Categoría: Opinión

  • La verdadera historia del litigio entre Cuba y Estados Unidos.

    La verdadera historia del litigio entre Cuba y Estados Unidos.

    Los aliados y voceros del castrismo como dignos discípulos de Joseph Goebbels recurren a todas las medias verdades posibles para identificar a la nación cubana con el totalitarismo castrista, mientras, tratan de presentar a la Isla como una víctima inocente de los grandes poderes, en particular Estados Unidos.

    Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, como cualquier otra, han estado signadas en ocasiones por posiciones contrapuestas en bases a los intereses de cada estado, pero el pueblo cubano, mayoritariamente, ha profesado simpatías a la potencia del norte, tanto, que no han faltado partidarios de la anexión, como tampoco han estado ausentes los enemigos acérrimos de lo que la Union americana representa.

    Por supuesto que más de un gobierno estadounidense ha pretendido convertir a Cuba en un protectorado como sucedió con la imposición de la Enmienda Platt, 1902, pero también más de un líder político cubano ha disfrutado involucrar en los conflictos domésticos de la Isla a terceras naciones como hizo Don Tomas Estrada Palma,1906, al procurar la intervención estadounidense ordenada por Theodore Roosevelt o cuando Fidel Castro, ávido de poder, 1962, transformó a nuestro país en el portaviones soviético en el Caribe y base de espionaje del Kremlin.

    Sobra decir que entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos las diferencias no han faltado, pero esas discrepancias nunca terminaron con la amistad, salvo cuando Fidel Castro tomó el poder por medio de la violencia imponiendo sus frustraciones y odios hasta destruir la Republica y hacer de Washington su enemigo número uno.

    Debemos tener presente que Fidel Castro desde el campamento de Las Mercedes, en la propia Sierra Maestra, el 5 de junio de 1958, 6 meses antes del triunfo de la insurrección, le escribió a su colaboradora más cercana de la época, la señora Celia Sánchez, “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos, agregando, que ese sería su verdadero destino”.

    Ninguna persona con un mínimo de conocimiento puede negar que las relaciones entre ambos países han sido muy difíciles y en más de una ocasión al borde de un conflicto abierto, como cuando Estados Unidos organizó la expedición de la Brigada 2506 a Cuba en 1961 o por Fidel Castro subvertir durante décadas el orden político en todo el hemisferio americano, respaldando grupos guerrilleros y facciones terroristas, además de apoyar a supuestos revolucionarios involucrados en introducir estupefacientes en territorio estadounidense.

    El estado castrista jamás ha sido una pacifica paloma en sus relaciones con Estados Unidos como pretenden presentarlo sus aliados y voceros. Antes de que Washington ordenara la primera acción contra el castrismo, La Habana, bajo el dominio de los hermanos Castro, organizó cuatro expediciones armadas contra otros tantos países del Caribe, incluida Panamá, de gran relevancia para la Casa Blanca por ser la sede del canal.

    En poco más de un año el estado castrista confiscó la mayoría de los bienes estadounidenses en la Isla sin compensación económica y abrió las puertas a la extinta Union Soviética, mientras, estrechaba su alianza con el Partido Socialista Popular, títeres del Kremlin en La Habana y en menos de tres años, desplazaba misiles con capacidad nuclear y solicitaba a Nikita Jruschev que lanzara cohetes a Nueva York.

    Decir que Washington aceptó el castrismo desde el primer momento, seria una rotunda mentira, como lo es afirmar que las acciones de Fidel y Raul Castro era actos soberanos, cuando en realidad sus gestiones estaban inspiradas en un odio visceral a la potencia del norte, de ahí, que desarrollaran una intensa campaña de adoctrinamiento al interior del pueblo cubano contra Estados Unidos, similar a la que Adolfo Hitler instrumentó contra los judíos.

    Evidentemente Hitler tuvo más éxito en su empeño de odiador que Fidel Castro. En la actualidad, un número notable de cubanos sienten hacia este país una profunda devoción, lo que origina en muchos de nosotros preocupación de que el rotundo fracaso del totalitarismo conduzca a la mayoría de la población insular a tratar de caer como manzana madura en los vergeles estadounidenses, un sueño antiguo de un sector de la clase política de este país. De ser así, la culpa sería de los Castro.

     

  • La balanza de la pena perpetua:  Peligrosidad, revisión y derecho a la esperanza

    La balanza de la pena perpetua:  Peligrosidad, revisión y derecho a la esperanza

    La pena perpetua en los sistemas penitenciarios suele presentarse como el castigo definitivo, el final de un privado de la libertad. Sin embargo, desde la criminología el abordaje tiene varios enfoques. La pregunta no es si un Estado puede encerrar a alguien para siempre, sino si puede hacerlo sin dejar una posibilidad abierta. Al incluir dicha posibilidad de revisión, la pena perpetua deja de ser una «muerte civil» para convertirse en un mecanismo de control que respeta la dignidad humana.

    El debate sobre la convencionalidad de la prisión perpetua suele resolverse en un concepto fundamental: el denominado «Derecho a la Esperanza». Este principio, defendido con vigor por instancias de derechos humanos e internacionales, sostiene que ninguna pena puede ser tan absoluta que elimine la posibilidad de que un ser humano se rehabilite y regrese a la sociedad. Si la sentencia incluye una revisión periódica como se ha presentado por el ministro de seguridad pública y justicia de El Salvador en armonía y acompañamiento tecno jurídico del señor Fiscal General de la República, el Estado cumple técnicamente con los tratados y normas internacionales. No se están violando ni tratados, ni pactos, se está aplicando lo que denominamos en criminología «incapacitación prolongada» sujeta a la evolución del tratamiento del interno.

    A diferencia de los sistemas de «prisión perpetua real o sin revisión judicial» que no ofrece ninguna posibilidad, entre ellos los Estados Unidos de Norteamérica su máximo exponente, que aplica la pena perpetua a los adolescentes, o países como Turquía, Vietnam, Tailandia y algunos estados de Australia para mencionar algunos.

    La reforma a la Constitución de El Salvador aprobada el pasado 17 de marzo 2026 por la Asamblea Legislativa con 59 votos a favor de 60 posibles sobre el artículo 27 inciso segundo, código penal y leyes especiales para delitos de homicidio, violación y terrorismo permite la prisión perpetua revisable en escalas y categorías, es una herramienta de gestión de riesgos, es una medida civilizada, racional, de códigos penales actualizados. Incluso hay tratados internacionales y sentencias constitucionales donde se aprueban estas disposiciones, pero en la presente existe la posibilidad de la «esperanza de liberación» Si supera las evaluaciones puede pasar a la etapa de una libertad asistida o régimen de semilibertad. Un sistema que evalúa la peligrosidad de sus privados de libertad en lugar de simplemente utilizar una prisión como bodega de seres humanos es un sistema que se adapta y se ubica en el contexto internacional que es la mayoría de los países que la tienen aprobada.

    Los delitos que se han incluido son de la máxima protección a la vida. La clave no está en la duración de la estancia en la celda, sino en que el Estado nunca pierda la capacidad de observar si, tras décadas de encierro, la persona que entró sigue siendo la misma amenaza por su nivel o categoría de peligrosidad y agresividad que justifica su reclusión. Agrego e ilustro que participar en programas, trabajar o estudiar al interior de la prisión, mostrar buena conducta, no son los factores principales, son adicionales. Lo principal es el estudio y dictamen criminológico y de un equipo multidisciplinario sobre el nivel de peligrosidad.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y máster en Criminología /Doctorante en Justicia Criminal 

  • Los doce escuderos del rey Trump

    Los doce escuderos del rey Trump

    Como todo aspirante a autócrata, Donald Trump ha elegido ya a su propio séquito de escuderos. De momento tiene doce, gobernantes todos ellos de sus respectivos países, pero ahora suscritos a una extraña alianza regional cuyo propósito principal es hacer frente, en teoría, al crimen organizado y al narcotráfico. ¡Vaya tarea compleja! ¡Y vaya personalidad al mando!

    Desde tiempos bíblicos, los reyes y los grandes líderes militares eran seguidos de cerca por hombres que cargaban las armas adicionales que pudieran requerir durante el combate. Incluso de vez en cuando, si el soberano hería a un adversario, el escudero tenía la responsabilidad de rematarlo, cuidando así la reputación de su jefe como alguien valiente al que no le temblaba el pulso. Por estas razones, hallarse a cargo de la escudería de un monarca o general se consideraba un alto honor, pues denotaba un alto grado de confianza.

    Durante la Edad Media, los escuderos eran jóvenes (nobles casi siempre, pero también los había plebeyos) que asistían en todas sus actividades a los caballeros, apercibiéndolos de armas para la guerra. Estos muchachos, postulantes ellos a un rango superior, portaban el escudo o estandarte de sus amos, cuidaban de sus caballos y espadas, les ayudaban a vestirse antes de cada batalla y hasta curaban sus heridas después de la refriega. De ahí proviene, hasta nuestros días, esa idea del escudero como un criado leal y eficiente del que incluso se esperaba, de ser necesario, la ofrenda de la propia vida con tal de defender la de su señor.

    Precisamente con el pomposo nombre de Escudo de las Américas ha bautizado el presidente Donald Trump, hace unos días, esta “nueva gran coalición militar letal para erradicar los carteles criminales” en el continente, iniciativa firmada obsequiosamente por esa docena de “escuderos” que logró reunir en uno de los elegantes clubes de golf que posee en la ciudad de Doral, en Florida.

    Sin embargo, por bien dispuestos que se hallen los gobernantes de estas naciones, aún no queda muy claro cómo los ejércitos y armamentos de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago y Guyana –incluso combinados– podrían llegar a conformar una “gran alianza militar letal” contra las bandas delincuenciales más temidas y organizadas del hemisferio occidental. Costa Rica, por ejemplo, ni siquiera tiene ejército nacional: un visionario estadista, don Pepe Figueres Ferrer, lo abolió en 1948, en un acto simbólico desarrollado en el antiguo cuartel Bellavista, hoy sede del Museo Nacional costarricense.

    Lo que sí llama la atención es que las fuerzas armadas y policiales de Brasil, Colombia, Canadá y México se encuentren fuera del proyecto de Trump, siendo que entre los cuatro países conseguirían sumar una fuerza equivalente a 1 millón 170 mil efectivos. Por consiguiente, si creemos que el objetivo del presidente norteamericano es conformar –en serio– una gran alianza militar para poner freno a la criminalidad y el narcotráfico en el continente, la deliberada exclusión de México y Colombia es una imperdonable incongruencia de origen.

    La causa evidente de este despropósito no es otro que el capricho ideológico. La Casa Blanca ha llamado solo a los gobernantes que considera afines al pensamiento de Trump; al resto, sencillamente, los ha hecho a un lado, con el problema de que así desbarata, de entrada, la funcionalidad práctica del “Escudo”.

    Por su parte, la prensa internacional, ganada por el simplismo, ha convertido en consenso el calificativo de “derecha” para endilgarlo sin más a la exclusiva lista de líderes asistentes, como si todos ellos representaran exactamente lo mismo. Lo cierto es que el único rasgo común a los doce “escuderos” americanos es su vasallaje a Trump. Nada más. Liberales dignos de llamarse así –es decir, democráticos, justos, ecuánimes, amantes de las libertades individuales, respetuosos de los derechos ciudadanos– en ese grupo podrían contarse con los dedos de una mano.

    Se trata, en todo caso, de una nítida foto “de familia”. Quienes aparecen allí sonriendo no tienen el carácter suficiente para negarle algo a su señor, cuya escudería cargan por diversas y no siempre confesables razones: unos porque le deben a Washington su propia continuidad en el poder; otros porque esperan obtener algo a cambio de su obediencia; todos porque saben que mostrar cierto grado de dignidad e independencia ante Trump es, cuando menos, peligroso.

    Por eso ninguno de estos doce “escuderos” se atrevió a replicar nada al presidente de Estados Unidos cuando insultó, con lujo de desvergüenza, a nuestra lengua hispana, diciéndoles que carecía del más mínimo interés para aprenderla. Por eso tampoco ninguno de ellos salió en defensa de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuando la misoginia del anfitrión le llevó a parodiarla ridículamente, como si la mandataria vecina fuera una chiquilla llorona y miedosa.

    Por favor, no se me malentienda. Estoy claro del extremo coraje que habría requerido, de parte de cualquiera de los asistentes, comportarse como todo un caballero para resguardar la honra de una mujer. Pero es imposible exigir peras a los olmos. En el club de golf de Donald Trump, mientras las dulcineas del mundo deben soportar mofas y humillaciones, escasean los quijotes. Solo había un amo en esa reunión; los demás, no se olvide, eran pajes, segundones, servidores, criados… ¡Escuderos, pues!

  • Romper barreras: el avance silencioso de las mujeres en industrias tradicionalmente masculinas

    Romper barreras: el avance silencioso de las mujeres en industrias tradicionalmente masculinas

    Durante décadas, muchas industrias fueron construidas bajo una lógica donde la presencia masculina era la norma. Sectores como la construcción, la energía, la manufactura o el transporte crecieron con una participación femenina limitada, no necesariamente por falta de capacidad, sino por barreras culturales que durante mucho tiempo definieron qué espacios podían ocupar las mujeres en el mundo laboral.

    Hoy esa realidad comienza a transformarse. En diferentes sectores productivos, cada vez más mujeres están asumiendo roles técnicos, operativos y de liderazgo que antes parecían reservados exclusivamente para hombres. Este cambio no solo responde a una demanda de equidad, sino también a una nueva comprensión del valor que aporta la diversidad dentro de las organizaciones.

    La logística y el transporte de carga forman parte de esas industrias que históricamente han tenido una fuerte presencia masculina. Durante años, las operaciones de transporte, la gestión de rutas, la coordinación de carga o la dirección de operaciones fueron áreas donde la participación femenina era poco visible. Sin embargo, el crecimiento del comercio internacional y la evolución de las cadenas de suministro están impulsando una transformación que también alcanza a las personas que integran este sector.

    En El Salvador, la industria logística vive un momento de expansión y modernización. En ese proceso, algunas empresas han comenzado a cuestionar modelos tradicionales y a abrir espacios para una mayor participación femenina. Más que una tendencia pasajera, se trata de una evolución natural de una industria que necesita talento diverso para responder a los retos de un mercado cada vez más dinámico.

    La experiencia demuestra que cuando se abren oportunidades, el talento encuentra su lugar. Profesionales que lideran equipos, coordinan operaciones complejas o gestionan áreas estratégicas dentro de empresas logísticas están demostrando que la capacidad para dirigir y transformar la industria no depende del género.

    Ejemplos como los de Elvira Durán, Milagro Aguilar, Ana Merino y Regina Escobar, quienes hoy ocupan posiciones de liderazgo dentro de International Transport Logistics (ITL), reflejan ese cambio que poco a poco va tomando forma en el sector. Sus trayectorias representan no solo avances individuales, sino también una señal de que la industria comienza a reconocer el valor del talento femenino.

    Al mismo tiempo, la logística enfrenta un desafío adicional: avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles. El transporte de carga, pieza clave para el comercio y la economía, también tiene un impacto directo en el medio ambiente, lo que obliga a las empresas a repensar sus prácticas y asumir un papel más activo en la protección de los ecosistemas.

    En ese contexto, iniciativas de restauración ambiental como las que se desarrollan en el volcán de San Salvador, orientadas a recuperar áreas degradadas y fortalecer la biodiversidad, muestran que el crecimiento empresarial puede ir acompañado de responsabilidad social y ambiental.

    La transformación de sectores tradicionalmente masculinos no ocurre de manera inmediata. Es el resultado de cambios culturales, de nuevas oportunidades y de decisiones empresariales que entienden que la inclusión no es solo un tema social, sino también una forma de construir industrias más sólidas y preparadas para el futuro.

    Quizá el verdadero avance llegará el día en que hablar de mujeres en la logística o en el transporte de carga deje de ser una excepción y se convierta simplemente en parte de una industria que reconoce que el talento, la visión y el liderazgo no tienen género.

    * Jorge Serrano, CEO e inversionista

  • De ingeniera a propietaria de un restaurante: la clave es la resiliencia

    De ingeniera a propietaria de un restaurante: la clave es la resiliencia

    Con un millón de emprendedores aproximadamente en El Salvador; los que anhelan abrir un negocio, deben saber en dónde están parados, deben superar barreras. No es fácil abrir un negocio, no es solo frotar la lámpara mágica y que todo salga a la perfección.

    Leer un libro de emprendimiento ayuda mucho; sin embargo, es como si quisieras aprender a nadar, supieras la teoría y no te tires al agua. Emprender significa tener coraje, agallas, valor, entusiasmo, perseverancia, fe, disciplina y resiliencia.

    El caso de éxito del restaurante de Blanca Julia Villatoro Hernández es de perseverancia. El graduarse de Ingeniera en Ciencias de la Computación le sirvió de mucho para emplearse en oficinas del gobierno, aunque, desde pequeña, tuvo el sueño de ser emprendedora. En el 2018 abrió un negocio de sublimación. Le iba muy bien; pero en la pandemia, el rumbo de su vida cambió y pensó en abrir un restaurante.

    Conozco muy bien a los propietarios del restaurante pakistaní, el cual es único en El Salvador. La ingeniera manifiesta que ser emprendedor es difícil, porque al inicio es cuesta arriba y en soledad. Uno solo debe limpiar sus lágrimas y orar con fe a Dios para que le ayude, le ponga personas que le ayude, porque a veces todo sale mal, le toca a uno cerrar un negocio o una idea porque no se dio. —Al final, gracias a Dios, una de las ideas logra ser exitosa, y entonces, empieza un camino diferente de lucha, de más carácter, de más oración—. La familia; muchas veces te apoya y eso lo motiva a uno, pero muchas veces te pierdes el disfrute con la familia de cumpleaños o celebraciones, o cuidar a mamá enferma. Te pierdes los domingos por estar atendiendo el negocio.

    ¿Cuáles han sido los obstáculos para poder abrir un restaurante paquistaní? Te enfrentas a diferentes tipos de personas, algunas malas, que quieren aprovecharse de tu idea o de tu inocencia en los negocios. Hay personas que intentan estafarte, porque como no tienes experiencia. Pero la recompensa es inmensa cuando ves la fidelidad de tus clientes, cuando ves la cara de felicidad y orgullo de tu mamá, hermanas y familia de ver que lo vas logrando; porque un negocio no solo es del emprendedor, sino también de todo el círculo de personas que lo quieren; porque, por ejemplo, en mi caso, una vez escuché a una de mis hermanas y dijo: “Jamás imaginé que un día le diría a mi amiga, si quieres, nos vemos en el restaurante de mi hermana”. Y, eso te hace entender que Dios no los ha puesto los sueños en tu mente solo por ti, sino también para beneficiar a otros que Dios ama.

    ¿Qué es para usted ser resiliente? Resiliente es cuando ves que las cosas se derrumban, cuando no había salida, cuando no había dinero, cuando no había oportunidades. Por ejemplo, no teníamos dinero, ni oportunidades, ni ventas; entonces, nos pusimos a hacer otras actividades para poder sobrevivir en lo que encontrábamos otra oportunidad. Reinventarnos, abstenernos y ser perseverantes hasta que se pueda seguir avanzando.

    ¿Qué consejos les brinda a los que anhelan ser emprendedores? Bueno, el consejo que yo le daría a los emprendedores es que se fijen una meta y estudien todos los días, tengan disciplina, valentía y perseverancia. Échenle ganas cada día porque los sueños no aparecen de repente, sino que se construyen cada día, cada segundo, con cada esfuerzo y con cada oportunidad.

    Para abrir un negocio, es crucial juntarse con personas que te acompañen, empleados que se sientan bien y que valoren como que el negocio es de ellos. Para emprender, debemos confiar en nosotros mismos. Un emprendedor debe tener un plan de negocios para no caer en imprevistos. En el camino se va enderezando la carga. Al restaurante llegan muchos comensales musulmanes; eso quiere decir que hay diversidad. El éxito de Palilo no solo radica en la variedad de platillos, sino en la experiencia, la amabilidad y el ambiente.

    * Fidel López Eguizábal, Docente investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

     

     

  • Puestos a temblar

    Puestos a temblar

    A finales de este mes se cumplirán cuatro años de la implantación del régimen de excepción, decretado por una Asamblea Legislativa rendida a los pies de Nayib Bukele tras un fin de semana sangriento que conmocionó a nuestra sociedad. Este debe entenderse como una situación temporal extraordinaria y consiste en la suspensión de determinadas garantías constitucionales; puede ocurrir cuando hay guerra, invasión del territorio nacional o se ha producido un levantamiento violento, una catástrofe, una epidemia u otro tipo de calamidad. Eso se encuentra establecido en el artículo 29 de nuestra carta magna; en el siguiente se determina que su plazo será de treinta días aunque, si continúan las circunstancias que motivaron dicha medida, podrá prorrogarse por un período similar mediante otro decreto.

    Previo a ese cuarto aniversario, se conoció públicamente un informe que sus autores presentaron en Suiza y Guatemala. “El Salvador en la encrucijada: crímenes de lesa humanidad bajo la política de seguridad pública” se titula. Lo elaboraron cinco personas versadas en derechos humanos de las cuales conozco, personal y laboralmente, a tres: el mexicano José Guevara, el peruano Gino Costa y el argentino Santiago Cantón.

    Sobre todo el segundo y el tercero, conocían desde hace mucho la realidad de nuestro país y ahora les tocó examinar la actual. Gino formó parte de la división policial de la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador, conocida como ONUSAL, y Santiago encabezó la misión especial que la Organización de los Estados Americanos (OEA) envió acá del 14 al 18 de febrero del 2021, cuando Bukele apenas estaba por cumplir dos años en Casa Presidencial; entonces, públicamente este juraba y perjuraba que solo permanecería en esta durante cinco. Ya casi cumple siete.

    Debo destacar que el querido Santiago ocupó ‒entre otros cargos‒ la secretaría ejecutiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por más de una década; entonces conoció la situación de nuestras víctimas a través de sus casos y la impunidad que las ha revictimizado a lo largo del tiempo. Asimismo, se desempeñó como director del programa de Estado de Derecho Peter D. Bell del Diálogo Interamericano y actualmente es secretario general de la Comisión Internacional de Juristas. Se graduó como abogado  en la Universidad de Buenos Aires en 1985 y obtuvo su título de máster en Derecho Internacional por la American University, en Washington D. C.; luego estudió en la Academia de Derecho Internacional de La Haya. Con todos esos créditos, seguramente algo sabrá y alguna experiencia tendrá.

    El informe final de la mencionada misión especial de la OEA sobre El Salvador que presidió iniciando el 2021 este académico y profesional argentino, de largo y sólido recorrido, fue presentado poco después. En su conclusión se planteó la preocupación por determinadas acciones contra el Estado de derecho y la democracia, “la falta de independencia de los poderes estatales”, “los ataques a la libertad de expresión y de prensa”, la injustificada limitación de la información, la militarización –cuya muestra más evidente tuvo lugar el 9 de febrero del 2020 en la Asamblea Legislativa– así como “el incumplimiento de las obligaciones” establecidas en los acuerdos de paz, “el desacato expreso a la sentencia judiciales” y más.Ya habían comenzado a sacar las uñas; pero por los tiempos en que ocurrieron otros graves hechos, no pudo incluirse en dicho reporte el golpe continuado a la separación de poderes a lo largo de dicho año con la destitución del fiscal general, el desmantelamiento de la Sala de lo Constitucional, la “depuración” de la judicatura y el progresivo control absoluto del resto de instituciones por el Ejecutivo.

    Pero ese y otros documentos desfavorables para la imagen del “bukelato”, no generaron reacciones del tamaño de la producida con el recientemente publicado. Tanto Bukele como su segundón reaccionaron mal, buscando confundir a la ciudadanía. El primero aseguró que quienes lo redactaron pretenden que se libere al 100 % de la gente capturada durante el régimen de excepción “y que El Salvador vuelva al estado en que se encontraba antes”, para ser de nuevo el “país más peligroso del mundo”; Félix Ulloa dijo que acá “se cometió un genocidio entre 2009 y 2019, cuando fueron asesinados más de 41,000 salvadoreños” y que “los juristas y expertos” no lo denunciaron.

    No es cierto pero sí lamentable. Peor aún, cuando mucha gente asiente con la cabeza o simplemente la agacha pues ‒retomando y parafraseando al recién fallecido Jürgen Habermas‒ la democracia no es viable sin una población capaz de debatir seriamente, discrepar con argumentos y ponerle freno a las autoridades cuando se requiera. El más reciente de los citados informes podría ayudar, pues parece que las ha puesto a temblar.

  • La felicidad radica en el espíritu reconciliador

    La felicidad radica en el espíritu reconciliador

    El júbilo es un objetivo humano primordial y maravilloso; sin embargo, no hay obligación que descuidemos tanto como el deber de caminar aplacados. En consecuencia, puede ser un buen deseo trabajar en estas fechas, en las que despunta primavera repoblada de versos y poblada de sueños, en un poderoso catalizador de diálogo y concordia. Indudablemente, cuando nos adentramos en nuestros interiores místicos, observamos que el bienestar no es un ideal de la razón, sino de la contemplativa conciliadora del poema y la palabra, a degustar por los labios del alma, que son los que verdaderamente nos trascienden, con el descanso de la pena y los dolores. De ahí lo importante que es descender a las profundidades de uno mismo para lograr un cambio de visión y una mutación del ser.

    Lo horroroso de esta humanidad, que se ha globalizado, pero no hermanado; es que nos afanamos en buscar con el mismo brío el individualismo, volviéndonos radiantes egoístamente e impidiendo que los restantes lo sean. Desde luego, si queremos promover una gozosa armonía humanitaria, hemos de comenzar por extenderla a todos, comenzando por nuestras propias familias, para continuarla después, a través del compromiso y la determinación de la comunidad internacional con el bien común, que sobrepasa fronteras, tradiciones religiosas y culturas. Todo esto requiere, asimismo, de una colaboración interdisciplinar sistemática, reuniendo instituciones y uniendo sus diversos quehaceres, para lograr atmósferas de entendimiento.

    Está bien que cada uno goce al máximo de la tranquilidad que pueda, pero sin disminuir la placidez de sus análogos. Ojalá aprendamos a reprendernos. La quietud llega, precisamente, como fruto de un constante cultivo moderador; lo que nos lleva a pensar que tenemos que ejercitar continuamente el espíritu apaciguador, con nosotros mismos, con los demás y con aquello que nos rodea y acompaña. Unidos a estos sentimientos de entrega total, sin interés alguno, es como la alegría entra en el corazón y nos engrandece. En cambio, si se hace de la prosperidad un ídolo, uno se equivoca de horizonte y es difícil reencontrarse y hasta quererse. Esta es la propuesta de algunas gentes que ponen la mentalidad en la búsqueda del placer a toda costa y en la difusión del uso de drogas como evasión.

    Por otra parte, la paz no se puede construir sólo a través de la geopolítica. Necesitamos una avenencia más inclusiva, también más humana y precisamos a los jóvenes para construirla. Bajo este oleaje, más celeste que terrícola, nada está de ningún modo consumado. Basta un poco de complacencia para volver a resurgir. Lógicamente, nosotros queremos transitar satisfechos por aquí abajo. Al fin y al cabo, todo parte del corazón, nunca de la riqueza, ni de la gloria humana o el poder, por útil que sea. Sólo hay dicha donde habita la virtud y reside el esfuerzo serio, pues la vida no es un juego, es un ejercer el paso como poeta en guardia permanente. Así, lo que nos llena de optimismo, es una plenitud existencial sustentada en el amor, la esperanza y el servicio.

    No hay que desesperarse, las personas felices se quedan sin historia. Está visto que el querer lo es todo en la vida. En este mundo, cada persona, tiene su sitio; lo importante es ayudarse entre sí, hacer risueños a los otros y no hacerlos desgraciados. Para conseguirlo, laboremos el aprecio en nuestro caminar diario. Tampoco hay felicidad, sin fidelidad, ni conversión. Sea como fuere, no hay mejor transformación que dar vida y amor, sin cesar. En todo caso, si en verdad queremos ser encantadores, también lo seremos. Es la voluntad, la que mueve pesares y seca el cauce de las lágrimas, la que vive el presente y desea ser agradecido, aprendiendo a perdonar los errores de los análogos y los nuestros propios. No olvidemos jamás que, un acto de caridad, es por sí mismo un acto de salud.

     

  • Leer en nuevos caminos: libros digitales, audiolibros y la nueva forma de encontrarnos con la literatura

    Leer en nuevos caminos: libros digitales, audiolibros y la nueva forma de encontrarnos con la literatura

    Durante muchos años creímos que la lectura solo vivía entre páginas de papel. El libro impreso era el único puente entre el autor y el lector. Pero el tiempo avanza, la tecnología cambia nuestras costumbres y hoy la literatura también ha encontrado nuevos caminos para llegar a nuestras manos… o, mejor dicho, a nuestros oídos y a nuestras pantallas.

    Yo mismo, Alfredo, he podido observar cómo las nuevas generaciones se acercan a la lectura de maneras muy distintas a las de antes. Y lejos de preocuparme, debo confesar que esto me llena de esperanza. Porque lo importante no es solo el formato del libro, sino que la palabra siga viva en la mente y en el corazón de las personas.

    Hoy se puede leer en papel, en un celular, en una tableta o incluso escuchar un libro mientras viajamos. Y lo nuevo y sorprendente es que, de una forma u otra, la literatura sigue encontrando lectores.

    Leer desde el celular: la biblioteca en el bolsillo

    En El Salvador cada vez es más común ver jóvenes leyendo desde sus teléfonos. Sueño con que esta prácticasea cada vez más frecuente. Basta caminar por una universidad, esperar el bus en una parada o sentarse en un café para descubrir a alguien revisando textos literarios en su pantalla.

    Lo interesante es que muchas obras salvadoreñas también están disponibles en formato digital. Pienso, por ejemplo, en “Cuentos de barro” de Salarrué, una de las joyas de nuestra narrativa nacional.

    Hoy ese libro puede descargarse en segundos y llegar a lectores que quizá nunca habían tenido un ejemplar físico en sus manos. (https://www.youtube.com/watch?v=dsobUDsOjd0)

    Eso significa algo hermoso: la literatura ya no depende únicamente de una librería cercana. Un estudiante puede descubrir a Salarrué mientras espera el bus o descansa entre clases. La biblioteca ahora cabe en el bolsillo. Y cuando eso ocurre, la lectura deja de ser lejana y se vuelve parte de la vida diaria.

    Audiolibros: literatura que nos acompaña en el camino

    Otra forma fascinante de leer es escuchar libros. Los audiolibros han crecido muchísimo en los últimos años y, en ciudades como San Salvador, se han vuelto compañeros ideales para quienes pasan tiempo en el tráfico.

    Mientras avanzan lentamente por el bulevar de Los Próceres o por la carretera hacia Santa Ana o San Miguel, muchas personas descubren historias que antes no tenían tiempo de leer.

    Imagínese escuchar “Me alquilo para soñar”, un cuento del premio Nobel Gabriel García Márquez, mientras conduce o viaja en bus hacia el interior del país. De pronto, un trayecto cotidiano se convierte en un momento de reflexión, de cultura y de encuentro con la literatura.
    (https://www.youtube.com/watch?v=ihYTrjF5IcA&t=9s). La lectura, entonces, no se detiene: simplemente cambia de forma.

    Leer también se ha vuelto una experiencia compartida

    Las redes sociales también han transformado la manera en que los lectores conversan sobre los libros. Hoy no es extraño ver fragmentos de obras literarias circulando en Facebook, YouTube o incluso en videos breves.

    Algunos jóvenes comparten frases de Francisco Gavidia,Salarrué, Roque Dalton o Claudia Lars, generando conversaciones interesantes sobre nuestra identidad, nuestra historia y nuestra cultura. Lo que antes era una experiencia solitaria ahora también puede convertirse en diálogo.

    Los lectores comentan, recomiendan libros, discuten personajes y comparten descubrimientos. La literatura, en lugar de desaparecer en la era digital, ha encontrado nuevas plazas públicas para conversar.

    Entre el papel y la pantalla

    Por supuesto, el libro impreso sigue teniendo un encanto especial. Muchos lectores, y me incluyo entre ellos,disfrutamos abrir un libro, sentir su textura y recorrer sus páginas con calma. Pero hoy ocurre algo interesante: los lectores combinan formatos.

    Un estudiante puede tener la novela corta “Los cachorros”, del premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa, en papel para leer en casa, pero también descargarla en su celular para revisarla en clase o donde quiera.(https://www.youtube.com/watch?v=yF_DkzrkR7Y)

    Otro puede empezar una novela en digital y terminarla en su versión impresa. La literatura no está perdiendo terreno; simplemente está ampliando sus caminos.

    La lectura también abre puertas de inclusión

    Las nuevas tecnologías también han permitido que más personas tengan acceso a la literatura. Los audiolibros, por ejemplo, han ayudado a personas con dificultades visuales a disfrutar de obras que antes eran difíciles de leer. Las ediciones digitales también llegan a comunidades donde conseguir libros impresos no siempre es fácil. Me alegra darme cuenta de que la tecnología no reemplaza la literatura: la multiplica.

    Una invitación a leer, en cualquier formato

    A veces me preguntan si los libros digitales o los audiolibros reemplazarán al libro tradicional. Yo, Alfredo, suelo responder con una sonrisa: lo importante no es el formato; lo relevante es leer.

    Porque cada libro abre una puerta nueva.

    Un libro nos enseña a pensar mejor.

    Nos ayuda a comprender a los demás.

    Nos permite imaginar un país distinto.

    Leer en papel, escuchar un audiolibro o descubrir un texto en el celular son simplemente diferentes caminos hacia el mismo destino: el encuentro con las ideas.

    Y cuando una sociedad lee, algo hermoso comienza a ocurrir.

    Las personas conversan mejor.

    Piensan con mayor claridad.

    Y miran el futuro con más esperanza.

    Por eso sigo creyendo que cada página leída es una pequeña victoria cultural. Y hoy, más que nunca, tenemos muchas maneras de empezar.

    Tal vez en un libro impreso.

    Posiblemente en un audiolibro mientras viajamos.

    O quizá en la pantalla de un celular.

    Lo importante es abrir la primera página.

    “La sabiduría es árbol de vida para los que de ella echan mano, y bienaventurados los que la retienen.”(Proverbios 3:18)

    *Alfredo Caballero Pineda, es escritor y consultor empresarial. 

    alfredocaballero.consultor@gmail.com

     

  • Futbolistas rapados… Violación a la dignidad humana

    Futbolistas rapados… Violación a la dignidad humana

    En agosto de 2024 la plantilla completa del Kalmar AIK FK de Suecia se rapó la cabeza en solidaridad a su capitán, Markus Heman, para acompañarlo en su tratamiento médico contra el cáncer. Años antes, en 2015, fueron los jugadores del Danubio, de Uruguay, quienes como muestra de solidaridad con su compañero Marcelo Tabárezdiagnosticado con cáncer. también decidieron jugar rapados la temporada.

    Por tradición y pos cábala en algunas ligas profesionales,especialmente en América Latina y Europa, los jóvenes futbolistas que debutan en sus respectivas competiciones son rapados por sus compañeros, como una forma de darles la “bienvenida” al futbol profesional.

    Un futbolista no juega mejor si tiene el pelo largo, corto o rapado. Jugar barbado o rasurado no lo hace menos ni mejor, porque su nivel de juego dependerá de su capacidad y de la voluntad profesional por hacerlo. Nadie puede obligar a un futbolista para que juegue rapado o mucho menos condicionarlo para pagarle su salario.

    La semana pasada se conoció el hecho indignante, humillante y bochornoso de los directivos del Hércules, de la Primera División del fútbol nacional, que a través del gerente pidieron a sus jugadores que se raparan para hacerse acreedores de su salario mensual. El presidente del equipo Carlos Riviera negó que esa orden haya salido de la directiva, pero en redes sociales circuló un audio en el que se escucha al gerente Carlos Villagrán pedir a los jugadores que se rapen, de lo contrario no les pagaran.

    La plantilla del Hércules, jugadores y cuerpo técnico incluido, acudieron a la Federación de Futbol, que obligó al equipo a cancelar los salarios estipulados en los contratos. La FESFUT les dio un ultimátum para que presentaran las constancias de pagos ejecutados, so pena de sancionarlos, incluso quitarles la licencia de clubes y prácticamente descenderlos. Aparentemente ya solventaron la deuda.

    No creo que en ninguna parte de los contratos entre directivos y jugadores esté estipulado la obligatoriedad de raparse, ni siquiera debe estar establecido obtener solo “buenos resultados” porque eso depende del trámite de un juego y en un encuentro futbolístico se gana, se empata o se pierde. Perder también es parte del trabajo de un futbolista.

    Apenas asomó en los medios de comunicación, y en las redes sociales, el problema del Hércules, se conoció que todos o casi todos los equipos le deben s sus jugadores, cuerpo técnico y administrativos. La cantaleta de los dirigentes y hasta de periodistas deportivos es que el fenómeno es casi culpa de los aficionados porque no apoyan a sus equipos ya que no acuden a los estadios.  Es obvio que ante un fútbol de mala o pésima calidad la gente prefiere ocuparse en otra actividad.

    Hay partidos que dan sueño, jugadores de mala calidad que ni siquiera corren. En El Salvador nuestra liga ha tocado fondo y solo estamos arriba de la liga beliceña. Tenemos doce equipo cuando nuestra calidad da para ocho o a lo sumo diez equipos. Jugadores que en un torneo fueron inscritos en primera división y al año siguiente aparecen jugando en ligas inferiores e inclusive en torneos cantonales o comunitarios.

    Quienes se meten a directivos deben tener clara nuestra realidad. Si una plantilla mensual es de 60 mil dólares, las taquillas no serán suficiente para pagar. Aquí es donde prevalece el conocimiento dirigencial de administración y marketing para hacer que lleguen fondos al equipo. Esto comienza por formaser con buenos jugadores y cuerpo técnico para que el equipo sea competitivo y que atraiga afición y patrocinadores.

    La FESFUT, como ya lo dijo su presidente, Yamil Bukele, debe cortar las ramas que ponen en peligro al árbol. Reducir la cantidad de equipos debe ser prioritario, así como ejercer un control exhaustivo. Es fácil, debe ordenar a todos los equipos que los primeros tres o cinco días del mes deben acercarse a la FESFUT para presentar las planillas pagadas, de lo contrario iniciar un proceso de retiro de la licencia de clubes.

    Los abogados conocen que existe la “noticia criminis”, que es el hecho que lleva a las autoridades a tener indicios o conocimiento sobre la ejecución de un delito. No pagar a los futbolistas y al cuerpo técnico es un delito porque se viola un contrato. La FESFUT no siempre debe esperar a que la plantilla completa de un equipo llegue a denunciar, otros jugadores y técnicos no lo hacen porque temen ya no ser tomados en cuenta en torneos posteriores. La FESFUT debe exigir a todos los equipos que paguen y si es necesario remitir los casos al Ministerio de Trabajo o hasta la Fiscalía.

    A veces escucho a algunos periodistas deportivos culpar a los mismos jugadores y técnicos por no presentarse a denunciar colectivamente, olvidándose que ellos son fiscalizadores del orden social y económico y como tales deben investigar y hacer suyas las denuncias. Algunos,disque periodistas deportivos están al servicio de las dirigencias o dirigentes en particular y como tal están coartados para hacer con criterio profesional su trabajo.

    La FESFUT es la garante del desarrollo y cumplimiento de las leyes en el fútbol, los periodistas deportivos son quienes deben hacer la fiscalización y no ser meros “pasapapeles” o informantes, los dirigentes son quienes tienen los deberes visionarios administrativos, los futbolistas quienes deben actuar como profesionales rindiendo y los aficionados somos quienes no debemos perder la esperanza que alguna vez nuestro futbol llegará a ser mejor.

    Rapados o no, nadie es mejor que otro por esa condición. El fútbol se juega con la mente y el cuerpo en buen estado físico. La dignidad de las personas no pasa por jugar con sus salarios violentando sus derechos humanos.

    * Jaime Ulises Marinero es periodista

     

  • DoctorSV: la apuesta de El Salvador por una salud pública gobernada por pantallas e inteligencia artificial (II)

    DoctorSV: la apuesta de El Salvador por una salud pública gobernada por pantallas e inteligencia artificial (II)

    Sombras: empleo médico, calidad y datos

    En paralelo a sus objetivos de modernización, la implementación de Doctor SV también ha generado preocupaciones y cuestionamientos en distintos sectores.

    Una de las principales inquietudes se relaciona con denuncias de despidos o reducción de plazas médicas, bajo el argumento de que la virtualización de consultas podría disminuir la necesidad de personal presencial. Algunos profesionales temen que la redistribución de recursos hacia plataformas digitales termine debilitando la red tradicional de atención, especialmente en el primer nivel.

    Otro punto sensible es el temor a que la inteligencia artificial sustituya trabajo humano. Aunque la IA suele utilizarse como herramienta de apoyo —para organizar datos, sugerir diagnósticos probables o priorizar casos— existe preocupación de que, a mediano plazo, decisiones clínicas automatizadas puedan desplazar funciones médicas o reducir la autonomía profesional.

    Asimismo, se plantean dudas sobre la calidad diagnóstica en entornos virtuales, ya que la ausencia de examen físico completo puede limitar la precisión en ciertos casos. A esto se suma el debate sobre el sesgo algorítmico, es decir, la posibilidad de que los sistemas de IA reproduzcan errores o desigualdades si han sido entrenados con datos incompletos o poco representativos de la población local.

    Estas preocupaciones no necesariamente invalidan el modelo, pero sí subrayan la importancia de mantener supervisión humana, regulación clara, evaluación continua de calidad y transparencia en el uso de datos, para asegurar que la tecnología complemente —y no sustituya indebidamente— la práctica médica y el derecho a una atención segura y equitativa.

    Otro eje central del debate es la privacidad de los datos clínicos. Las plataformas de telemedicina gestionan información altamente sensible: diagnósticos, antecedentes médicos, recetas, resultados de laboratorio e incluso datos biométricos.

    La digitalización facilita el acceso y la coordinación del cuidado, pero también incrementa el riesgo potencial de filtraciones, accesos no autorizados o uso indebido de información personal.

    En este contexto, se vuelve indispensable contar con marcos regulatorios claros y actualizados que definan responsabilidades sobre almacenamiento, uso, intercambio y protección de datos. Esto incluye estándares de ciberseguridad, consentimiento informado explícito, límites al uso secundario de la información y mecanismos de auditoría independiente. Cuando intervienen actores públicos y privados —como proveedores de nube, desarrolladores de software y redes de farmacias o laboratorios— la trazabilidad y la rendición de cuentas deben estar claramente establecidas.

    Garantizar la confidencialidad no es solo un requisito técnico, sino un componente esencial de la confianza en el sistema de salud. Sin reglas sólidas, transparencia institucional y supervisión efectiva, cualquier avance tecnológico corre el riesgo de erosionar la legitimidad del proyecto. Por ello, la protección de datos debe considerarse un pilar estructural —al mismo nivel que la eficiencia o la cobertura— dentro de la transformación digital en salud.

    Quien gana, quien vende, quien decide

    Cuando el Estado implementa una plataforma tecnológica como Doctor SV, ingresa al ámbito de las compras públicas, es decir, el proceso mediante el cual adquiere bienes y servicios con fondos públicos. En esencia, se define una necesidad, se abre una convocatoria, las empresas presentan ofertas y se selecciona una propuesta. No obstante, en el caso de la tecnología, estos procesos suelen traducirse en contratos de alto valor y larga duración. No se trata únicamente de adquirir un producto, sino también mantenimiento, actualizaciones permanentes, soporte técnico y almacenamiento de datos, lo que tiende a favorecer a grandes proveedores internacionales con infraestructura consolidada y amplia capacidad financiera.

    Además, muchos sistemas de contratación pública fueron concebidos para comprar bienes tangibles y estandarizados, como medicamentos o equipos médicos, donde comparar precios y especificaciones resulta más sencillo. En contraste, una plataforma digital es un servicio complejo y dinámico, cuya evaluación no puede basarse solo en el costo. Requiere análisis técnico especializado, criterios de interoperabilidad, seguridad digital y sostenibilidad a largo plazo. Si no se adaptan los mecanismos de compra, existe el riesgo de aplicar lógicas inadecuadas a soluciones tecnológicas complejas.

    El diseño de las licitaciones tampoco es neutral: puede fortalecer el ecosistema tecnológico nacional mediante la competencia y la innovación, o concentrar el mercado en pocos actores globales. El desafío es equilibrar calidad, seguridad y apertura a proveedores locales y regionales.

    El Salvador como laboratorio regional

    En Latinoamérica varios países han avanzado en salud digital, pero el caso de El Salvador suele destacarse por la velocidad de implementación y la centralización de decisiones.

    Por ejemplo, en países como Chile y Uruguay, los procesos de digitalización han sido más graduales y modulares. Allí se han desarrollado expedientes clínicos electrónicos y sistemas de teleconsulta, pero muchas veces se construyen a partir de experiencias piloto, consultas con actores locales y acuerdos entre distintas instituciones públicas y privadas. Esto permite cierto grado de participación de proveedores regionales y una adaptación más paulatina a necesidades específicas de cada región o grupo poblacional.

    En México o Colombia, también existen iniciativas de salud digital impulsadas por ministerios y seguros públicos, pero suelen articularse con los servicios existentes y con procesos de evaluación más largos antes de su escalamiento nacional.

    En contraste, el despliegue de Doctor SV en El Salvador fue rápido y centralizado, con decisiones tomadas a nivel ministerial y alianzas tecnológicas establecidas de forma directa para implementar la plataforma en todo el país en un corto período de tiempo. Esto lo hace un caso particularmente intenso y singular en la región, tanto por el ritmo al que se adoptan nuevas herramientas como por la concentración de la toma de decisiones en instancias nacionales en lugar de procesos más graduales o descentralizados.

    La experiencia salvadoreña abre una pregunta de fondo que trasciende el caso específico: ¿se trata de un modelo exportable de modernización acelerada o de una advertencia sobre los riesgos de avanzar demasiado rápido sin suficientes contrapesos institucionales?

    Por un lado, la rapidez en la toma de decisiones puede facilitar transformaciones que, en otros contextos, tardan años en concretarse. La centralización puede reducir trámites, acelerar contratos y permitir una implementación nacional coherente en poco tiempo. Desde esta perspectiva, el modelo podría verse como un ejemplo de capacidad ejecutiva para cerrar brechas de acceso mediante tecnología.

    Por otro lado, la velocidad también puede limitar espacios de deliberación técnica, participación profesional y evaluación independiente. Cuando los procesos son altamente concentrados, disminuyen los mecanismos de control, la competencia amplia y el debate público sobre privacidad, calidad diagnóstica, sostenibilidad financiera o impacto laboral. En ese escenario, el costo no siempre es inmediato, pero puede emerger con el tiempo en forma de dependencia tecnológica, tensiones laborales o pérdida de confianza.

    La cuestión clave, entonces, no es solo si el modelo funciona en el corto plazo, sino bajo qué condiciones institucionales puede sostenerse con legitimidad y equilibrio. La respuesta determinará si se convierte en referencia regional o en un caso que invite a reflexionar sobre la importancia de avanzar con innovación, pero también con prudencia y controles adecuados.

    Cierre: lo que está en juego

    Al volver al punto de partida —al paciente que descarga la aplicación buscando una consulta rápida, o al médico que enciende su computadora para atender desde una pantalla— el debate deja de ser abstracto. Este experimento puede traducirse en citas más ágiles, menos filas y mayor acceso, especialmente para quienes antes enfrentaban barreras geográficas o de tiempo. Para muchos, puede significar un sistema más cercano y eficiente.

    Pero también implica una transformación más profunda: redefine la relación con el médico y con el Estado. La consulta ya no ocurre únicamente en el consultorio, sino mediada por una plataforma. La historia clínica se convierte en dato digital. La interacción pasa por algoritmos que organizan turnos, priorizan casos o almacenan información. La confianza, tradicionalmente construida cara a cara, ahora comparte espacio con la confianza en sistemas tecnológicos y en quienes los administran.

    Así, lo que está en juego no es solo una herramienta nueva, sino un cambio en la experiencia misma del cuidado. Puede ser una oportunidad para acercar el sistema de salud a la vida cotidiana, o un punto de inflexión que exija nuevas garantías, transparencia y participación. En última instancia, este proceso no solo moderniza servicios: reconfigura cómo entendemos la atención médica y el papel del Estado en nuestra salud.

    Todo esto invita a ampliar el foco. La discusión no es únicamente tecnológica —no se reduce a plataformas, inteligencia artificial o velocidad de conexión— sino profundamente política y pública. La pregunta central es: ¿quién controla la infraestructura digital que sostiene el sistema de salud?

    Cuando los servicios médicos dependen de nubes, contratos de largo plazo y proveedores específicos, el control sobre la infraestructura se vuelve una cuestión estratégica. No es lo mismo que el Estado conserve autonomía técnica y capacidad de supervisión, a que dependa de actores externos para operar funciones esenciales. Allí se juega no solo eficiencia, sino soberanía institucional.

    También está en juego cómo se distribuyen beneficios y riesgos. ¿Quién gana con la modernización —pacientes, médicos, empresas, el Estado— y quién asume los costos si el modelo falla, se encarece o vulnera datos sensibles? La tecnología puede generar eficiencia, pero también nuevas dependencias y asimetrías.

    Finalmente, importa cuánto participan ciudadanos y profesionales de la salud en las decisiones. La transformación digital no es neutra: redefine prácticas clínicas, derechos de los pacientes y uso de recursos públicos. Sin espacios de deliberación, evaluación independiente y rendición de cuentas, la innovación puede avanzar más rápido que la discusión democrática.

    Por eso, la verdadera conversación no es solo sobre software, sino sobre modelo de gobernanza, transparencia y equilibrio de poder en el sistema de salud.