Categoría: Opinión

  • Retroceso Deportivo en Santo Domingo 2026

    Retroceso Deportivo en Santo Domingo 2026

    La participación de El Salvador en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en  Santo Domingo 2026 concluyó con un retroceso deportivo al cosechar únicamente 24 medallas (6 de oro, 4 de plata y 14 de bronce) y caer al décimo lugar del medallero, quedando por debajo de las 28 preseas logradas en San Salvador 2023 a pesar de haber enviado una delegación histórica de 239 atletas. Los resultados oficiales publicados exponen una preocupante falta de efectividad y rendimiento de alta competencia.

    El llevar la delegación más grande en dos décadas fuera de nuestras fronteras parecía una declaración de intenciones. Sin embargo, la presencia masiva de competidores no se tradujo en éxitos sobre el podio, fue un espejismo de la cantidad frente a la calidad

    Un total de 239 atletas participantes que fue la mayor cantidad de representantes salvadoreños en el extranjero en los últimos 20 años.

    Fue una baja en la obtención de medallas, solamente un pequeño porcentaje de la delegación logró subir al podio, lo que cuestiona los criterios de clasificación y preparación técnica, además de la dependencia extrema.

    Los logros dorados se concentraron de forma casi exclusiva en figuras individuales consolidadas, como la patinadora Ivonne Nóchez y el equipo de tiro con arco. Si comparamos los juegos anteriores celebrados en nuestro país en 2023 ocupamos el puesto número 9 en el medallero con 8 de oro, 3 de plata y 17 de medallas de bronce , mientras que en 2026 se logró el décimo lugar con 6 de oro 4 de plata y 14 de bronce

    El análisis de este certamen regional demuestra que el deporte salvadoreño padece de problemas estructurales profundos. Sin el aporte extraordinario de Ivonne Nóchez, quien sumó por sí sola dos oros y dos platas, el balance final habría sido catastrófico para el país.

    Disciplinas enteras que recibieron apoyo institucional no lograron figurar en las instancias definitivas frente a potencias del área como México, Colombia o Cuba. El retroceso en la obtención de medallas evidencia que el «efecto hogar» de la edición de 2023 maquilló deficiencias que la distancia geográfica en República Dominicana terminó por desnudar por completo. El Salvador no puede conformarse con «sostenerse en el top 10» cuando la inversión económica y la cantidad de atletas exigían una evolución cualitativa ascendente.

    Para revertir el retroceso deportivo y transformar la alta cantidad de atletas en una verdadera obtención de medallas, El Salvador necesita abandonar el enfoque asistencialista de «enviar volumen» y adoptar un modelo de gestión de alto rendimiento basado en resultados; Implementar auditorías técnicas donde cada federación reciba fondos según el cumplimiento de metas de rendimiento, además de establecer marcas de clasificación interna que exijan al atleta estar, al menos, entre los mejores cinco tiempos o puntajes del ranking regional y finalmente se debe priorizar el presupuesto en aquellos deportes que históricamente otorgan medallas.

  • Paralelismos políticos. Nadie nos impuso nuestros errores

    Paralelismos políticos. Nadie nos impuso nuestros errores

    El desarrollo económico, social e institucional de una nación no suele ser resultado de su extensión territorial, su integrismo religioso o su unicidad lingüística, por relevantes que sean estos aspectos. Al comparar los procesos fundacionales de Estados Unidos y cualquiera de los países de América Latina, saltan a la vista las causas por las que sus trayectorias de progreso son tan dispares y contrastantes. La distinción clave la hallamos en las ideas políticas y su implementación, más que en la divergencia idiosincrática.

    Me permito hacer aquí una oportuna aclaración. Por primera vez en esta columna tiraremos del muchas veces erróneo gentilicio “latinoamericano” (en lugar del más preciso “hispanoamericano”) con propósitos meramente ilustrativos. Dado que el artificioso constructo “Latinoamérica” alude a los países hablantes de una de las tres principales lenguas romances (todas de extracción latina) —español, francés y portugués—, hoy nos resulta útil porque demuestra que ni los idiomas ni las circunstancias históricas coloniales explican las enormes diferencias entre el norte y el sur del continente.

    Brasil, Haití y México, por ejemplo, con todo y sus asimetrías, exhiben ciclos de estancamiento económico similares. Ninguno de los tres, a partir de sus respectivas independencias, se ha convertido en potencia global, mientras que EE UU y Canadá sí. Profundizar en las razones de esta obviedad merece una nueva zambullida en los paralelismos políticos más significativos.

    La Declaración de Independencia estadounidense fue promulgada en 1776; la más temprana en América Latina (1804) fue la haitiana. El 5 de julio de 1811, Venezuela se convirtió en la primera antigua colonia española en proclamarse independiente; a ella seguirían, en el mismo año, las de Cartagena y de Quito. Perú, Centroamérica, México y Panamá (en ese orden) habrían de esperar hasta 1821 para decretar sus propias autonomías.

    Estados Unidos adoptó en 1823 la Doctrina Monroe, que prohibía cualquier tipo de injerencia europea en los asuntos del hemisferio norte del nuevo continente. En ese mismo período, por ofrecer un ejemplo, legisladores centroamericanos proponían la anexión del istmo a la efímera autocracia de Agustín de Iturbide en México (imperio abolido aquel año).

    Los patriotas fundadores de nuestras naciones no sabían muy bien qué hacer con la libertad conseguida. Brasil optó por una inédita monarquía constitucional. Panamá se unió a la Gran Colombia, igual que Venezuela y el futuro Ecuador. Uruguay fue incorporado a Brasil y República Dominicana anexionada a Haití. Aparte de quienes se resistieron a separarse de España, el rechazo poco informado de las reformas de Cádiz impidió que la herencia liberal hispana permeara en las grandes capas sociales iberoamericanas.

    Hasta 1861, por espacio de 85 años, EEUU mantuvo su territorio libre de grandes peleas internas. En cambio, la primera guerra civil en Colombia estalló en 1813, seguida de alrededor de treinta más durante los siguientes 100 años. (Únicamente la “Guerra de los Mil Días” produjo alrededor de 100.000 muertos). El primer conflicto civil centroamericano tuvo lugar entre 1826 y 1829, y a él se agregarían otros, hasta que en 1839 el istmo se dividió por fin en cinco pedazos.

    Los dos grandes partidos políticos de Estados Unidos, el Republicano y el Demócrata, nacieron en el siglo XIX y han gobernado alternativamente ese país en los últimos 172 años, brindándole al sistema una envidiable estabilidad. En contraste, todos los primigenios partidos políticos latinoamericanos se fragmentaron y desaparecieron incluso antes de alcanzar su madurez institucional, y las consecuentes luchas de facciones, hasta la llegada de regímenes militares manipuladores de elecciones, provocaron una constante perturbación social y económica que degeneró siempre en nuevos y empobrecedores enfrentamientos.

    Estados Unidos, en dos siglos y medio, ha tenido una sola Constitución, documento de cuatro páginas (en su tamaño original de pergamino) conformado por apenas siete artículos. Y en ese tiempo, solo 27 veces se ha enmendado. América Latina, como región, acumula cerca de 200 constituciones, a razón de diez textos por país en promedio. Los dominicanos han tenido más de 30; los venezolanos, unas 25; los haitianos, oficialmente, 22. Argentina, el que menos documentos constitucionales ha emitido, contó tres hasta 1853.

    Donald Trump está hoy a la cabeza del órgano ejecutivo federal número 47 de Estados Unidos, cuya forma republicana de gobierno no ha variado en 250 años. Haití, por su lado, fue primer imperio, reino, primera república, segundo imperio y de nuevo república, sumando a cerca de un centenar de personas que han ejercido el poder, sea en calidad de emperadores, reyes y presidentes, o formando parte de consejos de estado, triunviratos y gobiernos provisionales.

    Brasil, tras una monarquía de 74 años, se convirtió en república federativa independiente hasta 1889, pero desde entonces han gobernado el país más de cincuenta personas, incluyendo dictadores reincidentes (como Getulio Vargas) o miembros de juntas militares golpistas. El Salvador, el más pequeño país de la América continental y república independiente desde 1841, ya en 1948 (solo cien años) había rebasado el número de gobernantes que EE UU ha tenido en toda su historia.

    Si somos lo suficientemente honestos, veremos que el porcentaje de culpabilidad que endilgamos a factores externos para explicar nuestro atraso es bastante menor del que solemos admitir. Conviene reconocer que una nación próspera no es producto de sus justificaciones acomodaticias, sino resultado del trabajo que demanda la implementación de las ideas correctas.

  • La revolución silenciosa pero transformadora del CNJ en El Salvador

    La revolución silenciosa pero transformadora del CNJ en El Salvador

    Como columnista y analista especializado en criminología y justicia criminal, he observado durante años los complejos engranajes y dinámicas que mueven nuestros tribunales y el sector de Justicia. A menudo, la atención pública se centra exclusivamente en las sentencias y los jueces, en especial cuando hay absoluciones, con criticas muy fuertes y en la mayoría de los casos desconociendo las evidencias que no se convirtieron en prueba; pero muy rara vez dirigimos la mirada hacia la institución que cimenta las bases del sistema al proponer candidatos a magistraturas y juzgados: el Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ). Hoy, es fundamental analizar y exponer la transformación histórica que esta entidad ha experimentado desde mi punto de vista, durante el periodo evaluado desde enero de 2022 hasta julio de 2026.

    Cuando el actual Pleno del CNJ asumió sus funciones en septiembre de 2021 recibieron un panorama organizacional sumamente precario, lejano de los procesos de sus candidaturas. El CNJ padecía de una severa fragmentación de datos, una carencia absoluta de herramientas informáticas para la gestión interna y una profunda obsolescencia de equipos que obstaculizaba la labor de su talento humano. Ante este reto monumental, el presidente de la institución, Licdo. Miguel Ángel Calero Ángel, asumió el liderazgo con un enorme reto y desafío en conjunto con los consejeros y consejeras Verónica Lissette González Penado, Doris Deysi Castillo de Escobar, Carlos Wilfredo García Amaya, Alcides Salvador Funes Teos y Luis Alonso Rodríguez Meléndez, Santos Guerra Grijalva, quienes decidieron actuar, ponerse a trabajar y revertir dicho panorama. Como pleno formularon e implementaron el Plan Estratégico Institucional 2022-2026, apostando firmemente por la innovación, la búsqueda de la excelencia y la calidad.

    El resultado de esta gestión gerencial estratégica ha sido la modernización sin precedentes de la entidad. Para superar el rezago, el CNJ implementó el Sistema Integrado de Unidades Sustantivas, una plataforma centralizada que unifica los procesos de selección de candidatos, la evaluación del desempeño judicial y el control del historial de la Escuela de Capacitación Judicial. A la par, se instauró un Sistema de Gestión de Correspondencia Digital respaldado por firmas electrónicas y una política de «cero papel», logrando agilizar los trámites y reducir el impacto ecológico.

    Sin embargo, la tecnología debe ir siempre acompañada de integridad. En este sentido, un hito de la actual administración es la obtención de la Certificación Internacional Antisoborno bajo la estricta norma ISO 37001:2016. Este aval garantiza públicamente que el CNJ cuenta con controles financieros robustos y opera bajo una política de tolerancia cero a la corrupción. Estas prácticas de transparencia se tradujeron en un rotundo éxito financiero: al aplicar nuevas estrategias bajo la Ley de Compras Públicas, la institución logró reducir, en promedio, un 50% los precios de adquisición de bienes y servicios. Esto representa una maximización invaluable del dinero de los salvadoreños.

    En el ámbito formativo y de control judicial, la gestión también presenta logros innegables. Se diseñaron auditorías de seguimiento para verificar rigurosamente que jueces y magistrados acaten las recomendaciones de sus evaluaciones, dotando de mayor seguridad jurídica a las sedes judiciales. Adicionalmente, el CNJ fomentó las competencias de litigación organizando exitosamente el XVIII Concurso Interuniversitario en 2025, enfocado en cibercriminalidad contra las mujeres, y el XIX Concurso en 2026, centrado en el Derecho Civil y Mercantil. Asimismo, la reconocida nacional e internacionalmente, icónica, Escuela de Capacitación Judicial “Dr. Arturo Zeledón Castrillo” desplegó amplias jornadas para actualizar a los operadores de justicia sobre los nuevos cuerpos legales del país y de otras formaciones especializadas.

    A mediados de 2026, el CNJ cuenta con un Sistema de Información Gerencial donde sus módulos de planificación estratégica y ejecución presupuestaria operan al 100%, restando únicamente un 5% para finalizar el módulo de compras. La presidencia y los consejeros han demostrado que una gestión enfocada en la ética, la tecnología y el control presupuestario puede rescatar a una institución vital, garantizando así a El Salvador un sistema judicial más transparente, eficiente y preparado.

    Desde mi opinión, es altamente satisfactorio los altos resultados y estándares brindados por el pleno al sector de Justicia ya que el Consejo Nacional de la Judicatura es una institución fundamental dentro del sistema democrático y legal de El Salvador. Funciona como una entidad independiente de los tres órganos del Estado y juega un papel crucial en la calidad del sistema de justicia del país. La misión central del CNJ es contribuir a la independencia, eficiencia, eficacia y mejora continua de la administración de justicia en El Salvador. Y la actual administración además de cumplir con sus atribuciones constitucionales y legales ha marcado un antes y un después en dicha Institución, fortaleciendo el trabajo interinstitucional, desarrollando una clara ruta en la búsqueda de la excelencia y el apoyo dentro del sector de Justicia. Todo es posible con la voluntad de transformar y poniendo al servicio de la Justicia el talento y capacidad del equipo de consejeros y consejeras, y el gran talento humano especializado que la labora en el CNJ.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y Msc. en Criminología / Egresado doctorado en Justicia Criminal / @jricardososa 

  • La herencia lastimosa del castrochavismo

    La herencia lastimosa del castrochavismo

    Ignoro si estamos cerca del final de los regímenes inspirados por Fidel Castro y Hugo Chávez, léase Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, sin olvidar Ecuador, que pudo librarse gracias a la soberbia y fatuidad de Rafael Correa, uno de los payasos mas conspicuo que haya desgobernado una república latinoamericana, solo comparado con el cocalero de Evo Morales, aunque muy lejos del letal Daniel Ortega.

    No obstante, todos los sujetos mencionados se caracterizan por un populismo que lindaba con lo absurdo, una profunda y expandida corrupción, mas una ineptitud para gobernar sus respectivos países sumado a la habilidad para proclamar una visión nacionalista, mientras, le traspasaban la soberanía del país al aliado más prometedor.

    La propuesta castrochavista devino de la alianza Castro y Chávez. Previamente el tirano cubano había intentado a través de la violencia y una manipulación sistemática de la realidad, imponer gobiernos a su imagen y semejanza en el hemisferio, proyecto, en el cual solo cosechó fracasos, puesto que, aunque Daniel Ortega llegó al poder por medio  del terror, contó con la asistencia de algunos países vecinos y de otros no tan cercanos geográficamente como la Venezuela de Carlos Andrés Pérez, quien, según Sergio Ramírez, entregaba 100,000 dólares mensuales a los sandinistas y los Estados Unidos de Jimmy Carter, quien le retiró toda la ayuda al dictador Anastasio Somoza, lo mismo que hizo Eisenhower con Fulgencio Batista,

    Castro con treinta años ininterrumpidos en el poder fue testigo del arribo de Hugo Chávez a la primera magistratura de Venezuela, fatídica coexistencia que tuvo como resultado, fuese por acuerdo previo o entendimiento sobre la marcha, una coalición en la que se fundieron sus respectivos odios contra la democracia, la libertad y respeto a la dignidad humana junto a la rencorosa envidia que profesaban hacia Estados Unidos, forjando, la indecorosa propuesta que hoy llamamos castro chavismos, no sin antes haber proclamado que estaban a favor del Socialismo del Siglo XXI.

    La nueva alianza, es apropiado reconocerlo, fue exitosa. Los hermanos Castro proveyeron su capacidad subversiva, represiva y de tergiversación de la realidad, mientras Chávez y Nicolas Maduro aportaron toda la riqueza de Venezuela, que embolsada por Chávez y Maduro que como buenos tiburones salpicaron a sus crías, subsidiaron el totalitarismo castrista y compraron voluntades políticas con una diplomacia petrolera que condujo a la bancarrota al erario venezolano.

    Este programa captó rápidamente numerosos partidarios entre los que se destacaron el corrupto y farsante Luis Inacio Lula da Silva, el hipócrita mas aberrante entre todos los políticos latinoamericanos, y los no menos nefastos Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, aunque honrando a la verdad a estos canallas no le faltaron nunca aliados, tanto que hubo una corriente que se llamó la “marea rosa” que siempre estaban presta a respaldar sus propuestas, entre los que recuerdan al expresidente de República Dominicana, Leonel Fernández.

    Deslastrarse de los legados castro chavistas no es sencillo porque deja huellas tan profundas como lastimosas. Rafael Correa, dejo el poder en 2017 y todavía el país padece su herencia. La clientela que instrumentó bajo sus mandatos continua ansiosa por el retorno, fueron sacramentados por el correísmo y protegidos por su devoción.

    El ejemplo de Bolivia es todavía más desafiante. Evo Morales intentó perpetuarse en el poder de manera indefinida cubriéndose de una falsa legitimidad, sin embargo, el fraude fue descubierto y tuvo que renunciar, causando en el país un periodo de ingobernabilidad bien complejo hasta que llegó al gobierno uno de sus tiburones más preciado Luis Arce Catacora que como voraz piraña, clavo sus afilados dientes en Morales, su antiguo protector.

    Sin embargo, el país del altiplano sigue preñado del castrochavismo. El actual presidente Rodrigo Paz Pereira no ha podido encausar el país hacia una verdadera democracia, numerosos problemas siguen amenazando la libertad y la ruta hacia una sociedad libre.

    Venezuela es todavía mas obscuro. El dictador está preso, pero la dictadura continua. Hay numerosos presos políticos, los exiliados no disfrutan de garantías para su retorno y no se avizoran unas elecciones en la que estén garantizados los derechos de todos.

    De Cuba y Nicaragua, casi quedamos sin comentarios. La tierra de Ruben Darío padece una dictadura de dos que ensombrece a los gobiernos somocistas. Sus abusos son innumerables, presos políticos, destierros masivos, crímenes sin olvidar más el ultimátum de que no habrá elecciones en un país donde los comicios del yugo Ortega-Murillo, siempre han sido fraudulentos.

    Por último, Cuba está regida por el totalitarismo, bajo una ineptitud llevada al paroxismo y un pueblo, que, al parecer, está al borde de la aniquilación por sus propios gobernantes.

    *Pedro Corzo, Periodista cubano

  • Pasión e imaginación

    Pasión e imaginación

    “Aquellos que no pueden recordar el pasado, están condenados a repetirlo”. Esta  famosa frase es de Jorge Santayana,  filósofo nacido en España pero considerado estadounidense por haber permanecido la mayor parte de su existencia en el país norteamericano. Y de lo ocurrido en El Salvador a lo largo de su historia, hay mucho que rememorar y bastante que aprender de sus lecciones para evitar que la rueda de su historia siga girando en el mismo lugar, patinando en el lodazal de la ignominia social alrededor de lo que para mí ha sido su sempiterno eje: el constituido por el hambre, la sangre y la impunidad. Lo he dicho antes y no me cansaré de repetirlo, mientras sus víctimas sigan siendo nuestras mayorías populares.

    ¿A qué responde lo anterior? Pues a los juegos de mi memoria que vienen cargados de tantos acontecimientos aberrantes, pero también de diversas gestas valientes que tuvieron lugar entre julio y agosto hace varias décadas. El primero de estos recuerdos es el del ataque criminal contra la marcha de estudiantes universitarios en las calles de San Salvador el 30 de julio de 1975, la cual contó con el acompañamiento de alumnos y alumnas de secundaria así como del pueblo diverso y solidario.

    Esta masacre fue la que tuvo entonces mayor impacto nacional e internacional por haberse perpetrado en la ciudad capital, a pocos días de haberse realizado en el país ‒por primera vez‒ el concurso Miss Universo. Ya ven que las dictaduras acostumbran organizar eventos fatuos y encubridores de realidades duras y dolorosas; también presumen la construcción de obras monumentales para embelesar y entuturutar a la gente; eso sí, en 1975 no existían las “luces led” para reforzar el engatusamiento.

    Pero antes del ataque artero contra la referida protesta estudiantil y popular, hubo otros hechos similares en el campo salvadoreño. En La Cayetana, departamento de San Vicente, el 29 de noviembre de 1974 y en Chinamequita, La Paz, también en 1974; entre el 21 y 22 de junio de 1975, tuvo lugar otra en Tres Calles, Usulután. Todo eso ocurrió en el período presidencial del coronel Arturo Armando Molina,  dictador de turno que a los diecinueve días de haber tomado posesión del cargo tras unas elecciones escandalosamente fraudulentas, ordenó la violenta ocupación militar de las instalaciones de la Universidad del Salvador; fue Molina quien para “limpiar” su rostro asesino, había coronado días antes a la triunfadora del concurso de belleza citado.

    En 1961 se publicó una de las novelas más famosas de Gabriel García Márquez: “El coronel no tiene quien le escriba”. A este coronel salvadoreño, sí hubo quien le escribió: monseñor Óscar Arnulfo Romero siendo obispo de la diócesis de Santiago de María, localizada en el departamento donde fue consumada la tercera de las masacres consignadas. Él no calló después de acompañar y consolar a las familias de los campesinos asesinados por guardias nacionales. En la misiva le pidió hacer justicia a las víctimas y restituirles, de alguna forma, “por la pérdida de quienes eran su sostén”; el carácter de la carta era “confidencial”, pues no buscaba “notoriedad sino el deseo de una eficaz intervención ante quien tiene en sus manos los principales recursos para evitar estas lamentables situaciones”.

    La notoriedad que nuestro buen pastor adquirió después, convertida en la santidad que lo encumbró a los altares, tampoco fue buscada; fue derivada del incremento de la violencia, sobre todo la estatal, y de la denuncia valiente de esta. Además, sin proponérselo, también fue el profeta de la “justicia transicional”. Sin ese rebuscado nombre, con el que expertos y académicos bautizaron a la legítima necesidad de las víctimas directas y de los familiares de aquellas desaparecidas o asesinadas, san Romero de América la demandó así: “Queremos ser la voz de los que no tienen voz, para gritar contra tanto atropello contra los derechos humanos. Que se haga justicia, que no se queden tantos crímenes manchando a la patria; al ejército. Que se reconozca quiénes son los criminales y que se dé justa indemnización a las familias que quedan desamparadas”.

    Hoy que la rueda de la historia nacional avanza hacia el estercolero de las graves violaciones de derechos humanos, quienes dicen defenderlos tienen acá el mejor referente. Su recuerdo ahora, a unos días de otro aniversario de su natalicio, debe ser ejemplo e inspiración para evitar repetir la historia. A la pasión de Romero, hay que sumarle la necesaria imaginación que en su momento mostraron las mayorías populares organizadas. Cito de nuevo a Santayana: “A no ser que la naturaleza humana sufra un cambio inconcebible, el principal valor intelectual y estético de nuestras ideas procederá siempre de la actividad creadora de la imaginación”.

  • El reencuentro de la promoción 1984

    El reencuentro de la promoción 1984

    En 1984, un grupo de jóvenes entusiastas y pueblerinos egresamos de noveno grado de la Escuela Urbana Mixta Unificada “José Martí”, en Tacuba, Ahuachapán.  Cuando escuchamos la palabra reencuentro, creemos que se refiere solo cuando los grupos musicales vuelven a reunirse después de muchos años.

    El 2 de agosto, después de 42 años, ese grupo de jóvenes nos volvimos a ver. Quizá, nuestra reunión fue peculiar en esta ocasión, ya que no fue en Tacuba el reencuentro sino en La Unión. Sí, la idea surgió debido a que un compañero de esa ciudad del oriente de El Salvador, Luis Águila Ávila, está enfermo. Una compañera tuvo la idea de visitarlo.

    Mientras cada uno preparaba tamales de viaje, de elote, sándwiches, etc., unos compañeros de la diáspora que viven en Estados Unidos, Guillermo Granados, Ricardo Sandoval y Mauricio Flores, aportaron el pago del microbús. La misión principal era darle palabras de ánimo a Luis; sin embargo, fue él quien nos exhortó a través de un Culto palabras de aliento. La palabra de Dios se hizo presente cuando todos sentados le escuchamos. Yo le compuse un corrido, nunca olvidaremos cuando sus padres echaron a llorar.

    Volviendo a los años 80, por causas del conflicto armado en El Salvador, la familia de Luis se afincó por un tiempo en Tacuba. Pues, fuimos compañeros con él y su hermana Carolina en la escuela José Martí, la única que había en el pueblo. Luis, con personalidad extrovertida, paseaba por el pueblo en su camioneta color amarillo Land Cruiser. Esos años en ese pueblo anclado cerca del bosque El Imposible, le marcaron a él y a su familia.

    El tiempo pasó y, cada uno, igual que cualquier promoción, el destino lo tuvimos que ir edificando. Casi la mayoría emigró a Estados Unidos, los que nos quedamos tuvimos que luchar para salir adelante. Todos sabemos que en un país tercermundista no es fácil progresar. Mientras tanto, algunos nos graduamos, otros siguieron su rumbo. Lo mejor es que comprobamos que cada uno formó su familia, unos hasta ya son abuelos. Es que rondar los 60 años hace que muchas cosas sucedan.

    En una mañana, yo estaba sentado en el parque de Tacuba, un pueblo que tiene más historia que cien pueblitos juntos. Conversé con René Rosales y se nos vino la idea de crear un grupo de WhatsApp. Ahí empezó todo. Soledad Saldaña me escribió y exhortó que tenía la idea de ir a ver a Luis. La idea dio frutos y nos atravesamos todo El Salvador. Es pequeño, pero es justo y necesario hacer unas paradas y contemplar las maravillas que tenemos. Nos bajamos en el puente Cuscatlán y nos tomamos la primera foto del reencuentro.

    Lo mejor fue cuando Luis, vestido formalmente, nos esperaba con un gran regocijo. Los abrazos y palabras de afecto se hicieron presentes. Ese reencuentro nos estremeció, ese viaje fue inolvidable. Luis empezó a abrir los regalos y una camisa de promoción que le mandamos a hacer fue la que le hizo recordar cuando era joven. Rápido se identificó él y a su hermana. Lo mejor estaba por venir el padre de Luis y su hermana Sonia se prepararon para el culto. El minuto de silencio se hizo presente; ya que, de esos 41 egresados, tres partieron al más allá. Cada uno tuvo la oportunidad de decir unas palabras, casi todos al unísono, deseándole pronta salud al compañero. Aunque el unionense nos sorprendió con su carisma, habilidad de la palabra y la forma de dar el mensaje bíblico.

    Luis, desde pequeño, despertaba cada mañana a ayudar a su padre a ordeñar el ganado. Con los años, fue capitán de un barco y luego, ya que su padre es pastor evangélico, él siguió sus pasos. Dios quiera que pronto nos volvamos a reunir. Este viaje nos hizo ser más resilientes, humanos y solidarios.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

     

  • Nadie escuchaba

    Nadie escuchaba

    La cancillería estadounidense acaba de publicar un documento, en mi opinión, una especie de sumario judicial contra el totalitarismo castrista, que será muy útil para que la opinión pública nacional se convenza del peligro que encierra para este país y los valores culturales de occidente, la estructura de odio que rige a Cuba desde 1959.

    El documento titulado Cuba: la capital del comunismo del Siglo XXI consolida las numerosas actividades contra Estados Unidos y lo que esta nación representa que han sido orquestadas o auspiciadas por la mayor de las Antillas desde el mismo año que accedió al poder.

    Cierto que, aunque muchas de las informaciones son de conocimiento público, es la primera vez que un documento oficial de una instancia tan importante del Gobierno federal, como el Departamento de Estado, compila tanta y variada indagación sobre las acciones criminales del castrismo.

    La labor destructiva de los hermanos Fidel y Raúl Castro contra Estados Unidos se inició en el mismo año de la victoria insurreccional, en paralelo con la procura de establecer en Cuba un sistema totalitario que imposibilitara la gestión independiente de la población.

    Veamos algunas instituciones creadas por el totalitarismo insular que durante años los ciegos que no quieren ver y los sordos que prefieren no escuchar decidieron considerar como aparatos inofensivos dedicados a labores intelectuales, amistad o información.

    El Instituto de Artes e Industrias Cinematográficas (Icaic), fue fundado en marzo de 1959. El primer aparato del castrismo que le regaló Fidel a su amigo Alfredo Guevara. El Icaic fue usado para glorificar la revolución y denostar a Estados Unidos.

    Uno de los aparatos más poderosos del castrismo y que ha cumplido la mayoría de sus propósitos con éxitos, fue la agencia desinformativa Prensa Latina, constituida a mediados de 1959. Esta entidad fue inspiración de Fidel Castro, el asesino en serie Ernesto Che Guevara y el periodista guerrillero Jorge Ricardo Masetti, su primer director general, muerto en combate.

    La idea fue de crear un centro de desinformación, básicamente orientado a desmentir a las agencias capitalistas, generando sus propias informaciones y editando las ajenas. Por supuesto, esto nunca fue dicho tan claramente. La idea se le ocurrió a Fidel Castro en el Aula Magna de la Universidad de Caracas, fundamentándola en la necesidad de combatir a lo que llamó el monopolio informativo de las agencias.

    En abril se creó la Casa de las Américas, supuestamente un centro cultural totalmente distante de los polos ideológicos que representaban Estados Unidos y la entonces pujante Unión Soviética. La “Casa” otorgaba premios y magnificaba prestigios, particularmente entre los creadores jóvenes ansiosos por labrarse un sitio en el mundo intelectual, también invitaba a creadores a participar como jurados, con todos los gastos sufragados por el Estado.

    No obstante, los potenciales jurados como los concursantes debían tener credenciales que contaran con el visto bueno del oficialismo y sus trabajos corresponder a los postulados de la Revolución, si no sus premios podían ser cuestionados como le ocurrió, en 1968, al poeta Heberto Padilla cuya obra fue publicada, pero censurada por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el aparato que controla con manos de hierro a los autores cubanos.

    La Casa de las Américas no solo seducía y comprometía a intelectuales latinoamericanos, también a estadounidenses, ya fuese sirviendo de jurados o concursantes. El objetivo era captarlos para que a su regreso llevaran un mensaje de inconformidad a sus centros de estudio y trabajo, labor que cumplió con igual o mayor éxito el Instituto de Amistad con los Pueblos (Icap), un cuerpo creado en diciembre de 1960 que contaba con amplios recursos económicos con los que encandilaban a los sujetos con grandes ambiciones.

    Entre esas herramientas fundamentalmente orientadas a la guerra asimétrica se destaca el Comité Pro Justo Trato para Cuba, fundado en Nueva York en abril de 1960, un aparato que agrupó a intelectuales, activistas y ciudadanos estadounidenses que defendían la Revolución Cubana y los Castro, haciendo caso omiso de los fusilamientos masivos al interior de la Isla y la confiscación de bienes a ciudadanos probos, incluidos compatriotas suyos.

    El engendro que asumió el poder en Cuba no fue una propuesta política y menos ideológica, sino una armazón de odios, envidias y resentimientos, que, si bien no cuenta con capacidad para destruir a sus enemigos de un golpe, sí dispone de las herramientas necesarias para corroer desde adentro a quienes les adversan, de ahí, su esfuerzo por manipular a los estudiantes y funcionarios públicos.

    *Pedro Corzo es periodista cubano

  • Fracaso de la Sub 20… más de lo mismo

    Fracaso de la Sub 20… más de lo mismo

    La Real Academia de la Lengua Española (RAE), define la palabra fracaso  como la falta de éxito al intentar hacer algo, o como un resultado adverso en un negocio o la caída de un plan. En términos más sencillos significa no llegar a la meta que uno se puso.

    Retomando la definición de la RAE la actuación de la Selección Masculina de Fútbol  Sub 20  de El Salvador en el Premundial y en el clasificatorio Preolímpico celebrado en México fue un rotundo fracaso para la nueva Federación, para el técnico Erick Dowson Prado, para los seleccionados que a tan corta edad se frustraron  y para la noble afición, que en cada participación internacional de nuestras selecciones y de nuestros equipos nacionales siempre albergamos una esperanza.

    Eran doce selecciones divididas en tres grupos. El Salvador se ubicó junto a Cuba, Estados Unidos y Haití. En el papel, podíamos avanzar como segundos, apenas atrás de Estados Unidos, porque Cuba y Haití estaban a nuestros alcance. Por cada grupo clasificaban dos más los dos mejores terceros lugares.  Relativamente fácil para dirigentes y cuerpo técnico, incluso para jugadores, periodistas deportivos y aficionados.

    Los cuatro semifinalistas clasifican directamente al Mundial Sub 20  a disputarse en 2027 en Azerbaiyán y Uzbekistán y a los juegos Panamericanos a efectuarse el próximo años en Lima-Callao (Peru), y el mejor ubicado acompañará a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos a celebrarse de abril a julio de 2028 en la ciudad de Los Ángeles, California. Es decir que el Premundial tiene triple premio y El Salvador solo llegó en calidad de participante sin ninguna aspiración, redondeando el fracaso cantado.

    Primero nos derrotó 3-0 la Sub 20 de Cuba, después nos endosó el mismo marcador Estados Unidos y para cerrar el mal trayecto Haití nos venció 2-1. En este último partido, El Salvador jugó casi todo el segundo tiempo con un jugador más, lo cual no fue aprovechado por el planteamiento táctico timorato de la dirección técnica. De doce quipos ocho clasificaron y cuatro quedaron eliminados, siendo El Salvador la penúltima selección  con tres derrotas, un gol a favor y ocho en contra, solo arriba de Antigua y Barbudas, por diferencia de goles.

    Yo no creo que directivos de la Federación, Cuerpo Técnico, jugadores y aficionados hayan apostado por tremendo papelón avergozante, pero pasó. Los nuevos dirigentes no han logrado ni una hasta el momento. La escogitación o búsqueda de jóvenes futbolistas con ligámenes salvadoreños en el exterior no ha sido de lo mejor, quizá habría que evaluar los procesos de formación interna, potenciar los juegos estudiantiles o estratégicamente y con fundamento impulsar ligas infantiles y juveniles, estoy seguro que en la zona rural y en las comunidades populares de nuestro país hay niños y jóvenes con potenciales  a los cuales hay que darles formación sistemática para darles cultura táctica.

    La Federación debe pensar en contratar técnicos formativos y potenciar las escuelas de fútbol en los distritos, en la empresa privada y en otros entes del enredado social. Se puede impulsar una ley que reduzca impuestos a las empresas que le apuesten a las escuelas de futbol.

    En febrero pasado, de la mano del técnico nicaragüense  Víctor Pastora nuestra Selección Sub 17 fracasó en el Premundial de Guatemala, donde enfrentó a Belice, Curacao y Cuba. Precisamente fueron los cubanos quienes dejaron eliminados a nuestro combinado nacional. A todas luces este fue un fracaso cuya responsabilidad recayó en la FESFUT.

    En fin, más que justificar un bochornoso fracaso la FESFUT deben sentarse a analizar  con humildad y sapiencia la situación y escuchar a los diversos sectores que aporten sustancia. No se debe escuchar a los aduladores o a los que actúan con el criterio del “mejor postor” o por conveniencia particular. Esos son necesarios pero en otras circunstancias y con otros fines, no cuando se requiere de proposiciones viables por honestas y profesionales.

    En cuanto al técnico Erick Dowson Prado, ya quedó demostrado que no es para dirigir selecciones. Es obvio que él como encargado de hacer la escogitación de los jugadores se equivocó e hizo una mala escogencia, probablemente dejando afuera a jóvenes con más talento tanto en el exterior como en el país. En el último juego, contra Haití ni siquiera supo que hacer cuando El Salvador quedó con un jugador más. A Prado se le debe dar oportunidad como formador de talentos en una escuela de fútbol, porque como técnico de selección no resulta.

    No hay otra forma de llamar más que fracaso a lo actuado por la sub 17 (en febrero pasado en Guatemala) y la Sub 20 (en julio y agosto en Puebla, México). En materia de fútbol la retórica tiene que dar paso a lo concreto traducido en logros. Alguien dijo que se tiene que tener paciencia, pero en futbol juvenil rara vez hay segundas oportunidades. Un muchacho que a los 16 años sufre una eliminación, ya no tiene opción de reivindicación porque la edad lo sobrepasa. Los procesos son las acciones y sistemas transversales que se aplican en todos los esquemas de la institucionalidad nacional. Es decir que un proceso se debe de seguir para formar una buena selección mayor y en ese caso, parte del proceso son las selecciones juveniles, los escenarios deportivos, la formación de talentos, etc.

    No podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo y por ahora al parecer se sigue repitiendo lo de siempre. Nuestras selecciones juveniles fracasaron por culpa de hacer lo mismo o por tratar de hacer algo diferente sin modificar las bases ni escuchar a nadie.

    *Jaime Ulises Marinero, Periodista

     

  • Experiencia y escritura

    Experiencia y escritura

    ¿La vida de un autor está siempre en sus ficciones? A veces, y en algunos casos de modo inconsciente. Aunque en otras ocasiones la vida del autor es por completo ajena a los acontecimientos que ocurren en esas ficciones. Lo cierto es que la fuerza creativa no respeta estatutos vitales. Además, todo lo que en una ficción se narra puede ser cierto o falso, inventado.  O también presentarse en lo cierto y en lo imaginado, en proporciones arbitrarias. Lo que, de algún modo, resulta irrelevante, porque el fabulador lo que persigue no es contar sus miserias o sus alegrías, sino mostrar el decurso de personajes arrastrando sus cosas en una historia específica. 

    De El jugador podrían algunos decir (y lo han dicho) que es una suerte de escrito autobiográfico, y alegan, con cierta razón, que ahí están las cartas que Fiódor Dostoievski le escribió en 1868 a su segunda esposa, en el marco del ‘episodio vicioso’ que tuvo el autor al sumergirse en el juego de ruleta. Y esto, que parece una denuncia de la falta de ‘originalidad’ de un autor, en verdad es la evidencia de cómo es que un escritor procesa su vida (y también otras vidas) y las lleva al territorio de la literatura. Dostoievski no necesita construir al vicioso del juego, sino observarlo en el espejo de su propia vida. Porque esa pulsión del jugador empedernido no es cualquier asunto que está a la vuelta de la esquina. Es un secreto, es un misterio, es ‘un destino’. 

    Las fuentes de la ficción, para quien escribe, en ningún caso están restringidas a sí mismo. Aunque lo parezca. Y es que toda ficción, hasta la que parece un calco de la realidad, es un laboratorio. Ya no digamos las ficciones fantásticas, de las que rastrear sus génesis es una aventura de ‘otro mundo’.

    ¿Qué mueve o empuja a quien escribe a lanzarse sobre ‘un motivo’? Por increíble que parezca, no se sabe a ciencia cierta. El resultado (el cuento, la novela…) es el que nos es mostrado. A efectos del asunto literario ¿será decisivo saber si tal o cual cosa se ha vivido o es toda la cuestión una maquinación mental? En realidad, la discusión en esos términos no tiene mucho provecho, porque se trata de posiciones extremas. Entre ambas hay una multitud de combinaciones que siempre se dan en la producción de una ficción. 

    En una novela X, que un autor ha proyectado escribir (y que puede tenerla ‘atrapada’ en apuntes o andar, durante algún tiempo, en su mente), no es extraño que suponga (sin saber descifrarlo) que se va a divertir mucho escribiendo esa novela. Hay mujeres y hombres que escriben que al ser abordados sobre tal o cual libro de su autoría dicen que ‘lo han sufrido’. Pero este escritor de marras que trae en mente esa novela X, la compara con otra novela Y, siempre escrita por él, pero años atrás. Y podría decir para sí este escritor que en su novela Y, el personaje principal R existió en la vida real, el escritor lo conoció, lo trató, incluso, pero hay algunos momentos y algunos otros personajes que sí concurrieron a los hechos que se narran en la novela, pero todo lo que dicen y hacen es una absoluta invención. En cambio, en la proyectada novela X, el único hecho ‘real’ es ‘una visita’ que ocurrió un día (un 12 de octubre, por ejemplo, de un año concreto (cualquier año de los últimos 25 años del siglo XX le puede servir), en un lugar específico (de aquí, de allá o de acullá). El hecho ‘real’ solo es un pinchazo, no es el líquido narrativo que fluirá por las venas y las arterias de la novela X. 

    ¿Y por qué son tan distintas la novela X y la novela Y? ¿Y que no es el mismo autor? Una respuesta posible es porque la experiencia vital que el autor quiere trasladar en cada caso es distinta. En la novela Y se siente más cercano a los hechos, casi podría decirse que está involucrado, pero en la novela X, ve desde una atalaya, no le ‘chispean’ los hechos. Y esto hace que ambas novelas tengan estructuras narrativas, personajes y mecanismos discursivos diferentes, y hasta que parezca que son dos personas distintas las que las han escrito. 

    La novela Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, los exégetas de siempre han querido verla como un mero fresco autobiográfico. Y algunos escritores aludidos o que se creen aludidos (y que aparecen con otros nombres en el texto) han llegado a decir que ‘Yo no soy ese que dice las cosas que pone Bolaño en su novela’. Declaraciones patéticas de escritores que han olvidado lo que es una ficción, y sus posibilidades.

    Durante algún tiempo, hace unas décadas, hubo sesudas elucubraciones para descifrar la identidad real del personaje la Maga, de Rayuela, la novela emblemática de Julio Cortázar. Algunos atrevidos llegaron a decir que era Alejandra Pizarnik.

    La verdad es que no importa eso. Los personajes son siempre aleaciones de muchas cosas. Lo decisivo es la experiencia que se fabula y la escritura que se fragua.

    Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

  • La paz recuperada: Seguridad, orden, paz y  turismo en las Fiestas Agostinas 2026

    La paz recuperada: Seguridad, orden, paz y  turismo en las Fiestas Agostinas 2026

    Llegó agosto de 2026 y, con él, una de las festividades más arraigadas en la identidad y tradición salvadoreña. Durante décadas, este período vacacional significó para miles de familias un calvario marcado por la cautela, el confinamiento involuntario o la estricta restricción de movilidad impuesta por estructuras criminales. Ir a la playa, visitar un pueblo en la montaña o transitar de noche por el Centro Histórico eran actividades prohibidas y supeditadas al temor o a la extorsión. Hoy, la realidad que enmarca a las Fiestas Agostinas es radicalmente opuesta: el país respira una atmósfera inédita de paz, tranquilidad y orden que invita al disfrute pleno del turismo interno en los catorce departamentos.

    Desde la perspectiva criminológica y de la gestión de la seguridad pública, la transformación que experimenta El Salvador confirma una premisa fundamental: la recuperación del control territorial por parte del gobierno del presidente Bukele es el pilar indispensable para la cohesión social y el desarrollo económico. Cuando la ciudadanía percibe niveles reales de certeza y ausencia de riesgo, la dinámica comunitaria cambia, lo cual la criminología lo ha establecido desde hace aproximadamente 150 años. Las proyecciones y expectativas del turismo nacional que presenciamos en este periodo no es fruto de la casualidad, sino el resultado directo de una política de prevención, neutralización disuasiva y persecución sistemática del delito. La libre movilidad un derecho fundamental socavado durante años se ha consolidado plenamente.

    El pilar institucional: PNC y Fuerza Armada

    Este entorno pacífico que hoy permite a las familias salvadoreñas desplazarse con libertad por todo el territorio nacional descansa sobre una articulación operativa rigurosa y disciplinada. Es justo destacar el desempeño determinante de nuestra Policía Nacional Civil (PNC), institución que ha demostrado un alto nivel de eficiencia táctica en la ejecución de los planes del resguardo ciudadano. Su presencia disuasiva y de proximidad en carreteras, parques, bosques y centros históricos garantiza que las actividades recreativas transcurran sin ningún contratiempo. La palabra POLICIA en dorado en el corazón destaca con su presencia y apoyo a la población.

    A este esfuerzo se suma el respaldo estratégico e invaluable de la Fuerza Armada de El Salvador, cuya labor complementaria ha sido decisiva para proyectar seguridad, estabilidad y control en cada rincón del territorio nacional. La sinergia entre ambas instituciones no solo ha desarticulado la operatividad de los grupos de las pandillas criminales, sino que ha generado un modelo de seguridad integral donde la prevención y la presencia física constante inhiben cualquier intento de alteración del orden público. Y la Fuerza Armada desarrolla su misión constitucional y tareas que el alto mando ha ordenado a nivel nacional. Y en apoyo a la población.

    La ANSP: Relevo generacional y servicio ciudadano

    Un componente de particular relevancia en el dispositivo de seguridad para vacaciones de agosto 2026 y anteriores en la presente gestión es la incorporación activa de los alumnos de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP). La integración de los futuros agentes del nivel básico y futuros oficiales de la categoría de Subinspectores a las tareas de patrullaje, vigilancia y atención al ciudadano representa un acierto metodológico doble:

    Refuerzo operativo: Incrementa la cobertura y capacidad de respuesta de las fuerzas del orden y seguridad en puntos de alta concentración turística.

    Formación integral: Brinda a los estudiantes una valiosa inmersión práctica en el terreno, fortaleciendo sus competencias en seguridad pública y ciudadana, criminología, mediación y servicio a la población. Mediante la formación especializada en el idioma inglés serán de gran apoyo a los turistas como ejemplo el aeropuerto, centro histórico, los circuitos de Surf City, sitios turísticos. entre otros

    Observar a esta nueva generación de profesionales de la seguridad interactuando con la población refuerza la confianza institucional y transmite un mensaje claro de continuidad en la dignificación del trabajo policial.

    La paz social no surge de manera fortuita; se edifica mediante la determinación, el diseño de políticas públicas basadas en evidencia y la entrega incansable del talento humano la PNC, Fuerza Armada y el apoyo de la Academia de Policía. En estas vacaciones de agosto de 2026, la población y los turistas disfrutarán los logros de haber recobrado la libertad de recorrer su el país sin miedo. El Salvador está dinamizando su economía a través del turismo interno; está celebrando la restitución del orden, donde las calles, los parques y las playas han vuelto a pertenecer a quienes siempre debieron pertenecer: a las familias salvadoreñas. Gracias al Plan Control Territorial ya las familias no pasarán estas vacaciones en los centros comerciales reunidos por que no podían visitar a sus familiares, ya no son los puntos de encuentros neutros, ahora pueden disfrutar de su país. Que sea un gran tiempo en familia y dedique tiempo a la salud física y mental.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor en Criminologia / Egresado doctorado en Justicia Criminal @jricardososa