Categoría: Opinión

  • La maleta llena de sueños que cargamos en la vida

    La maleta llena de sueños que cargamos en la vida

    En la vida, cada ser humano carga con una maleta diferente… José “Pepe” Mujica exhortaba a que la maleta debía ser liviana.

    El estudiante lleva en su mochila los sueños para ser en el futuro un profesional exitoso, en ese caminar le surgirán miles de retos, pero al final la maleta llena de sueños se le convertirá en proyectos hechos realidad.

    El scout lleva su maleta con muchos proyectos, en lo alto de la espesa montaña acampará. En la maleta carga provisiones y su diario personal, en donde tiene la bitácora de su vida, de sus estudios, trabajos realizados, campamentos, etcétera. En la maleta lleva los implementos para sobrevivir; tal como lo hace el campesino con su matata, en ella lleva el alimento que le brinda fuerzas para terminar exitosamente la faena diaria.

    El que ora en su lecho de muerte por respirar un día más, tiene una maleta llena de recuerdos; a su lado le acompaña su esposa, fiel y atenta, le acaricia y le dice frases de aliento. Junto a la esposa está el diminuto fruto del amor. La hora de la despedida llegará y en su maleta no se llevará nada, solamente quedarán los recuerdos de su niñez, de su juventud y de los mejores momentos de su vida.

    La maleta del que emigró con la ilusión de buscar nuevos horizontes de prosperidad, de buscar oportunidades para llenar con historias exitosas su vida. La maleta que encontró el niño en el basurero, en su interior un pedazo de pan, le hizo sonreír y brillar los ojos por un momento.

    El que está condenado en la cárcel por un acto de crueldad, en su subconsciente recordará el “deja vu” de su vida… Una maleta en donde cultivó odios, envidias y desesperanzas.

    El obrero que carga su maleta llena de pasión para construir el sueño de un nuevo hogar; la maleta del artesano que forjó un pedazo de madera y lo convirtió en un simple adorno para un hogar. Cada quien forja sueños y las vacía en su respectiva maleta, algunas más grandes que otras. No se compare con la cruz que llevó Jesús; ya que, no habrá amor más grande por el prójimo.

    El soldado se despide de su familia con el corazón roto, esperando volver con vida para abrazar nuevamente a sus seres amados. Sin Embargo, esa maleta que carga le será útil para guiarle, le servirá de acompañante en los campos de guerra. Cuando el sol salga y abra sus ojos contemplará si está disfrutando el esplendor de la vida eterna o el cénit que observa desde la ventana de su casa.

    La madre que envuelve en sus brazos a un ser que trajo al mundo, será ella quien edifique el bien y la prosperidad y le enseñará que la maleta que lleva, será su propio destino.

    El empresario carga su maleta llena de triunfos y abundancia, al final de su vida tendrá una opción irrefutable de despojarse de todos sus bienes para poder descansar sin maletas o ataduras en el más allá.

    La maleta del que siempre deseó tener su propio hogar, ver correr a sus hijos en el patio de su casa, disfrutar las tardes de domingo en el parque con su familia.

    La maleta que nos llevaremos cuando partamos de esta vida efímera, las buenas obras que echamos día a día en la maleta de nuestra conciencia. El sol será el testigo de lo que hicimos en nuestras vidas, de los logros, del amor al prójimo, de los sacrificios, de los momentos felices y desconsolados.

    Cada quien forjará una maleta distinta, en donde cada ser humano las llenará de ilusiones o de desenfrenos. Yo estoy con mi maleta hecha; mi sueño era llevar a mi esposa a Europa. Esa maleta la dejaré así, hasta que mi esposa sane. Cada quien carga su propia maleta en la vida llena de ensueños y adversidades.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

  • En el justo medio radica la virtud, del buen tacto y mejor respeto

    En el justo medio radica la virtud, del buen tacto y mejor respeto

    Los excesos no son convenientes, ni siquiera en lo bueno. Tanto es así, que la vida deja de ser aceptable, cuando somos incapaces de que cohabite en nosotros cuerpo y espíritu, o de convivir entre unos y otros; lo que requiere cultivar el amor y aprender a amar, como la primera condición para saber vivir. En la desconsideración residen todos los males, con su aluvión de perversidades, que nos deshumanizan por completo. El miramiento hacia lo que nos rodea es realmente lo que nos alienta y armoniza. Apreciémonos y pronto nos daremos cuenta, que cuando los que disponen pierden la vergüenza, los que obedecen también abandonan la estima.  De hecho, una sociedad vive en el hermanamiento, cuando ha llegado a un consenso, sobre el carácter trascendental de su propio ser.

    Sin embargo, los desequilibrios y la falta de sueños nos están dejando sin nervio solidario, mientras aumenta el número de las pesadillas, cada día más tormentosas. Estamos, pues, todos obligados a recapacitar y a preguntarnos hacia donde queremos ir o hacia donde nos estamos arrojando. Quizás debiéramos modificar actitudes, para conciliar realidades y fundamentos que parecen contradecirse. Es vital dar pasos decisivos en el camino del desarme, hallando el modo de sustituir el ordeno y mando del terror, por el equilibrio de la confianza en el servicio y en la disposición hacia cualquier persona semejante a nosotros, miembro de la familia humana, que se beneficiará del progreso colectivo y contribuirá a restablecer más sólidamente la concordia.

    Hoy más que nunca, hace falta sumar pulsos pensantes para concertar moderación, pues también la tierra pierde su ponderación y entra en números rojos al retener más calor que el que emite. Son, justamente, las actividades que generamos a diario; las que alteran cada vez más el aplomo natural en esta época de continua destrucción del espíritu humano, donde nadie respeta nada, porque el dominio del poder no tiene principios ni fundamentos morales. Olvidamos que los endiosamientos nos vuelven estúpidos y rencorosos. En consecuencia, necesitamos tanto como el comer, tomar otras realidades, que nos ayuden a organizar situaciones con la sensatez del orden originario, iluminando de este modo el desconcierto de nuestras existencias.

    Metámonos esto en la cabeza. Se requiere el valor de todos los órganos del gran tronco de las naciones para poder pasar del peso del miedo al contrapeso de la confianza. Pensemos en que la paz tampoco es la ausencia de guerras, más bien es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la generosidad, al compañerismo y a la ecuanimidad. Sea como fuere, es tiempo de no desfallecer en el objetivo de un mundo más unido, desvinculado a los intereses particulares y a las rivalidades, con una compenetración de ayuda mutua y alcance de resultados concretos y universales. Ciertamente, la avenencia es fundamental en un orbe global, para impedir que se repitan historias trágicas, que lo único que acrecientan es el estado salvaje y el desánimo.

    La razón y no la fuerza deben decidir la suerte de los pueblos. Trabajemos los vínculos, fomentemos los acuerdos y las negociaciones, el arbitraje y no el ultraje; laboremos esa mentalidad pública, esa conciencia común que nos da ánimo, para un buen hacer y un mejor obrar. Nos hemos globalizado, es un buen signo, pero aún mejor será fraternizarnos, más que otra fórmula humanitaria. Las naciones no avanzan en un asiento precario. Además, nada se puede reconstruir sin quietud, ni tampoco vivir sin sosiego; precisamos sociedades con atmósferas tranquilas, que fomenten la cultura del abrazo sincero, con el bienestar de sentirse arropado en todo momento y ante cualquier situación. Por ello, solicitamos ponernos al servicio del auténtico querer para poder legarse. Hagámoslo de corazón.

     

  • Pueblo y pastor

    Pueblo y pastor

    Se dice fácil, pero sigue siendo doloroso. Ya pasaron 46 años del magnicidio y vamos camino a las cinco décadas transcurridas desde que, en aquel entonces, monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez fue convertido en mártir por quienes no lo soportaban. Era, como dicen ahora, “incómodo” para los poderosos. Y cómo no lo iba a ser, diciendo lo que decía y haciendo lo que hacía. Quienes lo creían dócil a sus dictados se equivocaron y eso les dolió a más no poder. Por eso, enfurecieron tanto hasta el punto de sacrificarlo. Y así, sin proponérselo lo subieron a los altares. Costó que esto último ocurriera. Y es que ‒parafraseando a don Pedro Casaldáliga‒ hasta sus “hermanos de báculo y mesa” lo abandonaron. Sin embargo, ni los escribas y fariseos de aquella época ni sus sucesores pudieronmatarlo una vez más.

    Su palabra y el profundo mensaje profético que contenía, trascendió y hoy es luz que debería iluminarnos para sacar a este su querido país del trance en el que lo sumieron quienes hicieron la guerra; también, consecuencia de lo anterior, del estado de cosas en  el que ahora estánprofundizándose las dolencias estructurales que laceran el cuerpo y el alma de nuestras mayorías populares que han visto reducirse en sus comunidadesla muerte violenta ‒¡qué bien!‒ pero también profundizarse la muerte lenta mientras crecen los lujosde un “centro histriónico” en el que mucha pobrería sobrevivía del ambulantaje y adonde, ahora, ya se terminaron de instalar a fuerza de maltratos quienes no se inmutan ante las penurias de tanta gente para regodearse en su egoísta y deshumanizado enriquecimiento.

    Cuando en abril de 1978 lamentó la ejecución violenta de un par de agentes policiales, monseñor dijo: “Son hermanos nuestros. Ante el atropello y la violencia, jamás he parcializado mi voz. Me he puesto ‒con compasión de Cristo‒ al lado del muerto, de la víctima, del que sufre… Y he pedido que oremos por ellos; y nos unimos en solidaridad de dolor con sus familias. He dicho que dos policías que mueren, son dos víctimas más de la injusticia de nuestro sistema que[…] entre sus crímenes más grandes logra confrontar a nuestros pobres”, Es un sistema maligno que enfrenta “pobre contra pobre”. Ellos ‒añadió‒ “son dos pobres que han sido víctimas de otros tal vez pobres también y que, en todo caso, son víctimas de ese dios Molocinsaciable de poder, de dinero, que con tal de mantener sus situaciones injustas no le importa la vida ni del campesino, ni del policía, ni del guardia, sino que lucha por la defensa de un sistema lleno de pecado”.

    Al referirse a su Iglesia, planteó que esta no se apoyaba en poder alguno ni en su dinero. “Hoy la Iglesia ‒aseguró en agosto de 1977‒ sabe que los poderosos la rechazan, pero que la aman los que sienten en Dios su confianza”. “Esta es la Iglesia que yo quiero”, afirmó. Una “que no cuente con los privilegios y las valías de las cosas de la tierra”; una “cada vez más desligada de las cosas terrenas, humanas, para poderlas juzgar con mayor libertad desde su perspectiva del Evangelio, desde su pobreza”. Eso ahora, lamentablemente, es una deuda grosera e imperdonable de aquellos que ocupan la mitra, el anillo y la cruz para anestesiar al pueblo.

    No poca gente se pregunta qué estaría diciendo hoy nuestro santo patrono de los derechos humanos. Quizás, igual que el crucificado, diría: «¡Tengo sed!». Eso proclamó exactamente dos años antes de su martirio. “La liberación de Cristo ‒ expresó entonces‒ no rehúye las angustias fisiológicas del hombre, siente el hambre de los que no tienen lo suficiente para comer, la angustia de quienes no ganan lo suficiente, la sed”. Recordar esa sed, fue señal de que él se preocupaba y sentía “la angustia temporal de los que peregrinamos en la tierra”. La misma tenía que ver con “el bienestar de la garganta, del estómago, del cuerpo humano, de la vivienda, del alfabetismo, de todas esas necesidades que hacen de la tierra el camino hacia Dios”. Ello constituye, en sus palabras, “la promoción humana” negada hoy como antes a las mayorías populares.

    Y hay quienes sostienen que necesitamos obispos como Romero. Él les respondería, supongo, lo que dejó bien claro el 18 de noviembre de 1979. Apenas cuatro meses antes de ser inmolado, nos planteó un enorme reto: ”Con este pueblo no cuesta ser un buen pastor”, manifestó. “Es un pueblo ‒completó‒ que empuja a su servicio a quienes hemos sido llamados para defender sus derechos y para ser su voz”. Reto ese que, sin duda, continúa bien presente.

  • La cadena perpetua ya existe en el país

    La cadena perpetua ya existe en el país

    En El Salvador la expectativa de vida oscila entre los 71 y 74años de edad, según un estudio censual efectuado entre 2022 y 2024. La expectativa de vida de las mujeres ronda entre los 75 y 78 años, mientras que la expectativa de vida de los hombres anda entre los 66 y 69. Es poca la población que alcanza y supera los 75 años, ya que en 2024 el país reportaba que cerca de 275 mil salvadoreños habían alcanzado o sobrepasado esa edad y cerca de 700 mil estaban en la tercera edad (60 o más).

    El VII Censo de Población en El Salvador efectuado en 2024 reflejó que en el país solo 1,520 personas tenían 100 o más años de edad, siendo el 65 por ciento mujeres. La edad máxima registrada fue de una mujer de 125 años.

    Pese a los relativamente pocos años de vida que alcanzamos los salvadoreños, la semana pasada la Asamblea Legislativa, a petición del Órgano Ejecutivo reformó el Artículo 27 de la Constitución para permitir en la legislación penal salvadoreña la condena de cadena perpetua para los delitos de homicidio, violación y actos de terrorismo.

    Obviamente se requiere reformar las leyes secundarias para aplicar la condena perpetua y en ese sentido se debe reformar el Código Penal, la Ley Especial contra Actos de Terrorismo, la Ley Integral para una Vida Libre de Violenciapara las Mujeres y la Ley Penal Juvenil. Según el presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, la armonización de estas leyes con la reforma constitucional marcará un antes y un después, ya que se castigará con mayor rigor a quienes cometen dichos delitos y se les dará una verdadera justicia a las víctimas.

    Las reformas que se proponen se centran en la revisión obligatoria de la condena, dependiendo de cada situación. Verbigracia, en el caso de menores la revisión obligatoria se hará a los 25 años de de pena obligatoria; a los 30 años, si se cometió un solo delito; 35 si hubo concurso de delitos y 40 años cuando concurra una agravante específica o extrema gravedad cualificada.  Del resultado de la revisión obligatoria y basándose en informes sobre su conducta en prisión y tras una audiencia, el juez podrá conceder o negar régimen de libertad controlada.

    Las reformas también buscan que los pandilleros sean sentenciados a cadena perpetua tomando en cuenta que las pandillas son estructuras terroristas y que todo feminicidio sea castigado con cadena perpetua.  También se pretende que todo menor que cometa un delito grave reciba condena perpetua.

    Sin embargo, la cadena perpetua ya se aplica en El Salvador desde hace muchos años, tomando en cuenta el promedio de la expectativa de vida de la población y las sentencias que emiten los tribunales en el país, cuando los delitos son graves o cuando la persona juzgada ha cometido más de un delito grave.

    Ejemplos sobran, para el caso en diciembre del año pasado, un total de 50 pandilleros recibieron condenas que oscilan entre 400 Y 1,335 años de prisión por su participación en varios homicidios y desapariciones forzosas. Está claro que ninguno de los sentenciados llegará cumplir ni la cuarta parte de su condena.

    A principios de este  mes, en Juzgado Especializado impuso  130 años de cárcel a 62 pandilleros que participaron en múltiples delitos cometidos en las colonias La Campanera y El Pepeto de Soyapango. Sin que esté legislada como tal, los pandilleros recibieron una condena perpetua por sus atroces crímenes.

    En diciembre de 2014  Matías Sorto Pastora fue condenado a 730 años de cárcel por la comisión de múltiples delitos, desde extorsiones hasta homicidios cometidos en el norte del departamento de San Miguel, donde era el jefe de una banda delincuencial.

    La verdad es que ha habido muchas condenas centenarias que en la práctica son cadenas perpetuas, porque nadie, al menos en el país, vive más allá de los 100 años estando encarcelado. En los últimos 15 años fácilmente ha habido más de 2 mil criminales condenados que han recibido merecidamente más de 100 años de prisión.

    En lo personal pienso que no es necesaria una reforma constitucional para legalizar la cadena perpetua, pues ya se aplicaba. En todo caso esta debe llevar a una aplicación correcta y honesta de la justicia, pues un error humano o una mala intención puede llevar a alguien a pagar toda su vida en prisión, siendo inocente. Particularmente pienso, que a los homicidas alevosos, los secuestradores, los que generan terror y los violadores deben recibir condenas de prisión perpetua, toda vez que se les compruebe la comisión del delito.

    Hace unos 15 años un joven universitario tuvo que huir porque una adolescente de 17 años lo acusó de violación y producto de ese hecho había quedado embarazada. El bebé nació y cuando el pequeño tenía dos años el acusado se presentó declarándose inocente, pero fue encarcelado porque ya había sido condenado a 20 años de prisión. La menor de edad en su declaración señaló que estaba virgen, que jamás había tenido relación sexual forzada y consentida con nadie y que producto de la violación quedó embarazada. Se le hizo la prueba de ADN y resultó 0.00 negativo, es decir, el joven encarcelado no era el padre del bebé, pese a lo cual la supuesta víctima insistió en negar haber tenido relación forzada o consentida con alguien más. Una Cámara de lo Penal declaró inocente al joven universitario que tuvo la suerte que la supuesta victimaria y su bebé fue localizada. Un caso similar puede presentarse y el supuesto victimario ser condenado a cadena perpetua por el simple dicho de la víctima.

    En muchos casos los fiscales tendrán el reto superfluo de demostrar la verdadera culpabilidad de los procesados, pues es toda una vida la que estará en juego. Por mi parte, los homicidas alevosos, los secuestradores, los que se agrupan para generar terror, y los violadores merecen pasar el resto de sus vidas en prisión, si se les hace un juicio que siga el debido proceso y son vencidos en el mismo por la contundencia de las pruebas.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

  • De Irán a Venezuela

    De Irán a Venezuela

    De conformidad con las últimas encuestas preguerra, el 90 por ciento de la población iraní es contraria al actual gobierno  (o lo que va quedando de el), y de ese noventa por ciento un poco más de la mitad está conformada por jóvenes de uno y otro sexo; nacidos todos después de 1979, año en el cual el radicalismo islamita chiita de la mano del  Ayatolah Ruhollah Musavi Jomeini  tomó el poder en ese milenario país, luego de la fuga  el 3 de diciembre de ese mismo año del Sha Mohammad Reza Palhlaví.

    Desde ese mismo día en el cual comenzó a gobernar, el Ayatolah Jomeini convirtió su gobierno en una república islámica y teocrática, sostenida en el rigor de las armas, la creación de la Policía Moral encargada de asegurar que la población y en especial los jóvenes, y en particular las mujeres, adaptaren su comportamiento y su vestir a los preceptos del Corán, creó la Guardia Revolucionaria, entidad militar paralela a la tradicional, declaro el objetivo central del gobierno la destrucción del Estado de Israel, y formó y utilizó el movimiento radical libanés Hezbolá y el Hamás, de Palestina.

    Semanas previas a la llegada de su exilio, la población se había alzado  contra las frivolidades extemporáneas del Reza Palhaví, cansado y agotado de observar el despilfarro e inconsciencia de una realeza que no cuidaba del bienestar de su pueblo, dedicado como se encontraba en el efímero disfrute del poder. Alzamiento o estallido social como el que experimentamos los venezolanos en el llamado “Caracazo” en 1989.

    Diez años antes el radicalismo islamita, clara minoría en Irán igualmente cabalgó en un estallido social. Organizado, financiado y apoyado por un conjunto de intereses y prejuicios internacionales que hizo crisis con la toma de la Embajada de los Estados Unidos en Irán el 4 de noviembre de 1979. Toma que duró hasta el 20 de enero de 1981 (previo un intento militar por parte de la administración Carter denominada “Operación Garra de Águila“ que terminó en un bochorno militar y político.

    A partir de allí la suerte de Irán estaba echada, y se inició un largo período de represión, financiación de movimientos terroristas regionales y extra continentales, que tuvo como bandera la destrucción del Estado de Israel, la lucha contra  Occidente y sus laicas manifestaciones, así como el financiamiento, entrenamiento y ejecución de actos terroristas internacionales a través de Hezbollá y Hamás.

    Venezuela sabe mucho de ello, una de las primeras medidas que tomó el extinto villano Hugo Chávez Frías, fue estrechar las relaciones con el Irán de los Ayatolah , y sus objetivos geopolíticos.

    Desde ese momento, la línea aérea nacional Conviasa comenzó a realizar vuelos “turísticos” los llamaba, a Irán y Siria. No sabemos que transportaban a Irán esos aviones, pero sí lo que regresaban de ese país. Los innumerables militantes de Hezbollá y Hamás que se mimetizaban en Venezuela con identificaciones venezolanas (pasaportes y cédulas de identidad, que se unían a otro ejército, el cubano, que llegó a gestionar los servicios de puertos y aeropuertos, notarias y registros mercantiles y civiles, así como el sistema de identificación nacional. No se escapó nuestra Fuerza Armada de su presencia e influencia.

    Solía afirmar, en antiguos escritos, un poco para recordar a los Estados Unidos y países vecinos, que las costas de Florida se encontraban a unas 1400 millas de Venezuela, y las del Canal de Panamá a unas 1700 millas. Esto, porque sus funcionarios solían afirmar que mientras Chávez no representasen un peligro para la seguridad de los Estados Unidos, ellos lo consideraban como uno más, de los vociferantes populistas latinoamericanos.

    Y miren lo que sucedió, que hasta el Tren de Aragua y otros trenes, le tomaron el país, poco a poco, paso a paso. Hasta que finalmente, el pasado tres de enero tuvieron que tomar la decisión de la “extracción” del envalentonado y atolondrado empleado de Cuba, hoy prisionero en un penal de alta seguridad en los Estados Unidos, Nicolás Maduro Moros.

    Para alivio y esperanza de los venezolanos, por retomar  sus instituciones y pleno control de sus riquezas morales y materiales para la continuidad de la nacionalidad, en libertad y compartiendo los valores de la cultura Occidental; muy diferentes y distanciados de extremos religiosos, raciales o políticos del Medio Oriente y otras latitudes que aún no han superado la Edad Media, como fue  la separación del Estado de la religión, gracias a los Tratados de Westfalia alcanzados en 1686, para beneficio de Europa y el mundo libre.

    Hoy Venezuela respira con mayor alivio y cargado de esperanzas realizables. El tutelaje impuesto por Estados Unidos con el fin de obtener en un proceso dirigido y alcanzable del control total por parte de los venezolanos, de sus instituciones republicanas, riquezas, y objetivos nacionales en pleno ejercicio de su soberanía, mediante el voto popular de sus dirigentes públicos, cuando las condiciones se presten para ello, nos lleva comprender y asumir este paso trascendental de nuestra historia.

    Etapa esta, que deberá conducir a una estudiada agenda de desarticulación de la banda antinacional, depredadora de los Derechos Humanos y de la riqueza nacional que aún continúa, bajo ciertas condiciones impuestas, gobernando a Venezuela, tutelando sus instituciones públicas y privadas y violando taimadamente los derechos humanos más elementales.

    No dudo que muy pronto el siguiente paso será la recuperación del control de las instituciones, y la convocatoria de una elección general que conduzca al electorado a elegir libremente aquellos funcionarios que tendrán la responsabilidad de refundar la República, para beneficio propio y del Mundo libre.

     

     

  • La verdadera historia del litigio entre Cuba y Estados Unidos.

    La verdadera historia del litigio entre Cuba y Estados Unidos.

    Los aliados y voceros del castrismo como dignos discípulos de Joseph Goebbels recurren a todas las medias verdades posibles para identificar a la nación cubana con el totalitarismo castrista, mientras, tratan de presentar a la Isla como una víctima inocente de los grandes poderes, en particular Estados Unidos.

    Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, como cualquier otra, han estado signadas en ocasiones por posiciones contrapuestas en bases a los intereses de cada estado, pero el pueblo cubano, mayoritariamente, ha profesado simpatías a la potencia del norte, tanto, que no han faltado partidarios de la anexión, como tampoco han estado ausentes los enemigos acérrimos de lo que la Union americana representa.

    Por supuesto que más de un gobierno estadounidense ha pretendido convertir a Cuba en un protectorado como sucedió con la imposición de la Enmienda Platt, 1902, pero también más de un líder político cubano ha disfrutado involucrar en los conflictos domésticos de la Isla a terceras naciones como hizo Don Tomas Estrada Palma,1906, al procurar la intervención estadounidense ordenada por Theodore Roosevelt o cuando Fidel Castro, ávido de poder, 1962, transformó a nuestro país en el portaviones soviético en el Caribe y base de espionaje del Kremlin.

    Sobra decir que entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos las diferencias no han faltado, pero esas discrepancias nunca terminaron con la amistad, salvo cuando Fidel Castro tomó el poder por medio de la violencia imponiendo sus frustraciones y odios hasta destruir la Republica y hacer de Washington su enemigo número uno.

    Debemos tener presente que Fidel Castro desde el campamento de Las Mercedes, en la propia Sierra Maestra, el 5 de junio de 1958, 6 meses antes del triunfo de la insurrección, le escribió a su colaboradora más cercana de la época, la señora Celia Sánchez, “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos, agregando, que ese sería su verdadero destino”.

    Ninguna persona con un mínimo de conocimiento puede negar que las relaciones entre ambos países han sido muy difíciles y en más de una ocasión al borde de un conflicto abierto, como cuando Estados Unidos organizó la expedición de la Brigada 2506 a Cuba en 1961 o por Fidel Castro subvertir durante décadas el orden político en todo el hemisferio americano, respaldando grupos guerrilleros y facciones terroristas, además de apoyar a supuestos revolucionarios involucrados en introducir estupefacientes en territorio estadounidense.

    El estado castrista jamás ha sido una pacifica paloma en sus relaciones con Estados Unidos como pretenden presentarlo sus aliados y voceros. Antes de que Washington ordenara la primera acción contra el castrismo, La Habana, bajo el dominio de los hermanos Castro, organizó cuatro expediciones armadas contra otros tantos países del Caribe, incluida Panamá, de gran relevancia para la Casa Blanca por ser la sede del canal.

    En poco más de un año el estado castrista confiscó la mayoría de los bienes estadounidenses en la Isla sin compensación económica y abrió las puertas a la extinta Union Soviética, mientras, estrechaba su alianza con el Partido Socialista Popular, títeres del Kremlin en La Habana y en menos de tres años, desplazaba misiles con capacidad nuclear y solicitaba a Nikita Jruschev que lanzara cohetes a Nueva York.

    Decir que Washington aceptó el castrismo desde el primer momento, seria una rotunda mentira, como lo es afirmar que las acciones de Fidel y Raul Castro era actos soberanos, cuando en realidad sus gestiones estaban inspiradas en un odio visceral a la potencia del norte, de ahí, que desarrollaran una intensa campaña de adoctrinamiento al interior del pueblo cubano contra Estados Unidos, similar a la que Adolfo Hitler instrumentó contra los judíos.

    Evidentemente Hitler tuvo más éxito en su empeño de odiador que Fidel Castro. En la actualidad, un número notable de cubanos sienten hacia este país una profunda devoción, lo que origina en muchos de nosotros preocupación de que el rotundo fracaso del totalitarismo conduzca a la mayoría de la población insular a tratar de caer como manzana madura en los vergeles estadounidenses, un sueño antiguo de un sector de la clase política de este país. De ser así, la culpa sería de los Castro.

     

  • La balanza de la pena perpetua:  Peligrosidad, revisión y derecho a la esperanza

    La balanza de la pena perpetua:  Peligrosidad, revisión y derecho a la esperanza

    La pena perpetua en los sistemas penitenciarios suele presentarse como el castigo definitivo, el final de un privado de la libertad. Sin embargo, desde la criminología el abordaje tiene varios enfoques. La pregunta no es si un Estado puede encerrar a alguien para siempre, sino si puede hacerlo sin dejar una posibilidad abierta. Al incluir dicha posibilidad de revisión, la pena perpetua deja de ser una «muerte civil» para convertirse en un mecanismo de control que respeta la dignidad humana.

    El debate sobre la convencionalidad de la prisión perpetua suele resolverse en un concepto fundamental: el denominado «Derecho a la Esperanza». Este principio, defendido con vigor por instancias de derechos humanos e internacionales, sostiene que ninguna pena puede ser tan absoluta que elimine la posibilidad de que un ser humano se rehabilite y regrese a la sociedad. Si la sentencia incluye una revisión periódica como se ha presentado por el ministro de seguridad pública y justicia de El Salvador en armonía y acompañamiento tecno jurídico del señor Fiscal General de la República, el Estado cumple técnicamente con los tratados y normas internacionales. No se están violando ni tratados, ni pactos, se está aplicando lo que denominamos en criminología «incapacitación prolongada» sujeta a la evolución del tratamiento del interno.

    A diferencia de los sistemas de «prisión perpetua real o sin revisión judicial» que no ofrece ninguna posibilidad, entre ellos los Estados Unidos de Norteamérica su máximo exponente, que aplica la pena perpetua a los adolescentes, o países como Turquía, Vietnam, Tailandia y algunos estados de Australia para mencionar algunos.

    La reforma a la Constitución de El Salvador aprobada el pasado 17 de marzo 2026 por la Asamblea Legislativa con 59 votos a favor de 60 posibles sobre el artículo 27 inciso segundo, código penal y leyes especiales para delitos de homicidio, violación y terrorismo permite la prisión perpetua revisable en escalas y categorías, es una herramienta de gestión de riesgos, es una medida civilizada, racional, de códigos penales actualizados. Incluso hay tratados internacionales y sentencias constitucionales donde se aprueban estas disposiciones, pero en la presente existe la posibilidad de la «esperanza de liberación» Si supera las evaluaciones puede pasar a la etapa de una libertad asistida o régimen de semilibertad. Un sistema que evalúa la peligrosidad de sus privados de libertad en lugar de simplemente utilizar una prisión como bodega de seres humanos es un sistema que se adapta y se ubica en el contexto internacional que es la mayoría de los países que la tienen aprobada.

    Los delitos que se han incluido son de la máxima protección a la vida. La clave no está en la duración de la estancia en la celda, sino en que el Estado nunca pierda la capacidad de observar si, tras décadas de encierro, la persona que entró sigue siendo la misma amenaza por su nivel o categoría de peligrosidad y agresividad que justifica su reclusión. Agrego e ilustro que participar en programas, trabajar o estudiar al interior de la prisión, mostrar buena conducta, no son los factores principales, son adicionales. Lo principal es el estudio y dictamen criminológico y de un equipo multidisciplinario sobre el nivel de peligrosidad.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y máster en Criminología /Doctorante en Justicia Criminal 

  • Los doce escuderos del rey Trump

    Los doce escuderos del rey Trump

    Como todo aspirante a autócrata, Donald Trump ha elegido ya a su propio séquito de escuderos. De momento tiene doce, gobernantes todos ellos de sus respectivos países, pero ahora suscritos a una extraña alianza regional cuyo propósito principal es hacer frente, en teoría, al crimen organizado y al narcotráfico. ¡Vaya tarea compleja! ¡Y vaya personalidad al mando!

    Desde tiempos bíblicos, los reyes y los grandes líderes militares eran seguidos de cerca por hombres que cargaban las armas adicionales que pudieran requerir durante el combate. Incluso de vez en cuando, si el soberano hería a un adversario, el escudero tenía la responsabilidad de rematarlo, cuidando así la reputación de su jefe como alguien valiente al que no le temblaba el pulso. Por estas razones, hallarse a cargo de la escudería de un monarca o general se consideraba un alto honor, pues denotaba un alto grado de confianza.

    Durante la Edad Media, los escuderos eran jóvenes (nobles casi siempre, pero también los había plebeyos) que asistían en todas sus actividades a los caballeros, apercibiéndolos de armas para la guerra. Estos muchachos, postulantes ellos a un rango superior, portaban el escudo o estandarte de sus amos, cuidaban de sus caballos y espadas, les ayudaban a vestirse antes de cada batalla y hasta curaban sus heridas después de la refriega. De ahí proviene, hasta nuestros días, esa idea del escudero como un criado leal y eficiente del que incluso se esperaba, de ser necesario, la ofrenda de la propia vida con tal de defender la de su señor.

    Precisamente con el pomposo nombre de Escudo de las Américas ha bautizado el presidente Donald Trump, hace unos días, esta “nueva gran coalición militar letal para erradicar los carteles criminales” en el continente, iniciativa firmada obsequiosamente por esa docena de “escuderos” que logró reunir en uno de los elegantes clubes de golf que posee en la ciudad de Doral, en Florida.

    Sin embargo, por bien dispuestos que se hallen los gobernantes de estas naciones, aún no queda muy claro cómo los ejércitos y armamentos de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago y Guyana –incluso combinados– podrían llegar a conformar una “gran alianza militar letal” contra las bandas delincuenciales más temidas y organizadas del hemisferio occidental. Costa Rica, por ejemplo, ni siquiera tiene ejército nacional: un visionario estadista, don Pepe Figueres Ferrer, lo abolió en 1948, en un acto simbólico desarrollado en el antiguo cuartel Bellavista, hoy sede del Museo Nacional costarricense.

    Lo que sí llama la atención es que las fuerzas armadas y policiales de Brasil, Colombia, Canadá y México se encuentren fuera del proyecto de Trump, siendo que entre los cuatro países conseguirían sumar una fuerza equivalente a 1 millón 170 mil efectivos. Por consiguiente, si creemos que el objetivo del presidente norteamericano es conformar –en serio– una gran alianza militar para poner freno a la criminalidad y el narcotráfico en el continente, la deliberada exclusión de México y Colombia es una imperdonable incongruencia de origen.

    La causa evidente de este despropósito no es otro que el capricho ideológico. La Casa Blanca ha llamado solo a los gobernantes que considera afines al pensamiento de Trump; al resto, sencillamente, los ha hecho a un lado, con el problema de que así desbarata, de entrada, la funcionalidad práctica del “Escudo”.

    Por su parte, la prensa internacional, ganada por el simplismo, ha convertido en consenso el calificativo de “derecha” para endilgarlo sin más a la exclusiva lista de líderes asistentes, como si todos ellos representaran exactamente lo mismo. Lo cierto es que el único rasgo común a los doce “escuderos” americanos es su vasallaje a Trump. Nada más. Liberales dignos de llamarse así –es decir, democráticos, justos, ecuánimes, amantes de las libertades individuales, respetuosos de los derechos ciudadanos– en ese grupo podrían contarse con los dedos de una mano.

    Se trata, en todo caso, de una nítida foto “de familia”. Quienes aparecen allí sonriendo no tienen el carácter suficiente para negarle algo a su señor, cuya escudería cargan por diversas y no siempre confesables razones: unos porque le deben a Washington su propia continuidad en el poder; otros porque esperan obtener algo a cambio de su obediencia; todos porque saben que mostrar cierto grado de dignidad e independencia ante Trump es, cuando menos, peligroso.

    Por eso ninguno de estos doce “escuderos” se atrevió a replicar nada al presidente de Estados Unidos cuando insultó, con lujo de desvergüenza, a nuestra lengua hispana, diciéndoles que carecía del más mínimo interés para aprenderla. Por eso tampoco ninguno de ellos salió en defensa de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuando la misoginia del anfitrión le llevó a parodiarla ridículamente, como si la mandataria vecina fuera una chiquilla llorona y miedosa.

    Por favor, no se me malentienda. Estoy claro del extremo coraje que habría requerido, de parte de cualquiera de los asistentes, comportarse como todo un caballero para resguardar la honra de una mujer. Pero es imposible exigir peras a los olmos. En el club de golf de Donald Trump, mientras las dulcineas del mundo deben soportar mofas y humillaciones, escasean los quijotes. Solo había un amo en esa reunión; los demás, no se olvide, eran pajes, segundones, servidores, criados… ¡Escuderos, pues!

  • Romper barreras: el avance silencioso de las mujeres en industrias tradicionalmente masculinas

    Romper barreras: el avance silencioso de las mujeres en industrias tradicionalmente masculinas

    Durante décadas, muchas industrias fueron construidas bajo una lógica donde la presencia masculina era la norma. Sectores como la construcción, la energía, la manufactura o el transporte crecieron con una participación femenina limitada, no necesariamente por falta de capacidad, sino por barreras culturales que durante mucho tiempo definieron qué espacios podían ocupar las mujeres en el mundo laboral.

    Hoy esa realidad comienza a transformarse. En diferentes sectores productivos, cada vez más mujeres están asumiendo roles técnicos, operativos y de liderazgo que antes parecían reservados exclusivamente para hombres. Este cambio no solo responde a una demanda de equidad, sino también a una nueva comprensión del valor que aporta la diversidad dentro de las organizaciones.

    La logística y el transporte de carga forman parte de esas industrias que históricamente han tenido una fuerte presencia masculina. Durante años, las operaciones de transporte, la gestión de rutas, la coordinación de carga o la dirección de operaciones fueron áreas donde la participación femenina era poco visible. Sin embargo, el crecimiento del comercio internacional y la evolución de las cadenas de suministro están impulsando una transformación que también alcanza a las personas que integran este sector.

    En El Salvador, la industria logística vive un momento de expansión y modernización. En ese proceso, algunas empresas han comenzado a cuestionar modelos tradicionales y a abrir espacios para una mayor participación femenina. Más que una tendencia pasajera, se trata de una evolución natural de una industria que necesita talento diverso para responder a los retos de un mercado cada vez más dinámico.

    La experiencia demuestra que cuando se abren oportunidades, el talento encuentra su lugar. Profesionales que lideran equipos, coordinan operaciones complejas o gestionan áreas estratégicas dentro de empresas logísticas están demostrando que la capacidad para dirigir y transformar la industria no depende del género.

    Ejemplos como los de Elvira Durán, Milagro Aguilar, Ana Merino y Regina Escobar, quienes hoy ocupan posiciones de liderazgo dentro de International Transport Logistics (ITL), reflejan ese cambio que poco a poco va tomando forma en el sector. Sus trayectorias representan no solo avances individuales, sino también una señal de que la industria comienza a reconocer el valor del talento femenino.

    Al mismo tiempo, la logística enfrenta un desafío adicional: avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles. El transporte de carga, pieza clave para el comercio y la economía, también tiene un impacto directo en el medio ambiente, lo que obliga a las empresas a repensar sus prácticas y asumir un papel más activo en la protección de los ecosistemas.

    En ese contexto, iniciativas de restauración ambiental como las que se desarrollan en el volcán de San Salvador, orientadas a recuperar áreas degradadas y fortalecer la biodiversidad, muestran que el crecimiento empresarial puede ir acompañado de responsabilidad social y ambiental.

    La transformación de sectores tradicionalmente masculinos no ocurre de manera inmediata. Es el resultado de cambios culturales, de nuevas oportunidades y de decisiones empresariales que entienden que la inclusión no es solo un tema social, sino también una forma de construir industrias más sólidas y preparadas para el futuro.

    Quizá el verdadero avance llegará el día en que hablar de mujeres en la logística o en el transporte de carga deje de ser una excepción y se convierta simplemente en parte de una industria que reconoce que el talento, la visión y el liderazgo no tienen género.

    * Jorge Serrano, CEO e inversionista

  • De ingeniera a propietaria de un restaurante: la clave es la resiliencia

    De ingeniera a propietaria de un restaurante: la clave es la resiliencia

    Con un millón de emprendedores aproximadamente en El Salvador; los que anhelan abrir un negocio, deben saber en dónde están parados, deben superar barreras. No es fácil abrir un negocio, no es solo frotar la lámpara mágica y que todo salga a la perfección.

    Leer un libro de emprendimiento ayuda mucho; sin embargo, es como si quisieras aprender a nadar, supieras la teoría y no te tires al agua. Emprender significa tener coraje, agallas, valor, entusiasmo, perseverancia, fe, disciplina y resiliencia.

    El caso de éxito del restaurante de Blanca Julia Villatoro Hernández es de perseverancia. El graduarse de Ingeniera en Ciencias de la Computación le sirvió de mucho para emplearse en oficinas del gobierno, aunque, desde pequeña, tuvo el sueño de ser emprendedora. En el 2018 abrió un negocio de sublimación. Le iba muy bien; pero en la pandemia, el rumbo de su vida cambió y pensó en abrir un restaurante.

    Conozco muy bien a los propietarios del restaurante pakistaní, el cual es único en El Salvador. La ingeniera manifiesta que ser emprendedor es difícil, porque al inicio es cuesta arriba y en soledad. Uno solo debe limpiar sus lágrimas y orar con fe a Dios para que le ayude, le ponga personas que le ayude, porque a veces todo sale mal, le toca a uno cerrar un negocio o una idea porque no se dio. —Al final, gracias a Dios, una de las ideas logra ser exitosa, y entonces, empieza un camino diferente de lucha, de más carácter, de más oración—. La familia; muchas veces te apoya y eso lo motiva a uno, pero muchas veces te pierdes el disfrute con la familia de cumpleaños o celebraciones, o cuidar a mamá enferma. Te pierdes los domingos por estar atendiendo el negocio.

    ¿Cuáles han sido los obstáculos para poder abrir un restaurante paquistaní? Te enfrentas a diferentes tipos de personas, algunas malas, que quieren aprovecharse de tu idea o de tu inocencia en los negocios. Hay personas que intentan estafarte, porque como no tienes experiencia. Pero la recompensa es inmensa cuando ves la fidelidad de tus clientes, cuando ves la cara de felicidad y orgullo de tu mamá, hermanas y familia de ver que lo vas logrando; porque un negocio no solo es del emprendedor, sino también de todo el círculo de personas que lo quieren; porque, por ejemplo, en mi caso, una vez escuché a una de mis hermanas y dijo: “Jamás imaginé que un día le diría a mi amiga, si quieres, nos vemos en el restaurante de mi hermana”. Y, eso te hace entender que Dios no los ha puesto los sueños en tu mente solo por ti, sino también para beneficiar a otros que Dios ama.

    ¿Qué es para usted ser resiliente? Resiliente es cuando ves que las cosas se derrumban, cuando no había salida, cuando no había dinero, cuando no había oportunidades. Por ejemplo, no teníamos dinero, ni oportunidades, ni ventas; entonces, nos pusimos a hacer otras actividades para poder sobrevivir en lo que encontrábamos otra oportunidad. Reinventarnos, abstenernos y ser perseverantes hasta que se pueda seguir avanzando.

    ¿Qué consejos les brinda a los que anhelan ser emprendedores? Bueno, el consejo que yo le daría a los emprendedores es que se fijen una meta y estudien todos los días, tengan disciplina, valentía y perseverancia. Échenle ganas cada día porque los sueños no aparecen de repente, sino que se construyen cada día, cada segundo, con cada esfuerzo y con cada oportunidad.

    Para abrir un negocio, es crucial juntarse con personas que te acompañen, empleados que se sientan bien y que valoren como que el negocio es de ellos. Para emprender, debemos confiar en nosotros mismos. Un emprendedor debe tener un plan de negocios para no caer en imprevistos. En el camino se va enderezando la carga. Al restaurante llegan muchos comensales musulmanes; eso quiere decir que hay diversidad. El éxito de Palilo no solo radica en la variedad de platillos, sino en la experiencia, la amabilidad y el ambiente.

    * Fidel López Eguizábal, Docente investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv