Categoría: Opinión

  • Réquiem por un poeta

    Réquiem por un poeta

    Aquel 10 de mayo de 1975 se silenció  con balas el humor mordaz y la lucidez política de Roque Dalton, su imagen no solo permanece intacta, sino que ha llegado a ser la profunda herida abierta de nuestra historia. Después de cinco décadas y un año, este aniversario no es una efeméride que se suma; es un signo marcado que en El Salvador, la justicia suele ser versos escritos en el aire.

    Esta fecha viene a la memoria pues la poesía se apagó. En El Salvador por decreto el 14 de Mayo se celebra el día de la poesía como reconocimiento a el más revolucionario de los poetas, aquel que Benedetti dedicó con estos versos el hecho es que llegaste temprano al buen humor, al amor cantado a una muerte que no era la tuya
    y que a esta altura no sabrá que hacer con tanta vida. El unicornio azul que perdió Silvio Rodríguez . al que Daniel Bigletti llamó Pulgarcito de Poeta tan alegre, tan sin silla, tan sin fin.

    La familia Dalton ha tenido una lucha constante  por el esclarecimiento de su muerte. No buscan una monumento a su memoria, sino la verdad histórica y la recuperación de sus restos. Se espera que alguna vez sepamos la  verdad y se puedan resanar esas heridas , no es venganza , no es rencor es conocer la verdad ante todo.

    La obra de Dalton es un ingenio explosivo. Contrario a lo ceremonial de otros autores, Roque introdujo la ironía, el coloquialismo y la autocrítica en la lírica comprometida. Su Taberna y otros lugares, ganadora del Premio Casa de las Américas en 1969 , abandona el lirismo más tradicional para adoptar una voz cargada de ironía,  y un profundo compromiso político es un testamento de su capacidad para mezclar la alta cultura con la voz popular.

    Su valor trasciende las  fronteras. Dalton perteneció a esa constelación de titanes que reinventaron la palabra en América Latina.

    Mientras Mario Benedetti exploraba la cotidianidad del oficinista y Ernesto Cardenal elevaba la mística revolucionaria, Roque inyectaba un vitalismo iconoclasta. Compartió con Julio Cortázar no solo la amistad, sino esa visión lúdica de la literatura donde el juego es la forma más seria de libertad. Eran hijos de un tiempo de utopías sangrientas, donde la poesía era, como él mismo decía, una «conducta».

    Sin embargo, a 51 años de su desaparición, el mejor homenaje no es leerlo en las escuelas, sino responder a la pregunta que su familia y la historia siguen gritando: ¿Dónde está Roque? O declarar este día como el día de la poesía, mientras no se encuentre la justicia, su poesía seguirá siendo un incómodo recordatorio de que El Salvador aún le debe la paz a su hijo más ilustre. La posteridad ya le dio la razón literaria; ahora falta que la ética mínima le devuelva su nombre y sus huesos a la tierra que tanto amó y cuestionó.

     

     

  • México y Honduras en la picota

    México y Honduras en la picota

    Dos escándalos mayúsculos sacuden en este momento a Hispanoamérica: el llamado Hondurasgate, en el país con mejor ubicación al centro del continente, y la petición formal de Estados Unidos a México para que le envíe, mediante extradición, a un grupo de altos funcionarios sinaloenses del partido oficial, Morena. Ambos casos son de enorme relevancia y demostrarían la existencia de amplias redes delictivas y de clientelismo político en la región.

    Debido quizá a que los medios de comunicación que han difundido el Hondurasgate son claramente ideológicos en su forma de tratar la noticia —algo que me permito advertir con la desenvoltura con que estos mismos medios califican de “conservadora” o “ultraderechista” a la prensa de signo contrario—, la revelación de audios comprometedores entre el ex presidente Juan Orlando Hernández con el actual mandatario hondureño, Nasry Asfura, así como de otros personeros públicos de ese país, no ha tenido en Centroamérica la repercusión que debería. Y es una lástima.

    La subjetividad política de un medio no constituye razón suficiente para ignorar todo lo que ese medio dice, máxime si presenta evidencias. Tampoco debemos ser ingenuos pensando que los grandes consorcios de comunicación tienden a la objetividad por definición. Lo que resulta lamentable es que los jaloneos ideológicos intervengan de tal manera en el oficio periodístico que entre colegas se acusan de “imponer agendas”, olvidándose cada uno de que la libre expresión ampara su labor y que serán las personas, en cualquier caso, quienes desde su propia conciencia y formación premien con su atención y preferencia a cada medio.

    En el caso del Hondurasgate, por ejemplo, los audios pueden escucharse libremente en la misma plataforma que los ha divulgado. Y es muy difícil negar la credibilidad de estas 37 filtraciones. Las voces de los involucrados están allí, claras, con sus inconfundibles matices y timbres. En esos intercambios, Hernández y Asfura parecerían dispuestos a facilitar la instalación de una red de intervencionismo estadounidense e israelí en Honduras, algo que explicaría por qué Donald Trump indultó al primero y respaldó en las pasadas elecciones presidenciales al segundo.

    Ciertamente, la forma descarada en la que el presidente de Estados Unidos apoyó a Asfura al final de la campaña del año pasado, casi al mismo tiempo que excarcelaba a Hernández —condenado a casi medio siglo de prisión por delitos de narcotráfico— tendría aquí una verdadera razón de fondo: convertir a Honduras en una sede regional de intervencionismo sistemático, que incluiría espionaje electrónico, inversiones lucrativas, injerencia política y control ciudadano.

    El asunto da para mucho y probaría varias hipótesis. La ex mandataria Xiomara Castro, claro, desearía que compráramos la tesis del fraude contra su partido, pero lo cierto es que la candidata de Libre, Rixi Moncada, nunca despegó en las encuestas y apenas consiguió un lejano tercer lugar, con menos del 20% de los votos. No. Lo que estas conversaciones revelan es que el viejo bipartidismo hondureño —conformado por el Nacional (de Hernández y Asfura) y el Liberal (hoy en la oposición)— es susceptible de corrupción al más alto nivel, con el involucramiento autoridades electorales, legisladores, empresarios y hasta bandas de narcos y sicarios.

    De toda esta trama se desprendería, además, un supuesto aviso a México, porque el plan general presuntamente abarca el montaje de estructuras digitales de ataque y desprestigio contra los gobiernos “progresistas” de Claudia Sheinbaum y de Gustavo Petro (en Colombia). Es indudable que Trump no simpatiza con Sheinbaum, pero seamos francos: tampoco necesita de ningún sofisticado andamiaje para socavar su Gobierno. Ella solita se ve dispuesta a hacer este trabajo sin que sus adversarios se lo pidan. Veamos, para ilustrarlo, la torpeza con que la mandataria está manejando su propio escándalo doméstico.

    En vigor desde 1980, Estados Unidos y México tienen un tratado de extradición que estipula los procedimientos mediante los cuales se intercambiarán criminales entre ambas naciones. Echando mano de este histórico acuerdo bilateral, un acta de acusación formal de 34 páginas, emitida por un Gran Jurado del Distrito Sur de Nueva York —por tanto, no susceptible de manipulación por parte de la Casa Blanca—, pide ahora a México la aprehensión y extradición de una decena de funcionarios públicos del estado de Sinaloa.

    Así como apenas en el año 2025 se envió por la misma vía a otros presuntos responsables de delitos relacionados al tráfico de drogas, sobornos y crimen organizado —El Mayo Zambada, los hermanos Treviño o Abigael González, por mencionar algunos—, hoy la Fiscalía mexicana debería proceder a las capturas de los señalados sin exigir ninguna otra prueba más que el acta correspondiente, pues el ciclo legal de acusación no necesita agregar ningún elemento adicional, en tanto las pruebas se presentarán, como es lógico, durante los correspondientes juicios.

    Pues ahora Claudia Sheinbaum, en lugar de aprovechar la ocasión para sacudirse a tantos personajes desacreditados, ha optado por envolverse en la bandera mexicana, reclamando soberanía, y con una celeridad digna de mejor causa ha respaldado a la Fiscalía —en la que ella sí tiene influencia— en su reclamo de pruebas al vecino del norte contra los funcionarios de su partido involucrados. El escándalo amenaza con crecer y convertirse en el Watergate del oficialismo mexicano.

    Como pintan las cosas, aquello de los sencillos principios morales vendrá a ser más decisivo que las rancias ideologías. “Izquierdas” y “derechas” son puras viñetas, envoltorios, cascarones… La vieja miseria humana prevalece.

  • Historia y política

    Historia y política

    La noticia de que la señora Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, viajaría a México y que uno de sus objetivos era ir a hablar de forma elogiosa de Hernán Cortés, no dejó de ser algo curioso y estrambótico. Alguien podría preguntar: ¿es que Isabel Ayuso hará una valoración histórica?

    Por desgracia, no, lo de ella es pura politiquería. Querer meter ruido a donde va y, de cualquier forma. ¡En la estela de Trump!

    Pero doña Chabela ¿habrá leído al menos las ‘Cartas de Relación’ de Hernán Cortés? Su contenido no es para recibir elogios más de 500 años después.

    La Conquista (y la Colonia, a continuación) que se realizó en América (no solo por España) fueron procesos traumáticos. Violentos, y donde el aniquilamiento de las poblaciones originarias fue el resultado de todo aquello.

    ¿O cree la presidenta de la Comunidad de Madrid que la Conquista y los conquistadores eran unos querubines benignos que vinieron a proporcionar bienestar? No, señora, le vendría bien leer ‘Conquistadores’, de Éric Vuillard, para que aclare un poco su mente.

    A la política tradicional (Ayuso es expresión de eso) siempre le ha interesado la Historia, pero aquella donde los vencedores cuentan sus hazañas.

    Hernán Cortés, como Napoleón Bonaparte, como Aníbal, si se les toma como personajes literarios, sin duda que funcionan bien. Pero la realidad histórica que Hernán Cortés encarnó no puede escamotearse: fue la punta de lanza de un proyecto imperial que avasalló los territorios conquistados, a sus gentes, a sus dioses, a sus riquezas naturales.

    A quienes usan la Historia para sacar beneficios politiqueros bien les vendría leer ‘La patria del criollo’, de Severo Martínez Peláez. Pero no, lo que quieren es escandalizar e intentar ser el foco de atención.

    Ir a México a hacer campaña política española es sin duda un extraño proceder de Isabel Ayuso.

    Desde España debe verse a América, y a América Latina en concreto, de un modo menos sesgado. Sin esquematismos. Aquellas poblaciones aniquiladas por armas, por caballos y por virus (en 1520, viruela; en 1531, sarampión; en 1545,  influenza; en 1564, otra mortandad; en 1576, tifus; en 1588, de nuevo tifus y en 1595 y 1596, sarampión, paperas y ‘tabardillo’ o tifus exantemático), a pesar de la derrota catastrófica al enfrentarse con los Señores que Llegaron del Mar sus supervivientes, por siglos, han sabido resistir y han llegado hasta el día de hoy en la literatura, en las pinturas, en las canciones, en las lenguas que no se agotaron y en las variaciones del castellano al que se amarraron, en las distintas versiones del mestizaje.

    Si nos olvidamos que hubo Conquista y Colonia, y del modo real como todo eso se impuso, seríamos nada. Sería edulcorar la vida, pero olvidar el pálpito que debe animarnos sería nuestra ruina.

    La verdad es que la señora Ayuso está silbando en la loma. Ah, leer ‘Las historias prohibidas del Pulgarcito’ de nuestro impagable Roque Dalton también la ayudaría a poner los pies en la tierra, y de paso se baña con todo el humor que ese libro derrama.

    Historia y política tienen muchos vasos comunicantes. Quienes creen que apelar a nombres y fechas y glamures gastan pólvora en zopes.

    Historia son procesos, son tensiones cruciales, son circunstancias largas o cortas donde el cambio asoma su penacho.

    Política no es politiquería.

    En este momento se viven en el mundo horas difíciles, porque los politiqueros se han hecho con el manubrio y nos amenazan a todos, sí, a todos los habitantes del planeta, con imponernos su férula.

    Venden viruta y lanzan bombas donde quieren y nadan en pozos de petróleo y sueñan con reinar por los siglos de los siglos.

    Por eso es tan importante que no olvidemos de dónde venimos, quiénes son nuestros ancestros y todo lo que ha tenido que pasar para que lleguemos a este punto.

    Por supuesto que Isabel Ayuso ni siquiera se tomó la molestia de revisar partes (leerlo todo sería mucho) del importante libro de José Luis Martínez, ‘Hernán Cortés’, porque de lo contrario no habría dicho que iba a México a alabar a Hernán Cortés.

    Ese personaje real que fue Hernán Cortés debe estudiarse sin mentalidad hagiográfica (la actitud de Ayuso va por ahí), pero tampoco hay que estar con la guadaña en la mano. La investigación histórica ya ha situado la Conquista (y la Colonia) en sus coordenadas cabales, y Cortés debe comprenderse desde esa perspectiva. Sus escritos y sus realizaciones física deben leerse con atención y no caer en la tentación de ‘usarlos’ para hacer politiquería. Y esto vale para muchos otros personajes y procesos y momentos de la historia de América Latina y del mundo. ■

    *Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

  • La hora de los libres

    La hora de los libres

    José Marti nunca dejó de trabajar por su quimera de una Cuba sin amos y por una Patria con todos y para el bien de todos, un síndrome que padecemos muchos compatriotas del apóstol a pesar del cumulo de frustraciones y desencantos que nos han azotado por más de seis largas décadas.

    No descarto que algunos lectores aprecien este escrito como reiterativo y hasta cansón, pido disculpas si así lo perciben, pero es que el reconocimiento del inepto dictador cubano de que está negociando con Estados Unidos, me obliga a plasmar anhelos propios y de amigos, afanes siempre presentes en nuestras fantasías que desesperamos se conviertan en realidad.

    Como bien dice Ramiro Gómez Barruecos, nos encontramos ante una potencial transición política en Cuba, una encrucijada que puede conducir al cese del totalitarismo o simplemente a un cambio en que todo siga igual, por tanto, es convenientes que nos aprestemos en busca de oídos que nos escuchen.

    Primero, debemos dejar lo más despejado posible que nuestra oposición al totalitarismo es consciente, razonada, motivada por la conculcación de nuestros derechos ciudadanos con independencia de los resultados económicos del sistema. Si Cuba nadara en la abundancia de bienes materiales, confrontaríamos igualmente al castrismo por su naturaleza depredadora y contraria a los valores que defendemos, de ahí nuestro compromiso de que la clase gobernante cubana abandone el poder y sea debidamente procesada por sus numerosos crímenes.

    Cuando se inició esta lucha en los sesenta en Cuba había de todo, las restricciones de viajes eran inexistentes y los negocios se desarrollaban con relativa libertad, sin embargo, se apreciaba que los derechos ciudadanos, libertades como las de expresión e información eran cuestionadas por las autoridades y las leyes estaban al servicio del caudillo, no de la justicia.

    Con el transcurso de los meses la situación se agravó y los derechos más elementales fueron abolidos. Se impuso un pensamiento único, una sola voluntad y como colofón la obligación de aceptar por unanimidad las disposiciones gubernamentales, en realidad, ya no era necesario que Fidel Castro se declarara marxista, el castrismo imperaba en Cuba con toda la furia de su forjador.

    Nuestro primer reclamo es la excarcelación sin excepción de los prisioneros políticos y la abrogación de todas las leyes represivas, simultáneo, a la aprobación de una ley general de amnistía que ampare a los acusados por actos delictivos recogidos en legislaciones que violentan los derechos ciudadanos, comprendido, el derecho al regreso de los cubanos que se encuentran en el exterior.

    Consideramos básico para la restauración de la República, la aprobación de legislaciones que reconozcan de manera irrestricta el respeto a los 30 puntos fundamentales descritos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la que Cuba es firmante, pero viola sistemáticamente y la desmovilización de todos los cuerpos represivos y de espionaje al servicio del régimen.

    Un cambio radical en el sistema judicial es imperativo. La sustitución de jueces y funcionarios judiciales en general demanda una pronta y eficaz atención, la justa justicia es una demanda que debe ser satisfecha.

    La educación, uno de los instrumentos más preciado del totalitarismo, también exige profundos cambios. Todos los niveles educativos en Cuba han sido contaminados por la visión sectaria del castrismo. La tergiversación de la realidad y el adoctrinamiento de la juventud deben ser enfocados con realismo y comprensión hasta lograr nuevos paradigmas.

    Es fundamental para avanzar social y económicamente que las actividades gremiales, profesionales, así como las económicas puedan efectuarse sin restricciones permitiendo libremente la producción de bienes materiales, incluido consumo y viviendas a quienes estén aptos para realizar estas actividades, así como la liberación de las capacidades de exportar e importar de que disponga la población.

    La agricultura debe ser liberada de toda regulación gubernamental que la limite. Cuba históricamente ha sido un país de importantes producciones agropecuarias y es vital que esa condición sea restituida completamente.

    El castrismo se caracteriza por su gran capacidad de sobrevivencia y no respetar los compromisos. Es mi criterio que no se deben hacer concesiones sin reciprocidad por parte del totalitarismo, no puede depositar confianza en delincuentes sistemáticos y aunque Estados Unidos ha sido siempre el mejor aliado de la causa democrática cubana, les pedimos que estén alerta porque están negociando con tramposos que no respetan nada.

  • Utilización de los servicios de salud y experiencia con DoctorSV: una aproximación desde la atención oportuna, el acceso y la calidad percibida

    Utilización de los servicios de salud y experiencia con DoctorSV: una aproximación desde la atención oportuna, el acceso y la calidad percibida

    Uno de los aspectos más importantes dentro del ámbito de la salud pública para mejorar la calidad de vida de las poblaciones es la utilización de los servicios de salud. Asimismo, una utilización adecuada de estos servicios contribuye a que el sistema sea más eficiente, equitativo y capaz de responder mejor ante crisis sanitarias. El concepto de utilización de los servicios de salud se define como el proceso mediante el cual una persona o población entra en contacto con el sistema sanitario para prevenir, atender o resolver una necesidad de salud; es decir, una interacción social e institucional orientada al mantenimiento o recuperación de la salud. Esta utilización se optimiza cuando responde a una necesidad real, en el nivel de atención adecuado y con el menor desperdicio posible de recursos. La utilización “correcta” no significa usar menos servicios, sino usarlos mejor: recibir atención de acuerdo con la necesidad, en el momento y lugar adecuados, sin saturar los servicios críticos.

    Históricamente, la utilización de los servicios públicos de salud por parte de la población salvadoreña ha sido alta, especialmente entre los grupos de menores ingresos y en las zonas rurales. Sin embargo, esta alta demanda ha provocado en muchas ocasiones la saturación de los servicios, con tiempos de espera prolongados y la persistencia de desigualdades entre San Salvador y algunos departamentos. Según estudios locales, las quejas de las personas usuarias se relacionan con mayor frecuencia con los largos tiempos de espera, el desabastecimiento de medicamentos, la saturación de los establecimientos, el trato recibido, la dificultad para acceder a especialistas y la percepción de inequidad territorial, entre otros factores. Aun así, para muchas familias, especialmente en zonas rurales, esta sigue siendo la única opción accesible de atención médica.

    Recientemente, ante la considerable oposición a la nueva estrategia de DoctorSV por parte de sectores de la oposición política de nuestro país y de colegas, especialmente del ámbito de la medicina privada y del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, decidimos en el núcleo de nuestra familia comenzar a utilizar este servicio y evaluar sus características, en el marco de la promoción del uso de los servicios médicos públicos.

    Nuestra experiencia:

    Tiempos de espera: una vez descargada la plataforma y registrados los datos demográficos, se solicita una cita médica según la disponibilidad de día y hora. En nuestro caso, el tiempo de espera fue menor a 24 horas. El horario de la cita es bastante flexible. Incluso se ofrecen opciones para consultas en horario nocturno que finaliza a las 11:30 p.m.

    Calidad de la atención: en general, la atención de salud brindada por las tres doctoras, en tres consultas diferentes, se caracterizó por una comunicación clara y efectiva, empatía, respeto, seguridad y oportunidad en la atención. Además, sentimos que la atención estuvo centrada en nuestras necesidades, valores y preferencias, con el fin de generar confianza y mejorar los resultados en salud. La ausencia del examen físico no se percibió como una limitación en la calidad de la atención. De hecho, en la práctica médica actual, el examen físico ha ido perdiendo protagonismo frente a los exámenes de laboratorio y los estudios de diagnóstico por imágenes, aunque sigue siendo un componente importante en muchos contextos clínicos.

    Disponibilidad de medicamentos y exámenes complementarios: en nuestro caso, la plataforma emitió las recetas médicas correspondientes, así como los exámenes de laboratorio y de imagen. Los medicamentos fueron dispensados en farmacias privadas con amplia disponibilidad geográfica. En esta actividad no se presentaron retrasos ni colas de espera. En cuanto a los exámenes de laboratorio, sí hubo una espera de aproximadamente una hora para acceder al servicio del proveedor privado. Si el servicio se pagaba de forma particular, no era necesario esperar. Por su parte, el estudio de imágenes, en este caso la ultrasonografía, no requirió un tiempo de espera mayor al habitual en el ámbito privado.

    Acceso a especialistas: en uno de los casos de nuestro ámbito familiar hubo necesidad de referencia a especialista. El tiempo de espera para acceder al especialista en nuestro caso fue de dos semanas debido a que se requería primero el resultado de la ultrasonografía.

    La experiencia descrita permite observar que la utilización de los servicios de salud no depende únicamente de la existencia de la oferta, sino también de su capacidad para responder con oportunidad, calidad y continuidad a las necesidades reales de las personas. En este sentido, DoctorSV mostró elementos positivos como tiempos de espera razonables, flexibilidad horaria, buena calidad en la atención, disponibilidad de medicamentos y acceso relativamente rápido a estudios complementarios y especialistas. Estos aspectos sugieren que una estrategia bien organizada puede contribuir a ampliar el acceso y a promover un uso más eficiente de los servicios públicos de salud. No obstante, también queda claro que la valoración de estos servicios debe continuar desde una perspectiva crítica, considerando no solo la satisfacción inmediata de la persona usuaria, sino también su sostenibilidad en el tiempo, equidad y capacidad de resolver de manera integral los problemas de salud de la población.

     

     

     

  • La Justicia incompleta: El Vacío de la Reparación a las Victimas en El Salvador

    La Justicia incompleta: El Vacío de la Reparación a las Victimas en El Salvador

    Históricamente, el sistema penal y de Justicia ha padecido de una «miopía jurídica» que centra toda su atención en el delincuente, en el criminal, dejando a la víctima como un simple objeto de prueba. En El Salvador en este año continúan los casos conocidos como  «macroprocesos» o juicios masivos contra las estructuras criminales de las pandillas. Sin embargo, como criminólogo, observo con mucha preocupación que estemos por  ganar la batalla del castigo en las audiencias únicas abiertas, pero perdiendo la de la justicia integral para las víctimas.

    El éxito de una política criminal no debe medirse únicamente por el número de sentencias condenatorias y menos en el número de registros de capturas. La verdadera eficacia se encuentra en la capacidad del Estado para restaurar el tejido social roto. Si el victimario es vencido en juicio y condenado a décadas de prisión, pero la víctima, aquella que perdió su patrimonio, su hogar por desplazamiento forzado o el sustento tras un homicidio no recibe ni un centavo de responsabilidad civil, estamos ante una justicia insuficiente e incompleta.

    En la teoría clásica, el delincuente debe reparar el daño. Pero por favor  enfoquemos en la realidad fenomenológica de las pandillas criminales:

    Insolvencia formal: La mayoría de los procesados carecen de bienes registrados a su nombre. Son muy hábiles y aprendieron a no registrar nada a su nombre.

    Extinción de Dominio: Los bienes incautados a los cabecillas suelen ser absorbidos por el Estado para gastos operativos y para administrar dichos recursos incautados, rara vez llegan a  los afectados directos, las víctimas bajo ninguna figura.

    Imposibilidad de cobro: Una condena de 35 a 60 años de prisión o la pena de prisión perpetua revisable anula cualquier posibilidad de que el sujeto genere ingresos para resarcir a sus víctimas.

    Dejar la reparación en manos de la «buena voluntad» o la solvencia del pandillero es, en la práctica, negarle el derecho a la reparación a miles de salvadoreños.

    Desde mi enfoque victimológico y de Justicia Criminal someto a consideración la siguiente Propuesta y recomendación al Estado  salvadoreño: El Fondo de Reparación Solidaria para las Víctimas de las pandillas criminales.

    Es imperativo que el Estado salvadoreño transite de una Victimología Crítica a una «Victimología de la Acción». La creación de un Fondo de Reparación para Víctimas de Pandillas no es una dádiva, no es una acción de caridad, es una obligación de justicia social basada en los siguientes pilares mínimos:

    1. Subrogación del Estado: al no haber podido garantizar la seguridad pública y ciudadana  en el presente siglo, asume la responsabilidad subsidiaria de indemnizar, cobrando posteriormente al sentenciado si este llegase a tener activos. Siempre he sostenido que las víctimas son la evidencia de los Estados de haber fallado en su deber prioritario de protegerla.

    2. Financiamiento Estratégico: Este fondo debe nutrirse de los bienes decomisados mediante la Ley de Extinción de Dominio, sugiero que de un porcentaje de las ganancias de las industrias y trabajo penitenciario y de la cooperación internacional. Así como una contribución de las armas, municiones, alcohol y otras áreas que producen víctimas, lesionados y homicidios. Incluso de un porcentaje por mejoras en la recaudación tributaria.

    3. Reparación Integral: No hablamos solo de dinero. El fondo debe cubrir rehabilitación psicológica, social, becas educativas para hijas e hijos que perdieron a sus padres por la violencia y criminalidad de las pandillas, programas de acceso a vivienda, programas para emprendedores, lista de espera con prioridad para nuevas plazas de trabajo en el Estado.

    No podemos permitir que las victorias en sede judicial de los macroprocesos sean  consideradas para las estadísticas. El dolor humano no se extingue con una la sentencia de una condena. Si el Estado salvadoreño ignora la reparación material y moral, corre el riesgo de generar una nueva generación de resentimiento social. Y ya nos sucedió, las víctimas del conflicto armado miles ahora duermen y no recibieron ni la verdad, ni la justicia.  No permitamos que la historia se repita.

    Como sostengo y lo seguiré promulgando: Sin reparación, no hay un verdadero tratamiento criminológico, ni paz del victimario, ni pacificación tampoco reinserción, menos restauración de la víctima. Es hora de que el Derecho Penal y el sistema de justicia deje de ser una prioridad sobre la pena y condena, y se convierta en un diálogo sobre la justicia. La deuda con las víctimas es enorme; es momento de empezar a pagarla.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor en Criminología / Doctorante en Justicia Criminal / @jricardososa

  • Los Derechos Laborales en la maternidad

    Los Derechos Laborales en la maternidad

    En los últimos años, El Salvador ha experimentado avances importantes en materia de protección laboral para las madres trabajadoras. Reformas legales, criterios jurisprudenciales y nuevas obligaciones empresariales han consolidado un sistema que busca garantizar que la maternidad no sea un obstáculo para el desarrollo profesional de las mujeres. Más allá de una discusión jurídica, este tema representa una oportunidad para construir ambientes laborales más humanos, sostenibles y productivos.

    Tradicionalmente, la protección de la maternidad se ha entendido únicamente como una obligación legal impuesta a los empleadores. Sin embargo, el debate moderno debería orientarse hacia una visión más equilibrada: proteger a la madre trabajadora no solo beneficia a la mujer y a su familia, sino también a las empresas y al país en general.

    Las organizaciones que comprenden esta realidad suelen desarrollar culturas laborales más estables, con mejores niveles de compromiso y menor rotación de personal. La experiencia demuestra que las empresas que apoyan adecuadamente a sus trabajadoras durante el embarazo y la maternidad fortalecen su reputación, generan mayor sentido de pertenencia y mejoran incluso sus indicadores de productividad.

    El marco jurídico salvadoreño ha evolucionado precisamente hacia ese modelo de protección integral. La Constitución reconoce el derecho de la mujer trabajadora a un descanso remunerado antes y después del parto y a la conservación de su empleo. A partir de ello, el Código de Trabajo desarrolla diversas garantías destinadas a proteger la estabilidad laboral de la mujer embarazada.

    Entre esas medidas destaca la ampliación de la garantía de estabilidad laboral durante el embarazo y después del descanso postnatal. Actualmente, la legislación salvadoreña extiende esa protección durante seis meses posteriores al descanso por maternidad. Esta disposición busca brindar seguridad económica en una etapa especialmente sensible para la madre y el recién nacido.

    Lejos de interpretarse como una carga desproporcionada, esta estabilidad puede entenderse como un mecanismo de equilibrio social. La maternidad implica cambios físicos, emocionales y familiares que requieren condiciones mínimas de seguridad para que la mujer pueda reincorporarse adecuadamente a sus labores. Cuando existe estabilidad laboral, también se facilita la continuidad de la experiencia y el talento dentro de las organizaciones.

    Otro aspecto fundamental es el descanso postnatal remunerado. La legislación salvadoreña reconoce actualmente dieciséis semanas de licencia de maternidad, una medida que refleja el reconocimiento de la importancia de los primeros meses de vida del niño y de la recuperación física de la madre.

    Hoy existe cada vez más evidencia internacional que demuestra que políticas adecuadas de maternidad tienen impactos positivos en la salud, la productividad y la permanencia laboral. Las empresas que facilitan una reincorporación gradual y respetuosa suelen retener talento valioso y reducir costos asociados a nuevas contrataciones o capacitaciones.

    La jurisprudencia constitucional también ha contribuido a fortalecer esta protección. La Sala de lo Constitucional ha sostenido que la garantía de estabilidad de la mujer embarazada tiene fundamento constitucional y debe prevalecer incluso en situaciones relacionadas con el período de prueba. Este criterio busca evitar que la condición de embarazo pueda convertirse en un factor de vulnerabilidad laboral.

    Más que generar confrontación entre trabajadores y empleadores, este tipo de resoluciones invita a construir relaciones laborales basadas en la buena fe, la igualdad y el respeto a la dignidad humana. La protección de la maternidad no pretende limitar la actividad empresarial, sino asegurar que las decisiones laborales sean compatibles con los derechos fundamentales.

    Otro tema que ha cobrado relevancia es la lactancia materna. La Ley Amor Convertido en Alimento fortaleció los derechos de las madres trabajadoras y estableció medidas orientadas a facilitar la alimentación materna durante los primeros meses de vida del niño. Entre esas medidas se encuentra la obligación de habilitar salas de lactancia en determinados centros de trabajo.

    Aunque para algunas organizaciones esto implica ajustes logísticos y administrativos, muchas empresas han descubierto que estos espacios contribuyen a mejorar el clima laboral y proyectan una imagen institucional más comprometida con el bienestar de sus colaboradores.

    Las salas de lactancia no deben verse únicamente como un requisito normativo. También representan una herramienta de conciliación entre la vida laboral y familiar. Cuando una madre siente respaldo en su entorno de trabajo, suele existir un mayor nivel de compromiso y motivación hacia la organización.

    La ley también contempla el derecho al período de lactancia durante la jornada laboral y reconoce situaciones especiales vinculadas a la realización de horas extraordinarias. Esto es particularmente importante porque permite adaptar las condiciones laborales a las necesidades reales de la madre trabajadora y del menor.

    En el contexto actual, donde las empresas enfrentan desafíos relacionados con la retención de talento y el bienestar organizacional, las políticas de protección de maternidad adquieren un valor estratégico. Las nuevas generaciones valoran cada vez más los ambientes laborales empáticos, flexibles y compatibles con la vida familiar.

    Además, muchas empresas salvadoreñas ya han comenzado a implementar buenas prácticas que van incluso más allá de las exigencias legales: horarios flexibles, trabajo híbrido,programas de acompañamiento para madres recientes y políticas de bienestar integral. Estas iniciativas demuestran que es posible armonizar productividad y protección social.

    Naturalmente, todavía existen retos importantes. Algunas empresas pequeñas enfrentan limitaciones económicas o dificultades operativas para implementar plenamente todas las obligaciones legales. Por ello, resulta importante que el diálogo sobre maternidad laboral se construya desde la cooperación y no desde la confrontación.

    El fortalecimiento de los Derechos Laborales de las madres requiere un esfuerzo compartido entre Estado, trabajadores y sector privado. La inspección laboral, la capacitación empresarial y la educación sobre Derechos Laborales deben avanzar conjuntamente para evitar conflictos innecesarios y promover soluciones prácticas.

    También es importante reconocer que muchas empresas salvadoreñas cumplen responsablemente con sus obligaciones y realizan esfuerzos genuinos por apoyar a sus colaboradoras durante el embarazo y la maternidad. Visibilizar esas buenas prácticas puede ser tan valioso como señalar las deficiencias existentes. En definitiva, la protección de la maternidad no debe entenderse únicamente como una obligación legal, sino como una inversión social y humana. Una sociedad que penaliza laboralmente a las madres termina castigando indirectamente a la niñez, debilitando la economía familiar y profundizando desigualdades de género históricas.

    El desafío para El Salvador no es escoger entre crecimiento económico o protección laboral. El verdadero reto consiste en demostrar que ambos objetivos pueden avanzar juntos. Cuando las empresas y la legislación trabajan en armonía para proteger la dignidad de las madres trabajadoras, todos ganan: las familias, las organizaciones y el país entero.

    *Jaime Solis, asesor de Derechos Laborales

     

  • El trabajo actual de las bibliotecas

    El trabajo actual de las bibliotecas

    A través de la historia existieron bibliotecas famosas como la Biblioteca de Alejandría; lástima que la incendiaron. Y, de esa manera, han sido refugio para que muchos lean y se eduquen. El trabajo actual de las bibliotecas va más allá de solo ir a leer libros. En ese lugar se logra, con ese silencio sepulcral, alimentar las mentes para tener conocimientos que sirven para toda la vida.

    Mientras tanto, en El Salvador, anteriormente existían las Casas de las Cultura, eran el lugar en donde los libros nos esperaban. No había internet, toda lectura era en libros. Una gran experiencia. Sin embargo, las casas de la cultura las clausuraron. Era una especie de minibibliotecas.

    Lo idóneo sería que en cada centro escolar hubiese una biblioteca, pero no todos tienen esa capacidad económica o proyección. Lógicamente, los colegios sí tienen libros de consulta, en donde se verifica cada día a miles de estudiantes devorando página tras página. Las estadísticas arrojan datos en donde hay un 80 por ciento de escuelas que no tienen una biblioteca.

    En El Salvador hay 25 bibliotecas públicas, un número que denota inferioridad si hacemos alusión a los 262 distritos (antes municipios). Por lo tanto, el Ministerio de Cultura debería de gestionar para que haya más bibliotecas públicas. Algunos dirán: ¿para qué una biblioteca si en el celular está todo? Siempre hay una especie que no se extingue, la cual siempre preferirá las bibliotecas.

    La biblioteca insignia es la Biblioteca Nacional de El Salvador BINAES, la cual, hace poco se estrenó. Cuando visitaba la anterior biblioteca, encontraba a personas leyendo los periódicos; también, para algunos visitantes, la biblioteca era una especie de refugio, ya que iban a descansar a la hora del almuerzo o cuando terminaban su ardua jornada laboral. Nunca olvidaré cuando llevaba a mis alumnos a recibir magníficas conferencias sobre escritura de parte del escritor Manlio Argueta.

    Una de las bibliotecas salvadoreñas que me sorprendió es la Biblioteca de la Academia Salvadoreña de la Lengua (ASL), la cual se encuentra en la Academia Salvadoreña de la Lengua, lugar en donde se encuentra un legado histórico especializado en lengua española. Literatura salvadoreña; además, ofrece catálogos físicos y digitales.

    Las universidades cuentan con un sistema bibliotecario que ayuda a diferentes niveles educativos. Aunque, algunos son solamente para los estudiantes, quienes acceden con su carnet de estudiante. Algunas bibliotecas universitarias también tienen salas de videojuegos, se han convertido en un lugar en donde los jóvenes, aparte de leer un libro, logran tener otro tipo de actividades.

    Las mismas bibliotecas ofrecen capacitaciones de la alfabetización mediática; además, hay buscadores y bases de datos como EBSCOHost (Libros, revistas, investigaciones, seminarios, educación continua, videos, etc.). Una biblioteca moderna debe contar con repositorios para investigar. También ofrece capacitaciones virtuales o presenciales sobre las normas APA, Vancouver, Chicago, etc.

    La jefa de biblioteca de la Universidad Nueva San Salvador, Cristina Landaverde, explica sobre los cambios en los que las bibliotecas universitarias se han visto involucradas: “Hoy en día, la biblioteca universitaria es mucho más que un espacio para mantener libros; es un ecosistema de innovación. Al adaptarse a los nuevos tiempos, estos espacios han pasado de la lectura en silencio a la colaboración activa. Para lograrlo, las instituciones han invertido en infraestructuras híbridas y plataformas virtuales potenciadas por IA, facilitando el acceso al conocimiento y respondiendo de manera efectiva a los nuevos hábitos de lectura y aprendizaje de los estudiantes”.

    En otro contexto, es una buena idea encontrar las bibliotecas cafés, en donde se puede degustar un excelente café salvadoreño y leer un libro. Eso es un aliciente para los amantes de la lectura. Esas cafeterías ofrecen espacios culturales en donde algunos escritores presentan sus libros.

    Un llamado a los maestros y padres de familia para que inculquen la lectura a niños y jóvenes y visiten las bibliotecas. “Una biblioteca no es un conjunto de libros leídos, sino una compañía, un refugio y un proyecto de vida”. Arturo Pérez-Reverte.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

     

     

  • Sobre lo moral y lo amoral

    Sobre lo moral y lo amoral

    Créeme, este ciudadano es un tipo totalmente amoral, capaz de cualquier acción con tal de obtener sus objetivos, le sentencio con esa seguridad que da la ignorancia a mi amiga interlocutora.

    Se sorprende un tanto, quizá porque nunca me había oído hablar y seguridad con tanta contundencia sobre el talante de otro ser humano. No me refuta pero se queda dubitativa, quizá porque piensa que me refiero a la moral sexual aplicada en nuestra sociedad, en forma reducida, y genérica al propio tiempo, quizá de manera conveniente, para no adentrarse en otras acciones realmente dañinas en y para la sociedad, por ejemplo la corrupción administrativa, que sí es inmoral, cualesquiera fuere la definición que se haga de ella.

    Tiempo después, nos toca conversar sobre diversos temas, (casi todos relacionados a la muy singular existencia humana, política y social  de la estresada Venezuela) cuando desde 1998 se inició un proceso calculado y planificado de disolución nacional. El experimento político más desconocido, desconcertante y miserable que haya conocido la humanidad, desde que tomó conciencia de pertenencia a un grupo humano asentado en un determinado territorio, donde comparten iguales manera de comunicarse, dificultades, aciertos, comportamientos, alimentos, amigos y enemigos, y se repiten en el tiempo a través de la comunicación verbal primero, y luego mediante el lenguaje escrito. Es decir, territorio y evolución de los homínidos.

    No es difícil de asumirlo y entenderlo, a lo menos para los hispanoamericanos, herederos todos de la civilización europea asentada en lo que se conocería como América, y apareada con sus habitantes originales, conocida por equivocación como indios, pero que en realidad deberíamos llamarles aborígenes; todos, desde los apaches y mayas hasta los yanomamis.

    Y sin mayor profundidad o análisis superficial sobre el tema, creo que debemos acercarnos en el concepto y alcance de lo que es moral, inmoral o amoral en nuestra sociedad occidental. Quizá, alentado por nuestra primera y amistosa conversación.

    Recuerdo, y sirva la anécdota para situarnos en tan sensible e incomprensible vocablo, cuando años, muchas décadas atrás, temerariamente le digo a mi interlocutor con aquella seguridad que da la ignorancia “eso es inmoral…” Y mi cauto amigo me espeta: “la moral es un concepto y asunto geográfico”. ¿Cómo es eso? Pregunto estupefacto. Muy sencillo me dice, por ejemplo, si ahora pasa delante de nosotros por el pasillo de la Facultad, una joven agraciada con el pecho descubierto, pues causaría un revuelo y muchos señalarían a la joven como inmoral. Pero si esa misma acción se realiza en algún país africano donde  la mujeres circulan libremente con el pecho al descubierto, pues, no llamaría tan siquiera la atención, porque es algo natural y de consuno con su cultura.

    En consecuencia la moral en sí, en términos generales es un conjunto de normas, valores o costumbres utilizadas por una persona o sociedad, para garantizar la convivencia civilizada, distinguiendo el bien del mal, en un momento dado. Por ejemplo, hace algunos pocos siglos la esclavitud no solo era legal sino adecuada, aceptada, moralmente defendida. Hoy, la esclavitud en esos términos humanos no solo es mal vista e inaceptable, sino ilegal y perseguida.

    Normas, hábito y costumbres que generadas por leyes, religiones, la sociedad. Es, en el fondo una manera de comportarse en la vida diaria, individual o colectivamente.

    No obstante, ese principio puede llegarse a pervertirse o imponerse desde un grupo sobre otro, y convertirse en un medio de exclusión o penalización, sea por la religión, la política o el hecho económico; normalmente se desvía ese particular contrato social, cuando se convierte en un arma de persecución o exclusión.

    Existe una moral católica, por ejemplo, que son normas o costumbres escritas o no, nacidas desde las valoraciones iniciales derivadas de los Evangelios que transmiten el mensaje de Jesús. Mensajes simples que se reducen en su esencia en la piedad, amar al prójimo, perdonar las faltas del otro, dar a cada uno lo suyo, amar, no mentir. No obstante, ese cristianismo católico fue capaz de quemar vivas a mujeres que consideraban brujas, excluirlas socialmente, o colocarle una letra escarlata en su vestidura.

    Los nazis, hicieron lo mismo, muchos de ellos eran cristianos, protestantes, católicos practicantes, pero fueron capaces en nombre de no sé cuales valores, de perseguir a judíos, cristianos, ateos, gitanos, homosexuales, intelectuales y marcarlos con una estrella amarilla, y buena parte de esa sociedad alemana y no alemana asumieron que obraban moralmente de forma correcta. Hoy, practicar esa filosofía de exclusión es definitivamente mal vista y moralmente inaceptable.

    En resumen, la moral se reduce en hacer el bien y no dañar a nadie. Lo demás son prejuicios, ignorancias o mal uso del poder como la persecución racial, el patriarcado para someter a la mujer o el ser misógino por creerse superior.

    Uno de los grandes que ha tratado este tema fue el alemán (prusiano) Emmanuel Kant (1724-1804) hijo legitimo de la Ilustración, quien basó sus teorías de comportamiento social en dos imperativos: el social y el categórico.  La moral según Immanuel Kant es una ética basada en la razón y el deber, no en las emociones ni en las consecuencias. En pocas palabras, para Kant una acción es moralmente correcta si se hace por deber, no por interés personal ni por el resultado que pueda resultar.

    Sostiene que lo importante no es lo que se consigue con una acción, sino la intención con la que se actúa. Por ejemplo, ayudar a alguien porque te da pena, no es plenamente moral, pero ayudar porque sabes que es tu deber, sí es moral. Tratar a las personas siempre como fines en sí mismos, nunca solo como medios para obtener ganancias de cualquier tipo. En concreto, se trata de no usar a las personas o las acciones que se generan para fines propios o del grupo al cual se pertenece, porque la dignidad de cada persona o grupo de personas, es lo moralmente deseable.

    El ser amoral es otra dimensión; la amoralidad, le aclaro a mi amiga, aunque se acerca mucho, es lo que es contrario a lo moral porque no se tiene consciencia que el bien y el mal existe. Porque es una acción que no observa al otro como un interlocutor, sino como un medio para obtener su fin, sin importarle las consecuencias de su acción o el daño que puede causar al otro o la sociedad como un todo.

    Liberar o pretender liberar a un pueblo, una nación, un conglomerado humano para obtener beneficios de cualquier índole sean políticos, personales, grupales, ideológicos, culturales, nacionales o económicos es contrario a la ética y a lo moralmente aceptable.

    Sea que se esté consciente o no del daño a causar o causado, pero se persiste en la acción, abre la vía del rechazo al vasallaje e instrumentalización del aparentemente beneficiado por una acción que esconde fines diferente al respeto humano, sea una nación, un hombre, una mujer o un grupo humano.

     

  • Colombia, retando la democracia

    Colombia, retando la democracia

    Colombia es sin duda alguna uno de los países más sufridos del hemisferio, no es que el resto la haya pasado muy bien, pero en ese pueblo han incidido factores tan contrarios al estado de derecho, que es obligado preguntarse cómo ha sido posible que el sistema democrático haya sobrevivido tantos avatares.

    No faltarán quienes arguyan que la democracia colombiana tiene muchos problemas, sin embargo, el censurador tendrá que admitir que soportar fuerzas irregulares que durante décadas han practicado la violencia extrema, incluyendo secuestros, asesinatos, masacres por acciones terroristas, reclutamiento forzoso de menores, abusos sexuales, todo, al ritmo de bandas que trafican enormes cantidades de estupefacientes, demanda una temperancia social y política de gran firmeza.

    Este tema lo he tratado con suma frecuencia con mi amigo el intelectual antioqueño Horacio Puerta Calad, un hombre que adora a su país y su región y que repite con orgullo que Colombia fue el país del hemisferio que con más bríos sostuvo el bipartidismo, interrumpido, desgraciadamente, por la subversión castrista en la década del 60.

    Para este antioqueño es importante que Colombia siga funcionando en los parámetros de la democracia liberal, que se respeten los derechos ciudadanos, que la separación de poderes no se convierta en una ficción y el que el país salga del desorden institucional que dejara el presidente Gustavo Petro, señalando que una eventual elección de Iván Cepeda terminaría de socavar los valores tradicionales de la nación, criterio que comparte el autor.

    Debemos tener en cuenta que las instituciones colombianas, ojalá no se malogren, han soportado unos acuerdos de paz que han beneficiado a quienes contrariaban al estado, a pesar de lo cual, respetaron la voluntad de la mayoría ciudadana que en el 2022 eligió a Gustavo Petro, un líder político que combatió el sistema que ha estado presidiendo.

    Los partidos políticos tradicionales han ido perdiendo fuerza, un proceso que se ha ido repitiendo en otras naciones como Venezuela, Peru y el resto del hemisferio, tal parece que el electorado no se percata de la importancia de los Partidos, fuente de estabilidad y cantera de funcionarios que se suponen obligados por su militancia, a cumplir ciertas normas éticas, aunque sabemos que siempre no lo hacen.

    Este año, como corresponde en toda democracia, los colombianos elegirán a sus gobernantes en un ambiente político mucho más contrariado que el de los pasados comicios, como lo evidencia la veintena de atentados ocurridos en menos de 48 horas en áreas muy sensibles del país, a lo que debemos agregar que cada elección presenta actores y condiciones diferentes que pueden generar circunstancias impredecibles.

    Estos comicios son mucho más complejos y pueden influenciar en el futuro del país de una forma particularmente determinante, razón por la cual, el electorado debe tomar una conciencia muy clara y precisa de sus responsabilidades, asumiendo que el voto es derecho y deber y que parte fundamental de ambas condiciones es estar debidamente informado sobre partidos y personas, incluida, las obras de vida de los aspirantes.

    Puerta Calad y quien escribe, solo advierten sobre aquellos que tienden a denostar completa y absolutamente lo establecido. Cierto que hay innumerables situaciones y casos que enmendar, lo que dista mucho de promover cambios estructurales que propicien el establecimiento de una dictadura o impulsar reformas judiciales que lo único que procuran es el fin de la independencia de ese poder público.

    Votar a cambio de prebendas es una gigantesca irresponsabilidad, así como hacerlo por una persona que puede agradar, restando importancia a sus propuestas. El elector está obligado de elegir a conciencia, para que no suceda lo que, a los votantes de Nicaragua y Venezuela, que eligieron mal, y ahora solo pueden fingir que ejecutan ese derecho.

    El caso cubano fue distinto, pero no menos negativo. La ciudadanía se dejó encantar por una boa constrictora que les ha oprimido la existencia por completo.

    Por supuesto que los candidatos comparten la responsabilidad del futuro con sus electores, los candidatos deben ser sinceros en sus propuestas y proponer los cambios y ajustes necesarios sin temor alguno. La honestidad del postulante es fundamental, una mala gestión electoral puede conducir al votante a ejercer equivocadamente su derecho, influenciado por la falta de perspectivas y anhelos.

    Pedro Corzo
    Periodista