Categoría: Opinión

  • La tragedia social del castrismo

    La tragedia social del castrismo

    Los únicos logros que van a sobrevivir al totalitarismo dinástico de los hermanos Castro y el hijo putativo de ambos, Miguel Diaz Canel, es la propaganda y su eficiencia represiva, incluida la destrucción material y humana causada por el sistema.

    El fracaso ha sido tan rotundo que sus prototipos de milagros sociales, Salud, Educación y Deporte, han sido retirados del escaparate que con delirio mostraban a los que desesperaban ahogarse en el mar de la felicidad del castrismo.

    La salud es un desastre. Los hospitales no cuentan con los medios para satisfacer las necesidades de los ingresados. No hay ropa de cama, alimentos ni medicinas. El fluido eléctrico falta con frecuencia y la higiene es prácticamente inexistente.

    Las enfermedades infecciosas azotan la isla varias veces en el año. Los burócratas tergiversan las estadísticas sistemáticamente. La falta de medicinas y de equipos médicos modernos o al menos en buen funcionamiento, es más que frecuente. Hay una clara diferencia en la atención médica que recibe la clase dirigente, los extranjeros y la población.

    Por último, se da la paradoja que la potencia médica, como gustan llamarse, no cuenta con profesionales suficiente para atender al pueblo porque los alquila a otros países en procura de ingresos multimillonarios que le permitan solventar parcialmente la perenne crisis económica del sistema.

    La educación, punto de partida para el adoctrinamiento de las nuevas generaciones, enfrenta un serio problema por el continuado éxodo de maestros a otras labores que les rindan más beneficios, afectando la calidad de estos servicios.

    No obstante, el mayor fracaso en la Educación fue la denominada Escuela al Campo. Un intento de sustituir a la familia con comunas ideológicas en las que los padres perderían toda capacidad de influenciar sobre sus vástagos.

    Niños y adolescentes fueron desarraigados. Lejos de sus patrones de conductas habituales se conducían arbitrariamente. El régimen intento imponer disciplina militar en muchos de estos centros fracasando la mayoría de las veces. La imposición del estudio y trabajo para formar el propuesto hombre nuevo, una especie de siervo ilustrado adiestrado para servir el proyecto, solo cosecho desilusiones.

    Las Escuelas al Campo, uno de los planes preferidos de Fidel Castro, fueron, según estudiantes de la época, campo de concentración en los cuales se practicaban métodos de severidad extrema junto a la dejadez disciplinaria más absoluta, favoreciendo espacios para la violencia entre los internos, perversidades de diferentes tipos, incluido el abuso sexual.

    La tercera pantalla del régimen fue el deporte. Por años Cuba fue una de las potencias mundiales en esa actividad, particularidad que favorecía al castrismo porque los deportistas laureados en números importantes daban todo el crédito al gobierno por sus victorias y otros, más serviles que el promedio, dedicaban sus laureles al dictador en jefe.

    Sin embargo, el protagonismo de Cuba en el deporte se extinguió, fundamentalmente por su incapacidad para sufragar los grandes gastos que demandan los atletas de alto rendimiento, además, el totalitarismo, aunque conserva el poder, padece de un agotamiento generalizado y masivo que lo conducirá en algún momento a una muerte por consunción, similar a la sufrida por la desaparecida Unión Soviética.

    La dictadura hábilmente mezcló la salud, educación y los deportes con la política, logrando un coctel propagandístico de gran fuerza.

    Sus éxitos en cada uno de estos sectores ofrecían una imagen de progreso, libertad y justicia que distaba mucho del verdadero contexto nacional del cual la mayoría de los observadores internacionales no querían percatarse por ser partidarios del régimen, o por recibir beneficios de un gobierno que les concedía bienes y privilegios a los que no accedía el pueblo cubano.

    Los avances en cada uno de estos sectores facilitaron al sistema diferentes progresos y beneficios internacionales. En el plano interno, favorecieron la confusión y victimización de la sociedad en aras de efímeras glorias. Los muy divulgados «logros» sociales fueron consecuencias de los formidables subsidios soviéticos y no por la capacidad productiva de un gobierno ineficiente que ha conducido al país a la miseria y endeudamiento absoluto.

    El totalitarismo convirtió a Cuba en un estado mendigo desde 1959, al extremo, que recibe donaciones alimenticias de productos como el azúcar, el género más importante de nuestra economía antes de producirse el desastre que ha puesto en riesgo la sobrevivencia de la nación.

  • La deuda política eliminada en El Salvador

    La deuda política eliminada en El Salvador

    La decisión del presidente salvadoreño Nayib Bukele de eliminar el financiamiento estatal a los partidos políticos me parece una decisión no solo valiente, sino genial.

    Esta jugarreta por parte de la clase política muerta de hambre de países tercermundistas con el fin, supuestamente, de fortalecer la democracia participativa, abrir espacios a corrientes ideológicas políticas nuevas, con planes frescos para la nación, demostró, desde el mismo principio, ser una rapiña grosera de la argolla de poder, y a veces del máximo líder y fundador de un nuevo partido.

    Nunca sirvió para que los partidos nuevos tuvieran un capital semilla de importancia y lograran arrancar.

    Y en cuanto a los partidos grandes, es una estupidez, una sinvergüenzada, una forma más que tienen los partidos fuertes de robarnos el dinero, porque, siendo grandes, teniendo una numerosa afiliación, contando con empresarios y profesionales, ¿cómo es que no pueden organizarse para recabar dinero de sus propias huestes y administrarlo bien?

    Las argollas se reparten ese dinero con la cuchara grande beneficiando a los movimientos internos que son de su preferencia y no empoderando la democracia al interior de sus instituciones políticas.

    Aplaudo esta buena decisión del Sultán enfermo de poder. Muy buena.

    Como ejemplo les cuento: cuando un grupo de universitarios conformamos en El Salvador la Democracia Cristiana Universitaria (DCU), los principales promotores lograron llevar a la secretaría general del Partido Demócrata Cristiano a “un buen amigo”.

    Resulta que cuando ese buen amigo recibió la «deuda política», lo primero que hizo (y uno de los fundadores de la DCU lo acompañaba) fue comprarse un reloj de 11 mil colones, que hoy, fácilmente, podrían ser 100 mil colones, y al cambio del dólar $ 11,428.57. A los pocos días cambió la camioneta destartalada que andaba por una Suburban gigantesca. Parecía repartidora de leche.

    Otro gran líder de izquierda de un partido emergente se quedó con toda la deuda política.

  • Víctimas del delito: el eslabón olvidado en la búsqueda de la justicia

    Víctimas del delito: el eslabón olvidado en la búsqueda de la justicia

    En el complejo entramado del sistema de justicia penal, las víctimas del delito más frecuente y cotidiano de lo que pensamos se encuentran en una posición de vulnerabilidad y desamparo. A pesar de ser el centro del conflicto, sus voces y necesidades suelen ser relegadas a un segundo plano, obstaculizando la verdadera búsqueda de justicia y reparación.

    Desde una perspectiva criminológica y victimológica, es fundamental reconocer que las víctimas no son meros objetos pasivos del delito, condición que fue por más de 150 años de inicio de la criminología, son sujetos activos que sufren un daño físico, psicológico y/o material como consecuencia de la acción delictiva. Este daño puede tener consecuencias devastadoras en su vida, afectando su bienestar emocional y psicológico, su salud física, sus relaciones sociales y su situación económica.

    La criminología, al estudiar el delito como un fenómeno social complejo, ha puesto de manifiesto la importancia de comprender la experiencia de la víctima, sus necesidades y sus expectativas. La victimología, por su parte, se centra en el estudio de la víctima como tal, analizando los factores que la hacen vulnerable, los riesgos que enfrenta y las consecuencias del delito en su vida, así como los procesos de desvictimización.

    Es crucial destacar que las víctimas no son un grupo homogéneo. Cada persona es única y su experiencia del delito es singular. Algunas víctimas pueden requerir atención médica y psicológica especializada, otras pueden necesitar apoyo legal y económico, y otras pueden necesitar a como dé lugar buscar un espacio seguro donde ser escuchadas y comprendidas, sin cuestionamientos, ni juzgamientos.

    El sistema de justicia penal tiene la obligación de garantizar los derechos de las víctimas, ofreciéndoles protección, información, apoyo y reparación. Esto implica reconocer su derecho a participar activamente en todo el proceso penal, a ser informadas sobre el desarrollo de la investigación y el juicio, a recibir protección frente a posibles represalias y obtener una reparación por los daños sufridos.

    Sin embargo, en la práctica, las víctimas a menudo se enfrentan a grandes obstáculos que dificultan su acceso a la justicia. La falta de información, la burocracia, la victimización secundaria en las Instituciones y por representantes del sector de Justicia, y la falta de recursos para una atención integral y especializada son algunos de los problemas que pueden enfrentar.

    Es necesario un cambio de paradigma en el sistema de justicia penal, donde las víctimas sean el centro de atención y sus necesidades sean prioritarias. Esto implica una mayor sensibilización en todo tiempo de los operadores del sector de justicia, una sólida formación especializada en victimología y la creación de mecanismos de apoyo y protección eficaces.

    Además, es fundamental fomentar una cultura de prevención del delito, donde se promueva la empatía, el respeto y la solidaridad hacia las víctimas. La sociedad en su conjunto tiene la responsabilidad de crear un entorno seguro y justo para todos, donde las víctimas sean escuchadas, comprendidas y apoyadas en su camino hacia la recuperación.

    A manera de conclusión, las víctimas del delito son el eslabón fundamental en la búsqueda de la justicia. Su reconocimiento, protección y reparación son elementos esenciales para construir una sociedad más justa y humana. Es hora de que sus voces sean escuchadas y sus derechos sean garantizados, y que su proyecto de vida sea restaurado de manera integral.

    *Ricardo Sosa, Doctor y máster en criminología

    @jricardososa

  • Sobre la financiación de los partidos

    Sobre la financiación de los partidos

    Surge en la comunidad internacional democrática, en cualesquiera de sus expresiones, el tema del origen de la financiación de los partidos políticos. En concreto si el Estado debe financiar su funcionamiento cotidiano, las campañas electorales o asumir un sistema mixto; donde el particular sea como individuo o como empresa, haga donaciones periódicas o excepcionales conjuntamente con el Estado.

    Ambas posturas tienen detractores y conciliadores, otros asumen una posición mixta, siempre con el objetivo de contrarrestar el poder en la inclinación del electorado, que pudiere distorsionar los objetivos finales del proceso mismo o impedir el acceso al poder público por encontrarse en situación de debilidad.

    Si el Estado asume el financiamiento puede proteger la equidad de condiciones, asumen algunos; así, los nuevos partidos o los más pequeños se equipararían proporcionalmente a los más numerosos, y el estado pudiere retener una mayor capacidad de control y vigilancia del buen uso del dinero asignado, a cada uno de ellos.

    En realidad, los dos argumentos son válidos, con sus pro y en contra, si asumimos que los partidos políticos son consubstanciales con el sistema democrático.

    En contra, podríamos esgrimir que es muy fuerte la tentación para que el gobierno de turno no intentare influir en el voto del electorado al ser selectivo en el apoyo financiero a determinado partido o candidato presidencial o legislativo, a pesar de los controles burocráticos que pudieren intervenir.

    Aparte de ello, entraña una mayor burocracia gubernamental, una carga presupuestaria y la siempre presencia amenazadora del Estado con sus sutiles o no, maneras de obtener su objetivo.

    Además ese dinero sale del contribuyente, quien al final es obligado a asumir un impuesto más, de los muchos que ya tiene. Es cierto que en nuestro continente hispanoamericano, la cultura política de la ciudadanía va a la par de la cultura educativa formal, que deja mucho de desear, donde aun existen zonas enteras urbanas y rurales de cuasi analfabetismo, lo cual dificulta la verdadera intención del elector.

    A las consideraciones anteriores debemos agregar el rol de los partidos políticos en la sociedad actual. Esas organizaciones rígidas, formales, dogmáticas, con sus tribunales disciplinarios, van quedando en el pasado de una manera inesperada y acelerada. Social demócratas, social cristianos, comunistas, conservadores y liberales se han venido diluyendo en nuestra civilización occidental actual, porque no llenan las necesidades y expectativas contemporáneas, signadas por nuevos retos, mayores libertades personales, conciencia del yo sin desconocer el nosotros, los adelantos científicos, tecnológicos y comunicacionales que le han otorgado al individuo mayor libertad y autonomía.

    Son corrientes del pensamiento, sentimientos, interiorizados e influenciados por la comunicación instantánea, los adelantos tecnológicos, los conocimientos científicos, la disminución o substitución del patriarcado por una igualdad efectiva ante la ley, la moral y el hecho societario. Podríamos entonces hablar de sociedades liberales o conservadoras, con sus matices y encuentros positivos o negativos, según la percepción individual.

    Me inclino en deslastrar esa carga burocrática, impositiva, manipulable y paternalista al contribuyente, ya agotado con los múltiples impuestos que le agobian; desde el inaceptable IVA, hasta el de la herencia familiar. Además, y es quizá lo más importante, se presta a una mayor tentación a la corrupción moral y materia, y a mayor control del gobierno, valga decir de la oferta electoral triunfante, sobre el ciudadano.

    Si tomamos en cuenta estos apurados pero meditados razonamientos, estimo que los partidos políticos deben financiarse exclusivamente con el aporte de sus militantes o simpatizantes, sea a nivel individual o empresarial. Siempre con una clara y demostrable cuantificación de lo donado y la persona donante. No debe el Estado, en una democracia moderna, subvencionar las actividades políticas electorales de los ciudadanos o de los partidos políticos, porque eso es también ejercer independencia y autonomía ciudadana.

    En la actual Venezuela, por ejemplo, el gobierno (que en este caso es el mismo estado) financia abiertamente a una multiplicidad de partidos políticos, que solo son útiles para fortalecer su poder omnímodo, debilitar, confundir y dividir al electorado en general.

    Se trata de enaltecer y empoderar al individuo, al ciudadano, no al Estado, al gobierno que administra al estado.

  • El caballo de Troya del género que debemos conocer

    El caballo de Troya del género que debemos conocer

    En el discurso de la toma de posesión de Donald Trump, impuso lo siguiente: «Habrá solo dos géneros: hombre y mujer».

    Eso ha servido para discusión a nivel mundial. Un tema complejo de analizar; ya que se mezclan aspectos políticos, legales y religiosos. La narrativa de Trump está supeditada a un pensamiento de ultraderecha.

    Mientras tanto, en las redes sociales divisé un caballo, el cual no era un caballo normal, en su texto bien explicito confirma que existe un lobby o presión internacional para terminar con la familia. ¿Está de acuerdo que se ataque a la familia para crear nuevas formas de familia?

    Antonio Gramsci, quien con su ideología de género y su pensamiento marxista expuso: «Para imponer un cambio ideológico era necesario comenzar por lograr la modificación del modo de pensar de la sociedad civil a través de pequeños cambios realizados en el tiempo en el campo de la cultura, para lograr este objetivo era necesario adueñarse de los organismos e instituciones en donde se desarrollan los valores y parámetros culturales: medios de comunicación, universidad, escuela… y para tener éxito, habría que sortear dos obstáculos: la Iglesia Católica y la familia».

    La ideología de género del caballo de Troya presenta seis peligrosos engaños sobre la ideología de género:

    No se nace hombre o mujer: No nacemos con un sexo determinado biológica, anatómica y cromosómicamente, sino que éste se aprende y se construye social y culturalmente, denominándose género.

    La sexualidad es diversa: La expresión sexual puede tomar muchas formas, siendo la heterosexualidad solo una de ellas. Todo lo que importa es cómo deseamos autopercibir nuestro género, pudiendo «elegir» entre una infinita gama de posibilidades sexuales, que incluyen transespecie y/o transgeneracional.

    La familia es un invento: La familia natural o «tradicional» (compuesta por un varón y una mujer) es un invento religioso y cultural en decadencia. Existen familias «diversas» dependiendo del género de sus miembros.

    Los hombres son el problema: Todas las desigualdades, la violencia y las injusticias son causadas por los roles de género creados por los hombres, el machismo y el mítico «patriarcado». Las mujeres son víctimas inocentes y seres moralmente superiores.

    La violencia es unidireccional: La violencia de género se da, única y exclusivamente. de parte del hombre hacia la mujer y nunca a la inversa. Todos los hombres son violentos y potenciales criminales y femicidas. La masculinidad y lenguaje «sexista» son expresiones violentas y misóginas a erradicar.

    El matrimonio es opresivo: El matrimonio y la maternidad son formas de oprimir y subyugar al género femenino que limitan y restringen sus libertades, oportunidades y derechos. La promiscuidad y el aborto «liberan» a la mujer de este yugo.

    Del texto anterior, el punto en donde se menciona que la familia es un invento, viene a engañar más a la sociedad. Es necesario que los religiosos y diputados analicen este contexto para que no siga la presión internacional en nuestro país.

    Actualmente, se habla mucho de género, de leyes que apoyan los matrimonios entre personas del mismo sexo, se habla de la legalización del aborto, etc. En El Salvador, el presidente, Nayib Bukele, arremetió contra la perspectiva de género y decidió que no se incluya en la educación pública del país centroamericano. (El País, 28 de febrero de 2024). El ministro de Educación dio la orden que no se incluyera la teoría de género.

    La escuela es un lugar en donde es fácil manipular a los estudiantes. Les comparto algunos nombres de libros que son lecturas que no deberían de leerse o difundirse en las escuelas: La princesa Li, Mi primer amor, Monstruo Rosa, Mi Princesito, etc.

    Usted, lector, ¿qué análisis realiza al respecto? Es una cuestión no solo religiosa, son las leyes, los diputados o congresistas los que tienen la última palabra. Veremos qué sucede en El Salvador con lo que Trump ha impuesto en Estados Unidos. Cada mandatario impone sus ideas.

    El caballo de Troya del género se metió silenciosamente en la sociedad sin percatarnos. En conclusión, la destrucción de los valores es la lucha de muchos grupos (oenegés). Debemos estar como atalayas vigilando para que no se destruyan las cosas buenas que nos enseñaron. ¿Qué pasa cuando en las escuelas o colegios salvadoreños les hablan a los niños y jóvenes sobre la teoría de género? Es de analizar este tema y no dejarlo a un lado.

    • Fidel López Eguizábal, Docente Investigador Universidad Francisco Gavidia
    flopez@ufg.edu.sv

  • ¿Tirar la toalla?

    ¿Tirar la toalla?

    Durante este octubre, la declaración de la Conferencia intergubernamental de Tiblisi sobre educación ambiental cumplirá casi cinco décadas de aprobada. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) montaron dicho evento del 14 al 26 de octubre de 1977 en la capital de Georgia. “En los últimos decenios” –se aseguró entonces– fue utilizado “el poder de transformar el medio ambiente” para modificar “aceleradamente el equilibrio de la naturaleza”. Una de sus lamentables consecuencias fue la exposición de las especies vivas a serios peligros; en determinados casos, “irreversibles”. Su agravamiento, con el tiempo ha quedado comprobado.

    Y en esta nuestra comarca, invariablemente injusta para sus mayorías populares, de forma por demás lamentable esas materias siempre han permanecido entre las tantas pendientes para avanzar hacia el bien común. Aunque por ahora la educación y el medio ambiente aún sean componentes formales del discurso oficial, su concreción real continúa bastante lejos de ser cierta; más bien, camina igual que el cangrejo. Como cantó Aute, son “extrañas palabras” en boca de sus conjuradores: los tramposos y mentirosos gobernantes entuturadores, embaucadores, engatusadores del pueblo para alcanzar sus personales o grupales apuestas egoístas. Pero el usurpador de hoy día, le ha dicho “quitádiay” a quienes ocuparon antes la silla presidencial durante la posguerra comenzando por algo esencial: ninguno de ellos, pese a todo, lo hizo inconstitucionalmente.

    Veamos qué ocurre con la educación. Con los votos incondicionales de su genuflexa bancada legislativa, hace poco le redujo el presupuesto para el 2025 a la cartera estatal respectiva; le metió mano para sacarle casi 35 millones de dólares. Sumado a lo que le quitó al Ministerio de Salud, el monto del drástico recorte a ambas entidades por poco llega a los 127. Mientras, la Presidencia de la República se recetó abajito de los 140 millones sin incluir en ese monto los “misterios” del Ejecutivo; lo siento, quise decir ministerios.

    Pero no nos perdamos; centrémonos en lo educativo. Ciertamente, su estado se observa mucho muy preocupante; perdón por el arcaísmo, pero la situación lo amerita. De las más de cinco mil escuelas públicas que Bukele prometió renovar en cinco años a partir del 2022, según información oficialista a febrero del 2025 solo habían realizado “mejoras parciales o integrales” en poco más de 400; asimismo, apenas habían diseñado menos de 158. A ello agréguenle una buena cantidad de despidos de personal docente y el cierre de escuelas que –según el Frente Magisterial Salvadoreño– ya suman una treintena, sin descartar que esa cantidad siga creciendo.

    Acerca del medio ambiente deberíamos comenzar a entonarle un adelantado y afligido réquiem. Evidentemente, cuando Bukele ingresó a Casa Presidencial el 1 de junio del 2019 –respetando la legalidad– no encontró el mejor escenario. Las credenciales del país no daban para mucho; pero al igual que en otros ámbitos, rápidamente la gravedad de su proyecto quedó clara al convertir al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales en “una entidad tramitadora de permisos, flexibilizando la normativa ambiental y permitiendo abusos del sector privado en cuanto a la integridad de los ecosistemas y la biodiversidad”. Eso opinó Carlos García, defensor de derechos humanos, en septiembre del 2021.

    En ese marco, por orden presidencial expresa, sin mayor disimulo el titular del ramo aprobó aceleradamente casi 1600 permisos ambientales entre junio del 2021 y mayo del 2022. Cabe denunciar, además, la depredadora actividad estatal impulsada para construir mega obras propias de una megalomanía malsana como el viaducto en Los Chorros, el aeropuerto en La Unión y –desnudando la esencia del “bukelato”– la presumida cárcel más grande de Latinoamérica. Y por si aún quedaba alguna duda, quien durante unos pocos meses fue presidente constitucional de El Salvador, nos impuso su nefasto “regalo navideño” el año recién pasado: contra viento y marea su servil legislatura aprobó la Ley general de minería metálica, que sancionó inmediatamente.

    Así como están las cosas, aspirar a que se promueva la “educación ambiental” de la población es creer en flores de papel que se les echa agua y crecen. Así las cosas, cada vez se aprecia más la clarividencia de Aute pues acá y en buena parte del mundo –con una Casa Blanca más turbia que nunca– hoy por hoy el arte, la poesía y la belleza son pues “extrañas palabras”; son conjuro, magia, ilusión en medio de una realidad donde “cualquier cerdo es capaz de quemar el Edén por cobrar un seguro”. Pero no lo serán por siempre, a menos que… ¿tiremos la toalla? Pero no; ese es un “lujo” que no podemos ni debemos permitirnos.

  • Una vávula de escape

    Una vávula de escape

    Una válvula de escape.

    Así mismo, una válvula de escape de un motor que siempre está al tope en su combustión, eso ha sido la emigración en nuestro país. Entre convulsiones sociales intermitentes a través de décadas y abriéndose como una salida al final de un túnel, donde aún habitan fantasmas, emigrar era, es y será una forma de comenzar o seguir.

    Conocemos miles de historias de compatriotas que partieron de esta tierra que a veces se vuelve dura y cruel, muchas de ellas se fueron por diversos motivos pero encontrando la certeza, con el pasar del tiempo, que algo se ganó pero igual algo se perdió.

    Siempre imaginé la cantidad de sentimientos que estaban presentes en las llamadas telefónicas, allá por la mitad de los años ochenta, pero que se liberaban en un precoz llanto al levantar el auricular. Extrañando a los ausentes y muy cierto que solventando los gastos, pero con la ausencia presente, aquella ausencia que se instala y jamás se va. Algunos se pudieron reunificar con sus familias aquí o al país donde emigraron, y aunque todo vuelve, nunca vuelve igual.

    ¿Quiénes habrán sido o serán más fuertes y evitan quebrarse, los que se quedan acá o los que se van? Con exactitud no lo sabremos. Los entornos sociales y económicos nos empujan a moldear las circunstancias o como dicen unos, a seguir buscando la vida.

    Con el cuerpo acá, pero el pensamiento allá, con mi país, con mi gente. Las palabras anteriores me las escribió un compatriota en el extranjero, me quedaron grabadas desde que las leí, luego de preguntarle que cómo estaba. Percibí una sensación de tristeza, de pasar la vida aquí y allá con un viento helado que envuelve la añoranza y nos recuerda que nada se detiene.

    Independiente de las razones económicas, políticas, por seguridad o superación, la estela que dejamos tras partir de alguna manera se cuela en nuestras vidas y allí comprendemos que nada es borrón y cuenta nueva, sino un continuar en tierras ajenas y nos acompaña una maleta que evitamos abrir, pero que vemos de reojo, sabiendo que su clave son los recuerdos.

    En el dilema de la supervivencia nos encontramos con las condicionantes estatales de turno, a las que nos regimos pero que pocas veces se homogenizan con la voluntad, la buena disposición y el derecho a vivir dignamente de las mayorías; ya sea que estas no se concretan por el lastre que dejaran las administraciones anteriores o las políticas públicas llegaron tarde para problemas sociales que hoy son enfermedad y no hay forma de sanarlas de a poco sino de tajo o, también el destino de un pueblo empobrecido que se curte de ver nacer en la oscuridad adalides con antorchas fugaces.

    Circunstancias por las que unos, optan a ver más allá de lo que hay acá.

    Pero ya lo hemos dicho, todo vuelve, aunque no igual. Y la deportación, es un fantasma que ronda la vida de un inmigrante donde su permanencia ilegal le hace vivir con miedo todo el tiempo. Y ese temor, se agrava al saber que las condiciones del país de origen no son las mejores o no existen en realidad y más aún, con los estragos que acarrea un regreso forzado, donde todo el fruto de su trabajo, el tiempo que pasó lejos de su familia, quede en nada de provecho de los suyos, convirtiendo en cuesta arriba la lucha por la vida.

    •Ivette María Fuentes, Lic. en Ciencias Jurídicas

  • Garrote en mano

    Garrote en mano

    Trump ha iniciado su nueva administración como lo anunció: lanzando andanadas en cualquier dirección. En ese esquema sus enemigos reales y potenciales son muchos. Esa línea de acción política confrontativa asegura una permanente tensión en la vida pública de Estados Unidos y, por la dimensión imperial de este país, también en el resto del mundo.

    Sin embargo, hay que apreciar las cosas más allá de la epidermis. Es innegable que el poder de Estados Unidos es impresionante, sobre todo en el ámbito militar, aunque no puede pensarse que en lo económico es una locomotora imparable. Y es ahí donde cojea, y mucho, y donde quiere resolver las cosas de mala manera.

    Trump en realidad no es Trump, es decir ese empresario inmobiliario que participó en shows televisivos por años. Trump es un personaje político que representa a una amalgama de intereses corporativos y que concentra en su conducta, en su verbo y en sus proyectos lo peor de la sociedad norteamericana.

    Pero eso es lo que votaron los norteamericanos. Y es cierto. No obstante que sea el más votado y hasta aclamado por las mismas víctimas de sus decisiones gubernamentales, no quita que se trate de la esencia de lo más deleznable de esa sociedad que para muchos millones de personas en el mundo es el modelo de vida a seguir.

    Cuando Trump habla de ‘hacer grande de nuevo a América’ en realidad está tratando, como experto mercachifle que es, de vender humo. Ninguna de las medidas con las que ha amenazado (y ya está ejecutando) podrán llevar a Estados Unidos a una era de prosperidad y de bienestar generalizado.

    Estados Unidos como potencia militar es intimidante. Pero en lo económico ya no lo es. El desafío chino constituye, sin duda, su gran némesis.

    También en otras dimensiones la sociedad norteamericana se encuentra muy quebrantada. Tres ejemplos ilustran la cuestión: los tiroteos masivos en escuelas, el consumo de drogas y la difusión de plataformas virtuales de explícito contenido sexual.

    Uno de los últimos libros que publicó Paul Auster (‘Un país bañado en sangre’) es una exploración acerca de la temática de los tiroteos masivos en distintos lugares de Estados Unidos. El tema es importante, pero desde las esferas de poder no parece haber una respuesta clara para enfrentar esto. El asunto de la venta casi indiscriminada de armas es quizás la clave para comenzar a desmadejar esta cuestión que año con año acumula cadáveres y zozobra a la ciudadanía.

    Si se pondera el lenguaje agresivo y procaz de Trump es claro que un tema como el de los tiroteos masivos no está en su agenda.

    Sobre el consumo de drogas en los diferentes tramos de la sociedad norteamericana se ha escrito bastante, pero aquello sigue incontenible. Las historias en las que jóvenes y adultos viven enganchados en las drogas son muchísimas. El mercado de consumo de drogas en Estados Unidos es inmenso. Eso quiere decir que se trata de un boyante negocio en el que participan actores diversos y donde hay intereses económicos que trabajan 24 horas los 7 días de la semana alimentando el consumo de drogas. ¿Cuántos millones de norteamericanos son adictos? Nadie lo dice en voz alta, pero hay informes que hablan de que en Estados Unidos cerca de 50 millones de personas muestran al menos un trastorno por consumo de drogas. Si la población norteamericana ronda los 250 millones con personas mayores de 18 años (330 millones es el total poblacional), ya puede evaluarse la grave situación en la que se encuentra Estados Unidos.

    ¿Y para Trump y sus aliados es este un problema grave? Por supuesto que no. Por eso las bravuconadas de Trump son ruidosas y esperpénticas, ya que rehúyen enfrentarse a las cuestiones que tienen quebrantada a esta sociedad.

    El tercer ejemplo que ilustra el estado del ‘alma norteamericana’ casi nunca es abordado como un tema de construcción social. Así, la difusión de plataformas como Second Life (esa comunidad virtual creada en 2003 por la empresa estadounidense Linden Lab), que tiene áreas explícitas de contenido sexual, deja al descubierto el tipo de mecanismos de control que atenazan a los norteamericanos (y a los de otros países que se enganchan a eso). Poco se sabe de las historias sexuales que pululan por Second Life, pero las hay y muchas y denotan con crudeza diversas modalidades de manipulación descarada. Second Life es el escenario perfecto para que tengan lugar procesos y dinámicas amparados bajo la carpa del sexo sin bridas.

    Y aquí las mujeres (jóvenes y maduras) son las más perjudicadas, aunque parezca que entran a Second Life por su propia cuenta ─y tal vez sea así─. Lo que sucede es que los sátrapas o cazadores sexuales que deambulan por el mundo virtual tienen en Second Life un medio ideal para sus prácticas depredadoras que el oxímoron ‘abuso consentido’ describe muy bien.

    Trump no habla de esto, porque, no tiene solvencia de nada, si él mismo fue encontrado responsable del delito de abuso sexual contra la columnista E. Jean Carroll, según el veredicto de un jurado emitido en 2023 en Nueva York en el marco de un juicio civil.

    Trump va por el mundo garrote en mano, pero no le será fácil dominar a todos.

  • Las obras de la DOM y la aparente falta de supervisión

    Las obras de la DOM y la aparente falta de supervisión

    La Dirección de Obras Municipales (DOM) es una organización gubernamental descentralizada que tiene como objetivo cumplir con la Ley de Urbanismo y Construcción así como con el Plan Regulador Comunal y de las ordenanzas y disposiciones legales y reglamentarias que regulen las construcciones y las obras de urbanización que se ejecutan el territorio nacional.

    Cuando se creó la DOM siempre se dijo que era con la finalidad de acabar con el abandono en que se encontraban los entonces 262 municipios y el mal uso que hacían muchas administraciones edilicias del dinero que se les asignaba a través del ya desaparecido Fondo para El desarrollo Económico y Social de El Salvador (FODES).

    Y es que muchos alcaldes y concejales de todos los colores partidarios fueron procesados judicialmente por enriquecimiento ilícito, malversación de fondos, incumplimiento de deberes, administración fraudulenta, desviación de fondos y otros delitos, por seguir esquemas corruptos y hacer mal uso del dinero que el Estado les daba a las comunas en calidad de Fodes.

    A partir del manejo corrupto del dinero que jefes edilicios y regidores hacían del dinero que los salvadoreños les dábamos, muy pocos vieron con mal ojo la creación de la DOM, aunque surgió la duda razonable de llegar a pensar que dicha institución iba a desarrollar obras con mayor énfasis en los municipios gobernados localmente por el partido en el gobierno central. Creería que no ha sido así pues la DOM está trabajando en los 44 municipios de El Salvador.

    En los 262 distritos la DOM ha realizado distintas obras, pero en los distritos del interior del país es conocida principalmente por reparar o reconstruir calles y caminos vecinales, lo que ha una vez finalizado los proyectos ha generado mejores condiciones de movilización.

    Sin embargo, quiero señalar algunas deficiencias de la DOM que ha llevado al descontento de muchos. Aunque son muchos casos, quiero centrarme en uno que conozco muy bien y me refiero a la reparación del sistema de calles, avenidas y pasajes de Olocuilta, lugar que suelo visitar a menudo porque es mi ciudad natal.

    Resulta que hace varios meses la DOM comenzó a intervenir las calles, levantando el cemento y el asfalto en algunos tramos, siendo en apariencia innecesarios en algunos sectores, cerrando el paso vehicular. Tras varios meses y cuando aún no han terminado rompen otras calles, luego las cuadrillas de trabajadores y la maquinaria se va a romper otro tramo y cierran otro paso, teniendo a buena parte de la ciudad bloqueada. En síntesis, no terminan una vía cuando ya rompen otras.

    Repentinamente abren una vía y sin ninguna justificación aparente dos o tres días después la vuelven a cerrar sin hacer ninguna obra más. En este momento la calle El Naranjo, reabierta hace más de un mes, permanece nuevamente cerrada sin que al parecer sea necesario ese cierre. Al preguntarle a los trabajadores ellos responden que los encargados ordenan cerrar y ellos solo cumplen. A veces cuadrillas de más de hasta 20 trabajadores son enviados a reparar un deterioro, donde solo son necesarios a lo sumo dos obreros.

    Lo mismo que sucedes en la calle El Naranjo has pasado en todas las que ha intervenido la DOM en Olocuilta, un municipio que literalmente se encuentra ausente de alcalde y que desde la administración edilicia pasada no había sido objeto de proyectos de desarrollo local. Al contrario, en la administración edilicia anterior no hubo proyectos y en la actual tampoco, salvo las obras que realiza el gobierno central a través de la DOM.

    El problema, entonces, no son las obras viales que realiza la DOM, sino el desorden que generan porque los concejos no intervienen y porque la participación edilicia es la de un simple espectador incapaz de pedir explicaciones. En estas obras la participación edilicia es nula. Aparentemente tampoco hay controles efectivos dentro de la DOM que supervise el cumplimiento ordenado de los proyectos. Los mismos trabajadores reconocen que en ocasiones se la pasan sin hacer nada o que en pequeños tramos en reparación se asigna a cuatro o más empleados para queden vía al mismo tiempo.

    Situaciones similares han vivido otros distritos como Cuyultitán, donde las calles han permanecido cerradas por meses. El cierre, a veces innecesario, ha afectado no solo a los conductores y peatones, sino también a los comerciantes y a los mismos vecinos que no pueden acceder a sus cocheras ni a dejar estacionados sus vehículos frente a sus casas.

    En Olocuilta, en invierno pasado la DOM intervino y abandonó la calle El Chilamate, dejando un lodazal que hacía imposible el paso en vehículo y a pie. Los vecinos se exponían a sufrir percances pues para ir a estudiar, trabajar o salir de su comunidad tenían que hacerlo a través de bordos y haciendo uso de lazos. En casos de emergencia vehicular tenían que ir dar la vuelta casi 40 kilómetros para llegar al centro de la ciudad. Hasta hace poco la calle fue habilitada por completo. En el tiempo que estuvo los vecinos nunca fueron visitados por el alcalde o su representante a efecto de encontrar una solución.

    La población está contenta con la remodelación vial del distrito de Olocuilta, pero sí inconforme con la irresponsabilidad de los encargados de las obras que en apariencia no son supervisados por nadie y que hacen su antojo. Supervisores de la DOM deben procurar que durante la ejecución de las obras viales se reduzcan los desórdenes y que las obras sean puntuales. Se trata de trabajar a favor de la gente.

    * Jaime Ulises Marinero es periodista

  • La cooperación internacional es valiosa herramienta

    La cooperación internacional es valiosa herramienta

    Es comprensible que un gobierno otorgante de cooperación internacional recién llegado revise lo que le dejó el anterior y más si es de signo contrario, en cuando a la línea seguida y proyectos específicos derivados de aquella, así como su correcto diseño e implementación.

    Ergo, no ha de extrañar que el señor Rubio quiera examinar lo que se encontró, a fin de vincularlo a los objetivos políticos de la nueva administración.

    Sin embargo, el Gobierno de los EEUU (GOBEU) cometería un grave error si elimina una herramienta importante parte de la política exterior de un país de la envergadura de los EEUU, como es la cooperación internacional oficial.

    En el caso de la se canaliza por vía del AID, que bien he conocido a lo largo de mi vida pública, demonizarla como si fuera un botín gestionado por una banda de forajidos, como se ha planteado, no es de recibo. Puede que haya proyectos mal gestionados o algunos proyectos mal planificados y por ende mal implementados; puede ser que se dé algo de algún tipo de irregularidad subsanable.

    Pero de allí a demonizarla como desastre, hay un gran trecho. Para ilustrar la posición que estoy esbozando, apunto lo siguiente:

    • La cooperación internacional bilateral, o sea, la otorgada por un país a otro, es, en buena lid una manifestación por parte del país otorgante, de su buena voluntad hacia países de un nivel de desarrollo inferior o muy inferior, un reconocimiento del papel que juega en el mundo y de su sentido de responsabilidad como país desarrollado, de compartir lo que puede ofrecer, sean recursos de inversión o la muy valiosa cooperación de formación científica o transferencia técnica que, podría ser también un mecanismo para dominar a un país que tiene implicaciones de seguridad o refleja algún interés económico.

    Esto es algo a examinar por el país recipiente de la cooperación para negociarla correctamente, lo que no siempre se da pues a menudo se aplica el “el que paga la orquesta manda el baile” y las necesidades del país receptor son tan grandes que se acepta lo que se ofrece sin ton ni son.

    • La cooperación puede ser para el desarrollo, cuando hay transferencia de conocimiento o recursos para mejorar las condiciones de vida y las perspectivas de progreso o puede ser asistencial, cuando se trata de colaborar con un país “x” ante un desastre natural o inclusive, la atención de necesidades fundamentales en casos de pobreza y desorganización extrema, como el caso de Haití, por ejemplo.

    En ambos casos, la cooperación desarrollista o asistencial juega un papel vital en la mejoría de la condición humana. El que un país desarrollado no la otorgue, puede ser considerado como un signo de desentendimiento de aquellos países o partes de mundo, no igualmente exitosos o cuyas condiciones estructurales lo impiden.

    • Puede ser reembolsable, cuando se trate de préstamos, generalmente en condiciones más favorables que las del mercado; no reembolsable, cuando se trate de donaciones o una combinación de ambas. Es común, por ejemplo, que proyectos reembolsables incluyan un componente de cooperación no reembolsable para facilitar el correcto desembolso de los recursos financieros disponibles.

    • La cooperación internacional bilateral le da vida y complementa el componente propiamente diplomático de la política exterior; para bien o para mal así es.

    Si es para bien y respetuosa, con mentalidad desarrollista y no promotora del vasallaje, como la canadiense, por ejemplo, genera progreso si es bien implementado lo que correctamente se diseñó y buena voluntad en el país recipiente y otros que desde afuera observan.

    No debe confundirse esta afirmación con situaciones en que la cooperación internacional por mal diseñada o con fines maléficos, beneficia a un grupo minoritaria fortaleciendo su capacidad para hacer desmanes y se convierte en un elemento de opresión e involución desarrollista. El caso de Siria, por ejemplo, es patético en ese sentido.

    • Una nación poderosa, que ha sido capaz de crear una economía fuerte, con recursos disponibles para el desarrollo de otros, que aspira a convertirse en una gran nación, debe entender que no es posible ese logro, si a su alrededor predomina la pobreza, la opresión y la desesperanza.

    De allí que la muy legítima aspiración del MAGA, debe incluir la correcta noción de que un MAGA duradero es insostenible si la poderosa nación aspirante, solo ve “para adentro” y actúa brusca y cruelmente hacia afuera, coadyuvando a que países que bien podrían si se les ayuda, no salgan de su círculo vicioso.

    • Hoy en día son muchos los países, algunos de ingreso medio como Costa Rica, que al menos han intentado brindar cooperación al exterior, dentro de la noción también de que dicha cooperación además de las transferencias ya apuntadas, crea beneficios para las partes involucradas al favorecer los intercambios humanos y culturales, así como los comerciales, la producción, la inversión y los negocios en general.

    La tónica prevaleciente desde hace años es la de favorecer la creación de agencias especializadas, adheridas al ministerio de relaciones exteriores o su equivalente, para que sigan los lineamientos de política exterior nacionales, pero con la debida independencia que facilite la excelencia técnica tendiente a que la cooperación sea lo más eficiente y eficaz posible, en el marco de las mejores prácticas internacionales y el cumplimiento de los legítimos objetivos nacionales.

    Ojalá que, en todos los casos de países otorgantes de buena voluntad, las autoridades tengan la capacidad y la independencia de criterios simplistas y atávicos, para entender las bondades de un programa de cooperación serio y robusto, tanto para la ayuda humanitaria de emergencia, como para la transformadora, así como para apuntalar su política exterior en lo legítimo.

    La historia nos enseña que cuando los países se aíslan y pierden puntos de contacto con otros, es cuando la guerra se presenta.