Categoría: Opinión

  • Maoísmo, impostura y realidades (I)

    Maoísmo, impostura y realidades (I)

    Cuando las disputas entre la Unión Soviética y China, en la década de 1960, alcanzaron su máxima tensión, en diversas partes del mundo empezaron a surgir los ‘partidos pro chinos’. Mao Tse-Tung (hoy, Mao Zedong) se encontraba en el esplendor de su influencia, y la difusión de sus escritos traducidos a varias lenguas se extendía porque esos textos circulaban con cierta facilidad en muchas ciudades del planeta. Y, también, porque estaban escritos en un estilo bastante accesible y directo, sin jerigonza ni ‘retruécanos dialécticos’, y quienes los leían quizá se sentían más cerca que con los materiales de Lenin y de los de Marx, estos últimos con el agravante de que no atendían problemas de la práctica política cotidiana como los de Mao.

    En Costa Rica, por ejemplo, no era extraño encontrar, en algunas librerías de San José, libros de Mao-Tse Tung en ediciones bien trabajadas y traducidas al español. Eso en el transcurso de la década de 1970. Así, el libro ‘Importantes documentos de la Gran Revolución Cultural Proletaria’, editado en español en 1970 por Ediciones en Lenguas Extranjeras, de Pekín (ahora, Beijing), no es un libro con textos de Mao, sino de otro dirigente chino, Lin Piao (hoy, Lin Biao).

    Aunque es precedido el libro con una pequeña nota de Mao y varias fotografías calzadas con leyendas como: ‘Nuestro gran líder el Presidente Mao’, ‘El gran líder el Presidente Mao y su íntimo compañero de armas, el Vicepresidente Lin Piao’… Leída ahora esa brevísima nota introductoria de Mao, y contrastada con lo que China es hoy por hoy, no deja de ser curioso lo dicho y lo hecho.

    Claro, en la actualidad, de Mao se sigue hablando dentro de China, pero de Lin Piao, nada, ha sido borrado. Así les toca a los defenestrados. Fue un personaje político importante, pero ya no aparece su rastro por ningún lado.

    También circuló, en la década de 1970, el libro ‘Cinco tesis filosóficas’, de Mao Tse-Tung. Sin embargo, el libro titulado ‘Seis escritos militares’, siempre de Mao, es probable que haya llamado más la atención de quienes estaban impulsando la lucha armada. Y, sobre todo, el escrito titulado ‘Sobre la guerra prolongada’, que es de 1938.

    En México, en Colombia, en Perú, en Chile y en Argentina los textos de Mao tuvieron amplia circulación. A inicios de la década de 1970 las ‘Obras Escogidas’ de Mao (en cuatro tomos; años después se agregaría un quinto tomo) de Mao ya estaban disponibles en español.

    En El Salvador, resulta difícil rastrear las ‘lecturas’ que hubo de Mao, pero, sin embargo, sí es posible establecer quiénes se asumieron maoístas o ‘inspirados’ por sus formulaciones.

    En este sentido, solo el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) podría decirse que se alineó con el Partido Comunista de China (PCCh). Esto ocurrió después del asesinato de Roque Dalton el 10 de mayo de 1975. Como la decisión de acabar con la vida de Dalton le acarreó al ERP aislamiento y repulsa dentro y fuera del país, en una fuga hacia adelante el dirigente máximo del ERP en ese momento (y hasta febrero de 1977), Alejandro Rivas Mira ―‘Sebastián Urquilla’― en un derroche de pragmatismo dio un giro de timón y se abrió a relacionarse con el PCCh.

    Este capítulo político del ERP apenas si ha sido mencionado y analizado, y sin embargo constituye un momento clave que explica algunas de las conductas y las acciones del ERP entre 1975 y 1977.

    En un principio, al surgir el ERP (después de febrero de 1971), su primer vínculo político internacional significativo fue con el Partido Comunista de Cuba (PCC), y eso fue posible porque su enlace era Roque Dalton, figura política e intelectual que había militado en el Partido Comunista de El Salvador, vivía en Cuba, pero desde 1970 se encontraba alejado de eso y exploraba su inserción en la perspectiva de la lucha armada que se había habilitado en Centroamérica (Guatemala, Nicaragua y El Salvador).

    Eso esclarece por qué Dalton se integró y regresó a El Salvador en diciembre de 1973 bajo la carpa del ERP, y no de las Fuerzas Populares de Liberación ‘Farabundo Martí’ (FPL), la otra organización guerrillera surgida en 1970, pero que aún no había oficializado sus vínculos internacionales.

    Alejandro Rivas Mira, de quien ahora solo se habla de manera brumosa, como si se tratara de un espectro, sin embargo, fue un personaje real al que es posible seguirle la pista. Y lo primero es establecer que su hermano (Alfonso Rivas Mira) era militante en la década de 1960 del Partido Demócrata Cristiano.

    * Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Resultados de PISA

    Resultados de PISA

    El informe PISA resalta que las 171 escuelas públicas que formaron parte de los programas piloto impulsados con tutores de IA obtuvieron resultados significativamente superiores, comparables incluso con promedios de naciones europeas . Este dato fue capitalizado  para justificar la rápida expansión de Grok a más de 5,000 centros escolares públicos, con la proyección de  favorecer a más de un millón de estudiantes.

    No obstante, el mismo documento de la OCDE pone el dedo sobre la llaga de la desigualdad: los resultados de los estudiantes con mayor ventaja socioeconómica fueron los que realmente impulsaron las mejoras generales, mientras que las brechas entre el 10% con mejores puntuaciones y el 10% con rendimientos más bajos se mantuvieron intactas.

    La incorporación masiva de jóvenes marginados de 15 años al sistema escolar explica el aparente estancamiento en matemáticas y lectura. Esto demuestra que la tecnología, por sí sola, no está borrando las asimetrías de base; el núcleo del rendimiento sigue estrechamente ligado a las condiciones materiales de vida de las familias salvadoreñas.

    Uno de los hallazgos más reveladores del informe PISA 2025 para El Salvador es la relación entre las horas de exposición a dispositivos digitales y el rendimiento académico . Sin dispositivos digitales: El promedio en ciencias fue de 393 puntos.El Uso moderado (2 a 3 horas diarias): El puntaje ascendió a  404 puntos. Mientras el uso intensivo (Más de 7 horas diarias): El rendimiento decayó a 397 puntos

    Este comportamiento arroga una seria advertencia. A saber: El despliegue masivo y la dependencia de un chatbot como Grok  a diario en la escuela se  corre el riesgo de saturar el tiempo pedagógico. Si la interacción digital transita de la mediación educativa al uso desmedido, los efectos serán contraproducentes para el desarrollo cognitivo de los estudiantes.

    La adopción de Grok en el sistema público se ven aristas críticas que trascienden las métricas educativas. A nivel mundial, los analistas de tecnología han señalado en repetidas veces que el chatbot de xAI es uno de los modelos comerciales con tendencias más marcadas a priorizar la satisfacción del usuario sobre la exactitud factual de los datos.

    Es un riesgo pedagógico  entregar a un millón de niños un sistema propenso a estímulos tecnológicos de respuesta rápida, a pesar que el 60.5% de los alumnos expresa que aprende en clase a evaluar la información generada por IA (un índice cercano al promedio de la OCDE),  la teoría es una  y otra el pensamiento crítico aplicado frente a una pantalla, por otro lado priorizar presupuestos o esfuerzos en asistentes  virtuales en detrimento de la formación docente en un país donde hay problemas de cobertura se pone es riesgo la deshumanización en el aula.

    La Inteligencia artificial ha puesto a El Salvador en un laboratorio de experimentación educativa ,  debe ser una herramienta subordinada a un plan pedagógico integral y humano, y no una estrategia que convierta las aulas en un experimento tecnológico

     

  • La prueba PISA y sus interpretaciones

    La prueba PISA y sus interpretaciones

    Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes PISA, ha sido un baldazo de agua fría para muchos países de Latinoamérica. Guatemala queda en los últimos lugares, Costa Rica retrocedió; mientras tanto, Argentina y Chile decepcionaron. Cada país está, en estos momentos, reflexionando en qué han fallado sus estudiantes.

    Esta prueba internacional es una de las más importantes para verificar la calidad educativa. En esta ocasión, 91 países participaron en el 2025. Cada país debe hacer un análisis para la mejora continua. La prueba solo corresponde a tres asignaturas; sin embargo, representa qué tipo de profesionales se formarán o qué investigadores se tendrán. No se podrá obtener ingenieros excelentes si en matemáticas no avanzan en esta prueba.

    El Salvador tuvo un repunte en ciencias. Enhorabuena. Es de felicitar al Ministerio de Educación, a los centros educativos y, por ende, a los docentes. El el país hubo una prueba piloto en donde participaron 171 escuelas. Prueba evaluada y respaldada por PISA for Schools de la OCDE. Los resultados fueron positivos. Es como preparase para las olimpiadas. En este caso ni deportivas si no académicas.

    En algunos países se desencantan por el uso de la IA, debido a la pérdida del pensamiento crítico; en otros, están volviendo al libro y lápiz. Es aconsejable volver a los libros, no es que se deje de usar la IA, es de saber hasta qué punto puede ser beneficiosa. Es recomendable, para tener resultados optimistas, que se vuelva al dictado, ese método ayuda a la comprensión lectora, especialmente para los grados de primaria. Muy importante es enseñar la lectura comprensiva.

    Acá no se trata de hacer solo comparaciones con otros países; es de analizar cuánto es el puntaje en cada asignatura. Para el país, en Ciencias se obtuvo 385 puntos en el 2025 y 373 en el 2022. Esos doce puntos son muy importantes. En matemáticas y lectura subieron unos puntos.

    Mientras no se lea y se interprete no se logrará entender un texto. Actualmente, un estudiante quiere todo con inmediatez, no quiere esforzarse. Le cuesta leer una media hora un texto y luego interpretarlo. Tal parece que parafraseamos una hipótesis: mientras menos lectura en libros se tenga, disminuirá el pensamiento crítico en niños y jóvenes. El uso excesivo de las pantallas agrava el desarrollo cognitivo de los estudiantes. Eso está científicamente comprobado.

    Los países asiáticos se llevan los primeros lugares, eso debido a la exigencia y calidad educativa. Saben mezclar la tecnología con el aprendizaje tradicional. PISA demuestra que no importa si un país es pequeño, lo primordial es tener un plan educativo eficaz y eficiente. Es contar con maestros capacitados y dispuestos a que los estudiantes aprendan. Se debe intensificar la investigación, los estudiantes tienen que leer textos complejos para luego interpretarlos.

    ¿Cómo se analiza estos resultados para los que desean inscribirse en las universidades? En El Salvador, depende la carrera que estudiarán. Aunque, lo que se evalúa en esas pruebas es como un pasaporte para saber conocimientos importantes. Por esa razón, es recomendable que en las universidades no solo haya un curso propedéutico, debe haber un examen para explorar la vocación del aspirante. Es de tener en cuenta las inteligencias múltiples. La prueba AVANZO es la que se solicita, aunque no garantiza el éxito de un estudiante en su totalidad.

    Los estudiantes salvadoreños han mejorado en ciencias, eso es una medicina buena para el mejoramiento de la educación. Algunas escuelas en el país están realizando pruebas piloto para ir preparados a PISA. Es momento de seguir en la mejora continua y capacitarse para pruebas posteriores.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador
    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Verdad y justicia

    Verdad y justicia

    Son estas dos hermanas que se pasean de la mano por las veredas y los caminos, las calles y las avenidas, los parques y las plazas de un país para hacer del mismo un lugar acogedor adonde sus habitantes –sin distinción– conocen el sentido de la dignidad humana mediante su vivencia y convivencia cotidianas basadas en el respeto de sus derechos fundamentales.

    Teóricamente, suena bonito; pero la realidad de nuestro país, a lo largo de su historia y en la actualidad, apunta a lo contrario. No me remontaré a las décadas previas a la de 1990 y mucho menos a diciembre de 1931, cuando se instauró una dictadura militar que inició personificada por Maximiliano Hernández Martínez; tras su caída, se volvió sistémica y duró hasta el fin de la guerra interna iniciada en enero de 1981. No. Partiré de 1992, hace casi 35 años, cuando a El Salvador lo  comenzaron a pasear por el mundo como el “modelo” para la solución negociada de un conflicto armado.

    Debo recordarles a las generaciones que lo vivieron y compartir con las que no, que con los llamados “acuerdos de paz” se creó una entidad especialmente importante que investigó “graves hechos de violencia ocurridos desde 1980, cuyo impacto sobre la sociedad” demandaba urgentemente su conocimiento. Esta fue la Comisión de la Verdad, que emitió un informe final que serviría para contribuir a superar la impunidad pues las partes enfrentadas en la guerra, tanto la gubernamental como la guerrillera, cuando firmaron el último de dichos pactos en el mexicano Castillo de Chapultepec reconocieron “que hechos de esa naturaleza, independientemente del sector al que pertenecieren sus autores”, serían “objeto de la actuación ejemplarizante de los tribunales de justicia” para aplicarles “las sanciones contempladas por la ley”.

    Conocida la verdad de las atrocidades perpetradas por los victimarios, había que impartir justicia para algunas de las víctimas que las sufrieron y abrirle las puertas a las restantes para que tuvieran la posibilidad de obtenerla. Era la gran oportunidad para cambiar radicalmente nuestra perversa historia nacional. Pero no; al contrario: los primeros fueron amnistiados cinco días después de la presentación pública del citado informe de la Comisión de la Verdad y las segundas continúan esperando –como anunció Dalton– “el turno del ofendido”, pese a que hace ya más de diez años se decretó la inconstitucionalidad de la aludida amnistía. Por ello, no obstante algunos chispazos de transparencia sobre todo en las administraciones efemelenistas, tanto  la mentira como la impunidad se mantuvieron presentes y continúan al servicio del actual Gobierno inconstitucional.

    El tema de la educación superior es un buen ejemplo de lo primero. Con enorme alharaca, se acaba de anunciar el otorgamiento de 50 000 becas gubernamentales para estudiantes cuyo destino apuntaría a determinadas universidades privadas. ¿Por qué mejor no construyen las tres sedes de la Universidad de El Salvador (UES) en el interior del país, tal como Nayib Bukele lo ofreció en el campus de esta en su campaña proselitista por la presidencia de la república el 16 de noviembre del 2018? Ocho años después, esa promesa sigue siendo una falacia; puro humo. Por ello, lo primero ‒el montón de dinero para subvencionarle estudios a jóvenes‒ será un lucrativo negocio para cierta parte del empresariado; ampliar la cobertura de la UES, en cambio, se traduciría en la posibilidad de materializar un derecho constitucional para buena parte de la población estudiantil que aspira obtener un título profesional.

    En cuanto a la falta de castigo para quienes violan la ley, mucho de lo ocurrido y expuesto en medio del régimen de “excepción” debería ser un buen motivo para impulsar serias y profundas pesquisas. Pero estas, no se ven. Durante la vigencia del referido régimen, tras ser decretado y vuelto normalidad desde hace más de 53 meses, se han denunciado graves atropellos contra personas inocentes que fueron detenidas arbitrariamente; sus responsables no son investigados, procesados y sancionados. Lo mismo ocurre con quienes han sido señalados por otras violaciones a las garantías judiciales y al debido proceso; la impunidad reinante juega a su favor. Todo ello, en medio de la reserva de información como parte de otra hermandad contrapuesta a la mencionada inicialmente: la opacidad.

    “Vivimos una hora de lucha entre la verdad y la mentira; entre la sinceridad, que ya casi nadie la cree, y la hipocresía y la intriga. No nos asustemos, hermanos, tratemos de ser sinceros, de amar la verdad”. Eso dijo monseñor Romero; él también  afirmó que quien “lucha por la justicia, que busca reivindicaciones justas en un ambiente injusto, está trabajando por el Reino de Dios”.

     

    ¡Ojo! Ese, no otro, es el camino.

  • Homicidios de bebés recién nacidos

    Homicidios de bebés recién nacidos

    Margarita Chinchilla, una amiga y  excompañera de la Escuela Alberto Masferrer de Olocuilta, estaba feliz porque se estrenaría como abuela. Sin embargo, esa felicidad se vio truncada la semana pasada porque su nietecito murió minutos después de haber nacido por complicaciones en el parto. Para el bebé tenía planes muy lindos y se había prometido ser una abuela a todo dar. Su hija y el esposo estaban felices y ansiosos esperando al bebé para darle amor pletórico y ser más que excelentes padres.

    Que contraste. La llegada de un nuevo miembro a la familia genera felicidad, cuando hay conciencia y amor, pero por desgracia no siempre es así. Mientras hay familias deseosas de concebir un bebé, hay quienes consideran que un bebé es un estorbo o un problema por lo que buscan la manera de deshacerse de la criatura. Es el caso de la joven Emely Gabriela Paz Sermeño.

    Emely, quien no pasa de los 20 años de edad,  fue condenada por el Tribunal Segundo de Sentencia de Sonsonate, a 45 años de cárcel por el homicidio agravado en modalidad  de comisión por omisión en calidad de autor directo, en perjuicio de su bebé recién nacida.

    Resulta que el  sábado 23 de agosto del 2025, la joven llegó con dolores lumbares y presión arterial alta a hospital nacional Jorge Mazzini de Sonsonate e inmediatamente se fue al baño de hombres donde dio a luz sin ayuda de nadie. Por alguna razón no pidió ayuda para ser atendida en la unidad de emergencia o por algún obstreta o médico de turno. Tras parir salió del hospital y lanzó a la bebé a un basurero de donde horas después fue rescatado el cuerpecito.

    El Instituto de Medicina Legal, tras la autopsia, logró determinar a través de las pericias que la bebé había nacido viva y que la causa de muerte fue asfixia perinatal. Esto fue suficiente para que el tribunal considerara que hubo dolo en el homicidio y condenara a la joven que mientras escuchaba la sentencia no paraba de llorar y de manifestar su arrepentimiento.

    Cualquier defensor de estas causas puede atribuir el hecho a que Emely sufrió una psicosis postparto  que es un  trastorno psiquiátrico grave que puede ocurrir después del nacimiento de un hijo y que, en casos extremos y sin atención médica, lleva a la madre a perder el contacto con la realidad, sufriendo un riesgo alto de autolesión o daño al bebé, hasta provocarle la muerte.

    Sin embargo, cuando el contexto ofrece elementos indiciarios de mala intención o planificación delictiva, no hay argumentos que lleven a suponer una psicosis postparto, pues en este caso la joven buscó el baño de hombres y parir sin ayuda a pesar que estaba en un hospital. Salió cargando el bebé y tras lanzarlo al basurero se dio a la fuga. En los casos de psicosis posparto la mujer no está consciente de lo que hace y no busca la forma de deshacerse de un cuerpo, mucho menos busca escapar.

    Las razones para no querer ser madre pueden ser muchas, desde que es producto de una relación forzada o que el padre es una irresponsable, hasta que vive sumida  en la pobreza extrema o que pretende seguir en la “vida loca” y el bebé es un estorbo. En realidad pueden ser miles las causas, pero ninguna justificante para matar a una inocente e indefensa criatura. Hay procesos de adopción y miles de parejas tratando de adoptar por la vía legal  a un bebé.

    Emely solo es un caso de muchas mujeres que resultan embarazadas sin pretenderlo y que luego buscan deshacerse de su bebé recién nacidos (as). No hay estadísticas certeras de cuantos bebés son asesinados en El Salvador por sus propios padres, pero son excesivamente comunes los casos de niños que son lanzados a fosas sépticas, especialmente en la zona rural.

    El 30 de marzo de 2004 en la zona rural de Monte San Juan, Cuscatlán, el cuerpo de otra bebé fue encontrado en el fondo de una fosa séptica y Medicina Legal determinó que murió minutos después de haber nacido viva. En este caso el Tribunal de Sentencia de Cojutepeque condenó a 30 años de prisión a María Antonia Preza Hernández por no asumir la responsabilidad de auxiliar o pedir ayuda cuando su bebé cayó a una fosa séptica al dar a luz. María Antonia  estaba embarazada y sintió dolor abdominal por lo que decidió ir a la fosa séptica, y comenzó la labor de parto sin solicitar ayuda a sus familiares.

    Como Emely y María decenas de mujeres han sido condenadas por provocar la muerte de sus indefensos bebés, con la diferencia que ahora pueden enfrentar hasta cadenas perpetuas. Por supuesto que la culpa directa es de ellas, aunque hayan motivaciones como la irresponsabilidad de quien engendra, pero el Estado (e instituciones como la iglesia) también es, hasta cierto punto, sujeto responsable por ser excesivamente pasivo en cuanto a la educación sexual. A nuestros adolescentes hay que brindarles una sana educación sexual para evitar que algunas madres decidan matar a sus descendientes y para evitar que adolescentes machistas anden por ahí engendrando hijos. En cuanto al programa de adopciones hay que revisarlo para evitar burocracias excesivas e irónicamente para establecer más controles de garantía.

    Que irónica es la vida. Por un lado Emely que pasará 45 años presa por provocar la muerte de su hijo, y por el otro mi amiga Margarita anhelando ser abuela de un bebé que murió apenas minutos después de nacer sin gozar del amor que le tenían sus padres.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista 

     

     

     

     

     

  • Serie: Los grandes de la Criminología. El legado empírico de Enrico Ferri: la sociología criminal

    Serie: Los grandes de la Criminología. El legado empírico de Enrico Ferri: la sociología criminal

    Enrico Ferri fue un destacado criminólogo, sociólogo y político de nacionalidad italiana, nacido el 25 de febrero de 1856 y fallecido el 12 de abril de 1929. Es reconocido mundialmente como uno de los fundadores de la Escuela Positiva de la criminología, revolucionando la disciplina con su obra cumbre, «Sociología Criminal». Su principal aporte fue establecer que el delito no deriva del libre albedrío, sino de una inevitable y compleja interacción de factores sociales, físicos y antropológicos.

    Para combatir la criminalidad, Ferri argumentó que el Estado debía enfocarse en mejorar el entorno socioeconómico del delincuente en lugar de limitarse al modelo punitivo tradicional. Como solución práctica, introdujo el concepto de «sustitutivos penales», promoviendo reformas preventivas, educativas y políticas destinadas a erradicar las causas del crimen antes de que ocurra.

    Ferri consolidó la Criminología moderna al transformar el análisis del delito en una ciencia sintética, experimental y sociológica, alejándose del dogma puramente jurídico. Reconocido históricamente como uno de los tres fundadores fundacionales de esta disciplina, su obra instauró un paradigma empírico ineludible para el control social y la política criminal contemporánea.

    Análisis de la fenomenología criminal
    · Ferri redefinió el delito no como un ente jurídico abstracto, sino como una acción determinada por motivaciones individuales y antisociales que alteran severamente las condiciones de existencia de una sociedad.
    · Explicó que la conducta criminal lesiona la moralidad media de un pueblo en un momento histórico determinado, exigiendo una interpretación dinámica y fáctica del suceso.
    · Rechazó la metodología clásica deductiva a favor de una Sociología Criminal estructurada, integrando directamente los conocimientos empíricos de la Antropología Criminal y la Estadística.
    · Postuló que la ciencia de los delitos y de las penas debía renovarse de manera irrestricta mediante el método experimental, focalizando el escrutinio en el fenómeno natural y social.

    Factores Criminógenos
    · Superó el biologicismo exclusivo al establecer que la criminalidad responde a un determinismo donde confluyen ineludiblemente factores endógenos y exógenos del individuo.
    · Sistematizó la observación psicológica de la personalidad criminal en cuatro ramas científicas distintas: la psicología criminal, la judicial, la carcelaria y la legal.
    ·  Detalló que la psicología criminal analiza al autor del delito de manera causal, mientras que la judicial evalúa rigurosamente su comportamiento como imputado durante el proceso penal.
    · Determinó que la psicología carcelaria examina al sujeto mientras expía su condena, abordando así de manera integral la criminodinámica y el impacto del encierro.
    · Incursionó en los factores antropológico-culturales al evaluar las expresiones artísticas del infractor para decodificar su morfología y sus procesos cognitivos desviados.

    Perspectiva Victimológica
    · Aunque la victimología no existía como disciplina autónoma en su época, Ferri vislumbró el impacto del crimen conceptualizándolo como una lesión directa a la moralidad media de la comunidad agraviada.
    · Al exigir el uso metodológico de la estadística criminal, promovió indirectamente la medición objetiva del daño poblacional causado por la incidencia delictiva en coordenadas geográficas específicas.
    · Su enfoque analítico sobre las alteraciones a las condiciones de existencia social sentó un precedente fundamental para evaluar la vulnerabilidad colectiva frente a la antisocialidad.

    Propuestas de prevención/ intervención
    · Sostuvo que el objetivo supremo de la ciencia criminal no es la abstracción punitiva o la mera venganza institucional, sino la aplicación de medidas fácticas de prevención y represión.
    · Definió que la Política Criminológica debe constituir un arte estratégico para adaptar las normativas de defensa social a las condiciones sociológicas específicas de cada pueblo.
    · Enfatizó que la ponderación judicial de las circunstancias agravantes o atenuantes, como la premeditación o el impulso, requiere nociones psicológicas y psicopatológicas aplicables a las normativas penales vigentes.
    · Evidenció que la represión punitiva es inoperante sin la alteración clínica y sociológica del medio que funge como factor preparante o desencadenante de la conducta delictiva.

    La arquitectura teórica ferriana transformó permanentemente la interpretación etiológica del crimen, desplazando la reacción vindicativa hacia la defensa social profiláctica. Su exigencia de una criminología sintética, que entrelaza la estadística, la sociología y el método clínico, continúa siendo el sostén metodológico de las políticas preventivas actuales. Tributo a Enrico Ferri uno de los tres grandes fundadores de la criminología y sus enseñanzas con una tremenda actualidad en el siglo XXI.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y Msc. en criminología / @jricardososa / www.ricardososa.net

  • Dictadura y totalitarismo

    Dictadura y totalitarismo

    Hace unos días en una reunión entre amigos uno de los asistentes comentó que en su opinión, dictadura y totalitarismo eran sinónimos, lo que generó una apasionada discusión que motivó esta reflexión que hacía tiempo estaba por hacer, puesto, que se aprecia, que no son pocos los confundidos con ambos términos.

    Primero, son conceptos con más de 2,000 años entre sus orígenes, sin embargo, tendemos a usarlos indistintamente como si fueran similares, he escuchado calificar al régimen venezolano de totalitarismo y los cubanos decir la “dictadura de los hermanos Castro”, así, que sin ser un teórico o algo que se le aproxime, incursiono en los textos y mis vivencias, porque los libros, aunque son fundamentales, les aseguro que los miedos y las consecuencias de tener al verdugo viviendo en el vecindario, son abrumadoras.

    La dictadura, nos viene de la República de Roma, era una función de gobierno legal y temporal que designaba, al menos, en teoría, el Senado, siendo el abuso de la encomienda la que condujo a su conversión a un gobierno injusto, sin leyes ni final, ajeno a la voluntad popular.

    Tal vez sea muy espinoso definir el tiempo y lugar de la primera dictadura como las conocemos en la actualidad, más peliagudo aun, identificar al pionero que se adjudicó el título, ese, que lejos de la toga pretexta, fuese en taparrabos o esmoquin, se dijo a sí mismo y a los demás, en un machismo delirante, el hombre soy yo.

    Dictadores han existido de todos los pelajes. Militares, civiles, religiosos y por supuesto, los insurreccionales, todos, siempre gustosos con el adjetivo de revolucionario, un término al que cada quien le aplica su contenido preferido como se aprecia en Cuba, ejemplos: Fulgencio Batista calificó de revolucionario el golpe militar del 10 de marzo de 1952 y Fidel Castro, distinguió el ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 de la misma manera.

    El totalitarismo es mucho más reciente que la dictadura, otro invento europeo que evidencia que del viejo mundo nos han llegado cosas muy buenas junto a muchas desastrosas como los temas que estamos abordando, aportes culturales que compiten con la vesania de muchos de nuestros caciques.

    El totalitarismo, según Hannah Arendt, la persona más versada en el tema, surgió en 1922 en Italia, con Benito Mussolini al formular su visión de gobierno, “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”, propósito que repite Fidel Castro cuando le dice a los intelectuales en la universidad de La Habana, en junio de 1961, “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”, expresión que los cubanólogos de la época entendieron que se dirigía exclusivamente a la cultura, cuando en realidad lo que hizo fue marcar a Cuba como su territorio, como verdadera bestia que fue. Sin embargo, considero que el pionero del pensamiento totalitario, el que primero hizo pública esa intención fue Luis XIV, cuando expresó en pleno parlamento en París, en abril de 1655 con apenas 16 años: “El Estado soy yo”.

    Hanna Arendt afirma que el totalitarismo trata de dominar al ser humano desde su interior, mediante la destrucción de su manera de pensar libremente, a la vez que destruye la vida pública de sus súbditos, mientras, establece mecanismo de control social, como el terror total, que se expresa por medio de una constante agresividad contra la población en general, no solo contra la oposición; la propaganda masiva o totalitaria y el uso de la ideología para dar respuestas a las inquietudes de los gobernados.

    Es una propuesta que lo abarca todo, el Estado ejerce un control absoluto o altamente restrictivo sobre la propiedad, eliminando o subordinando los bienes ajenos a los intereses del sistema, simultáneamente, mientras el centro de poder muestra estabilidad, los elementos que le circundan están en constante movimiento, son inestables. No obstante, el más afectado por el totalitarismo es el ser humano. El daño que sufre es espantoso y altamente contagioso.

    Tanto las dictaduras como el totalitarismo generan violencia y maldad, ambos, incurren en crímenes horrendos, son profundamente corruptas, sin embargo, el único sistema que es absolutamente depredador es el totalitarismo, tanto, que condujo a nuestra ilustrísima pensadora a escribir sobre “la banalidad del mal”, donde un sujeto común y corriente devasta en su entorno cumpliendo órdenes sin pensar en sus consecuencias, tal y como ha sucedido en Cuba durante estas últimas décadas.

  • Hacia una humanización de la educación (III)

    Hacia una humanización de la educación (III)

    Se ha analizado a Freire, Antonio Pérez Esclarín, Delors y otros pedagogos o conocedores de la educación. En este último acercamiento con esa humanización que se necesita, tanto en hogares como en las escuelas, es importante que también se analice cómo se encuentra la sociedad.

    Hace poco escuché a unos locutores hablar sobre el tema de la deshumanización de los seres humanos, en donde incorporaron el ejemplo cuando un niño recién nacido era llamado “producto vivo”. En la conversación de los locutores, un radioescucha les habló y, según un doctor, ya no se les dice así a los recién nacidos.

    Volviendo al entorno escolar, se han producido muchas películas, libros, talleres y congresos en donde se abordan las diferentes pedagogías que han ido desfilando a través de la historia. No obstante, conviene analizar el comportamiento de los estudiantes. Es como si tuviésemos un aparato que midiese la bondad, la empatía e inteligencia emocional.

    El estudiante, a quien hay que pulir como una piedra, actualmente ha ido perdiendo respeto hacia los maestros, ha ido deshumanizándose. No respeta a los docentes; si el maestro les corrige, rápido van a la dirección a dar queja. Y, para terminar de ponerle la cereza al pastel, el siguiente día llegan los padres de familia a la escuela y colegio a despotricar contra el docente. Esa mal llamada generación de cristal está cada día minando el trabajo de los docentes. Eso lo escucho de muchas voces.

    Existe una infinidad de pedagogos, quienes nos brindan de una u otra forma estrategias, guías, métodos para llevar el proceso enseñanza-aprendizaje a los estudiantes. Empero, es primordial que cada docente, quien sabe de pedagogía y didáctica, sea el arquitecto para poder formar a seres humanos excepcionales.

    Y, recalco que es de suma importancia que se impartan asignaturas de urbanidad y civismo hasta en las universidades. Lógicamente, es lo que desde el hogar se debe enseñar. El padre de familia debe ser el guía, el que amolde, el que sepa guiar el destino de sus descendientes.

    Una escuela, no importa sus precariedades, debe tener un director y maestros que inculquen valores. Eso es lo que pretende la nueva ministra de Educación: inculcar orden, respeto y disciplina. Que es parte de la urbanidad y el civismo.

    —La humanización de la educación va más allá de llenar cuadernos y estar sentados enfrente del maestro aprendiendo. Es de saber que la sociedad necesitará de personas comprometidas en tener un mundo mejor—.

    La misma sociedad debe humanizarse para ser ejemplo para los niños y jóvenes. En la escuela está abierta la oportunidad aprender de todo. Está en las manos de los maestros en enseñar también a los estudiantes a saber vivir y convivir. No importa si es una escuela pobre o un colegio bilingüe. Son seres humanos a los que se les debe moldear. Se les debe hablar de altruistas, de personas que dejaron un gran legado en la humanidad, no por su dinero, sino por su bondad y calidad humana.

    Parafraseando a Edgar Morin en su obra Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, se destaca la deshumanización con la educación, en donde no se debe ver al estudiante como una calificación, sino como un ser humano, y prioriza la tecnología sobre las relaciones humanas. Además, la deshumanización ignora los valores, las emociones y la ética.

    Lo anterior es lo que se está percibiendo con los avances de la tecnología. La IA, al no saber utilizarse, está haciendo que la educación se deshumanice. En conclusión, en el contexto salvadoreño, el ideal de los maestros Francisco Gavidia y Alberto Masferrer era transformar al ser humano en seres de bien. Por lo tanto, la enseñanza no debe perder su esencia, los salvadoreños que asistieron a la escuela recuerdan a los maestros que les aconsejaron, que les dieron las bases para triunfar en la vida. Se ha analizado, tanto a los maestros como a los estudiantes.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • ¿Paciencia?

    ¿Paciencia?

    Esta es, según el diccionario, la capacidad de las personas para “soportar algo molesto o penoso sin alterarse”. ¿Podríamos decir que el pueblo salvadoreño es paciente? Esta interrogante surge alrededor de la reciente conmemoración del Día internacional de las víctimas de desapariciones forzadas; la Organización de las Naciones Unidas lo declaró como tal en diciembre del 2010. Así, anualmente, cada 30 de agosto se les rinde homenaje en el mundo. Pero en El Salvador, ¡no! Al menos oficialmente, porque las familias destrozadas por esa crueldad cometida contra sus seres queridos no cesan de recordar y exigir la verdad sobre lo ocurrido, además de reclamar el merecido castigo de sus responsables junto a la debida reparación por los daños que les causaron de por vida. En nuestro país, ahora controlado por Nayib Bukele, el clamor de estas para dedicar esa fecha en honor de dichas víctimas no ha tenido eco ni antes ni hoy.

    Por eso, en esta época siempre viene a mi memoria aquella orden secreta que dio el 7 de diciembre de 1941 Adolfo Hitler –uno de los mayores genocidas en la historia de la humanidad– con el propósito de deshacerse de quienes consideraba una amenaza para el nazismo. Dicha aberración fue conocida como “Noche y niebla”; en realidad, formal y eufemísticamente se trataba de las “Directivas para la persecución de las infracciones cometidas contra el Reich o las fuerzas de ocupación en los territorios ocupados”. Para este déspota criminal, la prisión y la cadena perpetua eran “signos de debilidad”. Había que ser más contundentes a la hora de sembrar el “terror eficaz y prolongado”; ello, únicamente se lograría con la pena de muerte de “los culpables” o manteniendo “a la población en la incertidumbre sobre la suerte” de las personas secuestradas.

    Pues así como ocurrió allá en aquella época, acá en El Salvador nuestra “noche y niebla” comenzó en enero de 1932. Al menos esa es la información que tengo. Se suele hablar de “la matanza” de decenas de miles de víctimas, pero siempre estuve convencido de que esta no solo incluyó asesinatos; sin pruebas, ciertamente, he creído que también hubo personas indígenas y campesinas desaparecidas por la fuerza. No sé si ello ocurrió en sintonía con los propósitos del Führer o simplemente como parte de la barbarie consumada entonces por las fuerzas gubernamentales comandadas por el general José Tomás Calderón, alias “Chaquetilla”, cuando aplastaron el desesperado y suicida levantamiento popular que tuvo lugar debido principalmente a ‒en palabras del historiador y catedrático Héctor Lindo‒ “la agudeza de los problemas sociales”. La paciencia de la gente se agotó y estalló aquella “bomba de tiempo” social.

    En tal escenario, tres indígenas cuyos nombres han sido resguardados aunque no sus edades –tenían 65, 48 y 45 años– fueron desaparecidos por integrantes del ejército en el entonces municipio de Nahuizalco, departamento de Sonsonate. Según sentencia de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, la que arbitrariamente destituyó Bukele el primer día de mayo del 2021, la soldadesca los amarró y se los llevó con rumbo desconocido. Nunca más se supo de ellos. El de mayor edad había ganado la elección municipal en dicho poblado, pero tras su desaparición forzada obviamente no asumió el cargo. 

    Sus familiares demandantes pretendieron activar un recurso de exhibición personal; por lo general, este sirve ‒hoy solo teóricamente en nuestro país‒ para ubicar a quien le han violado sus derechos a la libertad, a la integridad personal y a la seguridad física. Con muy buen tino, dicha solicitud fue declarada improcedente por la autoridad judicial que ordenó tramitarla como demanda de amparo. Era imposible que estuvieran vivos después de más de 80 años de su desaparición forzada; pero eso no debía impedir hacer valer sus derechos a la verdad, a la integridad personal y ‒eventualmente‒ a la identidad cultural del pueblo indígena al que pertenecían las víctimas. Quién sabe qué habrá pasado con este reclamo, tras la ilegal destitución de los magistrados que así fallaron.

    Más adelante, durante las décadas de 1970 y 1980 principalmente, en la preguerra y la guerra se desarrolló la práctica sistemática estatal de la desaparición forzada de personas por razones políticas; también de la guerrilla, la Comisión de la Verdad recibió denuncias al respecto. Luego se vino el accionar de las maras y sus innumerables víctimas. Y oficialmente nadie buscó ni busca, nadie respondió ni responde, nadie consoló ni consuela a las familias dolientes. Bien canta Guillermo Briseño que “la paciencia es un recurso natural no renovable”. Y la de nuestra sufrida gente, ¡ojo!, puede volver a desaparecer.

  • La falta de civismo y autoridad en las escuelas

    La falta de civismo y autoridad en las escuelas

    A un alumno de la universidad, seleccionado a azar, le pregunté quién era el autor de la Oración a la Bandera salvadoreña y con toda seguridad me respondió que Rubén Darío. Inmediatamente le dije que no y  les pedí a los 37  estudiantes restantes  que escribieran el nombre correcto del autor en un pedazo de papel y me lo hicieran llegar. De los  37 estudiantes solo tres respondieron correctamente, David Joaquín Guzmán, los demás mencionaron, entre otros, a Roque Dalton, José Matías Delgado, Juan José Cañas, Juan Aberle, Alfredo Espino, Maximiliano Hernández Martínez, Alberto Masferrer, Miguel Ángel Asturia, Juan Ramón Jiménez, Claudia Lars, Pablo Neruda, Paquito Palavaccini, Farabundo Martí, David Escobar Galindo, Álvaro Menen Desleal y hasta hubo quien respondió Álvaro Torres.

    Los alumnos de segundo semestre universitario, cuyas edades oscilan entre los 17 y 20 años, estudiaron en diversos centros educativos privados o nacionales, y aparentemente a ningún docente se le ocurrió recalcarles que David Joaquín Guzmán, en 1916, ganó un concurso literario convocado por el entonces Ministerio de Instrucción para componer la Oración a la Bandera Salvadoreña. sin embargo, fue por decreto legislativo de 2001 que se reformó el Artículo 18 de la Ley de Símbolos Patrios de 1972, para que dicho poema cívico tuviera reconocimiento oficial como símbolo patrio de la República de El Salvador.

    Que mis estudiantes no supieran quien era el autor de la Oración a la Bandera Salvadoreña no me genera tanta incomodidad, como algunas situaciones que percibí en la plática que tuve con ellos el primer día de clases. Resulta que ninguno de ellos había recibido algún castigo de sus profesores siendo estudiantes de educación básica y media, lo cual no debió ser así, pues algunos confesaron que se salieron de clases para irse a ver partidos de fútbol de la Champions, otros aseguran que participaron en pleitos a puño limpio contra otros compañeros, algunos llevaban ropa para cambiarse e irse de “joda”, señoritas que se maquillaban en plena clase, algunos que se dedicaban en clase a hacer videos para subir a las redes sociales, otros que organizaban competencias para ver quienes fastidiaban más al profesor de turno, otros que llevaban cigarrillos y hasta licor y drogas, etc.

    Ninguno de los estudiantes había barrido a trapeado el salón de clases. Cuando les conté que en mis tiempos de estudiante de básica los estudiantes éramos los responsables de la limpieza del aula y sus alrededores lo vieron como algo extraño o producto del “mundo cavernícola”. Pues si, los alumnos aprendimos sobre la importancia de cuidar las cosas y la relevancia de la limpieza, siendo los responsables de asear  el aula y los pasillos. Los profesores hacían un calendario y nos distribuían a los alumnos para que un día a la semana o cada quincena hiciéramos la limpieza bajo su supervisión. Ese día llegábamos un poco más temprano para sacudir, barrer, trapear, ordenar los pupitres, asear la pizarra y garantizar que en el patio y los alrededores todo estaba limpio.

    A los alumnos nos hacían hacer fila para entrar al salón y nos revisaban los zapatos, el uniforme, las uñas y el cabello para saber si íbamos bañados y ordenados. Las niñas no podían maquillarse, so pena de ser castigadas. Los castigos por pelear o demostrar cualquier tipo de conducta anómala, desde llegar tarde o levantarle la voz a nuestros compañeros y profesores hasta portarnos mal, eran plantones a cielo abierto, cientos de líneas, reglazos y  expulsiones con la obligación de regresar a le escuela con nuestros padres o responsables. Generalmente el castigo se duplicaba o triplicaba en nuestros hogares porque a los maestros se les respetaba,

    Nadie de mis excompañeros se queja de  nuestra vida escolar, al contrario atesoramos esos recuerdos y agradecemos a nuestros maestros por habernos inculcado valores y enseñarnos con mucha disciplina. El sistema educativo de entonces priorizaba la enseñanza y el fomento de valores. Nos dejaban ser niños y adolescentes, pero nos inculcaban el respeto hacia lo demás. Por eso nuestras travesuras escolares eran sanas y hoy tienen mucha relevancia en nuestra añoranzas  infancia y adolescencia.

    Los lunes de todo el año lectivo, no solo en septiembre, practicábamos el civismo y el amor a la patria. Nos formaban en fila y en orden nos dirigíamos al acto cívico, cada vez organizado por diferente grado.  Era la mejor forma de generar esa sensación de ligamen y pertenencia a nuestra patrita. Precisamente cuando iba a segundo grado, siendo el alumno de más tierna edad y relativamente muy inteligente, me escogieron para que el 15 de septiembre recitara la Oración a la Bandera Salvadoreña, la cual me la aprendí, con la guía de mi mamá, en menos de una semana. Todos los días la practicaba en mi casa y en el aula. Llegado el momento, con el miedo escénico de un niño, la recité de corrido y sin pausas para que el público repitiera.

    Hoy me parece lejano aquel sistema educativo. El civismo y el respeto a los maestros pasó a segundo plano. A alguien se le ocurrió eliminar los lunes cívicos y con el marco normativo de los Derechos de la Niñez, el sistema educativo eliminó los castigos, Inclusive, algunos maestros han sido sancionados y hasta despedidos, por haber tratado de sancionar a los alumnos mal portados. Algunos alumnos y padres de familia amenazan a los profesores con denunciarlos si se atreven a castigar, incluso si se atreven a regañarlos.

    Eliminadas las facultades que tenían los maestros para sancionar las malas conductas, las pandillas fueron encontrando un “caldo de cultivo” para sus nocivas intenciones y lograron reclutar a  muchos niños y adolescentes. Este fue un factor, entre muchos, que contribuyó  a ese cáncer nocivo de la sociedad,

    Ahora está en boga la manipulación de conciencias (especialmente de  niños y adolescentes, a veces hasta con el consentimiento de padres de familia irresponsables e indolentes) debido al mal uso de las redes sociales. Desde los Therians, pasando por lo que actúan según se perciben, hasta los que promueven el sinsentido de “farmear aura”  inician en los hogares y siguen en los espacios de los centros educativos, donde los maestros no pueden intervenir por miedo a sanciones y represalias. “Le dije a un grupo de estudiantes que dejaran de hacer eso (”farmear aura”) y uno me amenazó con denunciarme en la Departamental de Educación por abuso de autoridad o con hacerme un video y subirlo a las redes sociales como maestra represiva” me contó una profesora de tercer ciclo de un centro escolar capitalino.

    El Estado debe reevaluar algunas transversalidades del sistema educativo y devolver la autoridad al maestro (con las supervisiones adecuadas), debe además prohibir el uso de redes sociales y teléfonos celulares en el seno de los centros escolares, debe volver a instaurar el civismo y garantizar que los grandes consorcios que manejan las redes sociales serán rígidas con las edades de sus usuarios salvadoreños.

    Un estudiante universitario debe sentirse orgulloso de conocer la historia patria, no de haber  participado en un concurso inútil de “farmear aura”. Y es que necesitamos profesionales que sepan que el departamento se llama La Unión y no Santa Rosa de Lima, como se lo escuché hace poco a un dizque periodista deportivo que además señaló que  Cabo Verde esta estaba en Oceanía.

    *Jaime Ulises Marinero/Periodista