Categoría: Opinión

  • Emboscada Climática: Del Tiktaalik al Colapso Humano

    Emboscada Climática: Del Tiktaalik al Colapso Humano

    Era una noche de estrellas indiferentes, en el confín del horizonte despuntaban los primeros filos de un sol que se alzaba como un centinela descreído, aunque la tiniebla aún reinaba soberana en aquella madrugada del 31 de diciembre, último estertor de un año cargado de promesas traidoras y miedos que olían a azufre.

    El mundo había mutado y girado a la derecha en ese 2025 maldito, con esperanzas que se volvían cuchillos en la oscuridad. Cuchillos egoístas, espejos de la cultura narcisista y ambiciosa de las nuevas generaciones. Un surfista curtido, de esos que desafían al océano como un hidalgo a duelo, se adentraba mar adentro sobre su tabla, remando con la tenacidad de un galeón en temporal. La superficie era un espejo negro y sereno, y con cada brazada saltaban centellas luminosas desde las profundidades, como almas en pena escapando del abismo.

    El silencio era un mazazo, roto solo por el rumor sordo de las olas, cual murmullo de conspiradores en la penumbra. De pronto, un chasquido lejano, como otra tabla cortando el agua, lo alertó. Al acercarse, divisó un garrobito de tamaño mediano, que al cruzarse con su mirada se zambulló en pánico, nadando como alma que lleva el diablo.

    «Raro como el demonio», masculló el hombre, que en años de madrugadas negras no había visto tal prodigio. Una ola se hinchó atractiva, como una cortesana prometiendo placeres prohibidos; el surfista giró, remó en sintonía con su furia y, al sentir la tracción, saltó sobre la tabla, cabalgándola en esa danza de adrenalina y paz engañosa. La cresta lo acercó a la playa, y allí, en un espectáculo que helaba la sangre, cientos de iguanas verdes y negras invadían el océano, regresando al agua primordial con la urgencia de un ejército en retirada.

    El surfista las miró con ojos desorbitados, como si presenciara el tiktaalik —aquel pez-anfibio de hace 375 millones de años— dando el salto inverso, del agua a la tierra convertida ahora en infierno inhabitable. Todo era obra del cambio climático, acelerado en los últimos cincuenta años a un galope endemoniado: más de tres grados de fiebre global, desertificación como un cáncer voraz y agua dulce evaporada en sequías asesinas.

    En los albores del siglo XX, el calentamiento era un trote de damas: siete centésimas por década; más post-1975, se duplicó a trece o veinte, azuzado por chimeneas que vomitaban humo negro como cañones de asedio y coches rugiendo veneno cual dragones del Averno. Los invernaderos antropogénicos —CO2 y su pandilla— tendieron la emboscada, mientras los aerosoles, escudos contra el sol traidor, se disiparon en el vendaval de la codicia. Nutrias, castores, hipopótamos y reptiles se refugian más en el agua para termorregularse y sobrevivir; la tierra escasea recursos, y la ventaja selectiva premia a los acuáticos. El instinto primal filtra ganadores: no incluye al hombre, cuya soberbia ha sobrepasado toda adaptación.

    La velocidad del colapso aniquila a la especie humana. Así, caballeros, el planeta se sacude el yugo humano con la frialdad de un verdugo toledano. Las bestias vuelven al mar primordial, y el hombre, ese hidalgo arrogante, queda varado en desiertos de su propia forja. El surfista volvió su vista mar adentro, y vio el abismo que se le planteaba a su especie, hambre, sed, guerras…por primera vez desde su existencia admiro al mar, no como su amante y amigo, sino como aquel ser destructor y enemigo de la raza humana.

    La vida, en este planeta de la especie humana, reinando desde hace más de 300 mil años, estaba llegando a su fin. Él lo presentía. Decidió salir del agua, el caliente ambiente lo corroboraba su piel. Se sentó a la orilla de la playa y admirando el sol naciente, pensó:

    Si no empuñamos ya la disciplina colectiva con fuerza defensiva —cortando emisiones con precisión letal y abrazando la moderación—, volviendo a nuestro ser natural, no habrá refugio para valientes ni cobardes en este siglo de fiebres colectivas. Hora de rendirnos al recato, o perecer degollados por nuestra propia mano incendiaria. ¡Bienvenido seas 2026!

  • Crecimiento, bienestar, florecimiento

    Crecimiento, bienestar, florecimiento

    Hay que agradecer a Donald Trump que esté poniendo todo patas arriba, porque de esa forma muchas máscaras están cayendo. Su modo de intervenir en el genocidio de Gaza deja muy claro el peso del Estado de Israel dentro de las esferas de poder de Estados Unidos, que es más que grupos de presión. Se trata de intereses corporativos. El tema de la producción de armas es piedra de toque en eso. Lo demás, secundario.

    De igual modo, la intervención directa sobre los asuntos de Venezuela, que ahora tiene el acoso por aire y por mar como punta de lanza, establece para Venezuela y para América Latina que casi nada ha cambiado en cuanto a la conducta imperial de los Estados Unidos.

    Trump que anhelaba el Premio Nobel de la Paz por… sus esfuerzos de guerra, lo obtuvo porque la FIFA le dio uno de la paz… por ser anfitrión del Mundial de Fútbol. Todo esto parece el libreto de una comedia barata. Pero así están las cosas ahora. Por si alguien duda acerca de la mano peluda en estos asuntos.

    La persecución a los inmigrantes y la ‘batalla’ por los aranceles hasta hoy han sido dos de los pilares de esta administración, que quiere mostrarse dura, firme y a la ofensiva, pero que en realidad solo deja ver el rumbo incierto que tiene, con un señor que ya se duerme en los actos oficiales… Biden se caía del podio, pero Trump cae en brazos de Morfeo. Y a saber qué es peor.

    El despliegue imperial que hoy está mostrando Estados Unidos con Donald Trump como vocero es muy peligroso, porque activa otras voluntades imperiales que también se disputan recursos por todo el planeta.

    Dentro de Estados Unidos el divisionismo intencionado que las políticas de Trump imprimen en el imaginario colectivo tarde o temprano detonarán en expresiones masivas de rechazo. Algo hay ya, aquí y allá. Más en unos estados que en otros.

    Y es que la promesa de crecimiento (económico) que tanto se pregona y que lleva a millones de votantes en Estados Unidos y en otros países a volcar su apoyo electoral, cada vez es una promesa incumplida y cuando se concreta (un 4% o 5% en algún año) atrás tiene pérdida en la calidad de vida de muchos sectores sociales, que votaron por esas opciones, que aplaudieron sus desmanes institucionales, que avalaron las desregulaciones y desprotecciones sociales y hoy están atrapados en la sumisión y la desesperanza.

    La moneda del crecimiento sino está combinada con estrategias de desarrollo, es humo. Y humo es lo que vende Trump. Y también Milei en Argentina y Bolsonaro, en su momento, en Brasil. Y Kats que, por sus ofertas, parece que tomará ese camino.

    Se puede crecer, claro que se puede, depende de sus ‘motores’, y sus objetivos sociales se expresan en los indicadores de la economía. Una rápida revisión de los presupuestos anuales de los países americanos (Estados Unidos y Canadá incluidos) no deja dudas acerca de las prioridades y los alcances de las gestiones gubernamentales.

    Bajo Trump los recortes a varias áreas no esenciales ―según los voceros de los que tienen sentado a Trump en la Casa Blanca―, están poniendo muy tensa la convivencia social. El rubro medioambiental, en las actuales condiciones del planeta, es estratégico para la supervivencia, pero al examinar los presupuestos gubernamentales americanos estos dejan mucho que desear (hay algunas excepciones), porque muestran que las administraciones públicas están viendo para otro lado creyendo que el crecimiento económico es el todo y las partes de la vida. Craso error que en los grandes países como Estados Unidos se pagan rápido con la pérdida de respaldo electoral (los índices de popularidad de Donald Trump se han derrumbado, por ejemplo, y esto impacta también, de algún modo, al Partido Republicano).

    Existe un crecimiento que lleva a la excesiva concentración de la riqueza, pero hay también un crecimiento que, bien modulado y sin excesos, podría ayudar a alcanzar bienestar social generalizado. Y esto, ni en Estados Unidos ni en América Latina está sucediendo. De ahí que el malestar ciudadano va subiendo de tono, paso a paso, en los diferentes tramos de la estructura social. Los que aspiran al crecimiento económico sin control y sin consideraciones sociales tienen garantizado la pérdida de la aquiescencia ciudadana.

    Si hubiese crecimiento equilibrado (o no draconiano), si tuviese lugar el bienestar social generalizado (que tiene que ver con la economía, pero también con la política, la cultura…), pues las perspectivas de un florecimiento estarían a las puertas de la esquina.

    Por desgracia, eso no está ocurriendo en Estados Unidos ni en América Latina.

     

    * Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Quién te espera

    Quién te espera

    Sabes bien que desde el momento que naciste, la misma vida te esperaba, lo primero que hiciste fue llorar. Luego miraste a tus padres felices porque habías estrenado este maravilloso planeta. No sabías lo que era la palabra amor; sin embargo, el abrazo y arrullo de tu madre te hizo sentir que eras importante.

    En un parque los pájaros te esperan, los árboles danzan al son del viento y te regalan aire puro. Los pájaros se esmeran en buscar la mejor melodía para que te sientas alegre. Yaces en la grama y miras hacia el cielo. Ese es un momento en el que sabes que estás vivo, respiras y disfrutas los buenos momentos en la vida. La naturaleza te espera.

    La mágica lluvia, las estrellas, la luna, los ríos serpenteantes, los apacibles lagos, los mares, los valles floridos y el sol siempre te esperan para que los contemples. Siempre hay algo que te espera y te da buena vibra para seguir luchando.

    En la casa te espera tu familia, eso es lo mejor que le puede pasar a un ser humano. Luego de una jornada agotadora en el trabajo, hay alguien que te espera con los brazos abiertos. En esta época navideña llegas a tu casa y dices “No han encendido el árbol de Navidad”. Mientras tanto, tu mascota se alegra al verte, el perro mueve la cola, te da la bienvenida. Eso no lo puedes obviar. Tus hijos te saludan y te preguntan cómo te fue en el trabajo.

    Durante muchos años de tu vida laboral los compañeros te esperaban, con ellos compartiste tus alegrías y tristezas. Esa época te marcó, te enseñó a valorar las amistades. Cuando te enfermas, más de alguno te hablará por teléfono preguntando la razón de tu ausencia.

    En tu caminar te enfrentaste a las vicisitudes, cuando eras niño todo te podía sonreír, cuando creciste, poco a poco te fuiste enfrentando a querellas y alegrías. Te esperaban valladares y triunfos.

    Siempre hay alguien o algo que te espera en la vida, ya no puedes hacerte la interrogante de: ¿quién te espera? Hay muchas cosas, aunque sean pequeñas, que te esperan para que le des sentido a la vida. El que no tiene amigos es porque se acostumbró a estar en la soledad.

    En la época de Navidad tu mente empieza a rebobinar tantos recuerdos que pasaste con tus padres, con tus hermanos, con tus hijos y amistades. En esa fecha, muchos familiares y amigos te invitan a sus casas, eso es un regocijo. Siempre hay alguien en la vida que te extiende la mano para brindarte un pedazo de pan.

    En Navidad, lo mejor que te puede pasar es que te espera tu madre, ella hizo con amor la cena navideña. Tienes que ser agradecido y dar gracias a Dios por tenerla. Pronto te espera también año nuevo, en el cual es un destino que no sabes qué sucederá.

    Y, al finalizar las andanzas que le diste a tu vida durante muchos años, te llega el momento de descansar, de partir. Hay un lugar que tú decidiste en donde descansarías. Te espera un lugar en donde no hay marcha atrás. En ese momento, todo lo que dejaste a medias en esta vida, queda como aquella montaña que en alguna ocasión quisiste escalar.

     

    *Fidel López Eguizábal es docente investigador Universidad Nueva San Salvador
    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

  • ¿El “Cóndor” pasa?

    ¿El “Cóndor” pasa?

    Entre esta especie, el andino se asume como símbolo de libertad por la altitud de su vuelo; pero también es carroñero. Su nombre fue utilizado para bautizar la operación que hace medio siglo inició en Sudamérica con un objetivo central, claramente definido: frenar el avance del marxismo en nuestro continente. El acta fundacional del llamado Plan Cóndor fue elaborada durante la reunión iniciada en Santiago de Chile el 28 de noviembre de 1975, convocada previamente en la llamada “Primera reunión de trabajo de inteligencia nacional” realizada un mes antes en esa misma ciudad. Además de Chile se integraron al principio Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay; luego se sumaron otros a está “coordinación represiva”, así definida en la página web del proyecto colectivo “Sitios de Memoria Uruguay”. Entonces, se plantearon enfrentar coordinadamente la “subversión” en el continente intercambiando información, prisioneros y experiencias.

    De esa historia dolorosa cabe rescatar el legado del jurista, pedagogo, poeta y defensor de derechos humanos paraguayo que encontró en 1992 los llamados “Archivos del terror”. Martín Almada se llamaba. Fue preso político y víctima de las torturas que le aplicaron, en el marco del Plan Cóndor, los esbirros de la prolongada dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner; su primera esposa, Celestina Pérez de Almada, también fue detenida per no sobrevivió a tormentos similares. Se habla de alrededor de 700 000 documentos descubiertos, tanto escritos como fotográficos y en formato de audio; estos fueron encontrados en el Departamento de Producciones de la Policía Nacional y sirvieron para revelar fehacientemente la barbarie ocurrida no solo en ese país sino en buena parte del resto de la región.

    El accionar criminal de esta siniestra estrategia llegó hasta Centroamérica. No nos escapamos. Alfredo Forti, defensor argentino de derechos humanos, resultó gravemente perjudicado por el terrorismo estatal en su país natal incluyendo la desaparición forzada de su madre ‒Nélida Azucena Sosa de Forti‒ cuando ella, él y sus hermanos fueron capturados dentro del avión en el cual volarían a Venezuela. Además, integró el equipo principal de investigadores de la Comisión de la Verdad para El Salvador y llegó a convertirse en viceministro de Defensa durante la primera administración de Cristina Fernández de Kirchner. Antes, del 2004 al 2007, ocupó el cargo de embajador en Honduras.

    Este querido hermano y colega seleccionó un cúmulo extenso de comunicaciones diplomáticas del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, dirigidas desde Buenos Aires a las dictaduras entronizadas en América del Sur; también a las de El Salvador, Guatemala y Honduras. Esos documentos –según dicha cartera gubernamental– revelan “el papel de las agregadurías militares, comisionadas para establecer contactos con sus contrapartes, coordinar apoyos y capacitaciones, intercambio de inteligencia y venta de armas con líneas de financiamiento del Banco Central” del país conosureño.

    En dicha confabulación no faltó otro protagonista principal e imprescindible. “La represión entonces –sostiene Stella Calloni en su libro titulado “Operación Cóndor, pacto criminal”– ya no tuvo límites ni fronteras. En todos los casos, detrás aparece la mano de Washington y el esquema de la Teoría de Seguridad Nacional estadounidense, bajo cuyo diseño se produjo el genocidio regional que ahora aparece en su verdadera dimensión”. Los “halcones” del Pentágono, desde la capital gringa movieron los hilos entonces para que el “cóndor” carroñero alzara vuelo al sur de sus fronteras y las consecuencias terribles ‒los golpes de Estado y los “gorilatos”, la mentada represión, la indecente corrupción, el saqueo…‒ le tocó padecerlas a nuestros pueblos.

    ¿Estaremos repitiendo esa parte de la historia continental? La realidad actual nos muestra que los “cuartelazos” han quedado atrás, al menos por el momento. Pero aunque Milei y demás compinches como Kast, Noboa y compañía hayan alcanzado el poder presidencial mediante elecciones cuestionadas o no, la “mano dura” en sus diversas expresiones contra el “enemigo interno” es moda junto a otra: la muy larga de la corrupción. El caso de Bukele, quien en el 2019 ganó por las buenas pero se reenganchó y pretende eternizarse tras manosear y alterar la Constitución para ello, parece ser el paradigma a seguir. Y es que el buen ejemplo ‒siempre lo he dicho‒ no se derrama, pero el malo sí.

    Y se mantiene el pillaje, la rapiña, el atraco, la depredación de los recursos diseminados del Rio Bravo hacia abajo. Llámele como quiera; el caso es que ya sacaron de las pantallas del cine la aversión “trumpista” de los “piratas del Caribe” que navegan y atacan mortal e impunemente…, hasta la fecha. Así las cosas, me atrevo a decir que de nuevo el “Cóndor pasa” reciclado y recargado. Quién sabe hasta qué altura volará y cuánto tiempo durará.

     

     

     

     

     

     

  • El uso de IA en la educación de El Salvador

    El uso de IA en la educación de El Salvador

    La inteligencia artificial (IA) ha emergido como una de las innovaciones  en múltiples sectores, y la educación no ha sido la excepción. La incorporación de sistemas de IA en los procesos educativos promete transformar la forma en que estudiantes y docentes interactúan con el conocimiento, oportunidades para personalizar el aprendizaje, automatizar tareas administrativas y ampliar el acceso a recursos educativos. Sin embargo, también plantea una serie de desafíos y riesgos que requieren un análisis crítico, especialmente en contextos específicos como el de El Salvador.

    Otro punto importante es el acelerado desarrollo e implementación de potentes modelos de IA generativa con consecuencias ambientales, el aumento de la demanda de electricidad , emisiones de CO2 y el consumo de agua.

    La IA puede facilitar una educación más inclusiva y adaptada a las necesidades individuales. Sistemas como tutorías virtuales, evaluaciones automatizadas y plataformas de aprendizaje adaptativo permiten a los estudiantes avanzar a su propio ritmo y recibir retroalimentación personalizada. Además, puede reducir la carga administrativa para los docentes y optimizar recursos en instituciones con limitaciones presupuestarias.

    A pesar de sus ventajas, el uso de la IA en la educación trae consigo importantes desafíos como la brecha digital y desigualdad: La implementación de tecnologías avanzadas puede ampliar las desigualdades existentes si no se garantiza el acceso equitativo a internet y dispositivos adecuados. El Salvador, podrían enfrentar dificultades para integrar estas tecnologías de manera inclusiva.

    La automatización de tareas puede generar cambios en la disminución del  rol del educador en función de limitarse a supervisar , controlar el aprendizaje ,además  La recopilación y análisis de datos de estudiantes plantea riesgos para la privacidad y la protección de datos. Asi también,  la toma de decisiones automatizadas puede vincular sesgos si los algoritmos no son cuidadosamente diseñados.

    Por otra parte la dependencia tecnológica  puede disminuir la capacidad crítica y reflexiva de los estudiantes, además de limitar la creatividad y autonomía en el aprendizaje.

    China y Singapur y Estados Unidos han implementado plataformas de aprendizaje adaptativo y evaluación automática que han mejorado los índices de rendimiento, pero también enfrentan críticas por la vigilancia y control estatal  Sin embargo, la desigualdad en el acceso sigue siendo un obstáculo.

    En el contexto de El Salvador, la iniciativa de integrar AI Grok en el sistema educativo puede representar una oportunidad para modernizar la enseñanza, especialmente en zonas rurales y marginadas. Sin embargo, es fundamental analizar si el país cuenta con la infraestructura necesaria, recursos tecnológicos y capacitación docente para aprovechar al máximo esta herramienta.

    Además, es crucial considerar los riesgos de ampliar la brecha digital y garantizar que la implementación sea ética, inclusiva y orientada a mejorar realmente la calidad educativa. La experiencia internacional muestra que la simple adopción de tecnologías no garantiza resultados positivos si no se acompaña de políticas públicas sólidas, inversión en infraestructura y formación.

    El uso de la inteligencia artificial en la educación tiene un gran potencial para mejorar procesos y resultados, pero también implica desafíos significativos que deben ser abordados con una visión crítica y responsable.La incorporación de AI Grok puede ser beneficiosa si se realiza con planificación, inclusión y respeto por los derechos de los estudiantes. Solo así será posible aprovechar sus ventajas sin perder de vista los riesgos y las desigualdades que aún persisten en el sistema educativo.

     

  • Feliz navidad… que Jesús nazca en nuestros corazones

    Feliz navidad… que Jesús nazca en nuestros corazones

    Los cristianos conmemoramos de manera simbólica cada 25 de diciembre la natividad de Nuestro Señor Jesucristo, pero hasta ahora no se tiene certeza del día de su nacimiento ni su edad exacta de su crucifixión. Según los anales religiosos es a partir del año 336 D. de C. que se celebra la navidad luego que el Papa Julio I estableciera esa fecha como la oficial de la natividad, aunque se han encontrado pruebas de que, con su Santidad Telésforo, un siglo antes ya se conmemoraba ese acontecimiento en esa fecha.

    La certeza nadie la tiene, pero los cristianos hemos hecho nuestra la fecha la cual tiene el inmenso valor trascendental de señalar el nacimiento del Hijo Unigénito de Dios que vino a morir en la cruz para con su sacrificio lavar los pecados de la humanidad y enseñarnos que Él es el camino de la verdad y el amor hacia la vida eterna.

    De tal manera que la navidad es la época propicia para que como seres humanos fortalezcamos nuestra fe cristiana y permitamos que Jesús vuelva a nacer en nuestros corazones llenándonos de fe y bondad, siguiendo su santa palabra y  ejecutando buenas acciones según los mandamientos de la ley divina. Amar al prójimo como a nosotros mismos resume la enseñanza máxima de la fe cristiana. El que ama a su prójimo ama a Dios,

    Jesús debe anidar en nuestros corazones y ser el eje central de las acciones y creencias de nuestra vida. Debemos siempre inspirarnos en la cristiandad para obrar con bondad hacia los demás. Como dice la canción del cantautor guatemalteco Ricardo Arjona “Jesús es verbo (acción) y no sustantivo” porque está en el corazón de quien entrega de manera desinteresada, de nuestros hermanos necesitados que viven en la orfandad, la indigencia, el desamparo, la depresión y la mendicidad. Jesús no vive en el templo adornado por metales preciosos, mucho menos en las paredes que resguardan al pastor que se ha hecho rico y mentiroso en nombre de la fe… Jesús está en las obras buenas, por muy pequeñas que parezcan.

    Navidad nos debe de servir como una época de reflexión sobre las consecuencias de nuestra conducta en la familia (y la sociedad) y de nuestra relación particular con Jesucristo. Debemos pedir fortaleza espiritual y bendiciones para nuestros semejantes. Debemos anteponer nuestra promesa sincera de ser mejores personas por añadiduras espirituales y por amor a la humanidad.

    Para los cristianos la navidad debe ser motivo de regocijo, al igual que todas las fechas del año, porque es una forma de amar y reconocer que Dios es todopoderoso y misericordioso, tanto así que según Juan (3:15) “Amo tanto al mundo que entregó a sus Hijo Unigénito (Jesús) para que todo el que crea en Él tenga vida eterna y no se pierda”. Como regalo nos ofrece, por misericordia, salvación eterna.

    Dicen los teólogos que Dios entregó a su hijo para manifestar su amor profundo por la humanidad, para que cada persona, por medio de la fe, pueda experimentar la vida eterna y una relación directa con él. De tal manera que Jesús es el medio o el camino por el cual se logra la salvación divina.

    Justamente eso es el espíritu simbólico de la navidad. Agradecer a Dios la entrega de su hijo unigénito, como muestra de amor y misericordia. Por eso Dios quiso que naciera en la humildad y se gestara en el vientre de una virgen. Dios quiso que su hijo sufriera el sacrificio para que todos entendiéramos el mensaje de la redención.

    Por eso navidad es propicio para alimentarnos de la fe, para renovar nuestra espiritualidad cristiana y para amar al prójimo, siendo individuos honestos de buenas acciones y conduciéndonos por el camino del bien, siempre con Jesús en nuestros corazones.

    Paganamente la navidad es aprovechada por el comercio, por el consumismo, por el brillo del glamour, por las festividades, por el turismo y por mucho accionar mundano, pero al margen de eso, hay que reservar tiempo para fortalecernos en la fe. El cuerpo es carne y espíritu y no está prohibido celebrar con costumbres y tradiciones, pues de manera sana también hay que dar paso a la cena navideña en familia, a los regalos y juguetes, al simbolismo costumbrista y tradicional, a os estrenos, a disfrutar las vacaciones de la época, todo eso agradeciendo a Dios por su inmensa bondad.

    Muchos llegan a esta época enfermos, en soledad, sin trabajo o con otros problemas existenciales, pero no debemos perder nunca la fe porque no hay problema que dure cien años y Jesús nunca nos abandona, Él siempre nos bendice y no permite que los suyos vivamos en desamparo. La protección divina es en cada instante de nuestra vida cuando tenemos fe.

    Disfrutemos la época de navidad. Reflexionemos sobre nuestra conducta y oremos para tener siempre en nuestros corazones a Jesús. Feliz navidad a todo el mundo cristiano, evangélicos, ortodoxos y católicos. Que Jesús nazca en  nuestros corazones y que la paz sea con nosotros.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

     

     

  • ¡Ángeles en el camino!

    ¡Ángeles en el camino!

    Es la última semana del año. En ella, la emoción de celebrar una vez más el natalicio de Jesús, y dar la bienvenida al nuevo año, nos acoge tal tibio abrazo del fuego de una chimenea en estos días tan gélidos.

    Las decoraciones navideñas en las ciudades y hogares con luces destellantes e impresionantes brindan la especial sensación de gozo, que solamente esta época ofrece, al permitirnos demostrar nuestro cariño hacia nuestros seres queridos y cercanos, decorando y abarrotando los árboles navideños de regalos. Hemos trabajado duro y merecemos darnos la felicidad de obsequiar cosas que darán alegría a quienes apreciamos. Es un tiempo de amor, paz y felicidad.

    En esta semana olvidaremos por un momento las tribulaciones que hemos pasado, porque, el espíritu de Jesucristo en la navidad es superior a la ardua lucha y sufrimiento que la vida nos propone a través de los días en los que transitamos caminos inciertos y llenos en ocasiones de dolor.

    El espíritu de la Navidad nos llena de esa magia, que derrota a la tristeza por haber perdido a seres queridos, algunos quienes gozan ya del Paraíso junto a Jesucristo u otros quienes están lejos y no pueden estar con nosotros.

    Muchos abarrotaremos nuestras iglesias para celebrar este momento, seguir nuestras tradiciones cristianas son parte de la celebración navideña por nuestra preciosa Fe. Nos llenaremos de alegría y bendición al hacerlo.

    Amar a quienes apreciamos es fenomenal, más brindar ese amor a quienes no conocemos es grandioso. Nuestros corazones conocen la bondad de la caridad, cada vez que la brindamos nos llenamos de felicidad y los caminos que frecuentemente transitamos necesitan mucho de eso. Están llenos de personas quienes sufren miseria, dolor y desesperanza.

    Estos espíritus necesitan de ángeles en el camino. Y aun cuando existe un extraordinario ejercito por todo el mundo, aun no son suficientes. Seguramente, has visto a uno. Pasan desapercibidos, pero cuando encuentras a uno, y tomas el tiempo para escucharle, inmediatamente en sus ojos observas la gracia de Dios, sus rostros emanan santidad. Es fácil identificar a un verdadero ángel. Cuando encuentres uno, no le cierres la puerta, no le des la espalda, mucho menos le desprecies. Bríndale unos minutos, Dios te lo ha enviado porque desea prepararte a ser un miembro más de ese ejército de amor que el mundo necesita para ser mejor.

    Dios nos invita a ser ángeles en el camino, para serlo deja a un lado cualquier prejuicio. Jesucristo no es exclusivo. Nos ama a todos por igual.

    Mi inspiración para escribir este artículo es en referencia a una experiencia reciente con jóvenes misioneros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, más ellos son un pequeño batallón de ángeles en el ejército de Dios. Cada denominación cristiana tiene sus ángeles misioneros, quienes diariamente con una tremenda devoción y convicción, brindan a la humanidad una oportunidad de paz y gracia divina, enseñando la escritura santa en las calles y tocando puertas para ofrecerla.

    En los caminos de Jesús, Él nos invita a colaborar y que juntos hagamos el bien al prójimo, rescatando al que sufre, se amigo de quien, como tu ama a Jesús; ábrele los brazos, invítale a tu hogar, si sientes que es tu llamado, únete al ejército y transfórmate en un ángel de Jesús.

    En esta navidad, se tú, el más precioso regalo para Jesucristo. Brinda alegría al desconocido, si ves a un ángel sediento dale agua, a veces están hambrientos, dales pan. En ocasiones se sienten desmoralizados por mucho rechazo, bríndales atención con una sonrisa. Ellos te brindaran amor, bríndales lo mismo.

    ¡Feliz Navidad y Bendecido Año Nuevo!

    Share this email in Google Chat
    Discuss in real time with an individual, group, space, or even someone outside your organization

  • Cuando Jesús es el centro, la Navidad es real

    Cuando Jesús es el centro, la Navidad es real

    La Navidad es un tiempo profundamente significativo para millones de personas que, desde distintas expresiones de fe cristiana, recuerdan con reverencia el nacimiento del Señor Jesucristo. No es simplemente una celebración cultural ni una fecha marcada en el calendario; es la memoria viva de que Dios decidió acercarse al ser humano con humildad, ternura y amor. Por eso, cuando la Navidad se reduce a un ambiente festivo sin transformación interior, algo esencial se pierde. La Navidad alcanza su verdadero sentido cuando el Señor Jesucristo nace en el corazón, cuando su presencia transforma la manera de pensar, de vivir y de relacionarnos con los demás.

    La Biblia nos invita, con un tono profundamente humano, a examinar nuestra vida interior. Dios habla a personas que creen, que oran, que buscan acercarse a Él, y les dice: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión” (Isaías 58:1). No es un grito de condena, sino un llamado de amor a despertar. El mismo texto reconoce la sinceridad de esa búsqueda cuando afirma: “Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos” (Isaías 58:2). El problema no está en buscar a Dios, sino en conformarse con una fe que no transforma la conducta ni toca el corazón del prójimo.

    Cuando el Señor Jesucristo nace verdaderamente en el corazón, su amor comienza a reflejarse en la vida diaria. La Navidad deja entonces de ser tradición y se convierte en experiencia viva. En un mundo marcado por tensiones, polarizaciones y heridas profundas —muchas veces alimentadas por discusiones políticas, ideológicas o sociales—, el mensaje del pesebre nos recuerda que Jesús vino a reconciliar, no a dividir. Él no vino a tomar bandos humanos, sino a ofrecernos un Reino distinto, donde la dignidad de cada persona es sagrada. Por eso Dios advierte con claridad: “En el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto” (Isaías 58:3).

    Es decir, cuando incluso la espiritualidad se vuelve egocéntrica, pierde su esencia más noble. La Palabra continúa con una observación que interpela con profundidad: “He aquí que para contiendas y debates ayunáis” (Isaías 58:4). Esta no es una acusación dura, sino una invitación a revisar el corazón. La fe cristiana, vivida desde cualquier tradición, encuentra su autenticidad cuando produce mansedumbre, paciencia y empatía. La Navidad es una oportunidad para bajar el tono de los enfrentamientos, sanar relaciones rotas, escuchar con humildad y recordar que el otro, aun cuando piense distinto, también es amado por Dios.

    Dios plantea entonces una pregunta que atraviesa generaciones: “¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?” (Isaías 58:5). Podríamos formularla hoy así: ¿Es realmente Navidad cuando hay abundancia exterior, pero escasez de compasión interior? ¿Cuándo se recuerda el nacimiento del Salvador, pero se ignora el sufrimiento humano? La respuesta divina nos lleva al centro del mensaje del Señor Jesucristo, quien vino a servir y no a ser servido: “¿No es más bien… que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa?” (Isaías 58:6–7).

    Aquí la Navidad se vuelve concreta y visible. Cuando Jesús nace en el corazón, nace también el deseo sincero de compartir, de ayudar, de mirar con ternura al pobre, al enfermo, al anciano, al migrante, al que sufre injusticias. No como una obligación religiosa, sino como fruto natural del amor de Dios actuando dentro de nosotros. Compartir el pan, acompañar al que sufre y tender la mano al necesitado no es una consigna ideológica ni una bandera confesional; es una expresión viva del Evangelio de nuestro Glorioso Señor Jesucristo que une a todos los seres humanos sin importar su contexto ni condición social.

    El Señor Jesucristo nació en sencillez, en un ambiente humilde, lejos del poder y del reconocimiento humano, para enseñarnos que la grandeza del Reino de Dios se manifiesta en la bondad, la misericordia y la humildad del corazón. Celebrar su nacimiento implica dejarnos transformar por su ejemplo. Por eso la Navidad no es tiempo para el exceso que apaga la conciencia, ni para la indiferencia que endurece el corazón, sino para la reflexión serena sobre nuestra conducta, nuestras palabras y nuestras actitudes hacia los demás. Este mensaje no excluye a nadie ni pertenece a una sola tradición; es una invitación abierta a todos los que desean que el Señor Jesucristo nazca en su corazón.

    Y cuando eso ocurre, el odio pierde fuerza, la división se debilita y la empatía florece. Cuando Él vive en nosotros, la Navidad deja de ser solo un recuerdo del pasado y se convierte en una realidad presente que transforma la vida y bendice a la humanidad. La Navidad nos invita a algo más profundo que cumplir ritos, asistir a celebraciones o repetir tradiciones. Nos llama a buscar al Señor Jesucristo más allá de la religión entendida solo como forma externa, más allá de los ritos que pueden repetirse sin conciencia, más allá de los nombres, etiquetas o estructuras que, aunque valiosas, nunca deben sustituir el encuentro personal con Él.

    Jesús no vino a fundar una experiencia fría ni distante, sino a establecer una relación viva, cercana y transformadora con cada ser humano. La Navidad nos recuerda que Dios no se conformó con ser conocido de oídas; decidió hacerse presente, caminar con nosotros y tocar el corazón desde dentro. Este llamado no pretende dividir ni desarraigar a nadie de su fe, sino profundizarla. No se trata de cambiar de tradición, sino de permitir que el centro sea verdaderamente Jesús. No se trata de abandonar costumbres que han acompañado a generaciones, sino de llenarlas de sentido, de vida y de amor.

    No se trata de aparentar devoción ante los demás, sino de cultivar una relación auténtica con Aquel que nació para salvar, restaurar y sanar lo que está roto en el interior del ser humano. Cuando Jesús ocupa el centro, la fe deja de ser una obligación y se convierte en una fuente de vida. Buscar a Jesús más allá de la religión significa permitirle hablar a la conciencia, confrontar con ternura, corregir con amor y transformar con gracia. Significa dejar que su presencia moldee la manera de pensar, de hablar y de actuar. Significa permitir que su amor nos lleve a amar más, su perdón a perdonar más, su misericordia a ser más misericordiosos.

    Allí donde Jesús vive, la fe se vuelve visible, el corazón se ensancha y el prójimo deja de ser un extraño para convertirse en hermano. Si este tiempo navideño nos conduce a buscar al Señor Jesucristo con un corazón sincero, humilde y abierto; si nos impulsa a amar con mayor profundidad, a perdonar con mayor libertad, a servir con mayor generosidad y a vivir con mayor misericordia, entonces la Navidad habrá cumplido plenamente su propósito. Porque la Navidad no termina el veinticinco de diciembre: comienza allí donde una vida decide abrirle espacio a Jesús para que le gobierne.

    Cuando el Señor Jesucristo nace de verdad en el corazón, la Navidad deja de ser solo una fecha marcada en el calendario y se convierte en un camino permanente de amor, justicia y esperanza. Un camino que transforma personas, sanas relaciones y bendice a la humanidad. Allí, y solo allí, la Navidad es real.

     

  • María Corina, líder de la democracia

    María Corina, líder de la democracia

    Hace unos días conversaba con dos queridos amigos, el empresario Kemel Jamis y el escritor Jose Antonio Albertini, sobre la falta de lideres en América Latina que tuvieran una visión democrática a instancias hemisférica.

    Nos remontamos al siglo XIX y mediados del XX señalando que fueron tiempos rico en figuras notables en todos los espacios imaginables como Simón Bolívar, Jose de San Martin, Jose Martí, Juan Domingo Perón, Francisco I. Madero y muchos más, sin embargo, acordamos que en este siglo XXI se apreciaba como una especie de aridez de liderazgo en lo que respecta a la política en general y todavía más, entre quienes tienen un compromiso explícito con la democracia en particular.

    En ese momento Jamis, tercio y apunto, que tiene la certeza de que ese vacío de liderazgo hemisférico puede y será llenado por María Corina Machado, la lideresa venezolana premio Nobel de la Paz que ha demostrado estar sobrada de talento y coraje como cuando en plena Asamblea Nacional, dirigida por Hugo Chávez, lo increpó y lo llamo ladrón, aunque la mayoría estaba en su contra.

    La realidad es que América Latina ha padecido una crónica falta de lideres férreamente comprometidos con la democracia, específicamente, aquellos que se hayan distinguido o distingan por su proyección continental, aunque, debemos admitir que tampoco han abundado personalidades notables en los ámbitos nacionales, con excepciones, como el expresidente colombiano Álvaro Uribe y el actual mandatario argentino Javier Milei.

    Por demás, hay que decir, que la mayoría de los mandatarios nacionales han tenido muy poca visión en lo que respecta a los peligros que corre la democracia ante el castro chavismo y sus variantes, y un muy limitado espíritu de solidaridad con las repúblicas que han sido sometidas por autócratas entre las que hay que contar a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

    Por otra parte, al despotismo, las autocracias, le han sobrado dirigentes importantes entre los que destacan Fidel Castro y Hugo Chávez en el plano continental y Nicolas Maduro, Rafael Correa, Daniel Ortega, Evo Morales, Manuel Noriega y Mel Zelaya en instancias nacionales, sujetos, todos, que dejan muchos que desear de la capacidad de discernimiento de sus seguidores y de quienes les han promovido y respaldado por décadas sin tener en cuenta sus abusos y pillajes.

    Un autócrata que no debe faltar es Augusto Pinochet. El dictador chileno pudo haber sido un líder hemisférico, aunque no democrático, como consecuencia de haber sido el artífice del derrocamiento de un aliado incondicional de Fidel Castro y de todos sus asociados, Salvador Allende, quien fuera una personalidad importante de la izquierda vegana, si es que existe, con fuerte inclinación al canibalismo.

    Vale señalar que hay figuras que podrían estar en una u otra de estas relaciones como Luis Inacio Lula da Silva, Nayib Bukele, Michelle Bachelet y el matrimonio Kirchner- Fernández, puesto que las profundas contradicciones en las que han incurrido en sus respectivos liderazgos, tanto al interior de sus países como por la política exterior desplegada, dejan al criterio de cualquier observador una futura ubicación, aunque, de momento, este espectador situaría a da Silva y Kirchner-Fernández entre los enemigos de las democracias hemisféricas, en la misma instancia que Castro y Chávez, la conducta cómplice de los tres alcanzo niveles aberrantes.

    Los líderes nacionales son una querencia fundamental en cualquier país, presencia que no se debe confundir con la de caudillos o sátrapas al servicio de minorías, al igual que se necesitan paradigmas internacionales que puedan sintetizar por su gestión y propuesta los más caros anhelos de la ciudadanía.

    Comparto absolutamente la propuesta de Jamis y Albertini de que la señora María Corina Machado puede asumir a plenitud un liderazgo continental puesto que ha demostrado tener fuertes convicciones democrática, honrado su compromiso con quienes tienen la libertad y los derechos ciudadanos en primera instancia y, por último, no les teme a sus enemigos.

    María Corina, como ha ocurrido a través de la historia cuando los déspotas intentan quebrar a quienes les retan, se ha crecido y alcanzado cotas inimaginables aun para sus más fieles partidarios, como fueron los comicios del 28 de julio del 2024 y que una adversaria de la izquierda política, pero política consecuente, lograra el Nobel de la Paz gracias a su constante sacrificio y sobrado decoro.

    *Pedro Corzo es periodista cubano

  • La poética Navidad, conmemoración universal

    La poética Navidad, conmemoración universal

    Alentados por la buena noticia, el deseo del reencuentro y el abrazo de la ilusión, donde se concentra la mirada clemente y el afán de hacer familia; mientras el niño que todos llevamos consigo, se pone a buscar y a rebuscar sus propios latidos íntimos, para restablecer la visión del poema en los labios; reconozco que el desvelo no puede ser más positivo, pues es nuestra propia existencia la que nos trasciende, para celebrar el don de la vida y concelebrar el empaque de la pureza, como fiesta universal. La contemplativa de un recién nacido suscita normalmente sentimientos de conmoción y de ternura, aparte de movernos y removernos el níveo aliento, para volver a descubrir el calor de un hogar, con el estímulo de la sencillez, la amistad y la solidaridad.

    Estamos en un momento meditativo de acogida, de recogerse cada cual consigo mismo, para compartir el gozo de nuestro esfuerzo, que llega a ser más poesía que poder y más luz que sombra, a pesar de los muchos dolores que los humanos nos injertamos entre sí, haciendo del mundo, un manantial de lágrimas y desconciertos. Ojalá aprendamos a reprendernos, para fraternizarnos y reconquistar el gozo de la cueva de Belén, donde nuestro Creador se nos muestra humilde para vencer la soberbia. En consecuencia, acojamos este recuerdo ecuménico como un acontecimiento capaz de renovar hoy nuestra propia savia. Comencemos, porque los encuentros entre unos y otros, nos hagan huir de los encontronazos, poniéndonos en camino de apertura a las necesidades de nuestros semejantes.

    Con estos sentimientos de bondad y verdad, la estrella que nos indica el camino en medio de la oscuridad y los peligros del mundo, debe sobrecogernos, manteniendo vivo el asombro profundo. Será bueno que nos dejemos cautivar de esta luminosa alegría; donde el Dios con nosotros, camina a nuestro lado, para enseñarnos un modo nuevo de vivir y de amar. Sea como fuere, tenemos mucha necesidad de caricias compasivas, frente a tantas miserias mundanas, que nos deshumanizan por completo. De ahí, la importancia de Jesús en el pesebre, mostrándonos el camino de la ternura para estar cerca, para ser humanitarios en definitiva. Por desgracia, nos acompañan tantas injusticias, que necesitamos la fuerza del amor, para que los enfrentamientos cedan el paso a la reconciliación.

    Ojalá que el auténtico mensaje de solidaridad y acogida, que brota de la Navidad, contribuya a crear una sensibilidad más profunda ante las antiguas y nuevas formas de pobreza, o el bien común, con el que todos estamos llamados a colaborar y a cooperar; en un mundo cada vez más caótico e incluso violento, sólo hay que contemplarlo cada día. En efecto, la atmósfera mundana está llena de bochornos y crueldades. Únicamente, hay que ver  la mirada de esa multitud de gentes, completamente perdida con la desesperación y en total soledad, agilizado todo por una cultura digital marcada por discursos de odio, distorsionando de este modo la realidad, lo que genera ansiedad, depresión y, en los casos más graves, pérdida de sentido y suicidio.

    Tampoco podemos continuar ensombreciendo la luz que ilumina nuestra existencia; en multitud de ocasiones, adormecida o endiosada de absurda prepotencia. Mi propuesta es la de bajarse de los pedestales, para ponernos a servir latidos y a donarlos, fomentar la senda interna y poder sentir los horizontes del alma como María, que donó su seno virginal al Verbo de Dios. Desde luego, no hay verso más placentero, que la quietud de nuestros órganos, para que se despejen las pulsaciones y se serenen los ánimos. De lo contrario, continuaremos viviendo los días con el ánimo envenenado y la Navidad como una fiesta de consumo sin aprecio alguno; eso sí: con la peor de las prisiones, que radica en un encerrado corazón cerrado y, además, empedrado por la indiferencia.