La salida de las hoteleras internacionales plantea dudas sobre el sector turístico en Cuba

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La cadena hotelera española Meliá cesó el viernes sus operaciones en Cuba, una decisión que marca un punto de inflexión para la presencia de las grandes empresas internacionales del sector en la isla y que genera incertidumbre sobre el futuro de la industria turística cubana.

La salida de la compañía responde a las sanciones impulsadas por la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que contempla medidas contra empresas extranjeras con operaciones en Cuba, así como a las dificultades operativas, legales y financieras derivadas de la prolongada crisis económica que enfrenta el país.

Desde este viernes, Meliá dejó de administrar los hoteles estatales que operaba en la isla. A comienzos de 2026 gestionaba 34 establecimientos, aunque esa cifra se redujo progresivamente durante los últimos meses debido a la crisis energética, la disminución del turismo internacional y las restricciones impuestas por Washington.

La empresa informó previamente que abandonaba el mercado cubano por las «notables dificultades» operativas, legales y económico-financieras que impiden mantener «una mínima estabilidad operativa» en el país.

La salida de Meliá se suma a la de otras cadenas internacionales que también dejaron de operar en Cuba. Entre ellas figuran Iberostar, Blue Diamond, Archipelago International y Barceló, que en años anteriores administraban hoteles en distintos destinos turísticos de la isla.

Durante la década de 1990, Cuba se convirtió en uno de los principales mercados para las cadenas hoteleras españolas, que apostaron por el desarrollo de complejos de playa bajo el modelo de todo incluido y hoteles urbanos destinados al turismo cultural e histórico.

La retirada de estas compañías ocurre en un contexto de fuerte deterioro del turismo cubano. Después de recibir cerca de 4.7 millones de visitantes durante el período de acercamiento con Estados Unidos y más de 4.2 millones en 2019, la isla cerró 2025 con apenas 1.8 millones de turistas internacionales, la cifra más baja en más de dos décadas, excluyendo los años de la pandemia.

La tendencia se ha agravado en 2026. Entre enero y mayo, Cuba recibió 359,491 visitantes extranjeros, una reducción del 58.4 % respecto al mismo período del año anterior. El turismo continúa siendo una de las principales fuentes de divisas para la economía cubana, junto con las remesas y las misiones médicas, por lo que la salida de las grandes hoteleras representa un nuevo desafío para un sector estratégico del país.

 

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