y relacionados con la política criminal, así como de reformas a leyes secundarias y especiales.

    Antes de esta iniciativa del presidente Bukele la legislación salvadoreña se enfrentaba a una paradoja moral y técnica: frente a crímenes que por su atrocidad fracturaban el tejido mismo de la humanidad, el Estado se veía obligado a poner una fecha de caducidad al castigo, máximo 60 en algunos casos, ya que en otros había posibilidad de beneficios penitenciarios. La barrera de los 60 años, aunque extensa, resultaba insuficiente ante la magnitud de la criminalidad organizada y de criminales en lo individual que asoló al país durante décadas. El presidente Bukele, con su liderazgo, interpretando el clamor de una sociedad que prioriza la pacificación territorial, ha propuesto que la máxima sanción sea, en efecto, para siempre, pero con una ventana de revisión que la legitima ante la comunidad internacional y los derechos fundamentales.

    La propuesta del presidente Bukele se posiciona estratégicamente en el combate a los tres delitos que el derecho internacional y la criminología moderna catalogan como las mayores afrentas a la civilización: el terrorismo a gran escala que incluye en nuestro caso a las pandillas criminales, los homicidios intencionales y las violaciones. Al enfocar la perpetuidad revisable en estas figuras, El Salvador se alinea con estándares del Estatuto de Roma y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, donde la pena de por vida no es un «entierro en vida», sino una medida de seguridad extraordinaria sujeta a la evolución del condenado.

    Esta reforma no debe leerse únicamente como un endurecimiento punitivo. En el marco de la pacificación del país, la pena de prisión perpetua revisable actúa como un mecanismo de incapacitación definitiva para quienes han demostrado una desadaptación absoluta, pero manteniendo la «cláusula de revisión» que exige el respeto a la dignidad humana. El presidente ha logrado algo que parecía imposible antes de marzo de 2026: romper el techo de de los 60 años para garantizar que aquellos que cometieron las peores atrocidades no vuelvan a caminar por las calles salvadoreñas, no se vuelvan a ver sus rostros, a menos que una revisión judicial y técnica exhaustiva demuestre con técnicas científicas su modificación en la peligrosidad y pronóstico favorable para obtener el régimen de libertad controlada. No es cierto que había prisión perpetua antes de marzo 2026 en El Salvador por cientos de años en una condena y agotadas todas las instancias judiciales.

    El presidente  Nayib Bukele ha redefinido el concepto de justicia en la región. El Salvador ya no es el país de la impunidad ni el de las penas cortas para los delitos más graves; es ahora un Estado que, por medio de su gobierno, con la Constitución en la mano, leyes secundarias y especiales adapatadas y la seguridad como bandera, aplica la máxima firmeza permitida por la razón jurídica moderna. La pacificación ha encontrado su ancla legal y permanente.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor en Criminología/ Doctorante en Justicia Criminal / @jricardososa

  • Colombia, en la disyuntiva

    Colombia, en la disyuntiva

    El último dictador que padeció Colombia fue el general Gustavo Rojas Pinilla, uno de los pocos mandatarios en la historia que renunció al poder, 1957, iniciándose así un proceso hacia la alternabilidad democrática que, a pesar de las imperfecciones, sitúa al país entre las naciones decanas, solo después de Costa Rica, que efectúan elecciones generales periódicas, plurales y secretas.

    Una información muy interesante, de los tres países que salieron de regímenes de fuerza en los años finales de la década del cincuenta del pasado siglo, Colombia, Venezuela y Cuba, solo el primero ha sido capaz de sostener la convivencia democrática gracias a que sus instituciones y la población, han logrado controlar las ínfulas dictatoriales de más de un caudillo.

    Cierto que Colombia no es la república más estable ni donde más se respetan los patrones de la justicia, además, ha padecido una subversión política de proporciones épicas y lo que probablemente es peor, sufre como ningún otro el flagelo del narcotráfico, con todo lo que se deriva de esa actividad, factores que influyen negativamente en la paz social, obstaculizan el progreso y se prestan como caldo de cultivo para una ingobernabilidad sistémica.

    Sin embargo, sus lideres políticos han honrado los compromisos electorales. La población ha tenido la oportunidad de elegir a sus gobernantes, de equivocarse o atinar en su elección; beneficio que el pueblo venezolano perdió en 1998 cuando votó por Hugo Chávez como presidente, a pesar de sus antecedentes golpistas, de sujeto que no respetaba la democracia. De igual forma, los cubanos vitorearon en las calles a Fidel Castro, creyendo en una renovada epifanía.

    Los golpistas y los conspiradores de oficio en una sociedad que respeta la alternabilidad electoral no creen en la libertad de elección. Quienes recurren a la violencia para alcanzar el poder en una sociedad plural en la que rige la democracia, la peor forma de gobierno con excepción de todas las demás, de acuerdo a Winston Churchill, si llegan al poder, es muy probable que pretendan perpetuarse en él.

    Abordo este tema porque Colombia el próximo mes de mayo se juega su futuro sin encontrarse en el dilema shakesperiano de votar o no votar, tienen que votar porque de no hacerlo puede resultar electo quien menos represente la voluntad popular.

    El voto es un serio compromiso. Es un ejercicio cívico que nos garantiza la libertad y el respeto a nuestros derechos si acertamos, por el contrario, equivocarse, sea por pereza o pura indolencia, puede transformar nuestras vidas en un infierno.

    Todas las elecciones son importantes, pero algunas pueden ser más trascedentes que otras y este es el caso de los comicios colombianos. Los chilenos recientemente se encontraron en una encrucijada similar, debían elegir entre un candidato de derecha, José Antonio Kast o la comunista Jeannette Jara, en mi opinión, tomaron el mejor camino porque considero que las experiencias comunistas y socialistas han sido rotundos fracasos que inevitablemente conduce a sus propios electores a la perdida de derecho y a la miseria más despiadada.

    Los candidatos de mayores opciones en los próximos comicios colombianos representan opciones muy opuestas.

    Iván Cepeda, figura de la izquierda política, representa el Pacto Histórico, una agrupación que llevo a la presidencia a Gustavo Petro, que según los colombianos que conozco y lo que he leído, ha gobernado desastrosamente.

    Cepeda, senador de la República que  sirvió, 2012, como facilitador del Acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) suscrito por las partes en el 2016, propone impulsar una transformación económica y social profunda.

    Otro aspirante es Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, situado a la derecha, abogado, empresario y político, fundador del movimiento Defensores de la Patria, ha expresado su respaldo al libre mercado y su firme compromiso con restablecer la seguridad publica entre otras propuestas.

    Según las encuestas hay un tercer candidato de relevancia, la abogada y senadora Paloma Susana Valencia Laserna, que representará en los comicios al Centro Democrático que lidera el expresidente Alvaro Uribe Vélez, siendo de los tres aspirantes más importantes la que representa el centro del espectro político nacional.

    Sin dudas son candidatos que representa visiones políticas y hasta ideológicas muy opuestas. Personas competentes y al parecer capaces, lo que hace más complicada la tarea del electorado colombiano.

    *Pedro Corzo es periodista cubano

     

  • El poder de la oración sana a los enfermos

    El poder de la oración sana a los enfermos

    A veces Dios nos brinda avisos. Con mi esposa teníamos un viaje para España; yo iba a un congreso en la Universidad de Sevilla; sin embargo, un día antes, ella fue ingresada de emergencia en el ISSS. Ese fue el aviso definitivo para no viajar. Algo peor hubiese sucedido en esa travesía. No hay duda que Dios nos manda avisos. Se necesitaba sacar el pasaporte, pero mi esposa no tiene huellas dactilares. Tuvimos que llevar la orden de un dermatólogo, así le dieron el pasaporte. Luego, teníamos que tener el pasaporte mexicano y nos lo negaron. Ese fue el otro aviso; tuvimos que cambiar la ruta de vuelo. Los pasajes y el hotel en donde nos hospedaríamos ya lo teníamos comprados.

    Yo, acongojado, fui al Santísimo que está ubicado en San José de La Montaña, he llorado, he pedido con fe a Jesucristo para verle alegres sus ojitos a mi esposa. Me han dicho que es importante mantener la fe y que la oración es una fuente de sanación. Mis hijas han rezado el Santo Rosario.

    Todos nos afligimos, hemos orado junto con muchas personas que lo han hecho en redes sociales. Quiero comentar algo que me sucedió, que, desde mi punto de vista, es espiritual. Estaba tomando mi café solo, la silla de al lado la saqué. Llega el mesero (Franklin) del Pollo Campero de La Campana y me dice: “Acá estaba una señora de piel blanca con usted”, yo le dije que andaba solo. El mesero insistió y me dijo que vio a una señora a la par mía comiendo. Yo le dije que tengo a mi esposa en el hospital, que no se preocupará. El mesero me comentó que nunca le había pasado algo así. Luego, llega mi prima con su hijo y le preguntó lo mismo al mesero y él le rectificó lo sucedido. ¿Ustedes qué opinan amigos lectores?

    El poder de la oración para los enfermos. En esta Semana Santa mi familia ha vivido un vía crucis, hemos estado orando por la salud de Carolina Villatoro de López. Les doy gracias a todos, por este medio de comunicación, por las oraciones hacia mi esposa. Desde muchas partes del mundo me han mandado mensajes en redes sociales para que pronto sane ella. He comprobado que la oración tiene poder. No es importante el tipo de religión de donde emanen las oraciones. Le he leído en el hospital cada oración a mi esposa. Cuando se clama a Dios con fe las enfermedades se disuelven.

    El Domingo de Ramos le traje un ramito a mi esposa. Ella dice que está fuerte, agarrada de las manos del Señor. Ella se sintió alegre, su sonrisa hizo que mi alma se contentara. Fue un aviso que pronto estará en casa. Mi amada Carolina, pronto los cafetales echarán flor, sé que a usted le gusta disfrutar ese espectáculo. Los trabajos jurídicos le esperan (casamientos, herencias, casos penales, etc.). Alguna universidad la seguirá contratando para que imparta asignaturas, especialmente Derecho Penitenciario. Nuestras hijas la recibirán con flores en casa. Dios sabe que aún hay muchas cosas que usted debe disfrutar, como ver a sus nietos.

    En los hospitales se escucha a personas murmurando, sufriendo, gritando del dolor. Los familiares oran pidiendo un milagro de sanación a Dios. Se observa a pacientes más graves que a otros. Las miradas de los que yacen en las camas anhelan estar en su casa. Esa realidad acongoja al más fuerte. De repente, anuncian que un paciente ha fallecido. Uno se pone a pensar tantas cosas. Por esa razón, muchos seres humanos no logran digerir toda esa realidad.

    Señor Jesucristo, no hay día ni horario para darte las gracias por los alimentos, la familia, por la salud, por el trabajo, por todo… En todo momento te alabo. Enséñame cada día a lavar mi alma y mi cuerpo. Guía mis pasos por el sendero del bien. Te pido con todo corazón que sanes el corazón de mi esposa, sus pulmones y riñones.  Aquí estaré, como atalaya, esperando que mi esposa salga del hospital sana. Amén.

    *Fidel López Eguizábal, Docente investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Paz en la tierra y poesía en las alturas

    Paz en la tierra y poesía en las alturas

    La calma que Jesús nos confiere en este meditativo tiempo de Semana Santa no sigue los cauces del mundo, que piensan obtenerla por la fuerza del poder, con las conquistas e imposiciones dominadoras, haciendo valer los intereses opresores en lugar del espíritu donante. Son dos modalidades, tan distintas como distantes; la del Señor sustentada en el camino de la mansedumbre y la de la cruz, de la que todos debemos hacernos cargo, aunque tampoco sea fácil de acogerla por nuestros intereses mundanos; y, la otra, aquella que nos ofrecen los opulentos, basada en la supremacía, que después suele reconducirnos al odio y a la traición entre sí, con la consabida amargura en el alma, dejándonos fuera de vocablo coherente, entre lo que decimos y luego obramos, sin apenas sonrisa alguna.

    Por cierto, a poco que ahondemos en la verdadera fiesta armónica divina, nos daremos cuenta que tenemos que desarmarnos, a la luz de las alegorías místicas del Evangelio, que son el espíritu contemplativo orante, la ternura en vez del temor y el castigo, el perdón y el amor gratuito al prójimo que debe costarnos, para que sea auténtico. Sin duda, es así como se lleva la alianza de las alturas a estas bajuras, con un sentido inequívoco de lo que está bien y lo que está mal, sostenida con una visión basada en el afecto, la moralidad y la acción colectiva. Sea como fuere, la mejor cognición es trabajar fusionados, con lenguajes de tolerancia y de respeto mutuo, que promuevan el atenderse y el entenderse, bajo el cultivo de la empatía, que es lo que aviva la mano extendida y el pulso compartido.

    Desde luego, para que nos cohabite el acuerdo en la tierra y el verso en los cielos, se requiere que pasemos de la codicia que llevamos mar adentro a la caridad que nos hace libres, subrayando el poder de la reflexión ética y la acción compasiva a la hora de abordar los retos actuales. Lo sustancial es dejar que tomen valor y valía comportamientos y modos de vivir enfocados al respeto por la vida, los seres humanos y sus derechos. Por tanto, nadie debería perder la existencia jamás, por ponerse al servicio de la concordia. El rechazo de la violencia en todas sus formas, el reconocimiento de la igualdad de derechos, la adhesión a los principios de democracia, libertad, justicia, desarrollo para todos, aceptando las diferencias, será un modo de fortalecernos para la unión y la unidad.

    Es precisamente esta comunión de tactos, lo que nos aleja de las contiendas, para conciliarnos bajo el paraguas de la fraternidad, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el horizonte del diálogo y la diplomacia. Si las gentes no se sienten seguras, debido a este aluvión de absurdas hostilidades como lo que está sucediendo ahora en multitud de rincones, va a ser muy difícil que la cercanía se produzca; y, por ende, tampoco puede haber comercio global, del que dependen todas las economías. Hoy más que nunca, nos hace falta pues, continuar trabajando juntos a fin de que la dinámica del amor fraternal se convierta en el itinerario común de todos; a fin, de que nadie sea visto como un extraño o una amenaza, sino que sea reconocido como un aliado.

    Necesitamos enhebrar latidos que nos reconduzcan, dejando de fabricar artefactos. Pongamos de relieve, cada cual consigo mismo, el papel fundamental de la conciencia como fuerza orientadora para lograr abrazar el verso de la savia y poder tejer esos poemas vivientes del que todos, formamos parte y somos miembros. Nuestra esperanza, sin duda, está en tener los pies en la tierra; pero el corazón en el manto celeste, que es donde anida la claridad de lo armónico para poder discernir. Se trata de custodiarnos y de hacer crecer la vocación en una vía constante de conversión y de renovada fidelidad a los derechos humanos, comprometiéndonos a asistirnos unos a otros. Recordemos que, algo tan vital como el pan de cada día es la paz, sin la cual el mismo pan nos resulta molesto.

     

  • Cadena perpetua a la niñez y adolescencia

    Cadena perpetua a la niñez y adolescencia

    El Salvador está en proceso de reformar normativas secundarias para habilitar la pena de cadena perpetua. Esta cadena perpetua comenzaría desde los 12 años. La experiencia en otras partes del mundo, como en los Estados Unidos, demuestra que las sentencias severas no se traducen automáticamente en menos crimen.

    Las tasas de seguridad históricas ahora se logran sin recurrir a la cadena perpetua, quizás demostrando que el éxito a menudo depende del control territorial y la eficiencia del sistema, no de la duración de la sentencia. Cualquier reforma de este tipo deja al Estado en desventaja respecto a la Convención sobre los Derechos del Niño. Por ejemplo, el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Mendoza y otros vs. Argentina (2013) es el precedente principal en la región sobre este tema; la Corte determinó que las sentencias de cadena perpetua son incompatibles con la Convención Americana (Art. 5.6), que establece que las sentencias deben ser exclusivamente para el propósito de la reforma y readaptación social. Una sentencia de cadena perpetua asume que los niños y adolescentes son incapaces de cambiar, lo cual es contrario a la ley.

    La educación y la prevención, pilares que se fortalecen ya a través de la reconstrucción de escuelas y el suministro de herramientas tecnológicas como tablets y computadoras, deben seguir siendo el núcleo del enfoque de El Salvador. El Estado está abordando directamente las causas raíz que pueden llevar a los niños y adolescentes al crimen, con becas universitarias y mejores condiciones de aprendizaje. Aunque en el país argumenten que al revisar la sentencia de cadena perpetua se elimina la pena de la prohibición de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), es importante considerar que cualquier pena que no tenga una fecha de finalización clara y corta desde el inicio es contraria al interés superior del niño.

    Los países con sentencias equivalentes no han logrado eliminar el crimen solo por la severidad, y El Salvador ha demostrado que se puede lograr un mayor nivel de seguridad con las herramientas actuales. Además, provocaría conflicto con los tratados internacionales de derechos humanos para los niños y adolescentes, aumentar las sentencias impuestas a ellos no aborda ni reduce la tasa de resocialización; les niega las oportunidades de reintegrarse debido a la precariedad que enfrentan. Y como sociedad, debemos hacer un esfuerzo para identificar esos factores de riesgo y abordarlos. Si las tasas de criminalidad han caído lo suficiente como para que no se necesiten medidas adicionales para frenar y prevenir eso, entonces sentenciar a cadena perpetua sería simplemente una violación a los derechos fundamentales, sin generar ningún beneficio real para la seguridad pública.

    La propuesta de cadena perpetua desde los 12 años es una reforma absolutamente innecesaria. En lugar de avanzar en la resocialización, estas sentencias refuerzan el estigma y excluyen cualquier posibilidad de reintegración, en contravención del propósito educativo que debería sustentar la justicia para la niñez y adolescencia.

  • Época para reflexionar y fortalecer la fe cristiana

    Época para reflexionar y fortalecer la fe cristiana

    Cada ser humano, al margen de su raza o cualquier otra condición, es un templo y todos fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, es decir como criaturas de la existencia tenemos cualidades divinas que nos hacen diferentes al resto de la creación.

    Nuestra semejanza se basa en la espiritualidad y moralidad, donde se refleja el carácter divino. Todos somos hijos de Dios, un Dios pletórico de bondad, amor al prójimo, misericordia y omnipotencia infinita. Tanto es su amor por los seres humanos que mando a su hijo unigénito a que nos trajera el mensaje de la salvación eterna y que sufriera el sacrificio de la pasión y la crucifixión para lavar los pecados de todo aquel que por fe este convencido que Jesucristo es el camino de la salvación eterna.

    En la Biblia Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” La humanidad fue testigo de su sacrificio, pero también de su resurrección, que fue la concreción de su divinidad. Jesús, el hijo de Dios, cumplió su promesa y con ello validó su mensaje de salvación hacia la vida eterna a través de la fe y las obras o acciones que sean bonancibles para la humanidad.

    Nadie sabe la fecha exacta de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, pero la historia registra que la pasión, muerte y resurrección de Jesús tiene su origen en el siglo II d.C. basada en los relatos del Nuevo Testamento.

    La conmemoración se deriva de la pascua, celebrando la liberación espiritual, y evolucionó de reuniones íntimas a una festividad pública, consolidándose con el Concilio de Nicea en el 325 d.C. Por derivarse de la Pascua Judía no tiene una fecha fija. En el referido concilio se estableció la celebración el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera para separarla de la Pascua judía.

    La Pascua judía es una festividad fundamental que celebra la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto hace más de 3000 años, conmemorando el Éxodo narrado en la Biblia. Se celebra durante siete u ocho días en primavera (marzo-abril) e incluye tradiciones familiares.

    Por supuesto que la Semana Santa es una celebración pagana. pero es muy simbólica y nos permite a los cristianos fortalecer la fe y motivar la espiritualidad de nuestras vidas, sabiendo que hay una promesa de vida eterna y un caminode fe y esperanza de salvación que nos lleva hacia ella.

    Todos los días, especialmente en Semana Santa debemos reflexionar sobre el mensaje cristiano y permitir que Jesús resucite entre nosotros, Más que un templo, Jesús es amor yobras de bien. Lo ideal es acompañar alguna procesión o un acto simbólico sobre la vida, la pasión, muerte y resurrección, pero es mucho mejor una obra o una acción desinteresada hecha con amor y humildad hacia el prójimo.

    En América Latina y muchos países cristianos, la población trabajadora sale de vacaciones y muchos aprovechan para hacer turismo, para pasar en casa con sus seres queridos o simplemente descansar. Eso está bien, pero la ocasión es propicia para reflexionar sobre nuestra espiritualidad y nuestra relación con nuestros prójimos y con Dios.

    Dios agradecerá de mejor manera a quien le da comida al hambriento, abrigo al desnudo y techo al pordiosero, que a quien hace una sentada frente al altar. Aunque obviamente una sentada frente altar tiene un gran valor y una enorme recompensa si se hace con fe buscando la fortaleza espiritual, que nos haga mejores personas de cara a la sociedad.

    A Dios hay que agradecerle por su bondad, misericordia e infinito amor todos los días. Ese agradecimiento en el alma y corazón debe concretizarse con acciones buenas hacia nuestros semejantes. Jesús se sacrificó por la humanidad y para allanarnos el camino a la salvación. Y eso es lo que conmemoramos en la Semana Santa. Es una fiesta pagana, sí, pero nos viene a reconfortar y avivar nuestra fe. Gracias Jesús, porque con tu sacrificio se fortaleció la esperanza de una vida eterna a través de la bondad y la fe. Amén Señor.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

  • Pueblos crucificados

    Pueblos crucificados

    Siendo director del Centro Monseñor Romero, perteneciente a la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), el jesuita Jon Sobrino  publicó en la revista Estudios Centroamericanos del primer trimestre del 2012 un texto reelaborado cuyas ideas fundamentales –según su autor– las expuso durante la conmemoración del sexagésimo tercer aniversario del día en el cual la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En el evento referido , organizado por el instituto especializado en la materia y parte de dicha casa de estudios superiores, se contó con la presencia y participación de víctimas de violaciones de sus derechos humanos. Este teólogo nacido en España pero salvadoreño por opción, título así su artículo: “El pueblo crucificado”. Ensayo con ocasión de los aniversarios de la UCA y El Mozote.

    De entrada citó a Pedro Arrupe, quien fuera prepósito general de la Compañía de Jesús de 1965 a 1983; también a Ignacio Ellacuría, mártir de la UCA, y a Jean Ziegler quien es actual vicepresidente del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y catedrático en las universidades de Ginebra y la Sorbona. El primero afirmó, en 1976, que el mundo estaba “enfermo”; el segundo, diez días antes de ser masacrado por integrantes del ejército salvadoreño el 16 de noviembre de 1989, sostuvo al momento de recibir el Premio Alfonso Comín que la civilización estaba “gravemente enferma”; el tercero ha asegurado que está “amenazada de muerte” y ha condenado el hambre, calificándolo como un “arma de destrucción masiva”.

    Y al día de hoy, ¿cómo podríamos calificar la civilización? Es más, ¿aún podemos llamarla civilización, cuando vemos en diversas partes del mundo escenas de una barbarie inaceptable y ‒por tanto‒ de un derroche descarado de atrocidades?; ¿cuándo el genocidio del Israel de Netanyahu asola Palestina?; ¿cuando este criminal junto a las fuerzas del imperio yanqui se ensañan con casi dos centenares de niñas escolares en Irán?; ¿cuando esa misma potencia imperial y su decadente conducción aprietan impúdicamente las tuercas del bloqueo contra Cuba, sin importar el daño que le causan aún más a su pueblo?; ¿cuando el conflicto armado ucrano-ruso ya superó los cuatro años?; ¿cuándo la Organización Mundial por la Paz reporta más de 52 conflictos activos en el planeta?; ¿cuándo, además, la biodiversidad de este la están devastando?

    Precisamente relacionado con esto último situémonos en nuestro país, donde desde diciembre del 2024 se aprobó una Ley general de minería metálica con todo y sus consecuencias negativas para nuestras mayorías populares que en gran número habitan un territorio pequeño, atravesado por el río más caudaloso existente en el mismo y cuya contaminación se incrementará. También hay que considerar la situación económica y social de estas, marcada por altos índices de subempleo e informalidad; el deterioro de un sistema de salud que nunca ha sido el mejor, pero que actualmente se ha visto más afectado por los despidos al interior del mismo; no existe autosuficiencia alimentaria, lo que hace dependiente a El Salvador de sus vecinos en lo más elemental para su supervivencia; en teoría, se tiene canasta básica alimentaria más baja de Centroamérica, pero en esta se incluyen menos productos que en los otros países y no ha sido actualizada desde hace más de cuatro décadas…

    Y qué decir cuando vemos a las familias de las víctimas inocentes del régimen de excepción, clamar por un debido proceso para sus seres queridos y llorar a quienes de estos mueren en prisión. Más allá del eufemismo insultante al llamarlos “daños colaterales”, ¿no son estas personas parte del pueblo crucificado salvadoreño? De ahí la pertinencia del título con el que Sobrino etiquetó su escrito, rememorando algunas de las palabras pronunciadas por el cuarto arzobispo de San Salvador durante su homilía del 19 de marzo de 1978. “Sentimos en el Cristo de los brazos abiertos y crucificados, al pueblo crucificado”. Eso dijo entonces monseñor Óscar Arnulfo Romero. Pero aclaró que su prédica de ese Domingo de Ramos, no era la de un “conformismo”; ojo: el pastor no le estaba pidiendo a su rebaño ser pasivo.

    Al contrario. En su Tercera carta pastoral expresó su apoyo al derecho humano de asociación, “sobre todo cuando en las circunstancias del país se considera la ‘organización popular’ como uno de los medios más importantes para la implantación de la justicia”. En consonancia con nuestro santo, una de las lecciones más importantes que nos deja la historia de las luchas populares en nuestro país ‒en el afán por dejar de ser un pueblo crucificado‒ es que estas deben partir de la organización desde el abajo y el adentro de nuestras mayorías populares.

  • ​La libertad empezó por los pies

    ​La libertad empezó por los pies

    En las últimas semanas hemos presenciado una sincronía que invita a la reflexión. Primero, informes locales como el de Cristosal; luego, la audiencia temática en la CIDH con el informe del grupo de expertos; y ahora, el Democracy Report 2026 de Suecia, que compara la situación del país con un golpe militar. Es evidente que esta coordinación de entregas no es al azar, pero es aún más evidente que este despliegue revela la desconexión de ciertos actores y el grave error de una oposición que no entiende a la población. Esto explica por qué, incluso luego de siete años, no logran ganar el corazón del votante.

    ​Mientras los organismos internacionales se centran en la «erosión institucional» en términos meramente académicos, olvidan que, para el imaginario colectivo, su libertad no nació en una sentencia emitida en una oficina judicial, sino por los pies: para estas poblaciones, su derecho a caminar por su barrio sin el permiso de un criminal es la verdadera libertad.

    ​El gran error de la sociedad civil y los partidos de oposición ha sido atrincherarse en la defensa de una institucionalidad que, en la práctica —entiendan—, nunca le sirvió a la gente que vivía en zozobra bajo el dominio total de las pandillas.

    ​Esa «independencia de poderes» que desde la academia señalamos como perdida, fue la misma que permitió que la violencia se normalizara mientras las instituciones miraban hacia otro lado. Intentar convencer a la población de que esa estructura que les falló es el ideal al que deben volver es un ejercicio inútil. Para el ciudadano de a pie, esa institucionalidad no fue un refugio; ni siquiera sabían que existía porque nunca les enseñaron a ejercer sus derechos. Los salvadoreños se quedaron solos frente al crimen mientras los burócratas celebraban subir un par de puntos en las mediciones internacionales de democracia.

    ​Sé con certeza que la marcada soberbia intelectual de ciertos actores les hace creer que cualquiera que los critique es un enemigo. Siguen sin comprender que ese manejo desde un pedestal, regañando a la gente por sus decisiones, es un error estratégico. No se dan cuenta de que tratarlos como ignorantes, solo porque no están dispuestos a sacrificar su paz actual por conceptos jurídicos abstractos, los aleja cada vez más.

    ​Llevo varios años diciéndoles que, mientras el lenguaje de la oposición sea decirle al ciudadano que es «tonto» por preferir su seguridad física, lo único que están haciendo es clavarse una daga en el pecho. No se puede representar ni pedir el voto a la gente a la que se mira con desprecio.

    ​Este manejo coordinado de informes, con una narrativa que parece priorizar los derechos de quienes antes aterrorizaban comunidades, los está dejando marcados con la etiqueta de «libérenlos ya». Lejos de debilitar al poder actual, esta manera de comunicar solo está consolidando a quienes hoy gobiernan, convirtiéndose en el mejor movilizador del voto oficialista de cara al 2027.

    ​Si queremos hablar con la gente y explicar qué es la democracia real, debemos entender que la seguridad es el derecho supremo. Instalado en la mente de las personas —ya sea por publicidad, luces LED o cualquier otra cosa—, es algo que no van a entregar. Atacar el modelo actual desde la soberbia, sin ofrecer una alternativa que garantice que no habrá un paso atrás hacia la violencia, es ignorar a las otras víctimas: las de las pandillas.

    ​El análisis de expertos, comisionados internacionales y tanques de pensamiento no hará incidencia en las elecciones de 2027 a menos que logren entender que, en este país, la libertad empezó por los pies. Nadie va a renunciar a su derecho a caminar solo porque un informe en inglés diga que, «técnicamente», el pasado institucional era mejor.

  • Proyección tasa de homicidios El Salvador para el año 2026 

    Proyección tasa de homicidios El Salvador para el año 2026 

    Mi amado país El Salvador finalizó el año 2025 como el país con la menor tasa de violencia homicida en el continente americano con 1.3 homicidios por cada 100,000 habitantes, posición que mantiene desde hace dos años, nuestra bandera está en la cima como el país donde la violencia homicida tiene niveles de tolerable  de acuerdo con parámetros criminológicos mundiales, por supuesto que no es suficiente,  pero estos homicidios fueron mayoritariamente por violencia intrafamiliar y violencia social, intolerancia, ya no por pandillas criminales o atribuidos a delincuencia en general. No quiere decir que no existen homicidios o que nuestra sociedad no mantiene niveles elevados de violencia entre sus más próximos.

    Cada primero de abril de todos los años, en el presente siglo desarrollo este ejercicio criminológico prospectivo sobre cómo puede finalizar la tasa de homicidios en el presente año a falta de nueve meses, y finalizado el primer trimestre del año 2026, un año más queda por escrito dicho trabajo, utilizando la ciencia de la criminología, las ciencias forenses, la ciencia de datos y mi experiencia, puedo establecer mi primera proyección sobre la tasa de violencia homicida para el presente año 2026, la cual de mantenerse las condiciones y tendencias de los datos sobre homicidios intencionales El Salvador puede finalizar el presente año con un dato de entre 48 y 80 homicidios intencionales, para una tasa que puede oscilar entre 0.8 y 1.3 homicidios por cada 100,000 habitantes, estos son los posibles rangos. Lo cual representa una nueva disminución en el comparativo interanual, y significa que El Salvador puede quebrar un nuevo registro en positivo en 205 años de República.

    Por primera vez El Salvador cerraría un año con una tasa menor a 1.0, con un dato menor a tres cifras por segundo año consecutivo. Estos datos son proyecciones, estimaciones para lo cual además de las fórmulas e indicadores criminológicos, utilizo técnica de estudio prospectivo y posibles escenarios, dentro de los cuales la evidencia por medio del dato país es relevante, así como la experiencia y vivencia de más de 20 años desarrollando este trabajo sin fallar en la proyección a la fecha y como un ejercicio que ningún otro criminólogo hace público, es decir que no se arriesgan en el continente americano efectuarlo con nueve meses de anticipación, ni un dato, ya no digamos los dos.

    Una proyección es eso, nos es de gran utilidad en la criminología, para tomarle el pulso a un país, a una región o a un continente, desarrollar comparativos y sobre todo insumos para las políticas criminales, políticas públicas de seguridad y del sector de justicia. Faltan 275 días para que finalice el conteo y estadísticas de homicidios, una vez más desarrollo este ejercicio con la confianza en las enseñanzas de la ciencia criminológica que es una disciplina con método científico, multi e interdisciplinaria, que dispone de evidencia empírica para desarrollar un trabajo técnico científico.

    Los estudios prospectivos, escenarios y de data son una especialidad en la criminología y les sirven a los tomadores de decisión en el mundo para mantener o hacer cambios en el rumbo de las políticas de una nación. Reconozco y destaco sobre toda ciencia, la gracia y el favor de Dios en mi vida, ya que es únicamente Él quien proporciona la sabiduría y entendimiento. Declaro año favorable y bendecido en El Salvador en el indicador más utilizado en el mundo para medir el nivel de criminalidad. El 2026 es un año de nuevas oportunidades para usted, para mí, para mi familia y amigos, para nuestro país si creemos y tenemos Fe en Jesucristo.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y máster en Criminología / Doctorante en Justicia Criminal  

  • Las guerras no construyen

    Las guerras no construyen

    Es una obviedad que las guerras no construyen, pero es necesario recalcarlo, porque la retórica militarista que en este momento se ha posado sobre el mundo quisiera que se creyera lo contrario.

    El vocero principal de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Donald Trump, ha perdido toda credibilidad. Ya parece la Chimoltrufia: un día dice sí y otro no.

    Pero más allá de ese juego verbal, típico del vendedor de baratijas, se puede apreciar la banalidad del mal (expresión acuñada por Hannah Arendt, al presenciar el juicio del nazi Adolf Eichmann, en Jerusalén el año 1961). Trump habla de destruir esto y lo otro si el gobierno iraní no acata sus dictados.

    Lo que parecía una ‘victoria fácil’, dada la superioridad tecnológica de Estados Unidos e Israel, está creando un escenario que complica una porción importante del planeta.

    Porque no es solo el paso del petróleo por el estrecho de Ormuz, que Irán custodia. Es que cada día que pasa el precio del petróleo sube unos puntos más. Y lo seguirá haciendo incluso si las tropas norteamericanas asaltaran por tierra algún punto de Irán. Y es la economía global la que ya está recibiendo el impacto de esto.

    Esta insensata guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán en realidad tiene más propósitos que aplastar a Irán. Sin duda que acabar con el régimen iraní es uno de esos propósitos. Pero ‘there are more things’:

    a) Ampliar el área de operaciones y de la ocupación de territorio por parte de Israel (la réplica de lo que hizo en Gaza es lo que están materializando los halcones israelíes en el sur de Líbano).

    b) Poner en acto la potencia militar norteamericana en la vitrina mundial en un esfuerzo de intimidación general, para que nadie mueva un dedo frente a sus desmanes.

    c) Dinamizar la industria de guerra, puesto que el mayor productor y exportador de armas del mundo, es decir, Estados Unidos, que alcanza el 43% de las exportaciones mundiales necesita ‘mover sus inventarios’ (¡esto no va de democracia, de paz ni de nada de eso, se trata del puro negocio mundial de las armas!) y eso lo saben muy bien las mayores empresas productoras de armas del mundo (que, no por casualidad, son norteamericanas: Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Raytheon y General Dynamics).

    Como Trump y su séquito son neófitos en esto de la guerra (y no han leído a Sun Tzu) no logran ponderar que ese descomunal despliegue militar sobre Irán traerá consecuencias graves para Estados Unidos, dentro y fuera de su país.

    Lo de la eyección de Maduro en Venezuela, en enero pasado, fue una nada comparado con los recursos que está comprometiendo en Irán. La apuesta es alta, el tiempo sigue discurriendo y no hay resolución definitiva. Estados Unidos e Israel le han ganado la guerra a Irán, sí, pero eso no quiere decir que el vencedor no acarreará con costos ni secuelas.

    Trump no le hace caso al papa León XIV para que cese la guerra. Ni a Xi Jinping que en solitario ya dijo que China exigía el cese de hostilidades. Putin no ha dicho nada ni se le podría tomar en serio porque ha metido a Rusia en un atolladero en la guerra contra Ucrania. ¿Por qué tendría Trump que atender la propuesta de 5 puntos que acaban de lanzar Pakistán y China?

    Pakistán comparte frontera por centenares de kilómetros con Irán, y la mayor población chiita del mundo, fuera de Irán, está en Pakistán. Además, la economía pakistaní está de algún modo atada a los países del golfo Pérsico.

    China es el más grande comprador de petróleo de Irán.

    Es decir, esa guerra loca de Estados Unidos e Israel contra Irán ha comenzado a mover piezas de la geopolítica mundial: la Unión Europea (con España a la cabeza) se han desmarcado de esa guerra, los aliados árabes de Estados Unidos (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos…) están como estatuas de sal porque son objeto de los ataques iraníes y ahora China y Pakistán intentan salirle al paso al escalamiento de la guerra.

    Y en el campo interno, la activación de nuevo de las manifestaciones de No Kings en todos los rincones de Estados Unidos meten presión a esta administración Trump que pareciera haber engullido al Partido Republicano y que en noviembre deberá pasar una prueba de fuego.

    Dijo Sun Tzu: ‘Hay senderos que no deben ser recorridos, ejércitos que no deben ser atacados, fortificaciones que no deben ser sitiadas, terrenos que no deben ser disputados, y órdenes del soberano que no deben ser obedecidas’.