El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió el martes sobre las crisis estructurales que debilitan a las democracias europeas y reclamó “rehumanizar” las redes sociales y la Inteligencia Artificial (IA), con regulaciones que protejan especialmente a los menores de edad. El mandatario abordó estos desafíos durante un diálogo celebrado en el Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Macron identificó cuatro factores detrás de la fragilidad democrática. El primero es el deterioro de la “promesa económica” de progreso para las clases medias, que vinculó con la desindustrialización iniciada en los años noventa y con las consecuencias de la crisis financiera de 2008.
Como segundo elemento mencionó la “crisis demográfica y el estancamiento de la natalidad”, un escenario que “altera los equilibrios intergeneracionales y obliga a gestionar los flujos migratorios para sostener el modelo social”.
El tercer problema, según el mandatario francés, es la “crisis de eficacia e inteligibilidad” de las instituciones. Macron sostuvo que la “hipercomplejidad burocrática ralentiza las decisiones y genera una impaciencia social que favorece la atracción hacia respuestas simplistas o demagógicas”.
A su juicio, esta situación ayuda a explicar el crecimiento del populismo y los extremos, debido a que una parte de la población percibe que “nada funciona” y, ante ese escenario, “los extremos resultan más atractivos y eficaces”.
Como cuarta crisis, Macron señaló la “mutación antropológica” provocada por el uso masivo de las redes sociales y la inteligencia artificial.
El presidente afirmó que la “arquitectura de las plataformas” no busca educar ni fortalecer el debate público, sino “suscitar el máximo de excitación” y generar “dependencias cognitivas y afectivas”.
También calificó estos espacios como “máquinas de desmantelar las democracias”, debido a que favorecen “las emociones negativas, el enfrentamiento y aquello que nos separa”. Además, alertó que las nuevas generaciones pasan de media “más de cuatro horas al día” en redes sociales, en detrimento de actividades como la lectura y el deporte.
Ante este escenario, el gobernante francés pidió “recuperar el control” mediante regulaciones y medidas de protección a la infancia, entre ellas restringir el acceso a las redes sociales para menores de entre 13 y 15 años durante su etapa de maduración. También reclamó acelerar la aplicación del Reglamento de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea para transparentar los sesgos algorítmicos, combatir las cuentas falsas y frenar las “injerencias extranjeras” destinadas a incrementar la polarización.
“No hay libertad si no hay limitaciones a la libertad de los demás”, subrayó Macron al defender mayores responsabilidades para las plataformas y usuarios anónimos.
Macron adelantó además que la Comisión Europea presentará herramientas, desarrolladas con la participación de Francia y España, para establecer mecanismos de verificación de edad en las plataformas sin poner en riesgo la privacidad de los usuarios.
Consultado sobre los efectos de la IA en las oportunidades laborales para los jóvenes, respondió: “Lo peor sería tener miedo a la tecnología”. El presidente consideró que la adopción rápida, la anticipación y el reciclaje profesional serán fundamentales para transformar los empleos susceptibles de automatización y sostuvo que la tecnología puede favorecer una “rehumanización” del mercado laboral.
En materia tecnológica y económica, Macron advirtió que Europa no debe convertirse únicamente en un “consumidor de tecnología norteamericana o china”. Defendió una autonomía estratégica sustentada en inversiones en supercomputación, modelos europeos de IA, robótica y educación, además de barreras éticas que eviten “perder el control en manos de las máquinas”.
Frente al proteccionismo de Washington y Pekín, también pidió abandonar la “ingenuidad” europea y aplicar “cláusulas espejo” para enfrentar la competencia de productos extranjeros “muy subvencionados”, además de impulsar la innovación, el mercado de capitales y la creación de “campeones europeos”.
El mandatario también afirmó que terminó el modelo europeo basado en energía rusa “barata” y exportaciones hacia China, y recordó que la UE acumula déficits comerciales diarios cercanos a los 1,000 millones de euros con el gigante asiático.
Finalmente, llamó a los jóvenes a defender el proyecto comunitario frente a los nacionalismos, calificó el Brexit como “la gran mentira de los últimos 30 años” y pidió un “choque de unidad” para que la Unión Europea avance de un proyecto centrado en la paz y la prosperidad hacia una potencia plena.

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